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  <title>NEGOCIACIÓN: Blas Lara</title>
  <description><![CDATA[Blog sobre interacción humana de Tendencias21]]></description>
  <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/</link>
  <language>es</language>
  <dc:date>2012-02-10T06:55:47+01:00</dc:date>
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   <title>Los dogmatismos</title>
   <pubDate>Sat, 28 Jan 2012 10:23:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Un topo, que vivió siempre bajo tierra, nunca pudo contemplar el día, ni el claro cielo, ni la vegetación, ni el sol. Pero ese topo científico registraba las variaciones de temperatura. Así descubrió la existencia de las estaciones que se iban alternando. Y se aventuró a formular las hipótesis más delirantes para explicar el fenómeno de las estaciones. ¿Cómo iba a imaginar el topo la acción de los rayos solares, la revolución de la tierra, la inclinación de su eje, etc.?       <br />
              <br />
       Las observaciones pueden ser correctas. Y las del sabio topo lo eran en lo que se refería a los cambios de temperaturas; pero, cuando se franquean los límites de lo inmediatamente dado, de lo propio de una disciplina, el riesgo de error es grande. No hay más que acordarse de la cosmología pre-copernicana o de las teorías del éter de los físicos del XIX.       <br />
              <br />
       Delante de inmensidad del universo y delante de las gigantescas fuerzas del átomo, los hombres nos hallamos en una posición comparable a la de los topos. Los avances puramente científicos son correctos y positivos. Pero las invasiones en el dominio religioso o, más precisamente, las extrapolaciones de la ciencia a la filosofía son ilegítimas e injustificadas.       <br />
              <br />
       La primera lección ante el universo y el átomo es de humildad. Además, los conocimientos actuales en neuropsicología no hacen sino fundamentar aún más el relativismo gnoseológico, cuando se conoce la endeble consistencia de la formación de proposiciones universales.       <br />
              <br />
       El proclamar, con certeza, «Dios existe» o «Dios no existe», en función de nuestros conocimientos, es puro y rancio dogmatismo. La aceptación de la fe en Dios es materia de libre elección. ¿Quiénes somos nosotros para pretender explicar las profundidades del universo, del átomo o de la estructura de lo viviente?       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/Los-dogmatismos_a63.html</link>
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   <title>EL MIEDO A DECIDIR</title>
   <pubDate>Tue, 17 Jan 2012 00:27:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Gente que es así. Porque ven mucho en las situaciones, lo que hay y lo que no hay.       <br />
        Porque la imaginación les incita a aumentar el tamaño del riesgo.       <br />
        Porque son jugadores pero sólo si el riesgo es casi nulo.        <br />
       Porque tienen una sensibilidad hipertrofiada que hace que su percepción del riesgo es desmesuradamente asimétrica. (La curva de Gauss inflada en su extremidad negativa).        <br />
       Gente que necesita vivir superprotegida. Una actitud de vida que se explica sin dificultad cuando se conocen las biografías de las personas.       <br />
       Saber asumir una porción moderada de riesgo es regla de vida. Sin aceptar ningún riesgo, no subiríamos en un avión ni saldríamos siquiera a la calle.       <br />
              <br />
       Distingamos entre el riesgo para sí y el riesgo para las personas, esposa, hijos o nietos, que queremos y cuyo futuro deseamos proteger. El riesgo para los seres queridos es generalmente mucho más difícil de asumir.       <br />
       Hemos de luchar  contra la desproporción de nuestras representaciones mentales exageradas, fruto de la imaginación influida por el miedo al riesgo.        <br />
              <br />
       La incapacidad para decidir se acentúa en las épocas avanzadas de la vida de las personas. Lo cual tiene algo de paradójico, porque a esas alturas de la vida el apego a las cosas debiera haber disminuido. Y sucede todo lo contrario. Lo que seguramente aumenta es el deseo de seguridad.       <br />
       La burocracia y los papeles son una terrible amenaza en las altas edades. Imagínese cuando hay que afrontar esa amenaza en soledad       <br />
              <br />
       <b>Una anotación neurofisiológica sobre el miedo a decidir</b>       <br />
              <br />
       La amígdala es una estructura capaz de evaluar y asignar significado emocional a los estímulos ambientales.        <br />
       La amígdala pone en marcha una serie de reacciones de carácter motor, autonómico, endocrino y del sistema nervioso periférico. Es la expresión emocional del evento positiva o negativamente percibido.        <br />
       Esas reacciones y  estos cambios somáticos revierten a su vez retornando alsistema central , es decir al cerebro, determinando lo que se conoce como experiencia consciente de las emociones o los sentimientos.        <br />
              <br />
       Por otro lado, por las investigaciones neuropsicológicas, se conoce desde hace tiempo el rol capital de la corteza pre-frontal en la toma de decisiones.        <br />
       Lo importante es señalar la íntima y extensa conexión entre los mecanismos límbicos emocionales, en particular la amígdala, con las regiones de la corteza pre-frontal donde tienen lugar las funcionalidades anticipatorias y planificadoras necesarias para la decisión.        <br />
              <br />
       De ahí la influencia fundamental de las emociones sobre los actos de decisión.       <br />
       Esa es la explicación de por qué la emoción exagerada de miedo ante el riesgo paraliza o al menos disminuye nuestra capacidad de decidir.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/EL-MIEDO-A-DECIDIR_a62.html</link>
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   <title>COMO DEBIERA SER LA NUEVA EMPRESA DESPUES DE LA CRISIS</title>
   <pubDate>Mon, 05 Dec 2011 21:47:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Va a cundir la tentación de apretar las clavijas a los trabajadores.       <br />
       La empresa ha asegurado, y asegura hoy, el pan y el trabajo al precio de un sacrificio más o menos grande de la libertad y el tiempo individuales. Ahora las nuevas circunstancias empujarán a vender más aún de esa libertad para tener pan y trabajo. Dispuestos a lo que sea con tal de tener cubiertas las necesidades básicas de la familia.       <br />
       Con todo ello, ¿va a emerger de la crisis una nueva empresa? ¿Hay razones para pensarlo? ¿Estaríamos frente a una ruptura de civilización? O ¿ese tipo de discurso es pura grandilocuencia y palabrería exagerada?       <br />
              <br />
       <b>Democratización contra eficacia</b>       <br />
       Nadie se atrevería hoy a declararse abiertamente contra la tendencia histórica de i[democratización creciente ] que se constata en la política desde la Revolución francesa. Sin embargo en la gestión de las empresas, por razones de eficacia económica, se preservan y hasta tienden a reforzarse ciertas estructuras de gobierno que son claramente dominadoras y pre-revolucionarias.       <br />
              <br />
       El <span style="font-style:italic">factor eficacia</span> ha constituido durante la segunda mitad del siglo XX una utopía de la racionalidad, un orden científico pre-construido, para gobernar la acción colectiva y en particular la acción empresarial. A ese orden y esa optimización tendían algunas disciplinas como la Investigación Operativa y la ciencia empresarial. (Me refiero por ejemplo a Taylor o a Fayol y a las ya más recientes Teorías de la Organización).       <br />
              <br />
       Totalmente en el lado opuesto, la democratización resulta de la aspiración radical del hombre a conquistar su libertad y autonomía. A eso se orienta  la ecología humana. El hombre  quiere construir su vida y no que se la hagan, que no se la impongan, ni se adueñen de ella por un plato de lentejas. Pero quizás sea eso un imposible sueño prometeico.  Un sueño de auto-realización y dominio de su propia vida que en definitiva y muy concretamente es poder disponer del tiempo que es lo único que tiene cada ser humano. No tener que dejar su autonomía por las mañanas a la puerta del trabajo para no recuperarla hasta la tarde.  Salir de formas más o menos edulcoradas de esclavitud en el trabajo de la empresa, esa es la aspiración democrática.       <br />
              <br />
       Durante estos últimos años, al menos en el discurso oficial español, se ha venido  reivindicado la libertad.  Pero, hay que preguntarse tristemente, ¿qué queda  hoy en plena crisis a la vuelta de tan altas aspiraciones, sino las ruinas polvorientas de los castillos en el aire y sueños frustrados?       <br />
              <br />
       En resumen. La situación es que en este momento, en la profunda crisis sistémica que atravesamos, nos vemos atrapados en tenaza por el dilema de democratización contra eficacia.        <br />
       ¿Podemos ofrecer unos atisbos, de lo que debe ser la empresa nueva?       <br />
              <br />
       <b>La situación hoy</b>       <br />
       Existen hoy presiones internas en el seno de la empresa para modificarla, pero se dan ante todo presiones externas. Cambios indispensables de la filosofía política, valores nuevos que hay que sembrar, y problemas concretísimos que somos incapaces de resolver con las estructuras y finalidades actuales. (Como la maximización exclusiva del valor en Bolsa de la empresa).       <br />
       Me parece importante marcar al menos unos parámetros esenciales entre los que la empresa nueva ha de moverse.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Plano teórico </span>       <br />
       No se trata de dar recetas, entre otras cosas porque en esta pandemia cada enfermo, cada tipo de empresa, necesita una terapia que le sea propia. Se trata de recordar un par de orientaciones generales para los responsables de gestión.       <br />
       Hablando en el plano teórico el discurso abstracto sobre la empresa es difícil de alojar  y de señale en qué dominio del saber tiene que situarse, si entre la sistémica, la cibernética, la sociología,…       <br />
       Para estudiar la empresa decir que es un sistema es decir bien poca cosa. Es poco más que decir que es una entidad       <br />
              <br />
       <b>Las finalidades de las empresas</b>.       <br />
       Me parece muy importante reconsiderar y regenerar las sanas finalidades de las empresas. Hubo un tiempo en que se trató de producir más y mejor. Los más altos dirigentes procedían del sector técnico. Después se trató de vender, diseñar nuevos productos innovadores y conquistar mercados. Los hombres de marketing subían al poder. Ahora el  centro de gravedad se ha desplazado hacia las finanzas. El objetivo es maximizar el valor bursátil, y para ello se forman conglomerados no necesariamente homogéneos de empresas a las que se compra, con tal de obtener rendimientos record.        <br />
              <br />
       <b>Cambio de paradigma</b>       <br />
       Rectificar las finalidades e inmediatamente ver las maneras de alcanzarlas.       <br />
        Para ello, consideramos frente a frente:       <br />
              <br />
       1) Por un lado la <span style="font-style:italic">eficacia mecánica</span>, tayloriana, del (mal) llamado management científico, que tiende a contemplar la empresa como un sistema de entradas (materias, energía, trabajo humano, dinero), y salidas (bienes y productos). El todo es una mecánica de relojería compleja y el buen dirigente es el que sabe hacer funcionar de manera óptima el sistema de entradas y salidas.       <br />
              <br />
       2) Y por otro lado se puede ver la empresa como un <span style="font-style:italic">sistema biosocial</span>. Que no niega necesariamente la realidad mecánica ni la eficacia mecánica subyacentes. Pero que no reduce la empresa a eso. Al contrario, integra todo lo posible las vidas de los empleados en su diversidad de planes, su desarrollo personal y sus legítimas aspiraciones. La empresa es cosa de todos, cada uno en su lugar.       <br />
              <br />
       <b>Algunas ideas concretas</b>       <br />
       La economía entera debiera orientarse a la producción real de bienes y servicios auténticos.       <br />
       Insistir en la producción interna de los países, orientándolos más  a la autosuficiencia y a minorar la dependencia de las importaciones. Por ejemplo resucitando la agricultura.        <br />
       Ya que la empresa es cosa de todos los que trabajan en ella, el empleado no es como una pieza de coche que se quita y se pone. Si alguien tiene que ser despedido, no es como quien se corta el pelo sino que se arranca una muela.       <br />
       Comprometer personalmente a los empleados en la gestión, con organigramas nuevos. Organigramas que privilegien la horizontalidad contra los arcaicos sistemas piramidales de poder.       <br />
       Correlativamente, las estructuras  organizacionales del trabajo  se basarán más en los grupos constituidos en torno a los proyectos y menos en la antigua  fragmentación de las funciones por divisiones (comercial, producción, ingeniería, finanzas, etc.).       <br />
       Pero para ello es necesario desplazar las finanzas de su rol principal y exclusivo como lo es ahora en la filosofía, en la política y en la práctica de la empresa.        <br />
              <br />
       Esos rasgos, algo abstractos, pero importantes prefiguran la nueva empresa ideal de la pos crisis.       <br />
       Verdad es que cuando el fuego se declara en una sala de teatro, solamente el orden más estricto en la evacuación de las personas permitirá salvar las vidas.. Pero el orden rígido impuesto es transitorio y debe ser circunscrito en el tiempo.       <br />
       Hay que tenerlo en cuenta también en la grave circunstancia presente. Dada la situación de crisis, como cuando hay una emergencia, se aplica momentáneamente el paradigma del incendio.       <br />
       .       <br />
              <br />
       i[
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
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   <title>IRRACIONALIDAD Y RACIONALIDAD AL VOTAR: UNAS PRIMERAS REFLEXIONES</title>
   <pubDate>Sat, 12 Nov 2011 23:41:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Pretendo solamente presentar unas reflexiones que sirvan de algo al futuro votante. No tendría sentido resumir aquí la amplia teoría publicada sobre la decisión y el voto. (1) 
 La decisión del voto es raramente racional. Pero hay que tender a racionalizarla en la medida de lo posible para evitar sesgos inadmisibles.     <div>
             <br />
              <br />
              <br />
       Empecemos por formular correctamente la pregunta sobre el voto. ¿Qué presidente serviría mejor las necesidades del país? En estos momentos es incalificable que la pregunta sea quién me conviene más a mí o a mi partido.       <br />
              <br />
       <b>La información que sería necesaria para un votante racional</b>       <br />
       Dados los candidatos X e Y, pregúntese por los Criterios de base, quién lo va a hacer mejor en áreas como por ejemplo:       <br />
       (No se trata de una enumeración exhaustiva de los criterios sino de un ejemplo o una muestra).       <br />
              <br />
       • En el área de la política nacional, europea, internacional        <br />
       • En la economía nacional, regional, local.        <br />
       • Quién sería más eficaz en los sectores económicos claves.        <br />
       • Quién tiene a mi ver las más mejores opciones de política económica        <br />
       • Quién va a administrar mejor los servicios del Estado: la sanidad, la educación, la administración pública.       <br />
       • Sobre el plan personal ¿quién parece más servidor del Estado? Es decir, ¿quién busca más bien el servicio de la nación que satisfacer su ambición personal de poder?        <br />
       • Valores morales diferentes de los candidatos       <br />
       • etc.       <br />
       Y en segundo lugar, dada esa lista de criterios (y los que el lector haya añadido) por su cuenta, ¿cuáles son los que más peso e importancia tienen en el momento actual?       <br />
              <br />
       <b>Consideración</b>.       <br />
       1. No cabe duda de que el problema que se plantea al elector es absolutamente desmesurado por la cantidad de información que requiere. La información que posee el votante para poder formarse un juicio personal antes de decidir es absolutamente insuficiente. De donde resulta que la decisión del voto, pretendidamente elaborado con racionalidad y autonomía personal, es bastante utópica, por no decir totalmente utópica. Mucho más cuando se consideran los aspectos previsionales de los futuros comportamientos de los candidatos y del estado de la economía y de la sociedad que tan esenciales son para decidir del voto. ¿Qué opciones y qué acciones, qué programas se necesitarían para el futuro? La realidad es que para muchos millones de flotantes e indecisos, que finalmente son siempre los decisivos, su acto de decisión será de una racionalidad limitada. (Bounded rationality en la literatura).        <br />
       Pero aunque la racionalidad del voto así diseñada no sea más que aparente, más vale intentar racionalizar en lo que se pueda así, para filtrar y reducir la influencia de prejuicios, pasiones y falsos criterios.       <br />
              <br />
       <b>La decisión individual del voto</b>        <br />
       La decisión de voto presenta interesantes y diferentes aspectos que pueden ser analizados tanto desde el ángulo de la psicología individual y como desde el de la sociología.       <br />
       Por lo que respecta a la psicología individual, de algo nos puede servir acudir a los fundamentos de la Neurociencia.        <br />
              <br />
       <b>Mini-modelo neuronal de la decisión en las elecciones</b>.       <br />
       Constatamos que el acto terminal y determinante es un movimiento de un brazo que elige una papeleta u otra. Ese es el acto final. ¿Cómo conducirlo del lado correcto? ¿Qué precede este movimiento, neurofisiológicamente hablando? Es una impulsión precedida de una cadena de eventos cerebrales.       <br />
       ¿Candidato X o candidato Y? Antes de ese acto final serán convocadas asambleas de neuronas sitas en diferentes localizaciones cerebrales. ¿Cómo se producirán las asociaciones de redes neuronales?       <br />
              <br />
       <b>Diferentes comportamientos</b>       <br />
       De las asociaciones de redes neuronales resultarán una serie de comportamientos de distintos tipos.       <br />
       a) <span style="font-style:italic">Comportamientos estrictamente aleatorios</span>, que se explicarían y tienen sentido en total ausencia de memorias.        <br />
       Esta forma elemental sugiere los comportamientos estereotipados, incapaces de adaptación a los datos del entorno, insensibles a la experiencia, por ejemplo como la que se da por ejemplo entre los ciegamente fieles a la obediencia del partido.       <br />
       b) Igualmente irracionales son los <span style="font-style:italic">comportamientos que responden solamente a los impulsos del momento</span>. Así reaccionan un perro o un gato guiados únicamente por instintos y apetencias límbicas.       <br />
       Lo que sucede es que, progresando más allá que estas especies animales, en la especie humana ha habido un desarrollo extraordinario de las regiones orbito-frontales, que son la sede de numerosísimas asociaciones- de elementos memorizados.       <br />
       Existen en esas regiones masas de neuronas puramente asociativas, con conexiones entre células codificadas sensorialmente y con estructuras (o meta-estructuras) jerárquicamente superiores en las redes. Además de las que codifican las experiencias referidas, existen conexiones con las vías del sistema límbico y sus vinculaciones emocionales.       <br />
       Todo este complejo permite que las experiencias que hemos vivido anteriormente hayan podido ser clasificadas como útiles o inútiles, agradables o desagradables, positivas o negativas y que en este momento podamos orientar así la decisión frente a una situación, de una manera u otra, “análoga” a las ya experimentadas.       <br />
       Lo malo es cuando nos enfrentamos con situaciones inéditas que no pueden ser clasificadas a priori como agradables o desagradables, a causa del evidente déficit informacional, y mucho más cuando están envueltas en la incertidumbre del futuro.       <br />
       c) <span style="font-style:italic">Comportamientos plenamente conscientes</span>       <br />
       El acto consciente y racional es la consecuencia del funcionamiento más completo y más integrador de todas las áreas cerebrales.       <br />
       A pesar de que hay que admitir que el inconsciente es mucho más vasto y más actuante incluso de lo que piensa la teoría psicoanalítica. Eso es verdad en la medida en que el inconsciente acumula en su sótano las reservas para la acción, puesto que contiene las motivaciones fundamentales y las amplísimas y definitivas reservas del aprendizaje sociocultural que cada individuo ha recibido y del que es tributario.       <br />
              <br />
       Este mini-modelo, y de ello soy bien consciente, no debe hacer creer por su gran simplicidad que todo está claro y explicado. (Dejo además de lado el gran debate sobre el libre albedrío, presente en toda decisión, incluida la del voto).        <br />
       De paso señalo que en la decisión existe una dimensión previsional. Ello requiere que intervenga algo que es específicamente humano, a saber,- la posibilidad de construir el futuro imaginándolo. Un paso que va más allá de los esquemas reduccionistas y materialistas. Otro día hablaremos de ello.       <br />
              <br />
       <b>Voto irracional</b>       <br />
       Piénsese en el empujón de última hora. La enorme importancia del último empujoncito (le coup de pouce), como lo demostró el 13 de marzo 2004.       <br />
       Los votos irracionales ponen de manifiesto la dificultad del individuo para descifrar y etiquetar hechos, situaciones y para valorar programas. Donde existe un tal vacío de información fiable y donde puede haber tantas y tan serias distorsiones cognitivas, la decisión no puede ser totalmente racional. Es lo que subtiende el mini-modelo neuronal arriba esbozado       <br />
       Los aspectos sociológicos el proceso individual de voto       <br />
       Notemos que el voto es también asunto de imagen social del candidato. ¿Votaría la gente al más feo, al menos fotogénico, al peor comunicador, al menos carismático? ¿Qué influencia tienen las corrientes y modas ideológicas?       <br />
       Lo que vaya a suceder tras el voto no será el resultado de una operación de racionalidad colectiva, como si hubiese millones de ordenadores cerebrales calculando algorítmicamente.        <br />
       El proceso será irracional en la mayoría de los casos. Eso es evidente.        <br />
       En estos momentos es de prever que el factor determinante sea el gran temor de ver perdurar una situación de catástrofe.        <br />
       Y por eso lo importante para los estrategas es crear atmósferas colectivas.       <br />
              <br />
       <b>A pesar de todo más vale que tú seas racional </b>       <br />
       No es solución el no votar. Piensa en la desdicha que fue y que es en otros países el no poder votar. Más vale algo que nada. Hay que evitar que prevalezcan la ligereza o el mal humor.       <br />
       Esbozo rápido del método        <br />
       • Enumera los criterios con su importancia relativa.       <br />
       • Evalúa cada candidato frente a criterios seleccionados       <br />
       • Haz la agregación del valor de cada candidato.        <br />
       (Ver en lo que sigue Esquema sencillo de evaluación)       <br />
       Este esquema ultrasencillo es de un valor muy limitado. Más vale eso que nada. Pero aún así es una utopía imaginar que cada votante va a proceder según esquema parecido explícita o implícitamente. No se puede exigir a cada votante que proceda con racionalidad completa.       <br />
       Sin embargo, la mayor racionalidad posible debe ser exigida a los creadores de opinión pública, es decir a los medios de comunicación. Producir y ofrecer análisis racionales es el gran e importantísimo trabajo de los creadores de la opinión pública. Y su gran responsabilidad moral es la neutralidad y el análisis objetivo.       <br />
              <br />
       Blas Lara       <br />
       ESQUEMA SENCILLO DE EVALUACIÓN       <br />
       Candidato X       <br />
                                                      Nota atribuida Importancia del Criterio     Puntos       <br />
       Criterio A                              entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
       Criterio  B                             entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
       Criterio C                              entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
              <br />
       Etc.       <br />
       Puntos = Nota atribuida multiplicada por Ia Importancia       <br />
              <br />
       TOTAL DE PUNTOS DEL CANDIDATO X …………….       <br />
              <br />
       Candidato Y       <br />
                                                     Nota atribuida    Importancia del Criterio     Puntos        <br />
       Criterio A                              entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
       Criterio  B                             entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
       Criterio C                              entre 0 y 10         entre 0 y 10                     entre 0 y 10       <br />
              <br />
       Etc.       <br />
       Puntos = Nota atribuida multiplicada por Ia Importancia       <br />
       TOTAL DE PUNTOS DEL CANDIDATO Y …………….       <br />
       Compara los totales       <br />
