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NEGOCIACIÓN

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Confrontados con los enigmas del mundo, los quijotes de la investigación científica que buscan la explicación última del mundo por la via estricta de la racionalidad, se sienten necesariamente frustrados al constatar que la ciencia no permite basar ningún enunciado metacientífico, es decir llegar al sentido último de Todo. Pero para ciertos espiritus exquisitos existe tal vez una alta vía, la de la Belleza.



Primer enigma :El origen del mundo
Cuando nos afanamos andando por los caminos de la ciencia, anteriores a los de la Filosofía y a los de la Religión, se nos plantean grandes interrogaciones, grandes enigmas. El primerísimo gran enigma  es el del origen del universo. La cuestión es  « cómo se produjo » . La respuesta de la ciencia por el momento es el Big Ban.  Hay algo insatisfactorio de esta respuesta porque el Big Ban no responde ni al  « por qué del universo» ni a su « para qué ». No responde la ciencia porque esas cuestiones son propias de la Filosofía o de la Religión. El Big Ban, es la hipótesis actual que pretende acallar la cuestión del « cómo ». Se la puede admitir por el momento como una hipótesis plausible, ya que al menos no presenta serios inconvenientes, aunque sea una explicación plagada de zonas oscuras. Notemos sin embargo que  queda sin respuesta  la pregunta de Leibniz: «Y por qué existe algo, más bien que nada ». El hombre de ciencia de hoy, si es intelectualmente honrado, se tiene que inhibir ante los cuestionamientos de la Filosofía – o de la Religión, y confesar que son  para él terrenos vedados.
Segundo enigma : la aparición de la vida
Ante la aparición de la vida sobre la Tierra, la ciencia contemporánea ofrece de nuevo respuestas tentativas y parciales a las que apenas se las puede llamar veraderas explicaciones. Las leyes de la física y la química explicarían el fantástico despliegue de la creación, a condición de estar guiadas según algunos por la inteligencia suprema de un Gran Diseñador que reglamenta y determina la variedad de formas de vida y su infinita complejidad. Sin embargo la actitud más frecuente entre los miembros de la comunidad científica es la de no admitir  la injerencia de las explicaciones de la Religión. Consecuentemente asignan al azar combinatorio el rol de guiar la construcción de las diferentes formas de vida desde la bacteria hasta el hombre. Pero, ya  sea Dios o el azar  quienes presiden el ingente proceso, de nuevo nos asaltan problemas extraordinarios. Limitándonos a considerar las estructuras de un único espécimen de bacteria es formidable pensar que el apilamiento de átomos llegue a alcanzar la complejidad de la célula,  superior a la de una catedral que se autoconstruyese piedra tras piedra. Es posible, pero sería una  tarea científica de siglos desvelar el rol de la afinidades y las leyes intervinientes entre los campos eléctricos y bioquímicos. Algo de lo que hoy no se sabe casi nada.
Tercer gran enigma :  la conciencia, la libertad y los valores
La conciencia supone un extraordinario acontecimiento en el curso de la evolución a partir de la  materia inerte, la « hyle » primitiva. La conciencia supone un repliegue - como un retorno o involución o autocontemplación de la materia ciega sobre ella misma. Es la primera vez en la historia de la evolución en la que sucede algo tan extraordinario. La conciencia es una iluminación que esclarece y refleja especularmente los acontecimientos internos de la extraordinaria máquina del cerebro.
Si todo acontecer obedece a las leyes de la fisica en el desarrollo de la evolución de manera  determinista, la libertad es algo que escapa al determinismo de las leyes que por hipótesis todo lo gobiernan. (No vamos a entrar en los fecundos debates y explicaciones de la indeterminación cuántica que plantea tantos problemas como pretende resolver).
Esas leyes físicas que todo lo gobiernan, ¿son anteriores a Dios u obra de Dios ? Esta es una de esas preguntas radicalmente frustrantes para la que no tenemos respuesta que satisfaga nuestro sueño prometeico de racionalidad integral. Lo que nos lleva a pensar que la especie humana no está hecha para alcanzar la Luz en plenitud… y aún menos el individuo en su particular y encarnizada búsqueda existencial.
En resumen. Ni la ridícula pretensión del materialista autoproclamado ateo que cree poder explicarlo todo, ni el dogmatismo bovino de las aquellas personas inhabilitadas para el análisis crítico por la educación religiosa o ideológica. Por la vía de la ciencia no nos será nunca permitido afirmar que Dios existe o que no existe. Sólo se puede afirmar la plausibilidad de un Principio Superior cuya naturaleza ignoramos.
En el mismo orden de ideas, ningún razonamiento basado en una concepción puramente empiricista del mundo, incluyendo las perspectivas de la socioantropología moderna, nos permite formular adecuadamente los fundamentos de la moral y de los valores. Más bien la economía de la creación nos induciría a postular la necesidad de ciertos antivalores, como el de la supervivencia basada en la lucha por la existencia, la muerte otros seres vivos para nutrirnos, etc.
La vía de la Belleza
Frente a  los enigmas arriba evocados hay quienes especulan sobre una materia originaria como si ya estuviese preñada de orden y estructura  desde el primerísimo momento. Extraordinaria hipótesis que eludiría muchas cuestiones. Por ahí discurren la gnosis y las varias formas de panteísmo, incluidos las de algunos pensadores de nuestro tiempo.
Nos queda otro camino de exploración alternativo a la búsqueda racional de sentido. Un camino reservado. El que lleva a desvelar otro enigma :  el de la Belleza en el mundo, su autoría, su finalidad. No hay más que constatarla en un atardecer y en las tantas maravillas del mundo del cosmos. O en la belleza de algunas almas humanas.
 San Juan de la Cruz lo sugiere : « Mil gracias derramando / pasó por estos sotos con presura/y yéndolos mirando/ con sola su figura /vestidos los dejó de su hermosura…. Oh prado de verduras/ de flores esmaltado!/ decid si por vosotros ha pasado »
Es la via pulchritudinis del filósofo San Buenaventura. La de la contemplación admirativa. ¿Cómo adentrarse en ella?
 
