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Blog de Tendencias21 sobre la ciencia, la economía y la cultura del deporte


Brad Pitt contra Iván Campo

Jueves, 2 de Febrero 2012

Billy Beane transformó hace 10 años la manera de ver el béisbol en Estados Unidos. Ex jugador mediocre, como mánager aplicó métodos estadísticos que le permitieron descubrir los tópicos erróneos sobre los jugadores, y llevar a su equipo a lo más alto de la liga. Sus ideas también pueden aplicarse al fútbol: no hay que fiarse de la apariencia física, hay que fichar a los 20 años de edad, y no hay que dejarse influir por la prensa y los aficionados. La película 'Moneyball' cuenta su experiencia.


Billy Beane. Autor: Brett Farmiloe
Billy Beane. Autor: Brett Farmiloe
Hoy llega a las carteleras Moneyball, la película protagonizada por Brad Pitt que cuenta las andanzas de Billy Beane, el mánager de béisbol que revolucionó la liga estadounidense con su método basado en las estadísticas y en detectar los fallos del mercado de jugadores.

Los mercados deportivos son seguramente los más eficientes del mundo: a diferencia de, por ejemplo, los ejecutivos de empresas, que trabajan en círculos privados, los deportistas se mueven delante de millones de personas y su actividad es transparente. Los malos rara vez llegan a la élite, y los buenos suelen acabar en los mejores equipos y cobrando los mejores sueldos. Encontrar las pequeñas debilidades de este negocio es muy complicado, pero Beane lo consiguió.

Moneyball está basada en el libro del mismo nombre, publicado en 2003. El autor, Michael Lewis, cuenta cómo Beane se dio cuenta de que las estadísticas que más se valoraban históricamente no eran las más importantes en el juego, y gracias a ello su equipo, el Oakland Athletics, con 41 millones de dólares en salarios, compitió de igual a igual con otros que pagaban 125 millones a sus jugadores.

El fútbol es mucho más difícil de analizar con números que el béisbol y que casi cualquier otro deporte, pero algunos de los descubrimientos de Beane también se le pueden aplicar. Lo explican Simon Kuper y Stefan Szymanski en su muy recomendable libro ¡El fútbol es así! (Soccernomics).

Beane se dio cuenta de que los cazatalentos tenían muchos prejucios puramente estéticos. Desconfiaban de los jugadores gordos, muy delgados o de lanzadores “diestros y bajo”, y sobrevaloraban a los atletas fornidos y guapos, como el propio Beane había sido a los 17 años. En el fútbol se tiende a sobrevalorar a los rubios, quizás porque destacan entre los morenos (salvo en Escandinavia). Los feos, como Iván Campo, también están bajo sospecha.

La edad para comprar un jugador es otra de las claves descubiertas por Beane gracias a las matemáticas: era mejor esperar a los 20-22 años de edad para fichar jóvenes talentos. Es el método utilizado por el Olympique de Lyon, que durante años ha maravillado al fútbol europeo con grandes actuaciones en la Champions League, por encima de sus posibilidades económicas. Los clubes suelen quedarse deslumbrado por los “genios” de 17 años, pero el riesgo de que fracasen es muy grande: el propio Billy Beane fue una promesa fallida. Casos como el de Leo Messi o Maradona hay muy pocos. La pelea por Neymar, que está a punto de cumplir 20 años, quizás ha estado algo inflada hasta el momento.

Hay errores recurrentes que tienen peor arreglo. Oakland es una ciudad mediana de California, y no tiene la presión mediática de Nueva York o Los Ángeles. Por eso Beane pudo permitirse fichar jugadores sin gran renombre: esa es la condena de los grandes clubes, obligados a alimentar las ansias de los hinchas y de la prensa con fichajes de relumbrón, pero sin fuste.




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Perfil
Carlos Gómez Abajo
Eduardo Martínez de la Fe
Carlos Gómez Abajo es máster en periodismo (El País-UAM), Experto en información económica (Universidad de Zaragoza), y licenciado en Ciencias Físicas (UAM), carrera con la que obtuvo el Tercer Premio Nacional Fin de Carrera. Ha trabajado en el diario económico Cinco Días, especializado en Bolsa y tendencias empresariales, y ha sido autor del blog Ojo al dato en ese mismo periódico.