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COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD

Comparto un artículo publicado en la revista Question (Vol 1, No 41 2014) que escribimos con los colegas del equipo de investigación de la UNR Bruno Menarvino y Mariana Piola. Presenta los objetivos y las características de la plataforma desarrollada para el proyecto.


Plataforma online para el registro y operación de estrategias comunicacionales
Este trabajo describe los distintos componentes del principal producto logrado por el PID, la plataforma online y los correlaciona con la metaperspectiva de la comunicación estratégica, en tanto metodología innovadora que habilita otros registros y otras competencias profesionales para el comunicador social rebasando el registro tradicional que se concentraba en medios y mensajes.

Introducción
El proyecto de investigación y desarrollo PID Comunicación estratégica: indicadores de comunicación en dimensiones múltiples (IPOL 172 – 2011-2014) está radicado en el área de investigación y posgrado de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (RRII), de la Universidad Nacional de Rosario. En tanto integrante de la línea de investigación de la Maestría en Comunicación Estratégica, se propone investigar la dimensión comunicacional en organizaciones desde la metaperspectiva teórica y metodológica de la comunicación estratégica (Massoni, 2003 y 2013) como un aporte al diseño y a la implementación de acciones integradas a procesos de cambio social conversacional en situación.
El proyecto desarrolla herramientas para la construcción, selección, relevamiento y registro de indicadores en distintas dimensiones comunicacionales que permitan un monitoreo continuo de actividades, procesos y productos de comunicación en el marco de estrategias comunicacionales en ámbitos diversos: programas, proyectos, organizaciones, empresas. En tal sentido, establece indicadores comunicacionales como algoritmos fluidos (Massoni, 2012), capaces de acompañar procesos en dimensiones múltiples en el entorno de estrategias de comunicación como proyectos de investigación enactiva (1).

Este trabajo describe los distintos componentes del principal producto digital logrado por el PID, una plataforma online para el registro y la operación de estrategias comunicacionales, y los correlaciona con la metaperspectiva de la comunicación estratégica, en tanto metodología innovadora que habilita otros registros y otras competencias profesionales para el comunicador social rebasando el registro tradicional que se concentra en medios y mensajes. En este marco, este artículo plantea los resultados obtenidos hasta el momento respecto del diseño y la implementación de la plataforma y los avatares que se presentaron en su desarrollo como un debate que es la vez teórico y operativo.

Navegar la plataforma
La plataforma consiste en una base de datos que funciona a través de internet y busca operativizar el despliegue de una estrategia comunicacional en dimensiones múltiples de manera de permitir el monitoreo continuo de las formas del encuentro sociocultural (2) que va asumiendo en su implementación. Asimismo, registra y sistematiza la información que el usuario va cargando, y devuelve los datos según los indicadores comunicacionales bajo análisis.
Sus funciones son:
• Facilitar el seguimiento y monitoreo de los procesos comunicacionales del proyecto, contando con un registro general de fácil acceso y siempre disponible.
• Permitir el análisis y la reorientación de los procesos comunicacionales en organizaciones que cuentan con estrategias comunicacionales para actividades diversas, organizadas en departamentos,
grupos de trabajo, proyectos, programas, etcétera.
• Generar informes que permitan dar a conocer el nivel de estado, avance y desarrollo de los procesos comunicacionales bajo análisis.
• Registrar los productos y actividades nuevos que surjan en cada proyecto en las distintas dimensiones de la comunicación.

Artículo completo en: http://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/question/article/view/2073/1857
Miércoles, 26 de Marzo 2014

Redactado por el Miércoles, 26 de Marzo 2014 a las 15:18


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Comparto con ustedes mi columna publicada en el diario Página/12 de Argentina.


Periodismo y realidad
Diario Página/12 (Argentina). 5/02/2014
Suplemento La ventana. Medios y comunicación.

Periodismo y realidad
por Sandra Massoni

La falacia de la comunicación como un hablar de la realidad que se adueñó otra vez de los noticieros por estos días trajo a mi memoria un episodio otrora gracioso y ocurrente vinculado a los medios de comunicación masivos.

Aquel vendedor era un personaje inolvidable no sólo por el tono agudo de su voz en contraste con su enorme porte, sino por lo que voceaba. Eramos varios parroquianos los que desayunábamos en el bar esperando su llegada. Me daba cuenta –mientras revolvía lentamente mi café con leche– que yo no era la única expectante; estábamos, como quien no quiere la cosa, mirando hacia la esquina de reojo, listos para llamarlo cuando apareciera y ya apartado el fajito de billetes correspondientes a nuestro ejemplar en una orilla de la mesa. Y él llegaba, apenas un poco después de su característico estridente: ¡Diaaariooo! Para nuestro deleite el tipo tenía preparados cada día tres o cuatro titulares inventados que voceaba alternativamente y según la clientela. ¡Diaaariooo! Todo sobre la lesióón del campeón mundial...¡Diaaariooo! No se sabe si podrá correr la próxima carrera o si se interna en una cliiínica del planeta Martee ¡Diaaariooo! Tomaba un caso y se imaginaba ingeniosos desenlaces dramáticos, irónicos, desopilantes, todos sobre el mismo hecho noticioso. Era un juego que nos permitíamos canillita y compradores como un preludio a ese momento fundante, serio y cotidiano en el que los ciudadanos responsables leíamos las noticias en el diario.

