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  <title>INNOVACIÓN: Mónica Edwards</title>
 <description><![CDATA[]]></description>
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  <language>es</language>
  <dc:date>2008-05-15T16:39:32+01:00</dc:date>
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   <title>¿Qué hemos aprendido en los últimos 50 años sobre políticas de ciencia e innovación?</title>
   <pubDate>Mon, 05 May 2008 12:06:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Bitácora]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[
Aunque con un poco de retraso, me complace compartir comentarios sobre la conferencia "Science policy and innovation studies – what have we learnt in 50 years?", impartida a fines de febrero por Ben Martin, dentro del ciclo de seminarios “Ciencia e Innovación”, organizados por INGENIO (CSIC-UPV) y la Fundación Innova de la Universidad Politécnica de Valencia.      <div>
             <br />
              <br />
       Ben Martin es profesor en la Universidad de Sussex (Reino Unido) y cuenta con una experiencia de más de veinte años en investigación sobre políticas científicas y de innovación y prospectiva tecnológica. Ha sido director de SPRU (Science and Technology Policy Research), uno de los institutos líderes a nivel mundial en esta área.  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      ¿Qué impulsa la innovación? La investigación en políticas científicas y de investigación, que empezó a desarrollarse hace unos 50 años, trata de responder  esta pregunta.  En sus orígenes, sostiene Ben Martin, se partía de una creencia muy simple: que la innovación se nutría de los avances de la ciencia.       <br />
              <br />
       ¿Cuánto se ha cambiado desde entonces? En su ponencia, realizó un recorrido histórico en los estudios de las políticas científicas y de innovación, analizando los avances en la comprensión de la naturaleza de los procesos de innovación científica y tecnológica y su impacto e implicaciones en el ámbito de las políticas.        <br />
              <br />
       En primer lugar comentó la expansión producida del sector, que en sus inicios contaba con la participación de unos pocos científicos y en la actualidad se ha convertido en un importante campo de conocimiento, ocupando a miles de investigadores. A ello se suma que sus contribuciones han tenido un gran impacto tanto en otras ciencias sociales colindantes como en las prácticas de política y de gestión.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Una mirada retrospectiva para analizar de un modo sistemático los logros alcanzados, da cuenta de numerosos cambios. Comenzando por los terminológicos que se han ido sucediendo con el transcurso del tiempo, desde las referencias a las actividades en departamentos de I+D, pasando a las políticas de ciencia y tecnología, a los planteamientos de la economía evolutiva y los estudios más específicos sobre innovación. Éstos actualmente integran temas pluridisciplinares de política, economía, management, aprendizaje organizacional y sociología.    
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      A partir de una amplia revisión bibliográfica en revistas científicas indexadas por el ISI (Institute for Scientific Information) y de otras fuentes, Ben Martin y otros colaboradores recopilaron aportaciones de más de 500 investigadores, analizando en profundidad unas 150 publicaciones con más de 250 citas.  En este estudio se identificaron los principales hitos evolutivos y cambios experimentados desde el punto de vista de las diferentes teorías, agrupados en una veintena de avances clave en el conocimiento de los procesos de innovación y sus relaciones con la ciencia y la tecnología:
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      - De la visión del emprendedor individual como agente de la innovación a la figura del innovador corporativo (Schumpeter, distinción entre invención e innovación, cambios en las industrias estadounidenses a mediados del siglo XX).       <br />
              <br />
       - Del contexto del laissez faire por parte de los gobiernos al desarrollo de políticas de intervención basadas en un modelo lineal del proceso de innovación (políticas antes y con posterioridad a la segunda guerra mundial, modelo de Bush de 1945; Nelson, 1959; Arrow, 1962)        <br />
              <br />
