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Espiritualidad y política Juan Antonio Martínez de la Fe , 01/05/2012

Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo.


Espiritualidad y política
Ficha Técnica


Título: Espiritualidad y política
Coordinador: Cristóbal Cervantes
Edita: Editorial Kairós, S.A. Barcelona, noviembre de 2011
Colección: Ensayo
Traducción (del capítulo de Ken Wilber): Salvador Hanguindey
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 346
ISBN: 978-84-9988-026-6
Precio: 15 euros


Bajo el título de esta obra, aparece una frase de Mahatma Gandhi que puede considerarse como su objetivo último: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

Surge de la separación que se ha pretendido hacer, durante mucho tiempo, entre espiritualidad y política. Da por supuesta la conveniencia de la separación entre la Iglesia y el Estado, pero no así la del distanciamiento entre la religiosidad y la polis, entre lo espiritual y lo secular. Y se resume en expresión de Ken Wilber: “En el ámbito de lo interpersonal, en el reino de cómo tú y yo nos relacionamos con el otro como seres sociales, no hay áreas más importantes que las de la espiritualidad y la política”.

Es verdad que nos ha tocado vivir unos momentos duros y difíciles, como corresponde a toda época de cambios profundos. Pero hay una luz al final del túnel. Ha llegado la hora, el momento, de integrar la conciencia y la espiritualidad en la política, y de que los grupos y personas conscientes se integren en la política, en la gestión de la vida en común, buscando la armonía, la justicia y la paz.

La obra consta de veinte ensayos, para cuya redacción el editor ha buscado a otros tantos autores de reconocida solvencia en cada uno de los aspectos que abordan. Antes de cada texto, figuran unas líneas que resumen el curriculum del redactor del capítulo, lo que, indudablemente, colabora en una mejor comprensión del rigor del texto.

El primer ensayo, Una revolución todavía por hacer, lo firma Leonardo Boff, ampliamente conocido como uno de los fundadores de la teología de la liberación y por sus aportaciones teológicas con un particular acento en la temática ecológica.

Su planteamiento es que nos encontramos ante un cambio de paradigma civilizatorio que supone una revolución en la cosmología, en la visión de la vida y del universo. A partir de esta nueva cosmología, “nuestra vida, la Tierra y todos los seres, nuestras instituciones, la ciencia, la técnica, la educación, las artes, las filosofías y las religiones deben ser dotadas de nuevos significados. Todo y todas las cosas son emergencias de este universo en evolución”. Pero esta idea no ha calado aún en todas las mentes, lo que es necesario porque esta nueva revolución paradigmática es la que nos proporcionará la técnica necesaria para resolver los actuales problemas del sistema-Tierra en proceso acelerado de degradación.

El sacerdote y teólogo católico Benjamín Forcano es el autor del ensayo que constituye el segundo capítulo: La teología de la liberación frente a la crisis de la globalización neoliberal. Comienza con un resumen del nacimiento de la teología de la liberación, a raíz del Concilio Vaticano II, una teología que denunciaba la connivencia entre el poder y la religión, causando una honda preocupación en los ámbitos de la política y un profundo rechazo por parte de la jerarquía de la Iglesia. Finaliza su muy interesante exposición con un epílogo: la denuncia de un economista (Stiglitz) y de un profeta (Casaldáliga).

Federico Mayor Zaragoza, quien fuera director general de la Unesco, presidente del European Research Council Expert Group y copresidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, entre otros muchos destacados cargos, firma el capítulo tercero: El otro mundo posible que anhelamos. “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro”, comienza citando este párrafo de la Carta de la Tierra. Todos los estudios ya están hechos; sabemos lo que hay que hacer; es hora de pasar a la acción. Se trata de forjar actitudes, de hacer posible una mirada nueva, como la de Panikkar, sobre el mundo en su conjunto. Tal nuevo comienzo exige un cambio de mentalidad que nos haga comprender el sentido de la interdependencia global y de la responsabilidad universal. No podemos cambiar el pasado, solo alcanzamos a describirlo, pero el futuro sí está en nuestras manos. Vivimos tiempos fascinantes porque, por vez primera en la historia, es posible una gran transformación en la rápida transición desde una economía de especulación y fuerza a una de desarrollo global sostenible, que se traduce en energías renovables, alimentación para todos, acceso a los servicios sanitarios, agua, medioambiente, vivienda, transporte, … Y finaliza: “El tiempo de silencio ha concluido. Es el tiempo de los pueblos”. Un ensayo optimista que arroja esperanza ante las desesperanzas de las crisis que vivimos.