Este canillita volvió a mi memoria porque algo similar a lo que él hacía –como un ingenioso yeite para atraer clientes– están haciendo hoy ciertos medios masivos en Argentina. También para vender, claro, pero no justamente periódicos. Da origen a esta nota la mezcla de lástima y vergüenza ajena que me produce otra vez esta farándula embustera que hace de periodista en los medios nacionales con grandes aspavientos y pretendiendo que comunicar es informar. Muchos de ellos usan el mismo dispositivo de inventar derivaciones desopilantes de las noticias, sólo que ya no resulta gracioso para nadie. Comparar un hecho noticioso en varios diarios hoy en día en este país más bien resulta desalentador por la desmesura de lo que se publica.

Estamos atravesando los restos deplorables de una modalidad periodística que no da para más. Que descalifica a la profesión. La envilece por su falta de calidad. No hay tal realidad separada de quien habla y, por tanto, no hay verdades únicas. Solo hay verdades situadas, siempre en tensión. Lo que es verdadero para uno, no lo es para otro. Por el bien común es preciso considerar las consecuencias de la desmesura y dejar atrás el simulacro, la batalla dual, la descalificación novelada de la peor calaña, la falta de dignidad periodística. Alguien dijo en estos días que una mala persona nunca podrá ser un buen periodista. Más allá de esa dimensión del asunto a la cual se debería atender de alguna forma, los periodistas también vamos a tener que aprender a convivir con esta cuestión de las verdades con raíces, las verdades en un territorio en particular y con seres en conversación. Vamos a tener que aprender a trabajar con ellas en tanto el mundo en que vivimos es un mundo fluido en el que las personas están interconectadas en tiempo real.

En el periodismo, necesitamos dar un salto evolutivo para abrir nuestras rutinas profesionales a la complejidad del fenómeno comunicacional actual. Se trata de comunicar estratégicamente, rebasando a la comunicación en línea –tanto la de la transferencia como la de la denuncia– y ampliando nuestras competencias a partir de la consideración de la multidimensionalidad de lo comunicacional.

Hay dos vertientes reduccionistas de la profesión que es urgente confrontar considerando los impactos de su accionar sobre las vidas cotidianas de nuestras sociedades: por un lado, los mercachifles de siempre que envilecen al periodismo como pura mercancía; por el otro, los que pretenden hablar de la realidad con imparcialidad. Para los segundos podría servir aquella frase de Heinz von Foerster que dice: “Objetividad es el delirio de un sujeto que piensa que observar se puede hacer sin él”. Dos visiones con consecuencias indeseables que es imprescindible examinar desde el espacio crítico de los estudios de la comunicación. Mentira la verdad –Sztajnszrajber dixit– en torno de periodismo y realidad.

http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-239184-2014-02-05.html
Jueves, 6 de Febrero 2014

Redactado por el Jueves, 6 de Febrero 2014 a las 20:14


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El número seis de la Revista Metacomunicación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla está dedicado a la Comunicación Estratégica pues incluye textos de la memoria del último Congreso CICE.


Salió el Nº 6 de la revista Metacomunicación
Comparto con ustedes mi conferencia en este Congreso Internacional.

Metodologías de la comunicación estratégica: del inventario al encuentro sociocultural

1. Historias relacionadas leve y sutilmente en torno a las metodologías de la comunicación estratégica . Otros órdenes posibles en torno a lo comunicacional.

Mi especialidad es la comunicación para la innovación y, usualmente, cuando se explora el cambio, cuando se busca pensar en las transformaciones, las conexiones saltan de aquí para allá, escapándose de los órdenes ya previstos, los oficiales, aquellos que son reconocidos como un orden sin intermediación.
Aunque muchas veces esto sea inicialmente considerado como desorden, el asunto del cambio y de la innovación requiere este pasaje, pues trata justamente de habilitar otros órdenes posibles. No los que ya tenemos, sino otros diferentes. De eso nos ocupamos los
comunicadores estratégicos: de otros órdenes posibles en torno a lo comunicacional; por ende, nuestra tarea se vincula con la innovación. Aun cuando los manuales de cómo hacer una ponencia todavía recomienden concentrarse en una o dos ideas (en lo posible sólo una), en esta presentación desplegaré varias ideas diferentes, aparentemente desconectadas en el comienzo, y que, para más, vienen con saltos circenses y hélices de historias
relacionadas, así como anticipa el subtítulo de este bloque, sólo leve y sutilmente. Tengo la esperanza de que alguna de ellas, o mejor aún, las conexiones que despierten, convoquen a conversar sobre el tema que el CICE convoca: las metodologías de la comunicación estratégica. Ésta es, entonces, la estructura de lo que aporto para nuestro debate sobre tendencias y metodologías: un puñado de historias leve y sutilmente relacionadas.


ver más en:
http://revistametacomunicacion.com/
Jueves, 23 de Enero 2014

Redactado por el Jueves, 23 de Enero 2014 a las 13:28


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Comparto con ustedes mi columna publicada en el diario Página/12 de Argentina.


