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EGIPTOLOGÍA

Artículos y comunicaciones

Domingo, 25 de Abril 2010 - 20:59

Dos egiptólogos españoles recuperan la memoria del amante de la reina Hatshepsut


El templo de Hatshepsut en Deir El Bahari y el hipogeo TT353 del Mayordomo de Amón Sen-en-Mut
El templo de Hatshepsut en Deir El Bahari y el hipogeo TT353 del Mayordomo de Amón Sen-en-Mut
En Deir el-Bahari, a los pies del Dyeser-Dyeseru (el templo funerario o templo de millones de años mandado construir por la reina Hatshepsut), se encuentra la capilla subterránea que excavó el arquitecto Sen-en-Mut, valido y amante de la soberana. El mayordomo de Amón pertenecía a una familia media egipcia. Formó parte de las tropas de Tutmosis I que lucharon contra Nubia. Luego fue nombrado gobernador de la Casa de la hija del faraón, es decir, se convirtió en el maestro y preceptor de la princesa. Él tenía 35 años y ella 14. Llegó a poseer cerca de un centenar de títulos. No tuvo ni esposa ni hijos. Fue en todo fiel a Hatshepsut. Murió probablemente antes que ella. A partir de ese momento, la reina comenzó a perder todo su poder en favor de Tutmosis III, su sobrino. La reina gobernó Egipto durante 21 años (desde 1478 hasta 1458 antes de Cristo). La labor destructora de su memoria por parte del sucesor fue terrible. Incluso la hizo desaparecer de la lista de los faraones. ¿Asesinada? Probablemente no, pero sí apartada, relegada.
Sen-en-Mut siempre estuvo junto a Hatshepsut. Ella era hija de Tutmosis I (1524-1518). Cuentan que era tan bella como Nefertiti. Se casó con su hermanastro Tutmosis II, que reinó del 1518 al 1504 antes de Cristo. Enviudó muy pronto y, debido a la juventud de Tutmosis III (uno de los más grandes faraones de todas las dinastías egipcias), asumió la regencia. Tuvo dos hijas. La primera, Neferu-Ra, aparece muy representada junto a su supuesto padre Sen-en-Mut. Ambas hermanas -seguramente del mismo progenitor- se casaron con Tutmosis III. La segunda, tras morir la primera.
Entre las tinieblas
Los arqueólogos españoles Teresa Bedman y Francisco Martín han estado trabajando en este lugar durante los últimos años. Teresa decide esperarnos fuera, mientras Francisco inicia el descenso conmigo. La luz del día penetra hasta muy avanzada la caminata. Pisamos sobre una estructura escalonada de madera con pasamanos. De repente, las tinieblas. "Estoy entre las tinieblas, como ciego", diría Rilke. Pasos más abajo, la ingeniería del hombre moderno da paso a los viejos escalones térreos de los antiguos egipcios. Bajamos en silencio, y cuando estamos en el muro norte, a la altura del resbaladizo octavo escalón, antes de descender a la primera cámara, mi guía enfoca su linterna contra la pared. Surge entonces de improviso el rostro de un hombre. Nos mira fijamente. El autorretrato que lleva allí impertérrito desde hace más de tres milenios fue dibujado con tinta negra sobre una superficie estucada. Cuatro líneas rojas formando una cuadrícula lo enmarcan. Quizá el busto vigila la entrada. El anfitrión se presenta al huésped, al desconocido, al visitante del futuro y le pide que sea respetuoso con el lugar que guarda su memoria. Los jeroglíficos enfrentados al rostro reproducen el nombre de Sen-en-Mut y añaden uno de sus títulos más queridos, "mayordomo de Amón".
