Opiniones
Domingo 28 Junio 2009 - 23:34
DOS EGIPTÓLOGOS LO DESCUBREN EN UNA NUEVA BIOGRAFÍA.
Ha sido descrita durante décadas como una reina ambiciosa y sin escrúpulos y, sin embargo, se desconocía que la figura de Hatshepsut albergaba mucho más. Dos egiptólogos, Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman, aportan ahora, tras seis años de trabajos de excavaciones en las inmediaciones de su templo en Luxor, una nueva perspectiva sobre uno de los personajes más interesantes de la Historia egipcia.
Han pasado doscientos años desde que Champollion incluyó el nombre de Hatshepsut en la genealogía de los reyes de la dinastía XVIII y aún hoy su figura posee un halo de misterio.
Tras décadas de estudios dispersos sobre esta faraona, que gobernó Egipto durante 22 años (1479-1458 a.C), los egiptólogos Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman aportan ahora, con la publicación de Hatshepsut. De reina a faraón de Egipto (Esfera de los Libros), una nueva perspectiva sobre una mujer que ha sido encasillada en la ambición y las ansias de poder.
Después de seis años al frente de la Misión Arqueológica Española del Proyecto Sen en Mut (TT 353) en Deir El Bahari, Martín Valentín y Bedman han dado forma a una historia, la de Hatshepsut, que no siempre ha sido bien entendida y que no ha estado exenta de las interpretaciones entre quienes la han estudiado.
Desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, la historia de esta faraona ha sido objeto de varias publicaciones, escritas en su mayoría por hombres y bajo el prisma cultural de la inferioridad femenina. En el caso de la biografía que ahora presentan Martín Valentín y Bedman, esta óptica cambia. “Nadie hasta ahora había incidido en por qué una mujer trata de hacerse faraona en Egipto, algo muy raro y especial”, comenta Martín Valentín, también director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto.
Una mujer de principios
Con la idea de dar una explicación “no alternativa pero sí más profunda, razonada y verosímil”, las páginas de la biografía elaborada por estos egiptólogos analizan a Hatshepsut, una de las cinco mujeres que, en 3.000 años, fueron “rey de Egipto”.
Hija de Tutmosis I y de la esposa real, la reina Ah-Més Ta-Sherit, debió conformarse con casarse con su hermanastro Tutmosis II para cumplir con la legalidad. La corta edad de éste facilitó su avance hacia el preciado trono, legitimado, según las referencias históricas, el día 29 del segundo mes de Peret del año II del reinado de su padre cuando el oráculo del gran dios tebano le comunica que será reina-faraón.
La ruptura de la tradición no fue aceptada por sus contemporáneos y de ahí que fuera tildada de ambiciosa y tirana. El resultado fue una campaña orquestada por Tutmosis III para borrar de la memoria su legado y su persona.
Pero, ¿quién fue entonces Hatshepsut? Martín Valentín la define como una mujer “inteligente, agraciada, muy curiosa, una gran estadista y con instinto político”. Según el egiptólogo, “comprendió la situación de Egipto al prescindir de las campañas militares y fomentar el dominio comercial y cultural”.
Asimismo, añade, “reafirmó la presencia femenina, heredada de las mujeres del principio de la dinastía, para transmitírselo a su hija (Neferu Ra) con la idea de crear una rama femenina que tuviera la misma importancia que el rey, al que respetaba" .
Así pues, el objetivo de estos egiptólogos ha sido intentar explicar el personaje justificándolo en su comportamiento, sin obviar ese movimiento emprendido por las mujeres de la dinastía XVIII que encontró en Hatshepsut el cúlmen al convertirse en faraón y reinar durante un periodo en el que no hubo pérdidas territoriales, las cuentas marcharon bien y se impuso la paz.
Mayordomo en la sombra
Pero no lo hizo sola. Sen en Mut, su preceptor, tuvo mucho que ver. Convertido en uno de los hombres más poderosos de la corte real, fue la sombra de la reina. Arquitecto de profesión y encargado de erigir el templo de la reina en Deir El Bahari, supervisó todas sus decisiones y administró sus bienes.
Pese a su origen modesto, gozó de privilegios que aún hoy desconciertan a los egiptólogos, como, por ejemplo, hacerse esculpir en los templos junto a la reina. Detalles que han llevado a muchos estudiosos a coincidir en la posible relación sentimental entre ambos.