Ciencia sin despecho
Diario Página/12 (Argentina). 4/12/2013
Suplemento La ventana. Medios y comunicación.

Ciencia sin despecho
por Sandra Massoni

Nos habíamos sentado a atesorar en nuestras mentes el desfile interminable. En ese momento de quietud, miré en detalle a cada uno de los integrantes del equipo de docentes e investigadores con los que ese día hacíamos el recorrido. Teníamos cara de niños en una juguetería. Y es que estábamos felices por presenciar las reacciones de la gente en torno de temas de tal complejidad... Neurociencias, paleontología, astrofísica, genética...

Trabajamos desde hace años en la Universidad Nacional de Rosario en explorar las conversaciones de la ciencia y la sociedad desde la comunicación. Muchos años. Y estuvimos allí cuando nos mandaron con todos los universitarios “a lavar los platos” y sufrimos juntos cuando tantos colegas despechados se fueron del país en busca de un lugar donde ser docente investigador fuera mínimamente vivible.

En aquella época en Argentina no se podía ser científico pretendiendo vivir con dignidad. En todo caso, ése era un lujo reservado sólo a bohemios o a extranjeros. Quizá por eso mismo nos apabulló el contraste y nos sentamos –sin decirnos nada– sólo a mirar... Es que fue –tal como dijo una de mis colegas– “como si nos estuviéramos comiendo una cucharada de dulce de leche después de una larga dieta”. En Tecnópolis 2013 nos sentimos integrantes de ese ámbito chispeante e innovador en torno de lo científico y lo vivimos como una especie de compensación.

Las personas que pasaban también tenían cara de niños en una juguetería. Nos detuvimos a mirarlas cuando salían, entre sorprendidas y encantadas, del stand de neurociencias. Eran muchas. Los registros marcan más de cuatro millones de personas visitando el predio de la megamuestra en 2013. Me conmueve pensar que algunas de ellas se asomaron en ese espacio a cuestionar mínimamente los dualismos que dominan nuestras vidas cotidianas y a pensar que el mundo no es lo que parece. Que siempre hay más.

Tecnópolis es la prueba de que las vinculaciones entre ciencia, tecnología y sociedad en Argentina se están empezando a habitar desde otros registros comunicacionales. Ya no se piensa la comunicación científica sólo como un proceso de divulgación; no se las organiza comunicacionalmente sólo como una transferencia. También allí hay más.

Desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario sostenemos que la comunicación siempre es un encuentro sociocultural. Un espacio y un lugar que transforma mientras se transforma. Sabemos que cuando ocurre un cambio en la modalidad del vínculo intersubjetivo en cualquier ámbito suele darse también un salto de nivel. Un cambio completo en el sistema. Tecnópolis y también la ley recientemente aprobada de información científica son emergentes de un sistema científico y tecnológico argentino innovador en diálogo con la sociedad, revitalizado en su comunicación social.

Tecnópolis es un espacio coinspirador en el que se ha planificado la comunicación asumiendo el reto de desplegarla en su doble vertiente estratégica: el reconocimiento del otro y la acción con el otro. La comunicación como espacio de encuentro sociocultural retoma y pone en escena aquello de lo transversal como agente multiplicador, del cambio y la innovación sistémicos, en los cuales se constata que cada componente es responsable a la vez y simultáneamente de que un sistema completo en un momento dado sufra una mutación creativa.

En la misma dirección, el Senado de la Nación aprobó recientemente la ley que establece que las instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología que reciban financiamiento del Estado nacional deben crear repositorios digitales institucionales de acceso abierto y gratuito. La nueva ley establece además la obligatoriedad de publicar los datos de investigación primarios luego de cinco años para que puedan ser utilizados por otros investigadores. Otra acción estratégica para el encuentro sociocultural.

Estamos habitando juegos cruzados, espacios colaborativos de saberes especializados en distintas áreas del conocimiento como nunca antes en nuestro territorio. La comunicación científica es hoy una acción común con la alteridad en la política pública argentina, en la que ya no hay despecho sino respeto.

http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-234941-2013-12-04.html

Más información sobre Tecnópolis: tecnopolis.ar
Miércoles, 18 de Diciembre 2013

Redactado por el Miércoles, 18 de Diciembre 2013 a las 12:13


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Comparto mi columna en el diario Pagina 12 de Argentina.


Qué animales!

Tomando como referencia las conductas de los animales ante las catástrofes, Sandra Massoni invita a salirnos de la dimensión informativa para abordar la multidimensionalidad de lo comunicacional.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida... Estamos comenzando a ponderar el diálogo de saberes en la comunicación actual por un camino francamente inesperado: de la mano (¿pata?) del mundo animal. No es metafórico mi planteo. No hablo de los debates entre algunos candidatos a legisladores de tal o cual partido político. Tampoco de peleas entre vecinos inciviles o groseros. Me refiero a que finalmente los pájaros, los gatos, los perros y hasta los insectos –mal que le pese a nuestra egocéntrica sapiencia como especie humana– están siendo apreciados como indicadores en los manuales de comunicación ante desastres naturales.

