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RESEÑAS

Inteligencia Económica y Competitiva: Evidencias y Confidencias compartidas
Ficha técnica

Autor    Fernando Davara Rodríguez
EditorialE.T. Estudios Técnicos, S.A.
Páginas: 192
ISBN:  978-84-931269-6-4
Precio: 24€


¿En qué consiste la Inteligencia Económica y Competitiva? ¿Cómo y dónde ponerla en práctica? ¿Debe mantenerse en ella el ciclo de inteligencia clásico? ¿Hay que transformarlo o prescindir de él? ¿Cuáles son las tendencias en la aplicación de esta disciplina? ¿Cómo evolucionará en la moderna sociedad digital?

Estas y otras preguntas encuentran respuesta en este libro que trata de acercar al lector este moderno paradigma desde una perspectiva teórico-práctica, al introducir a la vez la terminología y conceptos más característicos y un amplio catálogo de actividades ordenadas mediante un enfoque funcional.

En la obra se analiza la necesidad de adecuar el ciclo clásico de inteligencia y se formula una propuesta innovadora de transformación del mismo para la práctica de la Inteligencia Económica y Competitiva, donde se realza el valor de los actores implicados en el proceso, base fundamental y componente principal del mismo.

Igualmente se explora en las tendencias actuales, como la Inteligencia Territorial, los Sistemas de Inteligencia Económica o la plena integración de las modernas aportaciones de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), como Big Data,  Cloud Computing o la automatización de procesos.

Especial atención merece la exploración de las pautas de participación en la sociedad digital de utilidad para la Inteligencia Económica. Así se abarcan temas clave de la evolución de la Web 2.0, como la monitorización de las redes sociales y su utilización para la producción de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), la e-reputación y e-influencia, la inteligencia de medios sociales (SMINT) o la ciberseguridad y protección  del patrimonio intangible de las organizaciones.

La obra, a modo de manual o guía, está escrita con una orientación pedagógica para hacer accesible este moderno paradigma multidisciplinar a un público muy variado que incluye tanto a estudiantes como a profesionales que deseen introducirse o ampliar sus conocimientos en el tema, decisores, directivos y ejecutivos de grandes empresas y Pymes, del sector público y del mundo académico e investigador.

Resumen del contenido

A continuación resumimos el contenido:

Capítulo 1.  A modo de preámbulo. Orientado a introducir la materia, sintetizando como se ha llegado a la situación actual, hechos más relevantes y enfoques o modelos más generalizados en diferentes países, finalizando con una presentación del objetivo y la estructura de la obra.

Capítulo 2. Del dato a la inteligencia. Dedicado a aclarar conceptos que ayuden a evitar caer en un error muy extendido referente a la tendencia, bastante generalizada, de asimilar datos con información y esta con conocimiento e inteligencia y viceversa.

Asimismo se trata de aportar alguna luz sobre tales diferencias, dejando al lado argumentaciones elementales, facilitando la posterior comprensión de otros términos y conceptos a utilizar en el resto del libro.

Capítulo 3.  Términos y acepciones. A lo largo de este capítulo se exponen algunas de las peculiaridades y características que se ocultan tras las diversas acepciones que se suelen asimilar con el concepto de Inteligencia Económica con el ánimo de identificar las diferencias más representativas entre términos y así poder distinguirlos entre sí y con esta disciplina.

Capítulo 4. La planificación y el proceso. De la estrategia a la táctica. Este capítulo está dedicado a exponer la concepción moderna de la planificación estratégica y el papel que puede jugar la Inteligencia Económica en la percepción actual del concepto.

Asimismo se detalla el proceso que conduce a la producción y difusión de la inteligencia útil para el apoyo a la toma de decisiones, exponiendo las peculiaridades clásicas del denominado Ciclo de Inteligencia, planteando una revisión del mismo y formulando una propuesta de modelo innovador del proceso acorde con el moderno paradigma de la Inteligencia Económica, finalizando el capítulo con unos párrafos destinados a valorar la figura de los actores implicados en dicho proceso, base fundamental y componente principal del mismo.

Capítulo 5. Práctica de la Inteligencia Económica en las organizaciones. En este capítulo se aborda la tarea de aproximar una práctica de la Inteligencia Económica y Competitiva que sea de aplicación en diversos ámbitos y organizaciones, con independencia de su tamaño, sector de actividad y objetivos. Para ello se identifican cuáles son sus principales objetivos así como los principios considerados como los pilares de las diferentes tareas a desarrollar, abordando a continuación una clasificación funcional que oriente y facilite su aplicación práctica en cualquier organización.

Capítulo 6. Anticipando el futuro. Dedicado a anticipar algunas de las previsiones o recomendaciones para el futuro más próximo de la práctica de la Inteligencia Económica con especial atención a su plena integración en la sociedad y economía digitales.

Se tratan casos como los Sistemas de Inteligencia Económica (SIE) de España, la inteligencia territorial, colaboración público privada, etc., incidiendo particularmente en conceptos propios de la moderna sociedad como la integración de nuevas herramientas de las TIC (Cloud, Big Data, …) o los derivados de la utilización masiva de las aplicaciones, herramientas y servicios digitales, directamente relacionados con las funcionalidades y objetivos de la Inteligencia Económica como monitorización y análisis de las redes sociales y su utilización para la producción de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) o la inteligencia de medios sociales SMINT (social media intelligence), e-reputación o reputación on line, etc.

Epílogo. Finaliza el libro con un Epílogo dedicado a la Cultura de inteligencia y a la importancia capital del Factor Humano, por encima de la tecnología, considerada esta como un medio, importante, pero nunca un fin.
Redacción T21
29/10/2014
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Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología

 Ficha Técnica
 
Título: Hacer la presencia
Autora: Polona Tratnik
Edita: Herder Editorial. México DF. Junio de 2014
Materia: Fotografía y biotecnología
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 280 págs.
ISBN: 978-84-254-3260-6
PVP: 22,00€
 
 
 
En Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología, Polona Tratnik se enfoca en el tema de la vida y su relación contemporánea con el arte. Hace énfasis no sólo en los proyectos en que se la representa, sino en los que es “puesta en escena”, así como en los proyectos contemporáneos de Transart que la manipulan con base en las relaciones establecidas entre las ciencias biológicas (genética, neurociencia, ingeniería de tejidos, medicina regenerativa, etc.) y el arte.

En términos generales, este ensayo está particularmente dedicado al medio de la fotografía y al esfuerzo artístico de superarla como medio. El trabajo también se centra en la biotecnología o en los esfuerzos biotecnológicos por intervenir en lo corporal. Al respecto, la autora discute tanto los usos artísticos de la biotecnología, como su carga política cuando se trata de manipular el cuerpo. Tratnik reconoce a la biotecnología como “la” tecnología contemporánea para el poder-de-hacer-vivir, que invierte en el cuerpo y mejora la calidad del cuerpo social activo de la población.
 
 
Contenido

Prólogo. María Antonia González Valerio
 
Capítulo I. Representatividad – Perfomatividad – Rizoma
Capítulo II. El potencial aurático de la copia: presencia, muerte y revivificación con fotografía
Capítulo III. Abriendo el diagrama
Capítulo IV. Transvida, Transcorporalidad
Capítulo V. Impresión – Perspicere – Proyección
Capítulo VI. Cuerpo rizomático
Capítulo VII. Bíos-Techné. La biotecnología del cuerpo y la política de la vida
 
Bibliohemerografía
 
Iconografía
 

Datos de la autora
Redacción
15/10/2014
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Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo Alicia Montesdeoca , 15/10/2014

Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo
Ficha Técnica
 
Título: Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo
Autor: Luis Muñoz Chinarro.
Edita: Ediciones Ameno. Asociación Arte y Cultura Siglo XXI.  Las Palmas de Gran Canaria. Diciembre, 2013
Materia: Autobiografía
Encuadernación: Rústica con tapa
Número de páginas: 100 págs.
ISBN: 978-92-0453111-4
PVP: 10€
 

Realidad y fantasía de un prisionero de su cuerpo es una obra autobiográfica de Luis Muñoz Chinarro que plasma de forma amena, tal como él pretendió, algunos rasgos de su vida a lo largo de 22 años. El autor ha optado por la narración en segunda persona: “Me sentí más cómodo, pues además me permitía verme desde otro ángulo, como si fuera un extraterrestre que contemplaba mi vida desde aquel infortunado día del accidente.”
 
En ese tiempo, Luis pasó de ser un alegre e inconsciente muchacho de 15 años (no podía ser de otra manera con esa edad), al que le gustaba dar saltos mortales hacia atrás en la playa, a quedar prisionero en un cuerpo que perdió toda su movilidad por mor de un salto mal calculado.
 
El largo camino que recorre entre el día del accidente y hoy,  -ayer un niño que jugaba a ser grande, hoy un gran hombre dentro de un cuerpo físicamente dependiente- Luis  nos lo sintetiza narrando sus sentimientos y sus reflexiones sobre algunas de las experiencias vividas, con sus sinsabores, sus pérdidas de seres queridos, sus nuevas amistades, su necesidad de amor y de ternura, sus miedos, sus frustraciones y su rebeldía, consciente, cuando encuentra que aquellos que han de asistirlo hacen dejación de sus responsabilidades. Y esto lo expresa con una gran soltura literaria, con sinceridad, gracia, y pasión por llamar a todo por su nombre.
 
El texto muestra, en este tiempo, una personalidad madura que, manteniendo el espíritu crítico, acepta sus condicionantes, y los que la sociedad que le rodea tiene para acoger a aquellos que forman parte de los necesitados permanentes, sin dejar de luchar y reivindicar sus derechos; valorando también, con la misma claridad, los servicios y el amor recibido de los buenos profesionales con los que se ha encontrado, en su largo recorrido por centros hospitalarios y residencias.
 