 
 
 
 
Blas Lara Martes, 8 de Septiembre 2015 - 17:15

Artículos

Este texto extraordinario contiene el mensaje de amor del cristianismo. Sus máximas ¿pueden prescribir lo que debieran ser las relaciones reales entre personas?

 ¿El  cristiano auténtico  y consecuente con lo que propone Mateo 5 tiene alguna probabilidad no ya de éxito sino de supervivencia en un entorno social competitivo como el de nuestro tiempo?

¿QUÉ NOS DICE LA TEORIA DE JUEGOS A ESTE PROPÓSITO?

Para responder a esas preguntas, se pueden hacer reflexiones basadas en la sola pura lógica y en el sentido común.

Pero en este ensayo vamos a aproximar la cuestión apoyándonos en unas ideas muy sencillas inspiradas en la Teoría matemática de Juegos y su simulación por ordenador. (1) No por prurito de modernidad. Es que nos fiamos poco de las especulaciones filosófico-literarias que como bien sabemos por la historia han conducido con demasiada frecuencia a aberraciones desastrosas. Hoy atribuimos mayor credibilidad a la argumentación apuntalada con aparato científico, aunque sea ligero.

Experimento: personajes hipotéticos en un recinto virtual

Sirvámonos de un ejemplo. En el momento de creación de su novela o su pieza de teatro, el escritor imagina unos personajes que van a entrar en interacción, quizás confrontándolos unos con otros, a través de su obra.  Con el ordenador podemos hacer algo muy semejante. La simulación permite fabricarnos un recinto virtual – como una especie de acuario en el que se mueven varias especies de peces, que serán como los varios tipos de personajes hipotéticos que deseamos entren en interacción. Uno de ellos será el cristiano de Mateo que presenta la otra mejilla y perdona setenta veces siete, etc. Otros serán personajes muy reales: el que practica el ojo por ojo y diente por diente, el aprovechado, el mandón, el quítate- tú –que- me –ponga- yo, el mentiroso, el seductor, el mediocre,  etc. Cada uno de estos personajes está definido en el ordenador por su peculiar  estrategia de comportamiento.

Podemos introducir en el acuario virtual personajes con estos perfiles en proporciones diversas, sumergirlos en entornos de valores altos o degradados,… Y ver qué es lo que pasa cuando se pone en marcha el experimento. Quién sobrevive, quién triunfa y quién prospera a lo largo de una serie de interacciones, que son como un reflejo de la vida. El programa informático (1) hace posible simular los comportamientos de los personajes diversos en miles de confrontaciones.

¿Qué resulta de la simulación? A través de interacciones repetidas, los resultados de la simulación socio-matemática nos llevan a afirmar que el cristiano de Mateo pierde en casi todos los casos. (2) Salvo por ejemplo en un entorno constituido exclusivamente por cristianos.  O  frente a jugadores sociales  que aplican la estrategia pura del ojo por ojo (técnicamente hablando,  “tit-for-tat”).

Entornos esos casi inexistentes y puramente especulativos que en la vida real no se presentan.

Pero lo importante es que el cristiano ideal según San Mateo tiene todas las de perder.  San Francisco de Asís, cristiano perfecto, no hubiera durado una semana como  presidente de un gran banco. Tampoco como presidente  de un gobierno porque las estrategias cristianas de mansedumbre son desastrosas en un entorno político en que pululan egoístas, ambiciosos, o simplemente de personas “que van solo a lo suyo” pareciéndoles eso muy natural.

