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Fernando Gallo en el Centro Cultural Santo Domingo
Oaxaca, 14 de septiembre.
La guinda final de mi viaje por tierras mexicanas fue la inauguración de la exposición de Fernando Gallo en el Centro Cultural Santo Domingo. Un gran artista en un espacio singular.
Las palabras de presentación tuvieron lugar en la balconada del patio central del Convento. Una cincuentena larga de personas se agrupaba en aquel rincón del magno edificio. Fue María Antonieta Marbán Certucha, profesora de la Universidad Mesoamericana, y esposa del artista, quien con gran serenidad abrió el acto y actuó de moderadora. Tras una breve introducción me paso la palabra. Me permití recordar que Fernando Gallo y yo estamos unidos desde 2001 por un libro, cuya portada es de Ángel Orcajo y cuyas separatas (de las cuatro partes del libro) son del propio Fernando. Bueno, por un libro y muchas y largas charlas, aficiones comunes, etc. Saqué y leí un texto muy corto que llevaba largo tiempo pensando pero que terminé escribiendo la noche anterior: “Fernando Gallo el artista en la encrucijada”.
En él decía: “¿Por qué es tan importante ese espacio?,¿por qué esa lucha por ocupar los cruces de caminos y las bifurcaciones?. Pues, porque es ahí, en las intersecciones, donde emergen esas increíbles conexiones, que según Henri Poincaré constituyen la creatividad. Conexiones entre la denotación y la connotación, lo abstracto y lo concreto, la materia y el concepto…
Y es ahí donde aparece Fernando Gallo como uno de esos pocos artistas conceptuales, como lo fuera Joan Brossa en España, ubicado en la encrucijada de la poiética, sin preocuparse de la sustancias, ni de la de la música, ni del verso, ni de la pincelada. Sin doblegarse, aunque a veces nadie lo comprenda. Ese es, mi querido Fernando, el lugar de los artistas, ese es el espacio de esta exposición que redefine el arte y nos obliga una vez más a reajustar nuestros detectores”.
Y si yo había emparentado a Gallo con Brossa, el crítico de arte Luis Rius Caso, hijo del poeta español del mismo nombre (cuyo texto fue leído por Maria Antonieta ante la imposibilidad de Rius de acercarse a Oaxaca por razones profesionales), lo alineó con Marcel Duschamp´s. También él advirtió a la audiencia de la necesidad de acercarse a la obra de Gallo sin prejuicios ni esquemas convencionales. La idea de que algunos artistas redefinen el arte flotaba ya en el ambiente. Pero sería rematada por la maestra Zazil Chagoya quien se levantó sorpresiva aunque calculadamente para leer otro texto: “El viejo puente sobre el río viejo: arte y traslación. La obra de Fernado Gallo” y añadió con voz timbrada que lo acababa de recibir esa misma mañana enviado desde España por el pintor Angel Orcajo y el periodista Erik Casais. Ambos nos invitaban también a deshacernos de los viejos hábitos. En sus propias palabras:
“…. La visibilidad: otro argumento traído por el artista en esta su Opera Omnia – su trabajo/todo. La atrofia de la visión, la visión ocluida por el objeto (los árboles no nos dejan ver el bosque). Este es un tema muy posmoderno, muy concepto-concepto. Como queriendo decir; miramos pero no vemos. La vista distraída. La mente obturada. Pero qué obtura la mente (del visor): la costumbre. Deberíamos deshacernos de los viejos hábitos, cambiar de ropa”
Las palabras de presentación tuvieron lugar en la balconada del patio central del Convento. Una cincuentena larga de personas se agrupaba en aquel rincón del magno edificio. Fue María Antonieta Marbán Certucha, profesora de la Universidad Mesoamericana, y esposa del artista, quien con gran serenidad abrió el acto y actuó de moderadora. Tras una breve introducción me paso la palabra. Me permití recordar que Fernando Gallo y yo estamos unidos desde 2001 por un libro, cuya portada es de Ángel Orcajo y cuyas separatas (de las cuatro partes del libro) son del propio Fernando. Bueno, por un libro y muchas y largas charlas, aficiones comunes, etc. Saqué y leí un texto muy corto que llevaba largo tiempo pensando pero que terminé escribiendo la noche anterior: “Fernando Gallo el artista en la encrucijada”.