A través de las 100 páginas, de esta su primera obra, podemos percibir toda una gran riqueza vital que nace del dolor de la pérdida de la facultades físicas pero también se destaca, en ellas, la profundidad y riqueza de un espíritu que ha sido capaz de transformar la tragedia en una fuente de riqueza para sí mismo y para todos los que le conocen y le aman. “Declaro que odio la pena, rechazo las expresiones caritativas y abrazo con amor a todos los que defienden la justicia social”. Así termina el autor el Epílogo de su libro

 
Índice
 
Prólogo. Luis Muñoz León
 
En la memoria
 
La realidad

La fatalidad de un salto mortal
Toledo-Gran Canaria
Leganés
Arucas
De paso por una clínica
Algunas anécdotas
 
Las fantasías

De tantas, dos fantasías
De cómo Raúl prosperó
Fátima
Del encuentro de Luis con Dios

Epílogo
Fotos
 
 
Alicia Montesdeoca
15/10/2014
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Inteligencia espiritual Juan Antonio Martínez de la Fe , 02/10/2014

Vivimos en un desierto espiritual


Inteligencia espiritual
Ficha Técnica

Título: Inteligencia espiritual
Autor: Francesc Torralba Roselló
Edita: Plataforma Editorial, 6ª edición, Barcelona, 2014
Colección: Plataforma Actual
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 338
ISBN: 978-84-96981-74-4
Precio: 19,95 euros

Pero, ¿existe una inteligencia espiritual? Desde que Howard Gardner identificara ocho formas de inteligencia en el ser humano, autores varios han ido incorporando al elenco nuevas maneras de expresión de la inteligencia. Una de las que más éxito ha cosechado ha sido la inteligencia emocional, explicada por Daniel Goleman. La espiritual, de la que trata este libro, no es nueva, aunque su concreción se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo, siendo conocida, también, con otros apelativos, tales como inteligencia existencial o trascendente.

En el Prólogo de su obra, Francesc Torralba trata de perfilar los límites de su propuesta, aunque, probablemente, se haya de recurrir al primer capítulo para acercarnos a las definiciones, que nos permitan centrar el tema. ¿Qué es la inteligencia? Es éste el título que encabeza este primer bloque del libro. En general, el autor nos explica que por inteligencia entiende “la capacidad y la habilidad para responder, de la manera más adecuada posible, a las exigencias que presenta el mundo. Permite reflexionar, cavilar, examinar, revisar e interpretar la realidad.” En definitiva, cumple la inteligencia una función adaptativa que nos permite vivir y pervivir.

Y ¿qué hay de la inteligencia espiritual? La inteligencia espiritual ha sido presentada a principios del siglo XXI por Danah Zohar como un tipo de inteligencia en la línea de la inteligencia emocional, pero con características propias, que merecen destacarse en el estudio de la mente. Abarca los comportamientos éticos, el sentido de la trascendencia y de lo sagrado, nos dice Gonzalo Haya. Es decir, en palabras del autor, que se “detectan en el ser humano una serie de operaciones, un campo de necesidades y de poderes que difícilmente se pueden explicar a partir del cuadro de inteligencias múltiples que ofreció, en su momento, Howard Gardner.” Lo que viene a suponer que ese tipo de capacidades solo puede explicarse adecuadamente si se reconoce en el ser humano, y solo en él, la inteligencia espiritual.

Sentido espiritual

Para sus fines, Torralba parte de la tesis según la cual el ser humano tiene un sentido espiritual, padece unas necesidades de orden espiritual, que no puede desarrollar ni satisfacer de otro modo que cultivando y desarrollando esta inteligencia espiritual. Con esta base, pretende, a través de este ensayo que comentamos, dar a conocer una primera presentación formal de los poderes de la inteligencia espiritual, su cultivo y sus beneficios para el desarrollo de la vida humana; igualmente, propone explorar las consecuencias dramáticas de la atrofia de esta inteligencia, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Y deja claro el autor los terrenos vinculados a esta temática pero que no aborda en su trabajo, tanto el dualismo como el monismo antropológico; muy al contrario, concibe “al ser humano como una unidad multidimensional, exterior e interior, dotado de un dentro y de un fuera, como una única realidad polifacética, capaz de operaciones muy distintas en virtud de las distintas inteligencias que hay en él.” Por otro lado, el objetivo del libro es abordar las bases filosóficas de la inteligencia espiritual, pero no sus bases biológicas. Por todo ello, se limita a presentar las propiedades de esta inteligencia espiritual y su peculiaridad dentro del conjunto de las inteligencias múltiples.

Dicho esto, el autor, con buen criterio, hace un recorrido sobre El mapa de las inteligencias desarrollado por Gardner, deteniéndose en cada uno de sus tipos de manera resumida: La inteligencia lingüística, la musical, la lógico-matemática, la corporal y kinestésica, la espacial y visual, la intrapersonal, la interpersonal y, por último, la naturista. Si bien en la obra es oportuno este capítulo recordatorio, no merece mayor comentario por ser tema bastante conocido.

Y, ya en el capítulo III, aborda el núcleo: ¿Qué es la inteligencia espiritual? Comienza con un recorrido sobre lo más destacado de la amplia bibliografía aparecida desde el momento en que Zohar y Marshall acuñaron el término: Viktor Frankl, Robert Emmons, Kathleen Noble, Frances Vaughan, David B. King, Singh G., son, entre otros los autores citados en este espacio. Se detiene Torralba en la definición que da Gardner de la inteligencia espiritual: “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.” Y de Singh G. destaca que la inteligencia espiritual, debidamente cultivada, hace del ser humano un homo religiosus, ya que la creencia religiosa es una manifestación del desarrollo de la inteligencia espiritual.

Es evidente que los términos espíritu y espiritual encierran unos conceptos difíciles de delimitar. Pero Torralba es claro cuando lo aplica al ser humano: “Cuando afirmamos que el ser humano es capaz de vida espiritual en virtud de su inteligencia espiritual, nos referimos a que tiene capacidad para un tipo de experiencias, de preguntas, de movimiento y de operaciones que solo se dan en él y que, lejos de apartarle de la realidad, del mundo, de la corporeidad y de la naturaleza, le permiten vivirla con más intensidad, con más penetración, ahondando en los últimos niveles.” Quiere esto decir que lo espiritual no se diluye en una situación, sino que siempre es capaz de distanciarse de ella sin diluirse en ella; la inteligencia espiritual no nos contrapone al mundo, sino que nos hace tomar postura frente a él, no es esclavo de sus instintos. Y, por supuesto, deja patente que la vida espiritual no es patrimonio de las personas religiosas.

Una vida así entendida, claro es que presenta una serie de necesidades que, según Torralba, han sido tabuladas y consideradas en los entornos sanitarios más sofisticados del mundo. Tales necesidades, que se exacerban en situaciones límite, las recoge siguiendo a Simone Weil: “la necesidad de sentido, la de reconciliación con uno mismo y con la propia vida, la de reconocimiento de la propia identidad como persona, la de orden, la de verdad, la de libertad, la de arraigo, la de orar, la simbólico-ritual y la de soledad y silencio.” Una relación con la que, con total seguridad, no todo el mundo está de acuerdo, pero es muy coherente con el desarrollo del planteamiento del autor, que sí quiere dejar claro que el materialismo radical ha sido incapaz de satisfacer tales exigencias. Y otra cosa queda clara: la espiritualidad no necesariamente ha de vincularse a lo religioso, surgiendo el concepto de espiritualidad laica; en apoyo de su tesis, cita a Bernard Besret, Luc Ferry, René Barbier, André Comte-Sponville o Gabriel Madinier.

Para finalizar este capítulo, Torralba aborda unas pocas cuestiones. La primera es la fina línea divisoria entre inteligencia espiritual y la intrapersonal de Gardner; ya este consideraba que la espiritual puede ser una amalgama de la interpersonal y la intrapersonal, aunque sostiene que puede ser una buena candidata para convertirse en una octava inteligencia en su listado; aunque advierte, eso sí, de la problemática que plantea su inclusión en dicho listado el hecho de que lo moral o lo espiritual depende mucho de las culturas. Torralba acepta la proximidad entre lo que defiende como inteligencia espiritual y la llamada intrapersonal, pero no acepta que sean totalmente coincidentes; para él, la primera abre la mente a una constelación de preguntas que resume en siete grandes bloques: preguntas por el yo, preguntas sobre el destino futuro (inmortalidad, …), preguntas sobre el propio origen, preguntas sobre el sentido de la vida, preguntas sobre la finalidad de la vida humana, preguntas sobre el origen del mundo y, finalmente, preguntas sobre la posibilidad de un Dios. El otro aspecto que toca es el de la estrecha relación entre la inteligencia espiritual y el cuerpo: es ella misma cuerpo, pero no solo cuerpo; gracias a ella, el ser humano es capaz de generar un mundo intangible; pero, no cabe duda: existe una estrecha relación entre la inteligencia corporal y la espiritual. Y cierra este bloque dedicando unas líneas a la inteligencia emocional.

Núcleo de la obra

Con el capítulo cuarto, Los poderes de la inteligencia espiritual, llegamos al núcleo de la obra. Cuenta con diecisiete apartados cuyo conjunto es el más amplio del libro. Son diecisiete posibilidades que nos brinda la inteligencia espiritual, que, con frecuencia, se diferencian poco entre sí, aunque cada una encierra matices que le otorgan su singularidad. Solo se esbozan aquí, en estas apresuradas líneas, pero son merecedoras de una reposada lectura que, por otro lado, no conducirá siempre a coincidir con los planteamientos de Francesc Torralba. La búsqueda de sentido es el primero de estos poderes; la inteligencia espiritual nos hace capaces de interrogarnos por el sentido de la existencia, por lo que realmente dota de valor y significado a nuestra estancia en el mundo. El preguntar último; no nos ofrece el autor un listado exhaustivo de aquellas cuestiones que nos plantea la inteligencia espiritual, pero sí ofrece algunas: ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene mi existencia? ¿Qué puedo esperar después de mi muerte? ¿Qué sentido tiene el mundo? ¿Para qué sufrir, para qué luchar? ¿Qué es lo que merece la pena ser vivido? ¿Cómo dotar de sentido a mi vida? Preguntas sin respuesta, pero que estimulan el desarrollo filosófico, científico y tecnológico de la humanidad.

