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¡No, por Dios! Juan Antonio Martínez de la Fe , 07/07/2015

(Ateísmo para principiantes)


¡No, por Dios!
Ficha Técnica

Título: ¡No, por Dios! (Ateísmo para principiantes)
Autor: Mauricio-José Schwarz
Edita: Cazador de Ratas, Cádiz, 2015
Encuadernación: Tapa blanda
Número de páginas: 280
ISBN: 978-84-943350-3-7
Precio: 12 euros

“El amor, la solidaridad, la nobleza y la cooperación son productos de un universo en evolución, no la gracia de un ser superior con modales de niño malcriado.” Esta frase, que encabeza el libro que comentamos, pretende rebatir el argumento de que la solidaridad que se da entre los seres humanos, a diferencia de los animales, es un fruto evolutivo y no una señal de intervención divina. Lo que, unido a la dedicatoria a Giordano Bruno, puede poner un primer faro que indica el camino que seguiremos a través de sus páginas.

El Prólogo ha de ser leído con detenimiento, pues en él, junto a las Notas  que le siguen, el autor nos expone la meta que persigue con su publicación; una publicación que, aun sin ser en su totalidad nueva, pues varias de sus páginas provienen de artículos que ya han visto la luz, tiene, sin embargo, la ventaja de una presentación sujeta a una planificación expositiva muy metódica y didáctica.

La idea de este libro nació en París, durante una visita que el autor hizo a Notre Dame. Allí, rodeado e impresionado por la beldad de su arquitectura, de la sonoridad de la música que llenaba el recinto, descubrió a una niña que, con sus ojitos forzadamente cerrados, concentraba todo su esfuerzo en la oración. Y Schwarz pensó que no era bueno que a tan tierna criatura se le infundiera la idea de una deidad justiciera, que atemorizaría sus sueños, basándose en unas creencias que, a su juicio, carecen de fundamento.
Por eso se plantea esta obra. Pretende argumentar que ser ateo es bueno, contra la idea de los creyentes que, según el autor, lo condenan como algo negativo.

En primer lugar, manifiesta su opinión de que el tema de dios no interesa prácticamente a nadie; que, en la vida cotidiana, ni teístas ni ateos, viven pendientes de ese ser superior que considera inexistente. El libro, pues, recorrerá los puntos más destacados de la historia de las creencias religiosas; también lo hará sobre los argumentos filosóficos que sustentan la conclusión de la existencia de las deidades, argumentos que, por otro lado, considera ya agotados.

Por supuesto: no pretende el ensayo convencer a nadie de la inexistencia de dios, de cualquier dios, empresa por lo demás estéril. ¿Qué pretende, pues? “El objetivo fundamental de este libro es argumentar por qué ser ateo está bien. Por qué es una posición moral mucho más sólida que la que ofrecen las religiones.” Religiones (que no diferencia de deidad) que son profundamente perjudiciales, a su juicio, y cuyas nefastas consecuencias han de ser combatidas.

En las Notas que se incluyen a renglón seguido del Prólogo, aclara algunas cuestiones que, aunque parezcan a simple vista de menor calado, representan, sin embargo una postura clara. Se refiere al uso de minúsculas tanto al referirse a dios, como a la iglesia, o a las vocales que indican, en la cronología, si se trata de un hecho anterior o posterior a Jesús (de cuya existencia duda). Aclara, también, que, fundamentalmente, en el libro hará referencia especial a las tres grandes religiones monoteístas, sin por ello omitir las necesarias a las creencias orientales.

Dios

Nos adentramos, ahora, en la primera parte que lleva por título Dios. Comienza el autor contándonos su experiencia personal, cómo, desde el seno de una familia católica, pasa a confesarse públicamente ateo. Algo que, en los últimos años del siglo pasado y en una sociedad como describe la de Méjico, era un acto de rebeldía que no estaba bien visto. Y nos relata cómo, a pesar del ambiente que lo rodeaba, nunca fue propenso a la creencia religiosa, pese a cumplir con ritos a los que era llevado. Lo que, finalmente, lo decanta por el ateísmo es el problema del mal, razón para él suficiente para negar la posibilidad de ninguna deidad; una razón a la que se añade una particular experiencia con un sacerdote católico, obcecado, que, con sus proclamas anticomunistas, provocó graves incidentes en una localidad mejicana. Para él, la única posible postura lógica y racional es negar la existencia de un dios, sin tener en cuenta que otras personas, a las que considera ciegas, optan por una posición teísta, basada en planteamientos distintos, no carentes de racionalidad y que reclaman para sí los mismos derechos intelectuales que para sí plantea Schwarz.

El fantasma omnipresente constituye el segundo bloque de esta primera parte. En él, nos explica cómo, pese a los avances de la Ilustración, dios está presente de distintas maneras en nuestra vida, como en el lenguaje (dios mediante, no hay dios que lo entienda,…) y en actos sociales, como el nacimiento o la muerte, con especial incidencia en los rituales de entrada en la vida adulta; unos rituales vigentes tanto entre cristianos, como entre judíos o musulmanes, de los que, con frecuencia, solo sobreviven las ceremonias externas, vaciadas ya de todo contenido religioso.

Pero ¿qué es dios?, se pregunta seguidamente. Según su visión, las tres religiones del libro creen en un dios antropomórfico, afirmación que, con casi total seguridad, no comparten todos los creyentes de esas religiones, aunque hay que reconocer que sí lo hacen en muchos casos, especialmente en el cristianismo. Ese dios, además, dotado de absolutos poderes y saberes, solo es concebible como nacido en regímenes monárquicos. Y afirma: “La característica esencial de la deidad es, pues, su capacidad de ejercer poder sobre los seres humanos, decidir en sus vidas y su muerte, influir en ellos, incluso, como lo pretende la oración, cambiar de opinión o alterar el curso del destino únicamente porque un creyente o varios, le hacen una petición con especial fervor.” Luego, analiza algunos de los diez mandamientos, explicando que, en determinados casos, son contradictorios con la naturaleza humana.