              <br />
              <br />
       NOTAS       <br />
       (1) El que desee un tratamiento más extenso del tema de la decisión puede consultar: Blas Lara <span style="font-style:italic">La decisión un problema contemporáneo</span>, publicado por Espasa Calpe.       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/IRRACIONALIDAD-Y-RACIONALIDAD-AL-VOTAR-UNAS-PRIMERAS-REFLEXIONES_a60.html</link>
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   <title>INDIGNACION POR LAS GANANCIAS ABUSIVAS</title>
   <pubDate>Sun, 09 Oct 2011 22:36:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
             <br />
              <br />
       Hay motivos para indignarse y no solamente en el área de la política.       <br />
       Las ganancias excesivas de algunos, cuando hay tanto paro y tanta necesidad, son motivo más que justificado para indignarse. En nuestros días, los que comercian con el dinero y no con mercancías, los especuladores, son los grandes beneficiarios de la crisis.        <br />
              <br />
       <b>Mediocridad</b>       <br />
       ¿Merecen esas altas ganancias? Contrariamente a lo que muchos creen, esas personas que detienen hoy el poder de las finanzas no tienen ni la inteligencia ni la formación que corresponden y justificarían, si eso fuera posible, sus elevadas ganancias. Esta es mi  propia experiencia y de ella doy testimonio: cuando repaso mentalmente los perfiles de personas que he conocido en la empresa y en la universidad y que llegaron a altísimos puestos, no hallo las cualidades excepcionales de una inteligencia deslumbrante. Sus ascensiones se explican más bien  por una conjunción de factores, frecuentemente el azar, las simpatías y fidelidades personales, las afinidades ideológicas, maniobras políticas, etc. (1)       <br />
       Ocupan estas personas unos puestos desde los que les es posible aprovecharse de los desarreglos de una sociedad que funciona mal, porque está mal estructurada y que deja coladeros libres de regulación y control. La causa de los enormes desajustes de nuestra sociedad es en primer lugar, la increíble carencia de pensadores que orienten y guíen con argumentos intelectuales y morales indicando límites a los excesos. La segunda causa es que la sociedad carece igualmente de políticos capaces de marcar e imponer el respeto a esos límites.       <br />
              <br />
       <b>Inteligencia e información son dos cosas muy diferentes</b>       <br />
       Si no son tan inteligentes los financieros, ¿qué conocimientos excepcionales poseen? Gracias a los puestos que ocupan poseen la información privilegiada sobre el funcionamiento de los sistemas sociales ,y además poseen los datos y las cifras a los que el común de mortales no tiene acceso. La gente ordinaria carece de datos y vive implicada  en sistemas administrativos de los que no entiende nada en absoluto, y en la que siente profundamente extraña. Un pequeño ejemplo: ¿Qué van a entender del significado real de los movimientos de dinero de nueve o diez cifras (cientos o miles de millones de euros), las personas que se mueven entre tres o cuatro posiciones (cientos o miles)?       <br />
              <br />
       Como además no hay acceso ni transparencia en la información, no puede haber controles sociales eficaces de las demasías. Desproporciones y desarreglos que dan pie a ganancias desmesuradas, los hay en determinadas áreas de la sociedad. Sucede lo mismo, a otra escala, en la medicina, en las aseguradoras, los abogacía, etc.  El misterio, la lejanía, la opacidad, son cortinas de humo conscientemente utilizadas para cubrir los excesos y los abusos. Consiguientemente, la sociedad ignorante y además perezosa, no puede ejercer control sobre  los abusos de poder ni sobre los flujos de dinero.        <br />
              <br />
       <b>¿Control por las leyes?</b>       <br />
       Y no hay que hacerse ilusiones. Una sociedad que ha perdido freno y autocontrol ético no funciona con las solas leyes. La legislación viene siempre tarde, si es que algún día ve la luz y las leyes se aplican siempre con retraso y tras lentos y fatigosos procesos.        <br />
       Lo que realmente se necesita son cambios en profundidad. Cambios de estructura y mejora de instituciones.       <br />
              <br />
       <b>¿Qué cambios?</b>        <br />
       Indignarse está muy bien. Es el principio de todo, porque hay todas las razones del mundo para sublevarse. ¿Pero cómo hacer? ¿Con la revolución? Es un símbolo, pero ¿hay que empezar matando en un sótano de Ekaterinburg, a las jóvenes hijas del zar y al pobre zarévich? ¿Hay que quemar todas las construcciones sociales existentes, sin dejar ni rastro de ellas? No. La historia tiene sus ritmos ,sus tiempos de metabolización de las ideas, y sus pausas que no se pueden violentar.       <br />
       En el fondo hay una intensa y extendidísima crisis de valores. (Pero, ¿qué altura intelectual y moral se le puede pedir de a los lectores de algunos semanarios muy populares, y –pido mil perdones  a los que pagan cientos de euros para ver a veintidós señoritos corriendo detrás de un balón?).       <br />
              <br />
       <b>Una crisis de valores morales </b>       <br />
       Seguro. Pero a ver  prácticamente quién reimplanta esos valores y cómo lo hace.        <br />
       Habría que empezar al menos por lo que es posible. Sancionar, pero de verdad y prontamente, los abusos y las ganancias excesivas que saltan a los ojos. Sancionar sin timideces ni escrúpulos. Hay que decir alto y fuerte que las ganancias y beneficios excesivos son absolutamente inmorales. Los que ganan en demasía conocen muy bien el Principio de la Suma Nula en Teoría de Juegos: « Si la suma del dinero es constante, para que haya algo de más en un bolsillo tiene haber algo de menos en el otro bolsillo» En la sociedad en general, cuando hay mucho de más en unas manos es que hay de menos en muchas otras. La rapiña se oculta mejor cuando son muchas las víctimas. Se nota menos. Y eso es muy inmoral. Es escandaloso. Yo lo puedo decir porque he conocido de cerca a estas personas, que no son ni especialmente inteligentes ni viven abrumadas por demasiadas preocupaciones morales.        <br />
       A la merced de esas personas  está nuestra sociedad.       <br />
              <br />
       NOTA       <br />
       (1) Se trata bien entendido, de experiencias personales, pero no tengo miedo de generalizar, al menos para mi uso propio,  porque mi muestra estadística es amplia, se extiende a varios países y a varias décadas.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/INDIGNACION-POR-LAS-GANANCIAS-ABUSIVAS_a59.html</link>
  </item>

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   <title>VALOR ESTRATEGICO DEL AMOR CRISTIANO</title>
   <pubDate>Mon, 12 Sep 2011 15:22:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   El “presentar la otra mejilla al que te abofetea” del evangelio cristiano y el “donde no hay amor pon amor y encontrarás amor” de Francisco de Asís simbolizan actitudes de un alto valor ético y hasta estético. De una gran elegancia espiritual. Pero ¿qué valor estratégico real tienen esas actitudes si se las examina racionalmente desde el ángulo de las interacciones humanas? ¿Son realistas o utopistas? ¿Las recomendaría Vd. a sus hijos?     <div>
             <br />
       En contraposición tenemos la violenta crítica nietzscheana del cristianismo. Todo el discurso del amor al prójimo es humo, opio del pueblo, atrapa bobos.       <br />
       Todos hemos oído hablar de Madre Teresa y de muchas religiosas que dedican su vida entera al servicio de los demás. ¿Son pobres mujeres ignorantes y engañadas, quizás santas, o quizás orgullosas ocultas, narcisistas auto complacidas?       <br />
       Vamos a examinar la cuestión del valor estratégico del amor cristiano con un intento de aproximación racional al problema.       <br />
              <br />
       I-	EL DILEMA DEL PRISIONERO       <br />
              <br />
       El dilema del prisionero es de gran interés en ciencias biológicas como la etología y la biología evolutiva, pero además ciencias sociales como la economía, las ciencias políticas y la sociología.       <br />
       Ejemplos concretos: En ciencia política, dentro del campo de las relaciones internacionales, el escenario del dilema del prisionero se usa a menudo para ilustrar el problema de dos países involucrados en una carrera armamentística. O para esclarecer ciertos aspectos del terrorismo y las varias políticas antiterroristas de los estados.       <br />
              <br />
       <b>Enunciado clásico del dilema del prisionero</b>       <br />
       La policía arresta a dos sospechosos por un grave delito cometido conjuntamente. El  fiscal no tiene pruebas suficientes para inculparlos. Por eso los incomunica y le ofrece a cada uno por separado la siguiente oportunidad.        <br />
       -	El que confiese será liberado, mientras que si el otro no confiesa pedirá para él 10 años de cárcel.       <br />
       -	Si ambos confiesan, el fiscal pedirá para cada uno 6 años.       <br />
       -	Y si ninguno confiesa, pedirá para ambos 6 meses por un cargo menor.       <br />
              <br />
       Resolución del dilema       <br />
              <br />
       El prisionero A piensa: Voy a confesar y delatar a B, el otro.       <br />
       1) Si B se calla,  yo, A, seré liberado inmediatamente. (0 años de cárcel)       <br />
       2) Si por el contrario B confiesa, aún así mi mejor opción es confesar, ya que sólo pedirán para mí 6 años y no la pena completa de 10 años.        <br />
       Calcula así A: Si atribuyo una probabilidad de 50% a que B  no confiese, y 50% a que confiese, mi  pena media sería fácil de calcular:       <br />
       0,50 x 0 años + 0,50 x 6 años = 3 años       <br />
              <br />
       A analiza después la alternativa de callarse y no delatar, por compañerismo con B. Entonces puede suceder una de dos:       <br />
       1) Que B no confiese tampoco. En ese caso,  yo tendría 6 meses = 1/2 años.        <br />
       2) Que B confiese, mientras que yo no. Me caerían a mí 10 años.        <br />
       De nuevo calcula A: Si como antes atribuyo una probabilidad de 50% a que B  no confiese, y 50% a que confiese, la  pena media para mí, A, sería:       <br />
       0,50 x 1/2 años + 0,50 x 10 años = 5 1/4 años       <br />
              <br />
       Como la pena media de 3 años si confieso, es menor que la de 5 ¼, si confieso. A concluye que más le vale confesar, porque así reduce en términos medios la esperanza matemática de la pena. <span style="font-style:italic">Confesar es sin duda la estrategia dominante. Esa es la primera lección del dilema del prisionero: es racionalmente rentable no cooperar con el otro.</span>       <br />
       Cuando A, por bondad y fidelidad a altos valores, no confiesa y B lo traiciona confesando, A ha cometido una bobada a los ojos de B. Esa es la molesta situación del cristiano auténtico que se hace burlar por quienes no lo son.       <br />
              <br />
       <b>La posición cristiana parece ir contra el aparente diseño de la Creación</b>       <br />
       La conclusión del dilema del prisionero es opuesta a la doctrina del amor cristiano. Está más bien con Darwin que con Jesús.        <br />
       ¿Por qué con Darwin? Los seres humanos vivimos gracias a la muerte de animales, y lo mismo sucede con otros animales. Es una ley despiadada de vida. Hubiéramos podido ser diseñados para ingerir los átomos de la materia inorgánica y para captar directamente del sol la energía necesaria para ligar esos átomos constituyendo moléculas como lo hacen las plantas. Pero no es así. Pervivimos gracias a la destrucción de otras estructuras orgánicas. Ese es el ineludible y cruel diseño de lo viviente.        <br />
              <br />
       <b>La posición cristiana parece ir contra la mentalidad “empresarial” de nuestro tiempo</b>       <br />
       En el entorno social se llega a conclusiones similares a las del entorno biológico. La estrategia dominante del dilema es totalmente compatible con la mentalidad “empresarial” que parte del principio de la necesidad de la lucha y la competitividad para el progreso. Es un postulado indiscutible. Sin crecimiento, que se produce a costa de otros, no hay progreso para la sociedad.       <br />
       Una sociedad blandengue es dañina, lánguida, morbosa. No puede ser productiva, porque la pasividad va contra las leyes de la evolución, basada en una feroz e ubicua competitividad. Recordemos al tan citado Heráclito: “la guerra es padre de todas las cosas”. Las aguas muertas se estancan.        <br />
              <br />
       <b>El dilema del prisionero repetido</b>       <br />
       En la vida ordinaria de la pareja, o entre compañeros de trabajo, se producen constantemente transacciones, en ocasiones teñidas de egoísmos, malas jugadas, pequeñas y grandes traiciones,  infidelidades, etc., que dan lugar por  la otra parte  a réplicas de venganza, tolerancia o perdón.       <br />
       Se trata de una sucesión de situaciones encadenadas del tipo de dilema del prisionero. En cada etapa o transacción ¿qué estrategia es mejor, cooperar o mirar por su propio interés? Al modelo  que estudia estas transacciones múltiples se le llama dilema del prisionero repetido. En base de él se analizan problemas como el de evaluar la mejor actitud  estratégica de los agentes o la estabilidad de un grupo humano constituido por miembros que juegan tales o tales estrategias frente a los demás.       <br />
       Hace ya muchos años escribí unos programas de ordenador que simulaban ambientes integrados por una variedad de individuos. Esas entidades virtuales   se enfrentaban entre ellas con estrategias personales diferentes, por ejemplo, la sistemática búsqueda egoísta del propio interés, la de perdón, la de venganza, la tolerancia limitada, la flexibilidad guardando una memoria más o menos dilatada de las jugadas del Otro. O con estrategias escogidas al azar e imprevisibles.        <br />
       Los programas informáticos simulaban miles de interacciones. De esa forma simple, si no simplista, la simulación permitía  hacerse una idea de la evolución de esos ambientes y de las ganancias de cada tipo de actores.       <br />
       El modelo de simulación demostraba ampliamente que en general las estrategias del ojo por ojo y diente por diente (tit-for-tat) son más productivas individualmente y más estabilizantes para el grupo  que las que estrategias del perdón cristiano, “el perdonar setenta veces siete” como dice el evangelio.       <br />
       Esta lección de la variante repetida del dilema del prisionero confirma la no viabilidad del principio del amor  o perdón incondicional como estrategia social.        <br />
              <br />
       <b>El dilema del prisionero y las colectividades</b>       <br />
       Volvamos a examinar el mismo dilema del prisionero pero ahora desde el punto de vista de la colectividad, es decir, del mayor interés del grupo en su conjunto. Supongamos por ejemplo que A y B fuesen hermanos.       <br />
       Habíamos dicho que la estrategia dominante era confesar. Pero ¿y si por exigencia moral ambos decidiesen, separadamente, cooperar entre ellos, callarse y no delatar? Pues les iría mejor, ya que, como queda dicho arriba, serían liberados en sólo 6 meses.       <br />
       Está claro que la opción de cooperación  es mejor para el grupo y también para cada uno. Pero para ello se requiere la comunicación o más precisamente confianza mutua. Es decir, una voluntad previa de cooperación. (1)       <br />
              <br />
       II.  REFLEXIONES SOBRE EL AMOR Y LA CONSTRUCCION DEL MUNDO        <br />
              <br />
       Es pensamiento común a través de la Historia de las ideas que alguna forma de cooperación, es imprescindible para la estabilización de la sociedad, para que no se convierta en la feroz jungla que resultaría si todos sus individuos fuesen ciegamente egoístas.        <br />
       Pero para que la cooperación exista son necesarios una serie de valores sociales. Estamos viviendo en nuestro tiempo el grave problema de la crisis y el  desastre a que nos han conducido  la falta de solidaridad  y el afán de ganancia personal, socialmente irresponsable.       <br />
       Hoy sentimos más que nunca la necesidad de regenerar los valores fundamentales de nuestra sociedad.       <br />
              <br />
       <b>Los mundos ideales y las utopías</b>       <br />
       Sin embargo,  los mundos ideales, como el del hermano del starets  Zósimo en Los hermanos Karamazof de Dostoievski, son totalmente inviables. ¡Qué bello sería el mundo si eso fuera posible! Pero sobre esas bases no se puede construir un mundo real. Ni siquiera el de las reducciones del Paraguay del siglo XVIII o las muchas utopías de la Historia (Owen, Fourier, Cabet,…). Sueños imposibles y hasta nocivos en tanto que regla general de vida. No se puede imaginar mayor desastre para una empresa que poner a un Francisco de Asís como patrón de la General Motors. Ni a la cabeza de un Estado. Un alto responsable necesita para gobernar un cierto grado de insensibilidad, de dureza, de malicia y quizás hasta de insinceridad. Es cínico decirlo, pero realista. El que no sea así está incapacitado para el ejercicio de altas responsabilidades en la gestión de hombres.       <br />
       Algunos individuos serán generosos, cristianos; muchos serán ingenuos, inconscientes, o imbéciles adormecidos. Pero por otro lado siempre existirán los inevitables zorros en el gallinero. Nada es más provechoso para ellos que vivir en un corral de gallinas indefensas. En un mundo de “buenazos”, les va muy bien a unos pocos sinvergüenzas.        <br />
              <br />
       <b>La excelencia es cosa de pocos</b>       <br />
       La auténtica bondad cristiana nunca será un fenómeno de masas. La mayoría de las personas no tiene la altura moral para elevarse a esos altos niveles. Por consiguiente la heroicidad no puede ser impuesta por  decreto o mandamiento como regla general. Es conquista personal de cada uno. El amor es una opción individual de excelencia y de alta calidad estética.        <br />
       El cristianismo auténtico es para una minoría como pensaba Kierkegaard.        <br />
              <br />
       <b>Otros modos de ver la solidaridad humana</b>       <br />
       Sin embargo, la caridad y el amor cristianos no eximen de los deberes primordiales de justicia con el Otro. Empecemos por ahí.. Valores como la generosidad y el altruismo, que pueden ser justos, deseables y elevados en el ámbito individual, pudieran no ser necesariamente apropiados para regular el comportamiento colectivo en todas circunstancias.        <br />
       Las sociedades se sostienen a larga, a pesar de la violencia intrínseca de los hombres, gracias a que se instala entre ellos alguna de las variantes del contrato social, que son formas más racionales de coexistencia. Hay modelos de sociedad basados sobre una distancia equilibrada entre individuos.       <br />
       En las sociedades occidentales contemporáneas, especialmente en el centro y norte de Europa, profundamente impregnadas por el individualismo,  el axioma social vigente es que no sólo es posible una sociedad sin amor, sino que basta con la fairness, el comportamiento “deportivo”, o con el respeto de un mínimo de reglas de convivencia. Las formas de cortesía constituyen además una opción estratégica rentable, y son un buen cálculo para el éxito personal en la sociedad.       <br />
       ¿Podemos hablar de dos morales? (La misma fórmula pero con un sentido diferente al del Uebermensch de Nietzsche?       <br />
              <br />
       <b>Y sin embargo las formas sublimes del amor son necesarias para la especie</b>       <br />
       Es innegable el bien que hacen personas como la Madre Teresa y miles de religiosas desinteresadas cuyo lema de vida es el amor al prójimo.        <br />
       El amor de la madre a su hijo es la forma más alta que una persona tiene de trascenderse a sí mismo, porque no exige, ni  requiere forma alguna de reciprocidad. Para la mujer, la maternidad es una fuente exaltante de espiritualidad profunda.        <br />
       Además, para la especie humana el amor de los padres a los hijos es un cimiento social de primera y absoluta necesidad. El principio “te doy para que me des” (do ut des) no puede gobernar las relaciones de los padres con los hijos. Al contrario, estas relaciones son  un ejemplo de generosa sumisión (de los padres), no de reciprocidad.        <br />
       ¿Pudieran constituir un paradigma extensible a otro género de relaciones sociales? Sin duda que no.       <br />
              <br />
       En la triste realidad, la vida humana, tal como la sentimos y la sufrimos y no tal como especulan algunos teóricos, no funciona más que de dos maneras:       <br />
       1) Hay  que dejarse someter por la fuerza, pagar impuestos injustificables, someterse a las autoridades de todo orden, etc. En particular el Estado y la Justicia ejercen el monopolio de la fuerza, a través de sus representantes.       <br />
       2) Hay que renunciar a parte de nuestras apetencias personales. Ser algo tontos deliberada y conscientemente.        <br />
       Son esas las condiciones para poder andar por el mundo sin tener que soportar el tremendo peso de una postura radical de rebelión.       <br />
              <br />
       NOTA (1)       <br />
       Un apunte técnico. La estrategia dominante del dilema no es óptima -en el sentido de eficiencia de Pareto- puesto que partiendo de la estrategia dominante, la utilidad de uno de los detenidos - incluso la de ambos-  podría mejorar sin que esto implique un empeoramiento para el otro.       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/VALOR-ESTRATEGICO-DEL-AMOR-CRISTIANO_a58.html</link>
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   <title>MAS SOBRE LOS ESTADOS AFECTIVOS</title>
   <pubDate>Sun, 21 Aug 2011 21:51:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   No creo haber dicho todo en el artículo precedente sobre la crucial importancia que los afectos tienen en nuestras vidas e, igualmente importante, en la comunicación con los demás. Por eso creo que vale la pena añadir estas reflexiones, para solicitar al lector llamando su atención sobre la centralidad de afectos y emociones en nuestra vida. Pienso que pueden ayudar a comprender mejor muchas cosas en nuestra vida y en nuestro sistema de relaciones.     <div>
             <br />
       .<b>El animal está diseñado últimamente para vivir afectos</b>, y no para otra cosa como es comer, reproducirse, etc. Los afectos son su “razón“ de existir. También en el hombre,  su vida afectiva es lo más profundo de su ser y su devenir.       <br />
       • Los afectos aportan la energía para la acción. <b>Los afectos son los motores de los comportamientos </b>mientras que las motivaciones, quizás racionalizadas, son los pilotos que dirigen y canalizan esa energía inicial.       <br />
       • Los afectos son <b>productores de expresiones faciales y corporales </b>para impresionar al Otro. Ya en las especies sociales entre los animales, la expresión de esas emociones forma parte integrante del sistema de comunicación entre individuos. Esas primigenias formas no verbales son probablemente el origen evolutivo de lo que será lenguaje verbalizado.       <br />
       • <b>Una sociedad compuesta de ordenadores, por muy inteligentes que sean, es imposible</b>. Sin emociones no hay sociedad porque no hay comunicación de viviente/sintiente a viviente/sintiente.       <br />
       • <b>Toda interacción entre dos seres humanos es un interesantísimo proceso de copilotaje </b>en la que los afectos se entrelazan, y son materia de intercambio y de fusión entre locutores.        <br />
       • La ritualización de las expresiones emocionales juega un papel fundamental. <b>Los ritos sirven para regular la vida social. </b>Por ejemplo para facilitar las primeros contactos,  para crear zonas tampón, o para asentar el dominio sobre el Otro, o para manifestar el espíritu de reconciliación, o la agresividad, o la sexualidad, etc.-       <br />
       •  En el cerebro, las emociones son <b>estructuras organizadas de atención que focalizan y dirigen hacia la acción  miles de estructuras </b>neuronales representativas del mundo exterior y miles de memorias relacionadas con las representaciones cerebrales.       <br />
       • Los afectos constituyen un <b>medio, un vehículo y un filtro para el conocimiento del mundo</b>. Porque todo conocimiento adquiere su estatuto definitivo en un campo semántico de connotaciones.       <br />
       • Las representaciones teñidas de afectos siguen una de dos vías. O se traducen en signos y se comunican, o se transforman, se reprimen y se desplazan al inconsciente.        <br />
       • Algunas emociones pueden ser inducidas y controladas fisiológicamente. Otras dependen esencialmente del sistema de creencias de las personas.       <br />
       •Una dificultad para el estudio de las emociones reside en el hecho de que se trata de <b>estructuras organizacionales que resisten a formulaciones proposicionales</b> como es corriente en la ciencia, y como es siempre posible cuando se trata de sistemas de creencias. Por eso es tan difícil construir una ciencia sobre emociones. Es el punto de vista de la lógica formal y de la filosofía analítica.       <br />
       •  En la práctica, tan importantes son los estados afectivos en los intercambios y en las negociaciones que muchas veces <b>más vale observar y estar atento a sus fluctuaciones y movimientos emocionales del Otro y menos  a las ideas que profiere.</b>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/MAS-SOBRE-LOS-ESTADOS-AFECTIVOS_a57.html</link>
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   <title>EMOCIONES EN LA NEGOCIACIÓN / CAPTAR VOLUNTADES (III)</title>
   <pubDate>Sat, 06 Aug 2011 19:27:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Saber gobernar las emociones del otro, jugar con sus estados afectivos. He aquí una de las claves últimas del éxito en la negociación. 
