Tener un nombre sencillo, fácil de pronunciar, ayuda a hacer amigos e incluso a obtener ventajas en el entorno laboral.
Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Melbourne, en Australia, y de la Escuela de Negocios Stern, de la Universidad de Nueva York.
Los investigadores analizaron cómo la pronunciación de los nombres puede influir en la formación de impresiones y en la toma de decisiones de la gente. Este análisis demostró que los individuos con nombres que se pronuncian fácilmente son más propensos a verse favorecidos en las promociones laborales.
Además, los candidatos políticos con nombres fáciles de pronunciar tienen una ventaja frente a sus competidores con nombres difíciles, y los abogados con nombres sencillos alcanzan más rápidamente puestos superiores en las jerarquías de sus firmas que otros, reveló la investigación.
Según los autores del estudio, esto se debe a que los nombres entrañan prejuicios sutiles de los que no somos conscientes, pero que afectan a nuestras decisiones o elecciones.
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