Hay una realidad: la de Los dioses imposibles. Es este un bloque en el que se centra gran parte de la base teórica que pretende trasladarnos Schwarz. Nos dice que los agnósticos niegan la posibilidad de demostrar la no existencia de dios, por lo que no se cierran a la posibilidad de su realidad. Para el autor, esto no es del todo correcto, pues se puede probar la no existencia de cosas; y pone ejemplos sencillos, como que es demostrable que no hay en un momento dado un elefante en el centro de Londres, simplemente haciendo uso de las cámaras web que nos permiten observar lo que sucede allí. A lo que se añade un paso más: corresponde a quien afirma algo, aportar la carga de la prueba. Discurre seguidamente sobre las distintas concepciones de dios que existen en el mundo, debido a que cada sociedad lo crea a su medida, dependiendo de sus necesidades: “Los dioses están hechos a imagen y semejanza de los grupos humanos que los han diseñado, a la medida de su medio ambiente, de sus necesidades, de sus grandes temores y sus mejores esperanzas, de sus miedos y sus pasiones.”

Así nacen los dioses y así nacen las religiones.

Por lo que el siguiente bloque se dedicará a este tema: Religiones que nacen. Se trata de un capítulo corto en el que nos narra la aparición reciente de religiones, como la de los rastafaris, el culto al cargamento (nacido en pueblos aislados que recibían ayuda norteamericana materializada en alimentos y otros productos necesarios) o la magia simpática (al hacer una representación simbólica de la realidad, lo que se opere sobre ese símbolo tendrá efecto en esa realidad, p.e., el vudú) o la celebración de Día de John Frum, en Vanuatu. Y nos comenta: “La necesidad, no solo material, los deseos más vivos, la búsqueda de explicaciones y soluciones, de señales que hagan florecer la esperanza parecen ser entonces los elementos básicos de las religiones tal como las hemos visto surgir casi bajo nuestras propias narices.” Y, una vez establecido el valor social de la religión, la cuestión de la existencia de dios pasa a ser irrelevante.

¿Y si no me lo creo? Es el último bloque esta primera parte. Arranca Schwarz de la base de que las relaciones con la deidad es de tipo comercial: do ut des, te doy para que me des, por lo que siempre se trata de una relación personal. Pero, afirma, uno no puede elegir en qué creer, sino que le viene impuesto por circunstancias ambientales. Incluso se puede fingir que se cree, porque conviene a sus intereses personales, en vez de llegar al sacrificio por sus creencias, aduciendo ejemplos como los de los falsos conversos musulmanes en la España de los Reyes Católicos. Por lo que concluye: “Una vez asumida la creencia religiosa por motivos emocionales, eso sí, el creyente suele acudir a razones para sustentarla. Razones que son, con frecuencia, justificaciones retóricas de las deficiencias aparentes de su deidad de elección.”

Concluye, así, esta primera parte que constituye como una base sobre la que edificar el resto de la obra, en cuyo segundo tramo aborda el tema Religión.

Religión

Fuera de la realidad es el título que aplica a su primer apartado, donde nos expone cómo la ciencia, en su avance, va resolviendo problemas que, hasta su resolución empírica, formaban parte del terreno de la filosofía, aduciendo el ejemplo de los cientos de años que se mantuvo la discusión entre los atomistas o los seguidores de la partición infinita de la materia. Trae a colación cómo las distintas religiones tratan de demostrar que sus textos ya preveían los descubrimientos que va aportando la ciencia y que eran manifestados a través de los profetas, convertidos hoy día en adivinadores. De ahí que sea partidario de, antes de centrarse en los aparentes aciertos de algunos textos religiosos, hacerlo en los enormes errores que contienen todos y cada uno de ellos.

Fiel a esta línea de argumentación, nos propone el apartado El creyente selectivo, en el que expone que muchos practicantes de religiones encuentran argumentos en sus textos sagrados para hacer una cosa o la contraria. ¿Por qué? Justamente porque sus libros sagrados son un producto humano lleno de contradicciones. Por lo que se presenta una disyuntiva: pensamiento libre (lo que conlleva la no exactitud de sus textos religiosos) o fe ciega en ellos, lo que implica anular la razón. Lo que nos lleva directamente al siguiente epígrafe, El miedo al pensamiento.

Un epígrafe en el que, basándose fundamentalmente en lo acaecido con Giordano Bruno (no hay que olvidar que su imagen campea en la cubierta del libro), abrasado en la hoguera por permitirse disentir de lo que era considerado la ortodoxia del creer. Apoyándose en esta experiencia, junto con la de Galileo, concluye que la religión, al pretender que sus fieles sostengan un único y uniforme pensamiento, va en contra de la razón. Y finaliza el apartado con una pregunta que nos lleva, directamente, al siguiente, “¿Puede un ateo cantar góspel?”: “Pero, si la razón no es el imperio de la religión, al menos lo es, pensaría uno, el arte religioso y su magnificencia. O probablemente no.”

Según su propuesta, el arte religioso nos emociona no por ser religioso, sino porque a través de él el artista nos transmite sus sentimientos. Nos señala cómo en sus inicios el arte se movía en el ámbito de la religión porque era impuesto, se trataba de un ambiente social donde el artista, si no producía lo que le reclamaban (templos, santos, vírgenes, …) no podía subsistir, salvo cuando atendía a peticiones de retratos de autoridades o mecenas que lo protegían. Es con el Renacimiento cuando surgen artistas que, a la vez, se dedican a la ciencia, como el caso de Leonardo. Acusa a las religiones de haberse aprovechado del arte para conducir el pensamiento y los sentimientos de la sociedad. ¿Y de dónde el título de este apartado? Pues porque el autor, ateo confeso, acude anualmente a un festival de góspel, simplemente por el placer que le produce escuchar este tipo de música.