 Encontrará el lector en lo que sigue:.  
 1. Una valoración de la dimensión afectiva en las negociaciones. 
 2. Una resumida justificación biológica de las tácticas basadas en los afectos y emociones 
 3. Una serie de tácticas de ataque y defensa     <div>
      <b>I. IMPORTANCIA DE LA DIMENSION AFECTIVA DE LAS NEGOCIACIONES</b>       <br />
              <br />
       Hablaré de <b>estados afectivos </b>para designar genéricamente tanto emociones, como instintos, sentimientos, las sensibilidades y hasta los intereses personales. Los estados afectivos incluyen naturalmente el placer y el dolor, el hambre, la curiosidad, etc. Un campo amplísimo del que los científicos sólo recientemente se han empezado a ocupar pero que ya habían explorado extensamente pensadores como Platón y Aristóteles, Descartes, Hume y, sobre todo, Spinoza. Hoy la neuropsicología ha abierto nuevas perspectivas.       <br />
              <br />
       Dominados por siglos de racionalismo cultural, les habíamos prestado poca atención a los estados afectivos, a pesar de que lo más profundo de nuestra biografía personal es  seguramente la historia de las nuestras emociones.        <br />
       Otro tanto se puede decir con la relación a la Historia. Se hecho mucho hincapié en la Historia de las ideas, pero no se ha prestado atención a la Historia afectiva de los pueblos. Y tal vez desde esa óptica se explicarían mejor las convulsiones, las apatías, las revoluciones, espasmos súbitos de las actitudes de los pueblos.       <br />
              <br />
       Descendiendo a nuestro terreno propio que es el de las negociaciones entre las personas,<b> las batallas más decisivas se juegan en el terreno de los afectos</b>. Así sucede en la gran mayoría de las interacciones cotidianas en las que se reavivan las emociones, se confrontan los intereses y las personalidades profundas mucho más que las ideas. Hay que estar muy atentos al hecho de que en negociación se juega porque hay “en-juegos” que son lo que realmente nos interesa en la negociación, y por lo que realmente y últimamente luchamos. (Y de ahí el error estratégico de considerar como enjuegos de una negociación, el orgullo, la vanidad, la honrilla personal, el salirse con la suya, etc. en lugar de combatir por los objetivos que realmente debiera contar).       <br />
              <br />
       Es éste el núcleo del problema. No la contraposición de racionalidades y de argumentos del uno y del otro. No la dialéctica. Leibniz se equivocaba cuando pensaba que había que para eliminar las disputas hay que reducir los debates y disolverlos con su norma racionalista: “Calculemus”, es decir, hagamos un cálculo de los pros y los contras como dos contables.        <br />
       En la misma vena se sitúa la silogística. Para la Escolástica se debate para ver qué argumento, qué silogismo tiene más fuerza y rigor lógico. Hablando de Aristóteles y de sus diferencias con su maestro Platón, corría entre los escolásticos el bien conocido axioma. <span style="font-style:italic">“Amicus Plato sed magis amica veritas”</span>. (Si Platón es mi amigo, lo es mucho más la verdad). Ese no es el funcionamiento normal de la mente humana. Los analistas saben hoy que los afectos y las emociones dominantes hacen que las cosas se entiendan de maneras diferentes. (Exceptuados los razonamientos matemáticos. Pero estos no forman parte de la vida).       <br />
       Está en lo cierto Pascal cuando dice que hay razones del corazón que no entiende la Razón. Se entiende lo que se quiere entender.       <br />
       Gobernar las emociones del otro, jugar con sus afectos, esa es una de las claves últimas del éxito en la negociación.       <br />
              <br />
       <b>II. NOTA BIOLOGICA SOBRE LOS ESTADOS AFECTIVOS</b>       <br />
              <br />
       Los investigadores actuales con orientación neurobiológica como Pansepp, Ekman, Damasio y en particular J. LeDoux, profesor de neurofisiología en Nueva York, han estudiado el funcionamiento de dos trayectorias diferentes que existen en el cerebro para el tratamiento de los estímulos entrantes.        <br />
       1) <span class="u">Una trayectoria rápida </span>por un circuito que permite reaccionar de manera instantánea, automática y sin esfuerzo. Este circuito profundo constituye el mecanismo de supervivencia ante el peligro y la amenaza exterior. Compromete el sistema límbico, activando amígdala, tálamo, formación reticular, etc., y así una respuesta inmediata es posible.       <br />
       2) <span class="u">Otra trayectoria lenta </span>que tiene por misión la regulación voluntaria de las emociones. Compromete la corteza cingular anterior y sobretodo la corteza órbito frontal, sede de los pensamientos racionales. En ese momento la lógica entra en juego, las normas culturales de comportamiento, la moralidad, la religión, etc. para modular el comportamiento, decisión o respuesta.       <br />
              <br />
       EVOLUCION DE LOS AFECTOS       <br />
       Fue Darwin quien dio las pistas de la psicología evolutiva de las emociones. La emoción es un estado placentero o no placentero, organizado en el sistema límbico de los mamíferos. Este estado representa el desarrollo evolutivo de un sistema neuronal que se encuentra ya en especies más primitivas dentro de los vertebrados, como los reptiles, que exhiben reacciones de defensa y agresión y “arousal”, con aumento o disminución de neurotransmisores, como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina que acompañan las respuestas instantáneas en caso de amenaza.       <br />
              <br />
       CENTRALIDAD DE LA SUPERVIVENCIA       <br />
       Los afectos constituyen el centro del comportamiento por las razones filogenéticas que acabamos de evocar.       <br />
       De donde se sigue la centralidad de los afectos, alojados en las estructuras más profundas del cerebro y asociados íntimamente a la supervivencia. En Tendencias21, el profesor De la Rubia escribe que el cerebro no busca la verdad sino la supervivencia.       <br />
       La interacción entre personas puede ser considerada como una sucesión de intercambios de estados emocionales, tanto o más que un intercambio de ideas.       <br />
              <br />
       <b>III.- TACTICAS DE ATAQUE Y DEFENSA</b>       <br />
              <br />
       Existe una extensa literatura sobre la clasificación de las emociones. Dos categorías esenciales resaltan la del miedo (o aversión) versus el placer ( o atracción). Además esas categorías corresponden y se justifican con la realidad fisiológica de dos regiones del cuerpo amigdaliano, la medio-central y las laterales. Es una clasificación por tanto con fundamento biológico. (Ver LeDoux)        <br />
       Mediante la técnica estadística de los análisis factoriales se cartografían en mapas semánticos las relaciones de proximidad entre los estados afectivos tal como los percibimos subjetivamente. En estos “mapas semánticos” aparece un eje factorial principal cuyo polos positivo y negativo admiten claramente la interpretación <b>“atracción versus aversión”</b>       <br />
       Podemos de ahí inferir fácilmente que existen dos líneas de ataque en el frente afectivo: la una basada en el halago hedonista y la otra en la agresión.        <br />
       1. Planteamientos de motivaciones hedonistas, promesas de resultados placenteros, por ejemplo, ventajas materiales y económicas. (Y consecuentemente su contrario que es evitar resultados desagradables).       <br />
       2. Planteamientos de amenaza y miedo. El miedo es probablemente el estado emocional más intenso porque está más vinculado a la propia supervivencia. Y por consiguiente la línea de ataque que da más resultados al manipulador de las emociones ajenas.       <br />
              <br />
       PERO HAY FORMAS MAS SUTILES Y PROFUNDAS DE TRABAJAR CON LOS ESTADOS AFECTIVOS DEL OTRO       <br />
       Son tácticas que exigen de nuestra parte inteligencia, profundidad y buen conocimiento del Otro.       <br />
       Ayudándole a sentirse bien en sus ideas y afectos.        <br />
       - <b>Disminuir las disonancias cognitivas </b>del Otro. En cada cerebro coexisten ideas no solo inconexas, sino hasta contradictorias. Favorecer por consiguiente todo lo que aumente la coherencia de ideas y su claridad.        <br />
       - <b>Contribuir a disminuir en el Otro las disonancias afectivas </b>entre sentimientos contradictorios. Así como las disonancias entre ideas y comportamientos. Aumentar la compatibilidad entre ideas y sentimientos.       <br />
       <b>Fomentar en el Otro afectos de bienestar psicológico</b>.       <br />
       - Acrecentando el sentirse bien o mejor       <br />
       - Acrecentando el optimismo para el futuro       <br />
       - Acrecentar la autoestima y evitar las amenazas que pesan sobre ella       <br />
       - Ayudar a obtener el control sobre la vida propia o afianzarlo       <br />
       - Favorecer el cumplimiento de sueños       <br />
       - Alcanzar objetivos preestablecidos o secretamente ambicionados y eliminar cualquier obstáculo que impide la consecución de esos objetivos       <br />
       <b>Fomentar afectos para que el Otro se sienta mejor en su entorno (aumento de la fitness social)</b>        <br />
       - Acentuar su sentido de pertenencia a un grupo social que refleje sus valores e ideas.        <br />
       - Impulsarle a actuar imitando modelos de personajes bien considerados y reconocidos.        <br />
       - Acrecentar su sentido de seguridad como persona en el contexto de su entorno social.       <br />
              <br />
       SABER DEFENDERSE DE LAS PROVOCACIONES AGRESIVAS DEL OTRO       <br />
       Si somos vulnerables, lo somos más que nada por las brechas emocionales que son más fácilmente franqueables de lo que comúnmente se piensa.        <br />
              <br />
       Ejemplos de tácticas que provocan el miedo y la angustia.        <br />
       - Utilizar la <b>presión del tiempo </b>para crear el desconcierto en el Otro.        <br />
       - <b>Provocar los “prontos</b>” de miedo o de cólera.       <br />
       - Utilizar la <b>sorpresa </b>para desestabilizar.        <br />
              <br />
       Son tácticas que responden a una estrategia agresiva intencionadamente montada por el Otro y que te puede llevar a echar por tierra tu preparación por muy racional y argumentada que sea.       <br />
       Cuando somos presa de una emoción corremos el riesgo de tomar de decisiones precipitadas cuyas consecuencias padeceremos por mucho tiempo. (Decía Ignacio de Loyola: En tiempo de tribulación, no hacer mudanza)       <br />
       El consejo más importante que se puede dar para esas circunstancias es que hay que tener conciencia inmediata y en el acto de las emociones propias, si quiere uno ser capaz liberarse de su influencia.       <br />
              <br />
       <b>Explicación neurofisiológica</b>       <br />
       Hemos hablado anteriormente de las dos trayectorias cerebrales la rápida y la lenta.        <br />
       La rápida permite reaccionar de manera instantánea, automática.        <br />
       La lenta hace posible la regulación voluntaria de las emociones. Compromete la corteza cingular anterior y sobretodo la corteza órbito-frontal, sede de los pensamientos racionales.        <br />
       Normalmente las dos trayectorias debieran seguirse. Lo que sucede cuando la emoción nos embarga,es que se produce la ruptura de la secuencia, precisamente al nivel de la corteza órbito-frontral inhibiéndose así el pensamiento lógico sobre la situación y la racionalización del comportamiento. ¿Por qué se produce esta ruptura? Porque la emoción excesiva perturba el equilibrio cerebral, la homeóstasis. La manera liberarnos de emociones negativas es lanzarse de inmediato a la acción. Con consecuencias a veces nefastas.       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/EMOCIONES-EN-LA-NEGOCIACION-CAPTAR-VOLUNTADES-III_a56.html</link>
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   <title>LAS BRECHAS COGNITIVAS- CAPTAR VOLUNTADES (II)</title>
   <pubDate>Tue, 05 Jul 2011 23:19:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Uno de los dogmas que el individualismo admite desde hace casi dos siglos es la fiabilidad indefectible de la Razón. Sin embargo el cerebro del hombre no es una fortaleza medieval inexpugnable. En realidad, son varias las brechas por donde se puede penetrar subrepticiamente, y con bastante facilidad, en la mente del Otro para adueñarse de su voluntad.     <div>
             <br />
       Hoy nos toca hablar de una de esas brechas, las  brechas cognitivas; las grandes fisuras por donde entran en nuestros cerebros  falsas representaciones del mundo, de las cosas, de las situaciones, de las personas. Representaciones  que pudieran ser totalmente erróneas. (Lo grave es que esto  sucede no ocasional sino constantemente).        <br />
              <br />
       No es exagerado decir que la humanidad  vive errante y somnolienta por las encrucijadas del mundo, porque en la vida ordinaria la complejidad de los cuestiones sobrepasa nuestras capacidades. Pero hay que vivir. Para poder vivir necesitamos representaciones incuestionables del mundo físico y de las realidades sociales sobre las que basarnos. Una cierta estabilidad para actuar nos es indispensable.       <br />
              <br />
       Un ejemplo.Confrontados con las <span style="font-style:italic">realidades del mundo físico </span>en el que vivimos sumergidos, se nos plantean desde la infancia problemas de mecánica física que hay que resolver. La gente, niños y mayores, se roza constantemente con realidades que apenas entiende o muy superficialmente. ¿Qué han sabido durante siglos, y qué saben hoy, las gentes de realidades tan inmediatas, tan condicionantes y tan próximas como  la gravedad, el átomo, la electricidad, las ondas electromagnéticas, etc. que forman parte esencial de nuestra vida? Eso significa simplemente que  vivimos como sonámbulos por el mundo. (Por no hablar de las realidades de nuestro propio cuerpo que sólo se conocen, y muy a medias, en Medicina).       <br />
              <br />
       ¿Y qué sabemos realmente de las <span style="font-style:italic">realidades políticas  y económicas </span>de nuestro momento que nos rodean y nos interpelan?       <br />
              <br />
       No tengo la intención de embarcar al lector en una serie de  especulaciones teóricas. No. Se trata de una cuestión muy práctica. De las más prácticas  que se pudieran imaginar porque son las que más condicionan nuestras orientaciones en la vida, nuestras decisiones y de ahí nuestros fracasos y nuestra felicidad o desdicha.       <br />
       b[<span style="font-style:italic">¡Cuánta mentira y cuánta trampa se nos vende, partiendo de nuestra oceánica ignorancia sobre los entornos en que vivimos!</span>]b       <br />
              <br />
       I.	ALGO DE NEUROPSICOLOGIA       <br />
              <br />
       <b>¿Son los órganos sensoriales los que nos engañan?</b>       <br />
              <br />
       No son los órganos sensoriales, los principales inductores de error como había creído la Filosofía de otros tiempos, la que combatía encarnizadamente el escepticismo, el solipsismo como si fueran los grandes problemas. ¡Qué aberración y qué desenfoque cultural! Filósofos hubo que hasta cuestionaron la existencia del mundo exterior al Yo. Mucho más sentido tiene cuestionar la realidad de nuestras interpretaciones del mundo, en nombre del relativismo gnoseológico, científicamente fundado. Así veríamos que vivimos condicionados por creencias en que casi todo es improvisado, falso, postizo.       <br />
              <br />
       Pero comencemos afirmando que <span style="font-style:italic">las señales sensoriales no son ni verdaderas ni falsas</span>. Son básicamente incompletas e insuficientes. Son impulsos nerviosos y nada más.  <span style="font-style:italic">La subjetividad y el error vienen más tarde en curso del proceso cognitivo</span>, en el largo camino neurofisiológico que va desde los datos sensoriales hasta la formación de opiniones y decisiones en nuestra mente.        <br />
              <br />
       En lo que toca a las informaciones visuales, contrariamente a la creencia común, nuestro cerebro no fabrica una fotografía de los objetos que están delante de nosotros. En realidad los fotones que nos llegan, originan una multitud de señales bioeléctricas en las neuronas receptoras.       <br />
       Las asambleas de neuronas que registran las señales sensoriales son grupos de neuronas que han sido excitadas simultáneamente. El electroencefalograma muestra su estado de excitación.       <br />
       Al ver un objeto, o al recibir un mensaje verbal, se producen innumerables trenes de impulsos que corren a lo largo de los axones y dendritas de columna en columna de neuronas, transmitiendo el potencial de acción a miles de neuronas vecinas con las que existen conexiones sinápticas y que aún no han sido despolarizadas. La cinética de la excitación es como un reguero de pólvora en ignición. A los grupos de neuronas así excitados vamos a llamarles “categorías”        <br />
              <br />
       <b>Asociaciones de categorías </b>       <br />
              <br />
       Los datos primarios que aportan los sentidos necesitan ser completados y encuadrados. Con esa finalidad son convocadas nuevas asambleas de neuronas a las que se transmite la excitación por propagación de señales.        <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Las percepciones</span>       <br />
       Esta multiplicidad de señales visuales, auditivas, etc. de muy distintas proveniencias corticales, constituyen conjuntos caóticos según  W. Freeman, que se integran e incorporan en la corteza cerebral, interconectándose en formas primeras de Gestalt.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Pero las sensaciones que recibimos no son aún percepciones</span>.        <br />
       Para que la percepción se constituya, será necesario que en intervalos de milisegundos comiencen a activarse en distintas regiones cerebrales, multitud de asociaciones con memorias almacenadas ya en experiencias anteriores. Las asociaciones de redes, es decir de memorias, son absolutamente necesarias para la percepción.        <br />
       Estos grupos o categorías son:        <br />
       •Memorias <span style="font-style:italic">episódicas </span>relativas a situaciones ya vividas, más o menos análogas  a la presente.       <br />
       •Memorias <span style="font-style:italic">declarativas</span>, conteniendo informaciones provenientes de diversas fuentes.       <br />
       •Memorias <span style="font-style:italic">emocionales</span> suscitadas directa o indirectamente por los datos situacionales.        <br />
       •Memorias <span style="font-style:italic">semánticas </span>que aportan los conceptos requeridos para la interpretación, contextualización y categorización  de la multitud de memorias invocadas.       <br />
              <br />
       Múltiples categorías o subredes, entran en actividad mediante mecanismos hebbianos de reforzamiento sináptico. A  las asambleas originarias primitivas, se les van a asociar millones de neuronas y probablemente muchos miles de redes o configuraciones de redes. Como son muchas las redes candidatas para asociarse,  en función de los almacenamientos realizados durante la vida precedente de ese cerebro, sólo algunas de ellas pueden ser retenidas para constituir algo que es la “unidad” de la percepción. La drástica selección que se opera tiene mucho de aleatorio. El interés, la proximidad cronológica y la facilidad, favorecen también asociaciones de dudosa pertinencia. No explicitaremos aquí los mecanismos que gobiernan la selección. Pero subrayemos que las compensaciones emocionales o afectivas desempeñan un papel importantísimo en el momento de la selección de categorías asociadas.       <br />
              <br />
        b[<span style="font-style:italic">En el trayecto “sensaciones- asociaciones- percepciones- representaciones”, el peligro, la confusión y el error van in crescendo</span>.]b       <br />
              <br />
       <b>La interpretación</b>       <br />
       El estadio final del proceso cognitivo es un <span style="font-style:italic">etiquetado</span>.        <br />
       Ejemplos simples y familiares: Etiquetamos las situaciones de nuestra vida diaria. Etiquetamos de una cierta manera a tal o cual personaje público aunque no lo conozcamos personalmente. Tal periódico es así o de otra manera. Con estas simplificaciones nos movemos.       <br />
       Los titulares mismos de los periódicos al describir sucesos, que en alguna ocasión quizás nosotros mismos hayamos presenciado,  son un ejemplo de cómo se fabrican a veces etiquetados abusivos, rápidos, exagerados, interesados, malintencionados o simplemente orientados a adular al lector partidista.       <br />
              <br />
       <b>Las interpretaciones de lo social</b>       <br />
              <br />
       En nuestro tiempo, y desde mucho tiempo atrás, las ideologías políticas y religiosas son vendidas por mercaderes de sueños, como decía el filósofo francés Alain; fabricantes de creencias prestas para todo uso, “prèt-à- porter” disponible para los que no son capaces de pensar si no es por sistemas preconcebidos.       <br />
              <br />
       Los <span style="font-style:italic">grandes sistemas de pensamiento</span>, ciertas formas culturales, los grandes timos de las religiones,  han tenido a lo largo de la historia nefastas consecuencias que se han visto  traducidas en sangre y en dolor humanos.       <br />
       Pero no hay manera de escapar a los esquemas interpretativos de los fenómenos sociales. Necesitamos esos esquemas. Sólo nos queda como solución desempañar de vez en cuando los vidrios a través de los que vemos situaciones, personas, objetos.       <br />
       Lo hemos dicho ya: para decidir y para posicionarnos  aún en lo cotidiano, necesitamos las certezas que nos proporcionan las representaciones del mundo y de las situaciones.       <br />
              <br />
       <b>Esas son las tremendas brechas cognitivas</b>       <br />
       De la increíble vulnerabilidad de nuestro sistema cognitivo se aprovechan los manipuladores de la opinión pública, políticos, vendedores de viento, publicitarios, etc.        <br />
       ¿<span style="font-style:italic">Dónde queda, pues, la dimensión ética </span>en la publicidad y en la política, actividades que no tienen otra finalidad que la de obtener rendimiento y ganancia?       <br />
       Los mitos nos gobiernan. Es una de las grandes, monumentales verdades, claves para la comprensión del mundo y para entender cómo se fabrican las grandes fortunas y los grandes éxitos.       <br />
       Avisados estamos los seres humanos. Que podemos seguir durmiendo.       <br />