En él decía: “¿Por qué es tan importante ese espacio?,¿por qué esa lucha por ocupar los cruces de caminos y las bifurcaciones?. Pues, porque es ahí, en las intersecciones, donde emergen esas increíbles conexiones, que según Henri Poincaré constituyen la creatividad. Conexiones entre la denotación y la connotación, lo abstracto y lo concreto, la materia y el concepto…
Y es ahí donde aparece Fernando Gallo como uno de esos pocos artistas conceptuales, como lo fuera Joan Brossa en España, ubicado en la encrucijada de la poiética, sin preocuparse de la sustancias, ni de la de la música, ni del verso, ni de la pincelada. Sin doblegarse, aunque a veces nadie lo comprenda. Ese es, mi querido Fernando, el lugar de los artistas, ese es el espacio de esta exposición que redefine el arte y nos obliga una vez más a reajustar nuestros detectores”.
Y si yo había emparentado a Gallo con Brossa, el crítico de arte Luis Rius Caso, hijo del poeta español del mismo nombre (cuyo texto fue leído por Maria Antonieta ante la imposibilidad de Rius de acercarse a Oaxaca por razones profesionales), lo alineó con Marcel Duschamp´s. También él advirtió a la audiencia de la necesidad de acercarse a la obra de Gallo sin prejuicios ni esquemas convencionales. La idea de que algunos artistas redefinen el arte flotaba ya en el ambiente. Pero sería rematada por la maestra Zazil Chagoya quien se levantó sorpresiva aunque calculadamente para leer otro texto: “El viejo puente sobre el río viejo: arte y traslación. La obra de Fernado Gallo” y añadió con voz timbrada que lo acababa de recibir esa misma mañana enviado desde España por el pintor Angel Orcajo y el periodista Erik Casais. Ambos nos invitaban también a deshacernos de los viejos hábitos. En sus propias palabras:
“…. La visibilidad: otro argumento traído por el artista en esta su Opera Omnia – su trabajo/todo. La atrofia de la visión, la visión ocluida por el objeto (los árboles no nos dejan ver el bosque). Este es un tema muy posmoderno, muy concepto-concepto. Como queriendo decir; miramos pero no vemos. La vista distraída. La mente obturada. Pero qué obtura la mente (del visor): la costumbre. Deberíamos deshacernos de los viejos hábitos, cambiar de ropa”
Rafael Alberto Pérez
Viernes, 30 de Septiembre 2011
Comentarios
Regreso a Oaxaca
Regresar es revivir, pero también marcar distancias
La mirada del que vuelve ha madurado con el paso del tiempo (y pobre de él/ella si no ha sido así). Los recuerdos se han estado reelaborando todas las noches en nuestra memoria, estilizándose e idealizándose. Y el lugar ha sufrido las sacudidas de la vida. Las emociones vividas aquellos días, las buenas y las malas se agitan y nos impregnan. Y, por eso, el regreso no siempre resiste esos desplazamientos y, muchas veces, defrauda.
Sin duda es peligroso volver a lugares que nos han gustado pues corremos el riesgo de la decepción. Pero este no es el caso de Oaxaca cuya magia presente ¿permanente? supera todo lo que uno pueda recordar. Esta vez me ha gustado todavía más. A lo que he de añadir además el cariño que me ha dado su cálida gente.
Les cuento. La primera vez que sentí la magia de Oaxaca fue en 1998 durante mi primer viaje a México. La primera escala fue en D.F. para impartir docencia en el Master de Comunicación Política del Centro Avanzado de Comunicación Eulalio Ferrer (CADEC). La razón principal de aquel mi primer viaje como profesor a la otra orilla.