Un mundo nuevo quiere nacer es el título que da el doctor en Filosofía, Jordi Pigem, al capítulo cuarto. Con un estilo ameno, nos plantea que la crisis económica y la crisis ecológica no son dos fenómenos independientes, sino parte de una crisis sistémica multidimensional que, en el fondo, nos habla de una crisis de civilización y nos obligará a revisar lo que pensamos y a reinventar lo que hacemos. Y, a un nivel más profundo, nos invita a replantear nuestra relación con el resto de la humanidad y con el resto de la biosfera. A través de ejemplos reales y prácticos, como los casos de las islas de Pascua y Tikopia, nos hace ver lo que acertadamente explicó Karl Polanyi, a saber, que es algo inaudito que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en lugar de ser la economía un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Y, aunque la economía global se crea por encima de todas las cosas, no deja de ser una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire, ni agua, ni vida. Para Pigem, el mundo de hoy es insostenible, se acaba; pero un mundo nuevo quiere nacer y lo va a hacer a través de nosotros; la fuerza que lo hará nacer viene de tan adentro en nuestro interior que ni siquiera podemos conocerla, aunque sí sentirla, seguirla y serla.

Marià Corbí es licenciado en teología y doctor en filosofía y dirige el Centro de Estudio de las Tradiciones de Sabiduría. Es él quien redacta el quinto capítulo, Espiritualidad y política. Independencia completa y relación profunda. Arranca el autor explicando cómo el paso de las sociedades preindustriales, en las que predominaban sistemas de creencias impuestas con la colaboración del poder, trajo como consecuencia la crisis profunda en que se encuentran. A ello se añade el impacto de las tecnociencias, por las que todo cambia continuamente. Para Corbí, las sociedades de conocimiento deben excluir las creencias, que deben ser sustituidas por la aceptación voluntaria de proyectos colectivos. Tales proyectos hemos de construirlos nosotros mismos, no nos vienen desde el cielo. Los constructores de esos proyectos han de tener una profunda cualidad humana, que, en cierto modo, identifica con la espiritualidad; a esta espiritualidad, el poder no puede ofrecerle nada, sino únicamente adherirse a ella voluntariamente para mejor ejercer su función. Concluye su argumentación, difícil de compendiar en esta pocas líneas, de la forma siguiente:”Necesitamos una política libre de la religión; necesitamos una religión libre de la política, como necesitamos una espiritualidad libre de creencias. Una espiritualidad libre sería la mejor ayuda a una política libre. Pero la espiritualidad no podrá nunca desentenderse de la cuestión política”.

Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y asesor político, es el autor del ensayo que constituye el sexto capítulo, El espíritu de la política. Parte de la tesis de que, hoy día, nos sentimos perdidos, atrapados por el miedo, ante la avalancha de situaciones que nos abruman; y el problema es que la política formal ha perdido el timón del mando de lo público al tiempo que se ha roto el frágil equilibrio entre el poder político y el poder económico. Sin embargo, hay una nueva oportunidad para que la política proyecte sentido al horizonte colectivo, y ello solo será posible si la ciudadanía asume el relevo y la responsabilidad. Plantea tres respuestas para esa recuperación. La primera es la espiritualidad: hay una creciente necesidad por llenar el vacío interior que nos ayude a alcanzar la felicidad; y, para ello, se ha de superar la ruptura entre la ciudadanía y la política, motivada por la extendida percepción de que nuestros representantes carecen de una rica y equilibrada vida interior. La segunda respuesta es la moralidad; lo que hunde en el descrédito a la política es la doble moral, el abismo entre lo que se dice en público y lo que se hace en la vida privada. Y la tercera respuesta es la nueva responsabilidad, ese tomar conciencia de que no nos vale con votar y dejar el mando en manos de los políticos, sino que es preciso participar en las decisiones haciendo más participativa la democracia. “El espíritu de la política solo podrá recuperarse con una política más espiritual, moral y responsable”, concluye el autor.

