Bitácora
Ficha Nº 1. Liderazgo Personal para los Equipos de Alta Dirección de la Empresa
Objetivo
Cada una de las Fichas sobre Liderazgo Personal de esta colección, de 2 minutos de lectura cada una, puede ser distribuida entre los miembros de la Alta Dirección de la Empresa para ser discutida en equipo.
Puede ser reproducido citando la procedencia
La situación.
Supongamos una cuadrícula como la dibujada. En el eje horizontal están los resultados y en el vertical las personas. Cada uno está graduado de cero (0) a diez (10). Horizontalmente, el 10 correspondería a una sociedad en la que idealmente fueran óptimos la estrategia, organización, procesos, tecnologías y conocimientos. Verticalmente el 10 correspondería a un máximo respeto a la dignidad de la persona, porque se pone en juego su compromiso, responsabilidad, entusiasmo y voluntad. En un buen conjunto de empresas españolas significativas, para las que estuve trabajando y venían funcionando razonablemente bien las últimas décadas (Bankinter, Dragados, Continente, Comercial de Laminados…), se situaban casi todas ellas horizontalmente como en el 6, y verticalmente como en el 4, “siendo bastante generosos porque las personas no interesan tanto”, dijo alguien.
La mejora.
Contemplando el punto 64 se reúne el Equipo Directivo y dice: “¿Nos vamos a conformar con un 6? ¿No podríamos y deberíamos mejorar yendo, por ejemplo, al 8?”. El cambio en efecto es posible y deseable y entonces lo que solemos hacer en la práctica es un plan para crear un nuevo mercado, introducir un nuevo producto, crear nuevas TIC, o mejorar la organización…. Y después de un esfuerzo tremendo seguimos en el 64. ¿Por qué? Porque para ir horizontalmente del 6 al 8, primero verticalmente la empresa debe ir también del 4 al 8, por ejemplo. Es decir, al punto 88. Prácticamente es imposible ir del 64 al 84. En una Escuela de Negocios muy afamada, oímos decir que ellos “sólo tratan temas prácticos”.
Naturaleza de los dos ejes.
La persona, eje vertical, tiene interioridad, inmanencia, capacidad de autocrecimiento, y siempre puede dar más de sí. El pensamiento es insaturable. Cualquiera de nosotros puede, y seguramente debe, superarse a sí mismo. El eje horizontal, tecnologías y conocimientos, es plano. Carece de interioridad; no pueden dar más de sí; diríamos que “esto es lo que hay”, dicho no aplicable a la persona.
De tal manera que el eje crítico que lleva la voz cantante es el vertical, que es el cultura o el “espiritual” (no en el sentido simplemente religioso, aunque éste no se excluye), Si el punto 64 se eleva verticalmente, forzosamente corre también a la derecha; es prácticamente imposible correrlo directamente a la derecha porque así no sube.
La enseñanza de la Filosofía de la Historia y del sentido común
Los escritos de Salvador de Madariaga, Arnold Toynbee, Claudio Sánchez Albornoz, y similares, coinciden y demuestran algo evidente en torno a toda cultura, civilización o sociedad, y que he constatado que es extensible a toda institución o empresa: Quien crea que la clave del éxito está en el desarrollo de técnicas, herramientas, tecnologías, conocimientos o en aprovechar las oportunidades del entorno. está en un error y sella la propia ruina. El verdadero desafío que hay que superar es el que se plantea a nivel de espíritu. Toda crisis es originada por alguien con nombre y apellidos que bajo un planteamiento aparentemente tolerante y de buen rollo impulsa con brazo de hierro una cultura mecanicista, racionalista, individualita, pragmática, progresista, laicista, economicista o como se quiera llamar que arrincona y achatarra lo más excelente y genuino de las personas, que precisamente es lo más imprescindible.
Para reflexionar y debatir:
¿Se puede gestionar la estrategia por una parte y la cultura por otra?
¿Por qué ante todo una empresa, que no es un concepto tan sencillo como parece, es una antropología?
¿Cuál es el mejor planteamiento económico?
¿Cuál es la bestia negra de la productividad
Descargar Ficha 1
Cada una de las Fichas sobre Liderazgo Personal de esta colección, de 2 minutos de lectura cada una, puede ser distribuida entre los miembros de la Alta Dirección de la Empresa para ser discutida en equipo.
