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LITERARIA



Teatro

Entrar en el juego de la comedia inglesa es lo que hace que el espectador disfrute de la obra "La importancia de llamarse Ernesto" (actualmente en cartelera en el Teatro La Latina de Madrid), desde el principio hasta el final.


Hablamos de... una comedia inglesa dirigida por Gabriel Olivares
Por Laura Crespillo

“Ser o no ser honesto, eso es lo virtuoso”

Entrar en el juego de la comedia inglesa es lo que hace que el espectador disfrute de la obra "La importancia de llamarse Ernesto" (actualmente en cartelera en el Teatro La Latina de Madrid), desde el principio hasta el final.

Esta adaptación de la obra de Óscar Wilde consigue actualizar la comedia para hacerla mucho más cercana, sin dejar de tener ese “toque de humor inglés” del que hablamos desde el principio.

Los juegos de palabras, las entradas y salidas de personajes, el equívoco continuo de los susodichos debido al cambio de nombres por el de Ernesto (queriendo así conseguir el “amor” de las damiselas)… nos llevan de la ciudad al campo con pequeñas transiciones y una sencillez de escenografías que bien merece un aplauso.

Todos los actores están bien en su papel, pero me gustaría hacer una mención especial a Lady Bracknell, interpretado por Yolanda Ulloa: cada vez que entraba ella en escena se revolucionaba el escenario y el patio de butacas. La energía que transmite esta mujer es indescriptible, quizá sobra algún movimiento soez que hace en escena para intentar sacar ese “chiste fácil de referencia cinematográfica” (Instinto básico), cuando la elegancia que debe mantener un personaje así se torna casi necesaria.

Sobre las tablas tenemos una Gwendolen, interpretada por Ana Ruiz, a lo Alicia en el país de las maravillas, loca, imaginativa, fuera de sí. Su “ser o no ser” va más allá de su cuerpo pero está dentro del personaje que representa.

Su contrapunto, Cecilia, que está interpretada por Ana Cerdeiriña, guardando “en teoría” las composturas, arreglada siempre, con sus buenas formas, sumamente educada… en el fondo una Gwendolen atrapada en un corsé que no puede resistir la llamada de Ernesto.

Y los dos varones, con sus dobles vidas, el mundo de las apariencias llevado al extremo, al principio nos parece que la ciudad es el mundo real y luego nos lo parece el campo, nada parece lo que es… Se habla continuamente de qué es lo virtuoso, ¿ser honesto es virtuoso? ¿Llamándose uno Ernesto lo es? El azar querrá que años de mentiras aparenten ser verdad. ¿Es eso lo virtuoso?

Daniel Muriel (Jack) y Fran Nortes (Algernoon) son los dos protagonistas que albergan dentro de su corazón el nombre de Ernesto, los tres papeles: Jack, Algernoon y Ernesto están bien interpretados, destacando el de Ernesto, cada uno lo lleva a su manera y se retroalimentan para enriquecer este personaje tan utilizado a lo largo de la comedia.

Con esta obra, su director, Gabriel Olivares ha hecho un buen trabajo, al igual que sus adaptadores, Daniel Pérez y Eduardo Galán, consiguiendo un trabajo de calidad a la vez que cercano para el gran público. Hoy en día resulta curioso conseguir un éxito como éste sin que sea un gran espectáculo musical recargado con una escenografía magna. ¡Enhorabuena!


FICHA DE LA OBRA

Título: La importancia de llamarse Ernesto
Autor: Oscar Wilde.
Dirección: Gabriel Olivares.
Adaptación: Daniel Pérez y Eduardo Galán.
Escenografía: Anna Tussel.
Vestuario: Vicente Soler.
Iluminación: Alfonso Postigo.
Interpretación: Yolanda Ulloa, Ana Cerdeiriña, Daniel Muriel, Ana Ruiz y Fran Nortes.
Producción: Secuencia 3, El Reló producciones y Última fila.
Página web: www.laimportanciadellamarseernesto.com

Laura Crespillo es escritora, autora de numerosas obras y adaptaciones de obras teatrales para niños. Su página web es: crespilloescritora.blogspot.com/
Yaiza Martínez
Miércoles, 15 de Julio 2009



Teatro

Laura Crespillo López
Por Laura Crespillo

DRAMATIS PERSONAE
Actor en el papel de Benavente, que es un galán.
Actriz 1 en el papel de María.
Actriz 2 en el papel de Dulce.
Actriz 3 en el papel de Encarnación.
El director, que va con traje de arqueólogo y sombrero.
El manitas con su mono de trabajo.