       - De una visión focalizada en dos factores de producción, capital y trabajo, a una de tres, capital, trabajo y cambio tecnológico (Solow, 1957; Griliches, 1957; Mansfield, 1961; Freeman et al, 1974; Rosenberg, 1976)       <br />
              <br />
       - De la evolución de la gestión de tecnología centralizada en un solo departamento a la participación extendida a toda la organización (Burns &amp; Stalker, 1961; Zaltman, 1973; Allen, 1977)        <br />
              <br />
       - De una visión centrada en la adopción de la tecnología a la difusión de la innovación (Coleman et al., 1957; Rogers, 1962; Vernon, 1966; Krugman, 1979; Walker, 1969)       <br />
              <br />
       - De la tendencia del &#8220;science push&#8221;, estrategia del empuje de la actividad científica, hacia la &#8220;demand pull&#8221;, establecimiento de prioridades en ciencia y tecnología en función de la demanda (Bush, 1945; Myers &amp; Marquis, 1969; Comroe &amp; Dripps, 1976; Gibbons &amp; Johnston, 1974; Mowery &amp; Rosenberg, 1979).       <br />
              <br />
       - De las explicaciones monocausales de la innovación hacia una interpretación multicausal, en función de varios factores (Rothwell et al., 1974, Hayes &amp; Wheelwright, 1984; Clark, 1985; Fujimoto, 1991; Utterback, 1994; Christensen, 1997)        <br />
              <br />
       - De un modelo estático a un modelo dinámico de la innovación (Abernathy &amp; Utterback, 1975; Barras, 1986)       <br />
              <br />
       - Del modelo lineal de la innovación hacia un modelo interactivo &#8220;chain-link&#8221;, de enlaces en cadena (Kline &amp; Rosenberg, 1986)       <br />
              <br />
       - Del análisis de un tipo de proceso de la innovación a varios tipos de procesos en sectores específicos (Pavitt, 1984)       <br />
              <br />
       - De la perspectiva neoclásica a la economía evolutiva (Nelson &amp; Winter, 1977)       <br />
              <br />
       - De la antigua a la nueva teoría del crecimiento económico, el papel del capital humano y el surgimiento de las nuevas tecnologías (Solow, 1956; David, Katz &amp; Shapiro, 1986; Romer, 1986; Grossman &amp; Helpman, 1991; Aghion &amp; Howitt, 1992)       <br />
              <br />
       - De la optimización de la empresa a la perspectiva de la innovación como recurso desde la empresa, incluyendo temas como la capacidad de absorción, aprendizaje organizacional y comunidades de práctica, capital intelectual y social, competencias clave, entre otros aspectos (Penrose, 1959; Wernerfelt, 1984; Grant, 1991; Senge, 1990, Zollo &amp; Winter, 2002 &#8230;)       <br />
              <br />
       - De los modelos de agentes individuales a los sistemas de innovación (Freeman, 1987; Lundvall, 1988; Nelson, 1993)       <br />
              <br />
       - De los fallos del mercado a los fallos del sistema (Nelson, 1959; Winter, 1962)       <br />
              <br />
       - De una a las &#8220;dos caras&#8221; de la I + D (Cohen &amp; Levinthal, 1989; Jaffe et al., 1997)       <br />
              <br />
       - Del modelo de tecnología única a las empresas multitecnológicas, diversidad y fusión de tecnologías (Granstrand, Patel &amp; Pavitt, 1997)       <br />
              <br />
       - De los modelos cerrados a los modelos abiertos de innovación (Powell et al., Chesborough)        <br />
              <br />
       - De los sistemas nacionales a los sistemas de innovación con múltiples niveles, regionales y sectoriales (Saxenian, Cooke, Jaffe; Breschi, Orsenigo, Bijker &amp; Hughes, Carlsson)       <br />
              <br />
       - Del modo 1 al modo 2 de producción del conocimiento, redes de innovación, innovación abierta, interactiva y distribuida (Gibbons et al., 1994; Stokes, 1997; Etzkowitz &amp; Leydesdorff, 1997)       <br />
              <br />
       - De la gestión de la I+D al liderazgo y la dirección estratégica de la innovación (Hambrick &amp; Mason, 1984; Isaken &amp; Tidd, 2006).       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      En síntesis, Ben Martin afirmó que la comprensión de los procesos de innovación es cada vez mayor gracias a 50 años de investigación, que los modelos han ido cambiando para intentar ajustarse más a la realidad y, si bien han superado visiones reduccionistas, han ido creciendo en complejidad. El debate suscitado en los años 60 y 70 en torno a qué impulsa la innovación, si la ciencia o la demanda ha dado paso a interpretaciones en las que se combinan ambos factores.       <br />
