Concluimos esta serie de siete artículos sobre la eficacia del Marketing Político, terminando de analizar el devenir de las campañas electorales, en las que al votante potencial no se le sitúa ante la alternativa de elegir entre varios posibles candidatos idóneos, que sería lo lógico, sino entre distintas siglas personalizadas por unos individuos, en gran medida desconocidos, que han sido previamente seleccionados por los partidos.
En las campañas actuales, como indicábamos en el artículo anterior, prima más el espectáculo que la información. No se aprovechan, suficientemente, para utilizarlas como medios de transmisión de los programas, sino que son eventos que giran alrededor de la autocomplacencia y del ataque al adversario.
El corolario a estos artículos es que, como está solicitando el movimiento de los "indignados", los partidos y los políticos deberán utilizar el Marketing Político para bastante más que para ganar unos comicios, ya que es un potente instrumento postelectoral que permite fidelizar a los votantes a través de la demostración contrastable de la ética y de la eficacia de estas organizaciones en beneficio de los ciudadanos.
3.- La Campaña Electoral (Continuación)
En estos tiempos, las campañas se basan en la eficacia de las técnicas de Comunicación, en especial en las que utilizan Internet y las Redes Sociales, ya que son estos medios los más favorables para transmitir los programas electorales. Ellos son el auténtico generador de Marketing Viral, pues pueden llegar a muchos ciudadanos de la forma más rápida y atractiva.
La actual situación económica de penuria también está influyendo en el desarrollo de las campañas. La campaña para las elecciones locales que ha vivido, recientemente, España ha sido la más austera de los últimos años. En primer lugar por la crisis económica pero, sobre todo, por una reforma de la Ley Electoral que se aprobó hace unos meses y que limita los gastos de las campañas.
En un artículo publicado el pasado día 10 de mayo en elpais.com titulado ”La Campaña se pone a dieta” se indica que esta necesidad de reducir los gastos hace que los partidos estén utilizando espacios públicos que les proporcionan gratuitamente los ayuntamientos, que ahorren en Publicidad cifras cercanas al 40 por ciento, como anunció el PSOE, o que la campaña del PP girase “en torno a los candidatos y a sus propuestas, y no en torno al Marketing”, como expresaba su coordinador electoral Bermúdez de Castro.
Concluimos esta serie de siete artículos incidiendo en el hecho de que, aunque el Marketing Político es el “paraguas” bajo el que se recoge todo lo relativo a la aplicación de estas técnicas a la Política, es diferente al Marketing Electoral; son dos etapas de un proceso que, utilizando idénticas herramientas, pueden llegar a tener fines diferentes.
En el Marketing Electoral el objetivo es concreto: ganar unas elecciones. Esto sirve para unos comicios políticos, sindicales, de una asociación o de un colegio profesional. Tiene un comienzo y tiene un final que coincide con el escrutinio de los votos.
El Marketing Político, además de compartir con el Marketing Electoral el objetivo inicial de ganar unas elecciones, va más allá, en el sentido de que se constituye en el instrumento que permite establecer las bases para seguir ganando elecciones o, con palabras de Marketing, para fidelizar a los votantes a través del convencimiento de la eficacia y eficiencia del partido durante el período de gobierno o postelectoral.
Si no, estaremos abocados a lo que escribía el premio Nobel José Saramago en su “Ensayo sobre la lucidez”: “El sistema democrático tiene una bomba, y la bomba es el voto en blanco”. No pongamos, entre todos, la espoleta porque nos puede estallar entre las manos y llevarse por delante al propio sistema.
Bitácora
Los movimientos populares acaecidos en España durante la pasada campaña electoral para los gobiernos autonómicos y municipales y denominados, genéricamente, como 15M y Democracia Real Ya, han sido la demostración expresa de que algo está fallando en la relación de los políticos con los ciudadanos.
Aunque en los estudios sociológicos resultaba ser una constante el rechazo de la Sociedad al comportamiento de los denominados servidores públicos, nunca se había expuesto de una manera tan radical como se está viendo, todavía, en estos días.
Desde el punto de vista del Marketing Político, podemos afirmar que los partidos no se están preocupando por averiguar qué es lo que quieren sus “clientes”, sus votantes, y lo que es tan grave como lo anterior, que una vez que han “vendido” su producto, sus candidatos, y que han “cobrado”, conseguido el voto, se olvidan del cliente y eliminan el “Servicio Postventa” de sus estructuras organizativas.
