Bitácora
Lunes 22 Octubre 2007 - 19:04
EL PRÓXIMO DÍA 27 DE OCTUBRE COMIENZA LA QUINTA CAMPAÑA (AÑO 2007) DEL PROYECTO SEN-EN-MUT TT 353, EN DEIR EL BAHARI, DURANTE LA CUAL SE ABORDARÁN DIFERENTES TRABAJOS DE EXCAVACIÓN Y ESTUDIOS SOBRE EL CITADO HIPOGEO QUE FUE EXCAVADO POR ORDEN DE MAYORDOMO DE AMÓN SEN-EN-MUT, DURANTE LA DINASTÍA XVIII, EN EL REINADO DE HATSHESPUT (hacia 1479-1457 a. C.)
Equipo español del proyecto en la campaña del año 2006
El Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, con el apoyo y la financión del Ministerio de Cultura de España, es la institución encargada de llevar a cabo los trabajos del Proyecto Sen-en-Mut realizados en el monumento catalogado como la TT 353 en Deir El Bahari.
En el mes de Abril de 2000 el responsable de las antigüedades del West Bank, Dr. Mohamed El Bialy, ofreció al Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, la oportunidad de trabajar en el hipogeo TT 353 de Sen-en-Mut en Deir El Bahari, para lo cual, me sugirió la idea de presentar un proyecto para ser sometido al Comité Permanente del SCAE, en relación con dicho monumento.
Nuestro Proyecto está auspiciado por el Ministerio de Cultura de España, quien viene financiando los trabajos hasta ahora realizados.
Tras los trámites oportunos y la correspondiente aprobación del proyecto presentado, en el año 2003 se inició la primera campaña de trabajo sobre el terreno, hemos desarrollado hasta el momento cuatro campañas de trabajo en el interior del monumento y en el área que circunda al mismo.
El Proyecto Sen-en-Mut se integra en el marco del actual modo de entender la actuación en los monumentos y restos arqueológicos existentes en Egipto. Hoy se impone la preservación, restauración, y si es posible, el estudio lo más completo posible de los monumentos existentes y ya conocidos. No podremos avanzar en el camino de la adecuada conservación del patrimonio arqueológico e histórico de Egipto sin nuestro compromiso con la protección de los monumentos.
El SCAE nos sometió la idea de habilitar el acceso a la TT 353, seriamente dificultado por los restos depositados en su interior a causa de las lluvias torrenciales habidas en Luxor, especialmente la del año 1994.
Así pues, sometimos la posibilidad de excavar y habilitar dicho acceso con la instalación de un nuevo sistema de iluminación, al mismo tiempo que someter al monumento a un nuevo estudio en sus aspectos epigráficos y arquitectónicos, y sus especiales características en relación con otros monumentos relevantes del área de Deir El Bahari.
El hipogeo de Sen-en-Mut (TT 353), fue descubierto por Herbert Winlock en el mes de Enero de 1927, en el curso de una exploración de un antiguo vertedero situado en el rincón noreste del Templo de Hatshepsut en el Deir El Bahari. Ha sido objeto de publicación en cuanto a la documentación obrante en el MMANY por el Profesor Peter Dorman en 1991 (PMAEE, Vol. XXIV).
Se trata de un monumento único en su género que consta de un corredor que desemboca en una primera cámara (la única con decoración), la llamada cámara ‘A’, cuyo techo recoge el plano astronómico más antiguo de la humanidad.
En su muro oeste se puede ver una estela de falsa puerta, y el resto de sus paredes están cubiertas de hileras verticales de textos jeroglíficos que incluyen Textos Rituales y ciertas invocaciones de los Textos de las Pirámides, de los Textos de los Féretros o Sarcófagos así como ciertos capítulos del Libro de los Muertos.
Otro corredor con escaleras conduce a la segunda cámara, sin decoración, y desde allí, arranca una rampa descendente que conduce a la tercera cámara, también sin decorar y con el techo abovedado. Un pequeño pozo se abre en el rincón noreste de esta última.
La primera de las cámaras se halla situada bajo la parte exterior del témenos del Templo de Hatshepsut, mientras las dos restantes se encuentran bajo la primera terraza de dicho templo.
Nuestro proyecto consistió en ofrecer al SCAE la realización de los trabajos de excavación y adecuación necesarios en el interior del monumento para acondicionarlo para la visita solamente por parte de especialistas y estudiosos, no para los turistas.
También se incorporó al proyecto la ejecución de ciertas obras civiles en el entorno de la entrada al hipogeo, al efecto de protegerlo contra las posibles inundaciones procedentes del agua de las lluvias torrenciales que periódicamente se producen en la zona. Dichas obras civiles implicaron la neesidad de realizar excavaciones arqueológicas de limpieza previa del terreno afectado por aquéllas.
Al mismo tiempo, se consideró oportuno proponer la realización de una copia facsímil de los muros y techo de la cámara ‘A’ para proceder a su montaje exterior en un pabellón de visitantes, en las cercanías de la entrada al monumento.
La campaña del año 2003 consistió en el reconocimiento del terreno y el replanteo del diseño original. Durante las campañas 2004 y 2005 se llevaron a cabo todos los trabajos de excavación y limpieza en el interior del monumento, despejando y evacuando todos los materiales de sedimentación que habían entrado al interior del hipogeo durante las lluvias torrenciales del 1994. Al mismo tiempo se instaló una rampa de acceso, construida con madera de pino finlandés, con su barandilla, y un sistema de iluminación apropiado.
Básicamente luz azul fría, en forma de balizas centrales en la rampa. Se protegió el estuco que recoge la figura de Sen-en-Mut a la altura del escalón 08 desde la cámara ‘A’. y se dispuso una plataforma de madera limitada con barandilla para conducir a los visitantes hacia las escaleras, forradas de madera que bajan hacia la cámara ‘B’.
Durante el mes de abril de 2004 se detectaron unas graves humedades provocadas por un vertido masivo de agua limpia procedente de un tanque depositado en el ángulo suroeste de los servicios para turistas existentes junto al templo de Hatshepsut. Las citadas humedades se manifestaron en el rincón superior noreste de la cámara ‘A’, y los paramentos oeste y norte de la misma.
De este modo se vieron afectados, el techo astronómico, y los textos de los muros oeste y norte de la citada cámara. La pronta localización del origen de las aguas vertidas permitió clausurar los citados servicios y parar la afluencia de la inundación. Se produjeron serios daños en el techo astronómico que han sido objeto de control y observación por medio de los correspondientes lectores de humedades y alteraciones de temperatura debidamente depositados en las cámaras ‘A’ y ‘C’, y a la entrada del monumento.
Hoy las citadas humedades han cesado en su progreso, aunque han hecho presencia las sales que podrían perjudicar las partes del muro rellenadas con yeso en época faraónica. El proceso sigue en periodo de observación hasta contrastar la curación definitiva de dichas humedades.
Durante el desarrollo de las correspondientes campañas de trabajo en el proyecto se han llevado a cabo excavaciones puntuales en el área exterior adyacente a la entrada al hipogeo que han entregado importantes restos cerámicos policromados y restos fragmentarios de partes de edificios adyacentes originalmente construidos en el recinto del templo de Hatshepsut.
La idea final del proyecto consiste en proponer la creación de un nuevo espacio museístico en Deir El Bahari, con la explicación de la TT 353 en su auténtica naturaleza.
Durante las campañas pasadas se estableció una nueva planimetría del monumento por medio de lectura digital.
Realizando tal trabajo se encontró que el eje de la cámara ‘A’ que pasa por la exacta mitad de la estela de falsa puerta existente en el muro oeste de la cámara ‘A’, venía a conectar en su proyección ideal con el muro norte, cara este, del Templo de Hat-Hor, en el recinto del templo de Hatshepsut, en Deir El Bahari. Y, penetrando en su interior, con las capillas hathóricas donde está representado Sen-en-Mut arrodillado.
Esto quiere decir que, muy probablemente, la intención final de la excavación de la TT 353 en dicho lugar quizás fuera formar parte, de modo oculto y como un cenotafio o 'falsa tumba' para el Mayordomo de Amón Sen-en-Mut, del propio recinto sagrado del templo de la Reina Hatshepsut en Deir El Bahari.
La existencia en el área de Deir El Bahari de otros monumentos significativos, tal como el conjunto funerario del rey Neb-Hepet-Ra Montu-Hotep II, ha implicado la necesidad de una investigación más detallada de este monumento para encontrar posibles conexiones comparativas con la TT 353.
De hecho, el hallazgo por Howard Carter (Carter, H. ASAE 2 (1901), 201-205) de la estatua del rey llevando la Corona Roja hace pensar en la posibilidad de que Sen-en-Mut se inspirase en dicho soberano como dueño de la Corona Roja conquistada por derecho propio a los reyes heracleopolitanos de la capital del norte de Egipto.
