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NEGOCIACIÓN

Intercambios

Hemos contabilizado el número de intercambios entre Rajoy y Zapatero, distinguiendo entre
- las intervenciones- número de veces que hablaron-
- los turnos de palabra cuando hablaba tras cesión de palabra por el moderador que además establecía la duración.
- Las interrupciones o usos de palabra fuera de turno para comentar, hostigar, disentir, crear confusión, etc.

Intervenciones total, 112

Turnos de palabra, 42

Interrupciones
de Rajoy, 11
de Zapatero, 27 *

Invectivas (acusaciones, descalificaciones, insultos,…)**
de Rajoy, 40
de Zapatero, 38 ***

Notas

* El número de interrupciones de Z es elevado
** El número tan elevado de invectivas que se lanzan habla de un exceso de tensión
*** Z hace muchas repeticiones de un mismo y escaso número de acusaciones

Preguntas al adversario

de Rajoy, 20
de Zapatero, 8

Notas

El que lleva el primer turno (Rajoy) y después los turnos impares está en mejor posición para orientar una temática. De la misma manera que el Otro (Zapatero) tiene la ventaja de concluirlas. Sería interesante realizar un estudio puramente operatorio de la iniciación, desarrollo y cierre de las temáticas. Quiénes son los iniciadores, estimuladores, sus roles positivos y negativos, y sus cierres.

Respuestas al adversario

Rajoy Responde : 3, No responde:2*, Evita: 0, Cambia de tema:1, Niega:1, Insulta: 1
Zapatero** Responde : 1, No responde:8, Evita: 4, Cambia de tema:4, Niega:2, Insulta: 1

Nota

* En un caso por cierre de grupo temático
** disparidades significativas
Ausencia remarcable de la broma y la ironía como útiles dialécticos, salvo un tímido “Qué barbaridad!” de Rajoy a propósito de la ecología.

OBSERVACIONES GLOBALES

Sobre el Lenguaje Corporal y la Comunicación No Verbal

Rajoy, ojos exoftálmicos, sonrisa de estatua griega del período arcaico. Bien acomodado en su asiento. Voz firme y creíble. Alguna consonante disonante (las “eses “). Momentos de aparente cansancio. Falta de convicción en la lectura de su cierre final.

Zapatero, aire deportivo en su entrada, tiende el primero la mano a Rajoy, más desenvuelto, labios contraídos y en repliegue. Voz cálida y convival, cercana al espectador. A veces cae en tono retórico. En el cierre final, cae en la gestualidad brusca, no espontánea de los brazos. Pero la voz es convincente.

Algunos momentos remarcables

Turno de palabra 31: (Tinell) Z rehuye la mirada
Turno de palabra 37: Z baja la cabeza, como abrumado. Busca la mirada del moderador como pidiendo que eche una mano. Se repondrá enseguida.
Turno de palabra 39: El lenguaje de R comienza a flotar y a ser impreciso, descentrado.

¿Qué es el Análisis Externo?

Es un análisis que evita deliberadamente enjuiciar la pertinencia y la validez de los argumentos de los locutores. Nos limitamos a la exposición de datos incontrovertibles y frecuentemente hubieran podido ser numerizados, aunque sea solamente sobre escalas (no euclidianas) de intensidad, si se desea realizar análisis estadísticos más avanzados.

¿Por qué haber hecho un Análisis Externo?

Inmediatamente después del debate se han sucedido encuestas comentarios y posicionamientos totalmente antagónicos, lo que es paradójico cuando hay un objeto único y público de análisis. Que hay un gran margen para la subjetividad y los prejuicios lo empezó a demostrar la emisión 59”, donde al menos tres participantes, dos de izquierdas y uno de derechas, se ilustraron por su espíritu partidista.

Lo que prueba que los incondicionales carecen de capacidad crítica para poder realizar un análisis objetivo y que cuando son llamados a esas emisiones perturban al oyente que desea formarse una opinión objetiva.

El Análisis Externo del que he presentado un esbozo, intenta llegar a un máximo de objetividad. Aunque prácticamente, en el momento de asignar una secuencia lingüística a tal categoría o a tal otra, las cosas no estén siempre claras y sea inevitable introducir algún sesgo en una interpretación de un detalle.

Se deja al lector atento a quien incumbe sacar sus propias conclusiones a partir de los datos del Análisis externo.

Un estudio numérico ulterior es posible, contando con la ayuda de algún lector benévolo que desee cooperar a una tarea de análisis de texto y /o explotación estadística.
Blas Lara Viernes 29 Febrero 2008 - 09:56


En este artículo pretendo
- Llamar la atención sobre la importancia de la Comunicación No Verbal en la exégesis del debate televisivo. (Parte 1. LA CNV EN EL DEBATE).
- Proponer al lector un instrumento para realizar un análisis tan objetivo como posible de ese mismo debate. (Parte 2. PERFIL DIACRONICO).



