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Las religiones políticas Juan Antonio Martínez de la Fe , 13/12/2014

Las religiones políticas
Ficha Técnica

Título: Las religiones políticas
Autor: Eric Voegelin
Autores de la Presentación: Guillermo Graíño y José María Carabante
Edita: Editorial Trotta, Madrid, 2014
Colección: Estructuras y Procesos
Serie: Filosofía
Traducción: Manuel Abella y Pedro García Guirao
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 143
ISBN: 978-84-9879-534-9
Precio: 13 euros

Nos encontramos ante un libro que, sin ser nuevo en su contenido (su autor falleció en 1985), sí nos ofrece textos en nuestro idioma, lo que, sin duda, los hace más asequibles, y, lo que es más destacable, la oportunidad de releerlos en momentos en los que la reflexión que nos aportan es más necesaria.

Guillermo Graíño y José María Carabante son los introductores de la edición. Y son ellos quienes nos ofrecen el pórtico necesario para acceder, de la mejor manera posible, a la lectura de estos ensayos de Voegelin, a través de la Presentación que llena las primeras páginas del libro. La titulan Eric Voegelin, filósofo del orden. Es la mejor descripción de lo que viene a continuación.

¿Qué movió a Voegelin a indagar, filosóficamente, en el entramado de ciertas propuestas políticas y superar sus paradigmas? Tres conceptos que revisten una indiscutible actualidad: la devaluación del lenguaje, la manipulación y el desorden social. Eso sí: no hay que olvidar que su trayectoria intelectual se vertebra sobre su experiencia personal.

En un primer apartado, nos desvelan la postura del autor sobre El totalitarismo como religión. “Voegelin concluirá que las derivas totalitarias son consecuencia de una ruptura de la tensión hacia lo trascendente, ruptura que ha volcado la sacralidad dentro de comunidades cerradas.” Para el filósofo, nos dicen, solo se puede entender cabalmente la historia aprehendiendo en toda su oculta amplitud las enormes repercusiones acaecidas por los cambios en el equilibrio entre el ámbito de lo sagrado y la esfera de lo profano.

Aborda un segundo apartado la relación entre Gnosticismo y Modernidad. El interés de Voegelin por el Gnosticismo nace por la necesidad de ampliar el horizonte simbólico e interpretativo con el que hacer inteligibles la política y la filosofía de nuestro tiempo. Su tesis sobre esta doctrina se hizo popular en el pensamiento político neoconservador y en sus doctrinas de la guerra fría.

Los símbolos del orden constituye el tercer apartado de esta Presentación. Fue proyecto de Voegelin la confección de una historia de los símbolos en los que se apoyan las vivencias humanas de orden, un repaso por las formas en que el ser humano ha intentado hacer inteligible la estructura de la realidad. Cuando Voegelin habla de orden, ¿a qué alude realmente? Nos dicen: “El orden, tanto como su antítesis, el desorden, apunta a la relación del hombre con el fundamento trascendente de su existencia, que puede configurarse en armonía o disonancia con aquel.”

Finalmente, un último apartado: Hacia una teoría de la conciencia. Voegelin alcanzó a comprender la imposibilidad de su proyecto inicial de confeccionar una historia de los símbolos, dada la amplitud de las simbolizaciones culturales, lo que la haría incompleta y fragmentaria; por lo que empeñó sus esfuerzos intelectuales en delimitar una teoría de la conciencia, resultado final de todas sus inquietudes políticas, filosóficas e históricas.

Unas líneas de estos autores, muy esclarecedoras, nos compendiarán bien lo que se ha venido exponiendo hasta aquí: “Es precisamente la tensión entre lo mundano y lo trascendente, elevada a conciencia por el filósofo, la que engendra el orden y la armonía, tanto espiritual como política.” Y: “en el agnosticismo la tensión se cancela y aflora esa conciencia servil de alienación que precede a la revuelta contra lo trascendente.”

Las religiones políticas

Tras esta necesaria Presentación, el libro aborda el primero de los ensayos de su contenido, aquel que le da título: Las religiones políticas. Se abre con un Prólogo del autor, Eric Voegelin, fechado en Massachussets durante la primavera de 1938, en el que, ante las posturas de diferentes personalidades sobre sus planteamientos, explica las causas que originaron el nacionalsocialismo y las razones de su postura personal en contra de esta teoría.

Un apretado resumen del contenido sería que el poder viene de Dios y el pueblo lo acepta; un poder que viene manifestado por los gobernantes, hasta que el pueblo entiende que tal poder emana de sí mismo, sustituyendo a Dios por la ciencia; pero, no puede eludir seguir haciendo uso de la simbología religiosa presente en aquel primer estadio.

Y entra en materia, explicando desde el inicio El problema, que no es otro que el considerar que religión y política son organizaciones de diferente índole, cuando no es así ya que los conceptos de lo religioso y lo político han ido a la zaga de las instituciones y sus símbolos. Y aclara que “para entender adecuadamente qué son las religiones políticas, debemos ampliar el concepto de religión, de forma tal que bajo él no solo caigan las religiones de salvación, sino también aquellos otros fenómenos que, en el desarrollo del Estado, creemos reconocer como religiosos.” Y, simultáneamente, hay que analizar el concepto de Estado, de manera que no solo recoja la idea de organización secular y humana, sino aspectos que corresponden al ámbito de lo religioso.

Define Estado: “es la unidad organizativa de un grupo de seres humanos sedentarios, dotada de poder soberano originario.” Y se extiende en ir aclarando cada uno de los términos de esta definición; una definición que, a su juicio, es incompleta si no se recurre a las fuentes históricas de las que surge, profundizando en las concepciones de Hegel.

No es tan concreto a la hora de referirse a la religión, a la que considera fruto de una experiencia vivencial íntima, basada en las emociones que tienen que ver con la condición de criatura; unas emociones, eso sí, que son profundas a diferencia de las más habituales, que son superficiales.

Así, pues, hace un recorrido histórico sobre los vínculos entre religión y estado, remontándose a la primera religión política profesada por un gran pueblo civilizado: el culto al sol, del que su principal figura es Akhenatón.

Partiendo de este análisis histórico, caracteriza alguno de los principales símbolos sacrales que permitieron poner en contacto el ámbito humano político con el divino. Es el primero la jerarquía. ¿Por qué? Porque es en ella donde se manifiesta “el símbolo de la irradiación que, desde la cúspide de la divinidad, recorre toda la jerarquía de los poderosos y sus subordinados y desciende hasta el último súbdito sometido a obediencia.”

El segundo símbolo es la ekklesía, el sentido de comunidad de un pueblo sujeto a la jerarquía que tiene origen divino. “El cierre de una comunidad organizada como estructura de poder requiere, ante todo, que dicha comunidad se perciba como unidad dotada de un centro existencial situado dentro de ella misma.” Afirma el autor que la ekklesía formada por Cristo se ha transformado en muchos sentidos, pero, en todos ellos subsiste una misma armazón fundamental, de la que proceden, por línea directa, todas las iglesias cristianas; pero, no solo encontramos esa armazón en ellas, sino que algunos de sus componentes fundamentales los hallamos en las comunidades estatales.

Ahora bien: tal ekklesía se ha visto sujeta a un doble ámbito, el espiritual y el terrenal, como lo atestiguan los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, hasta que, con la excomunión decretada por Gregorio IX sobre Federico II, que se había proclamado rey-mesías, surge la primera religión política intramundana dentro de la ekklesía cristiana; pues, no en vano, el emperador se había apropiado de un simbolismo religioso hasta entonces cuasi exclusivo de la Iglesia. Es su apocalipsis, como revelación del reino; y la aparición de los reyes sagrados como mediadores de Dios y portadores de la personalidad comunitaria.

Hasta ahora, el autor se ha situado para su estudio desde una posición exterior. Pasa, seguidamente, a situarse en una nueva dimensión simbólica, para analizar interpretaciones de aquellos símbolos religiosos, desde dentro, por parte de los hombres y poderes involucrados.

“El proceso de disolución de la ekklesía occidental en las diferentes comunidades parciales de carácter estatal recorre toda la Edad Media y alcanza una clara eclosión en la época del absolutismo, cuando los estados se configuran desde la contraposición mutua.” Evidentemente, no es un proceso simultáneo en todas las regiones de Europa, pero fue en estos estados donde se desarrolló una teología de esta nueva ekklesía, en la que se compenetran aspectos político-seculares y sacrales y en la que estado e Iglesia se funden. Y el gran teólogo de esta particular ekklesía fue Hobbes, cuya teoría analiza detenidamente Voegelin.

En su desarrollo histórico, la comunidad intramundana deja de ser resultado de una emanación sacral desde una fuente suprema; pasa a convertirse ella misma en sustancia sacral originaria. La cosmovisión del hombre frente al mundo también varía, apoyándose en el avance de la ciencia. Pero, aunque el hombre pueda dejar que los contenidos mundanos se desarrollen hasta borrar del horizonte los conceptos de mundo y Dios, no puede eliminar la problemática de su propia existencia. A partir de aquí, el autor nos guía a través de Kant, Fichte, Comte, Marx, Gobineau, etc., concluyendo que el rasgo común de la nueva y surgente simbología es su pretendido carácter de ciencia. Aunque advierte de que, cuando la entidad colectiva intramundana ocupa el lugar de Dios, la persona deviene en miembro al servicio del contenido mundano sacralizado, es decir, en un instrumento: su modo de vida, de su existencia física y espiritual solo es importante en relación con la comunidad a la que pertenece. Lo que relaciona, entre otras cosas, con las situaciones que se dan en el nacionalsocialismo y el fascismo, alemán el primero e italiano el segundo. Es, en definitiva, la aparición del mal, encarnado en estas doctrinas. Dentro de la creación divina, existe el mal, “la magnificencia del ser queda empañada por la miseria de la criatura, el orden de la comunidad se construye a fuerza de odio y sangre, de dolor y apostasía.”

Un Epílogo cierra tan interesante ensayo, en el que, en dos páginas, resume el autor el planteamiento y curso de sus reflexiones en las hojas que las preceden.

Ciencia política y gnosticismo

La segunda parte del libro contiene dos nuevos ensayos; el primero, Ciencia, política y gnosticismo, en el que éste aparece como una categoría interpretativa para analizar el desarrollo intelectual y político de la Modernidad; el segundo, El sucedáneo de la religión: los movimientos gnósticos de masas de nuestros tiempos.

Antes de entrar en materia, el autor ofrece un Prefacio a la edición americana, en el que expresa que el primero de estos dos ensayos tuvo su génesis en una conferencia, pronunciada en la universidad de Munich en 1958, con la idea de aplicar al gnosticismo de Hegel, Marx, Nietzsche y Heidegger la visión de Von Balthasar, Hans Jonas o Albert Camus.

Comienza con una Introducción en la que intenta explicar la presencia del gnosticismo en la actualidad, basándose en los orígenes y significado de esta doctrina. Aduce que el desmoronamiento de los imperios ecuménicos sumergió al hombre en el desconcierto existencial, en el que se encontraba aherrojado como un prisionero; buscaba, pues, el ser humano una liberación de esa cárcel a través de una interpretación estoica de sí mismo, o de la visión de la ecúmene pragmática de Polibio, de las religiones mistéricas, de los cultos heliopolitanos de esclavos, de la apocalíptica hebrea, del cristianismo, del maniqueísmo y, cómo no, del agnosticismo. De este último aparecen diversas expresiones simbólicas, todas con una característica central: la experiencia del mundo como un lugar extraño, en el que el hombre se ha extraviado y en el que ha de encontrar el camino de vuelta a casa, de vuelta a aquel mundo distinto del que procede. Tanto Hegel como Heidegger utilizan la simbología gnóstica de “arrojado” a este mundo o “alienado” en él, para representar una situación similar de incertidumbre de la existencia humana; y nacen diferentes doctrinas que pretenden liberarlo de esas cadenas, mediante, por ejemplo, la suposición de un espíritu absoluto, o de una dialéctica materialista de la naturaleza, etc. En todo caso, su pretensión es siempre la de destruir el viejo mundo para inaugurar uno nuevo, cuyo instrumento de salvación es la gnosis, el conocimiento.

Concluye: “La autosalvación por medio del conocimiento tiene su propia magia, y esta magia no es inofensiva. […] El intento por destruir el mundo no destruye el mundo, sino que aumenta el desorden de la sociedad.”

Seguidamente, entra de lleno en el tema central de su estudio: Ciencia, política y gnosticismo. Son las fuentes históricas las que le dan pie a su argumentación. Fueron Platón y Aristóteles los fundadores de la ciencia política, aunque en ella había diferentes opciones (acerca del orden correcto del alma y de la sociedad) por lo que la cuestión fundamental era estudiar la posibilidad de que hubiese una opción que careciese de la huella del subjetivismo o la arbitrariedad.

