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NEGOCIACIÓN

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  1. El desarrollo del cerebro a lo largo de cientos de milenios en las distintas ramas de la evolución evolutivos se ha presentado de diversas  maneras. (De hecho  en el hombre mismo se señalan también varios circuitos según el tipo de emociones).
  2. Es concebible que en el individuo humano la evolución del sistema emocional se hubiese   orientado distintamente a  como lo ha hecho.
  3. Imaginemos ahora  la interacción entre distintas poblaciones de robots, equipados con facultades cognitivas propias de la inteligencia artificial. Imaginémoslos capaces de entrar en  competición unos contra otros como en las películas de ciencia ficción. Perecerían aquellas poblaciones  que no estuvieran dotadas de emociones, especialmente los que no tuviesen programado el miedo.
  4. Un robot sin emociones es un robot sin futuro.
  5. Los robots que “se  han de desarrollar” en ámbitos abiertos e interactivos. (Como los niños)
  6. Volviendo al ser  humano recién nacido y preguntémonos qué  tipos de emociones les serán necesarias para sobrevivir y ganar. (Como las especies inferiores se formaron durante la evolución en su interacción con el entorno, se fueron equipando defensiva y ofensivamente en forma progresiva por vía de selecci­ón).
  7. Lo que es más difícil de robotizar son aquellas capacidades que el  niño adquiere antes de ir a la escuela. (¿Dónde a los niños la sociedad los robotiza  en alguna manera?)
  8. Dos funciones de interacción que interesan para robots y para niños: competir y jugar.
  9. Interesan los afectos mutuos, ligados a la proximidad física necesaria. Y la defensa, asociada con una distancia mutua también necesaria.
  10. La interacción persona- robot que dominará los últimos d­ecenios del siglo XXI prefigura un futuro desesperante.
  11. UNA NOTA FINAL. Los científicos hacen generalmente mala filosofía, y no responden nunca a los verdaderos problemas de la filosofía. Los filósofos son rara vez capaces de hacer ciencia. Hay excepciones: entre ellas mis preferencias van por Bertrand Russell, Alfred N. Whitehead, sin olvidar algunos destellos de Albert Einstein.
Blas Lara Martes, 14 de Febrero 2017 - 12:19

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MIOPIAS POLITICAS

 MIOPIA POLITICA
 
El marco actual
Las noticias de estos días después de Niza están dominadas por los atentados yihadistas.
Notemos que no se trata un episodio del momento. La universalidad de la Yihad  apunta más bien a una lucha secular diferida hasta el triunfo final del Islam.

 En el desierto moral provocado por nuestra sociedad del instante, y del « yo  y para mí», se ha abierto un inmenso agujero social en el que  se ha podido instalar el islamismo.
Y no tenemos una mística que oponer a Daesch.

¿Cómo responde Occidente ? ¿Qué posibilidades de triunfo tienen los drones contra los kamikazes en esta guerra asimétrica de cuchillos contra aviones ? Frente a nuestra impotencia para creer en algo, avanza la guerra mística de los creyentes.

Los hombres grandes de la historia estaban animados por   una fe, una Idea que trasciende las teorías militares que no ganan las batallas de manera definitiva.

Frente al desafío de Daesch, la Europa de hoy no es más que un ectoplasma. Europa no tiene diseño de futuro. Los dirigentes sin visión cuando gobiernan, no hacen gobierno sino mezquinas contabilidades.

¿Estamos realmente embarcados en una lucha de civilizaciones ? ¿Quién puede responder a la pregunta de qué  relación mantener a largo plazo con el mundo árabe ?

Nuestra política está embarrada en el corto plazo, en la improvisación, mientras que estamos quizás viviendo una guerra que dura mil años.


¿Nuestros dirigentes son capaces de darle sentido de profundidad a la historia ?
Nuestros dirigentes inspirados por el pensamiento lineal y cortoplacista  del « business is business » no parecen ser capaces de detectar las « señales de los tiempos », ni de darse cuenta de que hay « vueltas cíclicas de la historia », vueltas a otras formas de lo religioso, vueltas a la barbarie desintegradora del cada uno para sí, enterradas todas en los subsuelos de  siglos pasados. No llegan a adivinar bajo las capas superiores y aparentes de nuestra cultura actual, las convulsiones y las crisis que nos han ido enseñando a vivir juntos.