              <br />
       Las tendencias más recientes sitúan los fenómenos y procesos de innovación desde las perspectivas de los sistemas de innovación y la economía evolucionista, que han aportado un conocimiento muy valioso para la gestión de la innovación en las empresas y las políticas públicas. Es un hecho que, en su mayoría, los gestores de políticas científicas acuden a los investigadores expertos para consultar sus decisiones.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
]]>
</description>
   <link>http://www.tendencias21.net/innovacion/index.php?action=article&amp;numero=7</link>
  </item>
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   <title>Otro paso adelante en la epopeya de Lisboa</title>
   <pubDate>Mon, 31 Mar 2008 16:40:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Bitácora]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[

Aunque proliferan informes señalando los mediocres resultados en la Unión Europea para avanzar en los distintos y superpuestos espacios comunes, trátese del Espacio Europeo de Educación Superior, el Espacio Europeo de Investigación o la más reciente iniciativa i2010 para la Sociedad Europea de la Información, nadie puede quejarse por falta de propuestas para fortalecer la Agenda de Lisboa.     <div>
             <br />
              <br />
       Hace falta renovar esfuerzos para que el triángulo del conocimiento formado por Investigación, Educación e Innovación no se transforme en el triángulo de las Bermudas (conocido también como El limbo de los perdidos). A juzgar por los últimos movimientos parece que la clave para salir del atolladero está en vigorizar una vez más las sinergias entre innovación tecnológica y social.  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Hoy consecuentemente se propuso que el año 2009 sea el "Año Europeo de la Creatividad y la Innovación", con el fin de estimular estas capacidades en los países de la Unión Europea. Se plantea como una iniciativa transversal que refuerce las interacciones existentes entre la cultura, la educación y otros sectores de actividad, como el de la empresa, los medios de comunicación, la investigación, y las escurridizas políticas sociales y regionales.        <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      El primero de los años europeos fue en 1983 y dedicado a las Pequeñas y Medianas Empresas y la Artesanía. En el 2001 se lanzó el Año Europeo de las Lenguas para sensibilizar a los estados miembros sobre la importancia del aprendizaje de las competencias lingüísticas e interculturales para la movilidad.        <br />
              <br />
       Con toda esta batería, a la que se suman en 2005 el Año de la Ciudadanía a través de la Educación, el 2006 dedicado a la Movilidad de los Trabajadores, el 2007 de la Igualdad de Oportunidades y el 2008 del Diálogo Intercultural  ... digamos que hay que investigar con mayor detenimiento cómo la cultura y la industria estimulan la creatividad, la innovación y el crecimiento del empleo y viceversa.        <br />
              <br />
       Y, de paso, encontrar la poción mágica que ayude a alcanzar las anheladas tasas de crecimiento económico, el supuesto desarrollo sostenible y la panacea del Espacio Europeo de la Felicidad.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
]]>
</description>
   <link>http://www.tendencias21.net/innovacion/index.php?action=article&amp;numero=5</link>
  </item>
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   <title>En marcha el Foro de Innovación de las Américas (FIA)</title>
   <pubDate>Mon, 31 Mar 2008 07:19:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Bitácora]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[
Bajo el lema Promover prosperidad y desarrollo a través de la innovación, este encuentro reúne desde el 30 de marzo al 1 de abril a líderes y destacados empresarios, académicos y representantes gubernamentales de diversas partes del mundo en Punta del Este (Uruguay). Cuenta con la presencia del ya legendario Nicholas Negroponte, académico del Media Lab del Massachussetts Institute of Technology (MIT), para tratar de hacer realidad el proyecto Una laptop por niño en Uruguay.
