Comunicación Empresarial

Bitácora

TRANSPARENCIA, CRISIS Y CUENTA DE RESULTADOS  


Desde que las escuelas de negocio creadas en los años ochenta y algunos visionarios de la consultoría estratégica tuvieron la audacia de convertir los escritos milenarios del filósofo y militar chino Sun Tzu, recopilados en el “El arte de la guerra”, en libro de cabecera del ejecutivo moderno, muchos han sido los conceptos consumidos y superados por los nuevos modelos de gestión empresarial, basados generalmente en sistemas de producción por objetivos y en los credos de competitividad implantados por las multinacionales, sin más límites en ambos casos que los de la oferta y la demanda.

De este modo, y al no existir fronteras en la carrera del enriquecimiento, el tablero del juego económico se ha ido visualizando de forma creciente como un patio de monopoly, donde parecen haberse formado algunos miembros reputados del staff empresarial internacional, que ahora sufren en primera línea la caótica situación en que se encuentra sumida la economía mundial y sus propias empresas.

Los ejecutivos modernos parecen haber asimilado, pues, y con grandes dosis de eficacia, los sabios consejos de Sun Tzu sobre estrategia, cuya extrapolación didáctica más notable quizás sea Sun Tzu and the Art of Business: Six Strategic Principles for Managers, de Mark R. McNeilly, sin desmerecer otras versiones realizadas también por conspicuos gurús. Todos ellos tienen en común ceñir sus propias interpretaciones a los trece capítulos del texto original -causa loable-, pero no alcanzan a desbrozar el valor estratégico por antonomasia para la pervivencia de la empresa moderna: la transparencia, como pilar insustituible de toda comunicación eficaz.

Al estallar una crisis, las empresas afectadas recurren generalmente a la comunicación estratégica como último recurso de gestión eficiente de la misma, sobre todo cuando ésta ha encontrado hueco en los medios de comunicación, poniendo de manifiesto ante sus públicos objetivo carencias estructurales de gran calado, siendo la falta de transparencia una de las que mayores quebrantos genera en la cuenta de resultados.

Son ya muchas las semanas que vivimos pendientes de una hecatombe económica de evolución incierta, que está siendo percibida por las diferentes capas sociales según afecta a cada caso, pero también en virtud de unas políticas de comunicación empresariales e institucionales erráticas y a menudo faltas de transparencia.

Si hacemos abstracción de la dimensión internacional de la crisis y descendemos al territorio que más nos duele, cabe dar fe del formato político en que ésta se ha enmarcando, desde los días del profundo debate sobre la polisemia de la palabreja. La falta de rigor comunicaciónal y de transparencia en este embate aceleró incertidumbres y miedos en todas las capas sociales. Por cierto, según la RAE, crisis, en su acepción 7ª se aplica a “Situación dificultosa o complicada”. ¿Y qué? Pues se explica y pone nombre; de este modo, se podrá identificar al enemigo y definir la estrategia necesaria para vencerle, merced a los dictados del sabio Sun Tzu.

Es de agradecer que los dirigentes políticos piropeen a los votantes con frases rotundas como “la madurez de los españoles” y cuando esto ocurre podríamos decir que estamos ante un ejercicio de buena comunicación y máxima transparencia, auténtico nexo gordiano de la interacción entre empresa y sociedad, y prueba del nueve de la eficacia de aquélla.

Cuando la comunicación de cualquier organización empresarial es proyectada y percibida desde la transparencia, nutre de credibilidad y confianza la actividad mercantil. Este planteamiento cobra toda su fuerza en situaciones de crisis como la actual, con el fin de evitar que la imagen de las empresas bien gestionadas sea eclipsada por la vorágine de las empresas señaladas como especulativas y responsables de algún modo de la actual crisis. En este escenario, cada empresa debe manejar su realidad y preparar sus tiempos de proyección pública, con la lección aprendida y sin echar en saco roto el hecho de que por primera vez las elecciones estadounidenses sólo pueden seguirse en páginas interiores de los periódicos, lo cual invita a otra reflexión.


