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HISTORIA Y SOCIEDAD

Bitácora

Algunas frases históricas

Lunes, 14 de Abril 2008


La razón que me ha motivado escribir algo tan conocido popularmente como “frases históricas”, no es más que el pretencioso deseo de intentar ubicar la frase en su momento histórico. La mayor parte de las veces solemos citarla, ignorando bien por inercia o por desconocimiento la situación o el personaje, ó los dos a la vez, con lo cual convertimos la frase en algo próximo al dicho o refrán. Soy consciente que sobre este tema existe gran número de publicaciones, unas mejores y otras peores. La mía es simplemente una más, pero con una salvedad: invito al posible lector a incluir cualquier frase, modificar mi versión o solicitar explicación sobre otras que yo pueda omitir o desconocer. Quizás consigamos entre todos una publicación casi interminable. ¡Suerte!
Myriam Sagarribay



A la memoria de mi padre,
gran contador de historias.




Ayuda a los otros a levantar su carga, pero no a llevarla.-
Pitágoras (s. VI a.C.)

Sobre Pitágoras, considerado uno de los siete sabios de Grecia, poco se sabe con exactitud. Su propia fecha de nacimiento y defunción difieren aproximadamente cuarenta años (n. del 590 al 569 – m. 510 ó 470 a.C.) ¿Qué existió?, es verdad. ¿Qué es el padre de las matemáticas?, también. ¿Qué es el inventor del teorema que lleva su nombre y de la tabla de multiplicar?, hoy nadie lo duda, pero todo en él es misterio. Se cree que nació en Samos, hijo de un comerciante de piedras preciosas, y en su juventud viajó por todo el Mediterráneo. Su educación fue esmerada como correspondía a cualquier griego de familia acomodada: gimnasia para el cuerpo y filosofía y música para el espíritu.
Fue el fundador del movimiento religioso y científico que lleva su nombre (pitagorismo), con unos principios morales muy sencillos en donde el hombre debía alcanzar la máxima perfección para ser semejante a los dioses. El número representaba la esencia de la vida y el alma, y todo podía representarse por números.
Sus escritos sólo nos han llegado a través de otros escritores de la Antigüedad. La frase que nos ocupa se encuentra en libro de máximas pitagóricas titulado “Versos dorados”.


Pega, pero escucha..- Temístocles (general y político ateniense, 525-460 a.C.).

Narra el historiador Plutarco (s. II d. C), que tras la batalla de Maratón, los persas rehicieron sus ejércitos llegando hasta el Atenas. Los atenienses huyeron en sus naves hacia Esparta para solicitar ayuda. Reunidos los generales para determinar la táctica de guerra, el espartano Euribíades era partidario de librar la batalla en el Golfo de Corinto, mientras que Temístocles lo era por la bahía de Salamina. Durante la acalorada discusión, Euríbiades intento golpear a Temístocles con su bastón, a lo que Temístocles sin gesto esquivo exclamó: “Pega, pero escucha”. En golpe no llegó a su fin, pero sí las conversaciones aceptándose la posición del ateniense, es decir, Salamina.

Temístocles hizo de Atenas la primera potencia marítima de la Helade y la gobernó durante cinco años. En las luchas internas por el poder, vencido solicitó asilo en Persia. El rey Atajerjes, su antiguo enemigo, le nombró sátrapa (gobernador) de la ciudad de Magnesia en donde terminó sus días.


Que te apartes y no me quites el sol. -
Diógenes (filósofo griego, 413-327 a.C)

Diógenes fue el principal exponente de la escuela cínica –del griego cinis, perro- cuyo principio filosófico se basaba en “la total anulación de todos los deseos y necesidades humanas para mejor parecerse a los dioses”. A sus seguidores se les conocía con el calificativo de cínicos, nada que ver con la tercera acepción del diccionario de la Real Academia (impúdico, procaz).

Para alcanzar a los dioses, Diógenes adoptó un tonel como casa, una vieja y única túnica como vestido y un pequeño talego donde guardar los pocos alimentos que lograba mendigando; cuando fallaban las donaciones se nutría de hierbas. Relativo a Diógenes se podría escribir a parte de ésta frase, muchas más. Se cuenta que un día Platón apenado por su triste situación, le aconsejó que entrara al servicio del dios Dionisios. Diógenes le respondió con tono compasivo: “Quien come hierbas no tiene que servir a nadie”.

Enterado Alejandro Magno de la calamitosa vida de Diógenes fue a su encuentro para ofrecerle ayuda. El filósofo, recostado tomando el sol, respondió con tono indiferente. “Que te apartes.......”


Cuando se pierde una batalla, sólo los que huyen pueden combatir en otra.-
Demóstenes (general y orador, Atenas,384-Calauria,322 a.C.)