La segunda escala fue en Oaxaca. Y recuerdo que tanto Carmen, mi mujer, como yo quedamos fascinados cuando nos bajamos del coche. La magia de Oaxaca se siente solo al pisarla. El primer impacto fueron sus largas calles alineadas con casas terreras de dos colores y balcones con verjas que ocultan en sus ventanas monstruos de madera. Escenario para un western con sonido de guitarra. Después vendría el Zócalo con sus miles de globos capaces de hacer felices a todos los niños que llevamos dentro; sus mezcales capaces de hacer soñar/temblar/deribar al hombre que llevamos puesto y, sus alebrijes- producto creativo del delirium tremens de un artesano ebrio- en los que se funden niños y hombres con los sueños/monstruos de nuestros autoengaños.
En esta ocasión mi regreso a Oaxaca fue desde Puebla por carretera. en un escarabajo rojo del profesor costarricense Marco Vargas que casual y coincidentemente tenía que arreglar esos días unos asuntos precisamente allí. Nos esperaban las profesoras Maria Antonieta Marbán Certucha y Zazil Chagoya, mis anfitrionas de la Universidad Mesoamericana. Y tras unos cálidos abrazos nos fuimos a sentar a una terraza del Zócalo. Debo decir que Oaxaca está camino de Veracruz y el calor se dejaba sentir. El pintor Fernando Gallo- marido de la profesora Marbán- y su hijo Esteban se nos unieron. Hacía años que no nos veíamos. Las sombras de la tarde comenzaban a caer y la conversación, o mejor dicho conversaciones, se comenzaban a trenzar mientras cientos de vendedores ofrecían sus globos, marcalibros y textiles. Y los boleros (limpiabotas) se empeñaban en tratar de dejar relucientes unos calzados cubiertos por el polvo. De pronto, como obedeciendo a una consigna con GPS, fuimos invadidos por una delegación de alumnos que, sin inmutarse por la gente de las mesas más próximas, me hizo entrega de un presente de bienvenida. Era un recipiente en papel maché con pinturas tradicionales repleto de dulces artesanales y rodeado de banderitas de papel de todos los colores. Una alumna, natural del Istmo de Tehuantepec me explicó el sentido simbólico de aquella ofrenda. Esto no me está ocurriendo, pensé, no es posible. Fue el primer toque mágico. Después ya no pararían.
Sin duda es peligroso volver a lugares que nos han gustado pues corremos el riesgo de la decepción. Pero este no es el caso de Oaxaca cuya magia presente ¿permanente? supera todo lo que uno pueda recordar. Esta vez me ha gustado todavía más. A lo que he de añadir además el cariño que me ha dado su cálida gente.
Les cuento. La primera vez que sentí la magia de Oaxaca fue en 1998 durante mi primer viaje a México. La primera escala fue en D.F. para impartir docencia en el Master de Comunicación Política del Centro Avanzado de Comunicación Eulalio Ferrer (CADEC). La razón principal de aquel mi primer viaje como profesor a la otra orilla.
La segunda escala fue en Oaxaca. Y recuerdo que tanto Carmen, mi mujer, como yo quedamos fascinados cuando nos bajamos del coche. La magia de Oaxaca se siente solo al pisarla. El primer impacto fueron sus largas calles alineadas con casas terreras de dos colores y balcones con verjas que ocultan en sus ventanas monstruos de madera. Escenario para un western con sonido de guitarra. Después vendría el Zócalo con sus miles de globos capaces de hacer felices a todos los niños que llevamos dentro; sus mezcales capaces de hacer soñar/temblar/deribar al hombre que llevamos puesto y, sus alebrijes- producto creativo del delirium tremens de un artesano ebrio- en los que se funden niños y hombres con los sueños/monstruos de nuestros autoengaños.