El bicherío fue desconsiderado como fuente de información durante mucho tiempo. Los registrábamos como especies “menores”, de inteligencia nula o despreciable a la hora de tomar decisiones técnicas importantes. Pero los maremotos, terremotos, inundaciones y otras catástrofes globalizadas, transmitidos en vivo, nos hicieron visualizar de forma rotunda y contundente que ellos, los animales, saben cosas que nosotros no sabemos. Los vimos en primerísimos primeros planos en las pantallas de los noticieros: familias de monitos trasladando a sus crías, bandadas de aves volando presurosas en dirección a las montañas; perros y gatos en excursión veloz e inusitada hacia sitios más seguros. En los relatos de los turistas que tuvieron que sufrir evacuaciones previas a los mundialmente famosos tsunamis se repiten testimonios acerca de estos movimientos de los animales. Mucho antes del desastre, sin ningún peligro a la vista, lagartijas y hasta hormigas u otros bichos aún más insignificantes, misteriosamente comienzan su éxodo, ordenados, precisos, trasladándose en comunidad. Los documentales científicos nos muestran por caso a las hormigas saliendo velozmente de sus hormigueros y disponiéndose unas sobre otras hasta formar una superficie/balsa tejida por sus propios cuerpos sobre la cual los huevos de su colonia son salvados de una súbita inundación.

¿Cómo es que saben? ¿Cómo es que funcionan para los animales estos sistemas de alarma y prevención de riesgos que nosotros ni siquiera con la más sofisticada tecnología disponible logramos captar?

La buena noticia es que, gracias a los animales, nosotros los humanos estamos admitiendo que necesitamos deshacernos de ese pesado lastre tan característico de la comunicación en el siglo pasado: su etnocentrismo, que se traduce operativamente en entenderla sólo o centralmente como una transferencia. De allí que las estrategias de comunicación actuales impliquen necesariamente un descentramiento doble: un salirnos de la dimensión informativa para abordar la multidimensionalidad de lo comunicacional y un salirnos de la visión de dominio de la naturaleza para aceptar a la comunicación como encuentro de la diversidad. Una estrategia comunicacional no es una fórmula. No es un plan previo –elaborado para ser aplicado– sino un dispositivo flexible y especialmente atento a lo situacional en tanto espacio fluido, en tanto lugar habitado en el que coexisten las alteridades socioculturales con otros seres de la naturaleza. Es una mirada respetuosa de las heterogeneidades presentes en la situación que se desea abordar, que no se limita tampoco a lo discursivo. Que se vincula más bien con aquello del sentido que emerge de la situación. El comunicador estratégico recorre hoy un desplazamiento desde lo semiótico a lo simbiótico en tanto toda planificación estratégica requiere incluir en el diseño –a la manera de Serres– también a los objetos naturales como sujetos de derecho: “Eso significa: añadir al contrato exclusivamente social el establecimiento de un contrato (...) en el que nuestra relación con las cosas abandonaría dominio y posesión por la escucha admirativa, la reciprocidad, la contemplación y el respeto, en el que el conocimiento ya no supondría la propiedad, ni la acción el dominio (...)” (Serres, 1990). Por eso la estrategia de comunicación desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario es un dispositivo de investigación enactiva con pasos que incluyen: versión técnica del problema comunicacional; análisis de matrices socioculturales; diagnóstico y prescripción mediante marcas de racionalidad comunicacional; análisis de mediaciones comunicacionales; árbol de soluciones con definición de ejes y tonos de comunicación para las distintas matrices socioculturales identificadas como relevantes en torno de la problemática que aborda la estrategia. La comunicación como encuentro de esa heterogeneidad y el comunicador como propiciador de una reconfiguración de los entornos que se basa en el diálogo de saberes múltiples, también los de los animales. Tenemos tanto que aprender...

* Doctora UBA. Directora de la Maestría en Comunicación Estratégica/Especialización en Comunicación Ambiental de la UNR.
Jueves, 11 de Abril 2013

Redactado por el Jueves, 11 de Abril 2013 a las 16:44


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Comparto mi columna en el diario Pagina 12 de Argentina.


El malestar comunicacional

Sandra Massoni sostiene que la comunicación ya no se piensa sólo como información, ni principalmente como una transferencia, sino como encuentro sociocultural, a medio camino entre lo individual y lo colectivo.

Por Sandra Massoni *

Hablábamos de algo así como la madre del borrego del malestar comunicacional en el siglo XXI. Nos proponíamos –en una cena con colegas– identificar la causa de la evidente falta de respuesta que nos producen hoy las formas comunicacionales clásicas.

Con las tablas que pedimos como entradas, coincidimos en que lo del fastidio comunicacional nos pasa a todos: cada vez es más difícil que en el tratamiento de las noticias nos conformen los diarios o nos satisfagan los noticieros o las revistas periodísticas. Felices eran nuestros padres, sentándose cada noche a ver su noticiero preferido y los domingos a revisar cual inventario, en el diario, los detalles de qué hubo de nuevo en el planeta. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Tan pequeños...! ¿Cambiamos como lectores de medios? ¿Cambiamos como periodistas? En la mesa arreciaron preguntas y argumentos.