3.- La Campaña Electoral
Todos los elementos planificados en la estrategia de Marketing Político se deben poner en funcionamiento en el período que dura la campaña electoral. Los resultados que se obtengan en ésta, serán las calificaciones que la ciudadanía ha otorgado a los participantes en ella y marcará el comienzo de una nueva etapa de dicha estrategia.
La práctica nos indica que, aunque una buena campaña electoral no ayude a ganar unos comicios, una mala campaña sí puede contribuir a perderlos y, también que, en la mayoría de las ocasiones, sus objetivos no están enfocados a convencer a nuevos electores, sino a movilizar a los ya convencidos.
Actualmente, todas las campañas electorales se han transformado en espectáculos. Se organizan actos en los que puedan participar muchos ciudadanos que, en el evento, sienten y se comportan como si estuvieran en un auténtico espectáculo de masas.
Esta lógica ya es inevitable en cualquier campaña, resultando, curiosamente, que lo verdaderamente relevante es el propio espectáculo electoral y no la información que se quiere transmitir a los potenciales votantes, o el programa a desarrollar por los candidatos. Aquí lo que se está desvirtuando es el propio Marketing Electoral… o, quizás, no.
Los partidos prefieren ignorar los auténticos problemas de los ciudadanos para centrarse en argumentos electoralistas, por lo que los mensajes de los candidatos en las campañas resultan superficiales, oportunistas, irreales y, como resultado final, increíbles. Esto, quizás, es la consecuencia de que sus aparatos electorales subestiman la inteligencia de los ciudadanos.
Esta, en mi opinión, degeneración de los procesos electorales origina que lo impactante esté por encima de lo importante, por lo que los partidos lo aprovechan para sus fines y deciden introducir el espectáculo en el devenir de campaña de los candidatos.
Razón por la que los electorados valoran mucho más a los políticos extrovertidos y comunicadores que a los gestores serios y eficaces, y por lo que han proliferado las intervenciones de los políticos en determinados espectáculos y en programas “del corazón” o de debate en diferentes cadenas de radio y televisión.
Y todo esto, siendo conscientes los ciudadanos que, como indicaba el periodista Carlos Fonseca el pasado 11 de mayo en su columna “Tirando a Dar” de elconfidencial.com, los candidatos en campaña electoral “manosean el verbo prometer hasta el hartazgo”.
Es, cómo no, muy importante la personalización del proceso electoral, pero sería un error basar toda la estrategia de Marketing Electoral en una simple política de imágenes basada en los candidatos a costa de una minusvaloración de los programas.
No obstante lo anterior, conviene siempre recordar los consejos del escritor y político romano del siglo anterior a Cristo, Quinto Tulio Cicerón, lugarteniente que fue de Julio Cesar en la Guerra de las Galias, que cuando preparaba la campaña electoral para el Senado de su hermano Marco, indicaba que “la mejor manera de conseguir el voto es dando la mano, como saludo, al elector; mirándole a los ojos y llamándole por su nombre”.
Editado por
Javier Barranco Saiz
Licenciado en Ciencias Físicas y en Gestión Comercial y Marketing (ESIC), Javier Barranco Saiz es asimismo Master en Recursos Humanos (Instituto de Empresa). Su trayectoria profesional ha transcurrido en Orgemer Consultoría como Jefe de Investigación de Mercados y en el Grupo Telefónica como responsable en las siguientes áreas: División de Informática (Servicio de Marketing), Recursos Humanos (Estudios, Selección de Personal, Organización y Planificación), Relaciones Institucionales (Gestión Económica) y Fundación Telefónica (Gestión Económica, Marketing Social,Proyectos Sociales y Culturales,Voluntariado Empresarial). Actualmente Javier Barranco es Socio Director de Abalon Consultoría de Marketing. Ha sido profesor en los MBAs de Marketing y Recursos Humanos del Instituto de Empresa y de la Escuela Superior de Estudios de Marketing, ESEM. Ha publicado en Ediciones Pirámide, Grupo Anaya, los siguientes libros:"Tecnicas de Marketing Político","Planificación Estratégica de Recursos Humanos","Marketing Interno","Marketing Político"(2ª Edición) y "Marketing Social Corporativo". Además ha publicado artículos en" Capital Humano","Marketing y Ventas para Directivos","Revista T". Es asimismo miembro de de AEDEMO (Asociación Española de Estudios de Mercado, Marketing y Opinión) y de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas).
Secciones
Últimos apuntes
Archivo
Lo último sobre Marketing
Blog de Marketing de Tendencias21
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850