Sigue La capacidad de distanciamiento, el poder tomar distancia de la realidad circundante; es la condición de posibilidad de la propia consciencia de la singularidad y de la realización de la vida en un marco de libertad; concepto este, el de libertad, muy abordado, especialmente desde los estudios sobre nuestro cerebro. Viene, a continuación, La autotrascendencia, una facultad que nos permite movernos hacia lo que no conocemos, para ir hacia lo que no tenemos, para entrar en el terreno de lo desconocido; es evitar instalarnos en donde estamos, en el estadio que se conoce.

El asombro. Una cosa es existir y otra muy distinta es darse cuenta de que uno existe; una cosa es mirar y otra admirarse de la realidad; en palabras del autor, “es una experiencia mental y emocional, una sensación que también afecta a lo corporal, pero que tiene su raíz en la inteligencia espiritual.” El sexto poder que nos explica Torralba es el El autoconocimiento; la inteligencia espiritual nos faculta para adentrarnos por la infinita senda que conduce al conocimiento de uno mismo, lugar en el que convergen la inteligencia intrapersonal y la espiritual; y con esta última, podemos distinguir el personaje, del ser, la representación, de la esencia.

La facultad de valorar es la siguiente propuesta del autor; es decir, la capacidad de tomar distancia del mundo y de uno mismo para repensar el pasado y anticipar el futuro; para valorar y emitir juicios de valor sobre decisiones, actos y omisiones. Únicamente el ser humano es capaz de construir una escala de valores. A continuación, nos habla de El gozo estético o facultad para tomar consciencia de lo bello y valioso que hay en las acciones y omisiones del pasado y, también, para vivir la experiencia estética, deleitarse con la belleza de la realidad, para captar lo sublime de las cosas.

Le sigue El sentido del misterio, porque el desarrollo de las ciencias naturales no atrofia el sentido de lo misterioso, sino que, antes al contrario, lo desarrolla con más intensidad ya que, mientras más se adentra uno en los misterios de la naturaleza, va descubriendo más niveles de la realidad por conocer. La décima propuesta es La búsqueda de una sabiduría; nos dice Torralba: “Toda persona anhela, desde lo más profundo de su ser, una sabiduría vital, una visión global de la existencia, una orientación que le permita vivir una existencia feliz”, y la inteligencia espiritual nos permite elaborar una síntesis global del mundo y encontrar el lugar que cada uno ocupa en él.

Apartado once: El sentido de pertenencia al Todo. Mejor, las palabras del autor: “El desarrollo de la inteligencia espiritual faculta para tomar conciencia de la íntima relación de todo con todo, de la profunda y subterránea interconexión entre los seres del cosmos, entre todas las acciones y las omisiones, los procesos que acaecen en la naturaleza. Quien cultiva la inteligencia espiritual es capaz de sentirse miembro del gran Todo, estrechamente unido a cualquier entidad física, biológica, vegetal o irracional.” Es inevitable pensar en el poco cuidado que tenemos con nuestra casa, la Tierra. Y el doce: La superación de la dualidad. Se trata de la capacidad de borrar la línea fronteriza que, a los ojos de la razón, separa a un ser de otro ser; con el apoyo de la inteligencia espiritual, podemos ver al otro como una realidad que emana de un mismo principio, como un ser que forma parte del mismo Todo. Se trata, pues, de un hermano en la existencia.

El epígrafe trece es El poder de lo simbólico; la inteligencia espiritual nos permite trascender el mundo natural y a nosotros mismos; convierte los objetos naturales y los que fabricamos en realidades simbólicas, en instrumentos que comunican algo que está más allá de ellos. Y el siguiente bloque es La llamada interior; a medida que desarrollamos nuestra vida, nos damos cuenta de que estamos llamados a hacer algo con ella y que tenemos que descubrirlo por nosotros mismos, ya que nadie puede sustituirnos; en definitiva, la búsqueda de sentido de la vida es un ejercicio de escucha.

Alcanzando los tres últimos epígrafes de este más que interesante capítulo, nos encontramos, primeramente, con el quince: La elaboración de ideales de vida; se trata de objetivos, referencias personales, aspiraciones que deseamos hacer realidad a lo largo de nuestra vida; son la expresión concreta de lo que deseamos llegar a ser, de lo que nos proponemos lograr y tenemos intención de conseguir con esfuerzo, tesón y sacrificio. Otro de los poderes de la inteligencia espiritual es La capacidad de religación; en la medida en que el ser humano se interroga por lo eterno, por lo infinito, prepara la religiosidad, aunque ésta puede no irrumpir en la vida de una persona; “la religiosidad expresa la capacidad de religarse que tiene el ser humano, de vincularse a un Ser que reconoce como distinto de sí y con el que establece alguna forma de comunicación.” Aunque, eso sí, la espiritualidad no exige necesariamente la religación con un Ser superior, pero tampoco la excluye. Y el último epígrafe de este capítulo se refiere a La ironía y el humor, capacidades para las que hay que tomar distancia respecto del mundo, de uno mismo y de los otros, pues, en definitiva, la ironía es una forma de humor que se sobre esta posibilidad, nos explica Torralba.

Inteligencia espiritual

Con todas estas cualidades aquí enunciadas someramente, no es de extrañar que el siguiente capítulo se dedique a El cultivo de la inteligencia espiritual. En estas páginas, se nos ofrece una serie de consejos que nos ayudarán a estimularla. En primer lugar, figura la práctica asidua de la soledad, una soledad que no ha de interpretarse como una fuga del mundo y que se desarrolla en proporción inversa al crecimiento en edad. Viene luego el gusto por el silencio, correlato de lo antedicho; y no se trata solo del silencio físico, sino, sobre todo, el silencio interior. Le sigue la contemplación que, partiendo de los sentido externos, trasciende el plano de la percepción; no se trata de observar atentamente, ni de una mera visión, sino que se trata de ser receptivo a la realidad, ensanchar al máximo la sensibilidad para captar el latido de la realidad exterior, para conectar con lo que se oculta en ella, con ese trasfondo invisible a los ojos. También estimula nuestra inteligencia espiritual el filosofar, que incluye, además del estímulo a la inteligencia espiritual, el desarrollo de otros tipos de inteligencia, como la intrapersonal o la lógico-matemática. Siguiendo a Kandinsky, hay que buscar lo espiritual en el arte: cuando uno profundiza en una obra artística, se encuentra con una vida espiritual activa. También es buen ejercicio la práctica del diálogo socrático; no todo diálogo tiene dimensiones espirituales, pero cuando los interlocutores abordan cuestiones últimas, la inteligencia espiritual recibe especial cuidado. Y, aunque pueda parecer lo contrario, también el ejercicio físico beneficia a este tipo de inteligencia, pues estimula las distintas capacidades de la persona y dinamiza sus múltiples inteligencias. El dolce far niente, el dulce no hacer nada que, contrariamente a lo que se pueda pensar, no es necesariamente estéril o vacío. Y si esto es así, ¿qué decir de la experiencia de la fragilidad?; el conocimiento de la muerte, la consideración del sufrimiento y de la miseria de la vida son experiencias impulsoras de la inteligencia espiritual. Como lo es también el deleite musical, merced a la especial capacidad de la música para estimularla. Lugar importante ocupa la práctica de la meditación, es decir, ejercitar con método la atención y cultivar armónicamente la mente para potenciarla; se trata de prescindir del pensar, de purificar el interior para mejorar tanto la vida emocional como la mental y acceder al sosiego. Por último y no por ello menos importante, estimula nuestra inteligencia espiritual el ejercicio de la solidaridad, pues, cuando se practica, se hace porque se siente uno estrechamente unido al otro, a sus dolores y sufrimientos, porque es alguien que forma parte de nuestro propio mundo personal.

Lógico es que, tras conocer la manera de cultivar la inteligencia espiritual, sepamos qué frutos podemos recoger. Es a lo que dedica Francesc Torralba el capítulo sexto de la obra: Beneficios de la inteligencia espiritual; no se trata de un capítulo novedoso, pues sus aportaciones aparecen como consecuencias naturales de todo lo expuesto hasta ahora; es más: una lectura reposada de este elenco de beneficios nos permite percibir, como ocurre en otras de sus páginas, cierto solapamiento de conceptos pues interseccionan unos con otros. Arranca con los siete criterios que Hétu propone para identificar la madurez espiritual: apertura a la experiencia, toma de responsabilidad, cuidado de las relaciones interpersonales, superación de uno mismo, flexibilidad, búsqueda de sentido y, finalmente, cultivo de la interioridad. Torralba nos propone algunos beneficios más del cultivo de la inteligencia espiritual. En primer lugar, la riqueza interior; luego, profundidad en la mirada, es decir, mirar a fondo, habituar la vista a la calma, la paciencia, la serena espera, demorar el juicio, enfocar desde todos los lados posibles y abarcar el caso particular; a continuación, se refiere a la consciencia crítica y autocrítica, o, lo que es lo mismo, actitud crítica frente a uno mismo y al mundo; la calidad de las relaciones, en las que no se puede sustituir a una persona por otra, pues cada una es insustituible en su peculiaridad; la autodeterminación, saber regular nuestra vida desde nosotros mismos, para lo que es imprescindible tomar consciencia de quiénes somos; el sentido de los límites, identificarlos e identificar nuestras resistencias, compañeras inseparables de la vida humana; conocimiento de la posibilidades vitales, es decir, no solo conocer nuestros límites, sino, también nuestras posibilidades; transparencia y receptividad, ser receptivos a los estímulos, más capaces de impregnarnos de lo que acontece fuera del yo; equilibrio interior, pues, con ejercitar la inteligencia espiritual, producimos una transformación interior, tanto de las capacidades y nivel de consciencia, como de comportamientos y actitudes; la vida como proyecto, la capacidad de autodirigirnos, a pesar de nuestras limitaciones y determinismos parciales ya que podemos orientar nuestra existencia dotándola de un estilo peculiar y característico; capacidad de sacrificio; y, finalmente, vivencia plena del ahora, pues nuestra memoria nos faculta para recordar vivencias, hechos ya acaecidos, mientras que nuestra imaginación nos habilita para proyectar el futuro e identificar horizontes posibles. Es evidente que se trata de aportaciones descriptivas por lo general, sin un apoyo minuciosamente argumentado, puesto que no es ese el objeto de este ensayo. En todo caso, son postulados racionalmente asumibles, con independencia del mayor o menor acuerdo que se tenga con el autor sobre cada uno de estos beneficios que nos propone como frutos de la inteligencia espiritual.