Pocos espacios me han causado tan profunda emoción. La cámara, según Francisco la va iluminando, es de una belleza inusitada. Allí nos dejamos acunar bajo el mismo cielo de otra época: estrellas, constelaciones, planetas, los círculos lunares que muestran los 12 meses del calendario egipcio. Inscripciones jeroglíficas, dibujos, textos religiosos. Además, hay diferentes referencias a Hatshepsut. Estamos bajo un techo astronómico, en una capilla que contiene el más antiguo mapa celeste. Con esta guía del cielo nocturno se fijan los momentos exactos para ser leídos los fragmentos de los textos religiosos de las paredes. Francisco se sitúa con la linterna en el centro de la sala como si fuera un sol oculto por las tinieblas. Yo doy vueltas como un planeta sin rumbo. Enumera pormenorizadamente todos los simbolismos y añade algo de nuevo emocionante. Las mediciones actualizadas han permitido comprobar que, según este plano, la Osa Mayor se encuentra situada en el exacto lugar o declinación que le correspondería en el cielo bajo el cual Sen-en-Mut vivió. ¡Qué privilegio encontrarnos bajo el amparo de ese mismo decorado que el arquitecto vio hace miles de años!
Probablemente Sen-en-Mut construyó este hipogeo para enterrarse. Luego no fue así, pues su verdadera tumba está cerca del templo de Dyeser-Dyeseru (aunque se desconoce, finalmente, dónde fue enterrado). Por las medidas del corredor y las estancias no parece que aquí pudiera caber un sarcófago del tamaño correspondiente a la importancia de este personaje. Teresa y Francisco piensan que, en realidad, lo que hizo Sen-en-Mut fue construir una capilla extraordinaria semejante a las de Dyeser-Dyeseru. Bajo el templo de Hatshepsut, el arquitecto y político más poderoso de su tiempo tenía un lugar secreto donde se transformaba en un igual a los faraones. Allí estaba su biografía, allí estaba representada la devoción hacia Hatshepsut y las plegarias para resucitar en el otro mundo.
Bajamos a la otra cámara. Esta estancia carece de decoración, aunque hay algunas marcas y grafitos. A pesar de que es un espacio desolado, produce una sensación aún más misteriosa, pues estamos ya en las profundidades. Desde la puerta de entrada habremos caminado unos 50 metros. El profundo silencio y la densa oscuridad se hacen cada vez más espesos. Sin embargo, no siento ni frío ni calor. Aún queda una tercera y última sala más hundida. Llegamos a ella descendiendo por una rampa. El mayordomo de Amón navegaba eternamente en la barca de Ra (el gran dios responsable del ciclo de la muerte y la resurrección) a través del firmamento simbolizado en la forma abovedada del techo. Aquí se termina la construcción. Es un callejón sin salida. Ahora estamos justo debajo de la primera terraza del templo de millones de años de Hatshepsut.
Herbert Winlock hizo este hallazgo en 1927. No le dio mucha importancia. Tampoco llegó a limpiarlo, restaurarlo, interpretarlo y ponerlo en valor como lo han hecho Teresa y Francisco. Winlock empaquetó alguno de los objetos que encontró y se los llevó al Museo Metropolitano de Nueva York.
Hemos llegado al final del viaje al Más allá y reemprendemos ahora la ascensión. "Darkness before, and danger's voice behind", es un verso de Wordsworth (con la oscuridad delante y la voz del peligro detrás). La rampa y escaleras se muestran resbaladizas como si no quisieran desprenderse de nosotros. Cada uno se emplea a fondo en esta escalada. Yo voy delante y me apresuro. Llego a la superficie jadeando. Teresa está de guardia sentada bajo una lona blanca. Al verme se levanta, se acerca nerviosa y me mira con expectación. Yo sonrío y la abrazo.
El trabajo de Teresa Bedman y Francisco Martín ha sido extraordinario. Dos conciudadanos han empleado parte de su vida en recomponer minuciosamente la memoria de dos grandes personajes y amantes a quienes quisieron borrar de la historia. Teresa, Francisco, Sen-en-Mut, Hatshepsut, todos contemporáneos en la tierra o en el más allá. Ellos vivos gracias a nuestros arqueólogos, los arqueólogos vivos gracias a su eternidad.