Parte 1. LA CNV EN EL DEBATE

Recordemos

- Que hay dos locutores principales, activos y directos, A y B.
- Un público P (presente en la sala y delante de sus televisores).
- El espacio de Comunicación es triangular - A, B y P – pero la comunicación entre los locutores activos directos es casi un mero pretexto para hablar a P.

Lo que se pretende observar en un debate

No es tanto la batalla de ideas y razonamientos de la Comunicación Verbal lo que esperan muchos espectadores. Saben ellos bien que los locutores vienen con guiones aprendidos y repetidos decenas de veces y de los que procuraran no apartarse demasiado. Saben que oirán muchas frases precocinadas de antemano, y más que manoseadas, slogans de campaña que van a tratar de ensartar uno tras otro.

Por consiguiente partiré en este artículo de una hipótesis tal vez discutible: La comunicación con el público P es preponderante y lo que al espectador le interesa es descubrir en A y B características tales como: sus valores intelectuales, las virtudes morales, la solidez de la personalidad, la altura de miras y una esperanza de futuro.

Son seguramente los aspectos de la comunicación que van a impactar más decisivamente a través de la Comunicación No Verbal.

En una situación de comunicación como es la del debate TV, los mensajes son vehiculados por canales diferentes:

- El nivel audible lingüístico de la Comunicación Verbal.
- El nivel audible paralingüístico de la Comunicación No Verbal.
- El nivel no audible paralingüístico (kinésico) de la Comunicación No Verbal.

Hay que notar que los mensajes emitidos sobre diferentes niveles pueden ser contradictorios. Ejemplo: La vieja expresión de cariño de una madre a su hijo pequeño:”Niño, que te voy a matar”. Recuérdese la expresión de Talleyrand: "La parole a été donnée á l'homme pour cacher sa pensée".(La palabra ha sido dada al hombre para ocultar sus pensamientos).

Sentido de la Comunicación No Verbal (CNV)

Cita de Ibn Hazm de Córdoba : Entre enamorados … A las alusiones verbales, una vez llegados la aceptación y el mutuo concierto, suceden señales hechas con los ojos, que juegan a este respecto un laudable papel y rinden efectos maravillosos. Con la mirada se aleja y se atrae, se promete y se amenaza, se reprende y se da aliento, se ordena y se veda,... se pregunta y se responde, ....Cada una de estas acciones tiene un signo especial en la mirada; pero estos signos ... no pueden ser pintados ni descritos sino en muy pequeña parte. Voy tan sólo a declarar aquellas cosas que son más fáciles: Una seña con el rabillo de un ojo sólo denota veto de la cosa pedida. Una mirada lánguida es prueba de aceptación (en los juegos del amor). La persistencia de la mirada es indicio de pesar y tristeza. La mirada de refilón es indicio de alegría. El entornar los ojos da a entender amenaza..." (Extracto de "El collar de la paloma").

Es un hecho reconocido desde la Escuela de Palo Alto, y aún bastante antes, que la Comunicación No Verbal precede a la Comunicación Verbal sobre todos los aspectos. Es una forma de comunicación que en nuestra especie es ciertamente anterior a la verbal. Y además la CNV es más importante en términos de interacción humana en profundidad..

Se ha de distinguir entre el mensaje «deseado, pretendido, consciente», y los mensajes de la CNV, que actúan en principio por vía subliminar e inconsciente. Son mensajes relativos a la Comunicación de actitudes e intenciones del emisor, que quizás queden ocultas para él, pero que pudieran ser trasparentes para el Otro si sabe descodificarlas).

La primera comunicación entre dos personas, la más importante, es silenciosa y es raíz y fuente de toda otra forma de comunicación. (Entre A y B y con P).

Lo que hay que observar

Mehrabian y Ken Cooper, basándose en una serie de tests, estiman que los impactos de los distintos medios de comunicación sobre el oyente se sitúan en este orden: En primer lugar el rostro y el cuerpo contribuyen con más de la mitad a la comunicación de las actitudes interiores. La voz, con un tercio. El resto, alrededor de un décimo solamente, queda para el mensaje oral propiamente dicho.

Pensemos en el gran poder de comunicación de emociones que poseen las obras cumbres del cine mudo (tales como los filmes de Eisenstein) y en la fuerza de las imágenes en la escritura cinematográfica contemporánea, generalmente superior a la del guión escrito.
En el mismo orden de ideas, los animales domésticos, como el gato y principalmente el perro, poseen extrañas facultades para "leer o adivinar," por mera presencia corporal y por los gestos o movimientos no intencionales, los estados de ánimo de sus dueños y el miedo o las intenciones agresivas de los extraños.