              <br />
       <b>Deducimos provisionalmente </b>       <br />
       Que en la interacción humana hay vías abiertas por donde pueden introducirse versiones espurias, engañosas o en todo caso no fundadas, o sólo parcialmente fundadas. Falsas imágenes de la supuesta realidad.       <br />
              <br />
       II.	TACTICAS DE PENETRACION POR LAS BRECHAS COGNITIVAS       <br />
              <br />
       En la interacción individual de persona a persona, en la negociación,<span style="font-style:italic"> hay quienes saben aprovechar estas brechas cognitivas para vender interpretaciones de la realidad que les son favorables</span>.        <br />
              <br />
       En multitud de ocasiones, en las lidias del amor, de la compra, en la política, alguien captura nuestra voluntad, induciéndonos representaciones sesgadas de las realidades circunstantes. De esa manera influencian nuestros posicionamientos  y nuestras decisiones.       <br />
              <br />
       Las tácticas son bastante evidentes.        <br />
       •	Al nivel más elemental, el de las sensaciones, nos influencian positivamente <span style="font-style:italic">una buena apariencia</span>, una voz agradable, imágenes, sonidos y olores placenteros porque tienen una clara fuerza de seducción. Ejemplos claros son el empleo de perfumes, la manera de vestir y presentarse los vendedores, las luces y decoración del lugar físico en el que la interacción se produce.       <br />
       •	El ladrón de voluntades puede transformar nuestras percepciones de diferentes maneras, por ejemplo, <span style="font-style:italic">movilizando directa o indirectamente memorias placenteras de experiencias pasadas </span>alojadas en nuestro cerebro. Si  conoce nuestra biografía, o la ha investigado previamente, puede suscitar las memorias asociativas. mediante evocaciones, citas, etc. que vengan al caso y que den en el blanco.        <br />
       •	Frente a situaciones complejas <span style="font-style:italic">nos es difícil hacernos una idea clara de lo que está pasando</span>. Sabiendo lo complicado que es el etiquetar definitivamente a las situaciones y a las personas, <span style="font-style:italic">el astuto negociador no tiene más que dárnoslo todo hecho</span>. Nuestro cerebro ahorrará así energía. Porque hay que recordar que el hombre es perezoso por naturaleza.       <br />
       •	Consecuentemente, somos especialmente vulnerables frente a las personas que avanzan <span style="font-style:italic">afirmaciones perentorias</span>, categóricas, sobre todo cuando a nosotros nos faltan la información objetiva y completa para formarnos un juicio definitivo. Lo que sucede casi siempre.       <br />
       •	Una brecha importante queda abierta para el que sabe servirse de los dogmas, hoy dicen los mantras,  pertenecientes a sistemas de pensamiento que circulan en el ambiente. Los sistemas cerrados de pensamiento presentan la enorme ventaja de liberarnos de la fastidiosa tarea de formarnos una opinión propia. Estos sistemas tienen respuesta para todas las situaciones, como los dogmatismos religiosos o políticos. Las “doxas” sociológicas nos adormecen, limitando al mismo tiempo el uso de la lógica y rebajando nuestra capacidad crítica. La interpretaciones de lo real falsas, interesadas, sesgadas, nos son vendidas por los “aprovechados mercaderes” al socaire de que así es como hay que pensar, eso es lo que se piensa comúnmente, lo que se lleva, etc.        <br />
       .       <br />
              <br />
              <br />
       b[
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/LAS-BRECHAS-COGNITIVAS-CAPTAR-VOLUNTADES-II_a55.html</link>
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   <title>CAPTAR VOLUNTADES DURANTE LA NEGOCIACIÓN (I)</title>
   <pubDate>Mon, 18 Apr 2011 13:10:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
             <br />
       <b>Planteamiento</b>       <br />
              <br />
       Yo puedo ganar una negociación ya sea aportando razones y argumentos, ya sea captando o forzando  la voluntad del Otro. A determinadas personas, quizás no muchas, se las puede convencer mediante argumentos. Pero en muchos casos recurrimos, inconscientemente o a sabiendas, a algún artificio para doblegar, captar, o condicionar la voluntad del Otro.       <br />
       ¿Existen técnicas para dominar la voluntad de otra persona? Sin duda existen. La historia reciente nos recuerda Goebbels, el ministro de Hitler, que fue un gran conocedor de las técnicas de manipulación de masas. (En nuestro tiempo no es difícil identificar ciertos personajes políticos que son auténticos creadores de opinión y astutos manipuladores de masas).       <br />
       Por consiguiente no hay que perder tiempo en demostrar la proposición inicial: “Es posible condicionar la voluntad del Otro”. Basta con constatarlo. Pero hasta dónde y cómo. Ese es el problema.       <br />
              <br />
       <b>Tres cuestiones </b>       <br />
       (De ellas nos ocuparemos en sucesivos artículos)        <br />
              <br />
       Primera. La primera cuestión que se nos plantea es hasta qué punto se puede condicionar al Otro. Da miedo pensar que el cerebro humano sea maleable y manipulable. ¿En qué se funda esa maleabilidad? ¿Es realmente tan frágil?       <br />
       Segunda. Si es tan frágil e influenciable, ¿llegará un día en que las técnicas de manipulación habrán avanzado de tal manera que quien las domine tenga asegurada de antemano la victoria en la negociación? ¿Hasta dónde pueden llegar las técnicas de dominio de la voluntad del Otro?       <br />
       La tercera pregunta es de un orden totalmente diferente: ¿Es decente, es ético, adueñarse de la voluntad del Otro? ¿No es una forma de violación?       <br />
              <br />
       b[<span style="font-style:italic">Anticipo mis posicionamientos</span>]b       <br />
              <br />
       1)	<span style="font-style:italic">Respecto a la fragilidad</span>.        <br />
              <br />
       Hay razones neuropsicológicas que demuestran la extraordinaria vulnerabilidad de la mente humana, y lo delicada que es la conquista de la autonomía y libertad personal. (1)       <br />
       Aunque en primer análisis parezca paradójico, se puede afirmar que las masas son mucho más vulnerables y manipulables que el individuo particular y concreto. (Ya lo dice la Biblia dice: El número de tontos, - traduzcan la estupidez de las masas-, es infinito. Por más que hayamos oído a algunos políticos lisonjeros emplear aquello de que: el pueblo español es inteligente y sabe lo que quiere).       <br />
              <br />
       2)<span style="font-style:italic"> Avance de las técnicas de negociación</span>       <br />
              <br />
       ¿Vamos a ser capaces de resolver cualquier problema de negociación  y conflicto que se nos plantee, gracias a nuevas metodologías?  Ciertamente que podremos resolver muchos problemas, pero no cualquier problema. Hay situaciones que son insolubles por naturaleza. Por eso no se puede garantizar el éxito seguro a ninguna técnica de negociación e interacción humana.        <br />
       Pero además, y eso es muy importante, las personas son muy diferentes las unas de las otras. No hay técnicas con validez universal. La robustez de los cerebros de las personas con las que hemos de enfrentarnos es  muy desigual, como lo son las convicciones,  la tenacidad y empeño de nuestros posibles oponentes. Sin olvidar el factor moral, es decir, la  honradez intelectual, y su contrario, la doblez, el egoísmo y la malicia de algunas personas.        <br />
              <br />
       3) <span style="font-style:italic">La valoración de los comportamientos de captación</span>       <br />
              <br />
       Para ser concretos, imaginemos algunas situaciones de la vida ordinaria: situaciones de venta, entrevista de empleo, flirt, presentación a un público, etc., en las que se utilizan, quizás sin saberlo,  las técnicas genéricamente llamadas de captación.        <br />
              <br />
       Observemos antes de enjuiciar su valoración.       <br />
       •	Hay tres planos de legitimidad, (y es muy actual y muy  importante saber distinguir entre estos tres niveles de análisis de nuestros comportamientos).       <br />
       a)	Está primero el plano jurídico - el más preciso -, que la ley determina y refuerza. Pero es difícil que la ley pueda prohibir ciertos comportamientos de captación de la voluntad del Otro, moralmente dudosos, en la venta, en el flirt, etc. , salvo en caso de claros abusos.       <br />
       b)	Más profundo  y de exigencias menos definidas es el análisis de los comportamientos sobre el plano ético.  No se podrán llevar esos casos a los tribunales, pero ¿es lícito empujar al comprador con tácticas dudosas, arguyendo que la competición es la regla absoluta del juego en el comercio?        <br />
       c)	Más profundo, más alto, pero más ambiguo es el plano estético. ¿Son elegantes determinadas actitudes egoístas, que no son atacables jurídicamente y que son dudosas según la ética de cada uno?       <br />
       •	Las situaciones se analizan de manera más alta desde la perspectiva estética.       <br />
       •	En todo caso en la gradación entre planos hay un problema de excelencia. Pero nadie está obligado a la santidad, ni a la excelencia.       <br />
       •	Otra cuestión es saber si sería éticamente reprobable familiarizarse con estas técnicas de captación. Pienso que no es de ninguna manera reprensible. Al contrario, siempre nos será útil y hasta necesario conocer esas técnicas  para defendernos, para descubrirlas en el Otro y para no dejarnos sorprender.       <br />
              <br />
       <b>El fondo del problema: Un combate de cerebros</b>       <br />
              <br />
       En una negociación en la que dos voluntades se confrontan y oponen, tiene lugar, metafóricamente hablando, un duelo entre dos cerebros, el de A y el de B. A ver quien se sale con la suya. (No siempre es un duelo abierto. Pero aún cuando B, la persona de enfrente, esté desmotivada o  en actitud pasiva, se tratará siempre  para A de una conquista de la voluntad del Otro).       <br />
       ¿Por qué estadios emocionales  hace pasar A a B para ganar en una negociación? ¿Qué sucede en el cerebro de B, por qué estados o transiciones de fase mentales atraviesa? ¿Cómo se le conduce desde un “no” inicial, o un “ya veremos”, hasta un “sí” final?       <br />
       Nuestra aproximación a todas estas cuestiones parte de las neurociencias        <br />
       A lo largo de nuestras reflexiones nos vamos a apoyar sistemáticamente en datos de las neurociencias. No porque éstas nos ofrezcan una respuesta a todas  las cuestiones antropológicas fundamentales, y por tanto eternas, como es si existe, o no, la libertad; o si la ética es, o no, un producto de la evolución de las sociedades.       <br />
       La perspectiva de las neurociencias representa una gran ventaja a la hora de abordar las cuestiones arriba planteadas. Las neurociencias añaden plausibilidad a los razonamientos, y nos impiden cerrarnos en la falta de audacia de un pensamiento estéril obediente a la filosofía tradicional.        <br />
       Nunca nos dan las neurociencias, ni creo que puedan darnos, respuestas completas. Pero sí que ayudan a consolidar nuestro caminar, de frágiles cerebros que somos, en la búsqueda, si no de la verdad absoluta siempre inaccesible, al menos de la coherencia de nuestras ideas, y quizás últimamente de la armonía, la excelencia estética, de la elegancia de nuestros comportamientos y de nuestro pensar.       <br />
              <br />
       <b>Plan de artículos siguientes</b>       <br />
       I.	Planteamiento (artículo presente)       <br />
       II.	Los mecanismos neuropsicológicos del proceso de decisión       <br />
       III.	Técnicas de captación que utilizan los disfuncionamientos de ese proceso        <br />
       IV.	Consideraciones éticas       <br />
              <br />
       El artículo siguiente versará sobre <span style="font-style:italic">Los mecanismos neuropsicológicos del proceso de la decisión</span>.  La negociación que se cierra,  acaba con la cesión de uno o con concesiones de los dos agentes participantes. Ceder y conceder son el resultado de una decisión, o en todo caso una respuesta a la situación planteada.       <br />
              <br />
       Nota (1). Para más detalles ver mi artículo “El cerebro es una máquina imperfecta” en este mismo sitio web.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/CAPTAR-VOLUNTADES-DURANTE-LA-NEGOCIACION-I_a54.html</link>
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   <title>UN PENSADOR EXTRAORDINARIO, JERRY IGLOWITZ</title>
   <pubDate>Wed, 30 Mar 2011 20:30:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Jerry Iglowitz, Virtual Reality : Consciousness Really Explained, tercera edición. (Ver Nota).     <div>
      Desde sus primeros esbozos- que han ido apareciendo sucesivamente en internet- esta importante publicación ha llamado favorablemente la atención de expertos internacionales y ha suscitado elogiosas críticas por parte de editores  científicos americanos.       <br />
       Para este blog de la Negociación la antropología de Virtual Reality presenta gran interés.        <br />
       Un inmenso mérito que hay que reconocer a Jerry Iglowitz es su gigantesco esfuerzo, y su audacia epistemológica,  para  tender puentes entre la biología contemporánea, en particular las neurociencias, la matemática moderna, la teoría de la computación y la filosofía, entre otras disciplinas. Todas estas disciplinas  han sido convocadas para intentar dar una respuesta a la  eterna cuestión “el cerebro fisiológico y la mente”. ¿Constituyen una única realidad? Para pronunciarse le ha sido necesario formular unas tesis que pretenden ofrecer las claves del funcionamiento cerebral en los procesos cognitivos.       <br />
              <br />
       <b>La multidisciplinaridad de Iglowitz, su significación y alcance</b>       <br />
       Dejando aparte los monismos o dualismos espiritualistas, la respuesta más simple al problema Cerebro y Mente es la del estricto reduccionismo monista, de factura materialista. Una posición filosófica (?) hoy día muy frecuente entre especialistas de las neurociencias. (No ha sido sencillo para Iglowitz, acometer la empresa de superar el reduccionismo estricto, a partir de unas bases estrictamente materialistas).       <br />
       Dados los espectaculares avances de la Física ya desde los primeros decenios del XIX, no es de extrañar que la tendencia materialista reduccionista se impusiera en la cultura y el pensamiento occidental. La Física empezó entonces a reinar sobre las otras disciplinas.        <br />
       Paralelamente, en los primeros decenios del XX, cristaliza  una importante corriente filosófica de unificación de la ciencia,  la de los lógicoempiricistas del Círculo de Viena y la posterior filosofía analítica, esencialmente americana. . (Mach, Wittgenstein, Neurath, Carnap, y algo después el modelo deductivo nomológico de Hempel y el modelo de reducción de Nagel). Jerry Iglowitz ha encontrado en la ideología del Círculo de Viena una de sus fuentes de inspiración.        <br />
       El reduccionismo materialista pretendía poder ofrecer una respuesta universal a todos los problemas. (Lo mismo que se había atrevido a hacer anteriormente la Filosofía tradicional).       <br />
       Para que la integración máxima del saber  sea posible es necesario que haya unidad - o una especie de continuidad- entre los fenómenos de diferentes niveles: microscópico y macroscópico, desde el nivel subnuclear, atómico, orgánico,…, hasta el hombre, el cerebro, y los sistemas sociales. Lo que exige que los hombres de ciencia comprendan tanto las complejas estructuras y topologías que se construyen a partir de las entidades elementales, como las complejísimas dinámicas funcionales de esas estructuras.       <br />
       Un tal sistema integrado, compuesto de entidades jerárquicamente anidadas, exhibe propiedades en cada determinado nivel. A su vez cada nivel está compuesto de entidades en niveles inferiores que  presentan propiedades específicas y que engloban a su vez niveles más bajos. La causalidad y determinación exigen que cualquier cambio que intervenga en un nivel dado sea explicable en función de cambios que se produzcan en niveles más bajos. (La noción de supervenience). Un tan vastísimo programa resulta irrealizable y las pretensiones de la unidad de la ciencia inconmensurables.       <br />
       Pero lo más significativo  fue que los problemas que entraña la unicidad de la ciencia empezaron a  aparecer en el propio dominio de la Física. Pronto se pusieron de manifiesto las incompatibilidades entre diversos modelos y teorías, que dificultan, por no decir imposibilitan, la síntesis que requeriría ese título de ciencia ideal, universal y unificante  que se le había dado a la Física y en el que soñó el XIX.  Son difícilmente conciliables, por dar sólo un ejemplo muy conocido, la relatividad especial y la general con la Física cuántica, o ésta última con la mecánica clásica. La bella arquitectura de la Física aparece hoy fracturada en compartimientos autónomos.       <br />
       Como dice Dupré, el paradigma de base sobre el que parte el ideal de la unicidad de la ciencia es mecanista, determinista y esencialista. El paradigma partió de la Física y propagó hacia otras disciplinas  sus opciones implícitas de orden metafísico, al mismo tiempo que sus métodos de creación de ciencia.  Y eso ha sido filosóficamente calamitoso y  socialmente dañino. Peligrosa e ilusoria unidad del saber como dice Cartwright.       <br />
       Y por esa razón no hay esperanza de unidad en la ciencia, ni hay cabida para las pretensiones de dominación de una Física, de la que algunos pensaron que acabaría con la Metafísica. (Resulta ridícula la pretenciosa  Theory of Everything).  Hoy los argumentos se acumulan para hablar más bien de pluralismo y compartimentación de los saberes. Estamos muy lejos  de la soñada derivabilidad de una región del saber con respecto a otra. Se acabó el reinado absolutista de la ciencia Física. Y al mismo tiempo se acabó el fisicalismo, de que hablan los anglosajones.       <br />
       La ciencia es  y debe ser una confederación armoniosa de saberes autónomos. Porque es evidente que deben ser compatibles entre ellos y que han de existir puentes que permitan la fertilización cruzada.       <br />
       Tender puentes  es precisamente lo que Iglowitz persigue con su trabajo. Una tarea ardua y peligrosa. Esa es la significación precisa  y el gran valor de su trabajo. Obrar por la integrabilidad de saberes dispares, con estilos epistemológicos diferentes, manejando una serie de conceptos de semántica variable según que el concepto sea empleado en uno u otro compartimento del saber.       <br />
              <br />
       <b>El problema Cerebro-Mente</b>       <br />
       Iglowitz presenta una teoría del conocimiento que comporta muchos rasgos originales.       <br />
       Sería pretencioso querer resumir en unas líneas las más de 600 páginas, espesas y densas páginas, del libro Virtual Reality. Me limitaré por consiguiente a esbozar algunas de sus ideas centrales.       <br />
       En este libro encontrará el lector una exposición original de los fundamentos del relativismo gnoseológico que hoy constituye el presupuesto indispensable en Teoría e Historia de la Ciencia.       <br />
       Es demasiado elemental, y filosófica y epistemológicamente simplista, el reduccionismo que afirma que lo mental no es más que un conjunto de elaboraciones complejas de la información a partir de un origen extracerebral, vía los órganos sensoriales.        <br />
       Después de las fases sensoriales, el modo de organización del tratamiento cortical de la información, es absolutamente intrínseco y no obedece a la información periférica.       <br />
       Todo el mundo admite hoy ese rol activo del cerebro en los fenómenos cognitivos. Que en el cerebro se encuentre la explicación del espacio y el tiempo, ya lo sabíamos desde Kant.  En ese sentido Virtual Reality  es reminiscente de los conceptos kantianos de trascendentales y aprioris. Pero Iglowitz  revitaliza estas ideas a partir de conocimientos actuales y las presenta en términos también actuales.        <br />
       Subraya insistentemente que el cerebro no fabrica representaciones del mundo exterior, sino que está organizado para producir respuestas eficientes en su relación con el entorno exterior. Ese es el extraordinario resultado del despliegue de la evolución que culmina en la complejidad del cerebro humano.       <br />
       La coordinación de millones de neuronas, estructuradas en configuraciones de redes jerarquizadas, no busca representar realidades externas. Busca satisfacer objetivos intencionales.       <br />
       Y lo hace mediante estrategias y cálculos que son eficientes y que garantizan  la conexión real del cerebro con el mundo.       <br />
              <br />
       <b>A las puertas de la Filosofía </b>       <br />
       A pesar de que el punto de partida de Iglowitz es declaradamente materialista, una lectura atenta de los últimos capítulos revela una apertura clarísima a la metafísica, más aún al espiritualismo, en el sentido de d’Espagnat. (En una nota final Iglowitz llega incluso a justificar el altruismo ético, lo que es una performance para el que parte de un materialismo raso).       <br />
       La relación del cerebro con el mundo exterior está garantizada por lo que Maturana llama “structural coupling”. O en las formas simbólicas de Cassirer. La inmanencia queda así rota.       <br />
       No es su contribución más innovadora para el pensamiento filosófico el hecho de que demuestre la existencia de un mundo real, contra el “todo es mental” de Berkeley. El solipsismo quedó superado hace ya mucho tiempo.       <br />
       La novedad que aporta Iglowitz es que la mente “<b>es</b>“ el proceso mismo.       <br />
       Pero lo más sorprendente quizás sea que la clave última del proceso cognitivo es matemática.        <br />
       Virtual Reality sostiene en sus últimos capítulos que percibimos lo real por medio de una interfaz que es un “ideal matemático” para todas nuestras formas de conocimiento. Para Iglowitz estos ideales matemáticos son realidades que tienen una peculiar forma de subsistencia propia. Iglowitz hace uso constante del concepto matemático de “definición implícita” de Hilbert, hablando de “axiomas de funcionamiento”.       <br />
       Recordemos las palabras de Quine: <span style="font-style:italic">Las razones para creer en la existencia del número no difieren en principio de las que hay para creer en el electrón</span>. Es ésta una modalidad contemporánea de pitagoricismo o platonismo.       <br />