Para Voegelin, las bases de la ciencia política clásica mantienen hoy su vigencia y la perfila a través del contenido, el método analítico y sus presupuestos antropológicos.

En cuanto al contenido, afirma que no es esotérico, sino que, muy al contrario, está próximo a las cuestiones cotidianas, interesándose por descubrir la verdad de las cosas de las que todo el mundo habla, como, por ejemplo, qué es la felicidad, qué tamaño de territorio y de población son mejores para una sociedad, qué clase de educación es preferible, etc. Es aquí donde interviene el filósofo, en su intento por superar la opinión y alcanzar la verdad a través del análisis científico.

El análisis científico difiere del formal, pues el primero es el que permite juzgar sobre la vedad de las premisas que sirven de base a la opinión.

Finalmente, por lo que respecta a los presupuestos antropológicos, el autor nos plantea que el análisis platónico-aristotélico no comenzaba con especulaciones sobre su propia posibilidad, sino que se basaba en la comprensión auténtica del ser, concluyendo que la ciencia política supera el simple examen de la validez de las proposiciones, encontrándose más relacionada con la verdad de la existencia. Añade, como cierre del apartado de su estudio con unas palabras que gozan de total actualidad: “Nos enfrentamos aquí, más bien, con personas que saben que sus opiniones no pueden sostenerse tras un análisis crítico, y por qué y que, por ello, prohíben que se analicen las premisas de sus dogmas.” Es el negarse a que se hagan preguntas.

Luego, se dedica Voegelin a presentar el fenómeno de la prohibición de las preguntas analizando algunas opiniones representativas, como son las de Marx, Nietzsche, Hegel y Heidegger. Con lo que da por completado su análisis, definiendo luego conceptual y terminológicamente sus resultados; para ello, toma de la interpretación de Heidegger del ser, el término parusía y habla de parusismo para referirse a la actitud que espera la liberación de los demonios del tiempo en el advenimiento, es decir, en la venida en toda su plenitud del ser concebido en términos inmanentes.

Antes de dedicar unas líneas sobre La filosofía de la Historia Universal, de Hegel y la correspondiente bibliografía, el autor incorpora unas páginas para tratar del asesinato de Dios. En ellas, parte de la proposición de que el objetivo del gnosticismo parusístico, en el sentido recogido en el párrafo precedente, es destruir el orden del ser, que se experimenta como imperfecto e injusto, y reemplazarlo don un orden justo y perfecto mediante el poder creador del hombre; es decir: el orden del ser no nos viene “dado” por poderes divinos o cósmicos, ni por un Dios trascendente, o como un orden esencial del ser; muy al contrario, es algo esencialmente a disposición del hombre y bajo su dominio, por lo que adueñarse del ser requiere destruir su origen trascendente, asesinar a Dios. No solo se sustituye el viejo mundo de Dios por el nuevo del hombre, sino que Dios mismo es una creación suya que éste, el hombre, puede destruir. Y con un recorrido histórico sobre el tema, se cierra el capítulo.

El último bloque de esta obra recoge el ensayo El sucedáneo de la religión: los movimientos gnósticos de masas de nuestro tiempo, publicado en Wort und Wahrheit en 1960, con la intención de presentar al gran público una explicación adicional sobre el simbolismo y la psicología de los movimientos de masas de nuestros días.

En su desarrollo, utiliza el método aristotélico, hablando primeramente de forma ilustrativa sobre la cuestión que se va a estudiar y, luego, cuando el tema está suficientemente aclarado, emprende propiamente el análisis, señalando como movimientos gnósticos, por ejemplo, el progresismo, el positivismo, el marxismo, el psicoanálisis, el comunismo, el fascismo y el nacionalsocialismo; como se ve, movimientos no solo políticos, sino, también, intelectuales.

Expone seis características de la naturaleza de la actitud gnóstica: 1. El gnóstico está insatisfecho con su situación. 2. Sostiene que los problemas de su situación se pueden atribuir al hecho de que el mundo está intrínsecamente mal organizado. 3. Cree que es posible la salvación del mal del mundo. 4. Cree que el orden de ser tiene que ser transformado en un proceso histórico, de un mundo desdichado debe históricamente evolucionar uno bueno. 5. Punto esencial, cree que la acción humana es capaz de modificar el orden del ser y que este acto redentor es posible gracias al esfuerzo del propio hombre. Y 6. La tarea del gnóstico es buscar la fórmula para lograr dicho cambio: el conocimiento.

Con la idea de expresarse de manera adecuada, la actitud gnóstica ha creado su simbolismo en los modernos movimientos de masas; de tales símbolos, recoge algunos, ante la imposibilidad de abarcarlos todos en un corto espacio. Habla, así, de la sanctificatio o perfección de origen cristiano; del simbolismo creado a partir de la especulación sobre la historia de Joaquín de Fiore; de los símbolos provenientes del averroísmo latino y el nominalismo o de la práctica de la oración islámica.

Nos encontramos, pues, ante una obra que, pese a los años transcurridos desde sus versiones originales (son varios ensayos los reunidos aquí) no ha perdido vigencia ya que su interpretación de hechos y circunstancias responde a un planteamiento filosófico, muy bien argumentado y con suficientes apoyos históricos. Una interpretación que, como es habitual en este tipo de estudios, no concita unanimidad de reacciones, pero que resiste muy bien cualquier análisis de sus propuestas. Por lo que se refiere al continente, sería muy de agradecer el uso de un cuerpo tipográfico algo mayor que, sin duda, contribuirá a una lectura más descansada de tan interesante aportación.

Índice

Presentación. Eric Voegelin, filósofo del orden. Guillermo Graíño y José María Carabante.
Nota a la presente edición
Bibliografía

LAS RELIGIONES POLÍTICAS

Prólogo
I. El problema
Estado Religión
II. Akhenaton
III. Jerarquía
Ekklesía
Espiritual y temporal
Apocalipsis
IV. Leviatán
V. La comunidad intramundana
Simbología
Fe
Epílogo
Nota bibliográfica

CIENCIA, POLÍTICA Y GNOSTICISMO: DOS ENSAYOS

Prefacio a la edición americana
Parte I. Ciencia, política y gnosticismo

1. Introducción
2. Ciencia, política y gnosticismo
3. El asesinato de Dios
4. Nota sobre la Filosofía de la historia universal de Hegel
Bibliografía

Parte II. El sucedáneo de la religión: los movimientos gnósticos de masas de nuestro tiempo

El sucedáneo de la religión
 
Juan Antonio Martínez de la Fe
13/12/2014
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Comentarios

La rebelión de la consciencia Juan Antonio Martínez de la Fe , 25/11/2014

La rebelión de la consciencia
Ficha Técnica

Título: La rebelión de la consciencia
Autor: José Luis San Miguel del Pablos
Edita: Kairós, Barcelona, 2014
Colección: Ensayo
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 190
ISBN: 978-84-9988-406-6
Precio: 14 euros

Podría parecer que el término “rebelión” resulta un tanto extremo; pero, en este libro, no lo es. Al contrario, es muy acertado. Nos encontramos ante un libro muy claro desde las primeras líneas, desde su Introducción, donde José Luis San Miguel de Pablos, nos expone el fundamento de su ensayo y las líneas por las que discurrirá a lo largo de sus páginas.

“La humanidad se encuentra actualmente en una encrucijada mucho más que económica.” Y no le falta razón. ¿Hay alguien que lo ponga en duda? La cuestión es analizar esa situación y tratar de encontrar una salida. Nos dice el autor: “El punto de vista que se expone en este libro es que en la metafísica materialista, en tanto que presupuesto filosófico de la modernidad, reside gran parte de la responsabilidad por las patologías sociales existentes, unas patologías extremadamente graves a cuyo clímax estamos asistiendo.”

Aduce  San Miguel de Pablos que ninguna de las habituales metafísicas, a las que, más o menos, estamos acostumbrados, sirve para fundamentar una guía de conducta. Solo una podría potencialmente acudir a darle fundamento: el noocentrismo. ¿Qué entiende por noocentrismo? “Una visión espiritual de nosotros mismos, de la vida y de la Realidad, radicalmente laica y capaz de fundamentar una ética universal. Una visión capaz de sustentar de manera coherente la liberación individual y colectiva del ser humano, en armonía con una naturaleza entendida como de igual importancia.” No deja de reconocer el autor, sin embargo, que las concepciones espirituales no gozan de gran predicamento; es más, se las considera, con frecuencia, como ilusiones escapistas para eludir la problemática real. Pero él está convencido de que “resituar en el centro el ‘foco de ser’, la consciencia (o el espíritu …, escoja cada cual el término que prefiera) es fundamental para enfrentarse a un sistema que intenta por todos los medios robotizarnos, mecanizarnos” y que es la única vía de solución. Y lo afirma con rotundidad: “La recuperación de nuestra dignidad y orgullo de SER, de aquello, en suma que […] compartimos con el resto de la vida del planeta, es la única actitud revolucionaria (o quizás mejor re-evolucionaria […] verdaderamente consecuente y potencialmente eficaz en las actuales circunstancias.”

El primer capítulo de la obra se titula La realidad incomprendida. De “alma” a “epifenómeno.” En él, el autor trata de profundizar y explicar la importancia de simplemente ser: “Existo (soy) incluso sin pensar,” lo que, a su juicio, es más verdadero que el clásico cogito ergo sum. Se trata, nada más y nada menos, de ser, sin más: pura consciencia. Recorre las tendencias que nos han llevado a objetualizar el alma, cuando se ha creído en ella, pues la ciencia empírica la niega, a lo que José Luis San Miguel opone que “vale decir que el dominio de la ciencia no es la totalidad y ni siquiera la totalidad de la experiencia, como cree Agazzi, sino solo la totalidad de la experiencia mediada sensorialmente, por lo que el cogito queda automáticamente excluido.”

Se detiene, también, en exponer las tesis de los materialistas eliminativos, los que estiman que la consciencia no existe o que, a lo sumo, se trata de un subproducto o epifenómeno de la función cerebral, citando como ejemplos ilustrativos a López Corredoira, Paul y Patrica Churchland o Dennett, concluyendo que “el eliminismo no es sino la forma más extrema del materialismo filosófico.” Presta igualmente atención a la psicología conductista, de la que dice que, aunque fiel al método científico, no lo es al sustantivo psicología. Y pasa revista a la controversia científico-filosófica que mantuvieron John Searle y David Chalmers.

Finaliza el capítulo con el epígrafe Pero, finalmente, ¿qué demonios es la consciencia? Y, como el propio autor afirma, no se anda por las ramas a la hora de definirla: “Es la realidad-en-sí de cualquier ser viviente. El en-sí (o desde-sí) cada uno de ellos y, claro está, el en-mí, el fondo de mi ser, lo que inmediatamente me hace ser, sin atributos mentales, sociológicos ni de ningún otro tipo.” Dicho y explicitado queda. Aunque esto no exime de ulteriores aclaraciones que despliega en el resto del epígrafe.

El segundo capítulo supone un nuevo paso en la exposición de la hipótesis de partida; trata de La naturaleza del materialismo, lo opuesto a cualquier atisbo del existir inmaterial. El comentario, con el que San Miguel de Pablos lo cierra, no deja resquicios a la duda sobre su postura: “no es bueno guardar silencio por más tiempo ante el sinsentido de una concepción de la naturaleza, la vida y el hombre que todavía se nos quiere presentar como una liberadora iconoclasia, cuando no es sino un planteamiento dogmático que en sus formas extremas cae en el absurdo, y cuyos negativos efectos, tanto a nivel individual como social, son fácilmente constatables. Ahora más que nunca.” No se puede ser más claro. En las páginas previas a esta conclusión, desarrolla los argumentos que le han conducido a su redacción.

Comienza su exposición con la idea de que, detrás de las grandes ideas guía, siempre hay macroparadigmas cuyos núcleos consisten en concepciones metafísicas y uno de esos macroparadigmas, fundamental para el nacimiento y desarrollo de la civilización industrial moderna, es el materialismo. Su filosofía materialista se ha presentado como inseparable de la cientificidad y, siendo reconocida la ciencia como el único acceso fiable a la realidad, el materialismo filosófico se vino a convertir en una nueva religión que trataba de liberar al hombre y no solo a nivel material.

Prosigue el autor con la explanación de las más recientes teorías sobre la realidad, que llevan a la paradoja de un materialismo sin materia; teorías a las que prestan su apoyo los últimos avances de la física cuántica. Enfrenta, luego, al materialismo con la mística y, también con la sociedad, haciendo ver sus posibles contradicciones, hasta llegar al economicismo (que no la economía) como forma socialmente operativa del materialismo filosófico que nos ha llevado a trastocar la escala de nuestros valores, encumbrando el tener y poseer, raíles por los que discurre la angustiosa sociedad en que vivimos y nos movemos.