Con los platos fuertes convinimos en que afortunadamente, poco a poco, hemos desplegado la complejidad de lo comunicacional, aunque todavía no contemos con metáforas dominantes ni con rutinas –tanto de producción como de consumo de medios– que nos acompañen en los entornos periodísticos digitales actuales. Reconocimos que hoy existen básicamente posiciones opuestas y, como consecuencia de esa misma linealidad, cierta falta de democratización en los formatos de los espacios de noticias en los medios masivos. Acordamos en que por el momento y cada vez con más frecuencia, al ver los noticieros, mucha gente se comporta casi como hincha de fútbol, soltando exabruptos e improperios frente a tratamientos de la noticia con los que no acuerdan. Para seguir pensando, nos quedamos con una pista: la verdad sólo muy de vez en cuando se resuelve en soledad. Tomamos nota de que nos falta mucho navegar en la comunicación digital para aprovechar aquello que ella nos ofrece como metáfora organizadora: la comunicación en red.

Ya en los postres, de todos los argumentos con los que debatimos rescato lo del huevo. Me gustó como analogía por su sencillez: la comunicación social en el siglo XXI es como un huevo. Suena un poco raro, pero se explica más o menos así: podemos hacer ciertas cosas para acompañar el desarrollo de un huevo, como generar en su entorno un ambiente propicio; por caso, darle calor o quizá protegerlo de los golpes que podrían dañarlo. No obstante, como en todo lo vivo, en un huevo también el cambio principal en su desarrollo viene desde dentro. Si por desgracia la cáscara se rompe desde fuera, la vida se termina. Pero si se autorrompe, la vida nace.

¿Y si empezáramos a pensar en la comunicación social como un proceso fluido, entre seres que están siendo al comunicar? Desde los nuevos paradigmas, la comunicación ya no se piensa sólo como información, ni principalmente como una transferencia, sino como encuentro sociocultural, una tensión que emerge de la situación, a medio camino entre lo individual y lo colectivo, y que por lo tanto merece ser considerada comunicacionalmente. Es decir, en otro dominio y como una relación intersubjetiva. No como sujetos. No como sociedad. Sino como un lugar vivo, habitado en las múltiples trayectorias de los grupos y sectores que comparten un territorio.

Desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario trabajamos con nuevas herramientas analíticas y operacionales como, por ejemplo, las matrices socioculturales. Desde ese molde colectivo que constriñe y que a la vez da forma a lo nuevo, cambian los actores en la trama social cuando se comunican. Decimos que el de la comunicación es un encuentro, vivo y encarnado en el que las matrices socioculturales se reconocen como un linaje de acciones compartidas, un ritmo colectivo que es propio de ciertos grupos y sectores. Eso casi musical por lo rimado, y que surge entre; eso que no existía previamente, porque ocurre mientras; ese proceso complejo, situacional y fluido es la comunicación en los tiempos que corren (¿nos corren? Quizás un poco...).

La caracterización de matrices socioculturales como autodispositivos colectivos nos permite atender a la especial modalidad de vinculación que los actores tienen con los diferentes componentes del problema que aborda la estrategia a partir de reconocer sus trayectorias, sus lógicas de funcionamiento desde el paradigma de lo fluido. El cambio siempre surge desde dentro, porque –como bien dicen los filósofos– no se puede cambiar sino desde lo que se está siendo. Así, se aborda a la comunicación como una reconfiguración espacio-temporal, como una cena compartida que nos alimenta y... ¿nos satisface? ¿O será que ya estamos necesitando otro menú? Para finalizar la sobremesa todos juntos brindamos por superar el malestar comunicacional: ¡habitemos a la comunicación desde lo vivo!

* Doctora por la UBA. Directora de la Maestría en Comunicación Estratégica de la UNR.
Miércoles, 6 de Marzo 2013

Redactado por el Miércoles, 6 de Marzo 2013 a las 13:11


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Comparto mi columna de enero en La ventana, Página 12.


Medios y comunicación
De vacaciones y en la playa me encuentro con un amigo que hacía tiempo no veía. Tomamos unos mates a la orilla del mar y en medio de recuerdos, comentarios e intercambio de noticias sobre los conocidos, salta la pregunta: ¿Me podés decir qué es eso del nuevo paradigma de la comunicación? Vi que hace poco diste un curso en no sé dónde bajo ese título...

Probamos. Nos salió una disquisición/explicación breve y veraniega que conformó a mi amigo. Comenzamos por repensar la idea de comunicación social tradicional, aquella que se corresponde con alguna de las dimensiones del fenómeno que refieren sólo a lo comunicativo y que típicamente abordan las teorías de la comunicación desarrolladas en el siglo XX.