No estamos al nivel de nuestros mayores viviendo como vivimos sin profundidad ni perspectiva, en el contexto de lo inmediato, de lo mediático.

En la circunstancia que vivimos, particularmente  frente a las elecciones, no podemos sino constatar la miopía ramplona de los dirigentes, los viejos rencores, el egoísmo  de las castas y las ridículas ambiciones de personajillos  de teatro.

Un mirar hacia atrás se impone. Para conducir sin peligro hay que estar atentos al retrovisor.
 Saber de donde se viene, para saber a donde se va. Lo que Baudrel llama las tendencias largas de la Historia.

Pequeños yos
El desarrollo personal ha sustuido a los grandes sueños colectivos. Las altas visiones se esfumaron y al mismo tiempo las ambiciones nacionales  murieron exangües, y hasta menospreciadas  como ridículas. Incluso los grandes  ideales del sindicalismo están en decrepitud.

Ahora no quedan más ideologías que las  del éxito inmediato personal.

¿Qué pensar de la reserva moral del cristianismo ?

Mantengo la tesis de que subyacen presupuestos teológicos a toda filosofía de la historia. (Kant, Hegel, Marx).

En nuestros tiempos, no se ha llegado a romper totalmente el molde cristiano del que queda a penas otra cosa que la envoltura pagana de los ritos.

Si todo se reduce al propio interés y a la satisfacción inmediata , ¿por qué no aplastar al vecino que nos incomoda ? Freud hablaba de represión de las pulsiones. Si esta « represión » de la moral cristiana o simplemente cívica desaparece, solamente queda la jungla del cada uno para sí mismo.

¿Qué se puede esperar de los dogmas progresistas ?

Romper con el cristianismo ha sido la ambición de muchos revolucionarios violentos y también de los movimientos progresistas « evolucionarios » más civilizados. A pesar de que el progresismo examinado en profundidad no es sino un cristianismo laico, contrariamente a lo que muchos piensan. De hecho esas filosofías de la historia son  herejías cristianas mal orientadas.

El progresismo por ejemplo es una especie de milenarismo laico.

Sin embargo, no se puede vivir juntos si no hay una realidad que nos trascienda.
¿Podríamos inventar una civilización poscristiana ?

Asomarnos a la Historia

Aunque nunca se es consciente de nuestro presente, somos un pueblo que tiene obligaciones respecto al pasado.

Resuscitar la Historia es hoy una tarea esencial para nuestro país. Tenemos unos ancestros que nos han dejado una herencia de respuestas a problemas seculares ligados a nuestra particular idiosincrasia. Hay que recuperar esa herencia. Recuperar altura de miras. Recuperar espíritu de servicio. Los ha habido en momentos brillantes de nuestra Historia.

Los acontecimientos de estas últimas semanas (el yihadismo, Turquía, Europa tambaleante) nos revelan  los grandes movimientos tectónicos que tienen su origen en los subsuelos de la Historia.  Los hechos presentes debieran transportarnos  a escenarios internacionales y a amplias perspectivas históricas.

 Entretanto asistimos en nuestro país al triste espectáculo de luchas propias de patios de colegio entre enanos políticos miopes y ambiciosos.
 
Blas Lara Jueves, 21 de Julio 2016 - 13:45

Ya es posible hacer estudios comparativos que muestran las singularidades de cada cerebro individual, es decir de sus pensamientos y de sus locuciones. Cada persona es un resonador particular de la cultura en la que se cría y, cuando es el caso, de la pluralidad de culturas en las que posiblemente evoluciona. La relevancia del lenguaje es que se erige en el carácter constitutivo de la persona, en lo que Heidegger denominaba la casa del ser. Habría que preguntarse hasta dónde podrá llegar la radioscopia del Yo con las futuras extensiones de estos métodos. ¿Es el cerebro medible, el espíritu reductible a una entidad matemática, aunque haya que completarla con el apoyo último de la semántica?

