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Blog de T21 sobre innovación social en la empresa

Permítanme un cuentecito histórico y personal con motivo de hoy cumplimos los dieciocho primeros años de la Fundación Empresa y Sociedad, constituida el 29 de junio de 1995 entre tres amigos. Inspirado en hechos reales y con una cierta dosis de orgullo discreto.


Mayores de 18 años
Hablar de empresa y sociedad o inspirar la acción social empresarial en 1995 no era lo mismo que hacerlo hoy. Lo pudimos hacer porque nos ayudaron personas como Ignacio Fagalde o Luis Valls. La postura predominante de los que iban conociendo el proyecto era desearnos buena suerte por lo que parecía música celestial y permanecer en el patio de butacas sin subir al escenario ni financiar nada de la inversión inicial. Empezó cuando tres amigos, Juan, María y yo mismo, dimos el paso de formalizar la constitución de la Fundación Empresarios del Mundo a la vuelta de un viaje de evaluación de proyectos de Manos Unidas en Colombia, país donde era imposible separar el tejido empresarial del social más desfavorecido. Casi se llama Fundación Empresarios por el Mundo, pero parecía un nombre más propio de una agencia de viajes y cambiamos la preposición. Era el 29 de junio de 1995. Empezaba un proyecto que tenía que arrancar fuera como fuera. Lo hizo rebautizándose enseguida como Fundación Empresa y Sociedad y con un patronato formado por otros tres amigos, Manuel, Diego y José Ignacio. Entonces no había candidatos a trabajar en el día a día, así que yo mismo di un paso adelante, consciente de que durante algún tiempo tendría que financiar el proyecto por mi cuenta. Pero el atractivo pudo con todo, e iniciamos una andadura aunque no dejamos los números rojos hasta diciembre de 2000.
 
El nuevo nombre facilitaba la tarea, así que en un par de años el Patronato se había transformado en un grupo de referencia formado por empresarios, directivos y consultores a título personal, que ejercían progresivamente como predicadores de la idea. Entre ellos Felipe Oriol, presidente desde marzo de 1997 hasta octubre de 2008. Conseguimos el respaldo del entonces BBV y en cinco años realizamos diversos trabajos de consultoría de nicho porque nadie sabía del tema. No se me olvida un plan de acción social para Iberdrola y varias consultas para BBV, entre ellas una para lanzar su actividad de microcréditos y otra para analizar la viabilidad de The Percent Club español, que después resultó inviable. Gracias a la confianza de José María García Casasnovas y Antonio López respectivamente. Además, un plan de creación de empresas y empleo en Usera y Villaverde para emprendedores procedentes de situaciones de riesgo social denominado CAPITAL LOCAL. Estaba liderado por el Fondo Social Europeo, al que convencimos de que éramos capaces de gestionar recursos de más de un millón doscientos mil euros con unos recursos propios de 19.000 y un presupuesto anual de ingresos de apenas 250.000. Estuvo cofinanciado por la Comunidad, el Ayuntamiento y Caja Madrid y contó con empleados de las empresas vinculadas a la Fundación, que actuaban como tutores de los proyectos generados a través de un voluntariado profesional que incluso hoy sería revolucionario por vanguardista. En dos años creó 964 nuevos puestos de trabajo pero, lamentablemente, murió porque no encontramos quien financiara el día después. Quizá deberíamos haber peleado más, pero parece que conseguir financiación no era nuestro fuerte, ni siquiera en el propio Patronato. Además, nuestra actividad de investigación y análisis de casos dio lugar a tres publicaciones que reflejan claramente la idea en la que ya se basaba: “La estrategia social de la empresa, un enfoque de valor” (1997), “Casos de empresas que apoyan el empleo de personas desfavorecidas” (1999) y “La empresa que viene” (2001). Con este bagaje y ya con números negros parecía más fácil que los patronos dejaran de ser personas físicas, así que a finales de 2000 conseguimos que Empresa y Sociedad contara con un Patronato formado principalmente por empresas.
 
