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DERECHOS HUMANOS

La Sección española de Amnistía Internacional cumple 30 años reivindicando una independencia incómoda


Globalizar la justicia, sacar a la luz las violaciones de derechos humanos y trabajar por las víctimas son las principales aportaciones de la organización “Me torturaron con descargas eléctricas, me arrancaron dientes y uñas, pero no se atrevieron a matarme… Sin Amnistía Internacional, hoy no estaría vivo”. Imran Exhibé, miembro de la Sociedad para la Amistad Ruso-Chechena, detenido más de 12 veces entre 2000 y 2005.

Madrid.- En el año 2008, la Sección española de Amnistía Internacional (AI) acaba de cumplir 30 años desde su legalización, el 10 de febrero de 1978. Treinta años en los que se ha actuado con independencia, en muchas ocasiones resultando un movimiento internacional muy incómodo para políticos, gobiernos y grupos armados de todo el mundo. Treinta años trabajando para globalizar la justicia, sacar a la luz las violaciones y abusos de los derechos humanos, y promover cambios en la vida de las víctimas individuales. Amnistía Internacional cuenta ya con el apoyo de más de 2,2 millones personas en todo el mundo, cerca de 50.000 en España, y está presente de forma organizada en 71 países.

Logros en el mundo
Los logros de Amnistía Internacional en el mundo se resumen en tres líneas de actuación:

1. Globalizar la justicia. Desde el origen de la organización, Amnistía Internacional ha contribuido a la universalización de los derechos humanos, facilitando que se pusieran en marcha importantes tratados internacionales como:

La Convención contra la Tortura, que declara ilegal esta práctica. Amnistía Internacional inició su primera campaña contra la tortura en 1972, la convención se aprobaría en 1984. Una convención que ha sido ratificada por 144 países.

La Corte Penal Internacional (CPI), para garantizar el derecho a la verdad y a la reparación de las víctimas de violaciones de derechos humanos, llevando a los responsables ante la justicia y contribuyendo al retroceso de la impunidad. En 1996, Amnistía Internacional emprendió acciones a favor de la CPI, Naciones Unidas lo crearía en 1998. El tratado ha sido ratificado por 105 estados. Más de cinco ex presidentes de Gobierno en América Latina han sido detenidos, procesados o juzgados por crímenes cometidos contra sus ciudadanos por Tribunales Internacionales, como Augusto Pinochet (1998), o Alberto Fujimori (2008). En el año 2006, la CPI iniciaba su labor con un juicio contra Thomas Lubanga, líder de la Unión de Patriotas Congoleños por reclutar a menores soldado en la República Democrática del Congo.

La Convención sobre la Protección de las Personas contra la Desaparición Forzada, que convierte esta práctica en un crimen internacional. Amnistía Internacional inició en 1979 su trabajo sobre “desaparecidos” en la dictadura argentina. Años después, AI contribuyó decisivamente a que Naciones Unidas aprobara dicha convención.

El proyecto del Tratado Internacional para el Control del Comercio de Armas, que debe regular un negocio sin controles que mueve al año 640 millones de armas, 16.000 millones de balas, y provoca la muerte de una persona cada minuto. Junto a otras organizaciones, Amnistía Internacional empezó a impulsar este tratado en 2005 con la campaña Armas Bajo Control, actualmente 153 estados han mostrado su apoyo a dicho tratado.

La suspensión mundial de la pena de muerte, propuesta a finales de 2007 por la Asamblea General de Naciones Unidas, que puede convertir en realidad el fin de la pena capital. Una resolución histórica, que contó con el apoyo de 104 estados. A finales de 2007, 135 países han abolido la pena de muerte de sus legislaciones o en la práctica.

2. Sacar a la luz. Desde su creación, Amnistía Internacional ha sacado a la luz violaciones de derechos humanos que permanecían ocultas. Para ello, la organización ha puesto en marcha una media anual de 80 misiones de investigación en diferentes partes del mundo, más de 3.000 a lo largo de su historia. Unas misiones que han dado a conocer a la opinión pública asuntos como:

Guantánamo y los centros secretos de detención a manos de Estados Unidos. Fue la primera organización en pedir en 2002 el cierre de Guantánamo, contribuyó a desvelar las “entregas extraordinarias” realizadas a través de vuelos secretos de la CIA que trasladaban detenidos a centros secretos de todo el mundo. A finales de 2007, 300 personas continuaban detenidas en Guantánamo, pero gracias a la presión de los activistas de la organización algunos de los 800 detenidos, que han pasado por este centro, han podido tener juicios justos o ser liberados sin cargos.

Las “desapariciones forzadas”. En 1979, sacó a la luz un listado con 2.665 casos de “desaparecidos” del régimen argentino del general Videla. Hoy Amnistía Internacional sigue denunciando que miles de personas fueron desaparecidas a lo largo de los últimos 20 años. Sólo en Sri Lanka, se tuvo constancia de la desaparición de al menos 1000 personas en el año 2006. Y en 2007, todavía 39 seguían “desaparecidas” por el Gobierno de Estados Unidos bajo la “guerra contra el terror”.
El número de ejecuciones que realizan algunos países como China o Vietnam, para los que la aplicación de la pena de muerte es un secreto de estado. Amnistía Internacional pudo confirmar 470 ejecuciones en China a lo largo de 2007, aunque las cifras reales podrían ser mucho mayores, lo que convierte a este país en el principal verdugo del mundo.