ACTO ÚNICO
El espacio es un gran camerino lleno de trastos, gorros extravagantes, plumas, un par de grandes espejos rodeados de luces, unas funcionan y otras no, unos percheros, ropa variada, sobre todo de mujer… y todo lo que el director crea oportuno para dar cuenta del desorden y el polvo que está allí acumulado. Se abre la puerta y entra el DIRECTOR con una silla de director de cine que pone en letras grandes YO SOY EL DIRECTOR, la muestra al público porque no sabe muy bien cómo abrirla, da varias vueltas, se consigue sentar, se levanta, apaga las luces, las vuelve a encender, estalla una de la bombillas y en ese momento entra el resto de la compañía, que al ver la cara de terror del DIRECTOR no pueden evitar las carcajadas.
DIRECTOR.- ¡Vamos, dentro todo el mundo! Dejaros ya de reír y entrar. Colocaros por aquí y por allá. Así que os vea. Tú insulsa (a la Actriz 3) te he dicho que dejes de reírte de mí, a todo el mundo puede pasarle esto. ¿Tenéis todos la obra?
RESTO DE LA COMPAÑÍA.- ¡Síiiiiiiiii!
ACTOR .- Pero sólo el primer acto.
DIRECTOR.- ¿Cómo que solo el primer acto? (Se ríe como un cerdito.) ¡Qué inocente eres! Claro que tienes sólo el primer acto. Mi padre me dejó sólo el primer acto en su testamento. El resto de actos los tienen mis familiares. Fue un reparto justo. Tía Martirio el segundo o fue el tercero, no sé. Da igual. ¡A callar todo el mundo!
ACTRIZ 2.- Si no estábamos hablando. Sólo hablaba usted, señor Director.
ACTRIZ 1.- Di mejor que hablaba solo. Yo, por lo menos no le escuchaba.
DIRECTOR.- ¿Qué dices?
ACTRIZ 1.- (Con recochineo.) Nada, señor director. (Aparte.) Si no fuera porque no tengo un duro y me hace más falta que a un perrillo chico tirao en la calle. Me cago en la mar salá.
DIRECTOR.- Vamos a ensayar.
ACTOR .- Señor Director, y cómo vamos a ensayar si tan sólo contamos con un acto. Una obra con un solo acto queda un pelín escasa. ¿No cree el señor director general?
DIRECTOR.- No te falta razón, hijo mío. Por algo eres el actor principal.
ACTRIZ 1.- Y porque no hay más papeles masculinos en TODO EL PRIMER ACTO.
DIRECTOR.- Eso también es cierto. Atenderme bien, para que luego no digáis que no me habéis entendido: es tan bueno el primer acto, por ser el que da comienzo a la obra que estoy seguro que con un acto único llenamos el día del estreno.
ACTRIZ 2.- Pero… ¿cobraremos los ensayos?
DIRECTOR.- (Hinchándosele la vena del cuello.) ¿No tenéis bastante con un diez por ciento de los beneficios de taquilla? Esto me pasa por no contar desde el principio con actores profesionales.
ACTRIZ 1.- Eh… echa el freno, Madaleno. Que llevo de actriz siete veces más que tú de director. Que no quería faltarle al respecto pero me ha quemao. Yo cobro los ensayos y punto, y en lugar de ser un diez que sea un cinco, (aparte) total, pa la gente que va a venir.
DIRECTOR.- No voy a discutir más. Lo habláis con el administrador.
RESTO DE LA COMPAÑÍA.- Vale.
ACTRIZ 3.- ¿Quién es el administrador?
DIRECTOR.- Yo mismo, (se alborota la compañía) pero de 16 y 22 a las cinco en punto. ¡Vamos a ensayar!
ACTRIZ 1.- Venga, rapidito. A ensayar to el mundo.
DIRECTOR.- (Con una sonrisa en su boca y retorciéndose el bigote.) Así me gusta, con ilusión, (se levanta, se quita el sombrero de arqueólogo) con ganas, con ímpetu, con alegría… ya oigo los aplausos del público… Ahhhhh, bis, bis, bis….bravo, bravisimo… Viva el director don Ceferino Santos Fernández, viva su estreno como director… CEFE, CEFE,… (Risitas por parte de la compañía, se tapan la boca unos a otros. El director se sienta, abre su libreto de un par de páginas.) Venga a ensayar.
ACTRIZ 2.- Y el trabajo de mesa, ¿cuándo lo hacemos?
ACTOR.- Sí, sin trabajo de mesa no se puede ensayar, no sabemos ni de qué va la obra.
DIRECTOR.- (Muy sorprendido.) Ah, sí… el trabajo de mesa.
ACTOR.- El estudio previo de la obra.
ACTRIZ 2.- Y el calentamiento vocal.
ACTRIZ 3.- Y el calentamiento corporal.