Es tal la importancia de este personaje, que su estudio es fundamental para entender la figura de Hatshepsut. Así, la misión de Martín Valentín y Bedman en su hipogeo (capilla o edifico subterráneo construido por Sen en Mut) ha dado como resultado hallazgos sorprendentes.
Localizado en las zonas aledañas al templo de la reina, la investigación del equipo español se topó con que esta construcción había sido excavada en función de la capilla Hat-Hor, en el interior del templo de la reina. Martín Valentín lo explica: “Desde el fondo de la tumba en la tercera cámara del hipogeo hay que imaginar un eje hacia arriba que encaja, 268 metros hacia el exterior, con el punto medio de un par de ojos en la capilla de esta diosa dentro del templo”.
Un descubrimiento, comenta, “capital y, como tantos otros, casual”.
Aunque es vital el estudio de una tumba para adentrarse en el análisis del personaje, también es trascendental el hallazgo de su momia. La de Hatshepsut fue identificada en 2007 tras tiempo en el Museo de El Cairo sin que nadie se percatara, mientras que la de Sen en Mut sigue siendo un misterio.
Aunque se ha puesto en marcha el estudio de una momia anónima encontrada en 1881 y que podría encajar con la fisonomía de este personaje, no hay ninguna conclusión todavía al respecto. “Su hallazgo no cambiaría la historia pero sí permitiría sacar del anonimato la momia de esta figura trascendental”, comenta Martín Valentín.
Las pruebas de ADN harían el resto. “Se compararía la carga genética con las momias de sus padres, que fueron halladas en los años 30, y se podría dar con su identidad”, añade.
“Es obligación de la egiptología recuperar no sólo los restos de la momia, sino de los templos para completar el puzzle”, sentencia esperanzado.
Elena Viñas
26-06-2009
Fuente: El Imparcial. Cultura. Domingo, 28 de junio de 2009
http://www.elimparcial.es/cultura/
Tras décadas de estudios dispersos sobre esta faraona, que gobernó Egipto durante 22 años (1479-1458 a.C), los egiptólogos Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman aportan ahora, con la publicación de Hatshepsut. De reina a faraón de Egipto (Esfera de los Libros), una nueva perspectiva sobre una mujer que ha sido encasillada en la ambición y las ansias de poder.
Después de seis años al frente de la Misión Arqueológica Española del Proyecto Sen en Mut (TT 353) en Deir El Bahari, Martín Valentín y Bedman han dado forma a una historia, la de Hatshepsut, que no siempre ha sido bien entendida y que no ha estado exenta de las interpretaciones entre quienes la han estudiado.
Desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, la historia de esta faraona ha sido objeto de varias publicaciones, escritas en su mayoría por hombres y bajo el prisma cultural de la inferioridad femenina. En el caso de la biografía que ahora presentan Martín Valentín y Bedman, esta óptica cambia. “Nadie hasta ahora había incidido en por qué una mujer trata de hacerse faraona en Egipto, algo muy raro y especial”, comenta Martín Valentín, también director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto.
Una mujer de principios
Con la idea de dar una explicación “no alternativa pero sí más profunda, razonada y verosímil”, las páginas de la biografía elaborada por estos egiptólogos analizan a Hatshepsut, una de las cinco mujeres que, en 3.000 años, fueron “rey de Egipto”.
Hija de Tutmosis I y de la esposa real, la reina Ah-Més Ta-Sherit, debió conformarse con casarse con su hermanastro Tutmosis II para cumplir con la legalidad. La corta edad de éste facilitó su avance hacia el preciado trono, legitimado, según las referencias históricas, el día 29 del segundo mes de Peret del año II del reinado de su padre cuando el oráculo del gran dios tebano le comunica que será reina-faraón.
La ruptura de la tradición no fue aceptada por sus contemporáneos y de ahí que fuera tildada de ambiciosa y tirana. El resultado fue una campaña orquestada por Tutmosis III para borrar de la memoria su legado y su persona.
Pero, ¿quién fue entonces Hatshepsut? Martín Valentín la define como una mujer “inteligente, agraciada, muy curiosa, una gran estadista y con instinto político”. Según el egiptólogo, “comprendió la situación de Egipto al prescindir de las campañas militares y fomentar el dominio comercial y cultural”.