Conseguir que la violencia contra las mujeres salga del ámbito de lo privado y se considere una violación de derechos humanos. A través de la campaña No más violencia contra las mujeres en 2004, Amnistía Internacional denunciaba que una de cada tres mujeres en el mundo había sufrido a lo largo de su vida algún tipo de violencia, y pedía a los estados que asumieran su responsabilidad con respecto a las víctimas de violencia de género.

3. Trabajar por víctimas individuales. Amnistía Internacional desde el primer momento se constituyó como una organización de personas que trabajaban por personas. En todo el mundo hemos contribuido a liberar a más de 50.000 presos de conciencia. Sólo en España desde 1982 se ha trabajado con éxito más de 350 casos individuales, 200 de los cuales eran presos de conciencia. Para ello, más de 75.000 personas son capaces de movilizarse rápidamente a favor de los derechos humanos de las víctimas. Y al menos un millón al año apoya nuestras ciberacciones a través de Internet.

Muchos de estos casos han sido célebres, como los de políticos como Vaclav Havel en la antigua Checoslovaquia, Benazhir Butto en Pakistán o Olusegun Obasanjo en Nigeria. Premios Nobel como de Andrei Sajarov y su esposa Elena Bonner en la Federación Rusa, Aung Sang Suu Kyi en Myanmar u Orhan Pamuk en Turquía. Además de periodistas, abogados, escritores, ecologistas, entre otros, con destacados nombres como el de Salman Rushdie, escritor indio, Taslima Nasrin, escritora de Bangladesh, o Gary Kasparov, ajedrecista y activista político en la Federación Rusa. Pero la mayoría de las acciones de los simpatizantes de Amnistía Internacional se escriben en favor de hombres y mujeres comunes, a veces incluso niños, para quienes no caer en el olvido puede llegar a significar la frontera entre la vida y la muerte. Como el caso de las nigerianas Safiya Husseini y Amina Lawal, a quienes se absolvió de ser lapidadas gracias a las cartas enviadas por más de 9 millones de personas a través de Internet.

Los defensores y las defensoras de derechos humanos son personas que actúan de manera pacífica en la promoción y en la protección de los derechos humanos, evitando que los abusos permanezcan ocultos. Esto les enfrenta a gobiernos, élites políticas, militares y económicas, por lo que corren, en algunos casos, el riesgo de ser objeto de homicidio, detención arbitraria, denuncias falsas y amenazas. Amnistía Internacional lleva años pidiendo a los estados que firmen y ratifiquen la Declaración sobre los Defensores de Derechos Humanos, que garantiza sus derechos y libertades, aprobada por Naciones Unidas en 1998. Desde 1997, en España se ha acogido en el programa de protección temporal que tiene en marcha la sección a 38 defensores y defensoras de derechos humanos, rescatándoles de una muerte segura en sus países.

Logros en España
A lo largo de estos 30 años, Amnistía Internacional ha trabajado activamente para:

La firma y la ratificación por parte de España de tratados fundamentales para la defensa de los derechos humanos, como la Convención contra la Tortura (1987), el Protocolo Adicional de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niños y su Participación en los Conflictos Armados y la ratificación del Estatuto del Tribunal Penal Internacional (todos ellos en 2002), la puesta en marcha de un Tratado Internacional sobre el Control del Comercio de Armas (2006) y en el año 2007, ratificaba la Convención Internacional sobre la Protección de Todas las Personas contra la Desaparición Forzada.

La contribución a cambios legislativos como la abolición de la pena de muerte en 1995. La mejora a través de diferentes propuestas de la Ley Contra la Violencia de Género y su aplicación en 2004. Así como la aprobación en el Congreso en 2007 de una ley de control del comercio de armas y de la Ley de Memoria Histórica, que supone sólo un primer paso para reconocer los derechos de las víctimas y sus familiares a verdad, justicia y reparación, aunque no salda con ellos la deuda pendiente. Además de la presencia de los derechos humanos en la escuela a través de la asignatura obligatoria de Educación para la ciudadanía.

Sacar a la luz en 2002 más de 320 casos de malos tratos contra inmigrantes por parte de las fuerzas de seguridad, ha demostrado que aunque no supone una práctica sistemática, la tortura y los malos tratos están extendidos y son persistentes a lo largo de los años. En 2007 se instalaron videocámaras en las comisarías de Cataluña y País Vasco, para evitar este tipo de abusos y también las posibles denuncias falsas de torturas contra los miembros de las fuerzas de seguridad.
Poner en primer plano la vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género que se encuentran en una situación administrativa irregular en España. Aunque, por otro lado, Amnistía Internacional consiguiera la modificación de la Ley de Asilo en 2007 para que se garantizara protección a las mujeres que deben abandonar sus países por ser víctimas de violencia de género.