¿No será otra moda, che? Esto de lo viejo y lo nuevo no me va. Porque queda bien decir “el nuevo paradigma comunicacional”. Muchos lo dicen y sanseacabó: discusión cerrada. Comentario finiquitado. Nada más que agregar.
Miércoles, 23 de Enero 2013

Redactado por el Miércoles, 23 de Enero 2013 a las 19:40


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Comparto mi columna en la sección La Ventana/Medios y comunicación del Diario Pagina 12 de Argentina


Mientras espero que el mozo traiga mi cortado, veo en la pantalla un programa de TV que habla sobre medios de comunicación. Cada vez hay más espacios en los medios que hablan de los medios. Me gusta verlos y reconocer los dispositivos que utilizan en su teje y desteje de nuestra cotidianeidad. Suena un móvil y el señor de la mesa de al lado responde, está sentado con otro, quien a su vez ya estaba hablando por su celular. Miro para el otro costado donde mi vecina mantiene una conferencia por Skype en su netbook. Para no quedarme afuera, tuiteo sobre mi próximo curso en la universidad; será en México y será virtual.
¿Y si reconociéramos que la figura organizadora de este tiempo ya no es la de la comunicación en línea, sino la de la red? ¿Y si admitiéramos que un mundo como este no se corresponde con lo secuencial y tampoco está organizado desde opuestos? Me surge otra pregunta al mirar el zócalo que aparece en la pantalla gigante de este bar: “periodismo independiente versus periodismo militante” ¿Y si aceptáramos que por eso mismo todos los enfrentamientos binarios desertifican nuestra comunicación en tanto nos reducen sólo a la dimensión informativa? Se me ocurre otra pregunta: ¿y si los comunicadores intentáramos escaparnos de ese encierro dicotómico que nos comprime en la linealidad verticalista de lo comunicativo? Y pienso: en un mundo en línea, tal como el de la dimensión informativa, hay un narrador centrado. Se sabe clara y previamente quién emite y quién está destinado a ser sólo el receptor de la información. Se sabe qué hay que emitir. Se emite desde un centro. En cambio, en un mundo interconectado, lo comunicacional se teje entre muchos, desde el sentido enactuado, rebasa la dimensión informativa y se despliega en múltiples registros. Respecto de las competencias del comunicador importan otros elementos: la modalidad del vínculo, las articulaciones, los particulares modos de unir aquello que antes de la comunicación estaba separado. Creo que mi abuela diría: si es para invierno hacelo en punto inglés, si es para verano tejelo en calado fantasía. Yo no sé tejer, pero valoro la sabiduría de las abuelas.
Si el sistema de medios de comunicación se pensara sólo como una mercancía, entonces podría considerarse que su despliegue respondiera a un solo tejido o estrictamente a las lógicas economicistas del más por más. Pero la comunicación es un derecho reconocido mundialmente y por tanto esa lógica no alcanza: la comunicación como fenómeno complejo y fluido propicia procesos abiertos a la diversidad, cada vez más vinculados a su entorno de manera nutricia y viva.
Ojalá los comunicadores podamos alejarnos de lo comunicativo como único registro de nuestra tarea, de pensar a la comunicación únicamente como producto, de concentrar nuestras competencias en la transferencia, en lo ya terminado y logremos abrirnos a otra calidad comunicacional. Una en la que no se hable de oposiciones binarias como si no hubiera nada en medio. Una en la que se reconozca el continuo y también las posiciones: para quién y para qué digo lo que digo. Qué racionalidad comunicacional quiero impulsar en el mundo. Qué mundo quiero propiciar. En otros países los periódicos dicen explícitamente a qué partido apoyan. Si eso también aquí ocurriera, me pregunto: ¿habría tantos espacios en los medios que hablaran de los medios de comunicación?
Pienso que este es un buen momento para los comunicadores pues tenemos muchas preguntas y también empezamos a explorar algunas respuestas. La comunicación estratégica desde los nuevos paradigmas ofrece una guía que especifica cómo salirnos de lo comunicativo para abordar y desplegar la multidimensionalidad de lo comunicacional en torno a la situación que aborda la nota, el video o el programa radial. Atendiendo a la dialógica propuesta por Morín, desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario bregamos por desplegar otras competencias en los comunicadores sociales, porque pretendemos una comunicación de otra calidad. En la dialógica los antagonismos no se reprimen ni se superan resolviéndose en una unidad superior sino que permanecen y son constituyentes de los fenómenos complejos. La búsqueda es la de una comunicación como encuentro sociocultural, abierta a diversas racionalidades comunicacionales –no sólo la del dominio que es la racionalidad propia de la dimensión informativa–. Una comunicación en sintonía con la figura de la red haciéndose y deshaciéndose fluidamente; una comunicación de otra calidad. Me gusta este bar, ya mismo lo tuiteo y lo guardo en el GPS de mi celular…

www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-204219-2012-09-26.html
Miércoles, 3 de Octubre 2012

Redactado por el Miércoles, 3 de Octubre 2012 a las 19:48


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Artículos

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Comparto con ustedes una columna sobre medios de comunicación publicada en el diario Página/12 de Argentina.


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La tarea periodística está organizada a partir de la jerarquización absoluta del dato. La pirámide invertida es un caso típico, un ejemplo paradigmático de este tipo de técnicas de producción. Esta y muchas otras rutinas profesionales resultan hoy casi indigentes a causa de su reduccionismo: operan sólo en el registro de una comunicación en línea, que trabaja para el emisor, y son incapaces de dar cuenta de la complejidad del fenómeno comunicacional en un mundo en red.