Y, tras el materialismo, la espiritualidad. Una espiritualidad experiencial y comprometida, como titula el autor al tercer capítulo de la obra que comentamos. Partiendo de la idea de que espiritualidad no es sinónimo de religión, José Luis San Miguel, con apoyo en pensadores nada sospechosos de creyentes, nos dice que “existe un tipo de inquietud y de posibilidad de experiencia que no es reductible al afán de saber (curiosidad científica), a la apuesta metafísica (religión y filosofía) y ni siquiera al impulso altruista de solidaridad, pese a estar vinculado a todo ello,” aunque no deja de reconocer la dificultad de definir ese ámbito. Lo que sí parece evidente es que nos encontramos en una nueva era, diferente a la corriente espiritualista new age, tan denostada por ser acusada de ingenua y escapista de la realidad.

¿Cuáles serían los elementos que vertebran el paradigma de esta nueva era? Propone el autor dos: 1) el asentamiento de una concepción evolutiva del mundo; y 2) la toma de conciencia de la fundamentalidad de la consciencia misma, de la interioridad de todo ser humano y de todo ser vivo. Las religiones se muestran recelosas de este nuevo paradigma, pues tiene este una tendencia que lleva a religar, a restablecer el vínculo necesario entre el ser humano y el Ser global (el Universo, la Vida, Dios), y que la hace sospechosa de competidora. Pero, en esta línea novedosamente paradigmática no se desprecia a la materia, sino que, asumiéndola, la espiritualiza, notándose las brisas influyentes de las teorías, sumamente sugestivas, de Teilhard de Chardin.

El autor nos propone cinco rasgos de este paradigma, que luego desarrolla detenidamente con gran acierto didáctico:

1. Naturalista, evolutivo, ecológico y sistémico.
2. Racionalidad compleja, “no racionalista”. Ética de responsabilidad para con la vida humana, no humana, presente y futura.
3. Espiritualidad adogmática, universalista y experiencial. Recuperación de la esperanza.
4. No exclusivista ni excluyente, sino inclusivo y reequilibrante.
5. Economía al servicio de la gente, con respeto para la diversidad y la libertad, así como para con la vida del planeta.

Decía André Malraux que el siglo XXI será espiritual o no será. Y el autor, apoyándose en esta sentencia, nos indica los pasos a seguir para conseguir una auténtica liberación del ser humano, y que resume en dos: 1) reconocernos, con sentimiento de dignidad y orgullo, como seres reales conscientes, deteniéndonos en cada una de estas tres palabras, seres, reales y conscientes; y 2) reaprender a pensar, a sentir y a relacionarnos haciendo pie en la Tierra Firme, es decir, recobrar la naturalidad del vivir, tener plena conciencia de ser.

Se detiene, también, en el misterio de la materia; con estas palabras: “Así, un cerebro material-energético puede focalizar y estructurar la realidad-consciencia, al mismo tiempo que es concebido y definido como tal por ella.” Es decir, poner en primer plano la cuestión filosófica y científica del estatus ontológico de la consciencia pura. Y, en la idea de profundizar en esta materia, recurre a la manera oriental de pensar, deteniéndose, principalmente, en el hinduismo.

Cierra este capítulo, que merece un lugar destacado en el conjunto de la obra, con el epígrafe Dejar caer las vendas de los ojos; en él recoge once puntos sobre las cosas que sabemos, pues, como afirma, “mucha gente en el fondo ‘sabe’, pero no quiere admitir que sabe, por lo que sigue comportándose como si no supiera” y es necesario apartar esa venda de ignorancia inducida.

Llegamos así al penúltimo capítulo de este interesante libro, epigrafiado No tienen alma. El sujeto elíptico del verbo son, en este caso y sobre todo, los animales; aunque, tiempos hubo en que se dudó de que algunas tribus atrasadas, por lo general de piel no blanca e, incluso, las mujeres, la tuviesen. Negar el alma a los animales es negar en ellos toda interioridad y hasta toda vitalidad. Tal a todas luces excesiva pretensión solo podía tener dos derivadas: o negar el alma a todos, incluido el ser humano; o, bien, rectificar y devolverles el alma (o su significado esencial). Y ambas derivadas se han producido, aunque no haya concordancia en la definición exacta de “alma”.

Ha sido Pierre Teilhard de Chardin quien expuso una de las aproximaciones más interesantes a la comprensión de lo que es el alma. “Lo hizo en dos pasos: primero, exponiendo su concepción de que la materia no es extraña a la consciencia, sino que la contiene en su germen; y en segundo lugar proponiendo su Ley de Complejidad-Consciencia.” Partiendo de aquí, el autor nos aclara que, cuando habla del alma de los animales no se trata de que esta vaya al cielo cuando mueren, o que se reencarne, o cualquiera otra de las teorías que se manejan; se trata de algo mucho más sencillo: vemos y sentimos que son conscientes, que tienen consciencia. “Esto es el alma”, afirma José Luis San Miguel.

A continuación, nos expone tres aspectos en los que el cambio de concepción del animal tiene especial incidencia: 1. Cambios en el comportamiento, la legislación y la teoría ética; 2. Cambios en la sensibilidad y apertura de un camino de sanación; y 3. Desbloqueos cognitivos.

Llegados a este punto, el autor nos enfrenta a uno de sus más avanzados postulados. Parte de la pregunta de en qué momento de la evolución aparece el primer organismo con interioridad. Y, dado que no es aceptable una intervención externa que la insuflara en un primate para derivar en el homo sapiens, solo encuentra una solución: “Algo tiene que haber en la materia (y en la energía, la gravitación, el espacio, el tiempo, …) que, en profundidad, sea de la naturaleza de la consciencia. ¡Physis y nous tienen que tener, necesariamente, algo que ver.” Tres son las referencias que le sirven de base: Pierre Teilhard de Chardin en primer lugar; luego Jung y, finalmente, el Alma del Mundo, aquella idea antigua de la Naturphilosophie, la rama científica (¿realmente fallida?) del romanticismo filosófico, a la que dedica varias páginas.

Hay una advertencia: la consciencia no es la mente y no es funcional; y, en esta línea, considera el autor que la concepción advaita hindú no ha sido superada. Lo reitera: “La consciencia es lo que hace que la mente vivencie su propia cognitividad, y que esta no sea un simple procesado de datos que no ‘se entera’ de nada.” Por lo que, en ausencia de la consciencia, todo se esfuma, la realidad desaparece. “Es condición óntica absoluta y, por eso, la muerte, entendida como aniquilación total de la consciencia, no puede existir. La consciencia ha de ser ‘siempre’, de algún modo.” Transcrito literalmente, porque el autor reconoce que esto es fuerte y que, sin duda, provocará incredulidad o abierto rechazo en más de uno. Pero, no cabe duda, es una de las aportaciones más interesantes de su estudio.

El capítulo lo cierra con unas Anotaciones éticas. La bondad ¿es no causar nunca sufrimiento? A raíz de todo lo expuesto hasta ahora, concluye que la consciencia y solo ella, no la condición humana y mucho menos la de alguien particular, es lo que hace que haya bien, que haya mal y que haya ética. Y explica dos extremos que sintetizan las posturas arquetípicas: la del inocente, el que está libre de toda culpa, y la del pretendido ángel, que vive obsesionado por la posibilidad de causar sufrimiento y trata de evitarlo a toda costa.

El grito del ser. Título del quinto capítulo. Se trata, no de un grito paralizante, sino de un grito que nos incita a actuar. San Miguel de Pablos ve en el juego de la vida actual dos aspectos que la definen: la cuantificación y la imagen. Tendencia a numerar todo, con un vástago rollizo, el economicismo, que no solo niega el alma, sino que trata de aniquilarla. Y tendencia a priorizar lo que se visualiza, lo externo, el escepticismo radical, moderno y posmoderno, hacia la posibilidad de entrar en contacto con el ser, con el ser del otro y el ser de uno mismo, cuando la auténtica realidad es que el ser soy yo y eres tú.

Esto ha llevado a la actual situación de infierno en que vivimos; apostillando a Sartre, el infierno no son los otros, no, el infierno es un mundo que ha desplazado del centro al ser. ¿Quiénes son los culpables de este lamentable estado de cosas? Los malos, claro, pero no en el sentido judeocristiano e islámico, sino en el de que son actores de la no-comprensión, de la ceguera y de la incapacidad para comprender lo real. Y la principal manifestación de esos malos es el actual sistema socioeconómico que impera globalmente y que se sostiene merced a la cobardía y el fatalismo de la inmensa mayoría; en otras palabras, a causa del miedo: a perder lo que tenemos, a lo desconocido, al inconcebible no ser, a la muerte, …

Y porque ello nos produce sufrimiento, nos arranca el grito; los robots no gritan, pero gritar de verdad implica sentir y eso es algo que presupone consciencia, aquello que define al ser-que-es, incluido naturalmente el humano. De ahí que el objetivo del materialidmo será automatizarnos. Aunque, claro, el problema no es la tecnología y menos la ciencia, sino que la tecnociencia y los que de ella se ocupan no entienden la consciencia. Y el grito de la humanidad, en esta encrucijada incierta tiene todas las características de un proceso iniciático colectivo, de especie, más que de civilización.

En el epígrafe Del economicismo como modelo de simplificación a la evolución como modelo de complejidad describe cómo el sistema socioeconómico e ideológico vigente es maquiavélico, porque consigue obligar a la mayoría a ocuparse únicamente de la supervivencia y a no pensar en nada más; a no poder ascender un peldaño en la escala de necesidades que permita una visión global, imprescindible para fraguar estrategias de liberación.

Para el autor, los términos derecha e izquierda en política y en lo social sí tienen sentido, aplicando el fijismo a la primera y el evolucionismo a la segunda; y, para él, la razón la tiene la izquierda. Lo que afirma porque, a su juicio, no hay lugar para la ambigüedad y la cobardía. Lógicamente, argumenta su postura ideológica. Se apoya en Aurobindo, Teilhard, el Dalai Lama o Leonardo Boff. Y concluye con contundencia: “estoy convencido de que lo absolutamente prioritario hoy es que llegue a haber en numerosos países una ‘masa crítica’ (lo que no significa una mayoría, cosa seguramente utópica) de seres humanos no ‘liberados’, sino que simplemente han empezado a caminar. Seres humanos que hayan descubierto su propia consciencia, con eso sobra y basta.” Y más adelante: “Es necesario que actuemos, empezando por cambiar nosotros mismos, y siguiendo por luchar también en el mundo exterior, con inteligencia y serenidad, y hasta donde sea necesario. Conviene también que nos preparemos para cuando llegue, que llegará, el momento decisivo.”

Antes de cerrar la obra con el apartado dedicado a la Bibliografía, el autor nos aporta una Conclusión. La humanidad necesita una visión desbloqueante. Arranca con la idea de que no es posible vivir sin un trasfondo metafísico, aunque no se sea consciente de ello. Y también con que quien anhela que el mundo cambie tiene que tener alguna idea que lo mueva a ello. En el pasado, las religiones y el materialismo filosófico aportaron esas metafísicas necesarias, pero ya no pueden seguir haciéndolo; lo que no quiere decir que numerosas personas, vinculadas a las religiones tradicionales, no laboren consciente y eficazmente por el desbloqueo espiritual y la liberación material de una humanidad que desea seguir evolucionando, tomando de sus respectivas religiones lo que hay de auténticamente valioso en ellas, pero no en cuanto a los aparatos de poder y a las dogmáticas. Tampoco los fundamentalismos ni el materialismo-racionalismo pueden aportar las metafísicas necesarias para el cambio.

Las propias palabras del autor serán las más apropiadas para cerrar este comentario: “Llega un momento en que la prepotencia de los restos (porque no son más que eso) del materialismo, filosófico, cientificista o economicista resulta insoportable, y en el que no existe razón alguna para seguir soportándola, y mucho menos en silencio y mirando al suelo. “ Hay un orgullo, sí: el orgullo de ser. Y ¿cuál puede ser esa metafísica subyacente a la idea que puede revelarse capaz de guiar la transformación radical? Pues una metafísica de la vida-consciencia, que implica una metafísica del ser.

Y cierra: “Lo que desde aquí se propone, pues, a todos los que saben que así no se puede seguir, es abandonar el espejismo del materialismo filosófico, dejar de una vez de considerarlo una idea progresista y efectuar, ante todo cada uno en su interior, un giro noocéntrico.”