CÉSAR ANTONIO MOLINA - 24/04/2010

» César Antonio Molina, ex ministro de Cultura, es autor de Lugares donde se calma el dolor.

Fuente: Diario El País. 24 de abril de 2010
Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman

‘Los primeros 5 años del reinado de Amen-Hotep IV ( hacia 1359-1354 a. C.) representan un hiato espantoso en nuestro conocimiento histórico. De tal modo se destruyeron los monumentos de este periodo durante los tiempos de El Amarna…..que muy poco (si no nada) quedó a la vista para las futuras generaciones…’. La misión arqueológica española en Asasif está investigando en la TA nº -28- para encontrar datos que permitan conocer mejor este momento de la historia de Egipto.


La Tumba del Visir Amen-Hotep, Huy en Asasif (nº -28-). (c) IEAE. Misión Arqueológica española en Asasif.
La Tumba del Visir Amen-Hotep, Huy en Asasif (nº -28-). (c) IEAE. Misión Arqueológica española en Asasif.
El periodo Tebano de Amen-Hotep IV no duró más que cinco años. Desde principios del año sexto de su reinado, una nueva capital entró en actividad, la ciudad que llevaría el nombre de Ajet-Aton.
La cronología de estos primeros cinco años descansa sobre la sucesión hipotética de las construcciones Reales de Karnak.

En efecto, existe un monumento decorado en estilo clásico tradicional, y después hay una serie de edificios construidos, según una técnica nueva y decorados según el estilo original que se llamará “Amarniense”.
Ningún monumento de este periodo está datado.

I.2.b Los datos

a) El primer documento datado con seguridad procede del año 3, 2º mes de Shemu.

Se trata de una pieza de tejido encontrada en la tumba de Tut-Anj-Amon (T1230/JE 62703), en la que se lee el nombre didáctico de Ra Hor-Ajty en dos cartuchos. Este documento prueba que Amen-Hotep IV ya reinaba desde hacía dos años y cinco meses, si su ascenso al trono tuvo lugar verdaderamente en el primer mes de Peret.

Habían bastado dos años para llevar a cabo una profunda revolución técnica, artística y religiosa.
En el momento de su ascensión al trono, Amen-Hotep IV había concebido ya todo su sistema de pensamiento que aparecería inmediatamente por escrito en la definición de Ra Hor-Ajty, y poco después, en el lenguaje plástico, el cual iría variando durante todo el reinado, pero sin perder nunca sus caracteres fundamentales.

Como hipótesis de trabajo se puede admitir que todo lo que no corresponde al nuevo sistema de construcción en bloques pequeños (talatat) y a la nueva visión de la figura humana en la decoración habría de ubicarse en el curso del Primer año del reinado.

b) En Karnak, en la puerta del III pilono se hizo representar en hueco relieve en la tradicional actitud del faraón masacrando a sus enemigos, pero este relieve no fue terminado.

c) En el templo de Soleb, las escenas que muestran a Amen-Hotep IV puede que solo sean simples usurpaciones de las hechas a nombre de su padre Amen-Hotep III.

d) Sobre la orilla izquierda de Tebas, los testimonios de este primer estilo artístico del reinado solo se encuentran en cuatro tumbas :

La TT 55 de Ra-Mose , la TT 192 de Jeruef y la TT 188 de Pa-Ren-Nefer y la TA nº -28- del Visir Amen-Hotep, Huy.

e) A este primer año pertenecen las primeras inscripciones oficiales del reinado.

Las estelas de Sernij y el Silsila.

Allí leemos la titulatura completa del rey. Él es especificamente “El de Las Dos altas Plumas”, epíteto típicamente amoniano; “El grande de realeza en Karnak”, “El que eleva Las coronas en Heliópolis del Sur” “Nefer-Jeperu-Ra, el Único en Ra” “Amen-Hotep”.