A partir de entonces iniciamos unos años de fuerte crecimiento en el número de empresas, su acción social y la actividad de la Fundación.
 
Hay numerosos hitos y mensajes en los primeros pasos. Empezando por el énfasis desde el principio en el empleo a través de un proyecto de Fé y Alegría para microempresas en Colombia, el citado CAPITAL LOCAL, las dos ediciones de los Premios Bolsa y Sociedad, financiadas por sociedades y agencias de valores (alguno de sus directivos lo hizo de su propio bolsillo pero en su nombre de ellas), o el programa Empleo, que años después daría lugar a otros dos: Empresa y Discapacidad y Empresa e Inmigración. Pero también con el impulso inicial a muchos de los actuales iconos de la acción social, como los programas de cofinanciación de Unión FENOSA ACEX (el Día Solidario) JP Morgan (Matching Gift Program), Barclays (primeros Días de Voluntariado, entonces con CEPRI) o Citi (con Fundación Tomillo). O el diseño de planes de acción para los mismísimos McKinsey, Repsol (incluyendo el inicio en discapacidad casi desde cero), BBVA o Bankinter. O el diseño de actividades para Casa Encendida (al principio Casa de Empeños) de Caja Madrid, el primer borrador de análisis para Fundación Lealtad, el difícil convencimiento a Vips de que sus programas con inmigrantes estaban entre los paradigmas de la acción social o el diseño de los Premios ABC Solidario para universitarios, cuyas características se mantienen. Además de una especie de milagros encadenados, como fue incorporar a la Fundación a entidades poco habituales en foros, entre ellas Banco Popular, El Corte Inglés, Inditex o Eulen. Así como romper el hielo con la primera caja en el Patronato que fue La Caixa.
 
También con el nuevo siglo introdujimos un cambio de orientación gracias a un aparente juego de palabras que, propuesto por McKinsey, no podía ser menor. Hasta entonces la prioridad era vincular a grandes empresas a la Fundación para que nos ayudaran a crear un clima favorable al crecimiento de la acción social del sector empresarial por efecto demostración. La propuesta mágica de la consultora consistió en cambiar el orden: creemos un clima favorable al crecimiento de la acción social y con ello conseguiremos atraer empresas que permitan cumplir la misión y los objetivos de la Fundación. Y funcionó. Aquí nace una segunda fase, donde adquirieron importancia cuatro tipos de actividades habitualmente polémicos porque necesitaban estar en el escaparate. En primer lugar, eventos como los Premios Empresa y Sociedad, que en 2009 celebraron su octava edición y tuvieron el honor de estar presididos por S.A.R. el Príncipe de Asturias en años alternativos. En segundo, los estudios de casos sobre qué hacen las empresas, cómo lo comunican y cómo se percibe, que generaron mucho trabajo y rankings que sólo agradaban a los que cada año ocupaban las primeras posiciones. También la presencia en prensa escrita, sobre todo a partir de artículos de opinión, entrevistas y notas de contexto en periódicos de información económica. Por último, empezamos a sistematizar la colaboración con los responsables políticos, sobre todo en discapacidad y en inmigración. Paralelamente iba decreciendo nuestra consultoría según las consultoras iban poniendo en marcha áreas de servicio relacionadas con R”S”C, ya que a ninguna Fundación le corresponde competir con ellas una vez que ha abierto brecha. E íbamos presentando resultados desde el punto de vista social (“¿qué hacen las empresas?”), nuestra razón de ser, ya que el número de empresas, los estudios y análisis (“¿cómo los gestionan?”) no deja de ser un medio.
 