Ciertamente, nos encontramos ante un libro valiente, ante un autor que nos ofrece sus propuestas, racionalmente argumentadas y expuestas sin tapujos. No teme tomar postura ante los hechos. Nos ofrece su visión y su oferta de solución. Consciente, eso sí, de que no todos aceptarán sus presupuestos, muchos los rechazarán y no pocos los mirarán despectivamente. Pero, para él, no es hora de callar, sino de hablar con claridad. Y así lo hace, empleando un lenguaje asequible, muy cercano incluso, directísimo y coloquial; hace hincapié en sus ideas fundamentales, destacándolas con herramientas tipográficas (negritas, cursivas, guiones,…). Un esfuerzo merecedor de la atención de los lectores, pues no les defraudará.


Índice

Introducción

1. La realidad incomprendida. De “alma” a “epifenómeno”
2. La naturaleza del materialismo
3. Una espiritualidad experiencial y comprometida
4. “No tienen alma”
5. El grito del ser
Conclusión: La humanidad necesita una visión desbloqueante

Bibliografía
 
Juan Antonio Martínez de la Fe
25/11/2014
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Silencios Cantados se presenta el sábado 29 de noviembre a las 19,00 horas en la emblemática Sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid, sito en la calle Alcalá, 42 (Metro Sevilla o Banco de España). El acto tendrá formato de concierto, presentando en directo poemas y canciones del libro.


Silencios Cantados, un viaje al interior del alma de María Villarroya
Ficha técnica

Título: Silencios Cantados
Autora: María Villarroya
www.mariavillarroya.com
Editorial: Sí sostenido, Madrid, octubre 2014
www.sisostenido.es
Páginas: 735
ISBN: 978-84-943107-0-6


La cantante, escritora, compositora y actriz María Villarroya emerge en el mundo editorial con “Silencios Cantados”, una compilación de poemas enlazados con textos llenos de la sabiduría adquirida por una  mujer que, después de dar un giro a su vida, emprendió un viaje interior para descubrir la plenitud de la existencia.

Silencios Cantados, una obra que no puede ser descrita como un libro, disco, concierto o taller, sino como una obra que lo abarca todo, es el relato de ese viaje interior de la autora en busca de una vida plena, con sentido, que le ha llevado a recuperar y componer poemas y canciones y a presentarlos como obra literario-musical. Es la voz de una mujer que se ha atrevido a expresar su vida.

Silencios Cantados, según su autora, es un manual de Sabiduría para todo navegante que haya decidido conocerse a sí mismo y hacer de su vida una aventura apasionante, sin límites, en busca de la verdadera Libertad.

María explica:  me pasé muchos años construyendo castillos en el aire, hasta que un día desperté con la Voz del Alma resquebrajada… y emprendí el viaje hacia mí misma.  De este “navegar” regresé fortalecida con la esencia de Silencios Cantados, para compartirlos desde la Belleza del Amor más puro… desde mi corazón al corazón de los demás.
Y concluye: … esta obra es la melodía de mi experiencia, mis silencios cantados.

Una obra profunda

Se trata de un libro lleno de sorpresas que sacude y rompe cimientos para invitar al lector a reconstruirlos desde una nueva mirada. Este viaje de reencuentro consigo misma es una experiencia profunda de despertar, que ha sido vivida y escrita en primera persona y que ha inspirado este cuaderno de navegación. La obra de una mujer valiente que se ha atrevido a abrir su corazón para compartir las perlas de su aprendizaje.

Silencios Cantados está editado por  “Sí sostenido”,  una productora y editorial literaria y audiovisual que tiene el propósito de crear, producir, distribuir y difundir proyectos que potencien el conocimiento y desarrollo del ser humano en cualquier formato: libros, audiovisuales, conciertos, recitales, eventos, talleres, cursos, encuentros, etc.
 
 
María Villarroya

María Villarroya es cantante, escritora, compositora y actriz. Está casada y es madre de dos hijos. Nació en Mataró (Barcelona) y vive en Madrid. Estudió la carrera de Canto en el Liceo de Barcelona y la de Magisterio. En su juventud grabó dos discos en solitario. Amplió su formación vocal y de Teatro Musical en Inglaterra y Estados Unidos. Ha sido protagonista de varios musicales y su voz ha estado presente en multitud de conciertos.

Hace ya mucho tiempo, que María decide volver a su propio origen y realizar la obra de su vida: Silencios Cantados, donde pone su talento al servicio del conocimiento y la realización del ser humano. Su bella voz aterciopelada impacta y sacude en lo más hondo del corazón. Una mujer profunda y consciente, que ha trabajado cada centímetro de su vida para darle sentido y despertar a la alegría de ser. En sus palabras: “Porque lo he vivido, lo canto”.

Presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

Silencios Cantados se presenta el sábado 29 de noviembre a las 19,00 horas en la emblemática Sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid, sito en la  calle Alcalá, 42 (Metro Sevilla o Banco de España). El acto tendrá formato de concierto, presentando en directo poemas y canciones del libro.
Redacción T21
24/11/2014
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Comentarios

Cartografías del 23-F Carmen Anisa , 01/11/2014

Representaciones en la prensa, la televisión, la novela, el cine y la cultura popular


Cartografías del 23-F


Ficha Técnica
 
Título: Cartografías del 23-F
Editores: Francisca López y Enric Castelló
Edita: Laertes Ediciones . Barcelona, septiembre de 2014
Materia: Ensayo e Historia
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 272
ISBN: 978-84-7584-953-9
PVP: 16.00€
 

Han pasado treinta y tres años del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Aquella tarde, alrededor de las seis y veinte, un grupo de guardias civiles, al mando del teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió en el Palacio de las Cortes mientras se realizaba la votación para la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez.
 
La radio retransmitía en directo el pleno del congreso y los comentarios de los periodistas de la Cadena Ser se mezclaron con gritos, amenazas y disparos. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo en aquel momento; parecía el guión de una ficción radiofónica, pero no lo era. Al día siguiente, las imágenes que se vieron en televisión recordaban una escena cinematográfica, pero no se trataba de una película.
 
La fotografía del teniente coronel Tejero, de perfil, con el brazo izquierdo en alto y empuñando una pistola con la mano derecha, se convirtió en un principio en el símbolo de lo que la mayoría de los españoles quería dejar atrás para siempre: el pasado de la guerra civil y de la dictadura. La imagen, captada por el fotógrafo de la agencia EFE Manuel Pérez Barriopedro, apareció en la edición de la una de la madrugada del 24 de febrero en el diario El País.
 
El papel de los medios de comunicación fue esencial durante aquellas horas. Desde la Cadena Ser se difundían nuevas noticias, declaraciones de periodistas y personalidades, y se hacían llamamientos a la serenidad, mientras que los españoles esperaban ante el televisor el anunciado mensaje del rey Juan Carlos, que se emitió al fin, a la una y cuarto de la madrugada.
 
Para un gran sector de la sociedad española el 23-F representa algo más que un acontecimiento histórico, pues esa fecha forma parte de su memoria personal. Para algunos el 23-F es un recuerdo de su juventud o de su infancia. Quizás, en sus casas, los mayores, pero sobre todo los abuelos, temían que la historia se repitiese; ellos habían vivido el fatídico golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que provocó una guerra civil a la que siguió una durísima posguerra.   
 
Sin embargo para otra gran parte de la sociedad española actual, el 23-F apenas significa un párrafo en un manual de Historia, y unas imágenes que se repiten año tras año en noticias o reportajes de televisión cada vez que llega esa fecha. Como señala Manuel Palacio en el prólogo de Cartografías del 23-F, si no existiera ese material mediático elaborado por trabajadores de TVE, la agencia de noticias EFE y la Cadena Ser “no existirían esas conmemoraciones mediáticas de cada 23 F”.

Cartografías del 23-F es una obra colectiva coordinada por Francisca López y Enric Castelló en la que se analizan las distintas producciones culturales surgidas a partir del material mediático primigenio. Este análisis conlleva además una reflexión acerca de cómo ha evolucionado la sociedad española y de cómo estos cambios han quedado reflejados en las producciones culturales que tratan el tema del 23-F.
 
La idea de este libro surge en el año 2009, en conversaciones informales. Pero fue en el 2012 cuando los dos autores decidieron sacar adelante el proyecto con la colaboración de otros especialistas interesados en este tema. Francisca López aclara en la introducción al libro:
 
Lo que constatábamos en 2009 y lo que despertó nuestra curiosidad es que, en la producción cultural de ese año en torno al 23 F, el evento histórico parecía haber sido completamente sustituido por la fuerza simbólica tanto de las siglas como de las imágenes de televisión con las que comúnmente se lo invoca. Es decir, unas y otras habían terminado por convertirse en signos vacíos, listos para su reciclaje y resignificación.
 
El 23 F se estaba convirtiendo en un mito, conforme a la definición de Roland Barthes: un sistema semiológico de segunda generación que, como tal, “priva totalmente de la historia al objeto de que habla. En él la historia se evapora”.
 
La atención que ha recibido el 23-F no ha sido la misma a lo largo de los años. Después de la amplia producción cultural en el 81, el tema dejó de interesar. Pero esta tendencia cambió en la primera década del siglo XXI, y lo hizo de forma paralela al auge de Internet.
 
Con el tiempo se habían ido consolidando en el imaginario colectivo las dos interpretaciones de los hechos: la oficial, que se apoya en los documentos audiovisuales; y la no oficial, que insiste en que hay una trama oculta que nunca ha sido desvelada.
 
Cartografías del 23-F  está dividido en dos partes. En la primera se analizan producciones informativas y documentales. Arantxa Capdevila se ocupa del tratamiento del 23-F en la prensa española. A medida que la opinión le gana el terreno a la información se produce la ruptura del consenso inicial. Ya en 1991 cierta  prensa se pregunta si se sabe toda la verdad de los hechos. Una década después, el golpe se presenta como algo anacrónico, propio del siglo XIX, llevado a cabo por unos incompetentes. Tejero se convertirá en un personaje de opereta, mientras que el rey Juan Carlos se erigirá en el gran protagonista.
 
La prensa bautizó el acontecimiento histórico como 23-F, creó unos tópicos y lugares comunes como la expresión “intentona golpista”, y construyó una amplia red de metáforas: desde “la noche de los transistores” hasta el 23 F como “vacuna de la democracia”; más tarde el golpe se convertiría en “opereta”, “bufonada” o “esperpento”.
 
Hugh O’Donnell estudia la presencia del 23-F en la prensa extranjera. Enseguida se crearon unos estereotipos: el rey aparece como salvador de la patria y garante de de democracia; su oponente es Tejero, una figura ridícula, el bufón del drama.
 
En “El 23-F como recuerdo-destello: prácticas de memoria en el documental televisivo nacional”, Carlos Rueda Laffond analiza cómo en estas producciones el 23-F se presenta como un “riesgo capital” para desestabilizar la democracia; frente a ello aparece la reacción del rey. Esta construcción otorga “un cariz épico no tanto al golpe en sí, evidentemente, como sobre todo al “contragolpe” real y a su significación institucional y colectiva”.
 
Enric Castelló en “El golpe a través del caleidoscopio autonómico” se ocupa de los productos sobre el 23-F en las televisiones autonómicas. Sin salirse del discurso dominante el relato vasco destacaba las consecuencias políticas del intento del golpe de Estado, mientras que la televisión catalana se acercaba a la línea oficial aunque señalaba lo poco que se investigó. Resulta también muy interesante la evolución de estos documentales en otras televisiones autonómicas, sobre todo en la valenciana.
 
La segunda parte del libro se centra en las producciones de ficción: cómo se ha representado el 23-F en la novela, el cine, las series de televisión y la cultura popular. Francisca López analiza la producción literaria sobre el golpe; desde novelas cercanas a 1981 hasta el éxito de ventas Anatomía de un instante (2009), de Javier Cercas, un relato que está más cercano a la novela que de ningún otro género. Laíla Quílez Esteve se ocupa de algunas películas que han tratado el 23-F, como un punto de encuentro entre la memoria individual y la colectiva
 
Las producciones televisivas son estudiadas por Ruth Gutiérrez y Sira Hernández. Estas ficciones se apoyan en unos ejes míticos que se repiten: “el futuro democrático de España está ligado a la Corona”, la amenaza de las dos Españas enfrentadas, la importancia de opción centrista que venza sobre los radicalismo y la pérdida de la libertad en el caso de que hubiera triunfado el golpe.
 
Concepción Cascajosa y Vicente Rodríguez analizan la presencia del 23-F en la cultura popular, desde el cómic hasta canciones satíricas y chistes. En los chistes que se contaban en el 81 se repetían motivos como el de los “huevos de Tejero” o recursos escatológicos para descalificar a los políticos. La canción La danza del sable del grupo la Trinca desmitificaba el compromiso democrático de los ciudadanos. Y en un videojuego de 1984 Tejero aparecía como un come-cocos naranja que perseguía a fantasmitas por el congreso. En los últimos años el 23-F ha continuado protagonizando parodias en programas de gran audiencia televisiva.
 