Como profesionales, movernos sólo en este andarivel es confinarnos, autoencarcelarnos, censurarnos la posibilidad de desplegar lo que la comunicación como saber tiene para aportar en esa dimensión de la vida en la que las cosas ocurren y cambian: la del encuentro sociocultural.

Sin embargo, la mayoría de las herramientas analíticas y operacionales disponibles nadan por ahí. Apretaditas y comprimidas en dimensiones únicas, lineales, monocordes. Tan ocupadas en llegar a la meta, en tener la primicia, en salir vencedoras en la dimensión de la transferencia, tan triunfantes, tan imperialistas que hasta en los programas de formación de comunicadores sociales terminamos desconsiderando, la mayoría de las veces, el entrenamiento y el ejercicio en otros andariveles posibles e igualmente relevantes del fenómeno comunicacional.

En la Maestría en Comunicación Estratégica de la Universidad Nacional de Rosario trabajamos a partir de otras pedagogías, buscando desarrollar un nuevo perfil de comunicador social que amplíe ese registro hoy dominante para mejor comunicar. Buscamos formar otros comunicadores, capaces de nadar también en otras aguas, más diversas.

Propiciar las transformaciones que nos convocan, aquellas que nos urgen, requiere aprender a explorar las modalidades del vínculo intersubjetivo (mucho más allá y más acá de los contenidos). Implica considerar y experimentar el cómo es que no hay mensaje separado de quien lo emite, ni de las formas en que se lo muestra, ni de los circuitos en los que se lo “disponibiliza”. Que no hay mensaje sin intencionalidad sobre el mundo, ni mundo independiente de quienes lo miran, lo sienten y lo traen a la mano, como colectivos vinculados por una situación que los reúne y no sólo como sujetos. Lo comunicacional desborda la dimensión de lo informativo y de las interacciones individuales. Este es el núcleo de las nuevas competencias que necesitamos desarrollar.

La pirámide molesta, revienta, en tanto nadie se contenta ya con la transmisión del dato. Resulta insuficiente. No es así como cambian las cosas, sino como permanecen en el más de lo mismo. Y nuestra tarea como comunicadores se despliega, entonces, necesariamente en otros registros, en dimensiones múltiples. Con recursos teóricos y metodológicos diversos y con nuevas capacidades, diferentes. Con otras competencias para componer los encuentros, no sólo las de la información.

Desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario, como núcleo de investigación y desarrollo al que adherimos, consideramos que el aporte de los comunicadores sociales se diferencia del de otros profesionales y cientistas sociales, en tanto se ocupa del cambio social conversacional. Los enfoques sociológicos y semiológicos clásicos se concentran en las significaciones transmitidas y por eso estudian lo comunicativo, esa dimensión del dato de la que hablamos, que puesta en acción, además de técnica encorsetada, deviene en productos comunicacionales separados de los procesos que los conectan socialmente. Su aspiración y su destino es el registro analítico. Los enfoques periodísticos clásicos, por su parte, comparten el objeto, pero lo abordan desde un registro puramente operacional.

Desde nuestra Escuela, buscamos desplegar lo comunicacional en tanto acciones y sentidos emergentes que no se desentienden de los acoplamientos dinámicos y evolutivos de la realidad y los sujetos. Hablamos de lo fluido, de un hacer en el mundo no escindido, de un saber viviente, que pica, que duele, que hace reír, y que por lo mismo no resiste y se resiste a los múltiples confinamientos de la “pura información”. Un saber que pretende y sabe que puede hacerse cargo de la potencia de lo comunicacional.

En nuestra Escuela nos preparamos para abordar la complejidad de las transformaciones en múltiples niveles, con metodologías y técnicas innovadoras, específicamente comunicacionales. Trabajamos en desplegar una nueva pedagogía en la formación de los comunicadores sociales, porque sabemos que late en la comunicación buena parte de las posibilidades de cambio en nuestro tiempo.

Sandra Massoni - Mariana Mascotti


http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-195723-2012-06-06.html

Maestría en comunicación estratégica/Especialización en comunicación ambiental de la Universidad Nacional de Rosario. http://www.fcpolit.unr.edu.ar/posgrado /maestria-en-comunicacion-estrategica/

Lunes, 11 de Junio 2012

Redactado por el Lunes, 11 de Junio 2012 a las 00:33


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Artículos

Comparto con ustedes mi columna sobre medios de comunicación publicada en el diario Página/12 de Argentina.


http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-189042-2012-03-07.html


En Ecuador, en Perú, en Bolivia y también en Argentina el sistema de medios masivos de comunicación cubre aquí y allá los múltiples conflictos desatados por el avance de la megaminería en el continente. La cobertura muestra algunos de los componentes del cómo y por qué la comunicación en el siglo XXI desborda la dimensión del dato, de aquello que corresponde a la dimensión informativa de lo comunicacional. La comunicación actual es decididamente más compleja, por eso mismo es estratégica y se constituye como un dispositivo. ¿Cómo es esto? Y es que no hay tal registro del hecho con independencia del observador, tampoco de los actores presentes en la situación. Ocurre que mientras unos hablan de explotación de recursos naturales e impacto ambiental, otros hablan de la pachamama. Por eso en el siglo XXI la comunicación es estratégica como espacio de encuentro de las alteridades socioculturales –y no lo fue antes–.