Indicadores generales del lenguaje corporal

Antipatía/simpatía. Observar: Maneras de estrechar la mano o de evitar ulterior contacto con el Otro.

Distancia. Observar: Direcciones hacia las que se inclina el locutor (hacia adelante o hacia atrás). Si dirige con frecuencia la mirada al Otro o rara vez.

Contracción /relajamiento. Observar: Diversas posiciones de brazos y piernas. El ángulo del cuerpo con relación al asiento. Posición relajada de las manos y el cuello

Actividad + reactividad. Observar: Rotación del tronco. Gestualidad del rostro. Ritmo de la voz.

Las expresiones faciales

La lectura de las expresiones faciales ha sido conocida y practicada por los fisionomistas desde tiempos inmemoriales. Todos admiramos la formidable expresividad de los rostros pintados por los grandes maestros del retrato como Albert Dürer.

Un ejercicio fácil y distraído que se puede recomendar al lector es el de mejorar su acuidad de interpretación de la CNV analizando la variedad y la significación de las expresiones de los presentadores de televisión o de los participantes en debates televisados.

El autor americano R.Birdwhistell estima que es posible reconocer miles de expresiones faciales diferentes.

A título de ejemplo simplemente, y sin pretensión alguna de rigor científico, proponemos el ejercicio que sigue:

Fijemos nuestra atención en tres componentes principales del rostro: las cejas, los ojos y la línea de los labios.

A) Las cejas, indicadores del estado de alerta pueden tomar cuatro posiciones:
A1: cejas horizontales en posición normal (reposo)
A2: cejas horizontales en posición alzada (admirativa)
A3: cejas en posición de V invertida (desagrado)
A4: cejas en posición de V normal (enfado)

B) Los ojos, espejo o ventana del alma, como decimos vulgarmente, pueden tomar las posiciones:

B1: ojos muy abiertos (agrado o irritación)
B2: ojos y párpados medio abiertos (aburrimiento)
B3: ojos y párpados normales, en calma.

C) La línea de los labios, instrumento de comunicación, para hablar y para besar. Pero también muy significativamente ligado a quehaceres de más cruda animalidad, como comer, morder, tetar. Pueden distinguirse al menos las siguientes posiciones de la línea de los labios:

C1: horizontal (reposo)
C2: rincones de labios caídos hacia abajo (disgusto)
C3: rincones de labios alzados hacia arriba (placer)
C4: un rincón asciende y el otro desciende (desinterés)
C5: labios en forma de letra O (admiración)

El número de configuraciones faciales que se obtienen combinando simplemente los estados mencionados de estos tres componentes del rostro se eleva ya a 4 x 3 x 5 = 60 configuraciones.

Véase a título de ejemplo, la correspondencia existente entre las configuraciones faciales y los diferentes estados anímicos:

Agrado: cejas:A1; ojos: B1; labios: C3.
Desagrado: cejas:A3; ojos:B2; labios:C2
Enfado : cejas:A4; ojos:B1; labios:C4
Calma:cejas:A1; ojos:B3; labios:C1
Actitud abierta: cejas: A2; ojos:B1; labios:C5
Actitud cerrada: cejas:A1; ojos:B2; labios:C4

Voz

La primera forma de comunicación de los humanoides es probablemente el gruñido. El gruñido es un gesto que los humanoides, aún mal equipados para la fonación, debían emitir al unísono con gestos de las manos y de los pies, algo así como hacen los niños de cuatro meses. Esos sonidos o gruñidos eran un grito emocional que acompañaría al esfuerzo ejercido por un grupo en común. Fueron también imitación de los animales.

En la Comunicación Verbal hay metamensajes implicados e implícitos, es decir, mensajes que van más allá de los contenidos directos de la CV. Una voz armoniosa es cautivadora, tiene en cierto modo valor hipnótico, y el oyente no es generalmente consciente del efecto profundo de la voz sobre él. Se han hecho estudios de correlación entre los rasgos de personalidad, los estados de ánimo y las cualidades de la voz. Ken Cooper relaciona las cualidades de la voz con mensajes implícitos a un nivel más profundo de la comunicación.

Las cualidades de la voz son: tono de base, amplitud de tono, volumen, velocidad, continuidad.

Entre los mensajes implícitos positivos están: la credibilidad, la persuasión, el cariño, la satisfacción, el calor y el afecto. Sus contrarios, son mensajes negativos que la voz puede vehicular.