En junio de 2009 se produjo un cambio en la dirección de la Fundación, cuando sus datos indicaban que puede que pasara por su mejor momento. En la primera reunión del Patronato de la nueva presidencia de Juan Arena el principal punto del orden del día fue modificar los estatutos para eliminar cualquier mención a los fundadores enarbolando la bandera de la legalidad y el buen gobierno, a pesar de que cualquier novicio del sector conoce la importancia de ser fiel a la escritura fundacional y a ciertos principios, y cualquier iniciado en el gobierno corporativo, la sana separación entre fundadores, órgano de administración y gestión. Gracias a que sigue habiendo abogados con valores e instituciones que cumplen su misión, en apenas seis meses se pronunció el Protectorado de Fundaciones sin hacer caso a posibles interferencias y los promotores del cambio decidieron abandonar la Fundación y dejarla en manos de un retén liquidador, sin empresas y en una delicada situación patrimonial. Los recursos propios auditados, que eran de 1.217.058 euros a finales de 2008, incorporaron una pérdida 411.029 durante 2009 y la previsión era de otros 663.465 en 2010. Todo ello gracias a unos gastos difíciles de explicar y a unas cuantas empresas que se marcharon sin pagar.
 
El segundo semestre de 2009 tuvo un alto coste personal, pero ya pasó. En marzo de 2010 volvimos a tomar las riendas y, tras unos meses de trabajo intenso y eficaz del nuevo equipo, la velocidad del deterioro patrimonial cambió de signo. Hasta hoy hemos recuperado 237.391 euros de de antiguos socios, patronos y directivos, en algunos casos condenados no sólo a devolver lo demandado sino además a multas adicionales por “elaboración de documentación de conveniencia”. Todo ello mientras lideran foros de ética empresarial, patronatos de escuelas de negocios y se fotografían como referencia de la "RSC". En total, nueve meses cuyos detalles darían para un buen guión cinematográfico.
 
Afrontamos el futuro con ánimos renovados. Dentro de unos años quizá digamos que “había otra vez” cuando toque hablar de esta nueva era, de la Fundación y de la sociedad española. Dependerá de si las ideas anteriores y la Fundación siguen siendo útiles o si ya tuvieron su momento. Como ahora hace más falta, haremos lo que esté en nuestra mano para inspirar el compromiso social de las empresas, sobre todo, a los empresarios que practican su parte más humana. Hoy somos una red abierta, promovida por empresarios con inquietudes sociales y que quieren generar cambios relevantes en el ámbito de las personas desfavorecidas. Trabajando en red, compartiendo proyectos ambiciosos (como "esLaIniciativa" y COMPPRENDE, que revolucionará el mundo emprendedor a partir de noviembre) y generando reflexiones y propuestas a partir de publicaciones como GESTIONAR SIN DINERO, EMPRESA Y ENVEJECIMIENTO ACTIVO o DENTRO DE QUINCE AÑOS (esta última en proceso de edición).  Con más de 500 AMIGOS entre nuestros grupos de twitter, "Empresa y Sociedad" en Linkedin y nuestro Foro Empresa y Sociedad, conectados a través de www.empresaysociedad.org.

Gracias a todos los que habéis contribuído a llegar hasta aquí y los que participáis activamente en este sueño colaborativo.

Bienvenidos a los próximos 18 años.

En un contexto de cambio de época y sacudida social, la política sigue siendo un coto cerrado para especialistas cuando debería incorporar a todos. Joan Subirats plantea el debate sobre la necesidad de repensar la política y la forma de llevarla a cabo. Se trata de evolucionar de “lo político” a “lo común”, profundizando en paradojas como la de la mayor individualización que convive con el auge de las redes sociales, la sobreinformación que lo hace con la falta de pensamiento o la necesidad de potenciar los enfoques a largo plazo cuando el día a día presiona tanto y los futuros escenarios son más inciertos.