En suma, que el Sermón de la Montaña alumbra una maravillosa utopía tan irrealizable, como la república de Platón, la ciudad del sol de Tomás Moro, los falansterios de Fourier, etc. (3)

Ni Mateo 5 ni otros textos de los evangelios relativos a la caridad cristiana pueden de ninguna manera inspirar un orden de regulación social, tal como lo hace el Corán. Ni siquiera constituyen  un paradigma viable y universalizable -en el sentido de Kant- para regular el comportamiento individual del cristiano en sus relaciones personales.

Además hay que reconocer que las malas interpretaciones de las bienaventuranzas han generado a lo largo de siglos de vida conventual, el estrago de centenas de millares de hombres y mujeres, convirtiéndolos en psicópatas esquizofrénicos  o simplemente desnortados, porque unas exigencias de virtud inalcanzables les habían hecho perder todo sentido de la realidad en sus relaciones humanas cotidianas.

¿Hemos, pues, de pensar que como dijo  Jesús a Pilatos: Mi reino no es de este mundo?  Bien. Pero entonces, ¿qué hacer, cómo nos comportamos en este mundo donde “homo homini lupus” y “militia est vita hominis super terram”. ¿A qué paradigma acogernos?

CONCLUSIONES DE ORDEN PRACTICO

•   Hay que rechazar como utopías absurdas las interpretaciones angelistas del Sermón de la Montaña. El dulce Francisco de Asís, o el hermano del staret Zósima de Dostoiewski en Los Hermanos Karamazov, no son modelos normativos para uso común. Los sublimes Quijotes acaban chocando y estrellándose contra la realidad.

• Porque los evangelios no tienen por qué ser una guía completa para pilotar nuestras relaciones personales. Cuanto más, son una inspiración sublime, una luz que nos viene de un horizonte ideal inalcanzable. La ineludible tarea que incumbe a cada persona humana es  dotarse de su propia panoplia de estrategias y su sistema de respuestas para poder hacer frente a la variedad de personajes y situaciones  con los que va tropezando a lo largo de su caminar. (4)

• Hay una tendencia natural a eximirse por pereza de la ardua labor de adaptación a cada circunstancia. Es una cómoda postura la de refugiarse en las normas evangélicas que nos lo dan  todo hecho. Pero recordemos que según otra máxima evangélica, hay que ser “cándidos como palomas y prudentes como serpientes”. Vastísimo programa. (5)

• Lo que Mateo 5 demanda es algo más profundo: Raspar del corazón toda clase de juicios y prejuicios respecto al Otro, de malas intenciones, de actitudes egoístas, de racismos de etnia, nacionalismos excluyentes, discriminaciones de sexo, de clase social, etc. Porque el mal está en el corazón. Esa me parece ser la  última esencia del mensaje cristiano que nos  trasmite Mateo. Ahí está la verdadera dificultad, lo que  hacía decir a Kierkegaard que el ser cristiano era solamente para una élite de la humanidad. Para el resto, una alta inspiración.
 
NOTAS

(1) Doy fe de la existencia de tales Programas informáticos porque yo mismo concebí y escribí una variante del mismo hace ya unos años. Utilicé la teoría clásica del Dilema repetido del Prisionero, modificando la matriz de ganancias/penalizaciones e incluyendo memoria en los personajes. El programa era mucho más complejo de lo que deja entrever la versión simplificada presentada en estas líneas.

(2) Los entornos varían según la proporción de tipos de personajes. No es lo mismo el entorno un convento de monjas de clausura que el de una cárcel. Un departamento de jóvenes lobos en un gran establecimiento financiero. Un estado mayor de partido político, un claustro de universidad, etc.

(3) El interesante y discutible experimento social de las Reducciones del Paraguay acabó de manera muy singular.

(4) Los padres y maestros educadores debieran velar a que los niños vayan  construyendo su panoplia o sistema de respuestas como prepararación para la vida.

(5) En esa dirección, decididamente no angelista, situaríamos a la obra  Oráculo Manual de Baltasar Gracián. Un jesuita con una moral muy sui generis, que publicó ese libro de cabecera de personajes políticos y de grandes negociadores. ¿Cómo integraba el religioso Gracián su maquiavelismo radical con las máximas del evangelio?
Blas Lara Lunes, 5 de Enero 2015 - 19:39

La filosofía existencialista revisitada esclarece algunos de los aspectos más profundos de una antropología del amor. El rol del amor es ser clave, rescate, pero también solución inacabada para nuestra condición humana.




NACIMOS Y MORIMOS SOLOS

El existencialismo era una posición filosófica que compartíamos los que en los años cincuenta empezábamos a abrirnos al mundo de las ideas en aquellos parajes intectualmente áridos de la España de entonces. Pero que sigue siendo un sólido fundamento para una antropología del amor compatible con las modernas neurociencias.