Pero, así como se puede cultivar este tipo de inteligencia, que tanto bien nos proporciona, cabe, igualmente, la posibilidad de que la entorpezcamos, a lo que se dedica el capítulo séptimo, La atrofia de la inteligencia espiritual. Las propias palabras de Francesc Torralba nos indican el trasfondo de este capítulo: “La atrofia no es el fracaso. Es la consecuencia de la deseducación, del no cultivo, de la dejadez. Cuando uno fracasa, es porque ha intentado realizar un proyecto, aplicar una hipótesis de trabajo. Cuando uno se atrofia es porque no ha desarrollado un dispositivo que estaba en él. Lo que ocurre en la actualidad con la inteligencia espiritual, es que raramente se cultiva en el ámbito educativo formal; que permanece en un estado potencial.” Dicho esto, el autor nos propone una serie de elementos que contribuyen a la atrofia de la inteligencia espiritual, que es, justamente, el arma necesaria para combatirlos. Nos habla, así, del sectarismo, el cerrarse en una comunidad y aislarse del mundo, considerando que la verdad solo se encuentra allí y, fuera de ella, vive el error; el fanatismo, el deseo vehemente de obligar a los demás a cambiar, pues no se soporta que sean diferentes; el gregarismo, es decir, esa tendencia a imitar, a copiar, a meterse dentro del grupo, sin criterio alguno, a seguir los pasos de la multitud, a emular activamente lo que hacen los otros; la banalidad, ese estímulo ambiental que nos lleva a vivir en la superficialidad, a correr alocadamente de novedad en novedad, de emoción en emoción, sin tener en cuenta quiénes somos; el consumismo, ese reducir la vida a consumir objetos e informaciones, identificando lo real con lo que es objeto de una posible experiencia, con lo útil, respondiendo no a la pregunta de quiénes somos sino de cuánto tenemos; el vacío existencial es otra consecuencia de la atrofia de vida espiritual que nos lleva a una frustración existencial, a un sentimiento de falta de sentido de la propia existencia; el aburrimiento de vivir, la apatía y desgana vital tienen como antídoto perfecto el cultivo de la inteligencia espiritual; el autoengaño, por el que fabricamos una imagen irreal, inexacta de nosotros mismos, al intentar hacerla más aceptable; el gusto por lo vulgar, consecuencia de la incapacidad para ofrecer resistencia a un estímulo, dejando de lado el distanciamiento necesario de lo que nos viene de fuera; la intolerancia, la incapacidad de aceptar al otro por causa de sus ideas, convicciones o creencias; el narcisismo, la adoración del yo, el amor desordenado de sí mismo, el culto a la propia persona; y, finalmente, la parálisis vital, la desgana de vivir, la expresión del nihilismo práctico. Torralba nos describe sucintamente cada uno de estos obstáculos así como sus consecuencias en la vida diaria, explicando cómo el cultivo de la inteligencia espiritual nos ayuda a superarlos.

El octavo y último capítulo es Inteligencia espiritual, felicidad y paz. Se trata de una reflexión sobre todo lo expuesto en las páginas que le preceden. Torralba nos habla de la relación entre inteligencia espiritual y transformación social, dado que aquella, lejos de apartar al ser humano de su entorno natural y social, lo hace más receptivo, más sensible, más plenamente integrado en el entorno. Continúa con una reflexión sobre la necesidad de tener muy en cuenta la inteligencia espiritual en el desarrollo del proceso educativo, lo que no siempre sucede por el lastre de un laicismo mal entendido que elude el tema, espinoso sin duda, de la espiritualidad; aporta aquí algunos ejemplos de iniciativas pioneras, a modo experimental, de la educación de la inteligencia espiritual en el entorno educativo público y laico, aunque se detiene, de manera especial, en la publicación de las escuelas católicas madrileñas Reflexiones en torno a la competencia espiritual. La dimensión espiritual y religiosa en el contexto de las competencias básicas educativas, aunque advierte el autor de la necesidad de no confundir espiritualidad con fe. También considera la relación entre la inteligencia espiritual y la ética global, aportando la Declaración de una ética global, del II Parlamento Mundial de las Religiones. Igualmente, se refiere a la pacificación del mundo, un valor esencial para construir el futuro, por el cultivo de la inteligencia espiritual, para, a renglón seguido, unir esta con la consciencia ecológica: el ser espiritual tiene el sentido de pertenencia al Todo y despierta la actitud de respeto activo frente a cualquier forma de vida, desde las más simples hasta las más complejas. Y finaliza con un apartado dedicado al proyecto de una vida feliz, con cuyas palabras cierra su trabajo: “La inteligencia espiritual, en la medida en que nos abre a la cuestión del sentido y permite tomar distancia del propio ser y de la propia vida, faculta para identificar lo que en ella no anda bien, las debilidades y las flaquezas que hay en ella, también sus fortalezas y capacidades latentes. Esto es clave para diseñar inteligentemente el futuro.”

Es, en definitiva, una obra clara en sus objetivos, expuesta con suma claridad y precisión formal. No todos aceptarán sus postulados; es más: muchos procurarán rebatirlos con argumentos de tanto peso, al menos, como los que emplea Francesc Torralba. Pero siempre, el lector interesado encontrará en estas páginas un excelente compendio, muy al alcance de todos, de cuanto atañe a la inteligencia espiritual. El libro se cierra con una relación de fuentes bibliográficas y de bibliografía especializada.

Índice

Prólogo

I. ¿Qué es la inteligencia?

II. El mapa de las inteligencias
1. Inteligencia lingüística
2. Inteligencia musical
3. Inteligencia lógico-matemática
4. Inteligencia corporal y kinestésica
5. Inteligencia espacial y visual
6. Inteligencia intrapersonal
7. Inteligencia interpersonal
8. Inteligencia naturista

III. ¿Qué es la inteligencia espiritual?
1. Deshaciendo entuertos
2. Inteligencia espiritual y vida espiritual
3. Necesidades espirituales
4. ¿Una espiritualidad laica?
5. Inteligencia espiritual e intrapersonal
6. La inteligencia espiritual y el cuerpo
7. Inteligencia espiritual y emocional

IV. Los poderes de la inteligencia espiritual
1. La búsqueda de sentido
2. El preguntar último
3. La capacidad de distanciamiento
4. La autotrascendencia
5. El asombro
6. El autoconocimiento
7. La facultad de valorar
8. El gozo estético
9. El sentido del misterio
10. La búsqueda de una sabiduría
11. El sentido de pertenencia al Todo
13. El poder de lo simbólico
14. La llamada interior
15. La elaboración de ideales de vida
16. La capacidad de religación
17. La ironía y el humor

V. El cultivo de la inteligencia espiritual
1. La práctica asidua de la soledad
2. El gusto por el silencio
3. La contemplación
4. El ejercicio de filosofar
5. Lo espiritual en el arte
6. El diálogo socrático
7. El ejercicio físico
8. El dulce no hacer nada
9. La experiencia de la fragilidad
10. El deleite musical
11. La práctica de la meditación
12. El ejercicio de la solidaridad

VI. Beneficios de la inteligencia espiritual
1. La riqueza interior: la creatividad
2. Profundidad en la mirada
3. Consciencia crítica y autocrítica
4. La calidad de las relaciones
5. La autodeterminación
6. El sentido de los límites
7. El conocimiento de las posibilidades
8. Transparencia y receptividad
9. Equilibrio interior
10. La vida como proyecto
11. Capacidad de sacrificio
12. Vivencia plena del ahora

VII. La atrofia de la inteligencia espiritual
1. El sectarismo
2. El fanatismo
3. El gregarismo
4. La banalidad
5. El consumismo
6. El vacío existencial
7. El aburrimiento
8. El autoengaño
9. El gusto por lo vulgar
10. La intolerancia
11. El narcisismo
12. La parálisis vital

VIII. Inteligencia espiritual, felicidad y paz
1. Inteligencia espiritual y transformación social
2. La educación de la inteligencia espiritual
3. Inteligencia espiritual y ética global
4. La pacificación del mundo
5. Inteligencia espiritual y consciencia ecológica
6. El proyecto de una vida feliz

XI. Bibliografía

Fuentes bibliográficas
Bibliografía especializada

Juan Antonio Martínez de la Fe
02/10/2014
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Latinoamérica 2030: Estudio Delphi y Escenarios Alicia Montesdeoca , 10/09/2014

The Millennium Project


Latinoamérica 2030: Estudio Delphi y Escenarios

Ficha Técnica
 
Título: The Millennium Project. Latinoamérica 2030
Editor y Coordinador General: José Luis Cordeiro
Edita: Lola Books. Berlín. Primera edición, 2014
Materia: Investigaciones Prospectivas  
Número de páginas: 127 págs.
Encuadernación: Rústica. Tapa blanda
ISBN: 978-3-944203-07-2
PVP: 14 €
 

El Millennium Project nació en 1996 como la parte futurista de las Naciones Unidas, específicamente dentro del Consejo Americano de la Universidad de las Naciones Unidas. Desde entonces ha ido creciendo y ahora es una ONG (organización no-gubernamental) con cerca de medio de centenar de nodos alrededor del mundo. En Latinoamérica hay más de una decena de nodos desde México hasta Argentina y Chile, al igual que en otras partes del mundo como África, Asia, Europa, Norteamérica y Oceanía.
 
Desde su creación, dice Alicia Bárcena en su presentación, el Millennium Project viene realizando una contribución de gran valor para todos aquellos quienes, como nosotros, confiamos en la capacidad de la humanidad para identificar sus desafíos y generar respuestas creativas. En su entrega de 2010 inició una oportuna reflexión acerca del futuro de nuestra región. A esa primera identificación de factores y dimensiones relevantes para la comprensión de cómo se construirá nuestro futuro de cara al 2030, hoy se suma un interesante ejercicio de identificación y definición de posibles trayectorias de futuro.
 
Esta iniciativa de análisis de escenarios se añade así a una larga lista de ejercicios nacionales, de elaboración de visiones de futuro y planes de desarrollo de largo plazo, que los países (sus gobiernos o incluso organizaciones de la sociedad civil) de nuestra región han hecho y están realizando.”
 