DIRECTOR.- Basta ya. Aquí no se hace calentamientos ni ningún tipo de guarrerías. Con respecto a lo de trabajar la mesa os diré, dos puntos: que la obra
ACTRIZ 1.- El primer acto.
DIRECTOR.- Repito, dos puntos: o punto y coma; ja, ja, qué gracioso soy. (Mira al resto. Estos se percatan de que el jefe ha hecho una gracia y se ríen forzosamente.) Como iba diciendo, dos puntos: el primer acto, me lo legó mi padre, que a su vez se lo legó su padre, que a su vez se lo legó su abuelo,… y así sucesivamente hasta llegar un par de siglos después del Medievo. La obra en sí, es… puntos suspensivos, una parodia de Benavente escrita por mi ilustre antepasado don Leandro Fernández de Moratín y otras yerbas. ¿Conocéis a mi tatatatatatatatatarabuelo no?
RESTO DE LA COMPAÑÍA.- Síiiiiii.
DIRECTOR.- Todo el mundo de la crítica y la escritura teatrales odian bastante a don Jacinto Benavente, entonces, mi antepasado Leandro Fernández decidió, basándose en una obra suya que lleva por título El sí de las niñas hacer una parodia en donde se burlase de Benavente, como venganza personal y pública. De aquí que el galán estropeado de la obra se llame así.
ACTRIZ 3.- ¿Así, cómo?
DIRECTOR.- Benavente, hija mía, qué cortita eres. (En ese momento entra sin llamar el manitas del teatro, se queda escuchando al director, que se ha puesto en pose de director interesante y hace como que no le ha visto.) Ya está todo dicho, a ensayar ahora mismo. Venga, abrid el libreto y a ensayar. Tú eres Benavente, tú María Encarnación Magdalena, tú Dulce Nombre de María del Sagrario y tú María a Secas. ¿Queda claro? Usted, ¿quién es?
EL MANITAS.- El chapuzas de iluminación, electrónicas y otras artes de la ingeniería del teatrillo y por lo que veo ustedes son esos que tienen que ensayar en el camerino supletorio por falta de presupuesto. ¿Cómo van los ensayos? (Se rompe otra bombilla. Todos dan un gritito y el DIRECTOR se sube encima de su silla.) No se asusten, ven. (Quita la bombilla rota y pone otra que lleva en el bolsillo.) Arreglado. Me marcho. Si vuelven a tener otro incidente avísenme.
ACTRIZ 1.- Podrías quedarte… con nosotros, estamos tan solitos aquí. Con esas bombillas tan peligrosas. Tengo el cuerpo encogío de tanto miedo. Anda, quédate, pichón.
EL MANITAS.- Un cuerpo serrano como ese no puede pasar miedo. Además, si me lo pides tan cariñosamente, yo por mí, me quedo de guardián del castillo si hace falta.
ACTOR.- Será descocada.
ACTRIZ 2.- Un poco guarrilla sí que es.
ACTRIZ 3.- Es un mujer liberal, como se lleva ahora en estos tiempos.
ACTRIZ 1.- Sin faltar. Que como se me pongan los nervios agarraos al estómago estoy dando guantazos a todo er mundo hasta en el carné de identidá.
DIRECTOR.- Aquí no se falta a nadie. Si quiere sacarse de novio al ilustre ingeniero de iluminación a mí me parece correcto, siempre que no se hagan arrumacos en el ensayo. La muchacha ha de pescar a algún buen mozo para que la retire de los escenarios.
ACTRIZ 2.- Antes tendrá que pisarlos.
ACTRIZ 1.- Maldita sea tu sangre.
EL MANITAS.- Por que eres una mujer, que si no, nos salíamos a la calle y arreglábamos esto a...
ACTOR.- Paz, tranquilidad y armonía.
EL MANITAS.- Tú a callar, que eres un hombre y a ti sí te doy de guantazos.
(Estalla otra bombilla. La actriz uno se sube en los brazos del Manitas, el director en la silla y los demás dan un salto para atrás.)
DIRECTOR.- Déjelo estar. Con esta iluminación está bien. Además la escena comienza al atardecer, así que no es necesaria mucha luz. Usted se va a quedar aquí para protegernos a todos de las bombillas asesinas y de paso me lee las acotaciones que no tengo quien lo haga.
EL MANITAS.- Me parece bien. Pero...¿voy a cobrar algo?
DIRECTOR.- Eso se lo pregunta luego al administrador. (Pausa.) Empecemos a ensayar.
(El actor saca una botella de agua y comienza a hacer gárgaras, el director le quita la botella.)
DIRECTOR.- No haga esas guarradas en público. Que poco respeto. A ensayar he dicho. (Se sienta en su silla de director.)