       Esta perspectiva tan abstracta recuerda ciertas corrientes de pensamiento entre físicos que descubren que la vida y la consciencia están replegadas profundamente en el orden generativo que se manifiesta en los diferentes grados de despliegue de la materia, ya desde las entidades supuestamente inanimadas como el electrón y los plasmas. Hay una protointeligencia en la materia, como dice Michael Talbot en su libro The Holograph Universe, comentando el pensamiento de Bohm, en el que halla connotaciones místicas. Como en la Física de John Hagelin. (Ver Google). A pesar de que Iglowitz niega cualquier parentesco.       <br />
       En un cierto sentido, como algunos físicos contemporáneos, Iglowitz redescubre al final de su recorrido intelectual una forma de espiritualidad totalmente nueva. Yo quisiera ver en ella un entroncamiento spinoziano que probablemente Iglowitz también rehusará.       <br />
       En resumen, un libro provocador y de lectura no fácil pero muy fecunda.        <br />
              <br />
       Nota: Encontrará el libro en:       <br />
              <br />
       The correct link is listed below:       <br />
              <br />
       http://www.lulu.com/product/ebook/virtual-reality-consciousness-really-explained-third-edition/12475660       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/UN-PENSADOR-EXTRAORDINARIO-JERRY-IGLOWITZ_a51.html</link>
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   <title>LA ILUSION DE CAMBIAR EL MUNDO</title>
   <pubDate>Mon, 31 Jan 2011 20:52:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
             <br />
              <br />
       Ayer estuve repasando las impresionantes, majestuosas fotografías de galaxias obtenidas con el telescopio Hubble. Un documento que un amigo me ha enviado por internet. Mi primera reacción: Ante tales magnitudes los hombres somos  menos que unas minúsculas hormiguitas.        <br />
       Alguien gobierna la cosmogénesis, la expansión del universo, la materia oscura, etc. etc. Hace reír la grotesca idea de que el hombre  tenga algo que decir sobre el desarrollo del universo. Es asunto de Alguien. Ese de quien nada sabemos.       <br />
              <br />
       De nada serviría que con nuestras patitas de hormiga nos agitásemos intentando variar la trayectoria de la también minúscula bola sobre la que navegamos a través de inimaginables espacios siderales.        <br />
       Insignificante la Tierra, insignificante el Sol, insignificante la Via Láctea. ¡Y qué insignificante la historia de cualquier individuo humano en particular!       <br />
       Llego a casi la misma conclusión cuando reflexiono en la otra dirección, es decir, zambulléndome en lo inmensamente pequeño, en el universo intra-atómico, en las cuestiones de espacio-tiempo.       <br />
              <br />
       Pequeñísimos somos, y a nuestro nivel de observación quedamos aplastados entre esos dos cuasi infinitos, hacia el universo por arriba y hacia el átomo en profundidad. Ya lo decía Pascal. Es pura sinrazón que los pobres humanos nos atrevamos a estipular y dictaminar  a propósito de lo que de una forma tan desmedida nos sobrepasa. (Sí. No me juzguen precipitadamente. Yo creo en la ciencia. Y además considero un grandísimo privilegio personal, el vivir tan intensamente en mi cada día la muy modesta aventura de ir comprendiendo  algo más mundo, de irlo descifrando (Jaspers). Por más que sepa de antemano que mi búsqueda no es sino un acercamiento asintótico a la Verdad, sin esperanza ninguna del alcanzarla, ni de llegar a su  total desvelamiento. Pero ¡cuántas alegrías me depara cada día esta aventura! Yo aconsejaría a todo el que pueda y quiera, que vuelva a sus viejos libros de ciencia y de pensamiento que ya utilizó antes en sus estudios y lecturas. O que explore con internet para estar más al día).       <br />
              <br />
       Añadiré otra cosa más: Es que el hombre ni siquiera es dueño del devenir de la Historia que se desarrolla en la propia Tierra. También de la Historia se encarga El. Ese de quien nada sabemos. (1)       <br />
       Continúo con nuestras reflexiones. Si nos situamos correctamente ante el mundo físico, y nos colocamos en nuestra justa medida, evitaremos  la tentación de una ridiculísima soberbia intelectual, o, yo diría,  una soberbia metafísica. La vieja tentación  prometeica tan presente en la tragedia griega.        <br />
       De manera similar, es pretencioso que queramos cambiar la fisionomía de las corrientes sociales y de sus trayectorias. Lo uno y lo otro me traen a la mente la metáfora de la hormiguita pataleando para cambiar el rumbo del planeta.        <br />
       Tengo un vago recuerdo de una cita de un autor francés de los años 50. Decía este escritor que por primera vez en la historia le había sido dado al hombre la posibilidad de escoger y crear su propio futuro en el que vivir. Esta afirmación tiene algo, pero muy poco de verdad. Construir un entorno de habitación, modificar el hábitat físico, mecanizarlo, sí. (Y destruirlo idiotamente, también). Pero de ninguna manera le es dado alterar las grandes variables que configuran en profundidad nuestro futuro.       <br />
       Una prueba. Las grandes utopías sociales del XIX y del XX, han hecho incomparablemente más mal que bien. Desencadenaron en cada caso torrentes de sangre casi siempre inocente. Tragedias históricas largamente injustificadas Y no creo que hayan conseguido enderezar demasiado las llamadas “tendencias pesadas” de la Historia (F. Braudel).        <br />
       Se dice que la utopía es motor de la Historia. Pero, ¿no se movería la Historia más bien  por ananké (necesidad histórica), y según las trayectorias de creodas (caminos necesarios en la evolución)?        <br />
       Dicho de otra manera. ¿Ha habido hombres realmente grandes que hayan modelado la Historia con sus potentes personalidades,  o no eran ni más ni menos que actores sustituibles? Si Colón no hubiera descubierto América, o Karl Marx no hubiera escrito El Capital, ni  Einstein hubiera descubierto la relatividad, seguro que algún García, algún Dupont o algún Smith,  lo hubiera hecho en su lugar, porque esos cambios estaban en el aire, en el “espíritu del tiempo” (Zeitgeist). (A pesar de todo, no me atrevo a negar de plano que haya habido personalidades que han inducido inflexiones determinantes el curso de la Historia. Habrá que matizar más este asunto, si se presenta otra ocasión).        <br />
              <br />
       Deseo terminar mis reflexiones, bajando ya al nivel de las personas concretas. Es cierto y seguro que las grandes metas,  las utopías, los sueños, son un motor en la psicología de muchos adolescentes y gente joven. Constituyen un ingrediente innegable de creatividad.       <br />
       Sí. Pero, ¿qué pensar entonces de las personas de nuestra generación,  los que de jóvenes  hemos soñado cambiar el mundo movidos por intensos ideales religiosos o políticos?  Algunos de nosotros quisimos consagrar nuestras vidas a esos ideales.       <br />
       Con el paso del tiempo hay que decir simplemente que fuimos jóvenes cándidos e ilusos. (Una ingenuidad, de la se aprovecharon y se siguen aprovechando políticos sin escrúpulos y  otros varios personajes).       <br />
              <br />
       Ahora que ya somos menos jóvenes y que nuestros sueños se han ido desmoronando, nos confrontamos con la menos risueña realidad de nuestros menguadísimos límites. Una constatación terriblemente decepcionante.        <br />
       Hay que conseguir que eso no sea motivo de derrumbamiento moral, o de amargo cinismo.        <br />
       Las cosas son como son, y nosotros somos como somos. Finalmente hemos aterrizado en la realidad, aunque tarde. Hagámoslo sin lágrimas. Vivir ha sido y sigue siendo fabricar y quemar bellos sueños. (Deberíamos conservar el poder de fabricarlos).       <br />
              <br />
       La hormiga que soy no ha podido desviar la trayectoria del planeta, ni mejorar sensiblemente el destino de la sociedad, como ingenuamente soñé de joven.        <br />
       Ahora estoy aprendiendo la gran lección de la humildad metafísica.         <br />
       Ahora acepto sin amargura que lo que he podido hacer por mejorar el mundo,  ha sido realmente muy poca cosa. (Esperando también no haber hecho demasiado mal sin pretenderlo).        <br />
       Hoy en día  me contento con poder ser útil y positivo para las contadas hormiguitas de al lado.  Son ya ambiciones a mi medida real.        <br />
              <br />
       ¡Que le importan  a Dios nuestros insanos grandes designios de salvadores del mundo! De todo eso, de la Historia con mayúscula, se ocupa El y a su modo y manera. Lo nuestro es sembrar bienestar y afecto a nuestro alrededor.        <br />
       ¡Cómo se trasformaría el mundo si decidiésemos todos cambiar la vida, no con  grandes proyectos, sino en lo pequeño e inmediato, inyectando empatía, amor, simpatía en cada ocasión!        <br />
       Cambiaría el mundo y se iluminaría nuestra propia vida.(2)       <br />
              <br />
       NOTAS       <br />
              <br />
       (1)Coincido en esta idea con la doctrina de fundamentalistas islámicos tales como Al-Mawdudi. El cristianismo tiene muchas cosas que aprender del Islam.        <br />
       Abul Ala al Mawdudi, pensador y político pakistaní, muerto en 1979 y uno de los principales ideólogos del fundamentalismo islámico. En su libro Jiyad in Islam, Lahore, 1976, escribe:        <br />
       “Nadie puede reclamar soberanía ni un ser humano, ni la raza humana en su conjunto. Solo Dios es soberano”.       <br />
              <br />
       (2)Dostoiewski. Los hermanos Karamazof. Palabras del hermano del starets Zósimo:       <br />
       “La vida es un paraíso en el que todos estamos pero no queremos saberlo”.       <br />
       “Basta al hombre con un solo día para conocer la felicidad”.       <br />
       “Mis queridos, ¿para qué querellarnos? Salgamos más bien al jardín, paséemosnos, y bendeciremos la vida”.       <br />
       “La gloria de Dios me rodea, los pájaros, los árboles, las praderas, el cielo. Sólo yo vivía en la ignorancia, deshonrando la creación no dándome cuenta ni de su belleza ni de su gloria”.       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <title>LA NEGOCIACION DE ESTILO COOPERATIVO ES LA MAS ESPECIFICAMENTE HUMANA</title>
   <pubDate>Sat, 04 Dec 2010 16:05:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Pese a Epicuro, las estrategias de la cooperación en la interacción entre animales, no aparecen por vez primera con la especie Homo sapiens sapiens, como veremos inmediatamente. Lo que sucede es que en la especie humana se manifiesta de forma más patente. En nuestra especie se da la involución más completa del cerebro sobre sí mismo y sobre sus propios eventos cerebrales, que dan lugar a algo absolutamente nuevo en la evolución, la aparición de la consciencia refleja. Paralelamente, toman forma modos de interacción individual más desarrollados, característicos de los grupos humanos, en particular la cooperación en tanto que resolución compartida de las situaciones de conflicto.     <div>
      Epicuro:        <br />
       <span style="font-style:italic">“La justicia natural es un compromiso de beneficio recíproco, para evitar  que un hombre haga daño a otro o sea dañado por otro. No se puede decir que sean justos o injustos los animales que son incapaces de comprometerse entre ellos mediante acuerdos de no infligir ni sufrir daños”. </span>(Máximas Principales)       <br />
              <br />
       LA PERSPECTIVA BIOLOGICA       <br />
              <br />
       <b>¿Se puede explicar el altruismo sin sentido moral? Dawkins</b>       <br />
       El altruismo aparece de manera más o menos intensa en toda interacción cooperativa. Rompe el encerramiento egoísta y exclusivo del individuo en sus propios y particulares intereses.       <br />
       Pero en los animales se da ya el altruismo, contrariamente a la afirmación del extraordinario filósofo que fue Epicuro. Dawkins en su tantas veces citado libro The Selfish Game lo descubre ya en los insectos sociales.        <br />
       El comportamiento de estos insectos se debe a un repertorio comportamiental que probablemente está constituido en su integridad por respuestas de origen genético. Una abeja obrera trabaja con ardor por el interés exclusivo del enjambre, no por el propio. Más todavía, llega a cometer suicidio cuando pica al extraño que amenaza la miel de la comunidad.        <br />
       ¿Se puede explicar el altruismo sin sentido moral? Si creemos la teoría de Dawkins, la respuesta es afirmativa. Sólo que los verdaderos &quot;jugadores&quot; del juego cooperativo son los genes que la abeja vehicula y no la propia abeja como individuo. Y son estos genes los que buscan la sobrevivencia. Las abejas obreras son estériles y, por consiguiente, no pueden propagar sus genes. En su lugar, la programación genética tiende a proteger la superevivencia del capital genético de la comunidad, capital del que ellas participan como sus abejas hermanas sexualmente fecundas.       <br />
       Dawkins añade otro ejemplo particularmente ilustrativo. En la familia de los himenópteros, a la que pertenecen las abejas, se produce el curioso fenómeno genético que hace que dos hermanas posean más similitud genética entre ellas que la que poseen una abeja madre e hija. Por eso, curiosamente, una abeja obrera (hembra) defiende más eficazmente la supervivencia de los genes protegiendo a una hermana que protegiendo  a su propia hija. (En caso de que la tuviera,  si fuese ella fecunda, lo que no sucede con las abejas obreras). A causa de ello -nota Dawkins-  quizás baste con la existencia de obreras estériles para explicar el mucho mayor grado de socialización que han alcanzado las abejas en relación con otras formas de vida animal incluyendo las propias termitas.       <br />
              <br />
       Estos y otros muchos ejemplos de animales sociales nos permiten formular una pregunta fundamental:.         <br />
        ¿No sería por un sentido de solidaridad genética por lo que el hombre depredador es capaz hasta de ayudar generosamente a un vecino aún cuando no parece evidente su ventaja inmediata?        <br />
              <br />
       PARTICULARIDADES DE LA NEGOCIACION COOPERATIVA       <br />
              <br />
       Una aparente particularidad de la sociedad humana es que los individuos están ligados por fuertes relaciones de interdependencia, y cada vez más ligados a medida que las agrupaciones humanas devienen más y más complejas socialmente. Pero también sucede así con las abejas. En estos tipos de sociedades conviene  establecer lazos de interindividuales que economicen el esfuerzo de cada uno y optimicen los resultados del grupo. La economía de energía y los mejores resultados justifican las organizaciones grupales.        <br />
              <br />
       El hombre supera la actitud estrictamente competitiva para evitar el desgaste que supone la actitud permanente de estar en guardia ante sus congéneres. Nadie establece una tal relación con un individuo que tiene la reputación de no respetar sus compromisos. El historial de fiabilidad y lealtad de un individuo  ofrece esas garantías necesarias para el juego repetitivo que implica la vida diaria de relaciones frecuentes con las mismas personas.        <br />
       No se puede negar que la evolución de las sociedades humanas   ha impuesto una  verdadera programación social al  individuo, Quie explica, al menos en parte, el factor moral que mantiene el edificio social.       <br />
              <br />
       <b>Especificidades de la respuesta humana</b>       <br />
       La cooperación resulta de una actitud general (una meta-estrategia) que conduce a obtener lo que se desea, y a que no se desee más de lo que se debe obtener. Admite variantes de intensidad tales como la negociación cautelosa,  la negociación &quot;por principios&quot;, como la llaman Fisher y Udry en el conocido Harvard Project, y hasta la negociación amistosa o la “Resolución Conjunta de Problema”. (Joint Problem Solving, en la literatura).        <br />
              <br />
       Una de las particularidades más notorias de la negociación cooperativa en su forma ideal, es que las dos partes salen ganando.        <br />
              <br />
       La cooperación consiste en conducir un proceso  con el mayor respeto de las normas de la moralidad  antes de comenzar el proceso en el momento en que el negociador se fija y asignar los objetivos de la negociación. Como igualmente en la conclusión, en el momento de atribuir  a cada parte las ganancias. Pero la decencia ética también se extiende a la manera como se procede durante la negociación, es decir a las modalidades de los intercambios de comunicación verbal y no verbal entre las partes. (A título de contraejemplo de comportamiento que no es ni ético ni inteligente, citaré la bronca permanente en los intercambios entre partidos políticos en las cámaras y en el diálogo público, cuando deberían resolver conjuntamente los problemas de la nación en función de intereses generales muy superiores a los del partido).        <br />
              <br />
       <b>Pero cooperación no quiere decir negociación blanda</b>       <br />
       No hay que confundir cooperación  con negociación blanda, puesto que si bien la negociación cooperativa no es cerradamente egoísta, será sin embargo firme, y hasta dura si hace falta, en el momento que la otra parte viole los principios y normas implícita o explícitamente acordados.        <br />
       La negociación dura trata a los otros como adversarios; busca la victoria, desconfía, amenaza, presiona. La blanda trata al Otro como amigo o hermano, concede, confía, ofrece, cede.        <br />
       La cooperación no se confunde ni con la una ni con la otra. Idealmente busca a descontaminar el problema de toda personalización egoísta. Constituye un ideal de racionalidad, no imposible, pero frecuentemente difícil.        <br />
              <br />
       <b>Las razones de la cooperación humana</b>       <br />
       No hay duda de que muchos comportamientos humanos del cada día no pueden ser explicados sin recurrir a un cierto sentido de la moralidad cooperativa. Hay mucha gente que dice la verdad, que son fieles a la palabra dada a los extraños, que respetan la propiedad ajena, etc., por honradez  y sin que haya necesidad de la más mínima referencia a principios religiosos.        <br />
       ¿Cómo se explica el que pueda proceder así un animal como el humano que es originariamente depredador?       <br />
              <br />
       <b>Una doble respuesta </b>       <br />
       En primer lugar por &quot;sentimientos&quot; éticos. Ello supone la existencia de una entidad que se llama la &quot;conciencia&quot; en el sentido moral del término. (Que es en alguna manera compatible tanto con el sentido freudiano del Id como del Superego). En todo caso, cuando nos apartamos del comportamiento ético con respecto a los demás, experimentamos dentro de nosotros mismos un sentimiento de culpabilidad. Aunque esta llamada &quot;voz de la conciencia&quot; pueda atribuirse con mucha verosimilitud a la programación social del individuo humano que llevan a cabo los padres, educadores, las ideologías dominantes, etc.       <br />
       Otra segunda justificación del comportamiento cooperativo de las personas se basa últimamente en una apreciación racional más amplia del propio interés que el del individualismo cerrado.        <br />
       ¿Cómo puede ser racional el ceder de mis intereses? Sí, lo es. Pensemos, por ejemplo, que la reputación de generosidad y de bondad es un valor comercializable en nuestra sociedad puesto que a la larga produce dividendos. La cesión puede ser rentable a la larga.       <br />
       Por otra parte, una sociedad no es estable si no existe entre sus miembros un cierto grado de solidaridad, una forma de contrato colectivo.       <br />
       Muchos pensadores han defendido la idea del contrato social a lo largo de la historia. Platón y Epicuro en la antigüedad griega.  Existe una bien arraigada tradición filosófica de defensa del contrato social en sus diversas modalidades. Los autores clásicos son en el siglo XVI el Padre Suárez, Grotius, Hobbes, Locke en el XVII, Rousseau, Hume, Kant en el XVIII.        <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Concluimos: la cooperación encuentra fundamentos en el sentimiento ético y en la racionalidad de la inteligencia social.</span>       <br />
              <br />
       <b>Más allá del contrato social, las bases de la moralidad</b>       <br />
       Sobre la base instintiva (límbica)  común con los animales emerge en el hombre la consciencia y con ella el sentido del bien y del mal. Algo que tiene raíces aún más profundas que el contrato social. La comunicación entre individuos de la especie humana y muy especialmente la cultura transgeneracional, asientan las bases para que el hombre llegue, si lo quiere, a poder liberarse  en su comportamiento de las cadenas de las emociones y los instintos que atan a los animales.        <br />
       La percepción de la auto-causalidad de sus propios actos, reside muy cerca de la esencia misma de lo humano. Sobre la base común con los animales de un sistema límbico sede de sentimientos e instintos deterministas, emerge el Yo de la persona humana. El Yo que se auto-crea mediante decisiones y actos preparados en las zonas neo-corticales. Es decir, el Yo que se construye constantemente, escogiéndose ser así y no de otra manera. Y a pesar de ser el único animal dotado de racionalidad y consciencia plenas, el hombre arrastra irremediablemente tras sí el bagaje irracional, que es el sistema límbico, del que no se puede despegar.        <br />
       Kant quiso ver en el imperativo categórico, fundamento según él de la moralidad, una huella de la mano de Dios en el alma humana.        <br />
       Entramos en uno de esos abismos sin fondo que nos abre a veces el cuestionamiento filosófico para el que no hay respuestas científicas. Porque la ciencia, y en particular las neurociencias, a pesar du su clara progresión actual, no llegan, ni llegarán nunca a ofrecernos una respuesta total a la sucesión de preguntas que nos abren sus explicaciones incompletas, sobre mente, consciencia, libertad. Esa es mi opinión. O hablando  más precisamente, esa es mi opción personal.       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/LA-NEGOCIACION-DE-ESTILO-COOPERATIVO-ES-LA-MAS-ESPECIFICAMENTE-HUMANA_a49.html</link>
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   <title>PREPARESE ANTES DE NEGOCIAR. 1</title>
   <pubDate>Mon, 01 Nov 2010 17:19:00 +0100</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   En numerosas circunstancias de la vida el no prepararse para un encuentro es absolutamente injustificable. A veces es inmoral. 
