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LITERARIA



Bitácora

XI

FELAHMENGU


¿Quién eres?

Mas no contestó, el labrador.
Se alejó despacio.

¿Quién eres?- repetí.
Y el labrador se alejó despacio.

Una vez más.


XIV

LA DANZA DEL INDIO


La danza del indio
se confunde con el fuego;
arde la hoguera y la quietud del cielo
vibra.
Latiendo contra el muro de la noche,
su melena
es el llanto azabache de la tierra
enmudecida.
Llamas en la piel de incienso
se fragmentan;
sangran los tambores la constelación
del prisma;
hay una cruz de dolor y de consciencia,
hay un incendio atravesando
sus pupilas.
La danza del indio es un pasaje y un sistema,
el humo concedió el acceso al espejismo;
vientre desnudo del mandala que revela
su compás salvaje en la grieta del aullido.
Ya llega el canto quebrado,
ya la arena
se remueve en la garganta de la noche,
enrojecida,
y, otra vez, un carnaval moreno estalla
en la llanura.
Es el indio que cabalga, veloz, hacia el otro lado.


XXIII

Una mirada convexa,
desde el otro lado del espejo,
deslizó una hoja de luna ínfima;
suficiente para que el eclipse
se desnivelara,
pero no para que volviera a salir el sol.
Izara Batres
Domingo, 22 de Abril 2012



Poemas

Poemas de "La falta de lectura", de José Ramón Otero Roko




PESO DE UN NIÑO

Qué callar no es sino
Silencio que quiso decirse
En ortografías duras como tierras
Arcillas secos barros con agujero
Máscaras donde falta la palabra
Y quién la nombra hasta borrarse










TARDE POR FIN

cae la tarde y entrever
la propia letra o
el resto de este sol
que amanece de otro lado
no aparece
que me exista, opción. Siquiera
una. Depuesto, ha caído el día
en media luz,
hasta las propias rodillas
y nos oculta. Perece,
ya casi, todas las horas,
al ser mirado
hasta haber sido. Me
aparto. Ni el día
roto,
ni uno, ni ella,
nos hemos vuelto. No fuimos.
su amado, su amarte. Más
restó el tiempo; por fin:
Devuelvo vida,
dice,
de ella,
de ti viajé.

*

ESQUINA

Más allá de la inmortalidad. Es a la muerte
en lo que el hombre desea, y nacer de nuevo.
Ser siempre él mismo es un propósito, aún
un objeto al que asir con los brazos, pero
no: Arde. Y resume en llamas y nombras
las marcas, que de acogerte, narrarás con
tu piel vestida ya tus párpados cerrados.
Es nadar el deseo.
De la nada hacer de ella.
De mi vida y ni muerte eternas tus huecos.
Nadie se concibe en nacer
en lo que nace
a la distancia en las manos. Y de la mano
habríamos de tener hoy para ser lo
qué quisiéramos mañana. O ayer sí mismo
pero un ahora después, saber que nos hemos
vuelto a vosotros que fuimos algún lado. No es
a la inmortalidad como a la esencia. Lo
qué perseguimos
sino su rotar de cualquier forma, deparar la quietud
que detentó una verdad para cada una de las vida. A
sí, no como fin, sino como constante en tú, principio.



José Ramón Otero Roko (Madrid, 1974) ha publicado el libro de poesía Por el arcén (Ediciones Libros de Letras, 1998). Ha sido editor de ese mismo sello y ha desempeñado diferentes tareas como activista y trabajador de la cultura. En la actualidad, colabora puntualmente con el semanario Cambio 16, el periódico de actualidad crítica Diagonal y diversas publicaciones en el campo de la crítica cinematográfica. La escritura del libro, La falta de lectura (DVD Ediciones, 2011), al que pertenecen los poemas aquí reproducidos, le llevó más de diez años de su vida. Más información sobre el autor y el libro en este blog.
José Ramón Otero Roko
Domingo, 22 de Abril 2012



Poemas

Portada de "Noche sin clausura", de Laura Giordani. Fuente: Amargord Ediciones.




Ojeras


Bajo la piel hay alforjas
para guardar las noches
lentas, ojeras ocaso
donde se ponen
fulgores y encallan los soles
hasta hacerse crónica
nocturna, pliegue
del desvelo.

Marsupiales
cargan sus penas párvulas:
ese modo
tan humano de llorar
por dentro, de penar
por dentro hasta convertir
en piedra lunar
el llanto.

Dos criaturas de lomo púrpura
abrevan la luz
convaleciente
en nuestros ojos












La espalda del espejo


El espejo carga lo visto en su espalda:
allí se hunden brillos
y cuerpos, los ojos
secuestrados de Narciso.
Agua pesada en que naufraga
cada reflejo, orilla última
donde las tablas del instante
se parten.

A cada cara su cruz
donde se estaquea
el movimiento, cruz nuestra
que no vemos, como ese sedimento
de temblores en el revés
de los párpados.

Dar la vuelta al espejo
será una manera nueva
de mirarse, evaporándonos
en su espalda negra, dolorida.





Laura Giordani (Córdoba, Argentina, 1964), es autora de los poemarios "Apurando la copa" (2001), "Cartografía de lo blando" (2005), "Sudestada" (2009), así como de la plaquette "Celebración del brote" (2009). Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías. Asimismo, ha colaborado en diversas publicaciones de Argentina, Brasil, Alemania y España. Actualmente reside en España y es editora del blog de poesía lauragiordani.blogspot.com. Los poemas aquí reproducidos pertenecen al libro "Noche sin clausura", recientemente editado por la Colección Candela de Ediciones Amargord, que dirige la también poeta Mar Benegas.
Laura Giordani
Viernes, 6 de Abril 2012


Editado por
Yaiza Martínez
Yaiza Martínez
© Mamis & Mimos
www.mamisymimos.es

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