      <div>
             <br />
       Continuación del Foro de Competitividad de las Américas, llevado a cabo del 11 al 12 de Junio de 2007 en Atlanta (Estados Unidos), el FIA se centra en el análisis y discusión de los siguientes ejes temáticos:        <br />
              <br />
       • Cultura y estrategias de la innovación       <br />
       • Políticas públicas de promoción y apoyo a la innovación       <br />
       • El valor de conocimiento en el incremento de la productividad       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Temas como la cooperación internacional para la innovación, la articulación de políticas públicas y los obstáculos para la innovación son tratados junto a otros campos éspecíficos como energías alternativas, biocombustibles, biomateriales y nanotecnologías, turismo, TICs, multimedia e industria audiovisual, cadenas agroindustriales y sector biotecnológico y farmacéutico (http://www.fia2008.com.uy/Fia_2008/default.asp).        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Lo positivo a destacar es el inicio de un proceso que se ha de continuar con futuras discusiones en el Segundo Foro de Competitividad de las Américas previsto para este año entre el 17 y 19 de agosto de 2008 también en Atlanta (EE.UU).       <br />
              <br />
       Lo anecdótico (o no): da que pensar la imagen puesta en la web del FIA de una lámpara de filamento, ya destinada a la obsolescencia, alumbrando América desde el sur.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
]]>
</description>
   <link>http://www.tendencias21.net/innovacion/index.php?action=article&amp;numero=4</link>
  </item>
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   <title>El papel de la mujer en la I+D+I</title>
   <pubDate>Fri, 28 Mar 2008 00:31:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Mujeres, ciencia &amp; innovacion]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[
En una reciente entrevista  el científico y divulgador Jorge Wagensberg afirmaba que a menudo la innovación viene de la capacidad para observar, conversar y disfrutar, ya que, en su opinión, sin dialéctica e intercambio no se avanza. Suele señalarse que las mujeres tenemos especial habilidad en estas cuestiones de la percepción y hay poca duda de nuestra capacidad para conversar a toda hora. Luego, he pensado:     <div>
                   <br />
             1.  Si las mujeres somos, además de bellas, muy perceptivas        <br />
             2.  Y la capacidad de observación sustenta en gran parte a la innovación       <br />
             3.  Luego, las mujeres aportamos mucho a la innovación        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Las comparaciones abundan. Lo dijo Víctor Hugo en un poema : &#8220;<span style="font-style:italic">el hombre es cerebro/la mujer es corazón &#8230;  el hombre piensa/la mujer sueña&#8221;. </span>       <br />
              <br />
       ¿Cómo  entender muchos de los tragicómicos sofismas de género en nuestra humana realidad? 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Aunque el avance alcanzado por las mujeres en el último siglo ha sido vertiginoso comparado a los más de 4000 años de historia precedente, su papel en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación continúa siendo considerablemente menospreciado.  Así, por citar un ejemplo, de entre 764 galardonados con el Premio Nobel, menos del 5% corresponde a mujeres. Tan magro porcentaje habrá llevado en el año 2002 a un grupo de escritoras, periodistas y universitarias a movilizarse en torno a esta discriminación, recordando que la última vez que una mujer obtuvo el Nobel de Física fue en 1963 y en Química en 1964. Denunciaron, además, que ninguna mujer ha sido considerada digna de esta distinción en el campo de la Economía.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Algo peor nos iría si hacemos la pregunta: ¿cuántos inventores conoce? Me atrevo a decir que ninguna respuesta tendrá nombre de mujer. Lo mismo ha afirmado la investigadora Déborah Jaffe en su libro <span style="font-style:italic">Ingenious Women: From Tincture of Saffron to Flying Machines</span>, en la que hace referencia a la primera patente británica concedida a una mujer en el año 1637.        <br />
       Fue Amye Everard,  por una tintura de azafrán y esencia de rosas cuyo perfume trato de imaginar. A partir de esa fecha y sólo en el Reino Unido, se registraron hasta el año 1914 más de 500 inventos. Toda una hazaña si pensamos que en 1791 Mary Wollstonecraft (1759-1797) publicó <span style="font-style:italic">Vindicación de los derechos de la mujer</span>, obra en defensa de la igualdad de derechos y oportunidades para los sexos que introdujo en el ámbito público el debate de lo que ella llamaba &#8220;el destino de la mujer&#8221;. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Porque tod@s formamos parte de un mismo destino común, sean bienvenid@s a este espacio en el que procuraré desenterrar viejas historias de inventos y otras aportaciones de las mujeres a la investigación y a la innovación. La misión: tratar de hacer visibles a muchas mujeres invisibles.          <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