 Prepárense seriamente para negociar. Acorten si fuera preciso el tiempo de la propia negociación y empléenlo para prepararse.]b 
 En su lenguaje conceptista, que se ha de leer sin prisas, Baltasar Gracián, nuestro Maquiavelo español, ilustra el tema de la preparación con espléndidas sentencias     <div>
      .        <br />
              <br />
       <b>Gracián:</b> <span style="font-style:italic">Hacen algunos mucho caso de lo que importa poco y poco de lo que mucho … El sabio piensa que hay tal vez más de lo que piensa. La Verdad siempre llega la última y tarde, cojeando</span>.       <br />
              <br />
       Busquemos la información que conviene. Estudiemos la situación a fondo y con cuidado. No todo es evidente. Ni es cosa fácil dar con lo esencial de los en-juegos y las actitudes del Otro.       <br />
       Escojamos si es posible el momento y el lugar de la confrontación.       <br />
              <br />
       <b>Sun Tse</b> : <span style="font-style:italic">Un ejército victorioso acumula ventajas en su favor ya desde antes de haber comenzado la batalla. Entre los generales que brillaron en tiempos pasados, la lectura y el estudio precedían a la batalla y les preparaban para ella</span>.       <br />
              <br />
       <b>Gracián</b>: <span style="font-style:italic">Hombre sin noticias, mundo a oscuras. No pensando se pierden todos los necios. Nunca conciben en las cosas la mitad, y como no perciben el daño o la conveniencia, tampoco aplican la diligencia</span>.       <br />
       Sondeos estadísticos han demostrado que las dos primeras características del negociador excelente son el cuidado con que preparan la negociación y el conocimiento del dossier.       <br />
              <br />
       <b>Gracián</b>: <span style="font-style:italic">No hay más dicha ni más desdicha que prudencia o imprudencia.</span>       <br />
       Si las cosas salen mal, no hay que echar la culpa ni al azar ni a otras personas. Si perdemos, en muchísimas ocasiones, nos lo hemos ganado el perder por falta de visión y precaución a tiempo.       <br />
              <br />
       <b>Atrapar las ocasiones y saberlas crear</b>       <br />
       La mayoría de la gente, a lo largo de su vida, pasa al lado de posibilidades fantásticas sin ni siquiera apercibirse. Como un perro en la Galleria degli Uffici de Florencia pasa delante de La Primavera de Boticelli, sin enterarse de la maravilla que tiene ante sus ojos caninos. Saber descifrar el entorno y los acontecimientos clave del momento, es cosa y es privilegio de pocos.        <br />
       No ir a la rastra de los acontecimientos. Anticipar el momento y la manera de negociar. No dejarse sorprender, sin tiempo para reaccionar adecuadamente, es decir, con la preparación conveniente.       <br />
       Pero la vida no nos deja tiempo para prepararnos. Hay que procurárselo. No reaccionar de súbito e intercalar pausas.       <br />
              <br />
       <b>Siempre es recomendable la preparación remota</b>.        <br />
       Es decir estar atento y vigilante, saber escrutar el entorno para verlas venir, para no dejarnos sorprender ni dejar escapar oportunidades. Hay evoluciones  de las personas y de las situaciones que son previsibles.       <br />
       Preparación remota para la negociación quiere decir también cultivar reflejos, integrar réplicas instantáneas correspondientes a los diferentes tipos de invasiones, agresiones, latentes o claras. Al ataque por sorpresa. Dotarse de una panoplia de armas de uso instantáneo, tanto defensivas, como si hace falta ofensivas        <br />
              <br />
       <b>Pero la vida no puede ser una sucesión de partidas de ajedrez con los otros</b>       <br />
       No se ha de preparar uno hasta para ir a comprar calcetines en el Corte Inglés.        <br />
       Por otra parte no ser cándido en el trato con los amigos más próximos es algo que incomoda la sensibilidad. Tampoco se ha de preparar uno para hablar con sus padres.        <br />
       En el caso banal de la compra de un par de calcetines, preparar sería un sinsentido; en el caso de padres y amigos, preparar es por lo menos una falta de elegancia ética. (Cuidado sin embargo. ¡Hablar con los hijos es otra cosa!)       <br />
              <br />
       <b>¿Y de qué sirve prepararse con tanta diligencia, si después, cuando llegue el momento del encuentro, todo puede irse al traste por mil circunstancias imposibles de prever?</b>        <br />
              <br />
       Una de esas batallas históricas que han decidido el destino de Occidente fue la batalla de Salamina. De ganarla, el imperio persa se hubiera adueñado de Grecia, llave del Mediterráneo. La flota del emperador  persa Jerjes era, numéricamente, cuatro veces superior a la de los griegos. La batalla se presentaba extremadamente desfavorable para la flota griega.       <br />
       Herodoto cuenta que el general ateniense Temístocles, tras haber preparado minuciosamente el lugar y el momento de la confrontación, incluyendo la desinformación y toda clase de artimañas estratégicas, arengó a sus hombres diciéndoles: “Ya hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos. Ahora nuestro destino reposa enteramente en la voluntad de los  dioses”. Y la inteligencia de Temístocles y el buen placer de los dioses fueron decisivos para la victoria.       <br />
              <br />
       Hubo sin embargo momentos en la Historia en los que, a pesar de una larga y cuidadosa preparación, no tornaron tan bien las cosas. Se dice que Felipe II tras el desastre de la Armada Invencible contra Inglaterra reaccionó con estas sabias palabras:&quot;Yo no envié mis barcos a luchar contra las tempestades”.       <br />
       Las divinidades pueden decidir que la negociación nos salga mal por causas imprevistas. Pero somos responsables ante nuestra empresa o ante nuestros gobernados si no hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos.       <br />
               <br />
       No sería justo exigir en cada caso los mejores resultados del negociador, como tampoco del decisor político. Lo que sí se les puede exigir a ambos es que tanto la negociación  como la decisión sean minuciosamente preparadas. Tanto el decisor político, como los negociadores ordinarios, somos responsables de los malos resultados si no  hemos realizado precedentemente un trabajo de buena preparación. Preparación quiere decir, un buen análisis de la situación, de las opciones, de los  intereses, de las alternativas, etc.       <br />
               <br />
       El hombre de acción, el ejecutivo, tiende a preferir la acción al pensamiento.       <br />
       No es raro que la gente de poder llegue a la negociación negligentemente preparada, con el pretexto de que tienen cosas más importantes que hacer. Como si hubiese muchas ocupaciones más importantes que la de negociar.       <br />
       Lo inaceptable, lo inmoral es que una persona responsable de una institución política o económica juegue con el porvenir de sus subordinados decidiendo y negociando con frivolidad. El porvenir de sus subordinados no es su propiedad, sino que él está en el cargo para servirles.       <br />
              <br />
       <b>Concluimos</b>Acorte si es preciso el tiempo que destina a negociar y empléelo para prepararse a la negociación.       <br />
       No preparar la negociación es un error. El aducir que se tiene mucho que hacer y ningún tiempo  para preparar. Es muchas veces una excusa con la que ocultamos la pereza para pensar. Un dirigente político que por pereza o por engreída creencia en su carisma y superioridad personal, no prepara sus decisiones, no es digno de ejercer el poder. No  lo merece.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/PREPARESE-ANTES-DE-NEGOCIAR-1_a48.html</link>
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   <title>INALIENABLES DERECHOS DEL PACIENTE A LA INFORMACION Y A LA CODECISION</title>
   <pubDate>Fri, 01 Oct 2010 00:16:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Considero de primera necesidad levantar una cruzada social contra los abusos en el ámbito de la salud. Ahí sí que se pisotea de verdad la dignidad de las personas. 
 Precisando: se violan los derechos inalienables del paciente a la información y a la codecisión. El miedo tapa las bocas de los pacientes. Hay que exigir que Sanidad se ocupe de vigilar el respeto a unas normas éticas por parte del personal sanitario. De verdad y no sólo sobre el papel.     <div>
             <br />
       <b>Un indignante juego de interacción </b>       <br />
              <br />
       Acabo de conocer el caso de una señora de alto nivel de formación, ya entrada en los setenta, a la que ha tratado con arrogancia increíble un joven doctor negándose a la informarla e impidiendo así que ella pueda participar en las decisiones terapéuticas que le conciernen. No entraré en los detalles porque no es el caso.       <br />
       Contra esta trasgresión, <b>que está muy lejos de ser caso único</b>, me sublevo y me rebelo con toda la fuerza de mi alma. Estas trasgresiones de los derechos individuales me parecen muy graves y el denunciarlas es más urgente que denunciar las trasgresiones de los derechos políticos. A la señora que menciono, ¿qué más le da que sea Zapatero, Sarkozy o Berlusconi el que gobierna el país? Lo que le importa más que todo es que el médico la atienda como a una persona cultivada que es y que se respeten sus derechos fundamentales.       <br />
              <br />
       El derecho a la información y a la codecisión son derechos del enfermo, respaldados ética y jurídicamente por un contrato implícito entre paciente y médico. Y antes que nada son derechos que emanan de la dignidad de la persona humana. Porque el paciente que acude al médico no trae un automóvil a reparar, sino que trae su cuerpo, su vida.        <br />
       Al médico se le exige más que a un técnico. Se deposita en él una confianza última, al ponerse enteramente en sus manos. Pero que no pidan los médicos fe absoluta en todas las circunstancias. Sabemos de sobra que la medicina a fin de cuentas perderá todas las batallas. Así ha de ser. La ciencia médica tiene unos límites que los médicos verdaderamente sabios conocen y reconocen.       <br />
              <br />
       <b>La tentación del poder</b>       <br />
              <br />
       En la labor técnica del médico frente a su paciente hay que distinguir dos aspectos. El más evidente es el que deriva de los conocimientos específicos de la ciencia médica. Pero hay otro trabajo intelectual que lógicamente le precede, y es el proceso metodológico que gobierna las fases de diagnóstico y de prescripción terapéutica. Esa fase tan importante, no es específica ni mucho menos a la práctica médica. Se trata de un proceso de resolución de problemas, que por muy esencial que sea en el diagnóstico y en la terapia médica, lo hallaríamos también - exactamente el mismo -en otras profesiones. El hecho de que existan personas que saben enfocar y buscar soluciones tan bien como los médicos,  justifica ampliamente su participación a un proceso que tan de cerca les concierne. Participación, o mejor dicho, codecisión entre el médico y un paciente  cualquiera, con tal de que por teoría y por experiencia esté capacitado y lo desee. (Entiendo por codecisión, decisión conjunta entre médico y paciente, no sólo puntual  para descargarse de responsabilidades a la hora de una operación quirúrgica, sino permanente a lo largo de las fases del proceso clínico).       <br />
              <br />
       <b>Condiciones previas para la codecisión proporcionada</b>       <br />
              <br />
       Las condiciones previas son:       <br />
       Primero. Que el paciente disponga de las informaciones que vayan apareciendo a través de la exploración, análisis y pruebas relativas a su caso. Sin esas informaciones no podría participar a la decisión. Y que quede claro que nadie tiene más derecho que el paciente a la información sobre su propio cuerpo. Una información que además paga.       <br />
              <br />
       Segundo. Se trata de una exigencia, un requisito: Que el paciente disponga de los elementos de formación suficiente para desenvolverse en la semántica médica. Es frecuentemente el caso, gracias a entre otros a internet y a una difusión mayor de los conocimientos médicos entre personas de cierto nivel cultural. La codecisión que reclamo debe ser proporcionada a esos conocimientos. El médico no tiene que ser un profesor de medicina.       <br />
              <br />
       <b>Un obstáculo: el miedo a la claridad</b>       <br />
              <br />
       Lo más importante que se ha de apuntar aquí es que hay médicos que temen que se les pueda enjuiciar en su real valor profesional. Para evitarlo envuelven conscientemente sus palabras  en el misterio de una terminología oscura. (¡ Y qué satisfacción para algún histérico paciente  la de padecer de una dolencia con un nombre exótico a consonancia anglosajona o tal vez griego!). Otra maniobra con la que se protegen algunos médicos es la de crear distancias. Para ello  interponen al paciente  barreras de enfermeras jefes y subjefes, secretarias y ayudantes. Misterio y distancia, son dos viejas artimañas empleadas por  la alta dirección de las empresas en las relaciones con sus subordinados. Un fenómeno que se está extendiendo en el mundo de la medicina, paralelamente a la tecnificación. Cuando debiera ser al revés. Debiera haber más tiempo para ocuparse de la dimensión humana de la tarea.        <br />
              <br />
       Pero ese fenómeno del alejamiento entre médico y paciente no tiene nada de extraño. La medicina está corriendo el peligro de dejar de ser una vocación para convertirse en una empresa, en un comercio. Un comercio en el que demasiado frecuentemente se vende aire. Esa es la verdad. Por más que seamos infinitos los ex pacientes agradecidos a nuestros amigos médicos y a la medicina contemporánea. Una ciencia que tanto debe, todo hay que decirlo, al generoso y nunca bien remunerado trabajo de hombres de ciencia en campos como la biología y la física.       <br />
              <br />
       <b>Otro obstáculo: el maldito dinero</b>       <br />
              <br />
       Muchos médicos no informan al paciente, o no lo informan suficientemente, porque compartir información y explicar las decisiones  toma tiempo,  y ellos no pueden perder tiempo. Nunca más verdad aquello de que “time is money”. En esta profesión médica como en otras, el dinero está socavando valores, carcomiendo las profesiones.  No hay justificación económica posible para que  algunos profesionales de la medicina ganen miles de dólares por hora. Frecuente, amigo lector. (Ni que fueran prostitutas o futbolistas).  Ni hay tampoco se justifica que midan y escatimen por razones de tiempo, léase de dinero, las explicaciones debidas y la motivación del paciente para que siga la terapia que se le propone. Hay que explicar, porque, finalmente, eso de la infalibilidad sirve para la gente con fe de carboneros. Y exigir una fe ciega es arrogancia estúpida e infundada. Y falta de respeto a las personas.       <br />
              <br />
       <b>Precisiones finales</b>       <br />
              <br />
       Un deber de justicia es poner las cosas en su punto y evitar generalizaciones.       <br />
       El paciente de que hablo es una persona excepcionalmente cultivada e inteligente, pero en situación de inferioridad a causa de sus dolencias.       <br />
       El médico al que me refiero, pequeño dios de una clínica, es un personaje excepcionalmente arrogante. Luego, probablemente, poco inteligente.       <br />
       Pero hay un gran pero. Ni todos los pacientes cumplen las condiciones requeridos para entrar en un proceso de codecisión plena.  Ni todos los médicos son arrogantes.       <br />
       Lo grave que es que estas situaciones de violación de derechos elementales, lleguen a poderse producir. Algo falla o falta en los contrapoderes sociales.       <br />
       Porque no hay que olvidar que las tentaciones del  poder y del dinero son tan difícilmente resistibles como el apetito sexual.        <br />
       Ultima nota: Que Sanidad vigile el respeto a la ética en la práctica médica. Y que sancione severamente las trasgresiones. Es una urgentísima necesidad. Más que ocuparse de los hábitos sexuales de los ciudadanos. Por favor.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/INALIENABLES-DERECHOS-DEL-PACIENTE-A-LA-INFORMACION-Y-A-LA-CODECISION_a47.html</link>
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   <title>NEGOCIACIONES INUTILES</title>
   <pubDate>Fri, 17 Sep 2010 09:22:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   ¿Negociar, cortar, dejar correr?¿Quién se ha creído que las enésimas sesiones actuales de negociación convocadas por Obama traerán la paz final entre israelitas y palestinos? En el seno de la familia como en la política o en las relaciones de trabajo, es bueno saber en qué casos y momentos hay que cortar en seco. No siempre se puede saber de inmediato. Y es necesaria una buena dosis de lucidez para saber cuándo es oportuno cortar. Las reflexiones que siguen pueden ahorrarnos tiempo y quizás decepciones y sinsabores.     <div>
      <b>Negociar</b>       <br />
              <br />
       La negociación, en el sentido estricto de término, se aplica en situaciones en  las que se  intercambia  algo concreto, positivo y tangible (una casa, una empresa, un coche, una patente de fabricación, et.).        <br />
       Pero también se negocia para crear ambientes de  buena voluntad que permitan llegar a un modus vivendi en la pareja o en la oficina, o entre países aunque sólo sea para un ir tirando. Es parte del negociar, el hacer aceptar ideas y facilitar acercamientos de voluntades que hagan posibles la convivencia y eventuales futuros intercambios. Pero hay que subrayar que sin una convergencia aunque sea mínima en una base de ideas o de valores comunes aceptados por ambas partes, no hay apalancamiento posible para negociar, ni hay cimientos para construir nada serio y permanente.       <br />
              <br />
       <b>En las escenas  políticas nacional e internacional </b>       <br />
              <br />
       Estamos viviendo largos y penosos conflictos que requerirían negociación. El lector los conoce de sobra  y citar ejemplos sería más que superfluo. Lo que hay que ver y examinar es si en tal o tal situación particular y concreta la negociación es pertinente o si negociar en esas circunstancias es perder el tiempo.       <br />
       La pregunta sobre la oportunidad de continuar negociando se plantea también, frecuentemente, en el ámbito de la familia, entre marido y mujer, padres e hijos. O si hay que plantarse de una vez.       <br />
       ¿Hay que zanjar o seguir prolongando situaciones de conflicto latente? Ejemplo: en prolongadas situaciones de tensión que terminan en divorcio.       <br />
              <br />
       <span class="dq_open">«</span>&nbsp;CASOS BANALES DE NEGOCIACIONES INUTILES&nbsp;<span class="dq_close">»</span>       <br />
              <br />
       <b>Cuando el objeto disputado es único e indivisible</b>       <br />
       En una negociación económica habitual, como la venta de una casa, la compra de un automóvil de segunda mano, etc.,…, no sólo el dinero es negociable, sino que pueden incorporarse en el paquete  ciertas ventajas laterales (garantías, facilidades de pago, etc.) como objeto de intercambio. Es decir que el objeto no es único. Y el dinero admite más y menos, es decir es fraccionable.        <br />
       Pero la negociación es imposible cuando el “enjuego” es único e indivisible. Un ejemplo muy simple-  Si dos mujeres se enfrentan por conquistar a un hombre (o viceversa dos hombres por una mujer), alguien ha de ganar, y alguien tiene que perder. O alguien flaquea, o no hay arreglo ni negociación posible. La persona no se parte en dos. Lo mismo sucede en problemas de independencia regional en los que se plantea una  situación parecida de indivisibilidad del núcleo de enjuego principal. O es sí a la independencia o es no.       <br />
              <br />
       <b>Negociaciones huecas</b>       <br />
       Otro caso de negociación inútil se presenta cuando los enjuegos están realmente huecos. Si el Otro no tiene nada que dar, tú no tienes nada que ganar por mucho que negocies. Inversamente, si no tienes nada que dar, porque el Otro no necesita de tí, - porque quizás haya un gran desequilibrio de poder; en ese caso el contendiente poderoso, si es lúcido e inteligente, no perderá su tiempo  contigo y sería vano que insistas en negociar. En esas situaciones, los procesos de negociación son de por sí  carentes de sentido.       <br />
              <br />
       <span class="dq_open">«</span>&nbsp;¿SON INFRANQUEABLES LOS OBSTACULOS A LA NEGOCIACION?&nbsp;<span class="dq_close">»</span>       <br />
              <br />
       <b>Lucidez</b>       <br />
       Empecemos por encontrar las verdaderas raíces del problema que no siempre son aparentes. Por supuesto que hace falta lucidez para saber lo que uno y otro realmente pretenden. Así como también para descubrir dónde se halla el núcleo duro de las resistencias reales para que cedan una u otra de las partes. Calibremos por tanto el espesor y consistencia de esas dificultades.       <br />
       Toda negociación encierra un núcleo central  que justifica el que se discuta o se dispute. No siempre resulta fácil identificar dónde está. Sin embargo podemos reducir la problemática al siguiente dilema: Las dificultades o son objetivas, es decir, debidas a una situación problemática,  o son subjetivas, es decir, debidas a la idiosincrasia de las personas intervinientes.       <br />
              <br />
       <b>Pura filosofía: No todos los conflictos tienen solución negociada</b>       <br />
       Es un grave error filosófico pensar que todo conflicto tiene solución negociada, estable y permanente. No es así. Al contrario, las necesidades y apetitos de los hombres, que siempre están ahí, nos llevan forzosamente a la competición y a la confrontación. A ello hay que añadir las dificultades de la comunicación entre las personas.        <br />
       Sólo la  racionalidad, la ética, el amor en sus diferentes formas, la civilización, la cultura, la ley y las instituciones, son capaces de limitar el enorme potencial de conflicto entre  personas y  grupos.       <br />
              <br />
       No nos ocuparemos hoy de cuándo es posible negociar y menos aún de cómo habría que hacerlo en cada caso.       <br />
       Vamos a restringir nuestro cometido.  Analizaremos más modestamente cuándo vale más quitarnos de la cabeza la idea de negociar. Porque si las dificultades para negociar fructuosamente fuesen infranqueables, sería vano insistir. En nuestra propia experiencia de vida, todos nos hemos topado con casos en los que es inútil, contraproductivo y poco inteligente persistir en querer negociar.       <br />
       Y aviso al lector que al escribir estas líneas estoy pensando en situaciones muy concretas y reales. Pero  le dejo a él imaginarlas  y aplicarlas a su situación (en Iberoamérica, en España, en EE UU, o en otros países) a medida que expongo mis posiciones de principio.        <br />
              <br />
       <b>Un esquema simplificado</b>       <br />
       Permítaseme un pequeño salto especulativo. En la estructura de la persuasión, o de la resolución conjunta de los problemas, subyace un silogismo implícito. Ni que decir tiene que las argumentaciones de la vida real nada tienen que ver con los silogismos. Pero si analizamos los procesos discursivos siempre son reductibles a la estructura lógica elemental del silogismo.       <br />
              <br />
       Un ejemplo simplista pero fácil de entender:       <br />
       <span class="u">Mayor</span>: <span style="font-style:italic">Se ha de condenar al que vulnera los derechos legítimos de un pueblo</span>       <br />
       <span class="u">Menor</span>: <span style="font-style:italic">En el caso de X  (léase el país  que se quiera)  hay violación de los derechos de un pueblo</span>       <br />
       <span class="u">Conclusión</span>: <span style="font-style:italic">Luego …</span>       <br />
              <br />
       Bajo la premisa mayor de ese silogismo hipotético e implícito subyace un principio universal, ley o norma, considerado como aceptable por todos, y consiguientemente por las partes contendientes.        <br />
       La premisa menor es un enunciado en el que se enjuicia y califica una situación particular, un estado de cosas que es  el contexto de la negociación.        <br />
              <br />
              <br />
       Para que el silogismo tenga vigor lógico es condición sine qua non, que se apalanque en ciertas coincidencias entre los actores: A saber:        <br />
       a)	Que existan valores, principios éticos, sentido de la justicia, etc. que puedan ser invocados como la premisa mayor implícita en nuestro razonamiento porque son comunes a las partes.       <br />
       b)	Que las dos partes acepten el enunciado de la premisa menor como reflejo de la situación. Lo que supone que los mismos datos y hechos, sean interpretados con objetividad por las dos partes. Si las interpretaciones fuesen radicalmente opuestas – ver caso Israel y Palestina en Gaza, el ataque a la flotilla, etc. – es que alguien, o los dos, se apartan de la objetividad en virtud de a prioris subjetivos. Así no hay manera de entenderse.        <br />
              <br />
       <b>Cuando no hay coincidencias posibles</b>       <br />