Ervin Laszlo es fundador y presidente del Club de Budapest, miembro de la International Academy of Philosophy of Science y ha sido candidato al premio Nobel de la Paz en 2004, entre otros aspectos de su brillante currículo. Es el autor del séptimo capítulo, Emergencia global. ¿Qué es una emergencia global? Un indicador de que el conjunto de sistemas humanos y naturales que componen el planeta ha entrado en una inestabilidad que lo hace, en su estado actual, insostenible. Analiza algunos de estos sistemas, como el económico, el político y el ecológico. Para evitar que la situación nos conduzca a la catástrofe, hemos de tomar medidas urgentes; sin embargo, no parece que nuestros dirigentes actúen en ese sentido, ¿por qué? Según Laszlo, porque nuestras instituciones y organizaciones se vieron diseñadas para proteger sus intereses, por lo que no es de extrañar que la necesidad de reunirse para defender el interés común se haya circunscrito a aspiraciones y defensas territoriales y a objetivos económicos muy concretos. La conclusión es clara: no podemos resolver los problemas que aquejan a nuestro tiempo con el mismo tipo de conciencia que los generó; aunque vivimos en tiempos globales, la mayoría sigue asentada en una modalidad de conciencia tribal. Y es necesario pasar de esa conciencia tribal a una conciencia planetaria, tal como la define el Manifiesto de la Conciencia Planetaria, suscrito en el Club Budapest en 1996. Por si queremos saber si cada uno de nosotros vive de acuerdo con esta conciencia, el autor nos propone un sencillo test de diez preguntas, con las que cierra su artículo.

Capítulo octavo: Espiritualidad y política para el siglo XXI. Su autor, Ken Wilber, uno de los más influyentes pensadores de Estados Unidos y una de las más intrigantes figuras que ha dado la intelectualidad de dicho país en los últimos años. No es extraño que hayamos oído con frecuencia el consejo que su padre dio a Wilber: aléjate lo más posible de discusiones que traten sobre religión o política. Sin embargo, en el ámbito de lo interpersonal, en el reino de cómo usted y yo nos relacionamos con el otro como seres sociales, no hay áreas más importantes que las de la espiritualidad y la política. Es necesario un diálogo político de un interés fundamental: el interés por cada uno de nosotros, interés e inquietud por el planeta, interés por todos los seres vivos, interés en el Espíritu mismo. Como en la escolástica clásica, Wilber recurre ad termina, es decir, a la definición de lo que se entiende por espiritualidad y por política, explayándose en analizar ambos conceptos para llegar a lo que llama una psicología integral y una política integral, que conforman lo que denomina la plataforma liberal, entendiendo por tal una capacidad abarcadora de planteamientos, no sujeta a lo que conocemos como liberalismo clásico. Se trata de un camino que hay que recorrer y que, por desconocido, supone avanzar con aciertos aprendidos de los errores, pero que requiere un esfuerzo que merece la pena.