Asimismo, añade, “reafirmó la presencia femenina, heredada de las mujeres del principio de la dinastía, para transmitírselo a su hija (Neferu Ra) con la idea de crear una rama femenina que tuviera la misma importancia que el rey, al que respetaba" .
Así pues, el objetivo de estos egiptólogos ha sido intentar explicar el personaje justificándolo en su comportamiento, sin obviar ese movimiento emprendido por las mujeres de la dinastía XVIII que encontró en Hatshepsut el cúlmen al convertirse en faraón y reinar durante un periodo en el que no hubo pérdidas territoriales, las cuentas marcharon bien y se impuso la paz.
Mayordomo en la sombra
Pero no lo hizo sola. Sen en Mut, su preceptor, tuvo mucho que ver. Convertido en uno de los hombres más poderosos de la corte real, fue la sombra de la reina. Arquitecto de profesión y encargado de erigir el templo de la reina en Deir El Bahari, supervisó todas sus decisiones y administró sus bienes.
Pese a su origen modesto, gozó de privilegios que aún hoy desconciertan a los egiptólogos, como, por ejemplo, hacerse esculpir en los templos junto a la reina. Detalles que han llevado a muchos estudiosos a coincidir en la posible relación sentimental entre ambos.
Es tal la importancia de este personaje, que su estudio es fundamental para entender la figura de Hatshepsut. Así, la misión de Martín Valentín y Bedman en su hipogeo (capilla o edifico subterráneo construido por Sen en Mut) ha dado como resultado hallazgos sorprendentes.
Localizado en las zonas aledañas al templo de la reina, la investigación del equipo español se topó con que esta construcción había sido excavada en función de la capilla Hat-Hor, en el interior del templo de la reina. Martín Valentín lo explica: “Desde el fondo de la tumba en la tercera cámara del hipogeo hay que imaginar un eje hacia arriba que encaja, 268 metros hacia el exterior, con el punto medio de un par de ojos en la capilla de esta diosa dentro del templo”.
Un descubrimiento, comenta, “capital y, como tantos otros, casual”.
Aunque es vital el estudio de una tumba para adentrarse en el análisis del personaje, también es trascendental el hallazgo de su momia. La de Hatshepsut fue identificada en 2007 tras tiempo en el Museo de El Cairo sin que nadie se percatara, mientras que la de Sen en Mut sigue siendo un misterio.
Aunque se ha puesto en marcha el estudio de una momia anónima encontrada en 1881 y que podría encajar con la fisonomía de este personaje, no hay ninguna conclusión todavía al respecto. “Su hallazgo no cambiaría la historia pero sí permitiría sacar del anonimato la momia de esta figura trascendental”, comenta Martín Valentín.
Las pruebas de ADN harían el resto. “Se compararía la carga genética con las momias de sus padres, que fueron halladas en los años 30, y se podría dar con su identidad”, añade.
“Es obligación de la egiptología recuperar no sólo los restos de la momia, sino de los templos para completar el puzzle”, sentencia esperanzado.
Elena Viñas
26-06-2009
Fuente: El Imparcial. Cultura. Domingo, 28 de junio de 2009
http://www.elimparcial.es/cultura/
Noticias
Domingo 21 Junio 2009 - 21:47
La editorial 'La Esfera de los Libros' organiza la presentación en Madrid de la biografía histórica de la reina Hatshepsut, de la que son autores Teresa Bedman y Francisco J. Martín Valentín
La editorial 'La Esfera de los Libros' acaba de publicar la biografía de la mujer que fue faraón de Egipto, la reina Hatshepsut, de la que son autores los egiptólogos madrileños Teresa Bedman y Francisco J. Martín Valentín.
El libro será oficialmente presentado por el escritor y ex-Ministro de Cultura D. César Antonio Molina en un acto que tendrá lugar el próximo 24 de junio a las 19,30 horas en la sede de la Agregaduría Cultural de la Embajada de la República Árabe de Egipto en Madrid, el Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, sito en la calle Francisco de Asís Méndez Casariego nº 1, a la altura del Paseo de la Habana nº 40.