Cuerpo

Los gestos de las manos y los movimientos del cuerpo tienen un valor altamente simbólico. Los pueblos mediterráneos, por ejemplo, griegos e italianos, poseen un amplio vocabulario de gestos altamente rico en color y en significado.

Existe una especie de alfabeto de gestos propios a cada persona que es más o menos variado. Los gestos, espontáneos y suaves o bruscos y artificiales, nos dicen mucho de “lo bien que se siente el locutor consigo mismo y en su relación con el entorno”. Nuestra manera de estar en el mundo.

Aparte de la simbología asociada a los grupos culturales específicos, existen gestos y posiciones del cuerpo ligados a la naturaleza de la especie y, por consiguiente, de significación universal. Citaremos algunos a manera de ejemplo. Su interpretación al nivel de los estados anímicos es obvia.

- El que agita el dedo índice o pulgar cuando se dirige a los demás.
- El que piensa con la cabeza apoyada en una mano o un brazo.
- El que piensa rascándose la cabeza sin cesar.
- El que anda como abrumado por el peso de la existencia.
- El que no osa mirar a la cara al interlocutor.
- El que estando sentado golpea el pie con impaciencia.
- Las diferentes maneras de sentarse: piernas abiertas, cruzadas, etc.
- El que se acaricia el cabello mientras habla.
- etc.

La manera como un individuo utiliza y se mueve en su territorio personal da igualmente lugar a interpretaciones interesantes y generalmente obvias.

- El espacio que interpone una persona entre ella y el otro u los otros. Por ejemplo, el orador entre el auditorio y él, cuando está de pie.

La extensión del espacio territorial privativo de cada persona depende de las culturas. No es lo mismo en el Medio Oriente que en Europa central. En el interior de una misma cultura, la extensión del territorio individual difiere significativamente según el grado de refinamiento (o de snobismo) de las personas. Penetrar en este reducto personal de menos de un metro alrededor del individuo, es una forma larvada de violación de su intimidad. Hay quien lo hace como forma de intimidación (como la policía), para mostrar fuerza ante el Otro. O al menos para mostrar al Otro que no se está intimidado por él.

Parte 2. EL PERFIL DIACRONICO

Procedimiento

Se puede estudiar cada mensaje aislado y después pasar al mensaje de la transacción que es una unidad de análisis consistente en dos mensajes contiguos.

El material de trabajo ideal para un trabajo cómodo es una grabación en video del debate. Aunque naturalmente, el telespectador atento puede obtener ya mucho en directo ante el televisor.

En primer lugar conviene numerar las intervenciones, asociándolas a un simple código del interviniente. Así, para los locutores A y B, la secuencia se presentaría como sigue:
1A, 2B, 3A, etc. Nótese que se pueden intercalar igualmente las intervenciones significativas del moderador M.

Pasando a considerar los mensajes contiguos, es decir las transacciones, nos va a ser posible cualificar cada intervención con:

- Una cualificación de control
- Una cualificación operatoria
- Una cualificación socio afectiva

Parámetros de control

Extendiendo la clasificación de Bateson (transacciones simétricas o complementarias) consideraríamos para cada pareja de transacciones las modalidades siguientes:

Uno: pregunta / Otro: responde.
Uno: afirma algo / Otro: expresa su acuerdo.
Uno: expresa su acuerdo / Otro: prosigue y extiende
Uno: afirma algo / Otro: contrapone otra afirmación
Uno: requiere, conmina / Otro: contrapone un requerimiento
Uno: requiere, conmina / Otro: cede ante el requerimiento

Parámetros operatorios

Contenido temático:

- A o B mantiene el mismo tema
- Lo cambia de manera apropiada
- Lo cambia de manera inapropiada
- Esquivando
- Con una broma
- Con una intrusión
- Con el silencio

Modalidad del contenido aportado por A o B:

• Aporta informaciones
• Aporta datos estadísticos no verificables por el espectador
• Escapadas retóricas
• Refugiarse en generalidades y grandes principios cívicos o morales

Parámetros socio-afectivos

Valoración de los mensajes de Comunicación No Verbal. Atribuir una nota al significado afectivo y relacional mediante un signo positivo o negativo y una indicación de la intensidad sobre una escala que vaya por ejemplo de -3 a +3.

Mensajes faciales (ojos, labios, cejas): Por ejemplo, ira intensa, -3

Voz: tono, amplitud, volumen, etc. (Ver arriba)
Gestos corporales: idem arriba.

Evaluación afectivo-relacional de la actitud en el mensaje de A o B. Por orden decreciente:
Actitudes positivas. Cortesía. Crea diálogo. Concede razón. Opone sus ideas con respeto
Actitudes negativas: Acrimonia. Acusaciones. Descalificaciones. Argumenta ad hominem.