[…] ”Varios factores se conjugan en la explicación de esta novedosa expresión de la política pública latinoamericana. La conmemoración del bicentenario de vida independiente en la mayor parte de nuestros países ha sido motivo de reflexión acerca de los progresos sociales obtenidos y también momento oportuno para interrogarse acerca del futuro deseado y la forma de construirlo. Se trata de un hecho simbólico que ha creado un ambiente adecuado para proponerse metas de desarrollo de más largo plazo.”
 
“Latinoamérica 2030 aporta elementos de discusión que serán de utilidad a las búsquedas nacionales que vienen realizándose. La prospectiva es una disciplina novedosa de construcción del futuro, aunque la región cuenta ya con una importante comunidad de especialistas y un numeroso acervo de trabajos, escuelas y personajes. Gracias a la metodología empleada y a la larga experiencia acumulada, el ejercicio plantea un panorama ambicioso de identificación de los grandes vectores portadores de cambio y de construcción de futuros.”
 
 
 
 Contenidos
 
Agradecimientos

Presentaciones
   Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Santiago de Chile, Chile
   José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, Washington, DC, EUA
   Enrique V. Iglesias, Secretario General Iberoamericano, SEGIB, Madrid, España
 
Introducción
 
Parte 1: Estudio Delphi sobre eventos en Latinoamérica y el mundo al año 2030
   1.1. Consideraciones preliminares
   1.2. Diseño de la primera ronda del Real-Time Delphi
   1.3. Los participantes
   1.4. Síntesis de las respuestas
   1.5. Razones de las respuestas
   1.6 Ideas preliminares sobre escenarios simples
   1.7. Conclusiones
 
Parte 2: Estudio Delphi sobre escenarios para Latinoamérica al año 2030
   2.1. De la primera a la segunda ronda Real-Time Delphi
   2.2. Los participantes
   2.3. Matriz de escenarios
   2.4. Escenario 1 – Mañana es hoy: Éxito latinoamericano
   2.5. Escenario 2 – La tecnología como ideología: Creyentes y escépticos
   2.6. Escenario 3 – Región en llamas: El presente informe es secreto
   2.7. Escenario 4 – La red: Muerte y renacimiento
   2.8. Conclusiones
 
Apéndices

Apéndice I: Estadísticas históricas y futuras de Latinoamérica y el mundo usando el modelo I Fs. (International Futures)
Apéndice II: Respuestas completas al estudio Delphi sobre eventos en Latinoamérica y el mundo al año 2030. (En CD-ROM y en Internet: 241 páginas
Apéndice III: Respuestas completas al estudio Delphi sobre escenarios para Latinoamérica al año 2030.  (En CD-ROM y en Internet: 312 páginas)
Apéndice IV: Posibilidades entre Latinoamérica y Europa: El Nuevo Mundo y el Viejo Mundo. Héctor Casanueva
Apéndice V: Posibilidades entre Latinoamérica y Estados Unidos: ¡Pobre Latinoamérica! Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. José Luis Cordeiro
Apéndice VI: Posibilidades entre Latinoamérica y Asia: Nada que perder, todo por ganar. Mario Ignacio Artaza
 
Bibliografía
Biografía de autores
Alicia Montesdeoca
10/09/2014
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Nuevas miradas sobre la resiliencia Redacción , 04/08/2014

Ampliando ámbitos y prácticas


Nuevas miradas sobre la resiliencia

Ficha Técnica
 
Título: Nuevas miradas sobre la resiliencia
Coordinador: José María Madariaga
Edita: Gedisa Editorial. Barcelona, junio de 2014
Materia: Resiliencia
Colección: Psicología
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 256
ISBN: 978-84-9784-862-6
PVP: 19,9€
 
 
Vivimos en una sociedad caracterizada por profundas transformaciones sociales que dan lugar en numerosas ocasiones a una incertidumbre, que a veces nos hace vernos sin capacidad de respuesta. La resiliencia implica, no sólo un afrontamiento, sino lo que es más importante, también una transformación, un aprendizaje, un crecimiento, que va más allá de la mera resistencia a las dificultades. En estas páginas se aborda la resiliencia como multidimensional, por lo que es necesario conocer además de los atributos, rasgos, pilares, recursos o potencialidades de las personas, familias o comunidades, las dinámicas entre los factores emocionales, cognitivos y socioculturales que permiten respuestas resilientes, así como las circunstancias en función de las cuales se han producido. Pero aún más, es necesario entender cómo generar ese marco que haga posible la construcción social de la resiliencia como respuesta a los retos a los que se enfrenta actualmente la sociedad en un contexto globalizado y liderado por las comunicaciones virtuales y el uso de las redes sociales. Por tanto, asumir el paradigma de resiliencia plantea a profesionales e investigadores retos, que requieren compromisos y cambios necesarios y posibles, donde todo el mundo tenga algo que decir y algo que hacer. De ahí la publicación de esta compilación de artículos de diversos expertos en el tema.
 

Índice
 
Primera parte

1. La construcción social de la resiliencia. José María Madariaga, María de las Olas Palma, Pilar Surjo, Cristina Villalba y Ana Arribillaga
 2. La resiliencia en el siglo XXI. Entrevista a Boris Cyrulnik
3. Resiliencia: el reto del cambio de mirada. Stefan Vanistendael
4. Los recursos de la resiliencia. Jean-Pierre Pourtois
5. Resiliencia local y comunitaria frente a la crisis sistemática. Joseba Azkarraga
6. La construcción de la respuesta resiliente, un modelo y su evaluación. Eugenio Saavedra
 
Segunda parte

7. La promoción de la resiliencia en niños/niñas y adolescentes. Jorge Barudy
8. CEANIM: 34 años de la historia de resiliencia comunitaria. María Angélica Kotliarenco
9. ¿Es posible trabajar la resiliencia en los contextos más desfavorables? Elige tu propia aventura. José Luis Rubio y Gema Puig
10. Fundamentos y aplicación de la resiliencia holística. Gloria Elena Gil
11. El proceso resiliente del apego en adopción, acogimiento familiar y residencial. Óscar Pérez-Muga
12. Generando posibilidades. Organizaciones resilientes. Organizaciones con futuro. Anna Forés, Jordi Grané y Rosa María Ollé
Redacción
04/08/2014
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Pensar la mezcla Alicia Montesdeoca , 28/07/2014

Un relato intercultural


Pensar la mezcla
 
Ficha Técnica
 
Título: Pensar la mezcla
Autora: Yolanda Onghena
Edita: Editorial Gedisa. Barcelona, junio de 2014
Materia: “Libros que ayudan a entender el mundo”
Colección: 360º Claves contemporáneas
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 208
ISBN: 978-84-9784-830-5
PVP: 16,5€
 
 
 
Pensar la mezcla se inscribe en un proceso de búsqueda de sentido común compartida con el lector. El libro quiere acompañar a éste en un camino que va y viene entre la mezcla y la identidad, en un relato a través del cual el lector intuya o confirme que toda identidad es mezcla y que siempre ha sido así: un juego de fragmentos vitales, diferencias concentradas o reconquistas identitarias, según el momento, según el contexto.
 
“En este libro, dice Yolanda Onghena, trataremos de acercarnos de otra manera a situaciones, relaciones e interacciones, sin tener como punto de partida “la convención, la fama, las jerarquías y el propio yo”, que a veces no nos dejan ver la armonía del conjunto como una dinámica de la cual formamos parte.  Es una manera de plantear la mezcla –con su causa y su efecto que es la diferencia- no como el problema, sino como una posible solución. […] me gustaría que el lector se acercara al libro y a la mezcla, olvidando sistemas convencionales, razonamientos rígidos, estructuras jerárquicas, modas conceptuales e incluso su propia visión de las cosas, para dejarse seducir. Es lo que pretendo con este libro: seducir al lector. He intentado escribir un libro que me gustaría leer. Es mi parte del compromiso y mi manera de arriesgarme, como dice Berger : También significa arriesgarse a la incoherencia, a la locura incluso”. Puede haber incoherencias, locuras, pero me arriesgo porque me parece una manera sincera de acercarse, de compartir con el lector un tema que me obsesiona desde hace tiempo: la mezcla.” (Extracto del Prólogo)
 
Este libro no pretende ser una mirada generalizadora ni un análisis fragmentario sino un relato, una narración próxima a lo vivido por las personas, por cada persona. Quiere poner el acento en las percepciones, en las impresiones y emociones así como, en su contacto con los conceptos y los discursos en busca de lo que se puede compartir. El libro, además, pretende ser un recurso interdisciplinario, para repensar lo político, lo social y lo cultural. No tiene la pretensión de proponer una teoría nueva, una formula única, sino poner en cuestión el tema de la identidad y la diferencia en tres ritmos: el primero, el ritmo intimo individual de cada lector, su predisposición a participar en esta conversación; el segundo ritmo serán los préstamos entre disciplinas, y el tercero, la puesta en común y reinterpretación de esta escucha por parte del lector para renovar el imaginario social en la continuidad y el movimiento.
 
Pensar la mezcla invitará el lector a una reflexión sobre la identidad y la diferencia a partir de sus propias vivencias, para situar la identificación como un proceso en el cual se necesita un “ellos” para pensar un “nosotros”. El relato en sí pretende una reflexión a partir de una larga experiencia personal dedicada a la descripción y la comprensión de la mezcla y la identidad en sus diferentes formas, procesos y dinámicas.
 