La cuestión que rápidamente se planteó a nuestro equipo fue la reconsideración de la naturaleza utilitaria de la TT 353 como una tumba. Desde su descubrimiento por Winlock, nuestro monumento fue calificado como ‘la segunda tumba de Sen-en-Mut’, aunque existen muchos indicios para considerar que muy probablemente dicho monumento no fue nunca utilizado como una tumba, ni excavado para cumplir dicho fin.
En primer término, sabemos que la tumba conocida de Sen-en-Mut siempre fue la TT 71, situada en Sheij Abd El Gurnah. Su sarcófago fue hallado por Winlock en la ladera de la capilla de dicho monumento funerario durante las excavaciones del Metropolitan Museum of Art of New York del año 1938.
Las dimensiones del sarcófago, hoy reconstruido y exhibido en el MMANY, muestran la imposibilidad de que el mismo pudiera ser manejado en el interior de nuestro monumento (la existencia de escaleras y las estrechas dimensiones del corredor de entrada hacia la cámara ‘A’ no avalan la posibilidad de que el sarcófago estuviera destinado a ser depositado en la TT 353).
De otra parte, la consideración de la existencia de los depósitos de fundación hallados por Winlock a la entrada de la TT 353, y la clase de los objetos hallados en los mismos, muy similares a los encontrados en los del Templo de la reina Hatshepsut, en Deir El Bahari, descalifican al monumento como tumba privada, siendo más propio, por los paralelos conocidos hasta el momento, considerar a la TT 353 como una capilla-cenotafio dedicada a dar culto funerario a Sen-en-Mut en un nivel superior al de los personajes privados, no reales de la época.
El examen de los textos y de la epigrafía de la cámara ‘A’ deja entrever que Sen-en-Mut quiso para sí una especial condición de naturaleza cuasi-real. El uso del título de
Depositario del sello del Rey del Norte, utilizando para representarlo el jeroglífico de la corona Roja en lugar del de la avispa, es un buen indicio.
También es un excelente dato para llegar a esta conjetura la existencia en el muro sur de la cámara ‘A’ de las invocaciones nº 220-221 de los Textos de las Pirámides. Estos textos están dedicados a garantizar al rey la posesión de la Corona Roja del Bajo Egipto (Cabe pensar que Sen-en-Mut mismo pudo haber intentado disfrutar dicho privilegio, desde un punto de vista simbólico).
La presencia, en la banda central de los textos del techo de la cámara ‘A’, de los nombres de la reina seguidos por el de Sen-en-Mut y los de los padres de éste, todos en igual tamaño, también indica el excepcional nivel de familiaridad y confianza alcanzado por el Mayordomo de Amón Sen-en-Mut con Hatshepsut .
Otro dato de sumo interés obtenido a partir de las correspondientes observaciones arquitectónicas del monumento, muestra que el techo de la tercera cámara, abovedado, resulta ser el primer caso conocido de este tipo de disposición arquitectónica religiosa. La presencia de una creencia en el destino solar del difunto, para unirse con Ra en la navegación celeste nocturna y diurna sobre su barca, siempre fue un privilegio real no accesible a los particulares.
Este tipo de techo será común muy posteriormente en las cámaras del sarcófago de las tumbas reales de las dinastías XIX y XX, en el Valle de los Reyes.
El hallazgo realizado por Winlock en el pozo de la tercera cámara, consistente en una cabeza cerámica, es circunstancialmente muy positivo, en tanto que parece tratarse de una cabeza-tapadera de vaso canopo de la época, lo que nos daría la seguridad de entender que estamos en presencia de un lugar donde depositar las vísceras de Sen-en-Mut, mientras que su momia habría estado destinada a ser ubicada en una de las cámaras funerarias inacabadas de la TT 71.
El descubrimiento por Winlock del enterramiento intacto de los padres de Sen-en-Mut en la ladera de la colina de Sheij Abd El Gurnah, junto a la capilla de la TT 71, avala la idea de que Sen-en-Mut nunca debió pensar en hacerse enterrar en otro lugar.
El Proyecto Sen-en-Mut desarrollado por el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto en la TT 353 tiene, pues, por objeto la recuperación completa del monumento, un exhaustivo estudio y documentación del mismo desde el punto de vista egiptológico y monumental, así como la elaboración de una propuesta para su comprensión total, su exacta documentación por medio de sistemas de reproducción digital, y su exhibición al gran público por medio de una copia facsímil que asegurará su conocimiento sin sufrir los eventuales daños causados por las masas de turistas en sus visitas.
Francisco J. Martín Valentín
Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto
Director del Proyecto Sen-en-Mut (TT 353)
Artículos y comunicaciones
Jueves 18 Octubre 2007 - 12:35
El día 21 de octubre se conmemora el 75 aniversario de la creación del Centro Polaco de Arqueología en El Cairo y el inicio de la intervención del equipo de la Universidad de Varsovia en los templos de Deir El Bahari. Por ello, consideramos oportuno insertar en nuestra sección este artículo de Teresa Bedman sobre el templo de la reina Hatshepsut, texto de su conferencia en el ciclo 'Tebas, los dominios de Amón' que se impartió en el Museo de San Isidro en Madrid entre los días 25 de noviembre al 20 de diciembre de 2001
Templo de la reina Hatshepsut en Deir El Bahari
Deir El Bahari, 'El Convento del Norte', es uno de los lugares más espléndidos de entre todos los monumentos de la antigua Tebas. Allí, en la orilla occidental, en el lugar de las necrópolis y de los templos funerarios reales, se estableció el Castillo de Millones de Años de la reina Maat-Ka-Ra Hatshepsut-Jenumet-Amon, uno de los personajes más atractivos del antiguo Egipto.
Hatshepsut fue la quinta soberana de la dinastía XVIII, y su reinado estuvo cargado de controversias.
Obligada a seguir una tradición que la colocaba en segundo término cuando ella era la primogénita, los sentimientos de la reina debieron ser profundamente atormentados. Reina sin rey, esposa sin esposo, madre preocupada por el futuro de sus dos pequeñas hijas, fue una soberana llena de la grandeza de su tierra.
Hatshepsut se vio obligada a hacerse a sí misma. Para poder llevar a cabo sus planes ella supo rodearse de un equipo de servidores que le fueron fieles hasta la muerte. El personaje más relevante de todos ellos, fue, sin duda, el Mayordomo Real Sen-en-Mut.
La legitimidad de Hatshepsut para ocupar el trono.
La llegada al poder de Hatshepsut estuvo envuelta en una de las cuestiones más habituales y problemáticas, entre las que tradicionalmente habían afectado a la sucesión al trono de las Dos Tierras.
Ella era la hija primogénita del rey Thutmosis I y de la Gran Esposa real Ahmose, descendiente, por tanto, en línea directa de Amen-Hotep I. Cuando Thutmosis I murió sin heredero varón legítimo, su hijo, Thutmosis II, nacido de la esposa secundaria Mut-Nefert, desposó a Hatshepsut para poder obtener por matrimonio lo que no podía alcanzar por nacimiento.
Al fallecimiento de Thutmosis II, se reprodujo el problema por tercera vez en la dinastía. Para suceder al difunto rey solo había dos hijas nacidas de la Gran Esposa Real Hatshepsut, la única con legitimidad para transmitir la corona. Estas eran Neferu-Ra y Merit-Ra Hatshepsut.
Pero Thutmosis II había tenido un hijo varón de una esposa secundaria llamada Isis, que poseía el sorprendente título de "Ornamento Real". Este niño, que no contaba con más de cinco o seis años, fue elegido como sucesor bajo el nombre de Thutmosis III.
Fue en este momento cuando la ancestral tradición egipcia dio un giro para cambiar el curso de la historia.
Según todos los indicios, para que el pequeño príncipe Thutmosis pudiera acceder al trono debería haber desposado a la primogénita de sus hermanastras: la princesa Neferu-Ra. Pero este hecho nunca llegó a producirse.
Durante toda la dinastía XVIII, los hijos de esposas secundarias se casaban con princesas reales y ésto les proporcionaba la legitimidad necesaria para acceder al trono de Egipto. Pero con Hatshepsut este principio iba a cambiar por varios motivos. El primero, porque ella era la Gran Esposa Real, aunque no la madre del futuro rey, por lo que la lógica corregencia entre madre e hijo no se podría dar.
Por otro lado, Hatshepsut probablemente consideraba, al igual que ya lo hicieran su abuela y su madre que, al ser hija legítima de matrimonio real, ella, y sólo ella, poseía derecho a ocupar el trono de Kemet.
Así pues, en el año siete, después de haber ejercido con su hijastro Thutmosis III una tácita corregencia que no parecía ser de su agrado, parece que Hatshepsut ya se había autoproclamado Rey del Alto y Bajo Egipto, postergando al joven Thutmosis a un segundo plano. Ello supuso un vuelco en las aspiraciones del clero de Heliópolis que veía en el joven faraón el vehículo perfecto para tratar de controlar los resortes del poder, hasta ese momento en manos del clero de Amón.
Pero para poder dar este paso, la reina Hatshepsut se supo rodear de influyentes, poderosos y fieles colaboradores que la ayudaron a hacer realidad su sueño: ser rey por sí y ante sí misma.