Para Heidegger somos seres lanzados al mundo (geworfene), seres para la muerte.

Cada viviente se enfrenta solo a la vida y a la muerte.

Un día dejaremos este mundo atravesando el túnel de la muerte en la soledad más absoluta y más pavorosa. Morimos solos. Solos, irremediablemente solos.

Entre nacimiento y muerte vivimos los hombres como islotes aislados unos de otros en un océano de indiferencia. Solo en el amor al Otro hay esperanza de rescate.

Trágica paradoja

Kierkegaard : En el fondo de la enemistad entre extraños se encuentra la indiferencia.
El Otro « es el infierno para mí » -según la interpretación que algunos han dado a la muy citada frase de Sartre en La Nausée.
Diciéndolo de manera menos tensa y más popular, el Otro, últimamente, nos importa un bledo. Es casi una actitud forzosa si queremos poder sobrevivir frente a la miseria, el hambre, las guerras, y la abominable soledad de otros.

La paradoja está en que sin embargo tenemos una más que imperiosa necesidad del Otro. Es que no es concebible la existencia sin el Otro, porque es una necesidad constitutiva del hombre. El bebé humano es arrojado al mundo, incompleto en su fisiología y tremendamente inacabado en su cerebro. Una parte esencial del programa de construcción de sus redes neuronales está supeditada a recibir las secuencias indispensables de transacciones con su entorno inmediato. (Rómulo y Remo son un mito).

A lo largo de la vida, las interacciones con el Otro le harán vivir como personas, nutriendo y mantienendo el cerebro con incesantes estimulaciones.

Tender puentes entre islotes

La primera interacción del bebé con el mundo externo en el que ha sido arrojado, tiene lugar con su madre que empieza siendo para el bebé, un objeto, un útil (Zuhandene de Heidegger), para satisfacer sus necesidades vitales.

El primer puente real de un islote a otro vendrá en el momento en que se produzca el « reconocimiento del Otro en tanto que Otro, en tanto que persona, y no sólo útil ».

Al ir creciendo, el reconocer a Otro como persona es tanto como extraerlo del mundo de los útiles y atribuire un estatuto de persona. Un proceso que es además indispensable, por vía especular, para la construcción del propio Yo.

En nuestro desarrollo ulterior, los amigos, las relaciones, continúan siendo por inercia, objetos útiles del entorno, aunque nos lo ocultemos hipócritamente a nosotros mismos. La empatía será el primer paso para el reconocimiento del Otro en tanto que persona, una etapa inicial hacia el amor.
Las interacciones subsiguientes a lo largo de la vida, nos permiten seguir viviendo. Tenemos un hambre fisiológica ( y metafísica, existencial) de interacción. Una de las peores torturas imaginables es el aislamiento y la privación de sensacions y estímulos. Lo sabían muy bien en las checas, las cárceles de los regímenes nefastos del centro de Europa. La pérdida de la razón era la consecuencia inevitable.(1)

Amores, hay muchos en nuestra vida

Son muchos y de muy diferente naturaleza : el amor materno, el amor en la pareja, el amor a los hermanos, la amistad, el amor a la patria, el amor al prójimo, a Dios, etc. Tantas son las variaciones y tan polisémico el concepto de amor que es difícil hacer una caracterización y clasificación.

Hay sin duda amores que tienen un clarísimo correlato biológico y otros que se originan en un trasfondo ideológico o cultural. Muy aproximativa y esquemáticamente, existen amores instintivos -límbicos, podíamos decir - como el de la pareja y entre padres e hijos, o el de la familia. Y hay otros amores fundamentados en la razón (neocorticales) como el amor a la patria, el del prójimo y quizás el amor a Dios.

Unas reflexiones sobre la intensidad del amor me parecen oportunas, en la medida en que la gradación de las intensidades en el amor es indispensable para la protección personal y para la sensata gestión de nuestra afectividad.

Amar es ante todo salir de sí. Ir hacia el otro de alguna manera y en algún grado. Pero ¿hasta qué distancia ?

Uno de los parámetros que definen la intensidad de la relación es precisamente el de la distancia deseable entre las personas A y B. Hay que aceptar el principio de que existe una distancia apropiada para cada relación. Hay que saber escoger en cada caso y para cada persona la distancia conveniente.

El amor universal, el amor cristiano ilimitado, sin matices ni reservas, tal como como una primera lectura de San Mateo sugeriría aparentemente, tal vez sea una aberración, un contrasentido, una utopía que ignora la realidad del comercio entre seres humanos. Los errores en la distancia son una fuente potencial de sufrimientos en la vida de cada día. Dos personas pueden ser excelentes amigos con tal de que la amistad se mantenga a la distancia apropiada. Mucha distancia es insatisfactoria, poca puede ser destructiva. La proximidad hay que saberla manejar. Una intimidad excesiva es frecuentemente poco inteligente.