Primer acto:
En el convento “ Nuestra Señora de las Alcantarillas de Almendralejo de Enmedio “ están recluidas tres encantadoras hermanitas: María Encarnación Magdalena, Dulce Nombre de María del Sagrario y María a Secas. Reciben una cuidadosa y esmerada educación con el fin de ser buenas esposas.
Hace un día soleado, los pájaros cantan. Por un ventanuco se asoma María...

María: Acercaos hermanas, que llega mi amado en su corcel montado.
Encarnación: ¿Estará hoy también resfriado?
Dulce: Tanto si lo está como si no, siempre viene atolondrado. ¡Vaya caballero que te has echado!.
( Se callan las tres al ver que Benavente baja del caballo)
Benavente: Querida. ¡ Cuánto tiempo ha pasado!,¿ Vos de mí os habéis acordado?.
María: Qué preguntas tenéis, ¿es que acaso no me veis?. Estaba impaciente, no podía dormir. Parecía un penitente. Era un sinvivir.
Benavente: Estad tranquila, yo sólo pienso en vos. Y como veis he venido aunque me entre la tos. ( Y tose de forma forzada). Y ahora escuchad, que os he escrito un poema, lo hice anoche con la sangre de mis venas:
Vos bella flor de jazmín,
Que entre los campos de rosas,
Vos sois la más hermosa,
De las flores en abril.

Zurcida de blanca seda
Vuestros pétalos delicados,
Ardiente mi corazón,
Del amor que me habéis dado.

Vos bella flor de jazmín,
Que entre los campos de rosas,
Vos sois la más hermosa
De todo Almendralejo de Enmedio.