Contaba con el apoyo del Sumo Sacerdote de Amón, Visir y Jefe de todos los Templos, Hapu-Seneb, el cual tenía entre sus manos al mismo tiempo el control de los poderes político y religioso de Egipto. Al propio tiempo, en la corte, su hombre de confianza era el Gran Confidente de la Esposa del dios; El que era agradable a la Señora de las Dos Tierras, El Gran Mayordomo de la Esposa del Dios, El Regente de la totalidad de las Dos tierras, El Jefe de todas las Obras : Sen-en-Mut, el baluarte de la reina.
Estos fueron los hombres que hicieron posible que la reina Hatshepsut fuera la cabeza visible de Egipto a pesar de la oposición a tales planes de los partidarios del príncipe Thutmosis.
Hapu-Seneb concibió para ella el más bello mito religioso: la teogamia; en su virtud, la reina resultaba ser la hija carnal del mismísimo dios Amón, quien había fecundado a la reina Ahmose asumiendo la apariencia física del difunto Thutmosis I.
Así, el Sumo Sacerdote de Amón elevó por encima de todos los mortales a su venerada soberana, convirtiéndola en un ser de naturaleza divina que había heredado el trono de Egipto por el derecho que la concedía la paternidad carnal del más poderoso de los dioses.
Sen-en-Mut, mientras tanto, desplegó toda su inteligencia e ingenio plasmándolos en suave piedra dorada de rampas ascendentes. Construyó para reina el Dyeser-Dyeseru, el templo de Millones de Años más hermoso que nunca antes se hubiera construido en Egipto. Un sueño de sol, oro, ricas maderas, jardines exóticos… Sin duda, un toque de eternidad…. posiblemente como el amor que, se cree, profesó a su reina.
El reinado de Hatshepsut duró alrededor de veintidós años.
Parece muy probable, a la vista de los restos arqueológicos y de los datos que los mismos nos proporcionan que, una vez desaparecida la reina, pudiera haber comenzado la persecución de su memoria, de manera no demasiado radical al principio pero, total y completa a partir de la época ramésida. Fue entonces cuando la persecución se consumó al ser suprimido su nombre de todas las Listas Reales.
Dyeser-Dyeseru: El esplendor de los esplendores.
Cuando la reina se erigió en soberana única del Alto y del Bajo Egipto, ya había decidido que se construiría su Castillo de Millones de Años en la misma zona donde el rey de la dinastía XI, Montu Hetep Neb-Hepet-Ra se había hecho edificar un magnífico templo funerario.
Se dice que, en el año séptimo de su reinado, el mismo que vio su coronación, se retomó la ejecución de las obras para la construcción del Dyeser-Dyeseru. Parece claro que el proyecto constructivo había sido ya probablemente concebido bajo Thutmosis II, en cuyo reinado, incluso, podrían haber dado comienzo las obras.
Para llevar a cabo la construcción, previamente hubo de ser desmontado otro templo de ladrillo, construido para Amen-Hotep I y la madre de éste, la reina Ahmose.Nefert-Ary, que ocupaba el área del cuadrante sur-este de lo que sería la segunda terraza del nuevo templo.
En todo caso el Dyeser-Dyeseru era un edificio dotado de una originalidad de diseño que, nunca antes, ni después, se volvió a dar en Egipto.
Para estudiar y desarrollar este espléndido proyecto se contó con una pléyade de arquitectos a las órdenes del gran Sen-en-Mut quien probablemente lo concibió personalmente y fue su principal responsable. Pero también trabajaron allí otros altos funcionarios y técnicos tales como Hapu-seneb, Nehesy, Min-Mose, Uadye-Renput, Pa-Hik-Men, Nebu-auy y Amen-em-Hat. Sus nombres quedaron unidos para siempre con esta obra imperecedera.
Sen-en-Mut concibió para su reina y señora un templo que hundiría su parte más santa en el corazón de la montaña, excavando el santuario en la pared rocosa de Deir El Bahari. Para llegar hasta este santuario habría que subir por terrazas sucesivas desde el valle, lentamente, en una progresión que evocaba las distintas etapas de avance espiritual necesarias para acceder por una simbólica colina primordial hasta la cima, donde la reina resurgiría de sí misma como una diosa.
Desde un punto de vista teológico parece claro que se eligió el circo rocoso de Deir El Bahari para instalar el templo por tratarse de un evidente caso de topografía sagrada, puesto que allí se identificaban los cuernos de la cabeza de la vaca sagrada Hat-Hor, señora del Occidente, cuyo cuerpo se extiende, representado en las colinas hacia el sur, hasta llegar al lugar llamado Ta Set Neferu, el actual Valle de las Reinas, donde, se creía, estaba la divina vagina hathórica.
También se estableció como elemento arquitectónico dominante el juego de las líneas horizontales. Tal efecto estaba representado por las terrazas apoyadas contra el circo y por los muros de sujeción enmarcados, a su vez, por los pórticos; todo ello, dividido por las rampas de acceso.
Además, se estableció una simbólica doble unión mística del nuevo edificio religioso. De una parte, con el templo del dios Amón en Karnak, en cuyo eje central se insertaba idealmente la calzada del nuevo templo funerario; de otra, con la propia tumba de la reina en el Valle de los Reyes, la cual había sido excavada justo detrás de la colina donde se hallaba ubicado el santuario del nuevo templo.
Estas vinculaciones místico-simbólicas encajan perfectamente con el significado del templo. Aunque su naturaleza es extremadamente compleja, se pueden distinguir en él dos aspectos esenciales.
El primero de ellos es el de templo funerario, puesto que estaba destinado al culto del ka de la reina divinizada, asociada al culto funerario de Thutmosis I.
La presencia de las escenas del Nacimiento Divino de la reina (la Teogamia) y las de la capilla de Anubis se entremezclan estableciendo un origen divino de Hatshepsut, como hija carnal del propio dios Amón, origen al cual retorna una vez muerta y divinizada de nuevo. Así queda absolutamente claro en Deir El Bahari que lo que se evoca allí es el nacimiento y renacimiento de una divinidad: la reina Hatshepsut Maat-Ka-Ra.
Pero el templo es, además un lugar santo construido para la gloria del dios imperial de Tebas, Amon-Ra en sus diversas manifestaciones. Uno de los aspectos esenciales allí representados es la naturaleza solar del dios tebano al dedicar parte de la construcción al culto del dios Ra Hor-Ajty; otro aspecto es el de Amon-Min procreador y fecundador.
Finalmente, la diosa Hat-Hor que también está allí presente como gran personaje divino que acoge y patrocina todo el conjunto como soberana del Occidente, la tierra de los difuntos.
Da la sensación de que, en un solo templo, se mezclasen varios santuarios, íntimamente entrelazados entre sí, en una expresión de arquitectura simbólica y religiosa, formulación pétrea de un programa mágico, destinado a amparar la divina personalidad de la reina en el Más Allá.
La descripción del templo.
Es sabido que los templos egipcios se comenzaban a construir desde lo que hoy se nos revela como la parte más íntima y sagrada hacia fuera, de tal modo, que nuestras visitas siempre se inician por la parte más exterior. Este era de todos modos el ritmo ritual que la arquitectura egipcia imponía a sus construcciones sagradas.
Es decir, que el diseño preveía que los ritos se desarrollasen desde el pabellón o templo de acogida, junto al valle y el río, a lo largo de una calzada que conducía en un ascenso progresivo a unos jardines, antesala de las terrazas, hasta concluir en el santuario.
Por estas razones nuestra descripción del templo se llevará a cabo de esa manera: desde fuera hacia adentro en una suerte de peregrinación ritual a favor de la divina Maat-Ka-Ra Hatshepsut.
Los excavadores y restauradores de Deir El Bahari.
El templo se fue revelando progresivamente a los exploradores desde finales del siglo XVIII. En 1743 el viajero inglés Pococke realizó una breve descripción del lugar llamado Deir El Bahari que entonces era un convento copto.
En el transcurso de la Expedición napoleónica a Egipto, en 1798, Jollois y Devilliers, miembros de la Comission des Savants en sus exploraciones de la orilla occidental de Tebas, pudieron ver bajo los restos y ruinas del mismo convento copto una avenida de esfinges y una puerta monumental con un techo en forma de bóveda. Champollion, Wilkinson, Rosellini, Lepsius y Düminchen también visitaron las ruinas de dicho monumento.
Mariette lo desescombró efectuando allí excavaciones desde 1858 a 1866. Luego prosiguieron las tareas Edouard Naville desde 1892 a 1897 y Baraize desde 1910 a 1937. Los americanos bajo la dirección de Winlock aportaron brillantes resultados desde 1911 a 1931. Desde 1961 se ocupó de la zona una misión del Centro de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia bajo la dirección de sucesivos encargados de los que, el primero fue Leszek Dabrowski. Actualmente la misión polaca comparte sus trabajos en la reconstrucción con la Organización de Antigüedades de Egipto.