Una nota periodística y también una manifestación de protesta como el corte de una ruta, son actos comunicacionales que buscan establecer una conversación con el mundo. De allí también que la investigación y la acción comunicacional en torno de temas ambientales requiera otras rutinas, otros componentes; ya no sirven los tradicionales si queremos abordar lo comunicacional y no quedarnos sólo en la imposición de lo comunicativo.

Como académica participo de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario, un núcleo de investigadores y profesionales que trabaja en torno de la comunicación y los nuevos paradigmas. Consideramos que el aporte de los comunicadores se diferencia de los de otros cientistas sociales y de los de otros profesionales en tanto se ocupa del cambio social conversacional. El comunicador estratégico recorre un desplazamiento nodal desde lo semiótico a lo simbiótico en tanto todo plan estratégico requiere incluir en el diseño también a los objetos naturales como sujetos de derecho: nuestras conversaciones incluyen el agua, el aire, las montañas...

Nuevas demandas a nuestras competencias como comunicadores, nuevos desafíos que implican un saber experto en ponerse en el lugar del otro para poder convocarlo a participar desde su diferencia y no negando su diferencia. Se necesitan comunicadores ambientales porque es muy probable que recurso y pachamama mutuamente no puedan escucharse. No hay algo que el otro no sepa, más bien hay una modalidad actual de vínculo macrosocial con el problema que resulta incompatible para ambos.

Quienes investigamos en torno de lo ambiental, trabajamos con estrategias de comunicación como dispositivos de inteligibilidad (que buscan comprender al otro) y a la vez de interpelación de lo real en dimensiones múltiples. Buscamos generar sinergias deseables y posibles para los actores presentes en las situaciones que abordamos. Como dice Deleuze, los dispositivos son “... máquinas para hacer ver y para hacer hablar”. Se trata de artificios cuya configuración habilita la visibilidad de algo que no preexiste, sino que emerge con el dispositivo mismo.

En relación con la profesión del comunicador social pero también en relación con la ciencia clásica, los dispositivos afectan a tres categorías centrales del conocimiento científico del siglo pasado que son la calidad de universal, la originalidad y la verdad. Así, la utilización de estrategias de comunicación como dispositivos cuestiona la calidad de universal propia del método científico clásico que aspira a generar leyes universales. “Lo uno, el todo, lo verdadero, el objeto, el sujeto no son universales, sino que son procesos singulares de unificación, de totalización, de verificación, de objetivación, de subjetivación, procesos inmanentes a un determinado dispositivo.”

Con el diseño de estrategias comunicacionales se discute a la vez la noción de lo original, en tanto “en todo dispositivo hay que distinguir lo que somos (lo que ya no somos) y lo que estamos siendo: la parte de la historia y la parte de lo actual”. De la misma manera, la estrategia comunicacional no es una fórmula de verdad. Más bien “la verdad es la realización de las líneas que constituyen el dispositivo”.

No es un plan elaborado para ser aplicado, sino un conector flexible y especialmente atento a lo situacional en tanto espacio fluido, que busca reconocer sinergias en un lugar habitado en el que coexisten las alteridades socioculturales. Es una mirada respetuosa de las diversidades presentes en la situación que desea transformar, que no se limita tampoco a lo discursivo sino que intenta hacer cuerpo con el mundo. Que se vincula más bien con la cuestión de la presencia en cada situación, de aquella parte del sentido compartido por todos nosotros que hoy explota minas en Latinoamérica también en las agendas mediáticas.

*Maestría en Comunicación Estratégica/Especialización en Comunicación Ambiental de la UNR.
Lunes, 26 de Marzo 2012

Redactado por el Lunes, 26 de Marzo 2012 a las 17:00


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Editado por
Sandra Massoni
Dirige la Carrera de Posgrado Maestría en Comunicación Estratégica/Especialización en Comunicación Ambiental en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) de Argentina.
Es catedrática de comunicación estratégica –categoría I–, consultora, investigadora y docente de posgrado en el nivel doctorado y maestrías, en su país y en el extranjero. Ha realizado numerosas investigaciones y consultorías en las áreas de su especialidad: estrategias de comunicación social, comunicación y desarrollo, comunicación ambiental y comunicación educativa. Ha publicado 16 libros y 26 capítulos de libros. El primero fue “La comunicación como herramienta estratégica”, UNR, 1990. Los últimos: “Estrategias. Los desafíos de la comunicación en un mundo fluido”, Homo Sapiens Ediciones, 2007; "Hacia una teoría general de la estrategia. El cambio de paradigma en el comportamiento humano, la sociedad y las instituciones”, con R Pérez., Ariel Ediciones, 2009; “Comunicación estratégica:: comunicación para la innovación”, Homo Sapiens Ediciones, 2011; y "Metodologías de la comunicación estratégica: del inventario al encuentro sociocultural", Homo Sapiens, 2013.
Integrante del Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación (FISEC) y de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario.







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