En esta ocasión mi regreso a Oaxaca fue desde Puebla por carretera. en un escarabajo rojo del profesor costarricense Marco Vargas que casual y coincidentemente tenía que arreglar esos días unos asuntos precisamente allí. Nos esperaban las profesoras Maria Antonieta Marbán Certucha y Zazil Chagoya, mis anfitrionas de la Universidad Mesoamericana. Y tras unos cálidos abrazos nos fuimos a sentar a una terraza del Zócalo. Debo decir que Oaxaca está camino de Veracruz y el calor se dejaba sentir. El pintor Fernando Gallo- marido de la profesora Marbán- y su hijo Esteban se nos unieron. Hacía años que no nos veíamos. Las sombras de la tarde comenzaban a caer y la conversación, o mejor dicho conversaciones, se comenzaban a trenzar mientras cientos de vendedores ofrecían sus globos, marcalibros y textiles. Y los boleros (limpiabotas) se empeñaban en tratar de dejar relucientes unos calzados cubiertos por el polvo. De pronto, como obedeciendo a una consigna con GPS, fuimos invadidos por una delegación de alumnos que, sin inmutarse por la gente de las mesas más próximas, me hizo entrega de un presente de bienvenida. Era un recipiente en papel maché con pinturas tradicionales repleto de dulces artesanales y rodeado de banderitas de papel de todos los colores. Una alumna, natural del Istmo de Tehuantepec me explicó el sentido simbólico de aquella ofrenda. Esto no me está ocurriendo, pensé, no es posible. Fue el primer toque mágico. Después ya no pararían.
Repensar la Estrategia: del conflicto a la articulación social.
Del 18 al 20 de Octubre se llevará acabo el IX Encuentro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación en Centro Universitario UNA Belo Horizonte - Minas Gerais - Brasil, organizado por el Foro Iberoamericano Sobre Estrategias de Comunicación)
Bajo el título, "Repensar la estrategia: del conflicto a la articulación social", el encuentro tiene como objetivo estimular un debate sobre el desarrollo e implementación de estrategias de comunicación en el mundo contemporáneo y promover el intercambio de investigadores y profesores de universidades, profesionales de la industria y los negocios institucionales, representantes gubernamentales, periodistas y medios de comunicación en los países iberoamericanos que investigan y trabajan con estrategias de comunicación.
En este importante encuentro participaré en la conferencia ignaugural. Las inscripciones están abiertas hasta el próximo 14 de Octubre.
Bajo el título, "Repensar la estrategia: del conflicto a la articulación social", el encuentro tiene como objetivo estimular un debate sobre el desarrollo e implementación de estrategias de comunicación en el mundo contemporáneo y promover el intercambio de investigadores y profesores de universidades, profesionales de la industria y los negocios institucionales, representantes gubernamentales, periodistas y medios de comunicación en los países iberoamericanos que investigan y trabajan con estrategias de comunicación.
En este importante encuentro participaré en la conferencia ignaugural. Las inscripciones están abiertas hasta el próximo 14 de Octubre.
Conferencia Magistral en la 8va Bienal Iberoamericana de Comunicación, Puebla México.
La comunicación operacional ha muerto. ¡Larga vida a la comunicación estratégica!
La 8va Bienal Iberoamericana de Comunicación de Puebla pasarará a la historia por haber levantado el acta de defunción del pensamiento instrumental y operacional que ha dominado a la comunicación durante tantas décadas y rebautizar a la comunicación con el calificativo de estratégica. Al hacerlo sigue un camino ya transitado por otras disciplinas próximas. Primero fue el management de la mano de Igor Ansoff), después el marketing (D. A. Aaker, 1984; Jean-Jacques Lambin, 1985 ) y ahora la comunicación (2011).