Después de tantos años de trabajo hoy el templo se alza soberbio, casi plenamente en su antiguo esplendor, y todavía se trabaja en la zona del santuario, en su patio peristilo para concluir su restauración y recomposición total.
El templo de Acogida y el Patio inferior.
Es el llamado 'Templo del Valle' que formaba parte de todos los conjuntos funerarios reales existentes en la orilla occidental tebana. Su descubrimiento fue hecho por Howard Carter en 1910. El mismo estaba ubicado en el límite con el terreno cultivado y constaba de un desembarcadero y un edificio que comprendía dos terrazas, anticipo de la arquitectura del templo.
Desde allí, partía una avenida de esfinges que conducía al patio inferior al que se accedía a través de un pilono. En el patio se había plantado un delicado jardín del que formaban parte los célebres árboles de incienso, provenientes de la expedición al País de Punt.
Había esfinges de la reina y cuatro lagos en forma de T, con evidentes finalidades rituales, puesto que se han encontrado entre el barro seco bumerangs y restos de troncos de plantas de papiro.
El Pórtico Inferior y la Primera Terraza.
Desde el patio se accede, al fondo, a un pórtico de una parte y de otra, de la rampa de ascenso. Está sostenido por once columnas fasciculadas y, delante de ellas, por otros once pilares cuya parte anterior es plana.
Los relieves existentes en el muro sur representan el transporte de los obeliscos de Karnak así como las ceremonias de su erección. Los relieves del muro norte muestran a la reina bajo la forma de un león triunfante sobre sus enemigos nubios, beduinos, libios y asiáticos.
También representan las ofendas de cuatro terneros al dios Amon-Min, una procesión de antepasados y el ejercicio de caza ritual en los pantanos.
La balaustrada de la rampa de ascenso a la segunda terraza muestra a la reina, de nuevo bajo la apariencia de un león.
La Segunda Terraza y el Pórtico Medio.
En la parte norte, al fondo de esta terraza, se halla un segundo pórtico sujeto por quince columnas fasciculadas con dieciséis caras cada una de ellas. Bajo este pórtico desembocan cuatro nichos inacabados.
El pórtico medio está sujeto por veintidós pilares cuadrangulares. En la parte sur del muro están recogidos los relieves que representan la expedición al País de Punt , mientras los de la parte norte representan el Misterio de la Teogamia, la entronización y la coronación de Hatshepsut.
La expedición al País de Punt tenía por objeto llevar a Egipto mirra y árboles de incienso para ser plantados en los jardines del templo ya citados más arriba. Los relieves describen como el mismo dios Amón ordenó a la reina que se llevara a cabo la expedición y muestran la ciudad de Punt. Se ve que la ciudad tenía casas construidas sobre el agua en las se penetraba por medio de escalas. Están representados el Jefe de la ciudad, los habitantes, el ganado y hasta los perros. El capitán egipcio de la expedición y la tropa que le acompaña son saludados por los habitantes del Punt mientras muestran la mercancía que han llevado desde Egipto para el trueque. También se ve allí a la reina de Punt que tenía un aspecto de mujer gruesa y deforme.
Sobre el muro del fondo la flota egipcia aparejada llega al Punt y se puede ver el transporte de los árboles de incienso plantados en macetas. En el centro del muro del fondo se puede ver a la reina ofreciendo al dios Amon los frutos de su expedición, árboles de incienso, animales salvajes, ganado, electrum y arcos.
Las escenas de la Teogamia fueron diseñadas para legitimar los derechos al trono de la reina Hatshepsut. Se trataba de reivindicar el origen divino de la reina.
Se ve al dios Jenum con cabeza de carnero modelando a la niña Hatshepsut y a su Ka sobre su torno de alfarero siguiendo las instrucciones de Amón quién, bajo la forma carnal de Thutmosis II ha fecundado a la reina madre Ahmose.
Se muestra a la reina madre embarazada mientras es conducida a la sala del parto. También se incluía en la representación de la teogamia las imágenes del dios Amón y de la madre de Hatshepsut alzados sobre las manos de diosas al cielo. Hoy estos relieves están casi desaparecidos.
Una vez que el parto se produce, la diosa Hat-Hor presenta a Hatshepsut al dios Amón y los doce 'kau' del divino infante son amamantados por doce diosas. La madre de Hatshepsut es mostrada en presencia del dios Thot, de Jenum y de Heket con cabeza de rana. Finalmente el dios Amon extiende su mano para proteger a la reina, su hija.
La Capilla de Hat-Hor.
El santuario de la diosa Hat-Hor se encuentra ubicado al lado del segundo pórtico, mitad sur, en la segunda terraza. Se accedía al mismo directamente desde el exterior al recinto del templo de Hatshepsut por una rampa. El santuario comprende un vestíbulo en forma de sala hipóstila que da acceso a una segunda sala hipóstila y el santuario propiamente dicho. Los techos estaban sostenidos por columnas fasciculadas y hathóricas y por pilares.
En la primera sala hipóstila, Hat-Hor en su forma de vaca celeste amamanta a la reina. En la segunda sala se ven desfiles de fiesta y a la reina delante de diferentes divinidades. Allí se ve la coronación de la reina por Amón y la diosa Ueret-Hekau. Otras escenas muestran a la reina amamantada por la diosa y a ella misma y a Thutmosis III haciendo ofrendas a la diosa Hat-Hor.
Otras representaciones abundantes allí como en otras partes del templo son las de Sen-en-Mut.
La capilla de Anubis está situada en el extremo norte del muro y se la dio el nombre de 'Maat-Ka-Ra es duradera de provisiones en la Casa de Anubis'.
El techo azul con estrellas está sostenido por doce columnas acanaladas. Hatshepsut y Thutmosis III hacen ofrendas a los dioses Anubis, Amón y Sokar. Anubis introduce a la reina en una serie de ofrendas a las divinidades. A esta sala desembocan tres pequeños santuarios.
La segunda rampa y la Tercera Terraza.
En la balaustrada se representa a un halcón con el cuerpo de serpiente a lo largo de todo el muro. El pórtico del fondo está sostenido por veintiséis pilares osiriacos de la reina. Una puerta de granito rosa da acceso al patio interior. Este patio interior está rodeado por una doble columnata que, en tres de sus lados, tuvo cuatro hileras de columnas.
A la derecha, en la parte norte, se abre el santuario a Ra Hor-Ajty. A través de una puerta se accede a un vestíbulo con columnas en el que hay un nicho dedicado a la reina, representada aquí como una mujer de avanzada edad. Desde la puerta este se accede al patio en el que se encuentra el altar solar al que se sube por medio de nueve escalones.
En la pared norte de esta sala hay otra capilla dedicada al culto de Anubis, al que, a su vez, adoran Thutmosis I y una reina, (probablemente Ahmose). Otra pequeña interior muestra a Thutmosis I y a su madre Senseneb y a Hatshepsut y a la madre de esta, Ahmose.
Una puerta abierta desde la parte norte del fondo del patio de la tercera terraza permite penetrar en una capilla dedicada al dios Amon-Min, adorado por Thutmosis II, Hatshepsut y Thutmosis III; la presencia de esta capilla en la parte del templo dedicada al culto real expresaba el poder generador del propio soberano bajo la forma de Ka-mut-ef, 'Toro de su Madre'. Otra capilla está consagrada a Amon y su paredra Amonet. El acceso a la estancia principal se halla en la mitad este del muro sur, a partir de un vestíbulo rectangular, al oeste del cual se accede a las capillas del rey Thutmosis I y de la reina Hatshepsut.
En esta sala espléndidamente decorada, al igual que en los nichos osirianos del patio columnado se encuentra representado Sen-en-Mut, prácticamente escondido detrás de la puerta.
La capilla consagrada al culto funerario de Hatshepsut recoge en sus muros las procesiones de sacerdotes que llevan las ofrendas, se ven también porteadores de carne, de pan y otras ofrendas como vestidos, flores, ungüentos y objetos de tocador. Sobre el muro del fondo se encontraba la estatua de culto de la reina. Una estela representa a Hatshepsut en la barca solar y en el techo hay un mapa celeste que representa las constelaciones y los decanes horarios, diurnos y nocturnos.
El Santuario.
Al fondo del patio se abre la sala del santuario que concluye en forma cruciforme. La parte inicial es la original de época de Hatshepsut en tanto que al fondo se abre una sala de época ptolemaica.
La primera sala está dotada de techo abovedado y tiene una decoración simétrica. En la parte superior del muro norte Hatshepsut y Thutmosis III, los dos de rodillas, están representados haciendo ofrendas ante la barca solar, detrás está representada la princesa Neferu-Ra.
De nuevo se ve a ambos haciendo ofrendas a las estatuas de los reyes Thutmosis I y II, seguidos de las de la reina Ahmose y de la princesa Neferu-Bity , todos ellos ya difuntos cuando fueron representados en aquél lugar.
En el muro sur se repite la misma ofrenda a todos los personajes citados.