Las religiones que no lo parecen es el título del último bloque de esta segunda parte de la obra. Aquí aborda la aparición de múltiples sectas de reciente cuño. Arremete, de forma especial, contra la teosofía de Helena Petrovna Blavatsky y del que considera su discípulo Rudolf Steiner, atacando a Tríodos Bank (banca ética), el sistema educativo Waldorf y todas sus aplicaciones a la agricultura, etc. De aquí, pasa a comentarnos el papel de las religiones postmodernistas, el New Age, todas de carácter relativista y sin, a su juicio, apoyo científico, entre las que incluye la práctica totalidad de las medicinas alternativas. Y concluye: “Y todas las religiones hacen daño a individuos, grupos, familias y sociedades, especialmente cuando se concentran en la misión de establecer el bien y el mal, cuando consideran que son y deben ser la guía moral de la sociedad …, o del mundo.” Porque entra así de lleno en la tercera parte de la obra, dedicada a la Moral.

La Moral

Con Dios todo vale se titula el primer bloque. Su planteamiento, para refutar el argumento de que la religión, dios, es, cuando menos, necesaria para el mantenimiento de un orden moral, es que el ser humano es moral por naturaleza, porque nos conviene como individuos, como sociedad. No se precisa de los caprichos de una deidad para indicarnos qué está bien o qué está mal; mucho menos, que nuestro comportamiento esté motivado por la esperanza de un premio o el temor a un castigo. Y, consecuentemente, rechaza el autor la doctrina que propugna el perdón como si cualquier acto contra otro ser humano no hubiese tenido lugar, o por la esperanza ilusa de que mi víctima será recompensada en el más allá; o, incluso, que en nombre de un dios se pueda hacer cualquier cosa, incluido lo prohibido.

No hemos nacido mancillados por un pecado, por Los pecados originales. Reconoce el autor que no todas las religiones consideran la existencia de un pecado original, como ocurre especialmente en la Iglesia Católica; pero, hay otras en las que sí existe la idea de una parte mala de nuestro ser, como ocurre en el budismo y la reencarnación: hay que purgar lo que se ha hecho mal en otra vida precedente. Con una argumentación razonada y asequible, nos lleva a considerar en la vida práctica qué suponen estas creencias.

Se pregunta el autor, a continuación, ¿Valores cristianos? Parte de una premisa mayor que da por sentado que es universalmente válida: que, cuando se habla de volver a los valores tradicionales, en verdad, se está pidiendo volver a los valores cristianos. ¿Y cuándo han estado vigentes en su mayor esplendor tales valores cristianos? Pues en la Edad Media, cuando la Iglesia luchó denodadamente, según el autor, contra los derechos de la mujer, el valor del conocimiento, la tolerancia, etc. Fijándose luego en la Iglesia Católica, reflexiona sobre los valores que defiende su Catecismo que, a su juicio, son contrarios a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, declaración que el estado Vaticano se ha negado a suscribir.

El sentido de la vida es el paso siguiente que nos propone analizar Schwarz. Transcribimos de su inicio: “lo que nos resulta esencial en nuestra vida, lo que le da sentido es hacer el bien, vivir bien, estar satisfechos con nosotros mismos y tener una vida que tenga sentido, que tenga un valor y que nos permita transcurrir a lo largo de ella sintiendo que cumplimos un propósito.” Pocas personas podrán no estar de acuerdo, en líneas generales, con este enunciado. Pero el autor atribuye a los creyentes un sentido diferente; para él, el sentido de la vida de un creyente es ir ganando puntos para recibir un premio en la vida tras la muerte. Y trata de explicarnos las ventajas que tiene ser ateo sobre una existencia orientada hacia tal finalidad y para un vivir ultraterrenal.

El dolor es malo. Titula así el apartado siguiente de la obra. Afirma que las religiones, especialmente la cristiana, son religiones del dolor. Se centra en la pasión de Cristo, como origen y fundamento del deseo de sufrir dolor; algo incomprensible: que un dios todopoderoso prefiera someter a sufrimiento a su hijo cuando podía haberlo evitado. Y, por imitación de Cristo, los cristianos buscan el sacrificio, la penitencia. Nos explica cómo la celebración del dolor por parte de las religiones plantea tres problemas: 1. La posibilidad de que la persona que se causa dolor a sí misma podría no estarlo haciendo libremente, pues desconoce otras opciones para alcanzar su meta. 2. La convicción de que dios disfruta del dolor puede llevar al extremo de trabajar activamente para mantener, sostener y celebrar el sufrimiento de otros. Y 3. La clara probabilidad de hacer que otras personas se lastimen diciéndoles que es lo que quiere dios. Concluye, lógicamente, argumentando lo que le lleva a escribir estas páginas: el dolor es malo, especialmente, porque rebaja la dignidad humana, una dignidad que se pierde con la falta de libertad ante la experiencia del creer.

El último bloque de esta tercera parte se dedica a la Libertad religiosa. Con acierto, estima Schwarz que, para que exista una auténtica libertad religiosa, toda persona tendría que tener acceso a una amplia información acerca de todas las posibilidades existentes, incluyendo, evidentemente, la de no creer y poder manifestar abiertamente su ateísmo. Critica que se pueda penar por herir los sentimientos religiosos o no religiosos de nadie, como ocurre con el Código Penal de España. Y se detiene en algunos aspectos que niegan esa libertad, como es el caso del velo femenino en el Islam o en el Judaísmo.