Otra sociedad, ¿otra política?
El desarrollo de estas ideas se encuentra en el libro de Joan Subirats, Doctor, Catedrático de Ciencia Política y responsable de doctorado del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona. B (http://igop.uab.es ), editado por Icaria Editorial en noviembre de 2011 bajo licencia de Creative Commons, por lo que se puede conseguir gratuitamente en la página web de la editorial, a través de http://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=1253. El título coincide con el de este post, y su subtítulo es DEL "NO NOS REPRESENTAN" A LA DEMOCRACIA DE "LO COMÚN"
 
La obra empieza por introducir la situación actual como un cambio de época, que ha modificado las pautas de trabajo y de vida. Todo evoluciona, pero la política mantiene su lema de “acceso restringido” cuando la democracia es algo más que una forma de gobierno. Su objetivo también es construir un mundo en el que todos participen. Una democracia viva necesita espacios y oportunidades que permitan debates abiertos en los que se construyan visiones e ideales compartidos.
 
En este contexto, Internet facilita nuevas formas de relacionarse y vivir, y pone en cuestión muchas funciones de intermediación y control porque completa la confusa dicotomía entre mercado y Estado.
 
Partidos e instituciones siguen anclados en escenarios anacrónicos, en un momento en que las expectativas de participación ciudadana son mayores porque pueden ser más directas e inmediatas.
 
El principal objetivo del libro es formular preguntas sobre los conceptos anteriores, defendiendo la necesidad de cambiar la política y partiendo de la necesidad de nuevos diagnósticos sobre lo que nos afecta a diario. Ideas que tropiezan “con una democracia representativa e institucionalizada, capturada en gran medida por las élites mercantil-financieras, que en estos momentos parece ser más impedimento que palanca de cambio”.
 
La obra se divide en siete capítulos con el siguiente contenido.
 
¿Qué democracia tenemos? ¿Qué democracia queremos?
Empieza por plantear la creciente desafección ciudadana que parte de su sensación que las instituciones políticas están subordinadas a las dinámicas económicas y financieras, hasta el punto de que ha quedado en evidencia la debilidad de las bases de las políticas sociales. Además, cuestiona asunciones como el alcance de la delegación a través del voto, la legitimidad de tener manos libres durante todo el periodo electoral o el todavía poco respeto a las minorías. Unas minorías a las que debemos avances como el respeto al medio ambiente o la igualdad de la mujer. Termina planteando que el Estado parece que tiende a ser un actor más, ni el más fuerte ni el más representativo de la sociedad. Y la democracia una forma de responder a los nuevos retos a los que nos enfrentamos, no un fin en sí mismo. Para ello explica la posible relación a medio plazo entre democracia representativa y democracia participativa, en donde no tiene tanto sentido subordinar la segunda a la primera como enriquecerla a través de la denominada democracia de “lo común”.
 
¿Internet y democracia? ¿Qué efectos tiene la generalización de Internet en este escenario?
Los pesimistas subrayan que Internet permite un exhaustivo control de datos. Los optimistas, que favorece el acceso de la ciudadanía a las actividades del gobierno y es un contrapeso a su control jerárquico. Pero también hay que considerar que el sistema político contempla la deliberación y la interacción con una cierta dedicación de tiempo, mientras que la revolución tecnológica se caracteriza por la rapidez. Por eso no se trata tanto de evaluar si el sistema actual puede prestar los mismos servicios a los ciudadanos gracias a las TIC ni si puede mejorar la comunicación entre las élites y la ciudadanía como de imaginar nuevos escenarios de democracia más directa, con mayor implicación de todos en los asuntos comunes. Para ello habría que partir de la hipótesis de que existe una ciudadanía activa, interesada por los asuntos colectivos no sólo como vía para defender sus intereses personales sino como forma de entender una democracia relacional y participativa en temas de interés común.
 
¿Otra política? Movimientos sociales, internet y política
En una sociedad en la que Internet y las TIC ganan terreno, la relación forma parte intrínseca de la comunicación. La subjetividad y la facilidad de comunicación que permiten las TIC generan una cultura de autonomía e intercambio en la que surge un escenario de ciudadanía social y comunitaria en el que la política ya no es monopolio del Estado. Las instituciones políticas ya no son el centro del sistema de bienestar, sino que se ha generado un nuevo tejido cívico autónomo y relacional. Pero conviene recordar que el peso de las organizaciones políticas y mercantiles en la red es muy significativo, con el consiguiente riesgo de controles y monopolios.
 