La sala interior recoge los títulos de Cleopatra y de Ptolomeo VII, Evergetes II, bajo cuyo reinado la misma fue excavada. Allí están representados Im-Hotep seguido de su madre Jeredu-Anj, su esposa Renpet-Nefert, Neith-Amonet, y Apet bajo forma de hipopótamo; Hor-Heken y la diosa buitre Hekenut.
En el muro norte, esta figurado Amen-Hotep hijo de Hapu y Hat-Hor seguido por Ptah Nefer-Hor, Apet como hipopótamo, Hor-Heken y otra diosa hipopótamo con cabeza de león.
El final del reinado de Hatshepsut.
Todo parece indicar que la reina Hatshepsut había previsto la terminación de su magnífico templo coincidiendo con el año quince de su reinado. En dicho momento, celebraría su primera fiesta Sed.
De hecho, en el templo se encuentran representaciones de la reina realizando las carreras rituales. Con tal motivo, decidió erigir igualmente dos enormes obeliscos en el templo de Amón en Karnak, construir el octavo pilono y edificar la hermosa capilla Roja que aún nos admira.
Concluidos sus monumentos y celebrada la fiesta Sed, a partir del año 17 se entra en un periodo muy oscuro para conocer más datos de la reina, periodo que, probablemente, precede a su muerte.
Su sobrino, Thutmosis III había esperado pacientemente a que el entorno de la soberana fuera cayendo. De repente, los colaboradores íntimos de esta gran mujer fueron desapareciendo.
Primero fue su querida hija Neferu-Ra, especialmente tutelada por Sen-en-Mut, quizás su propia hija, la cual había sido designada como sucesora en el difícil camino iniciado por su madre. Después sobrevino la desaparición del propio Sen-en-Mut, sospechando los investigadores que, a la vista del estado de sus monumentos, incluso habría podido caer en desgracia antes de morir.
También parece probable que la muerte de este fiel servidor precedió a la de la propia reina y que, como consecuencia de ella, el poder de la soberana comenzó a decrecer al mismo tiempo que emergía como una terrible amenaza la sombra de su sobrino Thutmosis III.
No sabemos nada de las circunstancias de la muerte de la reina. Por ello, todas la hipótesis pueden ser consideradas, ya sean estas la muerte natural, el asesinato en una revolución palaciega o por venganza de los partidarios de Thutmosis III.
Lo que sí parece cierto es que la memoria de la reina fue objeto de persecución. Nada más morir o quizás un poco antes, sus estatuas en Deir-el Bahari comenzaron a ser destruidas. Dicha persecución pudo haberse producido al final del reinado de Thutmosis III.
En todo caso, los soberanos ramésidas se encargaron de concluir la tarea iniciada ciento cincuenta años antes, borrando con saña el nombre de la graciosa soberana de cualquier monumento donde el mismo fuera hallado para, de ese modo, suprimirla de la memoria de Egipto.
Su templo de Deir-el-Bahari fue gradualmente destruido en una lenta decadencia que, no obstante, le permitió sobrevivir hasta la época ptolemaica.
Instaurado el cristianismo en Egipto, las ruinas de este esplendente monumento aún servirían para alojar habitantes y anacoretas, siendo fundado un cenobio que dio el nuevo nombre con que hoy se le conoce: 'El Convento del Norte'.
Sin embargo, nada de lo acaecido parece hoy haber sucedido realmente. Deir El Bahari vuelve a ser 'El Esplendor de los Esplendores' con el que soñó la delicada reina, el Dyeser-Dyeseru que para ella creó su amado.
De hecho, hay quien diría que, en los dorados atardeceres tebanos aún se pueden contemplar las amorosas siluetas unidas de Hatshepsut, Sen-en-Mut y Neferu-Ra, paseando por las salas y galerías de su eterno y renovado monumento, entre los pétreos y amorosos cuernos de la divina Hat-Hor que los protege por toda la eternidad.
Teresa Bedman
Egiptóloga
Esta comunicación, producida en el marco del ciclo 'Tebas, los dominios del dios Amón', tuvo por objeto formular una síntesis actualizada del Templo de Amon de Karnak para ponerla a disposición del público que asistió a las conferencias impartidas en el Museo de San Isidro de Madrid celebradas entre los días 15 de noviembre y 20 de diciembre de 2001.
Templo de Karnak. Segundo pilono y Kiosco de Taharka
El conjunto de los templos de Karnak, en la actual ciudad de Luxor, en el Alto Egipto, constituye el área arqueológica más extensa del mundo. Aunque se ha trabajado en este lugar desde la creación del Servicio de Antigüedades en 1858 , fue en el año 1967 cuando se estableció una misión permanente constituida por un equipo mixto franco-egipcio, integrado en el Centro Franco-Egipcio para el Estudio de los Templos de Karnak (CFEETK), para excavar, consolidar y reconstruir los restos de la que fuera la mayor ciudad religiosa conocida del antiguo Egipto.
Los primeros exploradores modernos.
Los primeros viajeros que llegaron a Tebas después de la conquista árabe de Egipto, entre los siglos XII al XV, más propiamente peregrinos que exploradores, solo se sintieron interesados, conforme a la corriente de la época, por la visita y conocimiento de los lugares vinculados a los relatos del Nuevo Testamento.
A partir del siglo XVII otros viajeros, esta vez con fines lucrativos, llegaron a recorrer el Alto Egipto con la intención de controlar las rutas comerciales del mar Rojo.
En el año 1589 un veneciano cuyo nombre no nos ha llegado, describió por primera vez conocida las ruinas de los templos de Karnak.
Después vendrán los viajes de los padres capuchinos Protasio y Francisco y del padre Vansleb. A partir de los relatos que le fueron entregados a éste último por los citados capuchinos ha llegado hasta nosotros una de las primeras descripciones conocida, hecha por viajeros occidentales, a propósito de las ruinas de Karnak; no obstante, hay que decir que, aunque descritas, no fueron identificadas con el gran conjunto de templos construidos al servicio y mayor gloria del antiguo dios Amón de Tebas.
La primera vez que, a sabiendas del lugar que se visitaba, se hizo una exacta descripción del mismo, fue cuando el jesuita Claude Sicard viajó a Tebas y a las ruinas de los templos de Karnak, lo que acaeció en el verano del año de 1718 , ochenta años antes de que los sabios de la expedición napoleónica explorasen aquéllos venerables restos para realizar los dibujos que, luego, permitirían mostrar todo su magnífico esplendor al asombrado mundo occidental.
Nos dice el viajero francés:
"¿Qué elogios no ha dado toda la antigüedad a Tebas, llamada en otro tiempo Dióspolis Magna?. No hay autor, que no hable de ella como de una ciudad cuya grandeza y hermosura excedía a toda ponderación…. No hay paraje alguno en Egipto donde se encuentren tan hermosos monumentos y tantas cosas dignas de nuestra curiosidad. Pondré algún ejemplo: al este del Nilo se ven seis puertas enteras del castillo en que estaba el palacio de los reyes de Tebas….
Al salir por cada puerta se encuentra una calle larga de esfinges y de todas las especies de estatuas de mármol que mostraban el camino a palacio. Nada es éso en comparación del salón grande de palacio. Lo sostenían 112 columnas de 72 pies de alto y de 12 pies y un tercio de diámetro, pintadas y cubiertas todas de figuras en relieve. Fuera del salón, están también pintadas las murallas y el techo en diferentes peristilos. Se pueden contar hasta mil columnas, cuatro colosos de mármol y muchos obeliscos…."
Aquel esplendente conjunto que se esparcía a unos 300 metros de la orilla del río Nilo, extendiéndose sobre más de un kilómetro y medio en dirección al este, eran las ruinas de la antigua y santa ciudad donde, durante más de dos mil años, reinó el soberano de todos los dioses: Amón.
Amón, ¿Quién eres?.
Los textos de las Pirámides, conocidos por primera vez a partir de ejemplos de la dinastía V (hacia 2465-2325 a. de C.) , recogen alguna mención de este oscuro dios tebano cuyo nombre significa "el oculto" , y una de cuyas antonomasias era "aquel que se ha creado a sí mismo y cuya manifestación no es conocida".
Este antiguo dios, señor del aire, patrón de los bateleros de la zona de Koptos desde tiempo inmemorial, fue concebido como dios local en la ciudad por definición, Niut, la 'Tebas de las cien puertas' de los relatos homéricos .
En principio, fue una divinidad poco importante pero, con la instauración de la dinastía XII, durante el Imperio Medio (1991-1650 a. de C.), se convirtió en la principal divinidad protectora de la casa real.
Su culto comenzó a incrementarse, y Tebas, dejó en segundo término al que había sido hasta entonces su dios más destacado, Montu, para entregarse al de la divinidad que la convertiría en una de las capitales religiosas más poderosas del mundo antiguo.
El dios Amón se mostraba a los ojos de los hombres bajo aspecto humano, ciñendo en su cabeza un casco con dos altas plumas, y llevando en su mano derecha el cetro del poder que, a su vez, expresaba el símbolo ideográfico de la propia ciudad de Tebas.