Sexo, vida y muerte

Llegamos, así, a la cuarta parte de la obra, dedicada a Sexo, vida y muerte. Aborda Schwarz en ella algunos aspectos concretos de la posición de las religiones sobre ellos. Dado que es evidente la postura del autor acerca de cada uno de los planteamientos, nos limitaremos a enunciar los temas analizados, recomendando, eso sí, su lectura, pues, aunque incide en lo ya conocido, recorrer estas páginas supone profundizar en la argumentación de su autor. Son estos los temas sometidos a análisis: La mujer como problema, La prostitución, El inevitable aborto, Homosexualidad y matrimonio y Muerte digna y vida indigna. Como se ve, asuntos todos de vibrante actualidad y sometidos a encendidos debates.

Sí nos detendremos algo más en los apartados de la quinta parte, titulada No creer.

No creer

Agnosticismo es el primer bloque. Schwarz nos propone que la postura agnóstica, tal y como se entiende hoy (imposibilidad de demostrar la existencia de dios, imposibilidad de demostrar su inexistencia) solo es posible ante el hecho de poder diseñar un dios con una definición tan poco susceptible de ser sometida a prueba que debemos aceptar que somos agnósticos al respecto. Se atribuye el haber demostrado razonablemente la no existencia de dioses; un ateísmo que es precisamente la ausencia de creencia en dioses y no una afirmación de conocimiento. Y argumenta que, en la práctica, los agnósticos, apostados en una cómoda postura, viven y actúan como gente sin dios.

Para él, el ejercicio de la razón es incompatible en sus principios, en sus métodos y en sus conclusiones con el universo de las creencias religiosas. Se trata de una Convivencia imposible. Argumenta que la ciencia va arrinconando cada vez más a la religión, a la que le queda menos espacio; incluso, le niega la posibilidad de sostener ese bastión de las preguntas fundamentales, como la del sentido de la vida; para él, sentido tienen las palabras, pero no la vida. Y lo recalca con especial tipografía en este párrafo: “nunca, a lo largo de la toda la historia de la humanidad, la religión ha respondido satisfactoriamente ninguna de las preguntas ‘profundas’ con las que pretende justificarse.” Las religiones pueden decirlo todo, afirma, pero la única forma de valorar sus efectos es ver lo que hacen sus seguidores en su nombre; y, aquí, los ejemplos abundan: inquisición, yihadismo, … De ahí que propugne que el único lugar razonable de las creencias preternaturales es el del dominio privado, personal, subjetivo; las religiones no han de tener injerencia en los asuntos públicos. Y va más allá: el creyente es, en realidad, una víctima de las religiones y el combate de los ateos contra los teísmos es un combate a favor de los creyentes, para liberarlos de esta tiranía.

En Ateos a la fuga, Schwarz nos explica las dificultades de ser ateo, alguien que es considerado distinto a los demás y que no es bien aceptado socialmente. Cita textos de Benedicto XVI para apoyar su planteamiento, quien olvida a ateos que ayudaron a salvar a perseguidos por el nazismo, mientras que la Iglesia convivió armoniosamente con tan nefasta ideología. Por no hablar de los peligros que corren los ateos que viven en determinados países, donde son perseguidos penalmente. Cita al judaísmo como la religión más tolerante con los no creyentes, pues ese concepto, judaísmo, responde más a un hecho cultural que a una religión.

Y se llega, así, al último bloque de la obra: Conclusión provisional. Se trata de un capítulo que merece una reposada lectura, pues en él el autor nos condensa la sensación de libertad que le proporciona su increencia. La humanidad ha dejado atrás ya la infancia en la que se pensaba en la existencia de seres sobrenaturales; ha llegado a la madurez. Ni tan siquiera, el reclamo de una moral universal justifica la existencia de la religión; nos repite, en este sentido, algo que ya afirmó en otro lugar del libro: “el amor, la solidaridad, la nobleza y la cooperación son producto de un universo en evolución, no la gracia de un ser superior con modales de niño malcriado.” Vivir sin dioses es mucho más que un ejercicio de racionalidad, es un ejercicio de libertad, de dignidad, de integridad y de calidez humana. Dicho queda.

Finaliza el libro con un capítulo que, bajo el título de Nota al margen, se dedica al Ateísmo militante, en el que defiende y aplaude la labor de científicos que hacen frente a la sociedad creyente defendiendo y argumentando sus posturas ateas, con especial mención a Richard Dawkins, ampliamente conocido por su frecuente presencia en medios de comunicación como adalid del ateísmo militante.

¿Qué decir, como resumen, de la lectura de este libro? En primer lugar, como su propio autor reconoce desde las primeras líneas, no se trata de una obra de filosofía, en la que se analizan en profundidad los temas abordados; lo que no implica, lógicamente, que no sean profundos. El autor es periodista y escritor y, desde esa perspectiva, es desde donde hemos de analizar sus propuestas.

Se abordan asuntos que están sometidos a debates, a veces serenos y, en ocasiones, no tanto. Sobre ellos hay diferentes y dispares posturas, defendidas con mayor o menor acierto. Pero, Schwarz nos propone la suya y trata de argumentarla. Es cierto que, en ocasiones, da por sentados y por generalmente aceptados principios sobre los que la unanimidad no existe; y, de ellos, deduce conclusiones que solo son válidas dentro de su esquema; un esquema tan respetable como cualquiera otro de quienes defienden otros postulados. Quizás, más que afirmar que es bueno ser ateo, sería mejor decir que no es malo serlo; porque hay quien opina que es bueno ser creyente o, mejor, no es malo serlo. Para él, sin embargo, es malo ser creyente.

Una cosa sí parece clara. Esta obra contribuye a lo que el autor manifiesta: que, para ser libre a la hora de optar por creer o no creer, es necesario conocer todas las opciones. Y este libro aporta conocimientos sobre el ateísmo y sus razones.