JESÚS PARRALEJO
Socio Director de ZONA C de Comunicación.


Redactado por Jesús Parralejo el Lunes 29 Septiembre 2008 a las 10:25 | Enlace permanente | Comentarios

Bitácora

La imagen reputada  


Desde que la consultoría moderna tuvo la audacia de convertir El arte de la guerra, del chino Sun Tzu, en libro de cabecera, muchos han sido los nuevos conceptos de gestión empresarial enunciados, utilizados y consumidos por el mundo desarrollado. Tal fue su impacto, que varias generaciones de empresarios formados en las escuelas de negocio han memorizado hasta la letra pequeña de una obra, cuya esencialidad consiste en una sucesión de aforismos fruto del sentido común y la percepción del lento discurrir del tiempo, atributos ambos inherentes a la sabiduría oriental.

Sin embargo, debido a las exigencias del día a día, los jóvenes empresarios se afanan hoy más que nunca en la agresividad comercial y rentabilidad inmediata de sus empresas, al socaire, quizás, de las estrategias de gestión empresarial gestadas y devenidas en los últimos lustros, cuando se ha consolidado un escenario global como conceptualicación operativa del actual mundo de los negocios, una de cuyas consecuencias inmediatas ha sido la especialización a ultranza de los profesionales.

Siendo este esquema de negocios exitoso cuando la economía bulle, también revela las costuras de las empresas en momentos de crisis como la actual. Es el momento de buscar recetas milagro y en esta búsqueda hay quien se da de bruces con una solución eterna, la Comunicación, aunque suele resistirse a considerarla una herramienta estratégica de primer línea en la gestión empresarial, y gran parte de culpa recae en los propios consultores, que por el momento no hemos sabido generar la percepción adecuada del alcance real de nuestra actividad.

Al menos en el plano teórico, un diagnóstico adecuado sobre un problema significa a menudo haberlo resuelto en un cincuenta por ciento. También ocurre en el área de la Comunicación Empresarial, puesto que en un mundo y un mercado cada vez más globalizados, la Imagen y la reputación corporativa de las empresas se han convertido en el mascarón de proa de su actividad. De hecho, cuando una empresa logra posicionar con la notoriedad adecuada en el mercado estos atributos suele tener ganado un alto porcentaje del éxito que persigue.

Ahora bien, conseguir una Imagen reputada requiere siempre un esfuerzo de diagnóstico, planificación y largo plazo; un esfuerzo que no puede permitirse errores ni de planteamiento ni de ejecución, pues de otro modo la vorágine del calendario actual entraría en colisión con la filosofía de Sun Tzu, con perjuicios a veces irreparables para la organización empresarial que se acerque a la Comunicación sin otorgarle el rango estratégico que le corresponde. Baste recordar las historias de éxito fundamentadas en la gestión profesional de la Comunicación y, sensu contrario, las malogradas en virtud de una gestión inadecuada de la misma.

Redactado por Jesús Parralejo el Martes 17 Junio 2008 a las 18:09 | Enlace permanente | Comentarios



Editado por
Jesús Parralejo
Jesús Parralejo
Licenciado en Periodismo y Diplomado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Parralejo es Socio Director de zona C de comunicación desde Enero de 2008, tras dirigir IMAGE PROFILE (2003 -2007), fundar y dirigir PARRALEJO-JIMÉNEZ CONSULTORES, SL, (1998 – 2003). Anteriormente desarrolló su actividad profesional en compañías de comunicación de primer nivel, como Sanchis Comunicación, donde trabajó como Director durante seis años. En los últimos 18 años ha desarrollado numerosas campañas de Comunicación Corporativa, Prevención y Gestión de Crisis, Comunicación Interna, Relaciones Institucionales, Lobby, etc. para diversos clientes de diversos sectores de actividad. Ha impartido clases en el Master de Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad Complutense de Madrid y ha sido profesor de Comunicación Corporativa en la Institución Universitaria Mississippi.





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