El perfil diacrónico del debate

El perfil diacrónico resulta de la puesta en secuencia de todas las intervenciones codificadas y cualificadas según los tres parámetros ( de control, operatorios y socio-afectivos).

Lo que nos dará un tablero como sigue:
Intervención Locutor Cualificación Control Cualificación Operatoria Cualific. afectiva
1 A …… …… ……
2 B …… …… ……
etc.

Las columnas Cualificación Control, Cualificación Operatoria, Cualificación Socio-afectiva contienen naturalmente expresiones lingüísticas. (Pero pueden admitir una razonable numerización mediante variables definidas sobre escala discreta. Y en ese caso es posible utilizar interesantes estudios de análisis de datos con técnicas de estadística multivariada y tests no métricos).

Otras posibilidades obvias son:

- Analizar la evolución del debate a través del tiempo.
- Comparar entre sí los perfiles de los dos locutores mediante gráficos o tableros paralelos.

Blas Lara Lunes 25 Febrero 2008 - 11:39

Artículos

36votos

El debate en marcha


Actores/intervinientes en un debate

- Locutores directos, las dos partes A y B. (Que pudieran estar representadas cada una por una sola persona o por varias).
- El moderador, si lo hay. Es un actor indirecto que interviene con intensidad variable.
- El público, que es un interviniente pasivo, pero de una presencia determinante en la conducción de los movimientos o jugadas de los partes activas y directas, A y B.

EL MODERADOR

El moderador es frecuentemente un tercer jugador.

Su rol principal es velar por que las reglas del juego sean respetadas: las reglas acordadas y convenidas de antemano. El orden del día al que han de atenerse los locutores es una de las reglas más decisivas. Estas reglas preestablecidas pueden jugar en ventaja de uno de los locutores.
Es discutible si el moderador debe también extender su control al respeto de las reglas de moralidad en el debate. Mucho más discutible aún si puede intervenir cuando alguien viola flagrantemente las reglas de la lógica utilizando la falacia, la inducción incompleta, el dato falso o inexacto, etc.

Tareas positivas del moderador

Es tarea del moderador construir el espacio de diálogo y hacerlo avanzar en caso de estancamiento.
Si no lo hacen los actores principales es necesario que alguien:

a) introduzca el tema,
b) ayude a definir las posiciones contradictorias que son la materia prima del debate,
c) aporte un suplemento de energía al debate, o a veces la modere,
d) lleve la agenda del debate,
e) administra equitativamente los tiempos de palabra.
El moderador puede asumir muchos roles orientados hacia la eficacia y la brillantez de la discusión. Entre ellos los de lanzador de ideas, informador, investigador, secretario, observador, comentador, estimulador, mediador, protector o creador de valores, ser quien eleve el nivel del debate, etc.

Intervenciones negativas del moderador

Un moderador puede trocar un desarrollo de ideas, cambiar de tema, neutralizar la ventaja adquirida por uno de los contendientes mediante una broma, una desviación de atención, etc. O ayudar a evitar ciertos temas, a camuflarlos, a tratarlos superficialmente, etc.

El rol del moderador es flexible en principio. Y ya que puede ser decisivo, convendría que estuviese claramente definido y convenientemente delimitado. Antes que nada para evitar favoritismos y “partis pris”, claramente detectables por un analista objetivo en algunas emisiones de las televisiones españolas. (Por ejemplo en algunos 59”).

LOS ESPACIOS EN QUE SE PRODUCEN LOS MOVIMIENTOS DE LOS ACTORES

El fenómeno del debate televisivo es tanto una instancia de juego como una situación de comunicación.

Los actores producen, durante el proceso del debate, una sucesión de movimientos que pueden ser repertoriados en los espacios siguientes:

1. El Espacio de Comunicación, que cubre la Comunicación no verbal (lenguaje corporal) y verbal (locución).
2. El Espacio del Juego Dialéctico donde se registran los intercambios de razonamientos, su despliegue y variaciones.
3. El Espacio del Juego Psicológico o de confrontación de dos personalidades. Por momentos, los juegos pueden abandonar el aséptico terreno de las ideas y devenir fuertemente personalizados implicando intensamente las personas mismas de los actores. (Por ejemplo, a consecuencia de una argumentación ad hominem). Muchos de los movimientos más significativos de un proceso tienen lugar en ese que llamamos Espacio Psicológico.

En estos espacios se sitúan los movimientos de los locutores y en ellos tienen lugar las batallas de las ideas y las confrontaciones implícitas o explícitas.