Cobra fuerza la idea de que los representantes deben encarnar de la forma más cercana y continua posible a quienes pretenden representar. Son necesarios mecanismos de renovación continuada de la legitimidad a lo largo de cada periodo electoral, que permitan tener en cuenta la voluntad popular directa en ciertas decisiones. Por ahora Internet ha facilitado la posibilidad de vincular conflictos sociales con exigencias democráticas, poniendo en evidencia conexiones y complicidades entre privilegiados decisores políticos y grandes intereses económicos. La gente se pregunta a quién representan los gobernantes, por lo que parece indudable que van a ir apareciendo nuevas formas de hacer política y tomar decisiones.
 
¿Democracia directa? Democracia y participación ciudadana
La vieja idea de la democracia directa recupera la idea de asamblea, que fue sustituida en su día por la democracia representativa debido a las dificultades operativas relacionadas con el tamaño de la población y la naturaleza de los temas a tratar. Sin embargo, la democracia representativa tiene su lado oscuro: el poder discrecional de los representantes en decisiones especialmente significativas. Por eso hay poner el énfasis en establecer cautelas y equilibrios para controlar la discrecionalidad y renovar periódicamente la confianza.
 
El reto es combinar la facilidad de participación que ofrecen las TIC con la necesidad de contar con mecanismos que aseguren la deliberación y canalicen opiniones y debates hacia formas de tomar decisiones pragmáticas, eficaces y eficientes. Se podría imaginar un sistema de gobierno elegido por mecanismos similares a los actuales pero que sometiera a refrendo directo decisiones especialmente significativas. Queda mucho camino por recorrer, pero vale la pena si se considera importante evitar el alejamiento entre ciudadanía y sistema político que se está produciendo.
 
Espacio de lo común. Democracia e innovación social
La política no sólo es dinámica partidista y vida institucional. También incluye la sanidad, educación, cultura, economía o tecnología, donde también hay muchas decisiones que tomar y formas de tomarlas que favorecen a unos y perjudican a otros, muchas dinámicas organizativas que siguen pensadas en clave jerárquica o elitista. Bajo denominaciones como commons o “lo común” se ha ido moldeando una nueva manera de hacer y pensar que plantea cambios no sólo en la forma de vivir, producir y consumir, sino también en la de organizarnos y gobernarnos, no mercantilizable y sujeta a una lógica más cualitativa que cuantitativa.
 
Internet representa una palanca multiplicadora de “lo común” por su capacidad para hacer visible la creación conjunta de valor y minimizar costes de interacción entre sus usuarios cambiando la lógica de mercado y Estado. En el primero, la innovación está vinculada sobre todo a la competencia. En el segundo, se puede generar valor social sin que intervenga el Estado. Es decir, se trata de entender que empiezan a existir nuevas formas de gestionar recursos, que abren nuevos escenarios.
 
La nueva era en la que vivimos abre caminos a una reformulación democrática del binomio Estado-mercado que contemple no sólo participación sino también acción, en el que comunidades de personas y grupos se entrelazan a través de redes de participación y colaboración que diluyen la concentración de poder. El Estado pasa a ser más garantía que jerarquía, colaboración que decisión, servicio que poder.
 
Nueva ciudadanía y la dinámica de lo común
Estamos en momentos de transformación en la vida y las interacciones sociales. Las trayectorias vitales, hasta hace poco bastante previsibles, evolucionan hacia una mayor incertidumbre. Las políticas públicas ya no se sustentan en una rutina de crecimiento presupuestario continuo y el bienestar deja de ser sólo una reivindicación global para convertirse en una demanda personal y comunitaria que pide soluciones de proximidad. La clave de las políticas sociales de nueva generación es una igualdad que reconozca las diferencias, la autonomía y la singularidad personales.
 