]]>
</description>
   <link>http://www.tendencias21.net/innovacion/index.php?action=article&amp;numero=3</link>
  </item>
  <item>
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   <title>I+D+I = alegoría del porvenir</title>
   <pubDate>Tue, 25 Mar 2008 00:40:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Bitácora]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/innovacion/photo/892128-1099143.jpg" alt="I+D+I = alegoría del porvenir" title="I+D+I = alegoría del porvenir" />
     </div>
     <div>
      Siempre me ha impactado el enorme poder de los símbolos para representar la aventura del devenir humano. Expresiones como las popularizadas fórmulas F= m.a o E=m.c2 se han transformado en íconos portadores de distintas interpretaciones del mundo. En algunos casos coexisten o mutan en el transcurso del tiempo con distintos significados. Así, por ejemplo, a la primigenia significación del infinito en la cruz gamada (svástica) se agregó -a partir de la experiencia nazi- un peso moral insoportable.         <br />
       Por sus relaciones con la ciencia y la tecnología, sus connotaciones con las rimbombantes políticas públicas y su ansiedad por doblegar el futuro, me resultan especialmente atractivas las siglas I+D+I.        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      ¿Se trata de un <span style="font-style:italic">palíndrome</span> (aquellas palabras, frases, números o secuencias de unidades presentes en diversos campos del conocimiento como la biología, la computación y la música, que pueden leerse de la misma manera de izquierda a derecha y viceversa)?       <br />
       No es el caso, ya que I+D+I corresponde al complejo sistema  Investigación + Desarrollo + Innovación.        <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      La historia de esta sigla suele asociarse al proceso de institucionalización de la actividad científico-tecnológica y a la aparición de las políticas públicas en estas áreas, primero circunscritas a la I+D, lo de innovar vino después.          <br />
       Al abrigo de estas tres palabras se han venido acumulando miles de declaraciones y quimeras bienintencionadas sobre la búsqueda de eso que llamamos bien común, a veces para toda la humanidad y en otras ocasiones, sólo restringidas para algunos grupos humanos en particular.         <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Albert Einstein dijo en 1931 que el principal interés del trabajo científico siempre debe(ría) ser la preocupación por la humanidad misma y por su destino. En 1942 -en plena guerra mundial- la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia organizó la conferencia internacional  <span style="font-style:italic">La Ciencia en el Orden Mundial</span>, donde se afirmó con gran optimismo que aquello que la ciencia había dado a la guerra para la destrucción de la humanidad lo daría más efectivamente y con mejor voluntad para su beneficio.        <br />
       Por entonces el ingeniero estadounidense Vannevar Bush (1890- 1974), considerado el mentor de las políticas de I+D, planteaba que el progreso científico es esencial para la seguridad nacional, el bienestar público, la salud y el desarrollo. Así lo puso de manifiesto en un documento memorable que publicó en 1945 titulado <span style="font-style:italic">Science, the Endless Frontier </span>(Ciencia, la frontera sin fin), escrito a petición del Presidente Roosevelt, quien deseaba saber cómo podían los Estados Unidos orientar la ciencia para ganar las batallas de la paz.        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Si esta era una de las primeras tiradas de la moneda de la política científica es imprescindible recordar la otra cara ya que, casi simultáneamente, el día 6 de agosto de 1945 grabó en nuestra memoria los horrores del hongo nuclear sobre Hiroshima. &#8220;La hemos usado para acortar la agonía de la guerra, para salvar la vida de miles y miles de jóvenes estadounidenses&#8221; &#8211;dijo el presidente Truman en un mensaje por radio el 9 de agosto de 1945.        <br />
              <br />
       Pasadas varias décadas, la I+D+I continúa empecinada en dar respuesta a la D de desarrollo científico-tecnológico, apostando desde la más profunda de las antinomias por la gobernabilidad del desarrollo humano.       <br />
       En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, realizada en Viena en agosto de 1979 se dijeron cosas como esta:       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