Las descripciones de los movimientos y las trayectorias o jugadas sobre esos espacios nos permiten detectar lo esencial de lo que ocurre en un debate. Como se suele decir en la literatura, desvelar el “kernel “ o núcleo de todo otro proceso de interacción, conflicto o negociación.

Es evidente que existen jugadas individuales que se proyectan simultáneamente sobre dos espacios o sobre los tres a la vez.

Por consiguiente la labor del analista, que pretende ser objetivo, consistirá en:

1) Ver cómo se crea un Espacio de Comunicación y cómo se mantiene y evoluciona.
2) Analizar los desplazamientos de los locutores en el Espacio de las Ideas.
3) Registrar los eventos en el Espacio Psicológico de la confrontación de las personalidades.


1 EL ESPACIO DE COMUNICACIÓN

La esencia última del debate: perspectiva de neurociencias

Asignamos al Espacio de Comunicación las secuencias de señales verbales y no verbales que los locutores mutuamente se dirigen, y más generalmente todas aquellas que cada emisor produce durante el proceso. Independientemente del hecho de que el Otro la reciba o no, ya que muchas de esas señales no serán captadas. E independientemente de que el receptor la descodifique incorrectamente.

“Cualquier interacción de la vida ordinaria entre la persona A y la persona B, puede ser descrita como una sucesión de intercambios de mensajes verbales y no verbales, que son secuencias de recepción de informaciones y de emisión de repuestas entre dos cerebros. En última instancia, toda interacción binaria es una confrontación en sincronía entre dos cableados cerebrales diferentes, el de A versus el del B.” (El Cerebro es una Máquina Imperfecta. Blas Lara. Tendencias21.net. 06/10/2007).

En el momento mismo en que entran en interacción dos cerebros comienzan a vivir en común un “juego”, con todos los elementos que lo constituyen, tal como fue definido en una bitácora precedente (Los debates políticos en televisión. En este mismo blog).

En el debate las percepciones de los actores se sincronizan sobre unos objetos comunes, aunque después las representaciones diverjan y de ahí que generen oleadas de intereses y emociones límbicas que podrían ser muy diferentes. (Si no difiriesen en nada, no habría espacio para jugadas, movimientos y confrontación. Se acabaría el juego).

Los instintos de base son convocados y estimulados por las percepciones del mundo exterior. Son ellos los que a lo largo del intervalo de sincronización inducen una variedad de emociones en los cerebros de los actores. Y los que conducirán a los actores a producir cadenas de respuestas de competición, depredación, posesión, victoria sobre el otro, etc.

Grados de sincronización

Por sincronización entendemos la vivencia simultánea por dos cerebros de unas experiencias comunes. (Aunque las activaciones emocionales puedan ser diferentes). Un modo de sincronización se presenta tanto en una simple venta en una tienda como, en otro extremo, en las interacciones intensas de una discusión acalorada acompañada de erupciones de sentimientos de odio o de amor.

La comunicación no verbal es una fuente muy fecunda de datos de primera mano para el analista que debe estar atento a una serie de señales emitidas por los locutores. Gestualidad agresiva o sumisa. Modos de control y cesión de la palabra. Las ceremonias y los rituales de cortesía. El asumir roles de enseñante en un debate sin que nadie se lo pida. Mostrar que cree uno en sí mismo, seguro en la expresión de sus ideas, quizás desprovisto de espíritu crítico.. O desarrollar espontánea o tácticamente un cierto grado de empatía con el otro locutor y con el público.

A lo largo del debate, en tanto que analistas, vamos a observar sin duda una evolución en el Espacio de Comunicación y algunas fluctuaciones en el grado de sincronización. Se pueden presentar debates sosos y debates ardientes. Procesos planos, horizontales y sin paisaje, versus procesos con picos altos y valles profundos. Los procesos de intercambio acabarán unas veces en un sentimiento exaltante de victoria y otras en el sentimiento inverso de derrota humillante que arruina la autoestima

Para caracterizar y medir esas fluctuaciones introduciremos la noción de perfil diacrónico del proceso, que es una forma de registrar los movimientos de los locutores en el Espacio de Comunicación. En una contribución próxima detallaré las técnicas de lo que he llamado “Análisis externo”, a fin de significar unos procedimientos objetivos y cuantificables, que dan lugar a enunciados exentos de partidismo.
Blas Lara Martes 19 Febrero 2008 - 20:14

Artículos

Balance de poder

Es como la pesada antes del combate de boxeo. Si las condiciones iniciales del debate fueran inaceptables, habría motivos para rehusar de antemano un combate que se presente bajo malos auspicios.