En Sernij adora a la diosa Nejebet. En Silsila, hace incluso una ofrenda a Amón, rey de los dioses, pero en la titulatura despues de los títulos de Rey del Alto y del Bajo Egipto, el rey es llamado “Primer Profeta de Hor Ajty que se alza en el cielo en su nombre de luz (Shu) que está en el Disco (Aton)”.

Se trata ya prácticamente del nombre didáctico, el cual aparece en su forma conclusa un poco más lejos en el texto. De la estela de Silsila se deduce que es la primera vez que el rey da sus instrucciones -una laguna del texto impide saber a quien- para reunir a todos los trabajadores desde Elefantina hasta Sema-Behedet, en el extremo norte del Delta.

Los Jefes del ejército harán una gran requisa de mano de Obra “…..para extraer piedra arenisca para construir (el templo) del Gran Ben-Ben de Ra Hor Ajty, en su nombre de luz que está en el Disco, en Ipet Sut (Karnak)”.

f) El Templo de Ra Hor Ajty

Este podría haber sido el primer acto oficial de Amen-Hotep IV. Como la intención expresada en este texto es construir un templo de Ra Hor-Ajty en Karnak, se impone deducir que se trata del edificio cuyos bloques fueron utilizados en el interior del décimo pilono y que es desde luego, el edificio más antiguo de Amen-Hotep IV del que hay trazas en Karnak. Se data antes del año 4.

Los bloques extraídos del Silsila en esta primera ocasión habrían sido de grandes dimensiones, conforme al uso tradicional.

Los relieves ejecutados sobre los grandes bloques encontrados en Karnak son muy tradicionales aunque sería muy forzado admitir que se trata de relieves del estilo de Amen-Hotep III pues se distinguen muy netamente por su espesor.

Uno de los bloques es ya conocido hace mucho tiempo puesto que fue llevado a Berlín por Lepsius . El estilo es tan poco amarniense que se pensó que se trataba de un monumento de Amen-Hotep III recuperado o continuado por su hijo, quien habría conservado la fisonomía paterna, pero adaptando la imagen y el nombre del dios a las nuevas ideas (Ra Hor-Ajty es aún antropomorfo con cabeza de Halcón ya acompañado de lo que sería su nombre didáctico, el cartucho del rey es todavía un ligero cordón, y los jeroglíficos están hechos en relieve y muy cuidados.)

Posteriormente se han identificado entre las ruinas de Karnak alrededor de otros 140 bloques de este mismo templo. En ellos el rostro del rey es muy parecido al que se ve en la tumba de Ra-Mose (TT 55).

Cuando se comenzó el templo de Ra Hor-Ajty en Karnak, el nombre didáctico aún no se había metido dentro de un cartucho, pero parece que durante la construcción, el pensamiento real evoluciona y, antes de concluir el trabajo, este nombre se empieza a inscribir dentro de dos cartuchos, y la imagen divina, antes medio hombre, medio halcón, se cambia por la del sol radiante, mientras que la persona del rey empieza a deformarse, signo precursor del estilo amarniense: Es el aspecto que ofrece un Bloque del templo existente en el Museo del Louvre.

Otro elemento para añadir al expediente del principio del reinado de Amen-Hotep IV es su único escarabeo conmemorativo conocido, del que existen dos ejemplares. Por la forma y las dimensiones se parecen mucho a los que mandó hacer Amen-Hotep III durante su reinado.

La primera línea dice: “El gran Aton Viviente, el que está en la Fiesta Sed”, seguido en la segunda línea del nombre didáctico del dios en dos grandes cartuchos.