(Interrumpe Dulce Nombre de María del Sagrario y dice riendo)
Dulce: Me parece, galán entumecido, que ese último verso os ha salido torcido.
Encarnación: Si estuviese torcido se podría arreglar, lo que ocurre es que el poeta ya no sabe rimar.
Benavente: Creo que tenéis ambas razón, pero la causa de mi error es que tengo cascadas en los ojos.
Dulce: Lo que estáis es algo flojo.
María: Serán cataratas amado, otra vez os habéis equivocado.
Benavente: ¿Me lo podéis repetir? Sabéis que estoy algo sordo.
Dulce: No hombre. No estáis gordo.
Benavente: Sí lo estoy, como una tapia.
María: Callaos, que me hacéis gracia. (De repente se pone muy seria y cambia el tono de voz). Os tengo que decir algo, algo que lamentaré. Antes del mes de marzo con un viejo me casaré. Él es rico, calvo y honesto, a París iré de luna de miel. Yo no me conformo con esto, pero tendré que serle fiel. A pesar de que yo os quiero, mis padres me van a casar y como a ellos venero su decisión no la puedo derogar.
Benavente: No puedo oír tales palabras, casi me echo a llorar (dice mirando al público y haciendo pucheros). El corazón se me amarga, ¿Me lo volvéis a explicar?.
María (a modo de pregón de pueblo):Que por orden de mis padres en primavera me van a casar, con un hombre respetable por dinero y algo más. A pesar de que yo os quiera, no me puedo negar. Aunque el corazón os partiera , luego os lo podéis pegar.
(Y le tira una flor que lleva en el pelo )
Benavente: A Dios pongo por testigo que con vos me he de liar, disfrazado de mendigo a ese viejo he de matar. Y me marcho con dolor, y me voy enamorado. Esta flor que me habéis dado ha reavivado mi amor. Nos veremos dulce dama, nos veremos mon amour. Ahora me voy a la cama , que ya me ha entrado el ardor.
Llevando la flor en la boca se marcha, se oye trotar al caballo. María entra a coser, deja abierta la ventana. Y empieza a llorar...
María: Yo, ¿qué he hecho?. Decidme hermanas. ¿ Es que acaso soy una marrana?
Dulce: No hija, pero a lo hecho pecho. ( Dice mirándola de arriba a bajo con desprecio). Nos marchamos de jarana o esperamos a mañana.
María: Prefiero tumbarme en el lecho.
Se tumba, se queda medio traspuesta pero con la oreja puesta. Dulce Nombre de María del Sagrario y María Encarnación Magdalena se sientan en unas sillas que están situadas cerca de la ventana.
Dulce: Esta hermana que tenemos no hace más que protestar, tiene amante, marido y casa , y aún se echa a llorar.
Encarnación: No la entiendo. ¡Ojalá estuviese en su lugar!
Dulce: Tú que sabes, inocente, mira que eres vulgar. Una dama como ella siempre debe protestar, si no finge que la duele se podría molestar.
Encarnación: ¿Quién se molesta?, ¿a quién le puede importar?
Dulce: A nosotras buena imagen tiene que dar. Así que en un futuro amante y marido tendrás.
Encarnación: Qué alivio, qué alegría, solterona no me voy a quedar. Y para colmo de todo a dos voy a disfrutar. El viejo me dará dinero, viviré como una reina, y por la noche impaciente esperaré a que mi amante venga.
Dulce: Eso es hermanita, lo has comprendido. Vete ya a la cama que hasta el búho se ha dormido.
Encarnación: Buenas noches Dulce Nombre de María del Sagrario, gracias por tu consejo, y ten en cuenta que le sacaré buen provecho.

Fin del primer acto.

Laura Crespillo (Málaga, 1976) es Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la UCM y en Dramaturgia por la RESAD. Asimismo, es la directora de la Compañía Teatral La Buena Letra, para la que ha realizado montajes teatrales de obras adaptadas por ella misma para niños (Hamlet, el príncipe de Dinamarca, El avaro, La vida es sueño, el nuevo patito feo, Ulises y Penélope… ).
Laura Crespillo
Jueves, 11 de Mayo 2006


Editado por
Yaiza Martínez
Yaiza Martínez
© Mamis & Mimos
www.mamisymimos.es

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