Para hacer un pronóstico de quién será el vencedor comenzaremos por evaluar la panoplia de cada locutor y estableceremos comparaciones.

1) Comparar la base informacional que poseen los dos adversarios, es decir,
- su conocimiento de los dossiers económicos y políticos,
- su capacidad para entender la sicología del adversario que tiene enfrente.

2) Comparar sus habilidades en el uso de los diferentes instrumentos estratégicos y tácticos,
- técnicas de fuerza, afirmación, imposición
- técnicas de ficción, escamoteo, disimulación,
- capacidad de análisis lógico y de construcción de argumentos,
- habilidad retórica y facilidad de réplica, capacidad de fabricar las frases que clavan, capacidad de “iconizar” situaciones y personas.

3) Comparar el grado de preparación inmediata del debate, no confiando excesivamente en la improvisación.

Desequilibrios entre A y B

Quién sabe conducir el juego fría y profesionalmente, y quién puede perder el control de sí mismo porque tiene más que perder.

Desequilibrios en el saber técnico sobre los temas a tratar. Diferencias en el nivel y en la calidad de la información que se posee.

¿Quién aventaja al otro en la percepción del propio poder y en la afirmación de sí mismo?

¿Quién es más aguerrido, más capaz de desequilibrar al otro con sus ataques y quién es más susceptible de ser desequilibrado sicológicamente?

¿Quién es mejor comunicador?

¿Quién es mejor negociador?

Reconocer los adversarios difíciles

Antes de entrar en el debate el locutor tiene que identificar si el otro pertenece a una de esas categorías de jugadores que pueden complicar extraordinariamente el juego. Saber si el otro

- es duro o difícil, malévolo, malintencionado
- es capaz de engañar y, casi peor, hasta engañándose a sí mismo
- es un cínico absoluto, impermeable a la ética e insensible a los razonamientos
- es un personaje que teatraliza, que se fija y interpreta roles
- es alguien que responde a alguno de los estereotipos viciados ya de antemano por posición de vida: águilas depredadoras, señores del universo, benefactores, gatos escurridizos, frailunos hipócritas, etc. (Ver bitácora precedente)

Consiguientemente, el que desee hacer un pronóstico sobre la evolución del debate, ha de evaluar para cada uno de los jugadores:

1. Su sentido de moralidad y justicia.
2. Sus intenciones. Si su intención es ganar a toda costa, sin tener cuenta ninguna de las reglas últimas de todo juego, las que están más allá de cualquier relativismo cultural o situacional. Por ejemplo, si es capaz de traicionar cínicamente a la verdad, o de ambicionar tanto que no dude en hundir física o psicológicamente a los demás.
3. Cuáles son sus reglas de juego en la práctica. Porque quizás no sean las mismas que las que declara o exteriormente profesa.
4. Si juega fría y profesionalmente.
5. Si posee capacidades y experiencia de debates.
6. Su nivel de formación y su inteligencia general.
7. Si en esta situación concreta llega al debate con una intensa carga emocional que le pudiera llevar en algún momento a una pérdida de control de sí mismo o de lo que dice.

El terreno de competición

Seguimos con la analogía con la competición deportiva tal como la explicamos en la bitácora precedente. Ahora nos toca examinar el terreno en el que van a debatir. Los terrenos de juego suelen ser delimitados mediante una negociación previa entre las partes contendientes para ponerse de acuerdo sobre reglas y modalidades y sobre los bloques temáticos a debatir.

Sin embargo, siempre hay maneras de “soltar” lo que se quiere decir a pesar de esas barreras. Explorar los campos semánticos que pueden ser favorables al uno y al otro de los adversarios.

Definir los universos de discurso

Basta con evocar con una especie de brain storming los conceptos que definen las “zonas de significación” candentes en este momento: terrorismo, paro, inmigración, impuestos, etc. Acotar con esos conceptos el campo semántico potencial en el que cada locutor va a moverse preferentemente, así como los puntos minados que debiera evitar por peligrosos.

Adivinar cuáles serán las construcciones de líneas argumentales de cada uno. Las fuerzas y flaquezas lógicas de cada posición de locutor. Las grandes brechas por donde el enemigo puede infiltrarse.

Anticipar las áreas posibles de confrontación, por ejemplo, en lo económico: Los logros del pasado y las amenazas del futuro. Surgirán frases como “los problemas nos vienen de fuera, de los EEUU”; “habéis vivido de la herencia que os dejamos”; “no habéis hecho las reformas estructurales necesarias”; “las promesas que no podréis cumplir”, etc. ¿Habrá buenas respuestas?

Más duro se presentaría el combate si se abordase abiertamente el tema incandescente de por qué y cómo se ganaron las elecciones últimas tras el 11-M.