A él se asimilaron otros cultos antiquísimos como el de la fertilidad, regida por el dios Min ; con el tiempo, después de extender su tutela a los poderosos reyes del Imperio Nuevo, finalmente, acabó enfrentándose a ellos, tornándose entonces en el dios Amón-Ra, imagen del disco solar en la bóveda celeste.
Doblegada la realeza a sus pies, al final del Imperio Nuevo, devino en "rey de todos los dioses". Él, que fue el primero, 'el increado', se convirtió de este modo en el auténtico soberano de todo Egipto.
Así, Amón, formó parte de la creación del poder de Egipto sobre el mundo y acabó poseyendo él mismo a la tierra negra, causando también, su decadencia y la extinción de su grandeza.
La familia sagrada de Karnak.
Amón fue oportunamente dotado por los teólogos tebanos de Karnak de una esposa, la diosa Mut , la madre por excelencia, y de un hijo, Jonsu, el dios lunar que completaba con su padre el dominio de los astros.
Amón también adoptó para manifestarse la forma del carnero, emblema de la potencia generadora. Este animal sagrado esparció su imagen por todos los rincones de su templo en Tebas, pero no fue la única efigie en la que se podía reconocer al dios: también la oca fue utilizada como forma animal de su manifestación divina.
Así pues, Amón fue el amo y señor de la ciudad santa de Karnak en el corazón de Tebas y reinando allí, lo hizo sobre todo el mundo.
El lugar de Karnak.
La palabra árabe Karnak significa 'castillo', 'ciudad fortificada'. Tal denominación se ciñe perfectamente a la realidad de esta ciudad, puesto que la misma se halla construida en el interior de un muro de ladrillo que, en origen, debió tener más de veinte metros de alto. Su nombre egipcio más genuino fue el de "Ipet Sut" que significaba "el más venerable de todos los lugares", refiriéndose desde luego al recinto sagrado donde se encontraba el santo de los santos del templo.
En efecto, así fue. La ciudad de Karnak, comenzada a construir quizás en tiempos del Imperio Antiguo , llegó a ser probablemente el más sagrado entre todos los lugares religiosos de Egipto.
La llamada "Lista de los antepasados" , elaborada en tiempo de Thutmosis III para rememorar a todos los reyes que hicieron algo en favor del dios Amón en aquél lugar, cita en su encabezamiento al propio Snefru, el último rey de la dinastía III, hacia el 2613-2589 a. de C.
Sin embargo, la primera mención en los textos respecto a la existencia de un templo dedicado al dios Amón en Karnak se remonta a una época algo anterior al reinado de rey Antef II, durante el Primer Periodo Intermedio, hacia el 2112-2063 a.C.
El segundo soberano de la dinastía XII, el gran Sesostris I, hacia el 1965-1920 a. de C., hizo obras en el santo de los santos del templo, dedicando un naos para acoger la estatua del dios. También mandó erigir, con motivo de su fiesta Jubilar, una capilla-reposadero para la barca procesional del dios.
Pero el gran auge de Karnak vino de la mano de los reyes de la dinastía XVIII. A partir de dicho momento, hacia el año 1554 a. de C. y hasta el 313 d. de C., Karnak no haría más que crecer, transformarse y ampliarse sucesivamente bajo todos los reyes nacionales y extranjeros, incluidos los emperadores de la poderosa Roma.
Así pues, ininterrumpidamente, durante dos mil trescientos años existió en Karnak culto continuado con sus cánticos, rituales y misterios; durante ese enorme periodo de tiempo Karnak acogió las oraciones y plegarias de un pueblo piadoso, pero también fue el centro del poder político en Egipto.
El desarrollo constructivo de Karnak.
Karnak conoció sus etapas de construcción sucesiva conforme a los programas de reinado de los diferentes soberanos egipcios.
A partir del santuario inicial del Imperio Medio, el templo de Amón se desarrollaría en dirección oeste, perpendicularmente al río, como era habitual para casi todos los templos egipcios. Este eje Este-Oeste, se complementaría con otro, Norte-Sur, que daría al conjunto monumental su definitiva configuración.
Karnak, más que ningún otro monumento de culto en Egipto, fue la imagen viva del universo egipcio. Se construyó siguiendo las direcciones de los dos principales fenómenos físicos que regían toda la vida del país: el sol en su trayectoria celeste y el río Nilo en marcha desde el sur hacia el norte.
En sucesivas etapas constructivas, el santuario, el 'Ipet Sut' por excelencia, se fue rodeando de salas, ampliándose con patios y pilonos, con sus puertas, en dirección a la orilla del Nilo para, en un momento determinado, creando su nueva dirección hacia el sur, relacionarse con el templo de la diosa madre 'Mut' y, más allá, a ocho kilómetros de distancia, establecer el 'Harén Meridional', lugar al que se trasladarían una vez al año el dios con su familia para celebrar la Fiesta de Opet.
Amen-Hotep I, (1526- 1506 a. de C.), hijo del fundador de la dinastía XVIII, asumió la continuación de la obra en el estado en que se encontraba el templo desde el Imperio Medio. Para ello, construyó capillas realizadas en piedra calcárea, alrededor del muro de protección que albergaba el santuario del Imperio Medio.
Su sucesor, Thutmosis I, (1506-1493 a. de C.) continuó su proyecto constructivo, rehaciendo el recinto del Imperio Medio. Al final de su reinado, dicho recinto se había rodeado por otros dos de forma rectangular, separados entre sí por un deambulatorio.
Elevó el primer pilono construido en Karnak, hecho con piedra arenisca y revestido de calcárea. Quizás también el primero de toda la historia de la arquitectura egipcia.
Sustituyó la gran puerta de Amen-Hotep I por otro pilono más, creando, de este modo, bajo la dirección de su arquitecto Ineni, una sala con techo que los textos llaman Uadyet.
Delante de este pilono (ahora numerado el cuarto) alzó dos obeliscos de granito rosa cuyos piramidiones estaban guarnecidos de oro.
Thutmosis II, (1493-1478 a. de C.) hijo del anterior, ordenó hacer ciertas obras de menor importancia en el templo. Quizás una puerta monumental para la entrada principal, delante de la cual se alzarían otros dos obeliscos, en un patio ceremonial llamado 'Patio de Fiestas' y una capilla-reposadero para la barca procesional de Amón, hecha de alabastro; éstas fueron, probablemente, sus únicas obras en Karnak.
Cuando la reina Hatshepsut llega al trono (1478-1458 a. de C.) el ritmo constructivo de Karnak crece enormemente.
Su primera obra consistió en sustituir la capilla-reposadero de Amen-Hotep I por otra, que hoy conocemos como la 'Capilla Roja', por estar construida con bloques de cuarcita roja del Guebel El Ahmar.
Este fue el centro del llamado 'Palacio de Maat', para lo que hubo que modificar el espacio existente delante del santuario del Imperio Medio. A ambos lados de la capilla se elevaron otras para las ofrendas y se convirtió la Uadyet de Thutmosis I en un patio al aire libre donde se elevaron dos enormes obeliscos forrados con un capuchón de electrum.
Fue bajo las órdenes de Hatshepsut cuando se inició el trazado definitivo del eje Norte-Sur de Karnak que ya había sido tímidamente iniciado por sus antecesores.
Erigió un pilono (hoy el octavo) que marcaría los límites del templo por el sur. Esta vía era la utilizada durante su reinado por la familia tebana en su salida anual, en procesión terrestre, hacia el Harén meridional con motivo de la Fiesta de Opet. Trazó una vía bordeada de esfinges para unir el templo de Amón con el de Mut.
Finalmente erigió otros dos obeliscos más en la zona este del santuario.
Thutmosis III (1458-1425 a. de C), hizo propias las obras de su tía y madrastra. Además, él ordenó elevar dos pilares heráldicos símbolos del Alto y del Bajo Egipto, a ambos lados de la capilla roja de su antecesora.
Añadió dos obeliscos más entre los de Thutmosis I y Thutmosis II, de tal modo que, en su estado final, un grupo de seis agujas de piedra conducían a la entrada del templo desde el patio ceremonial.
La sala Uadyet se enriqueció con dos hileras de seis y cuatro columnas, respectivamente, al Sur y al Norte.
Al otro lado del área del Imperio Medio, detrás del santo de los santos, en dirección Este, construyó un santuario con eje transversal (Norte-Sur) respecto el principal del templo, llamado Aj-Menu. Dotó a la nave central de dicho edificio con veinte columnas representando mástiles de madera al estilo de los que se utilizaban para sujetar las tiendas de tela. Dicha nave central fue flanqueada por otras dos cuyos techos estaban sujetos con pilares cuadrados.
Allí se celebraban ceremonias destinadas a obtener la regeneración del poder del rey gracias a la intervención divina de Amón.
Detrás de estas salas existe un dédalo de habitaciones y estancias que probablemente estaba destinado, entre otras cosas, a contener los volátiles con los que se hacía el rito de 'la suelta de las aves', y las plantas que representaban el poder generador de la naturaleza, para ser empleadas en el contexto de las ceremonias de renovación del poder Real, con motivo del Año Nuevo.