Francisca López y Enric Castelló reflexionan en las conclusiones de Cartografías del 23-F sobre cómo el hecho histórico del fallido golpe de Estado se ha convertido en un “mito de origen”. De la España negra se pasaba a una democracia consolidada y a un acercamiento definitivo a esa Europa que representaba el progreso, la cultura y la libertad. Esta idea se mantiene a lo largo del tiempo y se convierte en un “sitio de memoria”. Pero poco a poco se va vaciando de su significado histórico y se van borrando las fronteras entre la ficción y la realidad, lo que propicia el crecimiento del mito. La interpretación oficial y aquella otra que insiste en la existencia de zonas oscuras conviven también cómodamente. Como señalan los autores:
 
Pronto, el ciudadano empezará a dudar sobre qué fue cierto, qué leyó en la prensa o vio en la película, qué le contaron como verdad y como hipótesis, qué eran suposiciones o a quién se referían con aquel misterioso “hombre del maletín”. Los hechos se desvanecen mientras persiste el secreto de sumario.
 
El 23 de febrero de 2014 la cadena de televisión La Sexta transmitió Operación Palace, el falso documental de Jordi Évole para el programa Salvados. En esas fechas Cartografias del 23-F estaba ya concluido. Sin embargo parece como si Operación Palace ejemplificase una de las conclusiones a las que se llega en el libro. El 23-F se sigue conmemorando pero lo que se conmemora va quedando difuminado. Évole, en palabras de Francisca López “lo único que hace es llevar este vacío de significado a sus últimas consecuencias, inventando una narrativa que llama la atención a la naturaleza de simulacro del mismo evento real”.
 
La polémica que causó el falso reportaje y los debates entre sus defensores y detractores corroboran la vigencia del 23-F en la sociedad española y la importancia de diferenciar el mito épico de los hechos históricos. Por ello era necesario un libro como Cartografías del 23-F, un completo y esclarecedor estudio sobre el 23-F como icono y mito cultural.
 
 
 Índice
 
 
Prólogo. Anatomía de la representación. La materialidad de las cosas. Manuel Palacio
 
Introducción. Cartografía de la producción cultural en torno al 23-F. Francisca López
 
 
Primera parte: Informativos y documentales
 
 
La disolución de un consenso: el 23-F en la prensa. Arantxa Capdevila
 
El 23-F en la prensa anglosajona: drama, mito, olvido. Hugh O’Donnell
 
El 23-F como recuerdo-destello: prácticas de memoria en el documental televisivo nacional. José Carlos Rueda Laffond
 
El golpe a través del caleidoscopio autonómico. Enric Castelló  
 
 
Segunda parte: Novelas, ficciones audiovisuales y cultura popular
 
 
De travestis, coleópteros y héroes: El 23-F en la novela. Francisca López
 
Evocaciones del 23-F en el cine español contemporáneo: Muertos de risa, El Calentito y 23-F. Laia Quílez Esteve
 
La ficción televisiva del 23-F. Memoria y mito del golpe a la Transición. Ruth Gutiérrez Delgado y Sira Hernández Corchete
 
Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación…': humor y subversión en las representaciones del 23-F en la cultura popular. Concepción Cascajosa Virino y Vicente Rodríguez Ortega
 
Conclusiones: cartografía de la nación a través del mito. Francisca López y Enric Castelló
 
 
Datos de los editores
 
 
Francisca López es catedrática en el Departamento de Español de Bates College (EE UU), autora de Mito y discurso en la novela femenina de posguerra en España, y coeditora de Historias de la pequeña pantalla: Representaciones históricas en la televisión de la España democrática y de Global Issues in Contemporary Hispanic Women’s Writing: Shaping Gender, the Environment, and Politics.
 
 
Enric Castelló es profesor del Departamento de Estudios de Comunicación de la Universidad Rovira i Virgili y miembro del grupo de investigación en comunicación Asterisc. Es editor de La mediatización del conflicto político (Laertes) y editor cofundador de la Catalan Journal of Communication and Cultural Studies.
 
Carmen Anisa
01/11/2014
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Inteligencia Económica y Competitiva: Evidencias y Confidencias compartidas
Ficha técnica

Autor    Fernando Davara Rodríguez
EditorialE.T. Estudios Técnicos, S.A.
Páginas: 192
ISBN:  978-84-931269-6-4
Precio: 24€


¿En qué consiste la Inteligencia Económica y Competitiva? ¿Cómo y dónde ponerla en práctica? ¿Debe mantenerse en ella el ciclo de inteligencia clásico? ¿Hay que transformarlo o prescindir de él? ¿Cuáles son las tendencias en la aplicación de esta disciplina? ¿Cómo evolucionará en la moderna sociedad digital?

Estas y otras preguntas encuentran respuesta en este libro que trata de acercar al lector este moderno paradigma desde una perspectiva teórico-práctica, al introducir a la vez la terminología y conceptos más característicos y un amplio catálogo de actividades ordenadas mediante un enfoque funcional.

En la obra se analiza la necesidad de adecuar el ciclo clásico de inteligencia y se formula una propuesta innovadora de transformación del mismo para la práctica de la Inteligencia Económica y Competitiva, donde se realza el valor de los actores implicados en el proceso, base fundamental y componente principal del mismo.

Igualmente se explora en las tendencias actuales, como la Inteligencia Territorial, los Sistemas de Inteligencia Económica o la plena integración de las modernas aportaciones de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), como Big Data,  Cloud Computing o la automatización de procesos.

Especial atención merece la exploración de las pautas de participación en la sociedad digital de utilidad para la Inteligencia Económica. Así se abarcan temas clave de la evolución de la Web 2.0, como la monitorización de las redes sociales y su utilización para la producción de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), la e-reputación y e-influencia, la inteligencia de medios sociales (SMINT) o la ciberseguridad y protección  del patrimonio intangible de las organizaciones.

La obra, a modo de manual o guía, está escrita con una orientación pedagógica para hacer accesible este moderno paradigma multidisciplinar a un público muy variado que incluye tanto a estudiantes como a profesionales que deseen introducirse o ampliar sus conocimientos en el tema, decisores, directivos y ejecutivos de grandes empresas y Pymes, del sector público y del mundo académico e investigador.

Resumen del contenido

A continuación resumimos el contenido:

Capítulo 1.  A modo de preámbulo. Orientado a introducir la materia, sintetizando como se ha llegado a la situación actual, hechos más relevantes y enfoques o modelos más generalizados en diferentes países, finalizando con una presentación del objetivo y la estructura de la obra.

Capítulo 2. Del dato a la inteligencia. Dedicado a aclarar conceptos que ayuden a evitar caer en un error muy extendido referente a la tendencia, bastante generalizada, de asimilar datos con información y esta con conocimiento e inteligencia y viceversa.

Asimismo se trata de aportar alguna luz sobre tales diferencias, dejando al lado argumentaciones elementales, facilitando la posterior comprensión de otros términos y conceptos a utilizar en el resto del libro.

Capítulo 3.  Términos y acepciones. A lo largo de este capítulo se exponen algunas de las peculiaridades y características que se ocultan tras las diversas acepciones que se suelen asimilar con el concepto de Inteligencia Económica con el ánimo de identificar las diferencias más representativas entre términos y así poder distinguirlos entre sí y con esta disciplina.

Capítulo 4. La planificación y el proceso. De la estrategia a la táctica. Este capítulo está dedicado a exponer la concepción moderna de la planificación estratégica y el papel que puede jugar la Inteligencia Económica en la percepción actual del concepto.

Asimismo se detalla el proceso que conduce a la producción y difusión de la inteligencia útil para el apoyo a la toma de decisiones, exponiendo las peculiaridades clásicas del denominado Ciclo de Inteligencia, planteando una revisión del mismo y formulando una propuesta de modelo innovador del proceso acorde con el moderno paradigma de la Inteligencia Económica, finalizando el capítulo con unos párrafos destinados a valorar la figura de los actores implicados en dicho proceso, base fundamental y componente principal del mismo.

Capítulo 5. Práctica de la Inteligencia Económica en las organizaciones. En este capítulo se aborda la tarea de aproximar una práctica de la Inteligencia Económica y Competitiva que sea de aplicación en diversos ámbitos y organizaciones, con independencia de su tamaño, sector de actividad y objetivos. Para ello se identifican cuáles son sus principales objetivos así como los principios considerados como los pilares de las diferentes tareas a desarrollar, abordando a continuación una clasificación funcional que oriente y facilite su aplicación práctica en cualquier organización.

Capítulo 6. Anticipando el futuro. Dedicado a anticipar algunas de las previsiones o recomendaciones para el futuro más próximo de la práctica de la Inteligencia Económica con especial atención a su plena integración en la sociedad y economía digitales.

Se tratan casos como los Sistemas de Inteligencia Económica (SIE) de España, la inteligencia territorial, colaboración público privada, etc., incidiendo particularmente en conceptos propios de la moderna sociedad como la integración de nuevas herramientas de las TIC (Cloud, Big Data, …) o los derivados de la utilización masiva de las aplicaciones, herramientas y servicios digitales, directamente relacionados con las funcionalidades y objetivos de la Inteligencia Económica como monitorización y análisis de las redes sociales y su utilización para la producción de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) o la inteligencia de medios sociales SMINT (social media intelligence), e-reputación o reputación on line, etc.

Epílogo. Finaliza el libro con un Epílogo dedicado a la Cultura de inteligencia y a la importancia capital del Factor Humano, por encima de la tecnología, considerada esta como un medio, importante, pero nunca un fin.
Redacción T21
29/10/2014
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Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología

 Ficha Técnica
 
Título: Hacer la presencia
Autora: Polona Tratnik
Edita: Herder Editorial. México DF. Junio de 2014
Materia: Fotografía y biotecnología
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 280 págs.
ISBN: 978-84-254-3260-6
PVP: 22,00€
 
 
 
En Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología, Polona Tratnik se enfoca en el tema de la vida y su relación contemporánea con el arte. Hace énfasis no sólo en los proyectos en que se la representa, sino en los que es “puesta en escena”, así como en los proyectos contemporáneos de Transart que la manipulan con base en las relaciones establecidas entre las ciencias biológicas (genética, neurociencia, ingeniería de tejidos, medicina regenerativa, etc.) y el arte.

En términos generales, este ensayo está particularmente dedicado al medio de la fotografía y al esfuerzo artístico de superarla como medio. El trabajo también se centra en la biotecnología o en los esfuerzos biotecnológicos por intervenir en lo corporal. Al respecto, la autora discute tanto los usos artísticos de la biotecnología, como su carga política cuando se trata de manipular el cuerpo. Tratnik reconoce a la biotecnología como “la” tecnología contemporánea para el poder-de-hacer-vivir, que invierte en el cuerpo y mejora la calidad del cuerpo social activo de la población.
 
 
Contenido

Prólogo. María Antonia González Valerio
 
Capítulo I. Representatividad – Perfomatividad – Rizoma
Capítulo II. El potencial aurático de la copia: presencia, muerte y revivificación con fotografía
Capítulo III. Abriendo el diagrama
Capítulo IV. Transvida, Transcorporalidad
Capítulo V. Impresión – Perspicere – Proyección
Capítulo VI. Cuerpo rizomático
Capítulo VII. Bíos-Techné. La biotecnología del cuerpo y la política de la vida
 
Bibliohemerografía
 
Iconografía
 

Datos de la autora
Redacción
15/10/2014
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Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo Alicia Montesdeoca , 15/10/2014

Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo
Ficha Técnica
 
Título: Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo
Autor: Luis Muñoz Chinarro.
Edita: Ediciones Ameno. Asociación Arte y Cultura Siglo XXI.  Las Palmas de Gran Canaria. Diciembre, 2013
Materia: Autobiografía
Encuadernación: Rústica con tapa
Número de páginas: 100 págs.
ISBN: 978-92-0453111-4
PVP: 10€
 

Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo es una obra autobiográfica de Luis Muñoz Chinarro que plasma de forma amena, tal como él pretendió, algunos rasgos de su vida a lo largo de 22 años. El autor ha optado por la narración en segunda persona: “Me sentí más cómodo, pues además me permitía verme desde otro ángulo, como si fuera un extraterrestre que contemplaba mi vida desde aquel infortunado día del accidente.”
 
En ese tiempo, Luis pasó de ser un alegre e inconsciente muchacho de 15 años (no podía ser de otra manera con esa edad), al que le gustaba dar saltos mortales hacia atrás en la playa, a quedar prisionero en un cuerpo que perdió toda su movilidad por mor de un salto mal calculado.
 