Leer el artículo completo en Tendencias21
Blas Lara Jueves, 2 de Junio 2016 - 11:49

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El buen negociador

El buen negociador  sabe conducir los estados de ánimo de su oponente hasta que ceda, conceda o se someta. Lo más importante es hacer bascular la voluntad del Otro de manera que dar un “si” le sea mas gratificante  o represente una menor amenaza que cerrarse en un “no”. Es una ardua tarea.

Para desencadenar  en el Otro  estados de ánimo y reacciones abiertas, el actor A debe ejecutar una serie de movimientos, léase p.e. desplegar argumentos, como si fuera un jugador de ajedrez. Se precisa una estrategia.
 
¿ Espontánea o planificada?

Se entiende por estrategia en sentido estricto un plan detallado y normativo que prescribe, como si fuera el modo de empleo de un aparato, los movimientos que se han desplegar en la negociación y su  secuencia.

En  un sentido amplio, por estrategia se entiende también un conjunto de reglas que, si son aplicadas, permiten al actor identificar las buenas decisiones que ha de tomar en un momento concreto.

Salvo en situaciones muy particulares, es más recomendable privilegiar la segunda alternativa, es decir, la estrategia en sentido amplio. La vida no consiste en una sucesión de partidas de ajedrez. La prescripción a priori, de antemano, de los movimientos sobre el tablero, es generalmente utópica ya que no deja resquicios a la libertad personal de B. Hay que dejarle margen a sus reacciones que pueden ser sorprendentes y a veces imprevisibles. (Además del muy elevado el número de factores que habría que tener cuenta para programar la negociación de manera detallada).

La estrategia conscientemente planificada completa la espontaneidad y la intuición del jugador.
 
Pero hay preguntas éticas previas al encuentro

Son cuestiones primordiales relativas a la actitud con la que entramos a negociar.

Muchos empiezan por preguntarse  qué importancia tiene para ellos y para sus intereses esta negociación. ¿Cuánto voy a querer dar de mi mismo, hasta dónde involucrarme? Si no puedo obtener una ventaja significativa, puedo pasar de largo aunque para el Otro tenga un gran interés.

Pero si estoy personalmente interesado, ¿qué pretendo yo obtener de la negociación?

¿Entraré con actitud de cooperación, o en competición abierta?

Para responder a este dilema hay que preguntarse qué es lo se considera como victoria propia al término de la negociación.

¿Despojar al Otro, machacarlo u obtener la parte que legítimamente  nos corresponde? Hablamos de una solución justa, razonable y quizás favorable para ambos, aunque sea a costa de alguna concesión. (Como en las conocidas soluciones win-win ).

Una  actitud alternativa frecuente y muy de actualidad en el mundo de los negocios, es la que  llamaríamos actitud deportiva, consistente en decir “que gane el mejor”. Como en la competición deportiva, para eso están las leyes del juego, previamente aceptadas por los competidores. Es el “fair play” . De este modo, quedará justificado alegrarse de la propia victoria, aunque sea en detrimento del perdedor. (El fracasado competidor de tenis puede perder millones).

¿Se puede aplicar este tipo de moral a la competición comercial y económica en general, aún sabiendo que las ganancias de uno van en detrimento de otro?
 
Yo, yo, y después yo

El espíritu deportivo, por muy de moda que esté en nuestro época de liberalismo desenfrenado , no tiene una indiscutible  legitimidad moral,  porque la ambición de ganar no es una excusa para el egoísmo destructor.

He conocido a un joven investigador que se retiró del puesto número uno de un concurso a una universidad parisina para dejar paso al número dos, un padre de familia con varios hijos menores. La elegancia de ese gesto sobrepasa de lejos  la moralidad deportiva tan apreciada en el deporte y en los ámbitos empresariales.

La renunciación a ganar es a veces el sumo de la elegancia moral.