En el ángulo formado entre los grupos arquitéctonicos de los ejes del templo, Thutmosis III ordenó excavar o quizás agrandar, un magnífico Lago Sagrado.
Delante del pilono de Hatshepsut, (hoy el octavo) hacia el norte, construyó una gran puerta de granito rosa flanqueada por las dos torres de otro pilono, (hoy numerado el séptimo) con dos obeliscos más, delante de su cara sur, para cerrar un patio ceremonial en la vía sur.
Amen-Hotep II (1425-1401 a. de C.), no llevó a cabo demasiadas obras en Karnak, solo se conoce un edificio, situado entre el IX y el X pilonos, en la vía procesional del sur, donde el mismo quedó recogido cuando aquéllos se construyeron. Esta edificación quizás fuera alzada con motivo de la fiesta jubilar del rey. Los restos de otro edificio se acumulan hoy en el Museo al aire libre de Karnak Norte.
Thutmosis IV (1401-1390) reanudó los trabajos en Karnak, principalmente en el eje solar.
Añadió al 'Patio de Fiestas' de Thutmosis II un pórtico con pilares construido con piedra arenisca. A la entrada del templo propiamente dicho se ordenó alzar un porche entre los dos obeliscos de Thutmosis I. Sus columnas estaban chapadas con electrum y soportaban una pequeña estructura de madera.
También decidió concluir las obras de erección de un obelisco mandado esculpir por Thutmosis III, su abuelo, quien no vivió lo bastante para verlo alzado en el templo de Karnak. Fue erigido en la parte Este del templo, en un pequeño lugar de culto. Este obelisco, finalmente, sería enviado a Roma por orden del emperador Constantino (274-337 de C.), quien tampoco vivió para verlo erigido; de ello se ocupó su hijo y sucesor, Constancio II.
El 3 de agosto de 1588 pasó a formar parte del diseño urbanístico de la Plaza de San Juan de Letrán, por mandato del Papa Sixto V.
Thutmosis IV ordenó también la construcción de una capilla-reposadero de la barca de Amón que, posteriormente, sería desmontada y almacenada bajo el tercer pilono.
Amen-Hotep III (1390-1352 a. de C.) llevó a cabo grandes obras de ampliación en Karnak. Su arquitecto Amen-Hotep, hijo de Hapu se encargó de remodelar, en un plan de conjunto, todo el templo.
En el eje este-oeste, desmontó el 'Patio de Fiestas' de Thutmosis II y el porche de su padre y lo enterró bajo los cimientos del gran portal con pilono (el tercero del orden actual) que construyó como entrada al templo. Delante de éste erigió una doble columnata de cinco columnas a cada lado, delante de ella, tras un portal de acceso una vía procesional de esfinges criocéfalas que llegaban hasta el embarcadero divino.
Para rellenar este gran pilono, el más alto de los que hasta entonces se habían construido, desmontó una serie de monumentos más antiguos, tales como la capilla-reposadero de época de Sesostris I.
En el eje norte-sur realizó importantísimas obras, diseñando una vía procesional a partir del pilono de Hatshepsut hasta otro nuevo (el décimo de orden actual) que adelantaba la salida del templo hacia el recinto de la diosa Mut.
Delante se colocaron dos colosos de cuarcita de más de veinte metros de altura, cada uno. También inició probablemente la construcción de una gran vía procesional flanqueada por esfinges que, concluida por Ramsés II y otros reyes posteriores , iba desde el templo de Jonsu, hasta la nueva gran obra de Amen-Hotep Hijo de Hapu, el templo del Harén Meridional (hoy llamado de Luxor).
En el propio recinto de la diosa Mut reconstruyó completamente el templo y renovó sus espacios interiores.
Su hijo y corregente, Amen-Hotep IV (1362-1345 a. de C.), realizó diversas obras en el interior del templo participando en la decoración de la pared norte del vestíbulo del tercer pilono.
También ordenó construir diferentes santuarios atonianos identificados solamente por los relieves existentes en los talatats con los que se rellenaron otras edificaciones posteriores. Su gran obra en el interior de Karnak fue la edificación de un templo dedicado al dios Ra Hor-Ajty, que luego fue desmontado, cuya ubicación original aún no se conoce con certidumbre.
En el año segundo de su corregencia decidió construir, casi pegado al recinto de Amón, pero fuera de este, en la parte Este, un templo-palacio llamado Gemet-Pa-Iten dedicado a dar culto a su nuevo dios Aton.
Cuando el rey hereje abandonó Tebas y cambió su nombre por el de Aj-en-Aton, las obras en Karnak se paralizaron, no siendo reiniciadas hasta su muerte con la restauración de la ortodoxia bajo el rey Tut-Anj-Amón y sus sucesores.
Hor-em-Heb (1340-1314 a. de C.) después de asumir el poder para sacar a Egipto del caos en el que se encontraba tras el cisma amarniense, se dedicó en Karnak a desmantelar el templo de Aton, rellenando con sus bloques de pequeño tamaño el interior del pilono (hoy con el número nueve) que, ordenó construir en la vía procesional del sur.
Concluyó el décimo pilono iniciado bajo Amen-Hotep III y colocó en su parte exterior una copia del célebre Decreto dictado para erradicar la corrupción que, al parecer, asolaba todo Egipto.
En el eje este-oeste construyó, al término de la columnata de Amen-Hotep III, un pilono (hoy el segundo de orden), que se convirtió en la fachada exterior del edificio.
La magna aportación de Sethy I y Ramsés II (1294-1213) en el templo de Amón de Karnak, fue la construcción de la gran Sala Hipóstila entre los pilonos II y III. El nombre que le fue impuesto era 'Sethy-Mer-en-Ptah es santo en la Casa de Amón'.
Aprovechando la vía procesional de las doce columnas papiriformes abiertas, construidas bajo Amen-Hotep III, añadieron otras sesenta y una columnas a cada uno de los lados de la misma, esta vez de orden papiriforme cerrado.
La sala quedaba cerrada por sus cuatro lados con otras tantas puertas principales que establecían los dos ejes norte-sur y este-oeste para desarrollar en su interior los diferentes rituales, tales como la Procesión de la Renovación Real.
Finalmente, el techo que cubría toda la sala en dos alturas diferentes, proporcionaba la penumbra necesaria para facilitar el desarrollo de los misterios que allí se solían representar.
Los demás ramésidas (1213-1196) no ejecutaron en Karnak obras trascendentes dado que la situación política y social de Egipto se iba degradando cada vez más.
Sethy II construyó delante del pilono de entrada, en la parte nor-oeste del patio existente entonces, un templo-reposadero para las barcas de la triada tebana.
Sería Ramsés III quien ordenase construir otro templo reposadero en el ángulo sud-este del mismo espacio ritual.
Durante el llamado Tercer Periodo Intermedio (1070-715 a. de C.) los reyes libios diseñaron la construcción de un gran patio ceremonial que abarcaría, desde el segundo pilono de Ramsés II, hasta otro que comenzaron a construir, pero que nunca terminaron.
El proyecto acogía en su interior a los templos-reposadero de Sethy II y de Ramsés III y estaba dotado con sendas filas de columnas adosadas a sus muros norte y sur.
La Baja Época (747-362 a. de C.) trajo a Karnak las últimas construcciones importantes. En el patio ceremonial de los Bubástidas, Taharka, rey de la dinastía XXV hizo erigir un pabellón-reposadero para la barca de Amón circundado por diez enormes columnas de orden papiriforme abierto.
Para permitir tal construcción se hubo de trasladar la vía procesional de esfinges criocéfalas a derecha e izquierda del patio ceremonial.
En la zona del Lago construyó otro edificio también ceremonial en el que dejó muestras de los ritos de regeneración del dios Amón.
Bajo la dinastía XXX, la última indígena, el faraón Nectanebo I ordenó erigir y redefinió el muro perimetral del templo, prosiguiendo la edificación, sin terminarla, del primer pilono, que quedó en el estado en el que actualmente se puede contemplar.
Para la época posterior a la conquista de Alejandro Magno quedaron obras menores tales como la construcción de una nueva capilla-reposadero para la barca de Amón, hecha bajo el reinado de Filipo Arrhideos, y la decoración de ciertas partes del templo llevadas a cabo por los Ptolomeos y los emperadores romanos.
Los otros templos del recinto de Karnak.
Dentro de la muralla de ladrillo que protegía el recinto de Karnak se construyeron más templos dedicados al culto de otras divinidades asociadas directa o indirectamente con el dios Amón.
Los tres templos más importantes allí existentes fueron edificados durante la dinastía XVIII. El primero de ellos, el del dios Jonsu, fue, en origen, una capilla de Amen-Hotep II reutilizada por Ramsés IV como reposadero de la barca ceremonial de dicho dios.
En origen había existido un templo construido en tiempo de Amen-Hotep III que fue remodelado por sus sucesores, Ramsés III y Ramsés IV. Al final de la dinastía XX, Ramsés XI y, Heri-Hor completaron su decoración, que fue definitivamente terminada en tiempo del emperador Augusto.