En cuanto al continente, se trata de una edición muy digna. Quizás se le pueda reprochar alguna deficiencia tipográfica, especialmente a la hora de partir palabras al final de líneas. Lo que no implica, desde luego, ninguna tacha al objetivo perseguido.

Índice

Prólogo
Notas

Parte uno: Dios
La experiencia personal
El fantasma omnipresente
Pero ¿qué es dios?
Los dioses imposibles
Religiones que nacen
¿Y si no me lo creo?

Parte dos: Religión
Fuera de la realidad
El creyente selectivo
El miedo al pensamiento
¿Puede un ateo cantar góspel?
Las religiones que no lo parecen

Parte tres: Moral
Con dios todo vale
Los pecados originales
¿Valores cristianos?
El sentido de la vida
El dolor es malo
Libertad religiosa

Parte cuatro: Sexo, vida y muerte
La mujer como problema
La prostitución
El inevitable aborto
Homosexualidad y matrimonio
Muerte digna y vida indigna

Parte cinco: No creer
Agnosticismo
La convivencia imposible
Ateos a la fuga
Conclusión provisional

Nota al margen:
El ateísmo militante

Agradecimientos
 
Juan Antonio Martínez de la Fe
07/07/2015
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Reseñas

Crisis del sistema, crisis del periodismo Alicia Montesdeoca , 01/07/2015

Contexto estructural y deseos de cambio


Crisis del sistema, crisis del periodismo
Ficha Técnica
 
Título: Crisis del sistema, crisis del periodismo
Autor: Ramón Reig
Edita: Editorial Gedisa. Marzo de 2015, Barcelona
Colección: Comunicación
Materia: 
Periodismo
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 288
ISBN: 978-84-9784-911-1
PVP: 22,9€
 
Ramón Reig en Crisis del sistema, crisis del periodismo, desenmascara todas las trampas estructurales de la cultura y de la sociedad actual que llevan al engañoso sentir de estar comunicados y que la supuesta libertad de expresión se materializa a través de los medios de comunicación de masas.
 
Sin embargo, afirma Reig, la crisis del periodismo está ahí, casi siempre, desde el momento en que los periodistas tropiezan con varias “Pes”: la P de Propiedad de los medios de producción de la noticia, la P de publicidad, la P de la influencia política, la P de producción de la noticia sobre la base de redacciones pasivas a las que “se les olvida” salir a la calle a buscar noticias propias y transgresoras. La P de Públicos que van buscando aquello que desean oír y no aquello que sucede: Y la misma P de Periodismo en forma de periodistas más cercanos a sus empresas y a lobbies de poder que al Periodismo.
 
Este libro es una revisión extensa y una actualización de una anterior del autor, publicada en España en 2002 y que llevaba por título La comunicación en su contexto. Una visión crítica desde el periodismo. La presente edición, cuenta Reig, está pensada para todos los que se interesen por comenzar a saber qué es eso de la Comunicación, la Información y el Periodismo y para quienes deseen ampliar sus conocimientos sobre estas parcelas tan actuales siempre pero en especial en nuestros días.
 
Para que se entienda mejor lo que es el Periodismo, lo introduzco en el “universo” en el que está, para su pena y su alegría, a mi juicio más de lo primero que de lo segundo. Ese universo incluye lo principal que lo invade todo: el contexto socioeconómico. Bajo su influencia están los fenómenos comunicacionales y, dentro de estos fenómenos, el Periodismo.
 
Lo que he pretendido es introducir al Periodismo y al Periodista en su contexto, es decir, en su medio ambiente. Para hacer esto tengo que hablar de la vida misma. Porque lo que hago en este libro es hablar de los elementos, factores y seres humanos que intentan construir la vida de los demás y, a la vez, de recoger lo que los demás entienden por vida, con sus valores y sus antivalores. […] El reflejo de la vida misma me ha llevado a centrarme bastante en el fenómeno de los transgresores que les han dicho a los integrados: hay otra forma de hacer las cosas. Pero les están respondiendo: tal vez, pero como la nuestra ninguna y ustedes deben pagar las consecuencias de su atrevimiento.
 
Por tanto, este  libro habla del Sistema en el que Comunicación y Periodismo están alojados. Su objetivo es dar una visión crítica del asunto con la finalidad de contribuir a mejorar una profesión cuya reputación ha bajado muchos enteros. Una profesión rodeada de intereses ajenos que la están determinando y fastidiando. Los periodistas, en su inmensa mayoría, son inocentes de todo esto. Hacen lo que pueden (aunque podrían hacer más).
 
Las soluciones empiezan por el debate. No sabemos, con todo, si solucionaremos algo. Pero lo que es seguro es que si no pensamos los problemas jamás los resolveremos. El estado actual del Periodismo es un problema muy grave. No se olvide que el Periodismo tiene a la información como materia prima y a las mentes como destinatarias. Aquí no hablamos de zapatos,  con todos mis respetos a sus fabricantes, hablamos de intenciones concretas para manipular conscientemente; intenciones que se desprenden de una sociedad estructurada sobre la base de unos “principios incuestionables”.
 
Pero la misión de un pensador es cuestionarlo todo aunque para ello deba poner en solfa lo intocable; para eso está la universidad (sobre todo la pública), pero también deben estar para eso la enseñanza primaria y la secundaria, semilleros para que en el futuro lleguen a la universidad estudiantes y no calientabancos humanoides. Sin cuestionamiento no hay tampoco progreso del conocimiento.
 