Hay slogans frecuentemente aceptados pero que son susceptibles de  vigilancia ética porque soslayan una posible responsabilidad personal. Tales son “actuar con energía de ejecutivo,”, “no dejarse abusar”, “caiga quien caiga” , etc.

En todo caso sería como mínimo imprescindible que ambas partes fueran conscientes y aceptasen el espíritu y  las reglas  del juego y que sus consecuencias fueran simétricas para ambos.
 
Obstáculos, dificultades, factores de resolución

¿Qué es lo puede impedir que la negociación no llegue a prosperar?

Antes de entrar en negociación examinar un punto muy sensible: ¿qué actitud adoptar frente a la información? Podemos quererla compartir de manera clara y transparente, buscando conjuntamente la solución buena para las dos partes, el llamado en la literatura “joint problema solving”. O por el contrario ocultarla o manipularla. Podemos incluso camuflar nuestras verdaderas intenciones.

Una causa mayor de fracaso es que los actores juzguen de manera falsa o maliciosa  a la otra parte, a sus intenciones, o la situación misma. En otras palabras a los elementos componentes el juego. Es decir, los contextos, los intereses , lo–que-está-en- juego, las reglas o normas del juego honesto.

Muy en especial es causa previsible del fracaso la mala voluntad por parte de algún actor que antepone sus propios intereses a un sentido evidente de la lógica , la justicia y la equidad.

En curso de negociación, la mala calidad de la comunicación entre los actores constituye  un obstáculo infranqueable. Detallaremos en otro articulo las malas prácticas de la comunicación en el transcurso del proceso de negociación.

 
Blas Lara Martes, 1 de Marzo 2016 - 12:15

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Confrontados con los enigmas del mundo, los quijotes de la investigación científica que buscan la explicación última del mundo por la via estricta de la racionalidad, se sienten necesariamente frustrados al constatar que la ciencia no permite basar ningún enunciado metacientífico, es decir llegar al sentido último de Todo. Pero para ciertos espiritus exquisitos existe tal vez una alta vía, la de la Belleza.