Raquel Torrent es psicóloga y fundadora de la Asociación Integral Española y es quien firma el noveno capítulo, que titula Poner conciencia a la política. Piensa que se está produciendo un cambio lento y progresivo hacia algo diferente en materia política y que ello se debe a que algunos pocos están desarrollando un incipiente y prometedor estado de conciencia que parecería rozar la Visión Integral de la realidad, la Conciencia Integral, o lo que es lo mismo, la conciencia que aglutina los intereses auténticos de todo lo que es importante. Su artículo halla un fuerte sustento en los planteamientos de Ken Wilber, de quien toma las cuatro perspectivas de la realidad para desarrollar su trabajo. Narra su propia experiencia personal para ir explicando los distintos niveles de conciencia, enfocados desde dichas perspectivas de la realidad. Así, concluye que nos encontramos en un lento despertar de la conciencia en el que nos percatamos de que somos nosotros mismos los responsables de las situaciones adversas que contemplamos, de que el gobierno somos nosotros y que no hemos sabido gestionarnos ni hacernos escuchar, que tenemos la posibilidad de decir “basta” y que estamos empezando a hacernos responsables de que nosotros tenemos el poder. No se trata de crear una vía no partidista, de algo nuevo que olvide los logros alcanzados en la democracia que tenemos, sino de formar un movimiento integrador del “nosotros” que incluya las verdades de la izquierda y de la derecha. “El mayor freno para la evolución política en estos momentos es la división salvaje entre izquierdas y derechas”, afirma la autora. La Visión integral, integradora, aplicada representa una alternativa política verdadera que nos lleva más allá del modernismo de la ciencia y del postmodernismo de las humanidades.

El capítulo décimo, Espiritualidad y Economía, viene suscrito por Joan Melé, subdirector general de Triodos Bank en España. Parece, dice el autor, que espiritualidad y economía son términos incompatibles; opone lo espiritual, lo intangible para los sentidos, con economía, que alude al mundo del dinero, a lo material. Y entre lo espiritual y lo material está el ser humano. A partir de ahí, Melé hace un recorrido por la historia para explicar la situación actual de lo espiritual (prácticamente, negamos toda realidad espiritual, toda dimensión trascendente del ser humano) y de lo material, que nos ha llevado a la actual globalización, tras las experiencias del capitalismo y el comunismo; una situación fruto del darwinismo social, para el que solo sobrevive el más fuerte, pese a que se intente suavizar la expresión con frases tales como que el mercado se equilibra obedeciendo a las leyes de la oferta y la demanda, intentando maximizar los beneficios y minimizando los costes; lo que se traduce en que hay que ser egoísta y mirar por uno mismo. Ahora es el momento de reflexionar, de reivindicar nuestra espiritualidad, no dejando que quienes lo han hecho mal hasta aquí en economía y en política lo sigan haciendo. Todo parece indicar que ha llegado la hora de la “sociedad civil”, de conseguir la conciencia de responsabilidad común para lo que necesitamos recuperar esa dimensión superior, espiritual o trascendente del ser humano, la única que nos puede elevar por encima del egoísmo.

El naturópata Pablo de la Iglesia es el autor del undécimo capítulo, que lleva por título Espiritualidad socialmente comprometida. Plantea que el principal desafío de la humanidad pasa por restaurar el medio ambiente. Hemos llegado a una situación en la que el ser humano se siente separado de sus congéneres y de la naturaleza; carecemos de un registro, de un sentimiento de unidad, y eso provoca que nos sintamos solos, atemorizados y con necesidad de defendernos. Afirma que han surgido numerosos movimientos espirituales y filosóficos que buscan recuperar nuestro sentido de pertenencia a la Madre Tierra; si recuperamos ese sentimiento de comunión con la totalidad, ya no nos sentiremos amenazados ni tendremos necesidad de ser una amenaza. El cambio en tal sentido ya está siendo inevitable; solo resta fijar el cuándo y el cómo. Un primer intento podría ir por buscar respuestas en las tradiciones ancestrales de la vida, retrotraernos a las corrientes que alimentaban el espíritu colectivo de los pueblos. Hay una urgente necesidad de una profunda toma de conciencia de que todos y cada uno de nosotros, con nuestras acciones vitales, somos parte del problema; esas acciones son el fruto de nuestro ego y dejar de cometerlas para dejar atrás nuestros hábitos destructivos para con el planeta, implica trascender nuestra vieja identidad tanto individual como colectivamente. El balón está ahora en nuestro campo, el campo de los ciudadanos; la globalización de la espiritualidad y un sentimiento de unidad que se multiplica parecen ir inclinado el campo de juego hacia las manifestaciones más luminosas.