[…] Puede que, en nuestros días, sea atractivo para algún ente material que los ciudadanos occidentales sean analfabetos, la nueva modalidad de analfabeto: el analfabeto funcional. La misión del profesor universitario y de los docentes e investigadores en general es oponerse a tan perversa pretensión. No se olvide algo, existen tres brechas esenciales en la actualidad: la que separa cada vez más a ricos y pobres o poderosos y ciudadanos de a pie; la famosa brecha digital y otra de la que no se habla apenas, llamémosle la brecha cognitiva: por un lado, una gran masa de personas (en realidad islas que se comunican virtualmente, sobre todo) con mucha información y poco conocimiento; por otro, una exigua minoría que, mediante un trabajo sincrónico más o menos intenso, convierte esa información y más (incluso la que no está sistematizada en Internet) en conocimiento.
 
Tal vez este segmento minoritario sea también una población de riesgo, marginada “por arriba” y amenazada en su estabilidad desde arriba y desde abajo. Y hay que fortalecerla porque es la que abre los caminos de eso que llamamos progreso de la mente que también es investigación aplicada. […] Pero ¿para qué queremos una computadora si no sabemos hablarnos cara a cara? ¿Para qué queremos periodismo si no puede actuar con libertad absoluta porque se lo impiden los intereses de un sistema en crisis tal vez crónica a pesar de sus mejoras coyunturales? (Extracto de la presentación que hace Ramón Reig a su obra)
 
Índice
 
Para empezar...
 
Parte I. La crisis del sistema vista desde la comunicación: una crítica constructiva

1. Crisis del sistema y deseos de cambio
2. La Comunicación
3. Mundialización y Comunicación
4. Las facultades de Ciencias de la Comunicación, el contexto y el Periodismo
5. La teoría estructural del periodismo
6. Teoría y práctica.
Primer caso: La metodología estructural
7. Teoría y práctica
Segundo caso: el mensaje y el Grupo Prisa
8. Teoría y práctica
Tercer caso: la metodología estructural como una especialización periodístico-informativa
9.Teoría y práctica. Cuarto caso: el discurso occidental. Los dirigentes transgresores de América Latinadeben ser destruidos
 
Parte II. Crisis del Periodismo y nuevos tiempos
10. El periodismo en su contexto estructural
11. Apunte final

Referencias


Datos del autor
Alicia Montesdeoca
01/07/2015
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Reseñas

Mètode Núm. 85. Primavera 2015 Redacción , 29/06/2015

Vivir con el cambio climático. El reto de un nuevo cambio cultural


Mètode Núm. 85. Primavera 2015

Ficha técnica

Nombre: Mètode. Revista de Difusión de la Investigación.
Director: Martí Domínguez
Edita: Vicerrectorado de Investigación. Universitat de València. España
Número de páginas: 112
ISSN: 2171
Precio: 10 €

 «El amplio consenso científico no ha calado en la sociedad. Las encuestas ponen de manifiesto que un alto porcentaje de ciudadanos de varios países no tienen el cambio climático entre sus principales preocupaciones, ni siquiera creen que los científicos se hayan puesto de acuerdo sobre este asunto», alerta Bienvenido León, profesor de periodismo científico de la Universidad de Navarra y coordinador del último número de Mètode, Vivir con el cambio climático: El reto de un nuevo cambio cultural, y con el que la revista de la Universitat de València llega a su número 85. Partiendo de la evidencia científica de que sufrimos las consecuencias del cambio climático, el monográfico especial de primavera recoge diferentes artículos que desde la sociología, la comunicación, la educación o la economía dibujan el camino hacia una nueva cultura necesaria para adaptarnos a un mundo diferente. «El cambio climático está aquí para quedarse», resume el profesor León.

El monográfico central de la revista cuenta con artículos que desde diferentes perspectivas se centran en las diferencias entre las concepciones científicas y sociales del cambio climático, la necesidad de tener en cuenta la educación para abordar el reto climático, el papel en la reducción de las emisiones de CO2 de una reforma fiscal verde, la cobertura televisiva del cambio climático o el análisis de las posturas de oposición al consenso científico, como el negacionismo o el escepticismo. En el monográfico han colaborado James Painter (Universidad de Oxford), Maxwell Boykoff (Universidad de Colorado-Boulder), Paula Casal (Universidad Pompeu Fabra), Pablo Ángel Meira (Universidad de Santiago de Compostela) y Francisco Heras Hernández (CENEAM).

El número ha contado también con la colaboración de la artista valenciana Mery Sales, que a través de la serie «Ecocidios» nos ofrece su visión personal del impacto del cambio climático en nuestra sociedad y en nuestro planeta. El nuevo número de Mètode ofrece también dos análisis en profundidad de las relaciones entre ciencia y literatura, además artículos de actualidad y de divulgación, como el que dedica Carles Lalueza-Fox a la polémica sobre el último libro de Nicholas Wade que retoma la idea de las razas o el artículo de análisis sobre la relación de la obra del premio Nobel de Literatura Patrick Modiano con los animales.
 

Sumario
 
Editorial. Martí Domínguez
 
El cambio climático y la Comunitat ValencianaJorge Hermosilla Pla
Un debate incómodo. Genes, razas e historia humana. Carles Lalueza-Fox
Cavas, pozos de nieve y ventisqueros. ¿Testimonio arqueológico del cambio climático? José Manuel Almerich Iborra
La prolífica precocidad de un árbol paradisíaco. La aventura de “Eriobotrya Japonica”. Ana Delia Gisbert Climent, Esteve Soler López y Daniel Climen Giner
Patrick Modiano, escritor de animales. La figura del perro en la obra del Nobel de Literatura. Manuel Peris
La ciencia en Verne y Poe. El caso PYM. Juan Marcos Bonet Safont

Documentoel sueño de la razón (científica) provoca monstruos (literarios) o como la ciencia y la literatura se dan la manoDaniel Genís Mas
 
 MonográficoVivir con el cambio climático.El reto de un nuevo cambio cultural. Coordinado por Bienvenido León