En la salida de la vía procesional del templo hacia el sur se edificó, en época ptolemaica, un gran portal que fue decorado bajo las órdenes de Ptolomeo III, Evergetes I.
El Templo de Opet, dedicado a la diosa Opet Ta-Ueret, fue erigido en el lugar donde Thutmosis III y Amen-Hotep II ordenaron construir una capilla para la misma diosa. Después, el faraón Taharka y, más tarde, Nectanebo I, construyeron la capilla-templo tal como hoy la conocemos. Fue profusamente decorada en tiempos de Ptolomeo VIII Evergetes II y Ptolomeo XII, incluyéndose también textos y titulaturas del emperador Augusto.
El otro santuario dentro del recinto de Amón es el templo del dios Ptah-al-sur-de-su-muro. En origen de época de Thutmosis III, fue restaurado y agrandado por Takelot I, Shabaka y los soberanos Ptolomeos.
Diseminados por la parte norte del recinto del templo de Amón se construyeron varias capillas dedicadas al culto del dios Osiris, sobre todo a partir de la dinastía XXII en adelante.
De esta manera, diferentes divinidades compartieron con el rey de todos los dioses su sólida y amplia morada en la ciudad de Tebas.
Los ritos en la Casa de Amón
El templo de Amón en Karnak era la gran maquinaria que hacía marchar al mundo. Día tras día, a lo largo de los milenios, allí se desarrolló el culto divino diario con arreglo a un horario estricto determinado por los sacerdotes astrónomos que observaban el cielo, día y noche.
Las ofrendas alimentarias, líquidas y sólidas se hacían cuatro veces al día y en las fiestas especiales señaladas se hacían mejores y más abundantes. Entregado lo más selecto de los productos al dios Amón, y a las demás divinidades que residían en sus capillas dentro del recinto, el resto volvía a las dependencias sacerdotales para servir de alimento al clero y, en ocasiones, cuando los excedentes eran extraordinariamente abundantes, eran repartidos entre el pueblo piadoso de Tebas que, de este modo, compartía la gloria del dios y sus beneficios.
En todos los templos egipcios y, en particular en el de Amón de Karnak, existían calendarios de festividades durante las cuales se hacían ritos especiales diferentes de los diarios. Eran estas festividades las encargadas de ayudar los cambios de estaciones o de ciclos tales como la llegada de la crecida del Nilo que traería el año nuevo de las aguas altas, o el año nuevo de las cosechas, o el fin del año astral con la celebración del año nuevo solar etc…
Pues bien, el templo de Amón recogía en su interior las salas y estancias para desarrollar y cubrir todos los actos y circunstancias necesarias para la marcha del ordenado mundo egipcio.
La celebración de la realeza en Karnak.
Básicamente, en las estancias del templo de Amón, aparte el santo de los santos donde residía la imagen divina, se establecían las dependencias necesarias para realizar la coronación real imponiendo al soberano las coronas del Sur y del Norte.
Ungido, bautizado y consagrado, el rey se identificaba como dios y, a la vez, como hijo de Amón. En época de Thutmosis I, estas ceremonias se llevaban a cabo en la Sala denominada Uadyet, entre el cuarto y el quinto pilonos.
Tuhtmosis III mandó edificar al otro lado del recinto sagrado el edificio llamado Aj-Menu.
En sus dependencias estaba representado todo el universo y, cada año, se volvían a repetir, en el aniversario de la coronación las ceremonias de renovación de la realeza. Allí se celebraban las ceremonias del agua nueva del Nilo que fertilizaría de nuevo las tierras de Egipto. El rey de modo simbólico traería en una vasija el agua de la crecida desde Assuan para repartirla por todo Egipto.
En época de los ramésidas se construyó la Gran Sala Hipóstila para realizar todas estas ceremonias. En aquéllos lugares el rey recibía el país y el poder de las manos de su padre, Amón.
Lo que antes se había llevado a cabo en la Sala Uadyet de Thutmosis I, fue exigiendo marcos más esplendentes y grandiosos para una monarquía cada vez más exultante y consciente de su papel dominador universal.
De este modo, las ceremonias aseguradoras de que los ciclos anuales naturales se cumplirían puntualmente por la intermediación y la armonía entre el rey y dios, se llevaban a cabo con la presencia del soberano quien, a cambio de su culto, volvía a recibir la confirmación de la realeza entregada por el divino Amón a su hijo.
Las Fiestas Exteriores
Había dos ocasiones al año en las que el dios Amón con todo su esplendor y acompañado de su santa familia, la diosa Mut y el dios Jonsu, abandonaba la ciudad de Karnak para ir a celebrar ciertas festividades.
La Fiesta de Opet
La más solemne de todas las liturgias exteriores era la de Opet.
Atestiguada por primera vez conocida en tiempos de la reina Hatshepsut no cambiará su desarrollo demasiado a lo largo de toda la dinastía XVIII.
Saliendo de sus santuarios transportadas por los sacerdotes, las tres imágenes divinas tomaban el camino de Luxor, donde había un reposadero y un pequeño templo que luego sería enormemente agrandado en tiempos de Amen-Hotep III. En su interior se celebraban ritos no explícitos en los que se renovaba la naturaleza divina de la realeza del soberano a partir de una recreación de la concepción y el nacimiento del rey como hijo carnal de Amón.
Celebrada, a partir del décimo noveno día del segundo mes de la inundación (Ajet), concluía el décimo día del tercer mes de la misma estación. Aunque en época ramésida y posteriormente se alargaría mucho más su duración.
Durante esos días la inundación regeneraba la tierra egipcia, haciendo germinar bajo el líquido de la crecida la promesa de la nueva cosecha y la vida renovada de los campos.
Retirado Amón en su recinto secreto, en su harén, también se producía la nueva creación del Ka del rey. Ambos, rey y dios, experimentaban el misterio de su nacimiento divino renaciendo de su propia sustancia en el tercer mes de la inundación.
Concluído el misterio, renovada la tierra y la naturaleza toda, Amón volvía río abajo hacia su residencia permanente. El pueblo volvía también a su vida cotidiana con la seguridad de que la vida continuaba para él, su familia y sus ganados.
La Bella Fiesta del Valle
En el segundo mes de la estación seca (Shemu) coincidiendo con la luna nueva y con el final de la recolección de la cosecha, comenzaba el viaje de Amón hacia el occidente de Tebas.
Dejando Karnak durante doce días Amón partía en su barca sagrada hasta la altura del templo de Luxor para, cambiando su rumbo, cruzar el río, y entrando por uno de los canales que surcaban la otra orilla, dirigirse hacia la tierra de los occidentales, es decir, de los muertos.
La primera parada la hacía a la altura de Medinet Habu, cerca del Valle de las Reinas. Allí la barca divina con la imagen de Amón era recibida en un templo llamado el Dyemé. Desde allí la imagen del dios visitaba a los templos funerarios reales donde le salían a recibir las imágenes divinas de los soberanos ya muertos y convertidos en dioses.
Las necrópolis de los nobles y las de las gentes populares también eran visitadas por el dios y el pueblo de Tebas. Todos se dirigían a la orilla occidental para limpiar y adornar los monumentos funerarios, participando con gran alborozo en la gozosa fiesta de la rememoración de los difuntos.
El dios Amón se despedía de sus visitas el último día en las proximidades de Deir El-Bahari. Por la noche de esa última jornada, los sacerdotes realizaban el rito de la antorcha, rememorando la ceremonia del fuego nuevo del primer día del año.
Durante esa noche toda la necrópolis se iluminaba con miles de puntos de luz como las estrellas del firmamento, evocando las almas de los difuntos ya justificados. Entonces, se celebraban cenas familiares en las capillas de las tumbas. Banquetes funerarios en los que los participantes bebían vino y cerveza a la salud de Amón y de los difuntos.
Al día siguiente, el dios Amón y su familia, la diosa Mut y el dios Jonsu, abandonaban la orilla occidental para volver a sus residencias en Karnak.
Tales eran las celebraciones y ritos cuyo centro vital estaba ubicado en Karnak, la gran ciudad del dios Amón de Tebas. Una vez más, se habían cumplido los ciclos naturales para el dios, el rey, los vivos y los muertos. Egipto estaba dispuesto para abordar un nuevo año, entre los innumerables venideros, bajo la égida del gran rey de todos los dioses, el divino Amón-Ra de Ipet-Sut.
Francisco J. Martín Valentín.
Egiptólogo
Editado por
Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman
Francisco J. Martín Valentín es Doctor en Ciencias de las Religiones (Religión egipcia), por el Instituto de Ciencias de las Religiones. Departamento de Historia Antigua de la de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Egiptólogo. Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Director de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28". Director de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’. Teresa Bedman es Licenciada en Historia y Egiptóloga. Gerente del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Co-directora de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28”. Secretaria de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’.
Secciones
Últimos apuntes
Enlaces
Archivo
Blog sobre el Antiguo Egipto de Tendencias21
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