Aunque gran parte de su vida la dedicó a las armas, su verdadera pasión fue la oratoria. De joven, oyendo a Calístrato, decidió que la elocuencia era su camino, pero para ello tenía que superar arduas dificultades físicas: era tartamudo. Comenzó su caminar por el mundo de la oratoria escribiendo demandas para los tribunales pero, al momento de leerlas, las gentes se reían de su fina voz entrecortada y de la falta aire. Para remediar estos graves inconvenientes en el logro de sus deseos, ensayaba hablando durante horas con piedras en boca y a los veintisiete años había superado su defecto.

Alcanzó grandes fortunas, no como general, sino cono redactor de grandes discursos y recursos tanto para él como para terceros. Se cuenta que hasta recibió grandes sumas del propio rey de Persia y que lo hizo para combatir a Filipo de Macedonia, su gran enemigo.

Autor de las famosas arengas Filípicas y Olintíacas, hasta nosotros han llegado 61 discursos, 56 exordios y 6 epístolas.


Nada es permanente a excepción del cambio.-
Heráclito, (filósofo griego, s.V a.C.)

Dado que el nombre de Heráclito es bastante común entre los griegos insignes de la antigüedad, es necesario añadir al patronímico su ciudad de nacimiento: Éfeso.

Su vida y su obra aparecen envueltas en relatos legendarios, aunque filósofos como Sócrates, Platon y Aristóles alaben o desarrollen parte de sus teorías. El principio de su filosofía es la relatividad universal: nada es, todo deviene. “Lo uno, desdoblándose coincide con uno mismo”. “La única realidad es el paso del ser al no ser, todo en la naturaleza ocurre igual: la noche sigue al día, la muerte al nacimiento, la enfermedad a la salud... Lo único verdadero es el cambio, porque es eterno” Para Heráclito el mundo no es obra de los dioses, ha existido y existirá siempre. Es un fuego eterno que se enciende y apaga según leyes regulares.

Por el contenido pesimista de sus teorías, se le llamó el filósofo plañidero. Su filosofía está recopilada en su obra Sobre la naturaleza, de la cual han llegado algunos fragmentos y comentarios en otros autores.


Zapatero, a tus zapatos.-
Apeles (pintor S.IV)

Fue el pintor más importante de la antigüedad. Dada su condición de pintor de corte, los más insignes personajes de su época solicitaron sus servicios, entre ellos Alejandro Magno a quien retrató dos veces. Su realismo era tal perfección que cualquier tema pintado por él tomaba vida. El artista gustaba mostrar en público sus obras y someter a las gentes al equívoco, si era pintura o realidad. Se dice que en cierta ocasión pintó una cortina, y debajo escribió: “descubrid lo que esconde”y las gentes, creyéndola real, intentaron abrirla con la mano.

En una de estas demostraciones, un zapatero criticó algo sobre unos zapatos pintados por el artista, Apeles dándole la razón rectificó el calzado. Entusiasmado el zapatero por su éxito, mirando el busto del personaje intentó corregir posibles defectos, a lo que Apeles respondió: “zapatero, a tus zapatos”


Otra victoria como ésta y estoy perdido.-
Pirro, rey de Epiro (318?-272 a.C)

Después de varias vicisitudes, consiguió ser nombrado rey de Epriro. También compartió durante nueve años el reino de Macedonia con Lisímaco. La ciudad de Táranto solicitó su ayuda contra los romanos y Pirro se personó con un ejército de 25.000 hombres y unos pocos elefantes, sería la primera vez que los romanos, con gran asombro, tuvieron que enfrentarse a estos animales. Sus victorias se sucedieron pero fue después de la batalla Asculum en donde los romanos perdieron 7.000 hombres y Pirro 4.000, cuando dicen que pronunció la consabida frase.

Atacada y ocupada Sicilia por los cartagineses, Pirro hizo una alianza con los romanos para expulsar de suelo siciliano a los invasores y también venció.

Pirro, no sólo poseía todas las condiciones físicas del mejor general, también era reconocida su inteligencia. Escribió una historia del arte de la guerra que muchos años después alabaría Cicerón y comentada por Plutarco.


Sabes vencer (Aníbal), pero no sabes aprovechar la victoria.-
Maharbal, (general cartaginés, n?-m.202 a.C.)

General cartaginés, hombre poco culto pero gran luchador. Sitió Sagunto con tanta precisión que nadie nota la falta de Aníbal. Al declararse la segunda guerra púnica (Roma contra Cartago), Aníbal decidió combatir a Roma en la propia Italia, contaba con que Cartago le enviaría los refuerzos necesarios. Aníbal, sus ejércitos y sus elefantes cruzaron el río Ródano, los Alpes, llegando solamente 20.000 soldados de los 90.000 que salieran de España y un único elefante de los 40 que disponía al momento de la marcha. Continuando su camino hacia Roma, atravesó los Apeninos y en los lodazales del río Arno, perdió la mitad del ejército, un ojo y el elefante que le quedaba.