Las seis líneas siguientes contienen la primera titulatura del rey (sin cambio del nombre Aj-en-Aton), en la que la expresión “el que vive de la Maat” es ya utilizado delante de cada cartucho, y en la que el Horus del primer nombre es un Horus-Ra; la última línea menciona a Nefert-Ity.

g) El Templo de Atón en Karnak

Poco después del inicio del reinado de Amen-Hotep IV se alzará al Este de Karnak un monumento decididamente diferente al tempo de Ra Hor-Ajty: El Guemet-Pa-Iten. La técnica de construcción es muy particular: los bloques son de un modelo estándar, llamados “talatat” y tienen unas dimensiones de alrededor de 52 x 26 x 24 cms.

Por medio de estos miles de talatats encontrados sobre el lugar del templo de Aton, en el de Amón de Karnak, en Medamud y, asiladamente, en otros lugares, se conocen las construcciones de Amen-Hotep IV realizadas en el nuevo estilo.

Se han identificado al menos ocho templos construidos según el nuevo procedimiento.
El orden de los edificios sería el siguiente:

1.- El Guem-Pa-Iten y el Hut Ben-Ben
2.- El Rudi Menu, y finalmente
3.- El Teni Menu

Existen restos de otros edificios todavía mal identificados como el Hay-em-Ajet y el Maru Septentrional de Aton.

Estos monumentos fueron construidos muy rápidamente y ninguno de ellos ha proporcionado fechas de datación hasta el presente momento. El llamado “estilo amarniense” aparece en las representaciones de estos edificios por lo qu sabemos que el estilo nace en Tebas .

I.2.c El reinado de Amen-Hotep IV en Tebas

El estudio de los talatats ha revelado que la parte tebana del reinado de Amen-Hotep IV tuvo una importancia considerable. Todos los principios del pensamiento y del arte habían encontrado ya su expresión definitiva desde este primera parte del reinado.

La Gran Esposa Real Nefert-Ity desempeñaba en estos momentos un papel muy importante, a juzgar por ciertas construcciones que, parece, le estaban reservadas solo a ella (por ejemplo el Henut Ben-Ben).

Fue en Tebas donde se completó el nombre de Nefert-Ity con la expresión “Nefer-Neferu-Aton” (Aton es la Belleza de las Bellezas, o la perfección de las Perfecciones).

Admitiendo que Amen-Hotep IV hubiera comenzado a reinar viviendo aún su padre, se ha propuesto que la Fiesta Sed celebrada en el Guemet Pa-Iten lo habría sido a imitación de la Grandiosa Fiesta Jubilar del año 30 de Amen-Hotep III, y paralelamente a ella.

Así pues, el año 2 de Amen-Hotep IV se correspondería con este gran acontecimiento del reinado de Amen-Hotep III.

La instalación en el Amarna en el año 6, se correspondería entonces con el año 34 de Amen-Hotep III, fecha de celebración del segund Festival Heb-Sed de este rey; en este momento Amen-Hotep IV cambió su nombre por el de Aj-en-Aton.

La modificación del ‘nombre didáctico’ del dios Ra Hor-Ajty, lo que sucedió entre los años 8 y 12 de su reinado, habría de ser ubicada con mayor precisión alrededor del año 9, momento en el que el rey Amen-Hotep III celebró su tercera fiesta Sed, la del año 37.

Si el viejo rey murió a principio de su año 39 de reinado, es decir alrededor del año 11 de Aj-en-Aton, la excepcional ceremonia del año 12 en Amarna, podría estar en relación con el comienzo del reinado de este último en solitario.


Francisco J. Martín Valentín. Egiptólogo
Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman


Editado por
Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman
Francisco  J. Martín Valentín y Teresa Bedman
Francisco J. Martín Valentín es egiptólogo. Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Director de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28". Director de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’. Teresa Bedman es egiptóloga. Gerente del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Co-directora de la Misión Arqueológica Española en Asasif, (Luxor Occidental Egipto), desarrollando actualmente el “Proyecto Visir Amen-Hotep. TA 28”. Secretaria de la Cátedra de Egiptología ‘José Ramón Mélida’.





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