       En otro artículo, expusimos la necesidad absoluta que tiene el individuo de basarse en esquemas de pensamiento preexistentes y heredados para poder interpretar los hechos y mucho más las situaciones sociales e históricas. De esas herencias trasmitidas por las culturas dependemos absolutamente. En caso de visiones culturales antagónicas es imprescindible una dosis de espíritu crítico, es decir de inteligencia, es decir de relativismo cognitivo. No hay esperanza de llegar a  enjuiciar la situación de manera objetiva y mutuamente aceptable si les  falta a los oponentes un gramo de relativismo para cuestionar sus propias bases de razonamiento y admitir lo que en el Otro pude haber de objetivo, “la parte de razón del Otro”.  (Casos: de nuevo el conflicto israelo-palestino, los nacionalismos irredentistas, el jacobinismo, etc.)       <br />
              <br />
              <br />
       <span class="dq_open">«</span>&nbsp;CUANDO EL OTRO HACE LA NEGOCIACION IMPOSIBLE&nbsp;<span class="dq_close">»</span>       <br />
              <br />
       La negociación es imposible cuando existe una gran distancia, un foso, entre A y B, y ese foso es infranqueable. No hay puente levadizo que valga, por el que pudieran pasar las razones más concluyentes o los sentimientos o emociones (positivas o negativas) más intensas que ayudarían a persuadir.        <br />
              <br />
       <b>¿Qué actitudes personales lo impiden?</b>       <br />
              <br />
       a)	<b>Los ciegos</b>       <br />
       Los fanatismos religiosos y los fanatismos políticos impiden la relativización de las propias posiciones.        <br />
       Y eso es muchas veces un  problema de  formación o de inteligencia. La inteligencia  y el desarrollo mental es proporcional a la capacidad de poner en cuestión los propios constructos mentales, los juicios y los valores. En el capítulo de la ceguera entran en primer lugar los fanatismos religiosos e ideológicos. También las actitudes radicales como el machismo o el feminismo. Faltan la formación y/o el grado de inteligencia necesario para cuestionar y sobrepasar sus propios presupuestos. De igual manera la infatuación de algunos profesores, médicos, jueces,  y de otros que detienen indiscutibles posiciones de poder sobre los demás, les inhabilita para cuestionar los presupuestos en que basan su sistema de juicio y de valores.       <br />
              <br />
       b)	<b>Los que no quieren ver por mala fe</b>       <br />
       Estemos igualmente atentos a la mala fe. Es cosa distinta a la ceguera.  Estar en posición de cuestionar y sobrepasar sus propias premisas puede ser un problema de buena fe.  Porque la gente prostituye con frecuencia  la verdad a  los  propios intereses. Sin embargo, al que es de buena fe no le ciegan los intereses.        <br />
       Sí que hay gente con mala fe. Una mala fe tan clara evidente y desvergonzada como la que exhiben algunos personajes en los debates televisivos. (En España hay algunos ejemplares de mala fe sistemática en la emisión 59”, mala fe que demuestran con la cínica utilización de la mentira, las falacias lógicas, las desviaciones partidistas en la presentación e interpretación de hechos, la argumentación “ad personam”. Y otras sórdidas maniobras dialécticas).       <br />
              <br />
       c)	<b>Los egoístas incapaces de pensar en los demás</b>       <br />
       Nada, ningún intercambio, se puede esperar del Otro cuando nada lo mueve, ni razones, ni ética, ni sentimientos, sino que es sólo apetito de la ganancia personal lo que le motiva. No hay que perder el tiempo con esos voraces individuos.       <br />
              <br />
       d)	<b>Los que vienen con malas intenciones</b>       <br />
       ¿Quién puede aceptar negociar con alguien que viene con malas intenciones abiertamente o de manera camuflada?        <br />
              <br />
              <br />
       <span class="dq_open">«</span>&nbsp;Y CUANDO NEGOCIAR ES INSENSATO … ¿QUE HACER?&nbsp;<span class="dq_close">»</span>       <br />
              <br />
       Hay  veces en que se aconseja abrir el juego de la negociación con aperturas lentas, con cesiones limitadas y cautelosas para explorar si existen en el Otro disposiciones reales de buena fe y de inteligencia sobre las podremos apoyarnos más adelante. Vale. Pero sabiendo de antemano que hay personas con las que no sirve aquello tan cristiano de “donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor”.       <br />
       En toda circunstancia es preciso determinar lo antes posible si las dificultades para negociar son invencibles o no. Si no lo son, especialmente a causa de la persona que tenemos enfrente,  el juego de la negociación tal como se nos presenta, no puede ni debe ser aceptado. Y entonces cortar por lo sano.       <br />
              <br />
       Por consiguiente, una de dos opciones se nos abren:       <br />
              <br />
       1.	O <b>abandonar una batalla </b>en la que sólo se puede perder o en la que nada hay que ganar. Y aunque teóricamente hubiese  algo que ganar, hay que alejarse sin dilación cuando se está convencido de que el Otro, por ceguera  o por egoísmo, nunca abrirá la mano para ceder.       <br />
       2.	O la <b>solución de la firmeza</b>. (No hablo de violencia física). Hay quienes no entienden otro lenguaje que el de la fuerza o el despliegue del poder. ¿Qué se puede obtener de ellos con razonamientos o apelando a valores, a principios éticos, a la equidad o a los buenos sentimientos?       <br />
              <br />
       ¿DEJARSE HACER?       <br />
              <br />
       •	El <b>“buenismo </b>“con los vecinos molestos -y eso tanto en la política como en la vida- no es sano relativismo, es flojedad y tiene malos efectos. Relativismo y apertura muy bien, pero con energía para que el Otro no abuse. El diálogo, la tolerancia y la comprensión, y hasta el concepto cristiano del amor al prójimo, son actitudes perfectas, pero tienen un límite. A la larga nunca se arregla nada con el espíritu de Munich, cuando el adversario es fanático, tiene mala fe, etc. (El ejemplo histórico de las negociaciones sobre los Sudetes de Chamberlain y Daladier ante Hitler en 1939 lo demuestran. Cediendo no consiguieron sino retrasar la guerra de unos semanas).       <br />
              <br />
       •	<b>Cuando existe </b><b>una gran diferencia de poder</b>, en nuestra vida de todos los días, por ejemplo ante un médico, ante un funcionario público, un gendarme, etc.,  lo más prudente -y frecuentemente lo único que puede hacer -, es someterse e ir tirando para evitar males mayores. Los espíritus superiores no se doblegarán en su interior ante los abusos del poder, pero se someterán en apariencia porque tampoco hay que amargarse la vida con combates inútiles.       <br />
              <br />
       •	Otros casos de figura se presentan <b>en el seno de la familia</b>. Por ejemplo, cuando contra toda lógica, justicia y razón algunos padres, particularmente algunas madres, se someten a todas las voluntades de un hijo. En ese caso se someten porque sólo cuenta <b>la razón del amor</b>. ¿Tienen razón? Es una ley general de vida que la biología corfirma:&quot; las generaciones precedentes sobrepasen con mucho en altruísmo (inversión afectiva) a la generación siguiente&quot;.  Completamente normal.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/NEGOCIACIONES-INUTILES_a46.html</link>
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   <title>LA NUEVA CULTURA INSTRUMENTALIZADA POR LA POLITICA</title>
   <pubDate>Mon, 30 Aug 2010 01:30:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   En algunos momentos de nuestra Historia ha existido, como existe hoy también, una sediciente cultura en clara connivencia con determinadas ideologías políticas. La finalidad es domesticar las masas y arrinconar a la opinión disidente. Para ello, los medios de comunicación no dudan en fabricar imágenes e interpretaciones distorsionadas de la realidad social. Esa cultura instrumentalizada por la política es claramente antidemocrática en sus contenidos y en sus finalidades. Blas Lara     <div>
             <br />
              <br />
       <b>Cultura</b>       <br />
       Entendámonos. En su sentido amplio, la palabra cultura recubre un conjunto de interpretaciones del mundo y, sobre todo, de pautas de comportamiento. El hombre necesita orientaciones en su vida de todos los días para posicionarse, decidir y actuar en un mundo  complejo y azaroso. Si además religión y cultura entran en alianza, la independencia del individuo deviene casi ilusoria y la emancipación personal requiere un esfuerzo titánico del que muy pocos son capaces.       <br />
       En un sentido restringido, la cultura de una época son sus modos de lenguaje, su música, su arte, su saber literario. En fin, lo que siempre se ha entendido por cultura &quot;in recto&quot;.       <br />
              <br />
       <b>La nueva sociocultura</b>       <br />
       Digo siempre,  porque ahora  la cultura se ha convertido en un ectoplasma, una &quot;doxa&quot; colectiva, un estado de opinión, una &quot;sensibilidad&quot; como dirían algunos. En la gran paellera de la cultura nueva se ha echado de todo: En primer lugar una buena dosis de relativismo nietzscheano para eliminar el gusto rancio de los valores tradicionales. Relativismo moral pero no negro y nihilista, sino muy aligerado con  la frivolidad, la movida; más diversión, más ecoturismo, un bouquet de dogmas políticos, una dosis de candoroso buenismo en política interna y externa,   y ante todo nuevos y simplistas credos democráticos. Todo ello removido y agitado por algunos medios de comunicación televisivos y radiofónicos.        <br />
       De esta manera, lo cultural, en su versión de contrabando, se convierte en político-socio-cultural.       <br />
       A esta nueva forma de cultura, la llamaré “neocultura” para entendernos. Se venden como cultura, un cine que de ninguna manera refleja nuestra realidad social, la tontería intrascendente de muchos programas de televisión y una banalidad sin límites en el lenguaje, tanto en los medios como en la calle, en subasta permanente para ver quién es el más grosero. Ese será el más gracioso y el más listo. A la altura de los niños de siete años dándoselas de mayores en el patio de la escuela.       <br />
              <br />
       <b>Los problemas centrales son otros</b>       <br />
       Nuestra sociedad española de hoy está aquejada de males graves, muy graves,  como el paro y una crisis endémica de la que vamos a tardar mucho tiempo en salir. Más durablemente nos afligen otras crisis en profundidad como la crisis de los valores que socaba los fundamentos de nuestra vida en común, la familia y el Estado.        <br />
       Ese es el centro de lo que debiera ser el debate social. Pero no se preocupen. Aquí no hay problema. Para curar nuestros males disponemos de un cataplasma universal que es la cultura, en su versión irrisoria de hoy, la neocultura.        <br />
              <br />
        LA CULTURA,  PRETEXTO Y TERGIVERSACION       <br />
       Pan y circo, decían los romanos. Hoy le basta al pueblo con cultura de  circo.  Cultura festiva y carnavalesca, como la de los días del orgullo gay,  versión        <br />
       amable - acomodada al aire del tiempo- de las grandes paradas militares de nazis y fascistas. Sin olvidar el montaje mediático de los multitudinarios fervores en honor de los héroes deportivos. Otro opio del pueblo del que la política hizo uso en otros tiempos hoy denostados. Otros tiempos, pero siempre con la misma idea de descerebrar a las masas.       <br />
       Los hombres políticos están ahí para inventar sentido a las cosas. Ese sentido es la médula de una propaganda destinada a comprar adhesiones.       <br />
       Lo grave es hacer propaganda adulterando la realidad, alisando con descaro sus perfiles hirientes y dolorosos.  Y vendiendo un slogan: ¡Aquí todo va bien y viva la fiesta, porque podemos pagárnosla!.        <br />
       En esa labor, los forjadores de las doxas colectivas se han  apoderado del lenguaje a través de la prensa y las televisiones artífices permanentes de la opinión pública. Se falsifica el sentido de las palabras.        <br />
       Es muy significativo el mal uso de la palabra &quot;democracia&quot;, uno de los conceptos-claves en las sociedades occidentales contemporáneas.        <br />
       Pues bien, ahí tenemos a la obra a los mercenarios de la ideología redefiniendo lo que es democrático y lo que no lo es. Una apropiación semántica vergonzosa. Por dar un ejemplo concreto: hay que ver con qué furor han tachado de antidemocráticos a quienes han querido debatir sobre la oportunidad de las mencionadas gays parades, que aparte de ser objeto de la carcajada universal, debieran ser un serio tema de debate.       <br />
              <br />
       <b>La neocultura es una religión</b>       <br />
       La nueva cultura se reviste de formas religiosas. Tiene su alto y bajo clero, fervientes apóstoles que tergiversan todo, inventando falsos focos de interés para el pueblo. Pregunto y espero no equivocarme demasiado: ¿Qué interés fundamental tienen hoy para ese pueblo, y para el 20% de parados, tanto arte contemporáneo, tantos museos de arte moderno, tantos óscares y goyas, tantos polideportivos en las aldeas, el almodovarismo y las penélopes, etc.? Y ese aire de nuevos ricos parvenus que nos ha hecho creer que somos; tan espléndidamente dadivosos con la miserias lejanas, y tan poco conscientes de la magnitud de la propia miseria.       <br />
              <br />
       Pero cuidado con disentir y criticar, porque a los  que apartan de la “orto-doxia”, ( en traducción hodierna de las raíces griegas sería “lo políticamente correcto”), a esos heterodoxos se les cuelgan sambenitos como hacían los inquisidores de antaño. Para esa labor, ahí andan siempre alerta, como el brazo armado de lo políticamente correcto, unas escuadras de pseudointelectuales, mercenarios bien remunerados, al servicio de la opinión correcta. Dispuestos a cebarse, con el humor y la irrisión, contra  cualquier oponente a la doxa que manifieste opiniones desviantes.       <br />
              <br />
       ¿QUIERES EMPLEO? TOMA NEOCULTURA       <br />
       Eso es política. Ante la tragedia del desmoronamiento del empleo, se ve poca reforma estructural. Todo lo que se ha sabido hacer es crear batallones de agentes de desarrollo, de acompañantes sociales, de empleos ficticios de jóvenes para encuadrar minorías, etc. etc.   Y promover el fútbol que se convierte en preocupación mayor de la población. La euforia ha sido tal tras el triunfo en el Mundial que hasta los viejos vuelven a recuperar su perdido vigor para hacer el amor.  (¡Emotiva información que ha difundido el Canal Sur de Andalucía!). Nota de estilo: digo hacer el amor. ¡Qué cursilería! Hoy se habla más claro, en el lenguaje de la neocultura.       <br />
       Entre tanto, la desdichada oposición al gobierno no tiene contrapropuesta cultural que ofrecer al pueblo como alternativa. Una nueva filosofía para nuevos tiempos. Absolutamente nada de eso que hemos definido como cultura ni en el sentido amplio, ni en el restringido. Es desolador. Son incapaces de ir más allá de unos planes económicos cuya eficacia queda por probar, mientras que lo que hace falta es una auténtica refundación, una &quot;Restauración”. ¿Se acuerdan de la Historia? ¡Pobre e intelectualmente harapienta oposición!        <br />
              <br />
       En la memoria de todos está una época reciente en la que la política de otro signo se adueñó de la cultura durante varias décadas. Pero que quede claro: Hoy por hoy, de este auténtico estado terminal de nuestra democracia,  el mayor responsable es el partido en el poder, sea cual sea su sigla. Responsable por haber hecho de la cultura un instrumento de domesticación de las masas. La cultura debiera ser, a través del arte y de la música, de la bella escritura, del hondo pensamiento filosófico, un luminoso camino del hombre hacia el centro de sí mismo, para encontrar allí, en su intimidad, las razones personales del pensar y del hacer y simplemente de vivir.        <br />
       No es así. La cultura confiscada por la política se ha convertido en material de consumo, en droga colectiva. Que masifica, despersonaliza y, claro está, es inmisericorde con el disidente.       <br />
              <br />
       <b>Concluyo con un silogismo</b>       <br />
              <br />
       Si democracia es libertad de pensamiento y de expresión para cada uno,        <br />
       y si lo contrario de la democracia es el fascismo …       <br />
       <span style="font-style:italic">Díganme, ¿con la neocultura en manos de la política, no estaríamos de nuevo ante fascismo puro?</span>       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/LA-NUEVA-CULTURA-INSTRUMENTALIZADA-POR-LA-POLITICA_a45.html</link>
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   <title>GANAR YO AUNQUE EL OTRO PIERDA</title>
   <pubDate>Sun, 01 Aug 2010 01:18:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   ¿Es legítimo ganar en detrimento del otro?     <div>
             <br />
       Las ganancias excesivas van casi siempre en detrimento directo o indirecto de otro u de otros. La cuestión de si es legítima o no la ganancia sin techo ni limitaciones es difícil de responder en teoría. Pero es muy importante para la práctica porque cada día se nos presentan situaciones que vamos a resolver mejor o peor en función de nuestra manera de juzgar lo que es legítimo y lo que no lo es.       <br />
              <br />
       Hay dos posiciones extremas. Por un lado,  la de la voracidad por ganar; voracidad que no se detiene ni ante nada ni ante nadie. Por otro  la de la bondad evangélica que te dice que al que te pidió tu chaqueta, porque tiene frío, le des también tu camisa.       <br />
              <br />
       ¿Cómo juzgar cuestiones  concretas y  tan delicadas como la de la limitación de los beneficios o ganancias comerciales? Ganancias que, si son excesivas, redundan en detrimento del público.  Los legisladores no pueden ni quieren frenarlas o regularlas estrictamente. O porque no lo conseguirían, o por a prioris ideológicos.       <br />
              <br />
       Tendría que existir una medida, unas respuestas, unos principios  basados en consideraciones ético-filosóficas para podernos posicionar al menos sobre el plan teórico. Y también para que podamos aplicarlos en la práctica cotidiana.       <br />
              <br />
       <b>“Quítate tú, para que me ponga yo”.</b>       <br />
              <br />
       Hay quien no tiene rubor en llevarse la mejor parte ignorando a los otros;  ni en sentarse en los mejores asientos en un espectáculo, o en el autobús;  ni a buscar lo mejor para sí mismo (pagando o sin pagar, eso es casi secundario). A los demás que les zurzan.       <br />
              <br />
       Tendría que haber un límite, si no,  la sociedad se convertirá, y se está de hecho convirtiendo, en un mundo de lobos depredadores.       <br />
              <br />
       Tristes constataciones: la ausencia, la liquidación del amor, la ya trasnochada consideración por el otro, y hasta  el descrédito de las formas simples y espontáneas de cortesía social, como el  anacrónico “pase usted primero”.        <br />
       A la misma cadencia, el romántico amor conyugal de nuestros abuelos va derivando hacia una forma de partnership (partenariado) en el que se intercambian entre los cónyuges servicios y prestaciones de varias clases.        <br />
              <br />
       <b>Entre dos posiciones extremas</b>       <br />
              <br />
       Entre las dos posiciones extremas, esquemáticamente hablando, entre Jesús y Darwin, entre el don total y la competición sin freno, existe una amplia gama de estrategias y  tácticas. (Por hoy vamos a dejar las tácticas de las que hablaremos ampliamente otro día).       <br />
              <br />
       Las varias estrategias posibles se juzgan y se evalúan  en función de dos criterios mayores que son la eficacia y la ética.        <br />
       Eficacia quiere decir obtener mejores resultados, acarrearse ventajas. En ese sentido hay estrategias que son más productivas que otras según quien se tenga enfrente. La eficacia de una estrategia dependerá en gran parte de la personalidad del otro.        <br />
       La ética  por el contrario es esencialmente un asunto personal, una opción de cada uno de nosotros.       <br />
              <br />
       <b>Etica es primero evitar la injusticia</b>       <br />
              <br />
       Al hablar de ética, nos encontramos inmediatamente con una noción preliminar de hondas raíces filosóficas: la justicia, que es lo primero que se ha de exigir del comportamiento ético. (Para no volver sobre un tema como la justicia de tan amplias ramificaciones - y que ya he tratado en mi blog (1) – me limito a considerarlo exclusivamente desde el punto de vista de la teoría de la negociación).        <br />
       Lo que es justo puede definirse en términos del cuarto axioma de Nash, el de la simetría o “intercambiabilidad” de los dos agentes. Para decir las cosas simplemente, en realidad este axioma no es sino otra manera de expresar un viejo adagio: “no quieras para el otro lo que no querrías para ti”. Eso es el intercambio de agentes.       <br />
       El ejemplo escolar clásico fácil de entender. Se ha de distribuir una tarta entre dos hermanos Pepito y Juanita que quieren que su pedazo sea lo mayor posible. La regla clásica dicta que sea uno cualquiera de los dos quien corte la tarta y que sea el otro el que escoja primero su porción. Así la repartición será  absolutamente simétrica y justa. Ese procedimiento implica que los dos agentes personas sean intercambiables.       <br />
              <br />
       El criterio de repartición justa en la vida real es generalmente no tan claro ni fácil de aplicar como  en el ejemplo de la tarta. (Sobre él reflexionaremos otro día en este blog).       <br />
       Pensemos por ejemplo en el  precio de venta de un producto. La cantidad que paga el consumidor final, se la distribuye una larga serie de personas, el o los productores, el distribuidor, el que financia la operación, el vendedor último,       <br />
       El criterio de repartición justa entre todos los beneficiarios plantea un problema extremadamente complicado. Si cada uno empuja por su parte, habrá guerra entre ellos. Y es de temer que salga pagando el consumidor final y que haya presión para que se le estruje el bolsillo hasta el máximo. Parece como si fuera legítimo ganar lo más posible, aunque sea en detrimento del otro.       <br />
              <br />
       En resumen. Ganar a costa de otros tiene que tener unos límites que el día de hoy no están clara y justamente establecidos, ni teórica ni prácticamente. Beneficios como los de la banca, o los de ciertos servicios públicos como las comunicaciones, particularmente en tiempos de crisis, son comparativa y absolutamente injustos, inmorales y destructores de los valores profundos de la sociedad.       <br />
              <br />
       <b>La ética es un ingrediente fundamental de la cohesión social</b>       <br />
              <br />
       Todo no puede ser ganancias en esta vida. La competición espolea y crea riquezas. Eso queda más que entendido.       <br />
       Pero no es el interés, sino el amor el ingrediente último de la cohesión social. El amor se presenta bajo diferentes formas (2), pero lo que es cierto es que es absolutamente indispensable para que la sociedad humana funcione. La sociedad, es decir, el matrimonio, la familia con sus relaciones entre padres e hijos. Los amigos. Hasta un país, que va a pedir en casos de invasión extranjera, el sacrificio último de la vida a sus ciudadanos en nombre del amor patrio; es decir de una nación, una lengua, una historia y unas tradiciones comunes.        <br />
              <br />
       Las sociedades centroeuropeas, donde el amor está desapareciendo, son sociedades miserables para vivir.        <br />
       Ejemplos, los hay múltiples y nada edificantes.        <br />
       Una encuesta realizada hace unos años en un país europeo, revelaba que el 13 % de los encuestados no sabía si sus padres, mayores, vivían aún o no.        <br />
       Cuando el cónyuge sufre un accidente o padece de una grave enfermedad se le abandona y cada uno vive su vida, ya que el lazo que les unió es un contrato que la parte doliente no puede satisfacer.        <br />
       En los comportamientos de la vida de todos los días, el egoísmo ya no se encubre, porque no avergüenza. Nadie se ruboriza de escoger con el mayor descaro lo mejor para sí mismo.        <br />
              <br />
       Ante tales actitudes y comportamientos …       <br />
       Aún admitiendo justificaciones filosóficas para el más desaforado relativismo ético. Aún justificando, si eso fuese posible, la total evaporación de los valores, por falta de fundamentación, <span style="font-style:italic">¿en qué quedaría la elegancia del espíritu? </span>       <br />
              <br />
       <b>La estética por delante de la ética</b>       <br />
              <br />
       En última instancia, la estética quizás sea la forma más refinada de la ética, sin que necesite como la ética cuestionables fundamentaciones filosóficas o biológicas.        <br />
       El gesto de generosidad con el otro sin exigir reciprocidad es simplemente bello. Como el amor de una madre hacia su hijo. Y es fundador y cimiento de la sociedad.       <br />
        Volviendo a la pregunta inicial: ¿Es legítimo ganar en detrimento del otro?       <br />
       Es ciertamente legítimo vencer en una competición deportiva, aunque sea el boxeo, porque ambos aceptan libremente unas reglas precisas del juego y sus consecuencias. Nunca es legítimo demoler al otro.       <br />