Puede ser reproducido citando la procedencia
La situación.
Supongamos una cuadrícula como la dibujada. En el eje horizontal están los resultados y en el vertical las personas. Cada uno está graduado de cero (0) a diez (10). Horizontalmente, el 10 correspondería a una sociedad en la que idealmente fueran óptimos la estrategia, organización, procesos, tecnologías y conocimientos. Verticalmente el 10 correspondería a un máximo respeto a la dignidad de la persona, porque se pone en juego su compromiso, responsabilidad, entusiasmo y voluntad. En un buen conjunto de empresas españolas significativas, para las que estuve trabajando y venían funcionando razonablemente bien las últimas décadas (Bankinter, Dragados, Continente, Comercial de Laminados…), se situaban casi todas ellas horizontalmente como en el 6, y verticalmente como en el 4, “siendo bastante generosos porque las personas no interesan tanto”, dijo alguien.
La mejora.
Contemplando el punto 64 se reúne el Equipo Directivo y dice: “¿Nos vamos a conformar con un 6? ¿No podríamos y deberíamos mejorar yendo, por ejemplo, al 8?”. El cambio en efecto es posible y deseable y entonces lo que solemos hacer en la práctica es un plan para crear un nuevo mercado, introducir un nuevo producto, crear nuevas TIC, o mejorar la organización…. Y después de un esfuerzo tremendo seguimos en el 64. ¿Por qué? Porque para ir horizontalmente del 6 al 8, primero verticalmente la empresa debe ir también del 4 al 8, por ejemplo. Es decir, al punto 88. Prácticamente es imposible ir del 64 al 84. En una Escuela de Negocios muy afamada, oímos decir que ellos “sólo tratan temas prácticos”.
Naturaleza de los dos ejes.
La persona, eje vertical, tiene interioridad, inmanencia, capacidad de autocrecimiento, y siempre puede dar más de sí. El pensamiento es insaturable. Cualquiera de nosotros puede, y seguramente debe, superarse a sí mismo. El eje horizontal, tecnologías y conocimientos, es plano. Carece de interioridad; no pueden dar más de sí; diríamos que “esto es lo que hay”, dicho no aplicable a la persona.
De tal manera que el eje crítico que lleva la voz cantante es el vertical, que es el cultura o el “espiritual” (no en el sentido simplemente religioso, aunque éste no se excluye), Si el punto 64 se eleva verticalmente, forzosamente corre también a la derecha; es prácticamente imposible correrlo directamente a la derecha porque así no sube.
La enseñanza de la Filosofía de la Historia y del sentido común
Los escritos de Salvador de Madariaga, Arnold Toynbee, Claudio Sánchez Albornoz, y similares, coinciden y demuestran algo evidente en torno a toda cultura, civilización o sociedad, y que he constatado que es extensible a toda institución o empresa: Quien crea que la clave del éxito está en el desarrollo de técnicas, herramientas, tecnologías, conocimientos o en aprovechar las oportunidades del entorno. está en un error y sella la propia ruina. El verdadero desafío que hay que superar es el que se plantea a nivel de espíritu. Toda crisis es originada por alguien con nombre y apellidos que bajo un planteamiento aparentemente tolerante y de buen rollo impulsa con brazo de hierro una cultura mecanicista, racionalista, individualita, pragmática, progresista, laicista, economicista o como se quiera llamar que arrincona y achatarra lo más excelente y genuino de las personas, que precisamente es lo más imprescindible.
Para reflexionar y debatir:
¿Se puede gestionar la estrategia por una parte y la cultura por otra?
¿Por qué ante todo una empresa, que no es un concepto tan sencillo como parece, es una antropología?
¿Cuál es el mejor planteamiento económico?
¿Cuál es la bestia negra de la productividad
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José María Cardona Labarga
Miércoles, 12 de Mayo 2010
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Editado por
José María Cardona Labarga
Dr. Ingeniero ICAI y postgraduado ICADE. Exprofesor de Estructura Económica y Contabilidad Financiera. Durante 18 años trabajó en diversas empresas de Director de Fábrica, Director Comercial, Director Financiero y Director General. Durante los últimos 20 años de vida profesional ha trabajado en numerosos Comités de Dirección de Empresas para el desarrollo de la Capacidad Gerencial. Ha creado su propio modelo de “Los 8 Hábitos del Líder®”.
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