Koldo Aldai es el fundador del Portal Dorado y cocreador del Foro Espiritual de Estella; también es el autor del duodécimo capítulo de esta interesante obra, que titula La política, un elevado servicio a la comunidad. Afirma que para poder servir al mundo desde el ámbito de la política es imprescindible un cierto desarrollo del ser; la vocación de servicio ha de emanar de un corazón amoroso y de una mente inteligente, ya que la ambición personal está reñida con el servicio a la ciudadanía. A medida que el ser humano va trascendiendo su naturaleza egoísta, se va capacitando para ocupar puestos de servicio público. De ahí, la estrecha relación entre el desarrollo personal o espiritual con la política. No es importante el color de un candidato político, sino su nivel de ser, de su nivel espiritual. En una visión optimista, el autor considera que llega también un tiempo de más evolucionados dirigentes. Habla, así, de la política como servicio y de ennoblecer la acción política. Y, entre aspectos claves de la nueva acción política, hace referencias a las políticas planetaria, ecológica, de paz, de justicia, de consenso y responsable. Aclara que el hecho de que un político esté imbuido de valores espirituales, no implica que se encuentre vinculado a ninguna religión. Y, ratificando su visión optimista, nos habla de la espiritualidad universal, de que la fraternidad no es un sueño místico, de la política horizontal, del gobierno mundial y de la pequeña política, cerrando su trabajo con una conclusión resumen de todo lo expuesto.

Trascendencia e inmanencia respecto a los asuntos públicos es el título del decimotercer capítulo, que firma el maestro budista zen Dokushô Villalba. También este autor comienza por aclarar qué se entiende por espiritualidad, en este caso, el anhelo de liberación de la angustia del yo separado. Dedica varias páginas a explicar los conceptos de espiritualidad lokotara y espiritualidad laukika, aplicando estas aclaraciones a las tradiciones religiosas o espirituales y a las instituciones religiosas, a las que considera el cuerpo de la religiosidad; un cuerpo que, al igual que el humano, envejece, se anquilosa, enferma, se deteriora y muere. Tras recorrer la historia para llegar a la actual crisis, concluye que, al prescindir de las tradiciones y de las instituciones religiosas, ciertamente ya disfuncionales, se corre el peligro de abandonar la religiosidad o espiritualidad; pero, al no poder obviar el sentir el anhelo de liberación de la angustia del yo separado (lo que definió como espiritualidad), hemos creado nuevas formas de religiosidad, entre ellas, el culto al dinero que profesa y pregona la religión del mercado. Esa es nuestra religión actual, de la que expone su decálogo, al modo de las tablas de la ley mosaica. ¿Cómo salir de este engranaje infernal? La única vía es encontrar una nueva manera de hacer política y nuevos políticos dotados de visión trascendente de la realidad; políticos que no sean vasallos del poder económico, cuyo único cometido hoy es el de ser gestores o relaciones públicas de los sumos sacerdotes de la religión del mercado.

Llegamos así al decimocuarto capítulo, De lo profano a lo sagrado, suscrito por la coordinadora para España de Humanity’s Team (movimiento mundial por los derechos civiles del alma), María Elena Ferrer. La concreción del concepto “política” ocupa las primeras páginas de su ensayo. Lanzando, luego, una mirada a la situación actual, concluye que nos encontramos en medio de una de esas transformaciones que marcan época; y que la humanidad parece haber llegado a una vía muerta y se encuentra buscando una salida que abandone la senda del competir por el control de los recursos naturales del planeta y estrechar el lazo de explotación sobre la gente corriente para servir a los intereses de unos pocos, lo que parece constituir el objetivo de la política de hoy. Ferrer considera que la fuerza que impide el progreso de esa nueva vía es la ausencia de una voluntad política para actuar y acabar con los intereses establecidos; y esa falta de voluntad política no es achacable solo a los profesionales de la política, sino que se extiende a todos y cada uno de nosotros, que somos los nuevos y legítimos protagonistas de la historia. Pese a ello, el movimiento por el cambio global se está abriendo paso. Diserta, seguidamente, sobre la espiritualidad como energía, que nos conduce a esa ley común que gobierna toda la creación: todos somos UNO. Es esencial darnos cuenta de que esa fuerza naciente está disponible para toda la humanidad, una fuerza naciente que se ha denominado activismo sagrado.