El largo camino que recorre entre el día del accidente y hoy,  -ayer un niño que jugaba a ser grande, hoy un gran hombre dentro de un cuerpo físicamente dependiente- Luis  nos lo sintetiza narrando sus sentimientos y sus reflexiones sobre algunas de las experiencias vividas, con sus sinsabores, sus pérdidas de seres queridos, sus nuevas amistades, su necesidad de amor y de ternura, sus miedos, sus frustraciones y su rebeldía, consciente, cuando encuentra que aquellos que han de asistirlo hacen dejación de sus responsabilidades. Y esto lo expresa con una gran soltura literaria, con sinceridad, gracia, y pasión por llamar a todo por su nombre.
 
El texto muestra, en este tiempo, una personalidad madura que, manteniendo el espíritu crítico, acepta sus condicionantes, y los que la sociedad que le rodea tiene para acoger a aquellos que forman parte de los necesitados permanentes, sin dejar de luchar y reivindicar sus derechos; valorando también, con la misma claridad, los servicios y el amor recibido de los buenos profesionales con los que se ha encontrado, en su largo recorrido por centros hospitalarios y residencias.
 
A través de las 100 páginas, de esta su primera obra, podemos percibir toda una gran riqueza vital que nace del dolor de la pérdida de la facultades físicas pero también se destaca, en ellas, la profundidad y riqueza de un espíritu que ha sido capaz de transformar la tragedia en una fuente de riqueza para sí mismo y para todos los que le conocen y le aman. “Declaro que odio la pena, rechazo las expresiones caritativas y abrazo con amor a todos los que defienden la justicia social”. Así termina el autor el Epílogo de su libro

 
Índice
 
Prólogo. Luis Muñoz León
 
En la memoria
 
La realidad

La fatalidad de un salto mortal
Toledo-Gran Canaria
Leganés
Arucas
De paso por una clínica
Algunas anécdotas
 
Las fantasías

De tantas, dos fantasías
De cómo Raúl prosperó
Fátima
Del encuentro de Luis con Dios

Epílogo
Fotos
 
 
Alicia Montesdeoca
15/10/2014
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Comentarios

Inteligencia espiritual Juan Antonio Martínez de la Fe , 02/10/2014

Vivimos en un desierto espiritual


Inteligencia espiritual
Ficha Técnica

Título: Inteligencia espiritual
Autor: Francesc Torralba Roselló
Edita: Plataforma Editorial, 6ª edición, Barcelona, 2014
Colección: Plataforma Actual
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 338
ISBN: 978-84-96981-74-4
Precio: 19,95 euros

Pero, ¿existe una inteligencia espiritual? Desde que Howard Gardner identificara ocho formas de inteligencia en el ser humano, autores varios han ido incorporando al elenco nuevas maneras de expresión de la inteligencia. Una de las que más éxito ha cosechado ha sido la inteligencia emocional, explicada por Daniel Goleman. La espiritual, de la que trata este libro, no es nueva, aunque su concreción se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo, siendo conocida, también, con otros apelativos, tales como inteligencia existencial o trascendente.

En el Prólogo de su obra, Francesc Torralba trata de perfilar los límites de su propuesta, aunque, probablemente, se haya de recurrir al primer capítulo para acercarnos a las definiciones, que nos permitan centrar el tema. ¿Qué es la inteligencia? Es éste el título que encabeza este primer bloque del libro. En general, el autor nos explica que por inteligencia entiende “la capacidad y la habilidad para responder, de la manera más adecuada posible, a las exigencias que presenta el mundo. Permite reflexionar, cavilar, examinar, revisar e interpretar la realidad.” En definitiva, cumple la inteligencia una función adaptativa que nos permite vivir y pervivir.

Y ¿qué hay de la inteligencia espiritual? La inteligencia espiritual ha sido presentada a principios del siglo XXI por Danah Zohar como un tipo de inteligencia en la línea de la inteligencia emocional, pero con características propias, que merecen destacarse en el estudio de la mente. Abarca los comportamientos éticos, el sentido de la trascendencia y de lo sagrado, nos dice Gonzalo Haya. Es decir, en palabras del autor, que se “detectan en el ser humano una serie de operaciones, un campo de necesidades y de poderes que difícilmente se pueden explicar a partir del cuadro de inteligencias múltiples que ofreció, en su momento, Howard Gardner.” Lo que viene a suponer que ese tipo de capacidades solo puede explicarse adecuadamente si se reconoce en el ser humano, y solo en él, la inteligencia espiritual.

Sentido espiritual

Para sus fines, Torralba parte de la tesis según la cual el ser humano tiene un sentido espiritual, padece unas necesidades de orden espiritual, que no puede desarrollar ni satisfacer de otro modo que cultivando y desarrollando esta inteligencia espiritual. Con esta base, pretende, a través de este ensayo que comentamos, dar a conocer una primera presentación formal de los poderes de la inteligencia espiritual, su cultivo y sus beneficios para el desarrollo de la vida humana; igualmente, propone explorar las consecuencias dramáticas de la atrofia de esta inteligencia, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Y deja claro el autor los terrenos vinculados a esta temática pero que no aborda en su trabajo, tanto el dualismo como el monismo antropológico; muy al contrario, concibe “al ser humano como una unidad multidimensional, exterior e interior, dotado de un dentro y de un fuera, como una única realidad polifacética, capaz de operaciones muy distintas en virtud de las distintas inteligencias que hay en él.” Por otro lado, el objetivo del libro es abordar las bases filosóficas de la inteligencia espiritual, pero no sus bases biológicas. Por todo ello, se limita a presentar las propiedades de esta inteligencia espiritual y su peculiaridad dentro del conjunto de las inteligencias múltiples.

Dicho esto, el autor, con buen criterio, hace un recorrido sobre El mapa de las inteligencias desarrollado por Gardner, deteniéndose en cada uno de sus tipos de manera resumida: La inteligencia lingüística, la musical, la lógico-matemática, la corporal y kinestésica, la espacial y visual, la intrapersonal, la interpersonal y, por último, la naturista. Si bien en la obra es oportuno este capítulo recordatorio, no merece mayor comentario por ser tema bastante conocido.

Y, ya en el capítulo III, aborda el núcleo: ¿Qué es la inteligencia espiritual? Comienza con un recorrido sobre lo más destacado de la amplia bibliografía aparecida desde el momento en que Zohar y Marshall acuñaron el término: Viktor Frankl, Robert Emmons, Kathleen Noble, Frances Vaughan, David B. King, Singh G., son, entre otros los autores citados en este espacio. Se detiene Torralba en la definición que da Gardner de la inteligencia espiritual: “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.” Y de Singh G. destaca que la inteligencia espiritual, debidamente cultivada, hace del ser humano un homo religiosus, ya que la creencia religiosa es una manifestación del desarrollo de la inteligencia espiritual.

Es evidente que los términos espíritu y espiritual encierran unos conceptos difíciles de delimitar. Pero Torralba es claro cuando lo aplica al ser humano: “Cuando afirmamos que el ser humano es capaz de vida espiritual en virtud de su inteligencia espiritual, nos referimos a que tiene capacidad para un tipo de experiencias, de preguntas, de movimiento y de operaciones que solo se dan en él y que, lejos de apartarle de la realidad, del mundo, de la corporeidad y de la naturaleza, le permiten vivirla con más intensidad, con más penetración, ahondando en los últimos niveles.” Quiere esto decir que lo espiritual no se diluye en una situación, sino que siempre es capaz de distanciarse de ella sin diluirse en ella; la inteligencia espiritual no nos contrapone al mundo, sino que nos hace tomar postura frente a él, no es esclavo de sus instintos. Y, por supuesto, deja patente que la vida espiritual no es patrimonio de las personas religiosas.

Una vida así entendida, claro es que presenta una serie de necesidades que, según Torralba, han sido tabuladas y consideradas en los entornos sanitarios más sofisticados del mundo. Tales necesidades, que se exacerban en situaciones límite, las recoge siguiendo a Simone Weil: “la necesidad de sentido, la de reconciliación con uno mismo y con la propia vida, la de reconocimiento de la propia identidad como persona, la de orden, la de verdad, la de libertad, la de arraigo, la de orar, la simbólico-ritual y la de soledad y silencio.” Una relación con la que, con total seguridad, no todo el mundo está de acuerdo, pero es muy coherente con el desarrollo del planteamiento del autor, que sí quiere dejar claro que el materialismo radical ha sido incapaz de satisfacer tales exigencias. Y otra cosa queda clara: la espiritualidad no necesariamente ha de vincularse a lo religioso, surgiendo el concepto de espiritualidad laica; en apoyo de su tesis, cita a Bernard Besret, Luc Ferry, René Barbier, André Comte-Sponville o Gabriel Madinier.

Para finalizar este capítulo, Torralba aborda unas pocas cuestiones. La primera es la fina línea divisoria entre inteligencia espiritual y la intrapersonal de Gardner; ya este consideraba que la espiritual puede ser una amalgama de la interpersonal y la intrapersonal, aunque sostiene que puede ser una buena candidata para convertirse en una octava inteligencia en su listado; aunque advierte, eso sí, de la problemática que plantea su inclusión en dicho listado el hecho de que lo moral o lo espiritual depende mucho de las culturas. Torralba acepta la proximidad entre lo que defiende como inteligencia espiritual y la llamada intrapersonal, pero no acepta que sean totalmente coincidentes; para él, la primera abre la mente a una constelación de preguntas que resume en siete grandes bloques: preguntas por el yo, preguntas sobre el destino futuro (inmortalidad, …), preguntas sobre el propio origen, preguntas sobre el sentido de la vida, preguntas sobre la finalidad de la vida humana, preguntas sobre el origen del mundo y, finalmente, preguntas sobre la posibilidad de un Dios. El otro aspecto que toca es el de la estrecha relación entre la inteligencia espiritual y el cuerpo: es ella misma cuerpo, pero no solo cuerpo; gracias a ella, el ser humano es capaz de generar un mundo intangible; pero, no cabe duda: existe una estrecha relación entre la inteligencia corporal y la espiritual. Y cierra este bloque dedicando unas líneas a la inteligencia emocional.

Núcleo de la obra

Con el capítulo cuarto, Los poderes de la inteligencia espiritual, llegamos al núcleo de la obra. Cuenta con diecisiete apartados cuyo conjunto es el más amplio del libro. Son diecisiete posibilidades que nos brinda la inteligencia espiritual, que, con frecuencia, se diferencian poco entre sí, aunque cada una encierra matices que le otorgan su singularidad. Solo se esbozan aquí, en estas apresuradas líneas, pero son merecedoras de una reposada lectura que, por otro lado, no conducirá siempre a coincidir con los planteamientos de Francesc Torralba. La búsqueda de sentido es el primero de estos poderes; la inteligencia espiritual nos hace capaces de interrogarnos por el sentido de la existencia, por lo que realmente dota de valor y significado a nuestra estancia en el mundo. El preguntar último; no nos ofrece el autor un listado exhaustivo de aquellas cuestiones que nos plantea la inteligencia espiritual, pero sí ofrece algunas: ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene mi existencia? ¿Qué puedo esperar después de mi muerte? ¿Qué sentido tiene el mundo? ¿Para qué sufrir, para qué luchar? ¿Qué es lo que merece la pena ser vivido? ¿Cómo dotar de sentido a mi vida? Preguntas sin respuesta, pero que estimulan el desarrollo filosófico, científico y tecnológico de la humanidad.

Sigue La capacidad de distanciamiento, el poder tomar distancia de la realidad circundante; es la condición de posibilidad de la propia consciencia de la singularidad y de la realización de la vida en un marco de libertad; concepto este, el de libertad, muy abordado, especialmente desde los estudios sobre nuestro cerebro. Viene, a continuación, La autotrascendencia, una facultad que nos permite movernos hacia lo que no conocemos, para ir hacia lo que no tenemos, para entrar en el terreno de lo desconocido; es evitar instalarnos en donde estamos, en el estadio que se conoce.

El asombro. Una cosa es existir y otra muy distinta es darse cuenta de que uno existe; una cosa es mirar y otra admirarse de la realidad; en palabras del autor, “es una experiencia mental y emocional, una sensación que también afecta a lo corporal, pero que tiene su raíz en la inteligencia espiritual.” El sexto poder que nos explica Torralba es el El autoconocimiento; la inteligencia espiritual nos faculta para adentrarnos por la infinita senda que conduce al conocimiento de uno mismo, lugar en el que convergen la inteligencia intrapersonal y la espiritual; y con esta última, podemos distinguir el personaje, del ser, la representación, de la esencia.

La facultad de valorar es la siguiente propuesta del autor; es decir, la capacidad de tomar distancia del mundo y de uno mismo para repensar el pasado y anticipar el futuro; para valorar y emitir juicios de valor sobre decisiones, actos y omisiones. Únicamente el ser humano es capaz de construir una escala de valores. A continuación, nos habla de El gozo estético o facultad para tomar consciencia de lo bello y valioso que hay en las acciones y omisiones del pasado y, también, para vivir la experiencia estética, deleitarse con la belleza de la realidad, para captar lo sublime de las cosas.