¿Hay un agujero en la capa de ozono de tu cambio cultural?. De la cultura científica a la cultura comúnPablo Ángel Meira Cartea
La educación en tiempos de cambio climático. Facilitar el aprendizaje para construir una cultura de cuidado del clima. Francisco Heras Hernández
Impuestos verdes, cuotas e igualdad. Cómo mantener la justicia social mientras evitamos el cambio climático. Paula Casal
¿Catástrofe, incertidumbre, oportunidad o riesgo? Puntos clave de la cobertura televisiva de los informes IPCC en 2013/2014. Jaime Painter
Consenso y oposición al cambio climático. El caso de los EEUU como ejemplo. Maxwell T. Boykoff

Metodart

Mery Sales: el arte comprometido. Juan Bautista Peiró
 
Libros
 
 Sociofolcología.
Sustentación. Ramón Folch
 
El huerto de Roselló
Los calabacines de verano. Josep Roselló Oltra 

Naturalmente
Homo emotionalis. Ester Desfilis

Nave espacial “METODE”
1 g. Fernando Ballestero

Desvelando el universo
Laniakea, la última frontera. Vicent J. Martínez

El ladrón de cerebros
Divulgación científica como el bistec con patatas. Pere Estupinya

La ciencia en la mesa
El pan de cada día. Fernando Sapiña
 
La casa de los microbios
¿Cómo es posible la vida en la Tierra? Ricard Guerrero y Mercé Berlanga, con ilustración de Carles Puche
 
Jardín animado
Al rescate de tus labios. Gabinete de Didáctica del Jardín Botánico de la UV
 
Método Wagensberg
 El “gozo palanca” . Jorge Wagensberg
 
 
Redacción
29/06/2015
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Reseñas

El mundo entero como lugar extraño Alicia Montesdeoca , 23/06/2015

El mundo entero como lugar extraño

Ficha Técnica
 
Título: El mundo entero como lugar extraño
Autor: Néstor García Canclini
Edita: Gedisa Editorial. Barcelona, mayo 2015
Materia: Pensamiento
Colección: Serie Cultura
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 144
ISBN: 978-84-9784-842-8
PVP: 12,9€
 

El mundo entero como lugar extraño es una obra que nos cuestiona las maneras tradicionales de pensar, conocer o interpretar la realidad, cuando ésta se muestra en permanente cambio y escapando a cualquier gesto de control sobre los fenómenos culturales contemporáneos. “Lo que veníamos conociendo en los estudios sobre cultura, señala Néstor García Canclini, pese a que crecieron en las últimas décadas, parece equivocado o insuficiente ante el avance de la informalidad y la destrucción empresarial de derechos con la colaboración de los gobiernos, la complicidad de los partidos y la impotencia de la llamada sociedad civil. Los estudios sobre la precariedad de los jóvenes –más educados y más desempleados que las generaciones mayores- trazan un futuro sombrío que no sabemos cómo evitar. ”
 
[…]”En un mundo que muta con más velocidad que cuando aparecieron la imprenta, el cine o la televisión es inservible la idea del científico como un taquígrafo que toma nota de si se cumplen o transgreden las leyes imaginadas de “lo social”. Cuando las mayorías no actúan según las leyes  sino adaptándose a relaciones informales que prevalecen en la política, la economía, el acceso a la información, cuando el apellido que mejor califica a la democracia es canalla, cuando no cambia físicamente el mapa de los poderosos sino las interacciones cercanas y distantes de multitudes y todos nos sentimos más o menos extranjeros, la tarea del pensamiento social – en vez de descubrir regularidades de larga duración- es “orquestar contrastes” (Lifford Geertz). Captar el orden de las personas y las cosas requiere, más que nunca, estar pendiente de su arbitrariedad. La sociedad es un laberinto de estrategias.
 
Es incomodo aceptar que lo que creíamos saber ya no tiene capacidad explicativa. Si casi todo se ha vuelto versátil, flexible, hay que hacerse cargo de la incertidumbre. Y nos aferramos a nociones de sociedad, etnia, nación o clase que en otras temporadas sirvieron para hallar orden en los comportamientos. O para imponérselos.
 
A esa ansiedad por ubicar los datos en una estructura (y rechazar los que la vuelven dudosa) se agrega otra vieja limitación del trabajo científico: la dispersión de estrategias de conocimiento y la tendencia a sacralizar saberes compartimentados en la economía, la sociología, la antropología y la semiología. Cada una por su lado se dedica a amueblar mejor su casa. Pero lo que descubrimos en una disciplina no acaba de probarse hasta que no lo confrontamos con lo que afirman otros campos de investigación sobre cómo hacemos sociedad o nos comunicamos. Necesitamos libros que trabajen entre las ciencias sociales para rehacer las preguntas más que para juntar los saberes”. (Extracto del capítulo Lugar a dudas)
 
En este libro García Canclini discute, por ejemplo, las encuestas que indagan sólo cuánto se lee en papel y muestra la necesidad de averiguar cómo se lee a la vez en papel y en pantallas. Analiza las migraciones junto a otras formas de “extranjería”, como las que experimentamos ante las innovaciones de la comunicación en redes digitales, los cambios en la esfera pública por la videopolítica y el espionaje de la vida privada. Dialoga con científicos sociales de varias disciplinas, con escritores y artistas, para contrastar las maneras en que conocemos en las investigaciones, los ensayos literarios y la experimentación estética. La etnografía de los congresos científicos sirve para explorar cómo se produce el conocimiento, cómo se comunica y utiliza. Se ensaya un pensamiento crítico más allá de la afirmación de cualquier método único. Explora las intersecciones entre fenómenos sociales que suelen analizarse por separado, como la corrupción de la democracia, las crisis urbanas y la geopolítica del arte y los medios.
 