Índice
 
Pensar la mezcla. Nosotros y ellos
 
 Prólogo

I. La cultura, un sistema inquieto
 
1. Mezcla: ¿Fenómeno transitorio?
2. Colores contaminantes
3. La mirada y la palabra
4. Blanco versus negro
5. Mezclas concentradas: nosotros/ellos
6. Escuchar la mezcla
 
II. Para pensar la mezcla
 
1. La cultura en la mezcla
2. Maneras de hablar de la cultura
3. Maneras de interpretar la cultura
4. Maneras de nombrar la cultura
 

Bibliografia
 
 

Datos de la autora
 
Alicia Montesdeoca
28/07/2014
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Más allá de la contienda Alicia Montesdeoca , 25/07/2014

Más allá de la contienda
 
Ficha Técnica
 
Título: Más allá de la contienda
Autor: Romain Rolland
Coeditan: Capitán Swing y Nórdica Libros. Madrid, junio, 2014
Traducción: Carlos Primo
Materia: Centenario de la 1ª Guerra Mundial
Encuadernación: Rústica con camisa
Número de páginas: 168 págs.
ISBN: 978-84-16112-35-7
PVP: 16,5 €
 
 
 
Más allá de la contienda, obra publicada por Romain Rolland el 24 de septiembre de 1914 en el Journal de Genève, mientras colaboraba como voluntario en la Cruz Roja, es el manifiesto pacifista más célebre de la Gran Guerra, comparable a Yo acuso de Zola.
 
“Tras un enfrentamiento preliminar a Gerhart Hauptmann, Rolland publicó esta declaración de guerra al odio, esta piedra fundacional de la invisible iglesia europea. El título, Más allá de la contienda, se ha convertido hoy en una consigna y en un lugar común. Sin embargo, en medio de las peleas discordantes de las facciones, este ensayo fue la primera declaración en poner una nota clara de justicia imperturbable, y trajo consuelo a miles de personas.
 
Se trata de un texto animado por una emoción extraña y trágica que nos trae ecos de aquellas horas en que incontables miríadas de hombres –entre ellos muchos amigos íntimos de Rolland- se desangraban y morían. Es el brote de un corazón desgarrado, el corazón de un hombre que podría conmover fácilmente al mundo por su heroica determinación de traer claridad a un mundo presa de la locura”. (Extracto del Prólogo)
 
Este texto excepcional, que instaba a los beligerantes a ganar altura moral y comprender la magnitud de la catástrofe, provocó enseguida numerosas reacciones violentas y rencorosas hacia su autor, tanto entre los franceses como entre los alemanes. La gran lucidez de sus pensamientos de paz y libertad, el ideal de acción no violenta y de comunión entre los pueblos fueron recompensados, sin embargo, al año siguiente con la obtención del premio Nobel de Literatura. Hoy traemos aquí, esta oportuna edición, que parece hablarnos a la sociedad del siglo XXI.
 
“Un gran pueblo asaltado por la guerra no deber defender únicamente sus fronteras, sino también su razón. Hay que salvarla de las alucinaciones, de las injusticias y de las estupideces, desencadenadas por esta plaga. A cada cual su oficio: el de los ejércitos es proteger el suelo de la patria, pero el de los hombres de pensamiento es, como su nombre indica, defender su pensamiento. No cabe duda de que si el pensamiento se pone al servicio de las pasiones nacionales puede convertirse en un instrumento útil para ellas, pero también se corre el riesgo de traicionar al espíritu, que no es una parte menos importante del patrimonio de dicho pueblo. Algún día, la Historia pasará a cada una de las naciones en guerra, y pondrá en su balanza la suma de sus errores, mentiras y odiosas locuras. Cuando ese día llegue, ¡intentemos que la parte que nos corresponde sea ligera!”.  (Extracto de la Introducción)
 
 
Índice
 
Prólogo. Stefan Zweig
Introducción
 
  1. Carta abierta a Gerhart Hauptmann
  2. Pro Aris
  3. Más allá de la contienda
  4. El mal menor
  5. Inter arma caritas
  6. Al pueblo que sufre por la justicia
  7. Carta a los que me acusaron
  8. Los ídolos
  9. A favor de Europa
  10. A favor de Europa: un llamamiento desde Holanda
  11. Carta a Frederick Van Edden
  12. Nuestro prójimo, el enemigo
  13. Carta al periódico Svenska Dagbladet de Estocolmo
  14. Literatura de guerra
  15. El asesinato de las élites
  16. Jaurés
 
Notas
Apéndice (A los pueblos asesinados)
Declaración de Independencia del Espíritu
 
 
Datos del autor
Alicia Montesdeoca
25/07/2014
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Cerebro y trascendencia Juan Antonio Martínez de la Fe , 22/07/2014

Cerebro y trascendencia
Ficha Técnica

Título: Cerebro y trascendencia
Autor: Ramón María Nogués
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013
Colección: Fragmentos
Traducción: Marta Ballester Braut
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 252
ISBN: 978-84-92416-65-3
Precio: 19 euros


“La mente humana es sorprendente y desconcertante. Seguramente tanto como el cerebro. “ Son las primeras palabras de esta obra y suponen mucho del fundamento en que se apoyará su argumentación, porque parte ya de la base de diferenciación entre ambos conceptos, mente y cerebro; una diferenciación no aceptada por todos, aunque puedan sus defensores ser una minoría, y con muchos matices entre quienes la aceptan.

Otro de los principios desde los que arranca el autor es la abundancia que de ambos, cerebro y mente, tenemos los seres humanos, una abundancia que supera con creces las necesidades de la especie para su supervivencia, según la teoría de Darwin. “Los humanos –dice Nogués- presentamos obsesivamente actividades de lujo: la búsqueda de la belleza, la preocupación por una ética utópica, la organización de actividades esplendorosas de ocio y juego, y la realización de actividades simbólicas aparentemente inútiles basadas en mitos que crean una nueva realidad por encima de las realidades observables con evidencia experimental.”

Pues bien, ese punto de fuga, por el que circulan todas las culturas y que acaba siendo uno de los rasgos más valorados y característicos de cada una de ellas, es lo que el autor llama trascendencia. Es importante, pues, definir qué entendemos aquí, como para debatir cualquier tema, por trascendencia, fijar su definición. Y Nogués acepta el reto: “La trascendencia es una forma peculiar de conocimiento y de expresión compleja, abierta, que configura nuestra originalidad mental y resulta imprescindible para coronar ‘desde arriba’ las otras formas más funcionales del saber. Es la forma que permite a la mayoría conformar el sentido del vivir.” Esto supone superar la idea de que la trascendencia tiene un carácter exclusivamente religioso; evidentemente, lo incluye, pero también abarca la estética, la ética, el nacionalismo, la pasión amorosa, la palabra, el símbolo, etc.

¿Objetivo que se planteó el autor a la hora de acometer la redacción de este ensayo? Lo deja bien claro en esta Introducción que comentamos: “Lo que pretendo es ayudar a entender dónde se afinca la desconcertante trascendencia.” Ni más, ni menos.

Tras la Introducción, la obra se divide en siete grandes bloques o capítulos: I. El organismo, el cerebro y la mente; II. La singularidad humana: la emergencia del yo; III. El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria; IV. La trama fina de la trascendencia; V. Modalidades de la trascendencia; VI. Las dimensiones hondas: siempre más allá; y VII. Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades.

En el capítulo primero, El organismo, el cerebro y la mente, postula Nogués, fundamentalmente, el emergentismo. Lo inicia precisando lo que ya se reclamaba en la Introducción: “En definitiva, cuando hablamos de mente siempre nos referimos a una capacidad principalmente atribuible al cerebro.” Y “el cerebro es una estructura que centraliza el sistema nervioso de un ser viviente animal.” Dicho esto, el autor recurre a la ley de la complejidad-conciencia de Pierre Teilhard de Chardin, según la cual la conciencia es una propiedad de la materia que se manifiesta de forma clara solo cuando la estructura material presenta un índice de complejidad suficiente. A partir de ahí, sucede el análisis de la estructura cerebral de los seres vivos más simples, cuya complejidad es creciente según se asciende en la escala evolutiva, hasta llegar a los primates y al homo sapiens en los que la actividad de las redes neuronales alcanza las máximas cotas de complejidad. Al llegar aquí, plantea una nueva filosofía de la mente, una nueva manera de reflexionar sobre ella, apoyada en la base de que los aspectos materiales del cerebro no explican suficientemente la aparición de propiedades emergentes, como es la empatía, por ejemplo, en contraposición a un reduccionismo simplificador. Y finaliza con la inclusión de un listado de competencias y funciones mentales que requieren algún tipo de conciencia y que afloran en vertebrados muy desarrollados y, en algunos aspectos, solo en humanos. Destacando el hecho de que las funciones mentales, cuanto más complejas, más mecanismos de socialización requieren.

El capítulo segundo se dedica a La singularidad humana: la emergencia del yo. Plantea, desde el inicio, la problemática suscitada por parte de la comunidad científica, que intenta reducir la singularidad del ser humano hasta extremos inimaginables; y, junto a la crisis de esta singularidad, hemos asistido, en los últimos cincuenta años a diversas crisis (del liberalismo, del marxismo y, finalmente, del progreso técnico) dando como resultado que todo el modelo de progreso se ha roto, instaurándose una idea de la marcha de la cultura humana como un tanteo azaroso que va dando golpes de ciego. Dice el autor: “la ciencia biológica, observadora privilegiada de la especie humana, [ha] asimilado, con devoción y fidelidad, la convicción de que el proceso evolutivo en su conjunto permanece a la deriva y sin ninguna dirección coherente, motivo que desautoriza la propia noción de progreso.” Seguidamente, analiza el proceso genético para identificar los genes que determinan la peculiaridad de nuestra especie. Le sigue su profundización en el progreso estructural del cerebro, situándose en una posición equilibrada entre quienes afirman cosas como que “el cerebro humano es una chapuza que vive para engañarnos” (E. Punset) y quienes se mueven en elogios ditirámbicos sobre nuestro cerebro y sus posibilidades. Luego, el capítulo se ciñe a lo esencial de su argumentación, que se centra en el emergentismo en general, para descender al detalle: de un cerebro complejo emerge el psiquismo y en el psiquismo humano emerge un yo consciente que, a juicio de Nogués, solo se da en nuestra especie. Viene el estudio del yo, del que dice: “el yo es psicológicamente la clave de bóveda de la experiencia mental humana, y su desorganización lleva simplemente a la demencia”; recorre este concepto, confrontándolo con el de alma, en diferentes culturas: hebrea, griega, hindú y china, para desembocar en Descartes, ya en la modernidad. Y concluye: “Actualmente, la propia reflexión filosófica realizada por el cristianismo no se considera obligada a admitir una realidad como el alma, ontológicamente distinta al cuerpo, pese a defender que la conciencia y el yo no son epifenómenos simples y secundarios del funcionamiento del cerebro. Esta visión proviene de modelos emergentes sólidos que recuerdan posturas como las de Teilhard de Chardin y son consideradas compatibles con la fe cristiana.” Tras estas reflexiones, la conclusión del autor es que “en definitiva, la descripción completa y exhaustiva de la conciencia humana y del yo continúa siendo actualmente, desde todos los puntos de vista, una operación imposible.” Como se puede apreciar, se trata de un capítulo que suscita apasionados debates.