Política zen. Así titula Miguel Aguado a su ensayo, que conforma el capítulo quince de la obra. El autor, político socialista, trabaja como consultor y divulgador científico, especializado en comunicación y sostenibilidad. Su ensayo se divide en dos partes, una dedicada al fondo y otra a la forma. En cuanto al primer apartado, el fondo, comienza preguntándose si, cuando hablamos de espiritualidad y política, hablamos de lo mismo, argumenta cómo el budismo zen lo primero que se plantea es destronar al ser humano de su creencia de estar ubicado en el centro de todo, especialmente del yo, núcleo básico del individualismo occidental y poco adecuado en la gestión de lo colectivo o social, justamente lo que debe ser la política. Para Aguado, gobernar no es imponer las propias ideas a la sociedad que se controla, sino articular lo que esa sociedad quiere. En el segundo bloque, dedicado a la forma, explica cómo Europa se fijó en la manera de obtener el poder político de Estados Unidos, basada más en alcanzar resultados de poder que en ganarlos apoyándose en valores; dice: “la visión de la política con valores como modelo europeo cambió a la mercadotecnia al mirarse en Estados Unidos y, finalmente, deberá volver a la cuna de la democracia tras su paso por América”. Plantea las ventajas de la didáctica frente al marketing, tomando como base ilustradora los distintos modos de acercarse a la realidad que tienen los programas Excel y Power Point. Aprender de lo distinto es el último apartado de su exposición que finaliza con las cualidades beneficiosas de una política zen.

Vicente Merlo es doctor en Filosofía y miembro fundador de la Asociación Transpersonal Española, así como fundador y profesor del Máster de Historia de las Religiones en la Universidad de Barcelona. Es él quien firma el capítulo decimosexto, Metapolítica y supramentalidad. Según Merlo, vivimos en un momento crítico planetario, por un cambio de ciclo en distintos niveles, en el que es necesario replantear, no solo la relación entre espiritualidad y política, sino también la naturaleza y sentido de cada una de esas dos dimensiones del ser humano. Y, como ocurre en todo final de ciclo, es un tiempo de síntesis, de pasar a otra “historia” que ya no sea de tribus, ni estados, ni países egoístamente soberanos, sino de la historia de la humanidad, una historia planetaria; una historia de unidad sin excluir la diversidad. Se pregunta qué espiritualidad necesitamos, partiendo de la diferencia entre religión y espiritualidad y sugiere, como respuesta, la espiritualidad planetaria, la creativa y gozosa y, finalmente, la espiritualidad transreligiosa, que no renuncie al rico pasado religioso, pero que no quede encerrada en él. Analiza la posible unión de esta espiritualidad con la política, reconociendo su dificultad, ya que, si aquella se relaciona especialmente con los arquetipos del amor y la luz, esta, la política, tiene que ver, ante todo, con los arquetipos del conflicto y del poder. Llega, así, a lo metapolítico y la transpolítica, deteniéndose en el ejemplo de Aurobindo Ghose, cuya cima en su obra es la conciencia-energía supramental, el momento evolutivo en el que de la mente puede surgir la supermente, la conciencia supramental. Concluye su aportación con unas consideraciones finales.

