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quita la máscara de ahí deja el aroma
familiar afuera la casa la tormenta el balcón donde dormía el padre hacia poniente el río lento espeso como una venda negra cielo abajo quita el mueble marrón la colcha fría las flores de papel añade el extranjero mientras buscas la fecha tus tendones de sal se incrustan en la noche * en los hombros se rompe el deseo hasta que el cielo pasa * contraído encubierto con astillas de vidrio hundidas en la nuca sin llegar más allá de la mitad del cielo esperas otra música en la detonación de un pájaro de lata * asolados en cercas paraíso y temor alcanzan sueños trampas de agua en cielo frío armado el becerro de lengua negra sella sus duras condiciones palpita de la boca a la vena con su huella de humo un terco amor rodea sufrimientos fechas horas tajadas limpias y aunque es de noche todos los gatos son santos.
1. En aquella esquina muestra lo que fue su infancia y su infancia misma lo contempla. 2. Quien sube la escalera oficia y desciende transformado en diosa. 3. Toro, desnudez, diosa que desciende una escalera. 4. Animal que corona de erotismo la mirada en la esquina donde la muchacha tiembla. * Se mira en el mundo y nada responde. Una grieta y el agua se filtra, agua de otra corriente. Espera al resguardo de su espera, y continúa, y la permanencia al fin le resarce con su nada. * "Conecta lo distante": una estrella y el añico de un vidrio. * Así, como respira, una cadencia que no es parto ni lucha. Toma lo ofrecido y entrega lo que recibió para que otros se encadenen. Después de terminar le gusta repetir lo dicho.
Topología de una página en blanco es una reflexión realizada en términos simbólicos sobre el proceso creativo. Es una poética que se efectúa desde dentro de la misma poesía y una poesía que se piensa en el lenguaje mientras está produciéndolo. Una profunda desolación conceptual nada condescendiente recorre cada página. Desolación no sustantivada que va produciéndose en el lector durante el acto mismo de la lectura porque no está presente en el texto sino que surge durante el proceso de auto-descubrimiento que exigirá al lector construir su propio texto.
La página, el soporte, como espacio, como elemento limitador en donde ocurre la simbiosis, como territorio de encuentro para los tres vectores esenciales de lo literario: lo creado, el creador y el recreador. La página se convierte en metáfora absoluta, símbolo último de ese territorio movedizo al que intenta fijarse el lenguaje y en donde se encuentran, enfrentados, entrelazados, atónitos o desdeñosos, los ojos del lector y del autor. (Alejandro Céspedes en la introducción a su último poemario: Topología de una página en blanco, editado en formato digital en Internet). Algunos poemas del libro está tratando de encontrar un lugar donde caer pero aquí sólo podrá leerse que algo está cayendo está cayendo sobre el sueño de Newton no hay manzanas y el cisma se refrenda en lo inmutable dentro la indeterminación de la sintaxis un ojo cerrado será una entrada un ojo cerrado mirará por su ojo y verá soledad entonces la soledad será el objeto de la mirada y la mirada en esa frase sin sujeto se mueve en el espacio de la pérdida ¿quién fingirá después que sabe cómo ahogarse? cada palabra se cree irrefutable preñada de certeza sus signos en la realidad no existen cuerpos huecos todo tendrá que ser imaginado y habrá que trabajar sobre la ausencia aun así qué difícil fabricar sintaxis que no tenga el don de predecirse porque regresar es perder y avanzar es ir perdiendo hay que ser cautos * todo el libro lleva la herida de este axioma pero alguien -el sujeto no importaintentará sin éxito su descripción en varias páginas la página 76 es un gran silencio n o f u e p o s i b l e e s c r i b i r l o d e o t r o m o d o tal vez haya que aprender a medir la profundidad de tu silencio ensayar unidades de medida para calcular el fondo de tus ojos la página 43 tendría que ser un espejo así tal vez pudieras descifrar lo inverso * todo se convierte en una representación que se repite una armadura hueca que se mueve con gestos aprendidos y se va desmembrando mientras camina intentará que la recomposición de las carcasas produzca otra vez significados contra el papel metódicamente piedras el estruendo le hace sordo a la duda negando la evidencia sólo para apuntarse otra victoria antes de tirar los dados nunca da una palabra por perdida no dejará una línea sin holgura será inevitable Alejandro Céspedes (Gijón, 1958) se licenció en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo. Como gestor cultural, director de espacios escénicos y director de escena ha realizado numerosos montajes de ópera y zarzuela.
Cuervo
Hay un resto de noche junto al día que empieza. Hay un resto de noche de perfil, próximo a la piscina. Su ojo es el punto de fuga del jardín, su silueta forma sombras chinas sobre el muro, enjaulada por verjas que el reflejo del agua hace temblar. Hay un resto de noche de perfil despeinando muñecas cerca del mediodía. Y de pronto abanica el aire que lo encierra y callan las chicharras un instante. También hay una niña, está tumbada al sol, sobre la hierba. Y hay un resto de noche de perfil, tal vez (si le dejara) besaría sus ojos. Pero la niña duerme, de momento el cuervo no es más que un pájaro. * Aquelarre Volando sobre el astil de una escoba, el deseo: arden brujas en hoguera, aquelarre en que la carne cabalgaba con un aguijón clavado entre las sienes. Gimiendo de dolor, temblar de miedo, cuando de golpe un alarido de placer. Más tarde los labios quedaron cosidos por la angustia. * Prólogo Recorrer las bifurcaciones de los días, teniendo como meta la conclusión que es punto de partida, y es sólida y presente en cada recodo del camino. Conformar la línea nunca recta de una vida que avanza, según su propio orden, siempre hacia delante. Pero las almas que han sido torturadas parten de más lejos, su verdad se bifurca en el inicio; antes de la placenta, antes del mundo. Vidas de días desordenados, trazando un camino sin sentido.
Y ahí, justo ahí
en esa canción velada casi sordina - En esa locura ungida por el beso de la tierra. En esa ganancia entreabierta vengo a cumplir un mundo que es suceso y levedad. * Del mismo modo que en la Inglaterra del diecisiete los Cavadores cultivaban sin consentimiento las tierras ociosas de los nobles, algunos gritos invaden hoy el parterre del poema. * Linajes (fragmento) Antes de imponerse existían dos corazones. El primero reunía la escasez. El segundo envenenaba la abundancia. Del lazo umbilical de ambos brotaron los árboles y la es- carcha y los océanos cuajados de velamen donde la vida es pertrecho, pámpano para la carencia. Como señales que el maestro de obra indica sobre la piel del edificio, nuestros cuerpos quedaron avisados: unos debilitando la pared, otros haciéndola más firme. |
Editado por
Yaiza Martínez
Poeta y narradora, Yaiza Martínez es Licenciada en Filología Hispánica (UCM). Libros de poesía: Rumia Lilith (2001), El hogar de los animales Ada (Editorial Devenir, 2007) y Agua (Ediciones Idea, 2008). Es también autora de la novela Las mujeres solubles (Lulu.com, 2008). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones como El signo del gorrión, Vera, Los noveles o ABC Cultural. Ha traducido El Señor de Ballantrae de R. L. Stevenson (2005) para la editorial Marenostrum. Ha ejercido la crítica literaria en la revista Reseña. En la actualidad es traductora y redactora-jefe de la revista de Ciencia y Humanidades Tendencias21.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850 |
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