                 <span style="font-style:italic">&#8220;Es un hecho ampliamente reconocido que la estructura de las relaciones internacionales       <br />
                   en materia de ciencia y tecnología es imperfecta y refleja profundas diferencias entre las        <br />
                   naciones. Refleja una situación en que unos pocos países &#8211;en particular, ciertas empresas       <br />
                   industriales con sede en esos países- asumen el dominio tecnológico y determinan la        <br />
                  dirección y el desarrollo de la tecnología en sectores cruciales, dejando a la mayoría de los        <br />
                  países en situación de crítica dependencia tecnológica, pese a sus vastos recursos humanos        <br />
                  y materiales&#8221; (Naciones Unidas, 1979).</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      Cara y cruz amplificada por los efectos de la globalización, la realidad sigue mostrando que la guerra es un buen negocio y que la creación, el dominio y el uso del conocimiento científico y tecnológico contribuyen a dividir el mundo en países desarrollados y otros que no pueden serlo. Hasta la misma Europa del Conocimiento, presa de la tecnocracia y del ambiguo binomio crecimiento económico-desarrollo sostenible,  parece un sueño para los infructuosos objetivos de Lisboa.  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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      Caracostas y Muldur han escrito una versión parafraseando a Vannevar Bush en los actuales escenarios de la sociedad del conocimiento. En su libro <span style="font-style:italic">Society, the Endless frontier </span>(La sociedad, la última frontera) sostienen que las políticas de ciencia y tecnología en países industrializados se están desplazando hacia una tercera fase de su historia que combina los objetivos sociales con el motor de la innovación. No en vano se ha hecho tan popular esto de generar y potenciar el capital social (y humano). Atrás quedarían, en opinión de estos autores, una primera etapa caracterizada por unas políticas basadas en la dupla defensa y ciencia (la ciencia para provecho de la ciencia y la tecnología para  la defensa), y una segunda fase en las que las políticas de I+D estaban para favorecer la competitividad de las llamadas industrias estratégicas (principalmente electrónica, aeronáutica, ordenadores, energía y armamento). ¿Estaremos en la etapa de reconocer que la producción del conocimiento es un proyecto social y para la sociedad, ergo, para la gran familia humana? 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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      Amartya Sen lo dice en pocas palabras, lo importante es la gente (vale la pena leer el libro que ha escrito junto a Bernardo Kliksberg en el 2007 <span style="font-style:italic">Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado</span>). Y el Premio Nobel de Física Jerome Friedman nos apunta -junto a un coro que últimamente parece extenderse hacia el infinito- que la innovación es la clave del futuro y la investigación es la clave de la innovación.        <br />
              <br />
       Pero aquí la brecha, el doloroso gap está en la D, en saber de qué desarrollo estamos hablando para que la I+D+I sea algo más que un eufemismo. La cuestión esencial es: ¿investigar e innovar para qué?, ¿para comenzar a enfrentar los grandes desafíos del futuro bajo la perspectiva de un desarrollo más humano?       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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     <br style="clear:both;"/>
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   <title>El imperio de la innovación</title>
   <pubDate>Tue, 11 Mar 2008 20:50:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Mónica Edwards</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Bitácora]]></dc:subject>
   <description>
<![CDATA[

La vida parece subsumida al encanto de la innovación o, como se dijo en un artículo publicado en el periódico The Times el 23/01/2008, la innovación es un tópico candente que, además de describir el éxito del Sueño Americano, resulta indispensable para la futura prosperidad de la economía global. Se habla de la importancia de la innovación para el crecimiento económico y el supuesto progreso de los pueblos, de redes densas y dispersas de innovación, de las claves para gestionar la innovación, de sistemas de innovación, de innovaciones radicales e incrementales, de organizaciones innovadoras, de actitudes innovadoras y hasta del espíritu innovador. La innovación se asocia a la creación de riqueza y mayores niveles de calidad de vida y, sobre todo, a la incesante producción de los publicitados commodities (bienes de consumo). 