La intuición es el título que la profesora de Filosofía y Ciencias de la Educación, Ángeles Román, pone a su ensayo, el capítulo decimoséptimo. No habla en él directamente de espiritualidad y política, aunque es el fondo que subyace. Comienza afirmando que “en el ser humano existe una dimensión que no se puede expresar con palabras. Pertenece al silencio. Desde ese silencio surge la intuición”. ¿Qué es la intuición? Para Jung se trata de un proceso extraconsciente del que de vez en cuando nos damos cuenta; para Ángeles Román, es una facultad inherente al ser, que se manifiesta como una información o aviso y surge desde una dimensión no-temporal. A partir de aquí, analiza el proceso evolutivo de la humanidad, apoyándose en autores como Sri Aurobindo, David Bohm o Krishnamurti, llegando a conclusiones tales como que la eternidad contiene al tiempo y es, a la vez, evidencia de que somos parte de un Todo; o que estamos a las puertas de otro proceso evolutivo. Quizás, sea este párrafo uno de los que mejor resume el mensaje de la autora: “Vivir desde la intuición es tener plena confianza en el misterio de la vida, porque sabemos que el Todo nos contiene, a pesar de la disolución de las formas temporales. Cada ser, cada elemento, cada instante son únicos: la vida es un continuo re-crear, un milagro, y nuestra conciencia espiritual tiene la libertad de entrar en sintonía con ese orden”. Concluye su exposición con unos hermosos versos del poeta místico Walt Whitman.

Andrés Schuschny es licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Economía y autor del capítulo decimoctavo, que titula Manifiesto por un desarrollo responsable. “Toda la historia está hecha de crisis, pero nunca como hoy la crisis tomó dimensiones tan universales y se extendió a tantos aspectos de la vida social e individual”, comienza su ensayo. Nos describe cómo la economía global ha dado lugar a una concentración enorme de poder en pocas manos, en las que también reposan los medios de comunicación que manipulan las mentes de las personas para sumergirlas en la apatía e indiferencia por los problemas sociales y ambientales que padecemos. Al vivir en ciudades, las personas quedan escindidas del contacto con otras formas de vida que no estén domesticadas, el sentimiento de pertenecer al medio ambiente no puede cobrar vida y, como consecuencia, no tomamos en consideración todo aquello que se necesita para vivir, como el agua, el aire y la vegetación. Por eso, concluye, el desarrollo no debería comenzar en los mercados, sino en la gente. El autor se detiene en describir los detalles del panorama que plantea, reivindicando cambios radicales, como, por ejemplo, un nuevo viraje en donde lo humano represente “EL” valor primordial del que pende lo económico, y no a la inversa. Y concluye con el siguiente párrafo: “Se requiere de nosotros que atendamos consciente y responsablemente las consecuencias de nuestras acciones, y así seamos capaces de imaginar y crear las condiciones para que el ser humano no viva en beneficio del desarrollo, sino del ‘desarrollo responsable’ en beneficio del hombre”.

Eso. Así de escueto es el título que Francisco Traver, psiquiatra, músico y escritor, pone al decimonoveno capítulo. No es un ensayo fácil, porque se habla de una experiencia sensible, pura, sin cognición ni memoria y que no impele a conducta alguna. Solo cada uno de nosotros puede saber algo de “eso” y, ante su presencia, la mayor parte de nosotros reacciona con miedo o con indiferencia. Es una experiencia inasible, intraducible a palabras; como todo lo sagrado, se desvanece cuando tratamos de verle el rostro, siempre se nos muestra de espaldas. Con un estilo muy asequible y con ejemplos de su experiencia personal, Traver nos habla de “Eso” y la inspiración o “Eso” y el ahora. Y expresa que todos somos capaces de experimentar, aunque sea por un momento muy pequeño, lo que significa estar sin pensamiento y ser plenamente consciente, lo que se conoce como conciencia plena.