El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria. Así se encabeza el tercer capítulo de la obra. ¿Qué lugar ocupa en el proyecto del autor? “Intentar considerar aquellas estructuras cerebrales y sus correspondientes funciones que intervienen en la estructuración de la vida mental y esta enigmática y cuantiosa manifestación cerebral humana que es la trascendencia.” Para alcanzar su objetivo, introduce un primer epígrafe, La construcción de la experiencia mental; parte de dos principios neurobiológicos: en primer lugar, que el mundo mental no es una experiencia que pueda remitirse únicamente al cerebro, sino a todo el organismo. Y, en segundo lugar, recordar que el sistema nervioso está formado por una red citológica muy compleja y extendida por todo el cuerpo, disponiendo de un sistema humoral que algunos llaman el cerebro húmedo; este cerebro húmedo participa de manera decisiva en la elaboración y consolidación de la experiencia mental. A partir de aquí, Ramón María Nogués pasa a detallar conjuntos estructurales del sistema encefálico, aunque este sea un todo integrado: tronco cerebral, cerebelo, hipotálamo e hipófisis, sistema límbico, córtex cerebral, hemisferios, … Entra, seguidamente, en quizás el punto más sensible del capítulo, las experiencias de subjetividad. Para el autor, es indudable que las experiencias mentales presentan un tono inevitablemente subjetivo; tal vez, la experiencia mental más central que está en la base de cualquier dimensión psíquica humana es SOY y HAY; soy, como la identificación básica de un núcleo de referencia que me identifica; y hay, como la percepción inicial de la alteridad, con la que identifico la realidad exterior a mí. Se detiene en el papel que juegan las emociones y cómo la conciencia reflexiva, junto con la razón, unifica el amplio panorama que se abre con el raciocinio; no deja de lado el papel del inconsciente y lo que se ha venido en llamar el cerebro social, es decir, todo el entramado cerebro-sociedad.

El siguiente paso es el conocimiento, del que dice el autor que “lo que llamamos conocimiento como actividad de la mente humana se manifiesta en un abanico amplio y variado de posibilidades.” Para este conocimiento, propone dos grandes dimensiones, la experimental y la experiencial. Define así la primera: “aquella capacidad cognoscitiva que está relacionada sobre todo con la observación y la medida de la realidad con la intención de determinar, hasta donde sea posible, cómo son las cosas.” Por su parte, la dimensión experiencial se centra más directamente en la percepción subjetiva y afecta al mundo de los qualia o a los matices con que adjetivamos la experiencia de nosotros mismos y del mundo. Y, dentro de este conocimiento experiencial, distingue tres apartados, que detalla: el conocimiento iluminador o estético, el simbolizador o abierto a la trascendencia, y el que se caracteriza por la creatividad transformadora expresada en la ética y en la técnica. Pues bien: dentro de este complejo panorama del conocimiento se inscribe la experiencia de lo trascendente; y lo resume así: “Quizás precisamente porque contamos con un cerebro hipertrofiado por la abundancia, la supervivencia debe expresar una necesidad no necesaria, que es la de entregarse a lo trascendente”, enlazando así con la misma idea ya expresada más arriba. Y reitera que trascender significa ir más allá de la realidad inmediata y, concretamente, más allá de las necesidades estrictas; no es necesaria esta trascendencia y por eso es, en cierto modo, prescindible, pero puede ser equilibradora y estabilizadora. Eso sí: no hay que pensar que ella, la trascendencia, gracias a su seductora promesa de esclarecer las últimas preguntas, está a salvo de constituir un espejismo, si no va acompañada de las medidas cautelares correspondientes y necesarias.

El cuarto capítulo de esta interesante obra lleva por título La trama fina de la trascendencia. En resumen, trata de la inextricable relación entre el razonar y las emociones. Afirma el autor que la razón pura o la razón fría no es sino una quimera, una abstracción del funcionamiento real del cerebro, que parte de la suposición de que puede aislarse una capacidad mental del resto y hacerla funcionar de manera aislada, concluyendo que ni la razón ni la emoción actúan entre ellas de manera independiente. Da, así, entrada al tema de la emoción, que pasa a analizar detenidamente en el epígrafe La estructura de la emoción, en la que evoca el cognitivismo, estudia el miedo, como una emoción fundamental y se basa, sobre todo, en la exposición de los planteamientos de Damasio. A renglón seguido, aborda el tema de la inteligencia, deteniéndose en los ocho tipos que distingue Gardner: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cenestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista, a las que añade la inteligencia espiritual y la inteligencia moral; y destaca el siguiente aspecto: “Tras el reconocimiento de las riquezas y de los matices que presenta la inteligencia, los análisis neuroculturales han manifestado también que ni siquiera la inteligencia lógica puede considerarse universal”; lo que lleva a concluir, con la natural humildad, lo erróneo que es pensar que mi observación adecuadamente tratada con una lógica sencilla conduce a una conclusión irrebatible; sencillamente, porque mi observación argumentada está inevitablemente sesgada por innumerables factores. Nuestra vida mental, por tanto, viene dada por el conjunto de intersecciones entre el mundo de los sentimientos y el de los razonamientos, concluyendo, con Damasio, que “la razón no trabaja correctamente si no es asistida emocionalmente.” Aquí, Nogués se detiene en el “marcador somático”, hipótesis planteada también por Damasio, que “sugiere la existencia de un proceso prácticamente subliminal e inconsciente que, reuniendo recursos de la razón, la memoria y las emociones, nos orienta en nuestras decisiones desde planteamientos anteriores y que aparece como una decisión voluntaria explícita en el mundo consciente.” Llega así al punto culminante de su planteamiento; como ya ha dicho, la trascendencia es lo que va más allá de las simples capacidades de supervivencia, según las tesis evolucionistas; se trata, pues, de un exceso, un desbordamiento de aquellas capacidades; y, dentro también de la idea de la evolución, dicha excrecencia no es algo inútil, sino que supone una oportunidad positiva; lo que, en definitiva, da carta de razonabilidad a su existir.

Modalidades de la trascendencia es el contenido del quinto capítulo de la obra. Se trata de un capítulo en el que el autor comenta cómo la trascendencia no es solo una función sobrante u opcional, sino una situación normal de la mente expresada en numerosas experiencias diarias de la vida concreta. Y lo hace ante la proliferación de opiniones que consideran a la trascendencia como una opción o, incluso, un error o engaño de la mente, dado que la pura realidad es que el cerebro es un procesador de información que se ajusta estrictamente a las necesidades de supervivencia. Estas opiniones, según Nogués, constituyen una visión reduccionista del cerebro que es, en realidad, mucho más que un captador y un procesador de información, ya que, entre sus funciones, se incluyen fenómenos tan sorprendentes como la creatividad, la intuición, la previsión de futuro, la necesidad de sentido o la conciencia personal. Y, para apoyar su planteamiento, el autor se refiere en este capítulo a aspectos no específicamente racionales del funcionamiento mental. Así, aborda la trascendencia de sentirnos limitados, el valor añadido estético, el desbordamiento ético, la inmensidad amorosa, las trascendencias en la identidad grupal y, finalmente, las modulaciones de la trascendencia por las diferencias sexuales; aspectos que constituyen los títulos de los diferentes epígrafes que contiene el capítulo.

El sexto capítulo es Las dimensiones hondas: siempre más allá. Parte de la idea de que la mejor forma de comprender la normalidad de la vida nace cuando se produce lo extraordinario, como acontece con la trascendencia; “vivimos la trascendencia en las condiciones habituales del funcionamiento de la mente, pero su perfil se distingue más claramente en las manifestaciones explícitas, cuando la trascendencia adquiere unos contornos casi excesivos y la persona se siente fascinada por una realidad más allá de la realidad.” Y aquí llegamos a la gran cuestión de la búsqueda de la verdad. Un primer escollo: definir qué es la verdad; hay que admitir que existen muchas verdades vigentes y que no siempre es fácil armonizarlas; al igual que hay que aceptar nuestra limitación tanto en la indagación como en la expresión de lo que consideramos la verdad. Lo que nos ha de llevar a una postura de humildad, equidistante tanto de un relativismo ingenuo como de un exclusivismo que pretenda monopolizar las formas del conocimiento; así, afirma: “puede decirse que toda forma de conocimiento que excluya sistemáticamente otras formas por defecto (por ejemplo, un cientificismo que excluyese la subjetividad o la reflexión filosófica) corre el riesgo de promover una situación de agnosia en cuanto a la totalidad del conocimiento.” Una agnosia similar a la que se produce cuando nuestro cerebro se ve incapacitado para reconocer la coherencia conjunta de lo que se percibe. Dentro de esta realidad se incluye, por supuesto, la trascendencia, que, según Nogués, se desdobla en cuatro grandes direcciones: el Todo, el Adentro, el Arriba y el Otro. A cada una de estas direcciones dedica el autor varias páginas, del mayor interés. El Todo representa la mayor fascinación de la trascendencia y analiza su presencia en el mundo antiguo, el hindú, la tradición judía y la cultura china, deteniéndose en aquellas visiones que relacionan a Dios a ese Todo: Einstein, Barrow, Hawking, Dawkins y Walsch; en cuanto a el Adentro, dice: “si en vez de mirar afuera dirigimos la atención hacia dentro de cada uno de nosotros, la trascendencia tropieza con el ego y su consistencia.” Es el tema del yo, que estudia desde las diferentes perspectivas que se dan en Oriente y Occidente; el Arriba “es como la tendencia a buscar lo trascendente de manera antitética a como lo hacemos cuando lo buscamos ‘adentro’, en lo más profundo de todo. La tendencia a buscar lo trascendente Arriba depende probablemente de un registro neurológico evolutivo muy arraigado”; el Otro es la contrapartida de mi mundo interior y, para poder captar adecuadamente la cualidad del otro, los matices de la propia han de estar bien afianzados; cuando el otro es percibido como trascendente, aparecen la benevolencia y la fraternidad y abre a la persona a la dimensión social y a un realismo utópico, motor de la humanización social. No es tarea fácil seguir estas cuatro direcciones de la trascendencia, pues requiere un ejercicio mental y espiritual muy fino; Nogués distingue cuatro aspectos que caracterizan la comprensión de la trascendencia: un agnosticismo de calidad que sabe que habla de una realidad que no podemos describir; enriquecedoramente atónito ante la inmensidad de la realidad; abierto por la conciencia darwiniana de nuestro origen y de nuestra naturaleza limitada; y, finalmente, cálido, para amar la vida y porque sin amor la vida implosiona. Se trata de un capítulo muy sugerente y sugestivo.