En correlación directa con la distancia se encuentra un marcador de intensidad, la transparencia del uno para con el otro. ¿A qué grado de transparencia de hechos, ideas e intenciones me obligan la amistad y el amor ? ¿Puedo ocultar algo ? La simplicidad evangélica – ser cándidos como palomas – nos puede jugar muy malas pasadas. Está claro que en las relaciones personales la ficción y la mentira no son juego limpio y por tanto éticamente inaceptables (¿Y en la guerra ? ¿Y en particular en el estado de guerra psicológica entre dos personas? (Tengo entendido que la moral musulmana acepta la ficción, jila).

En otra ocasión hablaremos no ya solamente de la actitud estratégica respecto al Otro, sino también de la dinámica del amor, el juego de intercambios, tan importante por ejemplo en la relación de pareja, o entre amigos.


MORIMOS SOLOS

Los pájaros se esconden para morir, escribió alguien.

Las personas que más queremos se nos irán un día para perderse en una bruma sin límites. No podemos asirlos por la ropa, ni retenerlos con nuestra mano. Una ola inmensa nos los arrebata y los arrastra.

A quién contarle, con quién compartir estos últimos temblores del alma. En vano buscar entonces un Otro a quien hablar. La soledad es el anticipo del último hundimiento en el silencio perpetuo, en la tranquilidad sin bornes del Uno.

Nos iremos solos y se nos irán solas las personas que amamos. En la más absoluta soledad. Lo que nos devuelve a nuestra última verdad metafísica. La vejez del alma es eso, desnudarse poco a poco y uno tras otro, de los amores que habíamos pensado y querido eternos.

Tan bella ha sido durante la vida la ilusión del amor, del cariño y la amistad como cruel es este despojo! Pero se nos irán, dejándonos solos y desvalidos o los dejaremos cuando nosotros nos vayamos. Morirse es el último despojo.

Entre dos soledades la del nacimiento y la de la muerte, mi vida no fue solamente un sueño, una ilusión. Fue la fuente intima de la verdad del ser humano, la flecha lanzada hacia una diana situada en el infinito. ¿Cómo entender, si nó, tantas vidas derrotadas, tantas ilusiones quemadas en el mismo fuego del ansia de trascendencia y de amores sin límites?

Una lección para aprender a toda prisa ahora que las campanas empiezan a tocar a vísperas.

NOTA AL MARGEN
(1) A ese propósito recuerdo al lector el drama desgarrador que sufre un amplio sector de nuestra sociedad que envejece, y más en estos tiempos en los que la familia se deshilacha. Atención a nuestros padres y a nuestros abuelos. También ellos necesitan el efecto especular de sus personas y sus acciones sobre nosotros, como un alimento indispensable para su cerebro. Aunque la imagen especular sea negativa, más vale eso que la privación total de imágenes.

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Blas Lara Miércoles, 13 de Agosto 2014 - 19:34