Llegamos así al capítulo vigésimo, y último, de esta más que interesante obra. Se titula Manifiesto por un nuevo nosotros, y lo firma el profesor de la Universidad de Oxford, Tariq Ramadan. Se trata de un ensayo que analiza la situación de los musulmanes que residen en países occidentales. Y afirma que hay razones para estar preocupados. No son, por lo general, bien vistos; tras los atentados del 11-S, el miedo se ha apoderado de la ciudadanía que manifiesta su rechazo a los inmigrantes musulmanes, lo que provoca tensiones sociales. Ante esto, solo les caben a los musulmanes dos alternativas: o asumen una actitud defensiva, victimista, o se enfrentan, de manera constructiva, a las críticas y autocríticas, empezando a responder a la lenta evolución del miedo con una manifiesta revolución de la confianza; una revolución de la confianza que ha de comenzar por la confianza en uno mismo y en las propias convicciones. Es cierto que es frecuente ver cómo los líderes políticos, cuando se encuentran vacíos de ideas atractivas para su electorado, recurren a la manipulación del miedo. Ante esto, si hay algo que los musulmanes occidentales pueden aportar a sus respectivas sociedades, es la reconciliación; nuestras sociedades tienen necesidad de un nuevo “nosotros” que reúna a hombres y mujeres, a ciudadanos de toda religión o sin ella que luchen unidos contra las contradicciones de su sociedad, por el derecho al trabajo, la vivienda y el respeto y contra el racismo, la discriminación o cualquier tipo de violación de la dignidad humana. Un nuevo nosotros que nazca en una escala local para extenderse luego a la escala nacional.

Se trata, indudablemente, de un libro de enorme interés. El enfoque y tratamiento del tema sobre el que hacen sus aportaciones, difiere según el autor; cada uno de ellos hace uso de su enfoque personal y hace su exposición de maneras diferentes: desde el artículo concebido para su publicación, hasta la presunción de que se trata de una conferencia reconvertida para ser leída, lo que, en ningún caso, resta calidad al conjunto. Casi se puede hablar de un planteamiento común: situación actual del mundo y de la sociedad, análisis de sus causas, papel y responsabilidades de la política y los políticos, necesidad de una solución basada en la espiritualidad (con diferentes definiciones de ella) y en una concepción unitaria. Su lectura, desde luego, nos aportará nuevos enfoques para la reflexión y el análisis.


Índice


Introducción,por Cristóbal Cervantes

1. Una revolución todavía por hacer, por Leonardo Boff
2. La teología de la liberación frente a la crisis de la globalización neoliberal, por Benjamín Forcano
3 El otro mundo posible que anhelamos, por Federico Mayor Zaragoza
4. Un mundo nuevo quiere nacer, por Jordi Pigem
5. Espiritualidad y política. Independencia completa y relación profunda, por Marià Corbí
6. El espíritu de la política, por Antoni Gutiérrez-Rubí
7. Emergencia global, por Ervin Laszlo
8. Espiritualidad y política para el siglo XXI, por Ken Wilber
9. Poner conciencia a la política, por Raquel Torrent
10. Espiritualidad y economía, por Joan Melé
11. Espiritualidad socialmente comprometida, por Pablo de la Iglesia
12. La política, un elevado servicio a la comunidad, por Koldo Aldai
13. Trascendencia e inmanencia respecto a los asuntos públicos, por Dokushô Villalba
14. De lo profano a lo sagrado, por María Elena Ferrer
15. Política Zen, por Miguel Aguado
16. Metapolítica y supramentalidad, por Vicente Merlo
17. La intuición, por Ángeles Román
18. Manifiesto por un desarrollo responsable, por Andrés Schuschny
19. Eso, por Francisco Traver
20. Manifiesto por un nuevo nosotros, por Tariq Ramadan

Bibliografía


Espiritualidad y política
Notas sobre el coordinador de la obra

Cristóbal Cervantes vive en Almería (Andalucía, España). Es director de oficina del Servicio Público de Empleo Estatal de España (ex INEM). La larga trayectoria profesional en el servicio de atención a personas paradas le permite tener un amplio conocimiento sobre las competencias profesionales y sus implicaciones personales.

Autor del blog Espiritualidad y Política sobre los temas de espiritualidad, nueva conciencia, nueva política, valores para el cambio, nuevo liderazgo, etc. Escritor, tiene publicados decenas de artículos en prensa y revistas. Colabora con diferentes medios de comunicación escritos.

Juan Antonio Martínez de la Fe
01/05/2012
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Editado por
Alicia Montesdeoca
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