Jugando fuera del terreno: el uso de la frase asesina

Cuando el árbitro no ve o no se atreve a silbar, los jugadores se permiten sobrepasar los límites del campo impuestos por los bloques temáticos convenidos.

En la categoría de juego fuera del terreno y de juego sucio entran de lleno los ataques personales, los argumentos ad hominem directos o indirectos. (¿Cuántos cocineros llevó a Lanzarote?).

Hay formas de echar en cara las taras, los defectos físicos (“fisicosch”), y una infinidad de detalles inconfesables, que normalmente no nos atrevemos a manifestar en público porque nos lo impiden las convenciones sociales, pero que funcionan en una pugna de gladiadores, sobre todo si son indirectos y van bien envueltos en sutileza e ironía. (Alfonso Guerra es maestro en ese arte).

Se puede crucificar al adversario mediante el uso de la fórmula ingeniosa que plasma de manera simple, “iconizando” lo esencial de una situación en profundidad y definitivamente. Aunque no siempre justamente. (El tan traído “Aznar asesino”).

Evitar lodazales

Entrar a fondo en el terreno ideológico en el contexto de un debate es enfangarse en un lodazal. Es prácticamente imposible que lleguen a conclusiones comunes dos adversarios que derivan sus razonamientos de premisas ideológicas irreconciliables.

Si el debate se centra en el dilema izquierdas-derechas, todo el mundo tiene en parte razón, porque hoy las diferencias entre partidos son últimamente cuestión de ritmos de reforma y de dosificación entre sensibilidad social y sensatez. No hay receta precisa entre extremos ideológicos. Por eso es inútil y malsano entrar en esos planteamientos. Sin embargo, los locutores entrarán en ellos, por iniciativa del uno o del otro, o cuando quieran hostigar o sean hostigados.

En regla general es mucho mejor y más fácil para el público que el locutor presente las posiciones propias bajo las nuevas formas que hoy se llaman narrativas, el “story telling”. Es preferible esa modalidad a embarcarse en la diatriba y el combate dialéctico, según el puro estilo de las “disputationes metaphysicae” de la escolástica.

Una batalla subliminal

Aparte del combate que aparece en la pantalla entre los locutores A y B, ambos contendientes luchan en un segundo frente, el de los telespectadores. Al trabajo sobre este segundo frente, hay que darle tanta importancia como al combate que aparece sobre el ring.

Calibraremos quién tiene más facilidad para vehicular mensajes claros y que peguen mejor al público sencillo. Quién comunica mejor con la gente al nivel no verbal, con su gestualidad, tono de voz, mirada, etc. Eso hará ganar muchos puntos sobre el segundo frente. El mensaje que el público necesita debe ser nítido, preciso, no sofisticado y capaz de suscitar imágenes y sentimientos.

¿Quién ganará finalmente?

¿Qué es ganar, y qué es perder en un debate? ¿Quién decide? En última instancia debiera ser ganador el que, según un observador neutro, consiguiera exponer mejor los problemas y responder mejor manera a las expectativas de los oyentes con respecto a los grandes temas del momento.
Pero las cosas no son tan claras. Muchos telespectadores quieren consciente o subconscientemente asistir a un combate entre dos gladiadores.

Y para ellos, el que sea literalmente “machacado”, al que se le tape la boca y se le deje sin respuesta, el que pierda los nervios, el que quede acorralado, será claramente perdedor. Por ejemplo: sorprender al otro en su ignorancia puede bastar para desautorizarle ante el telespectador (“¿Cuánto vale un café?”). Por el contrario, el público no siempre advertirá que en circunstancias como ésa, un locutor hábil ha sabido camuflar sus propias limitaciones, salirse por la tangente y evitar responder.
Habrá ganado quien alcance sus objetivos por segmentos demográficos.

El título de vencedor será frecuentemente la prensa quien lo adjudique. El Gran Jurado que es el público está desarmado para dirimir en el debate racional de fondo entre dos interpretaciones diferentes del mundo económico y social. Por consiguiente la comunicación no verbal y los efectos retóricos serán determinantes. Por ejemplo, ganará el que use la formidable carta de las sorpresas argumentales que dejan al otro sin respuesta. O el que utilice las preguntas asesinas.
Blas Lara Miércoles 6 Febrero 2008 - 10:46



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Blas Lara
Blas Lara
Actividades profesionales ejercidas: Catedrático de la universidad de Lausanne, Jefe del departamento de Informática, Investigación Operativa y Estadística de Nestlé (Vevey). Libros principales: The boundaries of Machine Intelligence; La decisión, un problema contemporáneo; Negociar y gestionar conflictos.




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