 
Índice
 
  1. Lugar a dudas
  2. Maneras de citar
  3. Cuánto o cómo se lee?
  4. Lo que no podemos responder
  5. El mundo entero como lugar extraño
  6. Posfotocopias
  7. Supermercados de parpers
  8. Por qué existe literatura y no más bien nada
  9. Democracia canalla
  10. Elegir el marco teórico
  11. El método
  12. Por qué los científicos escriben ensayos
  13. Nos dejan simular menos: de la TV a Snowden
  14. Intemperie
  15. Fuentes y versiones
 
Datos del autor
Alicia Montesdeoca
23/06/2015
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Reseñas

Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, nº 129
Ficha Técnica

Título: Municipios y participación ciudadana
Director: Santiago Álvarez Catalapiedra
Jefa de redacción: Olga Abasolo Pozas
Edita: Fuhem ecosocial   e Icaria editorial. Madrid. Nº 129. Primavera/2015.
Materia: Ecología y Sociedad
Número de págs: 200
I.S.S.N.: 1888-0576
PVP: 9€
Versión electrónica: 4€
 
“En los municipios se encuentran las soluciones. Eso es lo que parece traslucir el nuevo ciclo de activismo que se inicia cuando la “indignación resignada” da paso, tras la irrupción del 15M, a una oleada de “indignación movilizada” que, buscando presencia y visibilidad pública, ocupa las plazas de un buen número de ciudades de nuestro país. Desde entonces asistimos a una nueva etapa en la que se aspira a tener representación en las instituciones. El municipalismo es su mejor expresión.
 
La movilización del 15M ha dado (y dará) lugar a múltiples lecturas. Tal vez la principal sea aquella que pone el acento en el hiato entre representantes y representados. En las plazas no sólo se propaga la idea de que las instituciones han sido secuestradas (en el sentido de que han dejado de procurar el interés general), también se eleva una crítica radical al modelo de monopolio partidista de la vida pública. De resultas de ambas, surge el convencimiento de que las instituciones (administraciones públicas, pero también el sistema tradicional de partidos y sindicatos) no han estado a la altura de la urgencia social provocada por la crisis. La ausencia de respuestas a los problemas y necesidades de la población hace que surjan iniciativas ciudadanas que, ante la omisión de las instituciones, se erigen en los verdaderos garantes de los derechos conculcados. Muchos activistas que no veían en las instituciones su espacio, las conciben ahora como una mediación ineludible en un contexto de emergencia social. La voluntad de “asaltar las instituciones” no será vista como una mera ocupación sino también como un ensayo de una “nueva institucionalidad radicalmente democrática”. (Extracto de la Introducción)
 

Sumario
 
Introducción. Santiago Álvarez Cantalapiedra
 
Especial Municipios y Participación Ciudadana
 
- La ciudad como espacio común. Imanol Zubero
- (Re)volver a la ciudad para conquistar la calidad de vida. Julio Alguacil Gómez
- Apuntes sobre algunas consecuencias sociales de la reforma local de 2013. Andrés Boix Palop
- Un tema clave: el modelo de financiación local y su relación con los distintos modelos inmobiliarios. José Manuel Naredo
- Por qué las ciudades y las ciudadanías son tan importantes. Fernando Prats
- Ciudades para las personas, ciudades para la vida: Género y urbanismo. Isabela Velázquez Valoria
- Llevar la transición a la ciudad: problemas y posibilidades del enfoque de “Transición” para cambio climático y la limitación de recursos. Peter North y Noel Longhurst
- La revolución democrática desde abajo en el municipalismo: ciudadanía, movimientos sociales y otra manera de hacer política. Jordi Mir
- Empresarios/villanos. Octavio Colis
 
Panorama
Bajo la alfombra mágica. Relatos del transporte desde la perspectiva ecológica. Alfonso Sanz Alduán, Pilar Vega Pindado y Miguel Mateos Arribas
 
Periscopio
- Regreso al futuro. Apuntes sobre los procesos de remunicipalización de servicios públicos en Europa .José Luis Fernández Casadevante
- “Móstoles en Transición 2015”: una hoja de ruta local para la transición poscapitalista. Emilio Santiago Muiño
 
Entrevista
- Entrevista a Renzo Llorente sobre la edición inglesa de la obra de Manuel Sacristán. Por Salvador López Arnal
- Entrevista a Eduardo Garzón Espinoza sobre su propuesta de trabajo garantizado. Por Salvador López Arnal
 
Libros
- This Changes Everything. Capitalism vs. Climate. Naomi Klein. Por Joan Buades
- En la espiral de energía. Historia de la humanidad desde el papel de la energía (pero no solo). Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes. Por Jorge Riechmann
- Moderar Extremistán: sobre el futuro del capitalismo en la crisis civilizatoria. Jorge Riechmann. Por Juanjo Álvarez Galán
- Fascismo social: políticas del miedo y servidumbre voluntaria. ¿Qué hacer? Demetrio Velasco.  Por Jon Illescas
 

Datos de la revista
 
PAPELES de Relaciones Ecosociales y Cambio Global es una revista trimestral publicada desde 1985 por el área Ecosocial de FUHEM y coeditada con Icaria editorial.

Con una mirada interdisciplinar, la revista aborda temas relacionados con la sostenibilidad, la cohesión social y la democracia, considerando la paz como eje transversal de análisis. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global es hoy una referencia indiscutible para conocer los principales problemas y debates de nuestro tiempo.

El pensamiento de analistas, teóricos y activistas, tanto del panorama nacional como internacional, hacen de las páginas de Papeles escenario intelectual crítico para una sociedad justa en un mundo habitable.
 
 
Alicia Montesdeoca
15/06/2015
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Canal bibliográfico editado por
Alicia Montesdeoca
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