     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/innovacion/photo/880815-1083554.jpg" alt="El imperio de la innovación" title="El imperio de la innovación" />
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      Nadie duda que la ciencia y la tecnología aportan el principal sustento a los mercaderes de la innovación. Así parece expresarlo la estatua Spirit of innovation, exhibiendo la imagen  de un científico como la misma personificación de la Aventura Americana en el pabellón World Showcase del parque temático al que Walt Disney bautizó como Epcot (Epcot alude a la visión del también innovador cineasta que pensó en un "prototipo experimental de la comunidad del futuro&#8221;, Experimental Prototype Community Of Tomorrow). Su bata y los artilugios de laboratorio que lo rodean nos hacen pensar, ¿qué nuevo invento se trae entre manos este señor?       <br />
              <br />
       Palabras como genialidad, invención y creatividad suelen asociarse indiscriminadamente a la capacidad para innovar. Pero, ¿es esa la definición de innovación? Si a etimologías nos remitimos, innovar proviene del latín innovare, que significa cambiar o alterar las cosas introduciendo novedades. El diccionario de la Real Academia Española coincide con esta conceptualización. No obstante es la economía quien, como un lujurioso sátiro, se ha apoderado de su esencia de ninfa y también de su paternidad, definiéndola como: <span style="font-style:italic">la introducción por primera vez con éxito en el mercado, la sociedad o la comunidad de una idea, en forma de nuevos o mejorados productos, procesos, servicios o técnicas de gestión y organización</span>.        <br />
              <br />
       El manual de Frascati, publicado en 1992 por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) viene a decir más o menos lo mismo, indicando que la innovación es la transformación de una idea en un producto vendible nuevo o mejorado o en un proceso operativo en la industria y en el comercio o en un nuevo método o tipo de servicio social. En otras palabras, la innovación es todo cambio, basado en el conocimiento, que genera valor o, dicho en forma aún más simple,  una idea que se vende.        <br />
              <br />
       Fue el economista austríaco Joseph Alois Schumpeter el primero en destacar la importancia de los fenómenos tecnológicos en el crecimiento económico, diferenciando qué es y qué no es innovación. Desde su punto de vista, sólo se consideran innovaciones tecnológicas la introducción en el mercado de un nuevo bien o de un nuevo método de producción o una nueva forma de tratar comercialmente un nuevo producto, aunque también representen innovaciones la apertura de un nuevo mercado, la conquista de una nueva fuente de suministro de materias primas o la implantación de una nueva estructura en un mercado, como por ejemplo, la creación de una posición de monopolio.       <br />
              <br />
       Impensable imaginar un mundo en el que no se hubieran inventado, fabricado (y vendido) automóviles, aeroplanos, refrigeradores, teléfonos, televisores, ordenadores&#8230; por mencionar algunas de las innovaciones tecnológicas más importantes de nuestra historia. O, yendo aún más lejos, ¿dónde estaríamos sin innovaciones como la agricultura, la rueda  y el compás de navegación?        <br />
       Resulta apasionante hurgar hechos y fenómenos que a lo largo de los siglos han contribuido a mutar esto que llamamos realidad.        <br />
              <br />
       ¿Quién hubiera pensado que en un manuscrito de Herón de Alejandría o algún discípulo cercano que llevaba por título Spiritalia seu Pneumatica estaba el germen de un descabellado experimento que provocaría una gran revolución: la máquina de vapor?, ¿que los prehistóricos signos xilográficos de piedra y madera  mutarían en la imprenta de Gutenberg o que los códigos binarios deambularían en los infinitos hormigueros comunicativos de la galaxia Internet?         <br />
              <br />