El general Maharbal, una vez más, dio muestras de sus grandes dotes, hizo que la Galia Cisalpina se revelara contra Roma y venció a más importante ejército de legionarios romanos. En la batalla de Cannas, que dio la victoria a Aníbal contra Roma comandó la caballería. Aníbal, después de esta victoria, se retiró Capua para esperar refuerzos para atacar a Roma, refuerzos que durante los trece años de su estancia nunca recibió. Esta decisión de Aníbal, fue duramente criticada por Maharbal de donde viene la frase: “sabes vencer, pero no sabes aprovechar la victoria”.


Libremos a Roma de este pobre viejo que tanto le causa miedo.-
Aníbal, (Cartago 247 a.C-183 a.C.)

Es el más importante general cartaginés. Era hijo de Almílcar Barca, a los nueve años su padre le hizo jurar odio eterno contra los romanos y, sin duda, cumplió su juramento.

Después de llegar casi a las puertas de Roma y tras la victoria de Cannas –frase anterior- se retiró a Capua en espera de refuerzos, aunque algunos historiadores afirman que el verdadero motivo fueron los placeres que encontró en esta ciudad. La verdad es que escribió gran número de misivas al Senado cartaginés solicitando refuerzos y que éste respondió: "si no atacas Roma por miedo de perder, no necesitas refuerzos, y si vas a ganar: tampoco”. Finalmente, Cartago le envió un ejército de ayuda al mando de su hermano Almílcar, ejercito que fue vencido al poco de entrar en Italia y su hermano muerto. Ante estas nefastas noticias, Anibal perdió toda esperanza de apoyo y se decidió negociar con Roma una salida digna. Frustrada toda esperanza de diálogo, no tuvo más salida que plantar batalla, y en Zama fue derrotado por Escipión.

Después de 35 años fuera de su país, Aníbal regresó a Cartago y nombrado magistrado. Organizó la hacienda, la vida pública y llevó a cabo algunas alianzas con reinos de Asia Menor. Temerosos los romanos de su nueva influencia, Roma solicito la entrega de Aníbal como rehén. Temeroso, huyó de Cartago y se refugió en la corte de Antíoco III (Siria).

Se cuenta que una noche este rey reunió a cena, a Escipión y Aníbal, y dirigiéndose a éste último preguntó que según su criterio quienes habían sido los mejores generales de la historia:
Aníbal: El primero Alejandro Magno, el segundo Pirro y el tercero, yo.
Escipión exclamó: Eso sería si yo no te hubiera vencido.
Aníbal: Si no me hubieras vencido, yo sería el primero.

Consciente de que Roma no olvidaba, se refugió en Bitinia y poco después, cercano a los 90 años se suicido ingiriendo el veneno oculto en la caña de su bastón. Antes de morir cuentan que exclamó: “Libremos a Roma de este pobre viejo que tanto le causa miedo”.


Ingrata patria, no eres digna de poseer mis huesos.-
Escipión, el Africano (234 a.C.- 183 a.C.)

Publio Cornelio Escipión pertenecía a una de las familias más ilustres de Roma, los Cornelia, por lo tanto, todos los miembros de esta saga, tras el nombre, llevaban Cornelio a modo de apellido. El calificativo de Escipión (scipio en latin = bastón) se remonta al primero de esta saga, fue guía y apoyo de su padre ciego. A los Escipiones posteriores les sumaron otros calificativos, al que nos atañe lo llamaron El Africano por sus campañas en África.

A una esmerada educación griega – las “gentes bien” romanas tenían desde niños preceptores griegos - , trato agradable y hábil elocuencia, había que sumar sus dotes de guerra. A los 22 años llegó a Tarragona como Procónsul para España, y a los 26 ya era Cónsul. Sus dotes diplomáticas le ayudaron a captar las voluntades de los naturales de la Península necesarias para combatir contra los cartagineses.

Luchó en Cannas contra Aníbal y perdió, pero en la batalla de Zama, sus ansias de victoria se vieron recompensadas. Aunque vencidos los cartagineses, sigue de cerca el destino de Aníbal, finaliza la conquistada España y sus pasos se dirigen hacia África.

A su regreso a Roma es acusado en el Senado por su visceral enemigo Catón, de malversación del dinero público y gastos excesivos. Decepcionado eligió libremente el destierro, y se retiró a un pequeño pueblo cerca del mar Tirreno, Lucertum, pueblo que hoy no existe.

A su muerte dejó en testamento que no deseaba honores ni que sus huesos reposaran en Roma.

Myriam Sagarribay
Redactado por Myriam Sagarribay el Lunes, 14 de Abril 2008 a las 08:30

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Myriam Sagarribay
Historiadora -Sección Antiguas y Reestructuración Histórica-, Myriam Sagarribay es Vicepresidenta y Portavoz de la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Alejandría (Unesco) y Miembro de la Comisión Española de Cooperación con la Unesco.


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