Artículos

Platón en El Banquete habla de la « divina locura » que es el amor. Hipócrates, de desquilibrio de humores. ¿Es el enamoramiento una enfermedad del cerebro ?
El amor es un eje alrededor del que gira nuestra vida entera : amar y ser amados, bajo las diferentes declinaciones del amor. Miedos de ser abandonados, las heridas del mal de amor, la mordedura de los celos, deseos de posesión, odios, venganzas,… O por el contrario éxtasis, momentos de paraíso en la tierra.
Todo ello tiene que ver con la bioquímica del amor. (¿Sólo con ella ?). Analicemos un fenómeno particularmente ilustrativo.
El enamoramiento
El enamoramiento sudáneo dispara una reacción en cadena en distintas áreas de la corteza cerebral, y quizás más importante, en regiones subcorticales más primitivas. Justamente : este llamado cerebro reptiliano (MacLane) lo compartimos con especies inferiores. Constatamos grandes similaridades entre nosotros y esos animales en todos aquellos procesos que son predominantemente emocionales. Lo que sugiere además que los sistemas implicados en el amor humano son resultado de la evolución y de perfeccionamiento durante millones de años.
Vamos a resumir el tema de la bioquímica del amor, porque no se trata aquí de presentar una lección de fisiología, sino de sentar unas bases para, en otro capítulo, plantearnos interrogaciones a un nivel más generalmente asequible, digamos, filosófico.
Las etapas canónicas del enamoramiento, el flechazo
Nuestros órganos sensoriales, vista, oído, olfato, tacto, nos envían separadamente una pluralidad de señales relativas a la persona amada, que van a ser integradas rápidamente a lo largo de trayectos que pasan por la amígdala, la formación reticular, etc, y que van ser tratadas por los importantísimos núcleos caudados (caudate nucleus). Estos núcleos caudados están situados en una parte central del cerebro, que hemos llamado reptiliana. ¡Que ya existía en especies anteriores a los mamíferos!
Las imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional nos demuestran que existe efectivamente una hiperactividad en esa zona, cuando a las personas « enfermas de amor » se les presenta una foto de la persona amada o se les hace oir su voz.
¿Por qué caemos enfermos de amor ? Los núcleos caudados, el área ventral tegmental, el llamado circuito de Pappez,…y otras zonas cerebrales, tienen una enorme importancia en los procesos de autoestimulación, en el placer, en el reforzamiento de las repuestas. Y, muy importante, en la producción de neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina, y otros neurotransmisores de los que ya hablaremos.
Es indispensable en nuestra reflexión, poner en evidencia que estas funcionalidades cerebrales nos son comunes con especies animales inferiores. Están ligadas tanto en ellas como en nosotros al instinto más radical, la supervivencia, cuyos mecanismos son reforzados por los circuitos de recompensa y de placer. Es de ahí de donde nace el violentísimo instinto de perpetuación de los propios genes, es decir, la procreación. Ese instinto se ha visto reforzado desde el fondo del tiempo a través de las especies que nos precedieron en la evolución. Así las raíces biológicas del amor se hayan entroncadas en los mecanimos cerebrales más profundos y por eso pueden desencadenar verdaderas tempestades electroquímicas en el cerebro. El cerebro explosionaría a menos que la racionalidad neocortical no lo frenase.
Curiosamente, en situación de amor frenético, la corteza órbito-frontal a lo que parece baja la guardia. Está desactivada. La capacidad crítica del enamorado disminuye o se anula. El pensamiento racional se amengua. Y esa energía explosiva que proporciona la sobreabundancia de dopamina lleva a actitudes frenéticas, irracionales y obsesivas.
I. LAS VARIAS FORMAS DEL AMOR
Se trata de una distinción que ya Platón reconocía en El Banquete y que recogen autores científicos actuales como la americana Helen Fischer, y más recientemente Bartel and Zeki, neurocientíficos británicos. Las tres variedades del amor de pareja, responden a un esquema simplificado de las fases habituales en el amor de pareja que son : amor erótico, enamoramiento de la persona y apego a largo plazo de la pareja.
A) Amor erótico.
Deriva del instinto de supervivencia de la especie. El amor erótico no busca tanto el compañero cuanto el encuentro físico. Responde a un impulso gobernado por los niveles de testosterona y estrógenos. A más alto nivel, más deseo sexual. La libido decrece con la edad.
B) Enamoramiento
Es una etapa de la evolución que aparece para favorecer la monogamia como manera eficiente de uso del tiempo del encuentro físico, e igualmente para una mayor protección de la progenitura.
Desde el punto de vista de la neurología cerebral, esta etapa se caracteriza por altos niveles de varios neurotransmisores, particularmente la feniletilamina, la dopamina, la serotonina, la norepinefrina y el llamado factor de crecimiento del nervio(NGF). Los niveles inhabituales de esas moléculas sont responsables del embaucamiento amoroso.
Globalmente estas sustancias pueden ser tan adictivas como las anfetaminas. Los scaners y la resonancia magnética funcional muestran que los cerebros de los enamorados se « encienden » de forma idéntica a la de los consumidores de cocaína. Tanto con la droga como con el amor la adicción implica los consabidos ciclos: necesidad, sufrimiento cuando se les retira el objeto del deseo, y recaída cuando el objeto de la adicción reaparece. En ese momento, curiosamente, los niveles de dopamina y de norepinefrina aumentan.
La fase de enamoramiento perdura de media unos dos a tres años según algunos estudios estadísticos.
C) Apego a largo plazo
En esta fase de las relaciones humanas las parejas se ligan y consolidan acompañando el crecimiento de los hijos. Los estudios muestran que mientras dura esa convivencia el hipotálamo y hipófisis secretan en particular hormonas como la oxitocina y la vasopresina.

II. LAS MOLECULAS DEL AMOR
Feniletilamina
La llamada molécula del amor acelara el flujo de información entre neuronas.
Es responsable de esos estados de alma del enamorado que los literatos describen en sus novelas y piezas de teatro o de cine : hiperactividad, falta de apetito, insomnio, etc. Los síntomas del enamorado se parecen al que ha ingerido altas dosis de anfetaminas. Afortunamente ( ?), el nivel de feniletilamina tiende a disminuir al cabo de unos dos años (!), coincidiendo con la primera crisis en algunas parejas.