Llegamos así al séptimo y último capítulo de la obra: Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades. En él, Nogués trata de configurar la experiencia de la trascendencia: “La trascendencia es una experiencia inicialmente subjetiva, una dimensión de la actividad mental lujosa humana que aparece de modo más o menos sutil en diferentes situaciones y que se orienta en direcciones distintas y que finalmente se configura explícitamente en las grandes dimensiones culturales como por ejemplo las religiones, las tradiciones de sabiduría o los movimientos espirituales.” Aunque reconoce que no es fácil establecer unos límites y fronteras definidos entre estos tres tipos de realidades, acomete una aproximación a cada una de ellas, advirtiéndonos que cualquier configuración de la trascendencia que aspire a ser completa debe atender a los dos frentes del mundo de la razón y el de las emociones. En cuanto a la configuración religiosa de la trascendencia, nos dice que “suele estructurarse a propósito de cuatro nociones principales: la existencia de Dios, el carácter personal de la divinidad, la existencia de un alma humana y la existencia de la vida después de la muerte.” Dentro del apartado de sabidurías, el autor engloba las configuraciones de la trascendencia que no contemplan, de manera específica, la idea o noción de Dios, aunque antropológica y socialmente funcionan como religiones en el sentido descriptivo del término y su ámbito cultural es típicamente oriental. Finalmente, trata de aclarar qué se entiende por espiritualidades, que son un conjunto de configuraciones de la trascendencia muy variables que pueden llegar, incluso, a negarla; para el autor, “el nervio de las espiritualidades quizá podría situarse en la calidad de la búsqueda de la trascendencia.” Eso sí: se impone un control de calidad de estas configuraciones de la trascendencia, pues tras su apariencia pueden esconderse algunas no fiables; el autor propone unos cuantos criterios para calibrar la calidad de tales configuraciones: monoteísmo universalista en el caso de las religiones, compatibilidad interreligiosa e intertradiciones, lenguaje culturalmente inteligible, calificación antropológica y, por último, instituciones homologables. Añade, además, tres ejes en los que situar las polaridades entre las que debe situarse un buen sistema de configuración: un primer eje que conecta la inmanencia y la trascendencia, un segundo representaría la conexión entre la razón y la emoción, y un tercer eje que relacione las polaridades del mundo interior y del mundo exterior. Para concluir, el autor propone una triple dinámica que pueda orientar un camino de colaboraciones y de sinergias humanizadoras que abran paso a un nuevo paradigma de las relaciones estado-religiones/sabidurías; en primer lugar, la salidas de la religión desde la religión; en segundo lugar, los valores religiosos transferidos a la república; y, por último, nuevas perspectivas entre estado y religiones; aspectos con los que Nogués pretende contribuir con sus propuestas a las actuales vicisitudes entre la res pública y las religiones y espiritualidades. Y concluye: “Si las religiones aciertan a encontrar un sentido vivo en su presencia en las sociedades, pueden constituir un factor esencial en la importante misión de recordar a la sociedad el valor incondicional de sus mejores opciones, un valor que difícilmente puede deducirse del juego político que el Estado garantiza.”

Una larga serie de referencias bibliográficas completa este libro, de muy recomendable lectura, junto a un índice onomástico que facilita su consulta; siendo una referencia de la vasta labor investigadora y reflexiva de Nogués, echamos en falta la cita de algunos nombres indispensables en el estudio del cerebro, como el de Dick Swaab, lo que, sin embargo, no resta mérito a la calidad de esta profunda obra.


Índice

Introducción

I. El organismo, el cerebro y la mente
1. La mente, coexistente con la vida
2. Redes elementales
3. Redes más complejas
4. El sistema nervioso y la mente en los vertebrados
5. La nueva filosofía de la mente

II. La singularidad humana: la emergencia del yo
1. La crisis de la noción de progreso
2. El progreso genético
3. El progreso estructural cerebral
4. Consideraciones globales
5. La emergencia del yo
a. El fenómeno emergente
b. De un cerebro complejo emerge el psiquismo
c. En el psiquismo humano emerge un yo consciente
d. El yo consciente y el alma

III. El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria
1. La construcción de la experiencia mental
2. Niveles estructurales
3. Experiencias de subjetividad
4. Un conocimiento muy variado
5. Lo trascendente: una necesidad innecesaria
6. Pequeño balance

IV. La trama fina de la trascendencia
1. El bordado mental: el juego de la razón y de la emoción
2. La estructura de la emoción
3. Variedad de inteligencias
4. Intersecciones. La razón asistida emocionalmente
5. El marcador somático
6. La estructura de la trascendencia: confianza razonable

V. Modalidades de la trascendencia
1. La trascendencia de sentirnos limitados
2. El valor añadido estético
3. El desbordamiento ético
4. La inmensidad amorosa
5. Trascendencias en la identidad grupal
6. Las modulaciones de la trascendencia por las diferencias sexuales

VI. Las dimensiones hondas: siempre más allá
1. El Todo
2. El Adentro
3. El Arriba
4. El Otro
5. Las dimensiones de la trascendencia y el cortocircuito de la imaginación

VII. Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades
1. La configuración religiosa
2. Las sabidurías
3. Las espiritualidades
4. Religiones, sabidurías y espiritualidades fiables
5. Una perspectiva de futuro: la religión saliendo de la religión y el estado asumiendo la trascendencia
a. La “salida de la religión” desde la religión
b. Los valores religiosos transferidos a la república
c. Estados y religiones: nuevas perspectivas

Referencias bibliográficas
Índice onomástico

Juan Antonio Martínez de la Fe
22/07/2014
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Comentarios

Los cinco principios

1º Todo lo que digo y hago está mal
2º No creo en lo que me dicen. La verdad es lo opuesto a lo que me dicen
3º La rabia me mantendrá vivo
4º Si trabajo duramente, el doble que los demás, tal vez logre llevar una vida que se aproxime a una vida normal
5º ¡A la mierda!


El quinto principio, experiencias de lo innombrable
 
Ficha Técnica
 
Título: El quinto principio, experiencias de lo innombrable
Autor: Paul Williams
Edita: Herder Editorial. Barcelona, mayo de 2014
Traducción: Agustina Luengo
Materia: Relato sobre la psicosis
Colección: Psicopatología y Psicoterapia de las Psicosis
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 128 págs.
ISBN: 978-84-254-3204-0
PVP: 14,90 €
 
 
El quinto principio, experiencias de lo innombrable es una obra del psicoanalista británico Paul William en la cual este autor relata, de forma literaria y en primera persona, sus traumáticas experiencias infantiles, mostrando cómo la mente de un niño (desde su nacimiento hasta los ocho años), con una extraordinaria capacidad resiliente, diseña estrategias para sobrevivir en circunstancias extremas de miedo, exclusión y ataques emocionales; sufrimiento causado por aquellos adultos que tendrían que haberle protegido.
 
Más tarde vendrían “largos años de psicoanálisis personal y de trabajo, primero en el mundo de la antropología y más tarde en el ámbito de la clínica de la psicosis y los trastornos mentales graves. Ambos trabajos, así como la experiencia “reparadora” personal, seguro que han contribuido de forma notable al éxito de su empresa, casi por definición prometeica: nombrar lo innombrable”, dice en el Prólogo a la edición española Jorge L. Tizó.
 
Este libro no es una autobiografía, ni la historia clínica de un individuo. “El autor de este libro y el individuo sobre el que se escribe no son la misma persona. Se trata de una obra literaria que da cuenta de los métodos de los que se vale la mente en sus esfuerzos por prevalecer en circunstancias opresivas. Con respecto al tema, el autor se ha comprometido a proporcionar una interpretación fiel e inteligible de acontecimientos ininteligibles. La mente en cuestión, en la medida en que se asemeja a otras mentes, hablará al lector de manera tal que le resulte familiar, aunque algunas de las cosas sobre las que se escribe puedan parecerle extrañas.” (Extracto del Prefacio)
 
«El único aspecto de la situación que podía cambiar era yo mismo». Gracias a cinco Principios que fueron desarrollándose en su mente, ese niño no solo logra sobrevivir y mantenerse cuerdo, sino que llegó a convertirse en una persona de talento y un profesional reconocido. Este libro describe la dolorosísima, titubeante y contradictoria vía para forjar un «quinto Principio» que le permitió vivir sin negar el pasado y, al mismo tiempo, sin encadenarse a él.
 
 
Índice

Prólogo a la edición española. Intentar hablar de los infiernos inefables de la infancia. Jorge L. Tizón

Prefacio
 
1. Recuerdos
2. Equivocado
3. Escuela
4. Maldad
5. Mentiras
6. Hambre
7. Drogas
8. Asesinato
9. El quinto principio

Apéndice
 

Datos del autor
 
Paul Williams es psicoanalista y formador de la Sociedad Británica de Psicoanálisis. Ejerció de psicoterapeuta en el British National Health Service hasta 2010 y de profesor en diversas universidades del Reino Unido e Irlanda. Entre 2001 y 2007, fue coeditor del International Journal of Psychoanalysis y ha publicado numerosos trabajos sobre trastornos de personalidad y psicosis.
 
Alicia Montesdeoca
22/07/2014
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Editado por
Alicia Montesdeoca
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