       Convivimos con la innovación, pero no somos demasiado conscientes de ello. Compramos en el supermercado una nueva propuesta innovadora: 3 lonchas de jamón empaquetadas de forma individual o un huevo cocido en un blister individual herméticamente cerrado, sin reflexionar demasiado sobre su alto impacto ecológico.  Al mismo tiempo, vamos a despedirnos casi sin darnos cuenta de algo que en su momento fue otra revolución  de los ambientes cotidianos: las lámparas de filamento incandescente (que, por cierto, Edison no inventó). Luego de casi 150 años de reinado, su uso será definitivamente prohibido para el año 2012 y reemplazado por las nuevas aspirantes a la corona: las &#8220;bombillas&#8221; que funcionan con diodos emisores de luz, o LEDs.        <br />
              <br />
       Nos informan que el blue-ray, un disco óptico con una capacidad de almacenamiento de 50 GB acaba de ganar la batalla por el almacenamiento de datos y quizás en menos tiempo de lo que pensamos, nuestros DVDs quedarán tan anticuados como en su momento pasó con los discos de pasta y los magazines. Sin embargo, las conservadoras cerillas que llevan varios siglos acompañándonos, continúan pernoctando plácidamente en los escaparates de los supermercados; todavía no son víctimas de la muerte por obsolescencia.         <br />
              <br />
       A pesar, de esta especie de fiebre en torno a la convergencia de las tecnologías y a la búsqueda de otras aplicaciones, no sólo de artefactos vivimos las personas. ¿Será este el sentido más pleno de la palabra innovación? O como ha dicho Jan Fageberg, la innovación es tan vieja como la humanidad misma y se corresponde con la tendencia intrínsecamente humana  a pensar de nuevas y mejores maneras de hacer cosas y a intentarlas y ponerlas en práctica para modificar la realidad.         <br />
              <br />
       Una aproximación más prosaica y a la vez más intuitiva nos hace pensar en innovación como sinónimo de la enorme capacidad del ser humano para inventar, para crear, para soñar, para modificar, para promover nuevas utopías&#8230; no sólo en relación a la ciencia y la tecnología.       <br />
              <br />
       Podemos encontrar innovación en la comercialización de la lechuga (precortada, lavada y lista para servir), en el ejercicio de partidos políticos (democracia innovadora), en la cocina y hasta en las funerarias  (podemos adquirir ataúdes de los formatos más inverosímiles). Pero también Calder corporizó la innovación a través de sus esculturas dotadas de movimiento, Picasso lo hizo con sus musas pictóricas y Peter Gabriel con sus investigaciones musicales.        <br />
              <br />
       Y, aún escandalizando a los economistas y a más de un biólogo, es un hecho que  innovaciones ocultas, que trascienden nuestra humana pretensión de gestionarla, forman parte de la vida y de nuestra condición en el planeta. Cuando aquellas parientes lejanas, las cianobacterias, &#8220;inventaron&#8221; una variante de la fotosíntesis (la fotosíntesis oxigénica) sentaron las bases de nuestro futuro éxito evolutivo.       <br />
              <br />
       En mi opinión, aunque el cambio no perdona a nadie en la postmodernidad, se acelera a ritmos vertiginosos y nos con-vence de que sólo la innovación puede hacernos merecedores del triunfo o salvaguardarnos de la ruina económica, la vida no es el mercado. Hay una amplia diversidad de niveles en esto que llamamos realidad y en el tercer entorno que Javier Echeverría bautizó como Telépolis no vivimos todos los habitantes del planeta.        <br />
              <br />
       Muchos apenas alcanzamos a entrever que hay un mundo de fascinantes tecnologías prometedoras de un futuro tan dorado como virtual, otra abrumadora mayoría puede apenas percibir los destellos de sus ráfagas desde los precarios escenarios coexistentes en los &#8220;otros&#8221; entornos, los territorios de la pobreza y la exclusión. Y aquí cabría decir: la innovación del sur también existe.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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