Primer enigma :El origen del mundo
Cuando nos afanamos andando por los caminos de la ciencia, anteriores a los de la Filosofía y a los de la Religión, se nos plantean grandes interrogaciones, grandes enigmas. El primerísimo gran enigma  es el del origen del universo. La cuestión es  « cómo se produjo » . La respuesta de la ciencia por el momento es el Big Ban.  Hay algo insatisfactorio de esta respuesta porque el Big Ban no responde ni al  « por qué del universo» ni a su « para qué ». No responde la ciencia porque esas cuestiones son propias de la Filosofía o de la Religión. El Big Ban, es la hipótesis actual que pretende acallar la cuestión del « cómo ». Se la puede admitir por el momento como una hipótesis plausible, ya que al menos no presenta serios inconvenientes, aunque sea una explicación plagada de zonas oscuras. Notemos sin embargo que  queda sin respuesta  la pregunta de Leibniz: «Y por qué existe algo, más bien que nada ». El hombre de ciencia de hoy, si es intelectualmente honrado, se tiene que inhibir ante los cuestionamientos de la Filosofía – o de la Religión, y confesar que son  para él terrenos vedados.
Segundo enigma : la aparición de la vida
Ante la aparición de la vida sobre la Tierra, la ciencia contemporánea ofrece de nuevo respuestas tentativas y parciales a las que apenas se las puede llamar veraderas explicaciones. Las leyes de la física y la química explicarían el fantástico despliegue de la creación, a condición de estar guiadas según algunos por la inteligencia suprema de un Gran Diseñador que reglamenta y determina la variedad de formas de vida y su infinita complejidad. Sin embargo la actitud más frecuente entre los miembros de la comunidad científica es la de no admitir  la injerencia de las explicaciones de la Religión. Consecuentemente asignan al azar combinatorio el rol de guiar la construcción de las diferentes formas de vida desde la bacteria hasta el hombre. Pero, ya  sea Dios o el azar  quienes presiden el ingente proceso, de nuevo nos asaltan problemas extraordinarios. Limitándonos a considerar las estructuras de un único espécimen de bacteria es formidable pensar que el apilamiento de átomos llegue a alcanzar la complejidad de la célula,  superior a la de una catedral que se autoconstruyese piedra tras piedra. Es posible, pero sería una  tarea científica de siglos desvelar el rol de la afinidades y las leyes intervinientes entre los campos eléctricos y bioquímicos. Algo de lo que hoy no se sabe casi nada.
Tercer gran enigma :  la conciencia, la libertad y los valores
La conciencia supone un extraordinario acontecimiento en el curso de la evolución a partir de la  materia inerte, la « hyle » primitiva. La conciencia supone un repliegue - como un retorno o involución o autocontemplación de la materia ciega sobre ella misma. Es la primera vez en la historia de la evolución en la que sucede algo tan extraordinario. La conciencia es una iluminación que esclarece y refleja especularmente los acontecimientos internos de la extraordinaria máquina del cerebro.
Si todo acontecer obedece a las leyes de la fisica en el desarrollo de la evolución de manera  determinista, la libertad es algo que escapa al determinismo de las leyes que por hipótesis todo lo gobiernan. (No vamos a entrar en los fecundos debates y explicaciones de la indeterminación cuántica que plantea tantos problemas como pretende resolver).
Esas leyes físicas que todo lo gobiernan, ¿son anteriores a Dios u obra de Dios ? Esta es una de esas preguntas radicalmente frustrantes para la que no tenemos respuesta que satisfaga nuestro sueño prometeico de racionalidad integral. Lo que nos lleva a pensar que la especie humana no está hecha para alcanzar la Luz en plenitud… y aún menos el individuo en su particular y encarnizada búsqueda existencial.
En resumen. Ni la ridícula pretensión del materialista autoproclamado ateo que cree poder explicarlo todo, ni el dogmatismo bovino de las aquellas personas inhabilitadas para el análisis crítico por la educación religiosa o ideológica. Por la vía de la ciencia no nos será nunca permitido afirmar que Dios existe o que no existe. Sólo se puede afirmar la plausibilidad de un Principio Superior cuya naturaleza ignoramos.
En el mismo orden de ideas, ningún razonamiento basado en una concepción puramente empiricista del mundo, incluyendo las perspectivas de la socioantropología moderna, nos permite formular adecuadamente los fundamentos de la moral y de los valores. Más bien la economía de la creación nos induciría a postular la necesidad de ciertos antivalores, como el de la supervivencia basada en la lucha por la existencia, la muerte otros seres vivos para nutrirnos, etc.
La vía de la Belleza
Frente a  los enigmas arriba evocados hay quienes especulan sobre una materia originaria como si ya estuviese preñada de orden y estructura  desde el primerísimo momento. Extraordinaria hipótesis que eludiría muchas cuestiones. Por ahí discurren la gnosis y las varias formas de panteísmo, incluidos las de algunos pensadores de nuestro tiempo.
Nos queda otro camino de exploración alternativo a la búsqueda racional de sentido. Un camino reservado. El que lleva a desvelar otro enigma :  el de la Belleza en el mundo, su autoría, su finalidad. No hay más que constatarla en un atardecer y en las tantas maravillas del mundo del cosmos. O en la belleza de algunas almas humanas.
 San Juan de la Cruz lo sugiere : « Mil gracias derramando / pasó por estos sotos con presura/y yéndolos mirando/ con sola su figura /vestidos los dejó de su hermosura…. Oh prado de verduras/ de flores esmaltado!/ decid si por vosotros ha pasado »
Es la via pulchritudinis del filósofo San Buenaventura. La de la contemplación admirativa. ¿Cómo adentrarse en ella?
 
 
 
 
 
Blas Lara Martes, 8 de Septiembre 2015 - 17:15

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Blas Lara
Blas Lara
Actividades profesionales ejercidas: Catedrático de la universidad de Lausanne, Jefe del departamento de Informática, Investigación Operativa y Estadística de Nestlé (Vevey). Libros principales: The boundaries of Machine Intelligence; La decisión, un problema contemporáneo; Negociar y gestionar conflictos.





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