Para un profesor que lleva desde 1973 impartiendo estrategias de comunicación en la Universidad Complutense de Madrid ha sido todo un acontecimiento asistir a esta ceremonia de revitalización. Y quiero agradecer desde aquí a los organizadores de la Bienal la oportunidad de haberme permitido participar en ella. Me refiero a la RAIC (Red Iberoamericana Académica de Comunicación ); la SLCS ( Sociedad Latina de Comunicación Social ) y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP ( Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). Agradecimientos que quiero personalizar en la Decana, Patricia Durán Bravo, el investigador y Presidente de FISEC México, Jesús Galindo Cáceres, y el tinerfeño/chicharrero José Manuel de Pablos Coello, presidente de la RAIC y ausente por una lumbalgia.
Fue para mí la oportunidad de conocer a algunas personas a las que admiro por sus textos pero que no habíamos coincidido antes. Es el caso de Octavio Islas y Maria Antonieta Rebeil Corella ; de reencontrarme con viejos amigos como Alvaro Rojas (Presidente de FELAFACS ); Pepe López Yepes, Belén Fernández y de hacer nuevos conocimientos como es el caso de Paulina de Manuelli, decana de la Universidad Nacional de Córdoba y tantos otros que harían esta lista interminable.
Pero si los encuentros fueron gratos, las intervenciones fueron intensas y relevantes. Hilvanadas por el hilo conductor de las estrategias de comunicación las tres ponencias principales fueron muy distintas en sus enfoques para terminar coincidiendo en lo esencial. Sandra Massoni (Universidad Nacional de Rosario) nos habló de la comunicación como encuentro. Y la verdad me fascina escuchar como Sandra cuenta ideas muy parecidas a las mías (no se ha de olvidar que hemos escrito un libro juntos) pero siempre de formas tan distintas a las que me son propias. Fernando Gutierrez (Tecnológico de Monterrey en D.F.) por su parte tomó como pretexto el centenario de McLuhan para reubicar que no solo lo digital mueve el mundo sino también y sobre todo las visiones anticipativas. Lo digital como parte constituyente de la estrategia en el mundo de hoy. A mí me tocó abrir la Bienal con un tema asignado pero no por ello menos apasionante (al menos para mí): el estado del arte de la comunicación estratégica.
Necesité un texto de unas 40 páginas y algo más del tiempo permitido para recorrer las distintas junglas que componen este escenario: la estrategia, la comunicación, su intersección o sea la comunicación estratégica y las ciencias de la vida. Detrás de todo ello planeaba la cuestión de la tan ansiada convergencia de las distintas líneas de estudio en un campo unificado y la inquietante cuestión de si las estrategias de comunicación y la comunicación estratégica son o no son una misma cosa. Para cerrar con otra pregunta no menos inquietante en la que estoy trabajando ¿Y si las estrategias de comunicación fuesen un fenómeno biológico?
La propuesta es original pero la idea es robada: la biología de la cognición de Humberto Maturana. El dijo- vivir es conocer, y nosotros ahora remedamos: vivir es estrategar.
Y cuando uno estratega entre platillos de chiles en Nogada (era la estación) y moles poblanos, a lo Laura Esquivel, escuchando historias de amigos con similares inquietudes, y contando las propias; mientras suenan a lo lejos las campanas de la catedral y los ángeles de su verja elevan al cielo sus copas de Möet & Chandon en un brindis invisible pero burbujeante, todo, todo se hace más grato. Y uno se dice, pues es verdad: vivir es estrategar.
Para un profesor que lleva desde 1973 impartiendo estrategias de comunicación en la Universidad Complutense de Madrid ha sido todo un acontecimiento asistir a esta ceremonia de revitalización. Y quiero agradecer desde aquí a los organizadores de la Bienal la oportunidad de haberme permitido participar en ella. Me refiero a la RAIC (Red Iberoamericana Académica de Comunicación ); la SLCS ( Sociedad Latina de Comunicación Social ) y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP ( Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). Agradecimientos que quiero personalizar en la Decana, Patricia Durán Bravo, el investigador y Presidente de FISEC México, Jesús Galindo Cáceres, y el tinerfeño/chicharrero José Manuel de Pablos Coello, presidente de la RAIC y ausente por una lumbalgia.