Le sigue El sentido del misterio, porque el desarrollo de las ciencias naturales no atrofia el sentido de lo misterioso, sino que, antes al contrario, lo desarrolla con más intensidad ya que, mientras más se adentra uno en los misterios de la naturaleza, va descubriendo más niveles de la realidad por conocer. La décima propuesta es La búsqueda de una sabiduría; nos dice Torralba: “Toda persona anhela, desde lo más profundo de su ser, una sabiduría vital, una visión global de la existencia, una orientación que le permita vivir una existencia feliz”, y la inteligencia espiritual nos permite elaborar una síntesis global del mundo y encontrar el lugar que cada uno ocupa en él.

Apartado once: El sentido de pertenencia al Todo. Mejor, las palabras del autor: “El desarrollo de la inteligencia espiritual faculta para tomar conciencia de la íntima relación de todo con todo, de la profunda y subterránea interconexión entre los seres del cosmos, entre todas las acciones y las omisiones, los procesos que acaecen en la naturaleza. Quien cultiva la inteligencia espiritual es capaz de sentirse miembro del gran Todo, estrechamente unido a cualquier entidad física, biológica, vegetal o irracional.” Es inevitable pensar en el poco cuidado que tenemos con nuestra casa, la Tierra. Y el doce: La superación de la dualidad. Se trata de la capacidad de borrar la línea fronteriza que, a los ojos de la razón, separa a un ser de otro ser; con el apoyo de la inteligencia espiritual, podemos ver al otro como una realidad que emana de un mismo principio, como un ser que forma parte del mismo Todo. Se trata, pues, de un hermano en la existencia.

El epígrafe trece es El poder de lo simbólico; la inteligencia espiritual nos permite trascender el mundo natural y a nosotros mismos; convierte los objetos naturales y los que fabricamos en realidades simbólicas, en instrumentos que comunican algo que está más allá de ellos. Y el siguiente bloque es La llamada interior; a medida que desarrollamos nuestra vida, nos damos cuenta de que estamos llamados a hacer algo con ella y que tenemos que descubrirlo por nosotros mismos, ya que nadie puede sustituirnos; en definitiva, la búsqueda de sentido de la vida es un ejercicio de escucha.

Alcanzando los tres últimos epígrafes de este más que interesante capítulo, nos encontramos, primeramente, con el quince: La elaboración de ideales de vida; se trata de objetivos, referencias personales, aspiraciones que deseamos hacer realidad a lo largo de nuestra vida; son la expresión concreta de lo que deseamos llegar a ser, de lo que nos proponemos lograr y tenemos intención de conseguir con esfuerzo, tesón y sacrificio. Otro de los poderes de la inteligencia espiritual es La capacidad de religación; en la medida en que el ser humano se interroga por lo eterno, por lo infinito, prepara la religiosidad, aunque ésta puede no irrumpir en la vida de una persona; “la religiosidad expresa la capacidad de religarse que tiene el ser humano, de vincularse a un Ser que reconoce como distinto de sí y con el que establece alguna forma de comunicación.” Aunque, eso sí, la espiritualidad no exige necesariamente la religación con un Ser superior, pero tampoco la excluye. Y el último epígrafe de este capítulo se refiere a La ironía y el humor, capacidades para las que hay que tomar distancia respecto del mundo, de uno mismo y de los otros, pues, en definitiva, la ironía es una forma de humor que se sobre esta posibilidad, nos explica Torralba.

Inteligencia espiritual

Con todas estas cualidades aquí enunciadas someramente, no es de extrañar que el siguiente capítulo se dedique a El cultivo de la inteligencia espiritual. En estas páginas, se nos ofrece una serie de consejos que nos ayudarán a estimularla. En primer lugar, figura la práctica asidua de la soledad, una soledad que no ha de interpretarse como una fuga del mundo y que se desarrolla en proporción inversa al crecimiento en edad. Viene luego el gusto por el silencio, correlato de lo antedicho; y no se trata solo del silencio físico, sino, sobre todo, el silencio interior. Le sigue la contemplación que, partiendo de los sentido externos, trasciende el plano de la percepción; no se trata de observar atentamente, ni de una mera visión, sino que se trata de ser receptivo a la realidad, ensanchar al máximo la sensibilidad para captar el latido de la realidad exterior, para conectar con lo que se oculta en ella, con ese trasfondo invisible a los ojos. También estimula nuestra inteligencia espiritual el filosofar, que incluye, además del estímulo a la inteligencia espiritual, el desarrollo de otros tipos de inteligencia, como la intrapersonal o la lógico-matemática. Siguiendo a Kandinsky, hay que buscar lo espiritual en el arte: cuando uno profundiza en una obra artística, se encuentra con una vida espiritual activa. También es buen ejercicio la práctica del diálogo socrático; no todo diálogo tiene dimensiones espirituales, pero cuando los interlocutores abordan cuestiones últimas, la inteligencia espiritual recibe especial cuidado. Y, aunque pueda parecer lo contrario, también el ejercicio físico beneficia a este tipo de inteligencia, pues estimula las distintas capacidades de la persona y dinamiza sus múltiples inteligencias. El dolce far niente, el dulce no hacer nada que, contrariamente a lo que se pueda pensar, no es necesariamente estéril o vacío. Y si esto es así, ¿qué decir de la experiencia de la fragilidad?; el conocimiento de la muerte, la consideración del sufrimiento y de la miseria de la vida son experiencias impulsoras de la inteligencia espiritual. Como lo es también el deleite musical, merced a la especial capacidad de la música para estimularla. Lugar importante ocupa la práctica de la meditación, es decir, ejercitar con método la atención y cultivar armónicamente la mente para potenciarla; se trata de prescindir del pensar, de purificar el interior para mejorar tanto la vida emocional como la mental y acceder al sosiego. Por último y no por ello menos importante, estimula nuestra inteligencia espiritual el ejercicio de la solidaridad, pues, cuando se practica, se hace porque se siente uno estrechamente unido al otro, a sus dolores y sufrimientos, porque es alguien que forma parte de nuestro propio mundo personal.

Lógico es que, tras conocer la manera de cultivar la inteligencia espiritual, sepamos qué frutos podemos recoger. Es a lo que dedica Francesc Torralba el capítulo sexto de la obra: Beneficios de la inteligencia espiritual; no se trata de un capítulo novedoso, pues sus aportaciones aparecen como consecuencias naturales de todo lo expuesto hasta ahora; es más: una lectura reposada de este elenco de beneficios nos permite percibir, como ocurre en otras de sus páginas, cierto solapamiento de conceptos pues interseccionan unos con otros. Arranca con los siete criterios que Hétu propone para identificar la madurez espiritual: apertura a la experiencia, toma de responsabilidad, cuidado de las relaciones interpersonales, superación de uno mismo, flexibilidad, búsqueda de sentido y, finalmente, cultivo de la interioridad. Torralba nos propone algunos beneficios más del cultivo de la inteligencia espiritual. En primer lugar, la riqueza interior; luego, profundidad en la mirada, es decir, mirar a fondo, habituar la vista a la calma, la paciencia, la serena espera, demorar el juicio, enfocar desde todos los lados posibles y abarcar el caso particular; a continuación, se refiere a la consciencia crítica y autocrítica, o, lo que es lo mismo, actitud crítica frente a uno mismo y al mundo; la calidad de las relaciones, en las que no se puede sustituir a una persona por otra, pues cada una es insustituible en su peculiaridad; la autodeterminación, saber regular nuestra vida desde nosotros mismos, para lo que es imprescindible tomar consciencia de quiénes somos; el sentido de los límites, identificarlos e identificar nuestras resistencias, compañeras inseparables de la vida humana; conocimiento de la posibilidades vitales, es decir, no solo conocer nuestros límites, sino, también nuestras posibilidades; transparencia y receptividad, ser receptivos a los estímulos, más capaces de impregnarnos de lo que acontece fuera del yo; equilibrio interior, pues, con ejercitar la inteligencia espiritual, producimos una transformación interior, tanto de las capacidades y nivel de consciencia, como de comportamientos y actitudes; la vida como proyecto, la capacidad de autodirigirnos, a pesar de nuestras limitaciones y determinismos parciales ya que podemos orientar nuestra existencia dotándola de un estilo peculiar y característico; capacidad de sacrificio; y, finalmente, vivencia plena del ahora, pues nuestra memoria nos faculta para recordar vivencias, hechos ya acaecidos, mientras que nuestra imaginación nos habilita para proyectar el futuro e identificar horizontes posibles. Es evidente que se trata de aportaciones descriptivas por lo general, sin un apoyo minuciosamente argumentado, puesto que no es ese el objeto de este ensayo. En todo caso, son postulados racionalmente asumibles, con independencia del mayor o menor acuerdo que se tenga con el autor sobre cada uno de estos beneficios que nos propone como frutos de la inteligencia espiritual.

Pero, así como se puede cultivar este tipo de inteligencia, que tanto bien nos proporciona, cabe, igualmente, la posibilidad de que la entorpezcamos, a lo que se dedica el capítulo séptimo, La atrofia de la inteligencia espiritual. Las propias palabras de Francesc Torralba nos indican el trasfondo de este capítulo: “La atrofia no es el fracaso. Es la consecuencia de la deseducación, del no cultivo, de la dejadez. Cuando uno fracasa, es porque ha intentado realizar un proyecto, aplicar una hipótesis de trabajo. Cuando uno se atrofia es porque no ha desarrollado un dispositivo que estaba en él. Lo que ocurre en la actualidad con la inteligencia espiritual, es que raramente se cultiva en el ámbito educativo formal; que permanece en un estado potencial.” Dicho esto, el autor nos propone una serie de elementos que contribuyen a la atrofia de la inteligencia espiritual, que es, justamente, el arma necesaria para combatirlos. Nos habla, así, del sectarismo, el cerrarse en una comunidad y aislarse del mundo, considerando que la verdad solo se encuentra allí y, fuera de ella, vive el error; el fanatismo, el deseo vehemente de obligar a los demás a cambiar, pues no se soporta que sean diferentes; el gregarismo, es decir, esa tendencia a imitar, a copiar, a meterse dentro del grupo, sin criterio alguno, a seguir los pasos de la multitud, a emular activamente lo que hacen los otros; la banalidad, ese estímulo ambiental que nos lleva a vivir en la superficialidad, a correr alocadamente de novedad en novedad, de emoción en emoción, sin tener en cuenta quiénes somos; el consumismo, ese reducir la vida a consumir objetos e informaciones, identificando lo real con lo que es objeto de una posible experiencia, con lo útil, respondiendo no a la pregunta de quiénes somos sino de cuánto tenemos; el vacío existencial es otra consecuencia de la atrofia de vida espiritual que nos lleva a una frustración existencial, a un sentimiento de falta de sentido de la propia existencia; el aburrimiento de vivir, la apatía y desgana vital tienen como antídoto perfecto el cultivo de la inteligencia espiritual; el autoengaño, por el que fabricamos una imagen irreal, inexacta de nosotros mismos, al intentar hacerla más aceptable; el gusto por lo vulgar, consecuencia de la incapacidad para ofrecer resistencia a un estímulo, dejando de lado el distanciamiento necesario de lo que nos viene de fuera; la intolerancia, la incapacidad de aceptar al otro por causa de sus ideas, convicciones o creencias; el narcisismo, la adoración del yo, el amor desordenado de sí mismo, el culto a la propia persona; y, finalmente, la parálisis vital, la desgana de vivir, la expresión del nihilismo práctico. Torralba nos describe sucintamente cada uno de estos obstáculos así como sus consecuencias en la vida diaria, explicando cómo el cultivo de la inteligencia espiritual nos ayuda a superarlos.

El octavo y último capítulo es Inteligencia espiritual, felicidad y paz. Se trata de una reflexión sobre todo lo expuesto en las páginas que le preceden. Torralba nos habla de la relación entre inteligencia espiritual y transformación social, dado que aquella, lejos de apartar al ser humano de su entorno natural y social, lo hace más receptivo, más sensible, más plenamente integrado en el entorno. Continúa con una reflexión sobre la necesidad de tener muy en cuenta la inteligencia espiritual en el desarrollo del proceso educativo, lo que no siempre sucede por el lastre de un laicismo mal entendido que elude el tema, espinoso sin duda, de la espiritualidad; aporta aquí algunos ejemplos de iniciativas pioneras, a modo experimental, de la educación de la inteligencia espiritual en el entorno educativo público y laico, aunque se detiene, de manera especial, en la publicación de las escuelas católicas madrileñas Reflexiones en torno a la competencia espiritual. La dimensión espiritual y religiosa en el contexto de las competencias básicas educativas, aunque advierte el autor de la necesidad de no confundir espiritualidad con fe. También considera la relación entre la inteligencia espiritual y la ética global, aportando la Declaración de una ética global, del II Parlamento Mundial de las Religiones. Igualmente, se refiere a la pacificación del mundo, un valor esencial para construir el futuro, por el cultivo de la inteligencia espiritual, para, a renglón seguido, unir esta con la consciencia ecológica: el ser espiritual tiene el sentido de pertenencia al Todo y despierta la actitud de respeto activo frente a cualquier forma de vida, desde las más simples hasta las más complejas. Y finaliza con un apartado dedicado al proyecto de una vida feliz, con cuyas palabras cierra su trabajo: “La inteligencia espiritual, en la medida en que nos abre a la cuestión del sentido y permite tomar distancia del propio ser y de la propia vida, faculta para identificar lo que en ella no anda bien, las debilidades y las flaquezas que hay en ella, también sus fortalezas y capacidades latentes. Esto es clave para diseñar inteligentemente el futuro.”

