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Blog de Tendencias21 sobre el papel de la sociedad civil en el cambio global



El movimiento ciudadano autodenominado “Democracia Real Ya” ha despertado un enorme interés social. No sólo por la atención que le han prestado los medios de comunicación, sino también por el interés que ha suscitado entre los ciudadanos. Una vez celebradas las elecciones municipales en España, el interés se ha desinflado a gran velocidad. Sin embargo, se trata de un suceso político-social que merece la pena reflexionar a la luz de la filosofía política de la sociedad civil. En parte, el interés ciudadano ha estado impulsado por el eco en los medios. Pero, a su vez, también podemos decir que los medios le han prestado una enorme atención porque, sin duda, los periodistas, como ciudadanos “sensibles”, se han visto afectados individualmente por lo que ese movimiento ciudadano “parecía” o “pudiera” significar (o al menos por su capacidad de sugerencia). Han hablado de él porque les ha tocado alguna fibra “sensible”, alguna intuición de que detrás de lo que se estaba viendo podría estar latiendo algo importante (intuición que se ha ido perdiendo a medida que transcurría el tiempo y se ponderaba mejor lo que en realidad estaba pasando).


Democracia Real Ya: el movimiento del 15M o la spanish revolution. Consideraciones desde la filosofía política
A mi juicio personal, este movimiento es una confirmación de cuanto quiero defender en mi blog “Hacia un Nuevo Mundo”: a saber, que estamos viviendo en un tiempo histórico en que se está produciendo la emergencia progresiva del nuevo protagonismo de la sociedad civil. El 15M es, sin embargo, sólo eso: una manifestación, un síntoma de algo que está intentando nacer pero que todavía no tiene entidad, porque ni sabe cómo nacer, ni qué hacer para alcanzar la entidad que querría tener. Es la contradicción entre el querer, el saber y el poder. Este movimiento se mueve sólo dentro de un puro querer que ni “sabe cómo”, ni “puede llegar a algo”. Ni siquiera es un “querer” definido que tenga una idea clara de lo que quiere representar. Más bien se trataría de la intuición de un querer. Podríamos incluso decir que es un “querer” que hace aquello que nunca podrá conducir a dar realidad lo que se quiere (movilizar la sociedad civil). Pero su valor del movimiento 15M como un signo premonitorio más es muy claro, a mi entender: es un nuevo anuncio de que la sociedad civil está en proceso de emergencia hacia un protagonismo socio-político que podría cambiar el rumbo de la historia.

Recordemos primero una revisión breve de la historia de los movimientos civiles en los últimos años y pasemos después a proponer una valoración del movimiento que inspira este artículo: la Democracia Real Ya, el movimiento del 15M o la spanish revolution.

Nace el protagonismo autónomo de la sociedad civil

1) En los últimos veinte años del siglo XX, y en lo que llevamos del XXI, nacieron una gran cantidad de organizaciones civiles y movimientos ciudadanos de todo tipo. En ellos alentaba ya: a) el deseo ciudadano de convertirse en promotor y en gestor independiente de una variada gama de iniciativas necesarias que redundaran en el beneficio de la comunidad, b) la persuasión de que la organización socio-político oficial controlada por los partidos políticos no tenía la deseable eficacia de gestión, que debía ser suplantada y que la misma ciudadanía debía dirigir la resolución de sus inquietudes urgentes e inmediatas, y c) el sentimiento intenso, individual, ciudadano, pero también progresivamente compartido, de la indignidad humana y del sufrimiento extendido por doquier, hasta el punto de sentir la responsabilidad solidaria de actuar y hacer algo con urgencia y pragmatismo por la sociedad, algo que los partidos políticos llevan siglos diciendo que va a solucionar pero todavía no lo han hecho. Por tanto, en el primer nacimiento del movimiento de las organizaciones civiles recientes estaban ya presentes ya la angustia ante un estado de sufrimiento insoportable, la urgencia ante el protagonismo civil autónomo que debe comprometerse en aliviar ese sufrimiento y la desconfianza en los partidos políticos y en las estructuras sociales establecidas.
Javier Monserrat
01/06/2011