Fue para mí la oportunidad de conocer a algunas personas a las que admiro por sus textos pero que no habíamos coincidido antes. Es el caso de Octavio Islas y Maria Antonieta Rebeil Corella ; de reencontrarme con viejos amigos como Alvaro Rojas (Presidente de FELAFACS ); Pepe López Yepes, Belén Fernández y de hacer nuevos conocimientos como es el caso de Paulina de Manuelli, decana de la Universidad Nacional de Córdoba y tantos otros que harían esta lista interminable.
Pero si los encuentros fueron gratos, las intervenciones fueron intensas y relevantes. Hilvanadas por el hilo conductor de las estrategias de comunicación las tres ponencias principales fueron muy distintas en sus enfoques para terminar coincidiendo en lo esencial. Sandra Massoni (Universidad Nacional de Rosario) nos habló de la comunicación como encuentro. Y la verdad me fascina escuchar como Sandra cuenta ideas muy parecidas a las mías (no se ha de olvidar que hemos escrito un libro juntos) pero siempre de formas tan distintas a las que me son propias. Fernando Gutierrez (Tecnológico de Monterrey en D.F.) por su parte tomó como pretexto el centenario de McLuhan para reubicar que no solo lo digital mueve el mundo sino también y sobre todo las visiones anticipativas. Lo digital como parte constituyente de la estrategia en el mundo de hoy. A mí me tocó abrir la Bienal con un tema asignado pero no por ello menos apasionante (al menos para mí): el estado del arte de la comunicación estratégica.
Necesité un texto de unas 40 páginas y algo más del tiempo permitido para recorrer las distintas junglas que componen este escenario: la estrategia, la comunicación, su intersección o sea la comunicación estratégica y las ciencias de la vida. Detrás de todo ello planeaba la cuestión de la tan ansiada convergencia de las distintas líneas de estudio en un campo unificado y la inquietante cuestión de si las estrategias de comunicación y la comunicación estratégica son o no son una misma cosa. Para cerrar con otra pregunta no menos inquietante en la que estoy trabajando ¿Y si las estrategias de comunicación fuesen un fenómeno biológico?
La propuesta es original pero la idea es robada: la biología de la cognición de Humberto Maturana. El dijo- vivir es conocer, y nosotros ahora remedamos: vivir es estrategar.
Y cuando uno estratega entre platillos de chiles en Nogada (era la estación) y moles poblanos, a lo Laura Esquivel, escuchando historias de amigos con similares inquietudes, y contando las propias; mientras suenan a lo lejos las campanas de la catedral y los ángeles de su verja elevan al cielo sus copas de Möet & Chandon en un brindis invisible pero burbujeante, todo, todo se hace más grato. Y uno se dice, pues es verdad: vivir es estrategar.
¿Quién es?
Rafael Alberto Pérez
Conferencista, consultor y autor de referencia en temas de comunicación estratégica.
Imparte conferencias y seminarios por todo el mundo sobre comunicación y estrategia.
Es el padre de la Nueva Teoría Estratégica que está revolucionando la forma de diseñar y gestionar las estrategias empresariales.Coordina a investigadores y universidades de todo el mundo que trabajan con los principios de la NTE en la Cátedra Itinerante sobre la Nueva Teoría Estratégica (CINTE).
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid; Presidente de Honor del Foro Iberoamericano Sobre Estrategias de Comunicación (FISEC) y consejero de The Blueroom Project - TBP Consulting.
Imparte conferencias y seminarios por todo el mundo sobre comunicación y estrategia.
Es el padre de la Nueva Teoría Estratégica que está revolucionando la forma de diseñar y gestionar las estrategias empresariales.Coordina a investigadores y universidades de todo el mundo que trabajan con los principios de la NTE en la Cátedra Itinerante sobre la Nueva Teoría Estratégica (CINTE).
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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