Dopamina
Cuantitativamente, es quizás la más importante sustancia química, neurotransmisor, por el alto tenor que aparece en los enamorados. Es también una hormona producida por el hipotálamo.
Aprovisiona en energía, necesaria para el movimiento. (Su deficiencia causa la enfermedad de Parkinson).
Moviliza el cerebro para reconocer, buscar y perseguir el placer.
Estimula el deseo sexual y aumenta el nivel de testosterona.
La dopamina en cantidad suficiente procura un estado emocional muy elevado, especialment apetecible y muy adictivo. Está muy presente tanto en los que abusan de las drogas, anfetaminas y cocainas, como en casos de hipersexualidad.
Serotonina
Es conocido por los especialistas el efecto de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, la familia de los ISRS. La depresión en sí misma puede disminuir el deseo sexual, pero la libido decae con la ingesta de antidepresivos como Prozac, Zoloft, y otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. De donde se puede concluir el efecto al menos coadyuvante de esta molécula sobre la libido.

Oxitocina
Es liberada por la parturienta en grandes cantidades para facilitar el trabajo del parto, así como después para desencadenar la subida de la leche materna. Pero además los investigadores han encontrado que esta molécula, aparte de « acompañar » (¿generar ?) el instinto maternal, está asociada a la atracción entre dos personas, en particular el apego de las parejas longevas.
Paul Zak, en su libro The Moral Molecule, describe el papel de la oxitocina en el desarrollo de la confianza y el apego entre humanos.
Los biólogos la han encontrado en otros mamíferos y la han identificado como indispensable para las atenciones a las crías.
Explica Zak que cuando confiamos en otras personas nuestros cerebros fabrican oxitocina. Más aún que mediante ella nos es posible inducir a la persona a confiar en los demás sin apelar a facultades cognitivas. Basta con administrar un producto farmacéutico que contenga esta molécula.
La confianza es una especie de aglutinador social. Así pues : ¿Nos hace más amables, generosos y morales la oxitocina ? Hoy es ya comercializada con estos fines. (Consulte internet el que se interese en conocer la farmacología pertinente).

III. LA INVESTIGACION EN EL SIGLO XXI
Interrogaciones ulteriores de carácter general
• Regiones y neurotransmisores en el cerebro que controlan las diferentes emociones
• Actividades y tratamientos que afectan a las emociones
• Cómo las emociones afectan los sistemas inmunitario, cardivascular y endocrino
• Por qué las emociones afectan a las personas diferentemente
Efectos terapéuticos de la bioquímica
Los investigadores afirman de que el amor no es una incomprensible emoción pasajera sino que se apoya en mecanismos cerebrales altamente complejos de conexiones neuronales y potentes neurotransmisores. Por consiguiente, desvelarlos esos mecanismos permitiría tratamientos y terapias que mantengan a la larga las relaciones de pareja, o que alivie las depresiones tras las rupturas y tras los duelos. Además el conocimiento de la mecánica del amor hará mantener la cabeza serena a los que sufren de los males de amor que conlleva el encandilamiento.
El objetivo de las neurociencias del XXI va a ser
1) Desarrollar tratamientos para las patologías afectivas como el alucinamiento, la ansiedad, la depression. Aumentar la resiliencia a las enfermedades, y promover la salud mental.
2) Identificar las relaciones de causa a efecto que provocan las emociones y las “enfermedades del alma”. Si esto se consigue, ¿no estamos ya en los umbrales de la filosofía? ¿De una antropología nueva a construir?

NOTAS FINALES
1. ¿Las declaraciones de amor de nuestros nietos en el XXI sonarán así : Mira mi amor, me estás haciendo subir los niveles de testosterona, de feniletilamina y sobre todo de dopamina, por no hablarte de la subida de oxitocina cada vez que rozo tu mano ?
2. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que en el XXI a algún Gran Hermano se le ocurra añadir oxitocina al agua en las cañerías para favorecer el entendimiento entre los humanos?

(Seguirá una valoración filosófica de que precede)
Blas Lara Viernes, 28 de Marzo 2014 - 19:07

El siglo XXI va a sorprendernos con extraordinarios avances en el conocimiento del cerebro. Será una auténtica revolución científica comparable a la deslumbrante primera mitad del XX que, aparte de abrirnos los secretos más íntimos de la física de la materia, indujo formidables desarrollos tecnológicos y posteriormente las transformaciones económicas que todos conocemos