Este trabajo se perfila como la más completa y actualizada obra egiptológica dedicada al estudio del reinado de la mujer que ocupó el trono de Egipto como faraón durante veintidós años en la primera mitad de la dinastía XVIII, hacia 1480-1456 a. C.
Con su aparición, la egiptología en español sigue avanzando para ocupar el puesto que le corresponde en el ámbito internacional.
Departamento de Prensa
La Esfera de los Libros
Acabamos de publicar un nuevo libro con el título 'Hatshepsut, de reina a Faraón de Egipto' en el que se ofrece un nuevo perfil biográfico de esta apasionante reina de Egipto a la luz de nuestras investigaciones en Deir El Bahari y en la TT 353 del Mayordomo de Amón Sen-en-Mut
Nuestro conocimiento de la antigua ciudad de Tebas viene de muy lejos.
Muchos años de viajes continuados a Luxor, y la exploración asídua de sus templos y de sus tumbas, hicieron de nosotros dos investigadores que dedicaron mucho de su tiempo y de sus esfuerzos a conocer sobre el terreno a los personajes que protagonizaron la historia de Egipto en su gran capital del sur, durante la dinastía XVIII, en el Imperio Nuevo.
Entre todos los reyes y dioses que desfilaban ante nuestros ojos por los muros de los templos tebanos, siempre se fijó de un modo especial en nuestra retina la imagen de una enérgica mujer de delicada apariencia: La reina Hatshepsut.
La reina Hatshepsut siempre nos había parecido una figura mítica del antiguo Egipto. El atractivo que ejerce su personalidad nos impactó profundamente desde el momento en que entramos en contacto con el gran Imen Dyeser-Dyeseru, su templo de Millones de Años, elevado en el circo de Deir El Bahari, en Luxor occidental.
Después, viajamos para conocer el Egipto Medio y la antigua ciudad de Abu (Elefantina), junto a la actual Assuán; también se nos revelo allí la presencia de la gran reina. El Espeos Artemidos de Batn el Baquera, las canteras de Assuán, y los templos de la isla Elefantina, nos acercaron de nuevo a la historia de la misteriosa mujer que gobernó Egipto como faraón durante veintidós años.
Finalmente, la oportunidad que el destino nos brindó un día del mes de diciembre de 1999 para trabajar en Deir El Bahari a lo largo de ocho campañas anuales, durante los años 2003 al 2008, ambos inclusive, confirmó que la atracción que sentíamos por la historia de esta magnífica mujer, estaba justificada.
Cuando comenzamos a excavar en el interior del hipogeo TT 353 del Mayordomo de Amón Sen-en-Mut, algo trascendente se reveló a nosotros: En su interior se hallaban claves muy importantes que permitían comprender la intrahistoria de ambos personajes: La reina faraón y el Mayordomo de Amón, preceptor de la hija de aquélla, la princesa Neferu-Ra.
Los dos habían regido los destinos de Egipto durante la minoría de Thutmosis III. Ella, desde el trono, como hija carnal del dios Amón; él, desde la sombra, siempre detrás de su reina, pero sólidamente afianzado en las estructuras del poder que garantizaba la marcha de las Dos Tierras.
El primer descubrimiento se produjo cuando, haciendo las mediciones necesarias para elaborar los planos arqueológicos del hipogeo de Sen-en-Mut, pudimos comprobar que el eje vertical de la estela de la falsa puerta que está situada en el muro Oeste de su primera sala, coincidía con cierto lugar del muro Norte de la Capilla de Hat-Hor, junto al templo de la reina, y que, dicha coincidencia llegaba hasta el interior del santuario de la misma. ¡La vinculación de nuestro monumento con el templo estaba probada!. Además, sabíamos que su túnel y sus cámaras alcanzaban, bajo la masa pétrea, la primera terraza del templo de Hatshepsut. ¿Qué más podríamos esperar?.
Sin embargo, el monumento subterráneo de Sen-en-Mut continuó entregándonos otros muchos secretos. Una inscripción aquí, …un relieve destruido allí… la imagen de algún personaje dibujado sobre el muro con tinta, en un rincón inverosímil…
Todo indicaba que nuestro hipogeo tenía muchas historias para contar y muchas más para descubrir.
Cuando comenzamos a leer las inscripciones contenidas en los muros de la primera cámara de la TT 353 surgieron más datos muy esclarecedores.