Retos de futuro


Los logros conseguidos a lo largo de estos 30 años son un aliciente para los activistas de Amnistía Internacional, que se enfrentan a varios retos de futuro:

En cuanto al recorte de libertades que está teniendo lugar en el mundo, es necesario hacer frente a la pretensión por parte de diferentes Gobiernos, especialmente el estadounidense, de legitimar de nuevo la tortura. En la actualidad, la tortura se sigue practicando en más de 100 países. Guantánamo y otros centros de detención secretos de EEUU siguen abiertos. En cuanto a tortura en España, es necesario reformar la legislación antiterrorista, suprimiendo el régimen de incomunicación que se extiende a 13 días, o se le dote de mayores garantías como el uso de videocámaras en los interrogatorios.

También en el ámbito del recorte de libertades, es preocupante el hostigamiento al que son sometidas las personas que hacen uso de su derecho a la libertad de expresión. En países como China, Cuba o Egipto se sigue encarcelando a activistas, periodistas y escritores por el mero hecho de expresar pacíficamente sus opiniones. Internet se está convirtiendo en una herramienta de represión hacia los ciudadanos en países como China, Túnez, Vietnam, Irán, Arabia Saudí o Siria.

En cuanto a los derechos humanos de las personas inmigrantes, el no tener papeles se está convirtiendo en que los 200 millones de inmigrantes que hay en el mundo carezcan de derechos, y que los derechos al refugio y al asilo están en vías de extinción. En Europa, los controles fronterizos son casi la única respuesta a la inmigración ilegal que se cobra anualmente unas 3.000 vidas.
En el ámbito de la xenofobia y la discriminación, es necesario seguir combatiendo el racismo, que sigue siendo la causa de muchas violaciones de derechos humanos en el mundo. En España, el 10% de la población es extranjera, y sin embargo las políticas públicas para combatir el racismo y la xenofobia basculan entre la desgana y la invisibilidad y están a la cola de Europa. La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo la violación de derechos humanos más universal, oculta e impune. También la homofobia sigue siendo causa de discriminación. En 70 países se sigue persiguiendo la homosexualidad, y en 8 puede ser castigada con pena de muerte o con cadena perpetua.

Uno de los grandes retos es la pobreza, que es un problema de derechos humanos, no de economía, y afecta a millones de personas. Y por lo tanto hay que sentar ante la justicia a los responsables.
Por último, es necesario avanzar en la consolidación de algunos de los grandes logros de los últimos años: el retroceso de la pena de muerte y la justicia universal. La pena de muerte se sigue manteniendo y aplicando en 62 países. En 2007, al menos 1252 personas fueron ejecutadas en 24 países, y al menos 3347 fueron condenadas a muerte en 51. En el ámbito de la justicia universal, el mundo debe convertirse en un lugar inseguro para aquellos que cometan crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidios.

Los primeros años de AI

Los orígenes de la organización en Reino Unido, en 1961, se escribieron con nombres españoles. Cuando el abogado británico Peter Benenson escribía en The Observer, el artículo Los prisioneros olvidados, ya aparecían los primeros presos de conciencia españoles por los que trabajó la organización: eran el abogado Antonio Amat, y el profesor universitario, Enrique Tierno Galván. El primer preso de conciencia español que liberó Amnistía Internacional en 1961, después de 23 años en prisión, fue Fernando Macarro Castillo, poeta conocido como Marcos Ana. Se trabajó también por casos como el de Ramón Álvarez, militante anarcosindicalista; Miquel Coll i Alentorn, historiador y dirigente del movimiento de la democracia cristiana de Cataluña; Joseba Elósegui, dirigente del PNV; Simón Sánchez Montero, del Partido Comunista; Marcelino Camacho de Comisiones Obreras; Albert Boadella, de Els Joglars por su obra La torna, sobre las ejecuciones de Salvador Puig Antich y de Heinz Chenz en 1974, que también fueron casos de Amnistía Internacional. Un día después de la muerte de Franco, el 21 de noviembre de 1975, Amnesty International desde Alemania enviaba un telegrama al futuro Rey de España en el que le urgía a que amnistiase a los más de 4.000 presos políticos que seguían en cárceles españolas. Pero Amnistía Internacional no sería legalizada en España hasta 1978, contaba en ese momento con 400 socios.

En estos primeros años, la organización se afianzó como un referente en la defensa imparcial e independiente de los derechos humanos. Las denuncias sobre la situación de los presos de conciencia en la antigua URSS o las noticias de los primeros “desaparecidos” en Chile y Argentina obligaron a desligar los derechos humanos de los posicionamientos políticos

Fuente

Juan Ramón Blanco Aristín


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Miércoles, 23 de Abril 2008

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Juan Ramón Blanco Aristín
Juan Ramón Blanco Aristín
Juan Ramón Blanco es Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio. Es asimismo asesor jurídico de Tendencias21, Secretario General Técnico del Instituto Ciencia y Sociedad y socio fundador del Instituto de Derechos Humanos Sri Aurobindo.





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