En el XXI entenderemos mejor el cerebro. Entenderemos mejor la naturaleza de los acontecimientos cerebrales, y muy en particular los mecanismos ligados a las emociones, los afectos, las motivaciones, las estructuras lingüísticas, la libertad,… Claves esenciales para abrirnos el misterio del hombre (del espíritu humano), yendo a sus raíces más íntimas. Eternas controversias sobre cuestiones filosóficas y religiosas se reducirán a meros flatus vocis. Ideas viejas se tendrán que reformular bajo una luz nueva. Y derivarán de estos nuevos conocimientos resutados muy prácticos. Aparecerán nuevas terapias, nuevas teorías jurídicas, nuevas pedagogías y nuevos sistemas de aprendizaje. Además, integraremos a modo de simbiontes unos sistemas electrónicos que serán prolongaciones de las habilidades humanas.
El amor en sus distintas variantes es un afecto con sede en el cerebro. En este artículo y en los siguientes vamos a interesarnos por un tipo de particular de emoción, la disposición afectiva positiva hacia otro. Qué cuestiones plantea y qué respuestas podemos esperar de los nuevos aportes de la ciencia, de la antropología y del saber en general sobre un tema tan radical en nuestras vidas como es nuestra vida afectiva.
El amor está presente en nuestras conversaciones en innumerables obras literarias, películas y canciones. Pero se ha elaborado poca ciencia sobre el amor.
Nota preliminar. Ambigüedad del término amor que recubre igualmente el enamoramiento, el deseo sexual, el amor a los padres, a los hijos, a los amigos, a nuestro cónyuge, a nuestro perro… ¿Es lo mismo el amor a una persona que amar el trabajo, la patria, a la justicia, a la ciencia, al arte? ¿Y el amor a Dios ? ¿Y, lateralmente, qué es eso del amor de Dios ?

LA IMPORTANCIA DEL AMOR
Dice Platón que el cielo se mueve por amor. Dante como Platón, decía que era el amor lo que movía el sol y las estrellas
De manera menos poética y más práctica, empezaremos constatando que nuestro vivir de hombres en la sociedad es solamente posible gracias a la extendida red de afectos y amores en que crecimos y que nos sustentan cada día.
Una rápida introspección nos hará también tomar conciencia de la amplia red de afectos en la que vivimos envueltos cada uno de nosotros. Sus tonalidades son muy diferentes. Desde el amor hacia los miembros de nuestra familia, fundado en el entroncamiento biologico común, hasta el afecto a la multitud de amigos que hemos ido encontrando y seleccionando a lo largo de nuestra existencia. Desde las amistades de la infancia hasta el amor último, definitivo, fusional, si es que hemos tenido la suerte de haberlo encontrado.

La indigencia de afectos, nuestra condición humana
Nace el bebé en la más absoluta indIgencia y en la más total dependencia. No solo necesita el alimento corporal, sino que su desarrollo cerebral requiere el ingrediente indispensable del amor de sus padres. Lo necesita para iniciarle en el aprendizaje de la lengua, -instrumento mayor de inmersión en el comercio humano- y en especial para insertarse en la sociedad y equiparse con una panoplia de base para poder dar respuestas a los estímulos exteriores.

El hombre sale de sí hacia los demás
De mayor, es para el hombre una necesidad absoluta el salir de su castillo interior, de su « cerrado si mismo ». El hombre es un ser potencial que solamente se despliega en un entorno social. De esa manera llena su hondo vacío metafísico mediante la interacción con los otros. Los otros constituyen a la vez su espejo, sostén psicológico, fuente de alegría, paradigma de comportamiento. De fuera nos vienen hasta el sentido y la significación del vivir. Una búsqueda que el hombre va a perseguir sin descanso desde sus primeros años.

Las varias formas del amor
La introspección nos revela sin dificultad la variedad de nuestros afectos, con modalidades e intensidades diferentes. Lo que sentimos por los otros asciende gradualmente desde la tolerancia, la comprensión, el prejuicio positivo, hasta la empatía, el buen entendimiento, y la simpatía mutua. Desde la amistad al amor y por último, en lo más alto de la escala, el amor fusional.
En conclusión : El amor es indispensable, pero poco estudiado. Necesitamos explorar el amor. Vivimos inmersos en una densa red de afectos, y es preciso cartografiar esta foresta amazoniana en la que vivimos envueltos para movernos racionalmente y sensatamente en ella.

LA EXPLORACION DEL AMOR, una tarea para el saber del siglo XXI
Algunas preguntas que trataremos en sucesivos artículos :
1. Una explicación bioquímica ¿Es el amor, en sus diferentes variantes. reductible a una lectura exclusivamente materialista?
2. Bases antropológicas: para una filosofía del amor.
3. Amor y Teoría de Juegos :actitudes estratégicas ante el Otro en una relación afectiva.
4. Tipología y dinámica del amor
5. El amor cristiano : sus falsificaciones. ¿Qué quedará del mensaje de Jesús en el siglo XXI tras la deconstrucción que las ciencias van a operar?
6. Sociología del amor.
7. En definitiva : el amor posible
Blas Lara Sábado, 8 de Marzo 2014 - 00:37

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Blas Lara
Blas Lara
Actividades profesionales ejercidas: Catedrático de la universidad de Lausanne, Jefe del departamento de Informática, Investigación Operativa y Estadística de Nestlé (Vevey). Libros principales: The boundaries of Machine Intelligence; La decisión, un problema contemporáneo; Negociar y gestionar conflictos.





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