En ellos, Sen-en-Mut se arrogaba la capacidad de ser poseedor de la Corona Roja, símbolo de la realeza del Bajo Egipto. Y, lo que era más revelador, parece que la reina habría sido partícipe de tal situación, consintiéndola, si no propiciándola, tal como parecía desprenderse de otra gran inscripción existente en el techo de dicha cámara que recogía los nombres del faraón Maat-Ka-Ra Hatshepsut junto a los de Sen-en-Mut y los de los padres de este.
Tal como dicen las inscripciones de los anales históricos de los reyes: “¡Nunca se había visto antes nada igual…!”: un hombre de origen plebeyo y una gran reina, descendiente de la gran Ah-Més Nefertary, unidos en secreto, para toda la eternidad.
Para nosotros, la investigación no había hecho más que empezar.
Hatshepsut y Sen-en-Mut, los dos juntos e íntimamente entrelazados, aparecían ante nosotros como las dos mitades de un mismo sueño que había prometido dar a Egipto mil años de gloria y esplendor.
Poco a poco, fuimos estudiando los archivos de los egiptólogos que, antes de nosotros, habían trabajado en el templo. Viejas fotografías, diarios de excavación, artículos publicados en revistas especializadas, visitas a los museos del mundo que contenían los monumentos y los objetos de Hatshepsut y Sen-en-Mut, para estudiarlos de nuevo…reuniones de trabajo con los conservadores… todo ello, fue una actividad febril que nos acompañó durante ocho años.
Al cabo, surgió, fruto de nuestra investigación, una nueva visión del reinado de Hatshepsut.
La reina que se nos había mostrado en los libros no era la que podíamos percibir a la vista de nuestros descubrimientos. Donde se decía que ella había sido una mujer ambiciosa, nosotros habíamos descubierto a otra, con un sentido de la grandeza que la predestinaba para ocupar por derecho propio el trono de Egipto.
Donde se había querido hacer ver que las relaciones de la reina con su sobrino Thutmosis III habían sido el fruto de un culmen de vejaciones y abusos para con el príncipe, los datos objetivos nos mostraban un periodo de paz y equilibrio en el que la reina-faraón y el faraón, juntos, habían regido armoniosamente el país del Nilo.
Donde solo se percibía el silencio de la supresión de la memoria, roto en ocasiones por datos dispersos e inconexos, nosotros conseguimos captar el hilo conductor de una historia que comenzaba mucho antes de que ella naciera, en el mismo momento en que la gloriosa dinastía XVIII vio la luz para dar a Egipto el periodo más brillante de su historia antigua.
Nuestro anterior libro, ‘Sen-en-Mut, el hombre que pudo ser rey de Egipto’ , fue el fruto de un primer acercamiento al conocimiento de este extraordinario periodo histórico.
Ahora, concluidos los trabajos de excavación y estudio de la TT 353 y sus aledaños en la ‘Cantera’ de Deir el Bahari, es llegada la hora de presentar el fruto recogido, las aportaciones derivadas de nuestro contacto directo sobre el terreno para enriquecer y matizar el perfil histórico de la reina que envió la primera expedición exclusivamente comercial de la que tenemos noticias, al país del Punt; aquella que sublimó su relación con su padre divino, Amón de Ipet Sut; la que soñó probablemente con instaurar un renovado sistema de ejercicio de la realeza egipcia, en el que la mujer desempeñara un papel, igualado al del hombre.
En resumen, es el momento de ofrecer a los lectores interesados y a los colegas egiptólogos esta nueva propuesta de análisis histórico del reinado de Maat-Ka-Ra Hatshepsut Jenumet Imen, el que fue quinto soberano coronado del Alto y el Bajo Egipto, durante la dinastía XVIII del Imperio Nuevo.
¡Que nuestro trabajo pueda ser útil para todos!.
Francisco J. Martín Valentín
Teresa Bedman
Egiptólogos
Editado por
Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman
Francisco J. Martín Valentín es Doctor en Ciencias de las Religiones (Religión egipcia), por el Instituto de Ciencias de las Religiones. Departamento de Historia Antigua de la de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Egiptólogo. Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Director de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28". Director de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’. Teresa Bedman es Licenciada en Historia y Egiptóloga. Gerente del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Co-directora de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28”. Secretaria de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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