Todo ello cuestiona las formas actuales de entendedor la política, el mercado y las relaciones sociales, en la que cobra sentido “lo común”. Una política que no confunda lo público con lo institucional, una economía al servicio de las personas y una convivencia más transversal, activa y dinámica
 
¿Conclusiones? Más bien un camino por recorrer
Estamos asistiendo a una serie acelerada de cambios relevantes en las formas de vida y relación entre la persona y la sociedad. Vivimos en un escenario más complejo y globalizado, en el que aumenta la incertidumbre, la individualización y la heterogeneidad aunque todo parece más cercano e interconectado.
 
La propuesta es repensar la situación y cambiar la concepción de la democracia. Se trata de vincularla a las nuevas dinámicas económicas y sociales, utilizando el potencial de Internet e incorporando a la ciudadanía a la tarea de organizar las nuevas coordenadas vitales. No parece que las lógicas especulativas y financieras del mercado ni el desconcierto de los Estados ante una realidad que sobrepasa sus estructuras soberanas puedan afrontar los desafíos que plantea el futuro. La propuesta de incorporar “lo común”, ya presente en muchos rincones y experiencias en todo el mundo, va ganado terreno. Ideas y enfoques incipientes, sobre los que hay que seguir experimentando.

Ayer lunes 10 de junio se presentó el estudio realizado por la Fundación Empresa y Sociedad y CEAPAT a partir de la opinión de 20 expertos y de 500 miembros del Foro Empresa y Sociedad y de la red social de seniors www.post55.es
Concluye que las personas reclaman un mayor protagonismo en la generación de ideas y la toma de decisiones sobre las ciudades del futuro, que ahora están casi exclusivamente en el terreno de las grandes empresas y los responsables políticos.
Una conclusión en línea con las tendencias sociales de la nueva ciudadanía y la economía colaborativa.


Entormos inteligentes, accesibles y amigables
Descargar el Resumen Ejecutivo

Una de mis actividades favoritas este año es animar a debatir sobre la idea de gestionar sin dinero en distintos foros, sobre todo empresariales


Gestionar sin dinero
De la incredulidad a la curiosidad
En los primeros momentos de cualquier presentación se suelen producir dos tipos de reacciones: Incredulidad en un primer momento y curiosidad después. A nivel particular, coincidimos en que las tres cosas más importantes de nuestra vida ni se compran ni se venden. También lo hacemos en que la mayor parte de nuestro trabajo es informal, no remunerado, producido y consumido en los hogares, las familias y las comunidades y no recogido por ninguno de los indicadores macroeconómicos a pesar de ser clave para digerir las importantes transferencias realizadas por el sistema público de bienestar. A nivel empresarial, también estamos de acuerdo en que los inicios de toda iniciativa emprendedora no están marcados por la sobreabundancia.

Por eso proponemos hacer el ejercicio de incorporar puntos de vista diferentes a los habituales en el pequeño ecosistema de cada uno. A nivel personal y familiar ya vivimos de forma distinta a como lo hacíamos en 2009. A nivel empresarial e institucional el cambio apenas ha empezado. Con el máximo respeto y apoyo a quienes peor lo están pasando, la propuesta es cambiar de las luces de niebla o de posición a las largas e intentar que no nos sorprendan ciertas tendencias cuando hoy ya podemos empezar a jugar con la ciencia ficción y tomar la iniciativa.
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Editado por
Francisco Abad
Eduardo Martínez de la Fe
Coautor del libro "Dentro de 15 años", impulsor de cambios considerando megatendencias sociales (envejecimiento, comunicación hipermedia, emprendedores) y consejero independiente de empresas (www.abest.es). Fundador de la Fundación Empresa y Sociedad. @FranciscoAbadJ


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