Es, en definitiva, una obra clara en sus objetivos, expuesta con suma claridad y precisión formal. No todos aceptarán sus postulados; es más: muchos procurarán rebatirlos con argumentos de tanto peso, al menos, como los que emplea Francesc Torralba. Pero siempre, el lector interesado encontrará en estas páginas un excelente compendio, muy al alcance de todos, de cuanto atañe a la inteligencia espiritual. El libro se cierra con una relación de fuentes bibliográficas y de bibliografía especializada.

Índice

Prólogo

I. ¿Qué es la inteligencia?

II. El mapa de las inteligencias
1. Inteligencia lingüística
2. Inteligencia musical
3. Inteligencia lógico-matemática
4. Inteligencia corporal y kinestésica
5. Inteligencia espacial y visual
6. Inteligencia intrapersonal
7. Inteligencia interpersonal
8. Inteligencia naturista

III. ¿Qué es la inteligencia espiritual?
1. Deshaciendo entuertos
2. Inteligencia espiritual y vida espiritual
3. Necesidades espirituales
4. ¿Una espiritualidad laica?
5. Inteligencia espiritual e intrapersonal
6. La inteligencia espiritual y el cuerpo
7. Inteligencia espiritual y emocional

IV. Los poderes de la inteligencia espiritual
1. La búsqueda de sentido
2. El preguntar último
3. La capacidad de distanciamiento
4. La autotrascendencia
5. El asombro
6. El autoconocimiento
7. La facultad de valorar
8. El gozo estético
9. El sentido del misterio
10. La búsqueda de una sabiduría
11. El sentido de pertenencia al Todo
13. El poder de lo simbólico
14. La llamada interior
15. La elaboración de ideales de vida
16. La capacidad de religación
17. La ironía y el humor

V. El cultivo de la inteligencia espiritual
1. La práctica asidua de la soledad
2. El gusto por el silencio
3. La contemplación
4. El ejercicio de filosofar
5. Lo espiritual en el arte
6. El diálogo socrático
7. El ejercicio físico
8. El dulce no hacer nada
9. La experiencia de la fragilidad
10. El deleite musical
11. La práctica de la meditación
12. El ejercicio de la solidaridad

VI. Beneficios de la inteligencia espiritual
1. La riqueza interior: la creatividad
2. Profundidad en la mirada
3. Consciencia crítica y autocrítica
4. La calidad de las relaciones
5. La autodeterminación
6. El sentido de los límites
7. El conocimiento de las posibilidades
8. Transparencia y receptividad
9. Equilibrio interior
10. La vida como proyecto
11. Capacidad de sacrificio
12. Vivencia plena del ahora

VII. La atrofia de la inteligencia espiritual
1. El sectarismo
2. El fanatismo
3. El gregarismo
4. La banalidad
5. El consumismo
6. El vacío existencial
7. El aburrimiento
8. El autoengaño
9. El gusto por lo vulgar
10. La intolerancia
11. El narcisismo
12. La parálisis vital

VIII. Inteligencia espiritual, felicidad y paz
1. Inteligencia espiritual y transformación social
2. La educación de la inteligencia espiritual
3. Inteligencia espiritual y ética global
4. La pacificación del mundo
5. Inteligencia espiritual y consciencia ecológica
6. El proyecto de una vida feliz

XI. Bibliografía

Fuentes bibliográficas
Bibliografía especializada

Juan Antonio Martínez de la Fe
02/10/2014
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Comentarios

Latinoamérica 2030: Estudio Delphi y Escenarios Alicia Montesdeoca , 10/09/2014

The Millennium Project


Latinoamérica 2030: Estudio Delphi y Escenarios

Ficha Técnica
 
Título: The Millennium Project. Latinoamérica 2030
Editor y Coordinador General: José Luis Cordeiro
Edita: Lola Books. Berlín. Primera edición, 2014
Materia: Investigaciones Prospectivas  
Número de páginas: 127 págs.
Encuadernación: Rústica. Tapa blanda
ISBN: 978-3-944203-07-2
PVP: 14 €
 

El Millennium Project nació en 1996 como la parte futurista de las Naciones Unidas, específicamente dentro del Consejo Americano de la Universidad de las Naciones Unidas. Desde entonces ha ido creciendo y ahora es una ONG (organización no-gubernamental) con cerca de medio de centenar de nodos alrededor del mundo. En Latinoamérica hay más de una decena de nodos desde México hasta Argentina y Chile, al igual que en otras partes del mundo como África, Asia, Europa, Norteamérica y Oceanía.
 
Desde su creación, dice Alicia Bárcena en su presentación, el Millennium Project viene realizando una contribución de gran valor para todos aquellos quienes, como nosotros, confiamos en la capacidad de la humanidad para identificar sus desafíos y generar respuestas creativas. En su entrega de 2010 inició una oportuna reflexión acerca del futuro de nuestra región. A esa primera identificación de factores y dimensiones relevantes para la comprensión de cómo se construirá nuestro futuro de cara al 2030, hoy se suma un interesante ejercicio de identificación y definición de posibles trayectorias de futuro.
 
Esta iniciativa de análisis de escenarios se añade así a una larga lista de ejercicios nacionales, de elaboración de visiones de futuro y planes de desarrollo de largo plazo, que los países (sus gobiernos o incluso organizaciones de la sociedad civil) de nuestra región han hecho y están realizando.”
 
[…] ”Varios factores se conjugan en la explicación de esta novedosa expresión de la política pública latinoamericana. La conmemoración del bicentenario de vida independiente en la mayor parte de nuestros países ha sido motivo de reflexión acerca de los progresos sociales obtenidos y también momento oportuno para interrogarse acerca del futuro deseado y la forma de construirlo. Se trata de un hecho simbólico que ha creado un ambiente adecuado para proponerse metas de desarrollo de más largo plazo.”
 
“Latinoamérica 2030 aporta elementos de discusión que serán de utilidad a las búsquedas nacionales que vienen realizándose. La prospectiva es una disciplina novedosa de construcción del futuro, aunque la región cuenta ya con una importante comunidad de especialistas y un numeroso acervo de trabajos, escuelas y personajes. Gracias a la metodología empleada y a la larga experiencia acumulada, el ejercicio plantea un panorama ambicioso de identificación de los grandes vectores portadores de cambio y de construcción de futuros.”
 
 
 
 Contenidos
 
Agradecimientos

Presentaciones
   Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Santiago de Chile, Chile
   José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, Washington, DC, EUA
   Enrique V. Iglesias, Secretario General Iberoamericano, SEGIB, Madrid, España
 
Introducción
 
Parte 1: Estudio Delphi sobre eventos en Latinoamérica y el mundo al año 2030
   1.1. Consideraciones preliminares
   1.2. Diseño de la primera ronda del Real-Time Delphi
   1.3. Los participantes
   1.4. Síntesis de las respuestas
   1.5. Razones de las respuestas
   1.6 Ideas preliminares sobre escenarios simples
   1.7. Conclusiones
 
Parte 2: Estudio Delphi sobre escenarios para Latinoamérica al año 2030
   2.1. De la primera a la segunda ronda Real-Time Delphi
   2.2. Los participantes
   2.3. Matriz de escenarios
   2.4. Escenario 1 – Mañana es hoy: Éxito latinoamericano
   2.5. Escenario 2 – La tecnología como ideología: Creyentes y escépticos
   2.6. Escenario 3 – Región en llamas: El presente informe es secreto
   2.7. Escenario 4 – La red: Muerte y renacimiento
   2.8. Conclusiones
 
Apéndices

Apéndice I: Estadísticas históricas y futuras de Latinoamérica y el mundo usando el modelo I Fs. (International Futures)
Apéndice II: Respuestas completas al estudio Delphi sobre eventos en Latinoamérica y el mundo al año 2030. (En CD-ROM y en Internet: 241 páginas
Apéndice III: Respuestas completas al estudio Delphi sobre escenarios para Latinoamérica al año 2030.  (En CD-ROM y en Internet: 312 páginas)
Apéndice IV: Posibilidades entre Latinoamérica y Europa: El Nuevo Mundo y el Viejo Mundo. Héctor Casanueva
Apéndice V: Posibilidades entre Latinoamérica y Estados Unidos: ¡Pobre Latinoamérica! Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. José Luis Cordeiro
Apéndice VI: Posibilidades entre Latinoamérica y Asia: Nada que perder, todo por ganar. Mario Ignacio Artaza
 
Bibliografía
Biografía de autores
Alicia Montesdeoca
10/09/2014
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Nuevas miradas sobre la resiliencia Redacción , 04/08/2014

Ampliando ámbitos y prácticas


Nuevas miradas sobre la resiliencia

Ficha Técnica
 
Título: Nuevas miradas sobre la resiliencia
Coordinador: José María Madariaga
Edita: Gedisa Editorial. Barcelona, junio de 2014
Materia: Resiliencia
Colección: Psicología
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 256
ISBN: 978-84-9784-862-6
PVP: 19,9€
 
 
Vivimos en una sociedad caracterizada por profundas transformaciones sociales que dan lugar en numerosas ocasiones a una incertidumbre, que a veces nos hace vernos sin capacidad de respuesta. La resiliencia implica, no sólo un afrontamiento, sino lo que es más importante, también una transformación, un aprendizaje, un crecimiento, que va más allá de la mera resistencia a las dificultades. En estas páginas se aborda la resiliencia como multidimensional, por lo que es necesario conocer además de los atributos, rasgos, pilares, recursos o potencialidades de las personas, familias o comunidades, las dinámicas entre los factores emocionales, cognitivos y socioculturales que permiten respuestas resilientes, así como las circunstancias en función de las cuales se han producido. Pero aún más, es necesario entender cómo generar ese marco que haga posible la construcción social de la resiliencia como respuesta a los retos a los que se enfrenta actualmente la sociedad en un contexto globalizado y liderado por las comunicaciones virtuales y el uso de las redes sociales. Por tanto, asumir el paradigma de resiliencia plantea a profesionales e investigadores retos, que requieren compromisos y cambios necesarios y posibles, donde todo el mundo tenga algo que decir y algo que hacer. De ahí la publicación de esta compilación de artículos de diversos expertos en el tema.
 

Índice
 
Primera parte

1. La construcción social de la resiliencia. José María Madariaga, María de las Olas Palma, Pilar Surjo, Cristina Villalba y Ana Arribillaga
 2. La resiliencia en el siglo XXI. Entrevista a Boris Cyrulnik
3. Resiliencia: el reto del cambio de mirada. Stefan Vanistendael
4. Los recursos de la resiliencia. Jean-Pierre Pourtois
5. Resiliencia local y comunitaria frente a la crisis sistemática. Joseba Azkarraga
6. La construcción de la respuesta resiliente, un modelo y su evaluación. Eugenio Saavedra
 
Segunda parte

7. La promoción de la resiliencia en niños/niñas y adolescentes. Jorge Barudy
8. CEANIM: 34 años de la historia de resiliencia comunitaria. María Angélica Kotliarenco
9. ¿Es posible trabajar la resiliencia en los contextos más desfavorables? Elige tu propia aventura. José Luis Rubio y Gema Puig
10. Fundamentos y aplicación de la resiliencia holística. Gloria Elena Gil
11. El proceso resiliente del apego en adopción, acogimiento familiar y residencial. Óscar Pérez-Muga
12. Generando posibilidades. Organizaciones resilientes. Organizaciones con futuro. Anna Forés, Jordi Grané y Rosa María Ollé
Redacción
04/08/2014
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Editado por
Alicia Montesdeoca
Este blog ofrece comentarios de libros seleccionados, que nuestra Redacción considera de interés para la sociedad de nuestro tiempo. Los comentarios están abiertos a la participación de los lectores de nuestra revista, que pueden enviar sus reseñas a la dirección de correo adjunta. La coordinación la realiza Alicia Montesdeoca. (Enviar un mail)



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