       En la lucha económica, en las interacciones sociales de cada día, cuando no hay reglas de juego o cuando son imprecisas, cuando ganar supone despojar al otro, destruirle o aniquilarle, ni hay justicia, ni hay ética, y menos aún elegancia. El egoísmo es inelegante, es villano.       <br />
              <br />
       NOTAS       <br />
       (1)    De lo justo y de lo injusto (2): relativismo moral. En www.tendencias21.net/negociacion  15 de marzo 2009       <br />
       (2) Las muchas formas del amor.        <br />
       •        Para los griegos, maestros fundadores de nuestra cultura: agapé, filía, eros.        <br />
       •        Traducciones actuales:  Pasión, escucha del otro, empatía y simpatía, tolerancia, corrección y cortesía. Amor de amistad. Amor a la patria, a la familia, al grupo. Y el amor físico. ( Un ejemplo de las varias formas del amor es el amor conyugal que se transmuta con el paso del tiempo. Probablemente se trata de un proceso de maturación).        <br />
       •       La caridad, agapé,  para San Pablo, un personaje tan importante para comprender dos milenios de cultura occidental,   agapé es una forma de búsqueda de Dios.       <br />
       •        Patria, viene del latín “patres”. Amor a los padres, al pueblo en el sentido étnico, a los ancestros que reposan en nuestros cementerios.       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       b[
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
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   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/GANAR-YO-AUNQUE-EL-OTRO-PIERDA_a44.html</link>
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   <title>BONDAD,  PODER O FAIR PLAY  (I)</title>
   <pubDate>Tue, 06 Jul 2010 19:06:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   En situaciones concretas y con miembros de la familia, con los amigos, en los negocios, ¿qué actitud de principio mantener? ¿La del perdón, la bondad, la empatía, o la de la firmeza y el despliegue del poder y la fuerza de que se disponga?     <div>
             <br />
       Argumento práctico en favor de la estrategia de la bondad: Más se consigue con una  gota de miel que con un barril de hiel.       <br />
       Argumento más metafísico en favor de la estrategia del poder: La ineluctable e inmisericorde ley de lucha en la vida. Como decía Nietzsche haciendo la apología de poder: “Cada vez que encuentro la vida encuentro una voluntad de poder”.       <br />
        Por convicciones personales, algunos intentamos mantener unas actitudes de principio en nuestras relaciones con los demás. Pero no siempre es fácil ser consecuente con nuestras normas de vida. ¿Pueden tener valor absoluto esas normas?       <br />
              <br />
       EFICACIA VERSUS ETICA       <br />
       ¿Qué es más eficaz en las relaciones entre personas, la empatía o la fuerza del poder?       <br />
       Se dirá con razón: la eficacia es una cosa, la ética otra.        <br />
       Conocemos personas para las que sola la eficacia cuenta, y hasta puede que nos hayamos cruzado con alguna que otra rara avis para quien de verdad, y no de palabra, sola la ética cuenta.        <br />
       La pregunta de hoy es si tiene sentido asumir una regla general de vida.        <br />
       Una tal actitud -  de hecho una metaestrategia - es la del Sermón de la Montaña, el mensaje cristiano del amor universal. No el ojo por ojo y el diente por diente,  sino ofrecer la otra mejilla al que da una bofetada.       <br />
       ¿La empatía puede ser regla de vida? En nuestro tiempo hemos elevado al estatuto de  héroes de ejemplaridad universal a personas como Gandhi, o la Madre Teresa.        <br />
       En el plano de la teoría, pocos admitirían el poder como regla general de comportamiento. Porque nadie va a considerar como universalmente  ejemplares a hombres que han ejercitado el poder como Napoleón, y menos aún a Hitler o a Stalin. Ni siquiera a Henry Ford. Pero cunde mucha hipocresía. Detrás de muchas ventanillas, debajo de muchas togas, uniformes y batas blancas, laten dictadorzuelos en potencia que usan cuanto pueden su particular parcela de poder.       <br />
              <br />
       <b>Las formas bastardas del amor </b>       <br />
       La tan luminosa y limpia noción de amor cristiano y de bondad es como el cristal. Se empaña fácilmente.        <br />
       No se la debe confundir con las actitudes de paños calientes blanduchas o paternalistas.        <br />
       La bondad no debe ser un fácil camuflaje para la cobardía. Hay gente que no son malos, porque serlo no está a su alcance. Se necesita un cierto grado de inteligencia y de coraje para jugar a la larga el papel del duro.       <br />
       La bondad puede también ser un tapujo para la pereza. Una forma barata de no comprometerse con la vida.        <br />
       (Una curiosidad lingüística: la palabra “pánfilo”, viene del griego “pan” y “filos”, es decir, el que quiere a todo el mundo. La sabiduría popular la ha hecho deslizar semánticamente hasta significar “ el bondadoso bobo”).       <br />
       Es absolutamente importante dejar bien claro que esas formas bastardas de bondad mal comprendida no permiten avanzar en la vida.        <br />
       Estoy pensando en el lema americano: “Getting things done”, que las cosas lleguen a hacerse. Cualquiera que haya ejercido responsabilidades en la empresa o en las instituciones públicas, verá de lo que hablo. Una persona responsable no puede permitirse, ni permitir a otros, ni debilidades ni desidia, si se han alcanzar los cometidos razonables en la sociedad y en la empresa. Y hasta en el seno mismo de la familia.       <br />
       Repetiré yo aquí, como tantos otros, la manoseada cita de Heráclito: “La guerra es el padre de todas cosas “. La creación de nuevas realidades económicas y empresariales requiere espíritu de lucha.       <br />
       Pero también es cierto que sería impensable una sociedad humana convertida en una jauría de lobos. Como también es éticamente inadmisible  la figura de unos pocos lobos en medio de un rebaño de corderos mansos, pasivos o adormilados. Figura que se acerca bastante a la realidad.        <br />
              <br />
       <b>Distinguiendo </b>       <br />
              <br />
       Bondad y poder, ¿son siempre compaginables en la práctica? ¿Pueden darse juntos en las relaciones entre personas?       <br />
       Habrá quien responda: en unas circunstancias lo adecuado es la bondad y en otras la fuerza.       <br />
       Quizás haya que considerar por un lado las negociaciones comerciales o políticas, y por otro las interacciones personales en el círculo familiar y social.       <br />
       Y habrá tal vez que distinguir también entre la moral del individuo y la moral de las colectividades.       <br />
              <br />
       <b>Conclusiones provisionales</b>       <br />
              <br />
       •       Adoptar como posición de vida la ley cristiana del amor es claramente no pertinente en determinadas ocasiones. Por ejemplo, ante el malintencionado, ante la persona de mala fe. Entonces no sirve el clavel contra el fusil.       <br />
       •       El panorama interior de las empresas y sus redes de relaciones entre colaboradores, nunca han sido tan degradadas  y tan tensas como lo son hoy. Muchos piensan que es efecto de la ley de la fuerza predicada por las Escuelas de Business Administration americanas y difundida en la empresa por los consultores del mismo origen.       <br />
       •       Un cierto grado de altruismo es necesario hasta en la empresa, aunque solo sea para facilitar la fluidez de las relaciones, fluidez necesaria para una eficaz colaboración entre empleados.        <br />
       •       En otro plano más radical. Ya se sabe que el amor desinteresado de los padres a los hijos es una precondición indispensable para la continuación de la vida. Para que el planeta tierra siga girando en torno a sí mismo.       <br />
              <br />
       <b>Por consiguiente …</b>       <br />
              <br />
       •       No se puede preconizar o prescribir el amor o la fuerza como reglas de vida universales y con valor absoluto para todo el mundo.        <br />
       •       Nadie tiene derecho a ejercer el poder sin cortapisas. Por el contrario, cada uno tiene derecho a optar por la generosidad sin medida - la más alta elegancia del espíritu- sin que por ello se le tache de imbécil.        <br />
       •       El término empatía me parece más adecuado que el de bondad o amor, porque estos últimos están contaminados.        <br />
       •       La noción de empatía puede más fácilmente entrar en coalición con la de energía,  sustituto menos nietzscheano y noción  más suave que la de ejercicio del poder.       <br />
              <br />
       ELEGANCIA Y JUEGO LIMPIO       <br />
              <br />
       Yo estoy por el fair play inglés. Es también una actitud general ante los demás, como la del amor cristiano o la del ejercicio  deshinbido del poder. No es un concepto tan radical. Es una posición más moderada, más realista. El “fair play o juego limpio” es un concepto deportivo de la vida en la sociedad. Una forma de aristocracia del espíritu.       <br />
       El juego limpio excluye la malicia. Pero acepta la obligada competencia al mismo tiempo que exige el respeto a las reglas del juego. Ganar a otro según las reglas es legítimo, incluso en boxeo. Aunque los golpes no sean precisamente manifestaciones de bondad. Pero aplastar sin misericordia al enemigo es “disgusting”, inelegante y por consiguiente inaceptable.       <br />
       ¿Cómo podría alguien no estar de acuerdo con esta noción de juego limpio? Argumentarían algunos que la vida no es un juego. Precisamente lo es en última instancia. La idea de juego conlleva un concepto metafísico de la existencia. Una suerte de cinismo, una relativización de los valores efímeros. Implica un sabio distanciamiento de las cosas, que además es tan útil para jugar racionalmente, sin dejarse llevar por emocionalidades malsanas y contraproductivas para obtener resultados.       <br />
       El fair play no es incompatible con la empatía. Se compite mientras se juega, pero hay cosas tan serias como la dignidad, el dolor y la miseria de los demás con las que no se puede jugar.       <br />
       La elegancia espiritual de jugar siempre limpio puede ser un ideal de vida. No tan extremista o utópico como la bondad universal o la lucha sin límites por el poder. Es más moderado, más realista. Más inglés también. Y es que nosotros, los europeos del sur, fácilmente nos revestimos de coraza y casco, y empuñamos la lanza quijotesca para defender las grandes nociones abstractas de justicia, amor del prójimo y caridad. Pero no nos engañemos. Esas sublimes actitudes las guardamos sobre todo para la teoría. Porque los criterios que gobiernan nuestra práctica del cada día no son tan gloriosos. De ahí una esquizofrenia radical en la estructura mental del homo ibericus. Me quedo con un modesto fair play, definitivamente, aunque sea british.       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
   ]]>
   </description>
   <link>http://www.tendencias21.net/negociacion/BONDAD-PODER-O-FAIR-PLAY-I_a43.html</link>
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   <title>¿Qué sentido tiene la ética en la interacción humana?</title>
   <pubDate>Sun, 02 May 2010 01:20:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Blas Lara</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Artículos]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
              <br />
       Es triste constatarlo, pero así es. La enseñanza clásica de la negociación está en principio desprovista de toda connotación  ética.        <br />
       Esto es particularmente verdad hablando de la Teoría de juegos, donde, en el intento de modelización matemática de la competición humana, no entra  jamás en consideración otra cosa que no sea &quot;la ganancia que Yo puedo obtener siguiendo tal estrategia o tal otra&quot;. No  interesa in recto  lo que el Otro puede perder o los daños de toda clase que para el Otro puede significar una pérdida. Incluso en los juegos cooperativos, la ganancia del Otro me interesa en tanto en cuanto lo que el Otro gane conlleva también una  ganancia para mí. Toda la jerga clásica: la filosofía win-win de Ury y Fisher, el   efecto de sinergia; o el mantenimiento de una relación permanente con el Otro, con vistas a futuras ganancias.       <br />
              <br />
       Dos interrogaciones se nos plantean. La primera y más importante es la incidencia de las restricciones y frenos éticos sobre nuestro comportamiento. La segunda es de orden moral: Cómo escribir, enseñar y construir saber, con inteligencia y sentido de solidaridad humana,  sobre temas de negociación e interacción.       <br />
              <br />
       <b>Etica y racionalidad</b>       <br />
       <span style="font-style:italic">¿Es racional la incorporación de los filtros éticos en el comportamiento?</span>       <br />
              <br />
       A lo largo de la evolución de las especies, la autopercepción del propio cuerpo se va amplificando en los animales, hasta la eclosión deslumbrante de la conciencia humana.   Con la conciencia aparece también la percepción emocional de los valores éticos. Estos valores vistos como entidades &quot;absolutas&quot; susceptibles de controlar en cada ocasión concreta, positiva y negativamente, la puesta en marcha o el freno de tal o cual programa de comportamiento.       <br />
              <br />
       Etica y racionalidad son algo que inhibe, selecciona o depura los comportamientos instintivos. Nace este filtro al nivel de la involución sobre sí mismo y la iluminación que supone en el cerebro la emergencia de la conciencia. En este sentido, la biología se asocia perfectamente a ese concepto amplio de racionalidad que aparece en el sentido kantiano de la obligación moral como praktische Vernunft (razón práctica).       <br />
              <br />
       Los reflejos éticos constituyen de nuevo un filtro para el hombre, y para la parte actuante de su cerebro, al mismo título que el de la racionalidad. Pero ¿dónde situar la ética en el cerebro?       <br />
       Con un sentido más restringida se habla en la Teoría de Juegos (y sus prolongaciones económicas). Es una racionalidad que prescinde de los valores y de la ética. Esta última racionalidad de se inscribe seguramente en esa corriente científica de la independencia absoluta de la ciencia; en la naturaleza absoluta y casi divina del saber como horizonte ilimitable, y en la asunción gratuita de su carácter aséptico y éticamente neutro. En función de estos a priori  los físicos desarrollaron primero la teoría y después las bombas nucleares. O los geneticistas entraron en la manipulación genética.       <br />
              <br />
       Afortunadamente,  nuestra época va tomando conciencia poco a poco  de los límites voluntarios que han de ser impuestos al desarrollo de las ciencias de la naturaleza. La cuestión  de los límites es probablemente más clara, y desde hace tiempo, en lo que se refiere a las disciplinas de las ciencias humanas. Por dar un ejemplo, ya Max Weber apuntaba que siempre hay un reverso ético en las ciencias económicas.       <br />
              <br />
       ¿Cómo puede un profesor justificarse moralmente de explicar a sus estudiantes, en el marco de las lecciones de  Teoría de la negociación, la manera de convertirse en agresores de los otros, en los verdaderos depredadores?       <br />
       Una primera y simple respuesta consiste en decirse que no hay que olvidar que los depredadores más o menos solapados existen por todas partes. No es posible vivir en sociedad ignorando la existencia de esa clase de personas. Hay que hablar de sus agresiones, y estudiar sus  artilugios y sus maniobras éticamente deshonestas.       <br />
              <br />
       Queda sin embargo aún abierta la verdadera cuestión: ¿Es éticamente compatible el jugar a ganar y estar en paz con la propia conciencia?       <br />
       Enfoquémosla desde tres perspectivas en pugna y en busca de equilibrio.       <br />
              <br />
       <b>La energía </b>       <br />
       <span style="font-style:italic">El aporte de energía </span>       <br />
              <br />
       Ningún principio, ningún prejuicio filosófico justifica el que ignoremos o neguemos la base animal de la especie humana. Hobbes escribió la tantas veces repetida frase (que viene de Plauto)  Homo homini lupus (El hombre es un lobo para todo hombre).       <br />
       Más aún: ciertas formas de bondad no son más que una máscara o artificio para camuflar la propia debilidad. Hay gente que es (o parece) buena porque ni su fuerza ni su inteligencia les permite ser otra cosa.       <br />
       Al menos cuando las finalidades perseguidas son honorables y dignas - y menos las del adversario- hay que entrar a fondo en el combate. Lo contrario es pereza o es mediocridad.        <br />
              <br />
       <b>La ética</b>       <br />
       <span style="font-style:italic">La corrección (fairness) con el Otro</span>.       <br />
              <br />
       Amor, juego o combate: he aquí tres aspectos del problema. El juego, en lo que tiene de deporte, no está ni más allá ni más acá de la ética. Cae fuera de ella. No se le aplican sus reglas por lo que el juego deportivo tiene de &quot;no verdad&quot;, de no serio. Pero no así la guerra o el combate.       <br />
              <br />
       Estamos ante un grave problema. Un campo en el que se confrontan todas las morales y sus posiciones diversas. Lo grave es que no podamos encontrar un sólido fundamento de la moral y que no encontremos justificación satisfactoria para un “imperativo categórico” del deber.       <br />
       No es lo mismo la actitud de Jesús que la de Mahoma o la de Buda. La moral de un Alioscha en Los hermanos Karamazov de Dostoiewski, o de un Francisco de Asís, no tienen nada que ver con el Oráculo Manual de Baltasar Gracián o con El Príncipe de Macchiavelli o con el Contrato social de J.J. Rousseau.       <br />
              <br />
       Uno de los  debates clásicos giraba  en torno a la bondad de los fines y al uso de los medios. ¿El fin justifica los medios? Recuérdese la moral comunista. Y en cuanto a la bondad en los medios, ¿es legítimo que uno se apoye en la imbecilidad del Otro, o como en el jujitsu, en la fuerza, el poder, en la ambición, en los villanos defectos del Otro?       <br />
       El Otro es también una persona. Y hasta puede que sea una pobre persona. No hay derecho a destruirlo psíquica o materialmente para satisfacer mi ambición por lo superfluo, o para satisfacer la vanidad de haber obtenido una victoria física o intelectual.       <br />
       Como, en el plano de la competición comercial, y en nombre del sacrosanto liberalismo capitalista, tampoco hay derecho a taparse los ojos ante las personas - como si fueran números- que sufren las consecuencias de las guerras comerciales despiadadas.       <br />
              <br />
       Para su estabilidad, para poder seguir adelante, el mundo tiene necesidad del ingrediente de la bondad. Pero también de inteligencia. Sin ellas la Gran Bola no da sus vueltas correctamente. Si nos guiamos solamente por nuestros instintos de depredadores la sociedad se convierte en un infierno. Jesús contra Darwin.        <br />
       Para el que ve las cosas desde el ángulo de la trascendencia, y no forzosamente desde una fe particular, la obra de Dios sobre la tierra es sembrar el bien, y nosotros debemos ser su prolongación y su instrumento.       <br />
              <br />
       <b>La inteligencia</b>       <br />
       <span style="font-style:italic">Buenos, sí. Pero no tontos</span>.       <br />
              <br />
       Si no hay razón para dejarse ganar por los otros en bondad y generosidad, tampoco para dejarse ganar en inteligencia. Hay una competición que es noble: la del trabajo. Como es noble el compromiso con los grandes ideales sociales y el empeñarse a fondo en batallas sociales por una causa elevada.       <br />
       Abrir los ojos, saber lo que sucede en torno a sí mismo, estar atento a las astucias de los otros, saberlas  interpretar e interceptar, es una forma superior de inteligencia. No hay que resignarse a ser el pichón sobre el que tira cualquiera.       <br />
       Yo puedo ser muy moral, pero el Otro no siempre lo es. Ni en cuanto persona, ni en sus objetivos, ni en sus tácticas de comportamiento negociador. En esos casos quizás quede justificado el uso de la inteligencia, y hasta quizás el de la fuerza, para defenderse o para alcanzar objetivos elevados.       <br />
       Las situaciones de interacción humana que se ofrecen a nuestro análisis, presentan una vasta gama de variaciones. La guerra militar es una cosa. La competición comercial o los conflictos de familia, son otra. Por ello, el negociador inteligente se dota de una panoplia de respuestas de un tenor ético en correspondencia con cada tipo de situación.       <br />
       Hay confrontaciones en las que las dos partes tienen su parte de razón, y los objetivos de los negociadores pueden ser tan honorables los de uno como los de otro. En ese caso, ¿por qué no aceptar la idea misma de una lucha honorable, que se mantenga dentro de un código de moralidad limitado por unas reglas? Es ese el campo de choque de dos inteligencias, con tal de que respeten unas reglas de juego que limiten los riesgos y el daño que se puede infligir al adversario.       <br />
              <br />
       <b>¿Cómo conciliar la ética, la energía y la inteligencia?</b>       <br />
              <br />
       La integración de las tres dimensiones del comportamiento humano da lugar a un dificilísimo equilibrio entre fuerzas contrapuestas. Es cómoda, sin duda, la visión simplista desde uno solo de los tres enfoques. Pero también es inaceptable.       <br />
       La ética, la energía y la inteligencia imponen ciertamente barreras y entredichos que no hay que traspasar. ¿Pero dónde se ha de situar el individuo y qué posición ha de tomar en el interior del campo delimitado por esos tres polos? ¿Es una cuestión de &quot;mesotes&quot;, (término griego que designa el término medio,  equilibrio o prudencia de posiciones intermedias. Como decía el viejo maestro Aristóteles (&quot;Pan metrion, ariston&quot;, lo mejor es lo mesurado)? ¿O, por el contrario, la ética es una posición de excelencia o &quot;acrotes&quot; como decía el mismo Aristóteles y apunta el filósofo Nicolai Hartmann?       <br />
              <br />
       Penetremos algo más en las contradicciones que la cuestión nos plantea.       <br />
       ¿Los valores que fundamentan la ética pueden ir contra el principio de la supervivencia? ¿Pueden erigirse contra esa ley universal (¿divina?) de la economía general de la organización de lo viviente que impone sobrevivir, tanto la especie como el individuo, gracias a la muerte y la destrucción de otros organismos inferiores?       <br />
       Por otro lado, los valores son, como decía Max Scheler &quot;objetos intencionales del sentir&quot;,  fundados en a priori emocionales. En términos más claros, puros sentimientos. El entendimiento es ciego a los valores.        <br />
       El sentimiento de lo que es bueno y lo que es malo, y hasta el sentimiento estético de la acción noble, ¿podrían ser la sola motivación para abandonar las actitudes egoístas, para sensibilizarnos al mal que infligimos al Otro cuando perseguimos ciegamente nuestros intereses personales?       <br />
       Un ingrediente de racionalidad comienza ya a aparecer desde el momento en que consideramos la dimensión social de la acción del individuo. El principio de la solidaridad humana es necesario para la estabilidad del mundo y para el bien de la especie, en contra tal vez del bien del individuo. No podemos aceptar la aparente lógica de ese evidente sofisma del capitalismo cuando pretende que hay que competir por ser ricos, porque &quot;haciéndonos ricos hay menos pobres&quot;.       <br />
       Se dan sin embargo con mucha frecuencia formas espurias de ética que son pura cobardía. Son más bien un refugio confortable para los que no se arriesgan participando a la lucha que impone la ley universal de la competición a la que hemos aludido anteriormente.       <br />
       Como también hay pretextos aparentemente éticos que inducen a algunas personas a actitudes peligrosamente mesiánicas con respecto a los demás. El mesianismo puede ser una variante sutil y refinada de narcisismo, además casi siempre es una autoexaltación totalmente irrealista  e infundado.       <br />
              <br />
       Las consideraciones que preceden muestran al menos la dificultad de atinar con una posición justa. No podemos tampoco olvidar que la moralidad es una cuestión personal. No porque no existan valores absolutos, que todos debemos respetar, sino porque sería estúpido ignorar el relativismo que impone la evolución de las normas éticas a través de la historia de las culturas.       <br />
       En suma, ni  imperativo categórico, ni siquiera una fundamentación religiosa con carácter universal. Optamos por la búsqueda permanente de una plenitud de sentido con la que llenar cada hora y cada interacción humana. La altura ética de los comportamientos viene de la conformidad con nuestra verdad ontológica de seres sociales, solidarios con nuestros compañeros de viaje sobre la tierra y en el tiempo efímero que vivimos. Lo que induce en la acción del hombre la jerarquía de los valores que nos motivan, una apertura a la trascendencia y esa plenitud de sentido a la vez ético y estético que le dan sabor y sustancia al cada día.       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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