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La conjetura esencial de mi obra Hacia un Nuevo Mundo, comentada en este blog, es sin duda que el “proyecto universal de desarrollo solidario” que responde a la nueva sensibilidad ético-utópica de la sociedad de nuestro tiempo (el nuevo orden internacional que haría “otro mundo posible”), debería ser promovido por un movimiento de acción civil que denominamos Nuevo Mundo. ¿En qué debería consistir? Nuevo Mundo sería una novedad que asume y hace entrar en un nivel cualitativo superior los numerosos movimientos civiles hoy existentes. Pero, ¿es viable el nacimiento y organización de Nuevo Mundo? Nuestros argumentos y conjeturas teóricas nos dicen que sí. Es claro que, si Nuevo Mundo llegara a nacer y prosperar, su éxito dependería de los líderes civiles que hubieran afrontado el compromiso de promoverlo. Estos líderes deberían haber considerado fríamente la empresa, calculando las dificultades y los desafíos, pero asumiendo racionalmente que la magnitud inmensa de los resultados en beneficio de la humanidad merecen la decisión de comprometerse en la gestión social de Nuevo Mundo. La verdad es que, si se entiende qué podría significar Nuevo Mundo como movimiento de acción civil, no creo que pudieran hallarse otros proyectos que tuvieran una mayor grandeza moral.


Es obvio que el movimiento de acción civil Nuevo Mundo es, en este momento, una pura propuesta teórica formulada en el marco de un discurso en Filosofía Política. No tiene, pues, existencia real alguna. Por esto he encabezado este artículo apuntando a “qué debería ser”. Nuevo Mundo es, en efecto, un movimiento civil diseñado como conjetura cuya posibilidad se argumenta al considerar que existen numerosos indicios y señales de que la lógica de la historia pudiera estar llevándonos a la organización de un movimiento civil de las características de Nuevo Mundo, tal como he estudiado en mi obra Hacia un Nuevo Mundo.

¿Es esto así? ¿Qué debería ser Nuevo Mundo? ¿Qué papel debería jugar en la historia? Sólo si estas preguntas se responden correctamente se puede estar en condiciones de distinguir claramente que Nuevo Mundo no es lo mismo que otras organizaciones civiles ya existentes, o que otras propuestas hechas en los últimos años para intentar mejorar la situación del mundo, luchando solidariamente contra la pobreza (así los movimientos civiles, las ONGs, la propuesta del 0.7 destinado a combatir la pobreza, o la aplicación de la tasa Tobin encaminada a los mismos fines). Estas iniciativas son obviamente excelentes, pero no son lo mismo que Nuevo Mundo, aunque sí pueden ser consideradas muestras evidentes del nuevo protagonismo histórico creciente de la sociedad civil que se está abriendo camino. Su culminación histórica debería ser la organización de Nuevo Mundo, donde el movimiento civil naciente acabaría hallando el verdadero protagonismo que la lógica de la historia está promoviendo. Sería entonces cuando la sociedad civil estaría en condiciones de imponer al poder político el rumbo de la historia.

Sobre Nuevo Mundo hacemos algunas observaciones muy precisas. 1) Que responde a la lógica de la historia. 2) Que esta lógica histórica ha hecho emerger una nueva sensibilidad de la gente, una forma intuitiva de sentir cómo deberíamos combatir la indignidad humana apoyándonos en la libertad y en la solidaridad. 3) Que la lógica de esta nueva sensibilidad popular, propia del tiempo nuevo que vivimos, conduce por sí misma a delimitar finalmente con precisión (más allá de los primeros movimientos civiles premonitorios antes aludidos) qué debería hacerse para combatir la indignidad humana por la libertad y por la solidaridad: debería promoverse el proyecto universal de desarrollo solidario (proyecto UDS) que responde a características precisas. 4) Que Nuevo Mundo, como movimiento de acción civil, sería la forma más eficaz para promover el proyecto UDS. 5) Que para poder hacerlo Nuevo Mundo debería tener un conjunto de propiedades y características de diseño, digamos retóricamente “de ingeniería civil”, que le permitieran con pragmatismo, urgencia y eficacia real, llevar a la consecución de sus fines. 6) Que Nuevo Mundo no se identifica con ninguno de los movimientos civiles hoy existentes, aunque en todo caso los asume por elevación y los sitúa en un plano cualitativo superior: representa algo nuevo no ensayado hasta el momento, pero por otra parte exigido por la lógica misma de la historia. 7) Que Nuevo Mundo responde a un diseño perfectamente viable y posible, con toda precisión, tal como he mostrado en Hacia un Nuevo Mundo. 8) Que, si Nuevo Mundo llegara a existir, los resultados naturales de su actuación podrían suponer para la humanidad unos beneficios no comparables a los de ningún otro proyecto, ya que haría posible un nuevo orden internacional socio-político-económico, libre y solidario, comprometido finalmente en la lucha contra el sufrimiento y la indignidad humana. 10) Que, desde el momento en que se contempla la viabilidad intelectual del proyecto Nuevo Mundo (propuesto por los intelectuales), se convierte en un reto moral que pesa sobre aquellos que pudieran contribuir a su nacimiento, bien sea a partir de los líderes civiles o de organizaciones existentes que iniciaran el patronazgo del proyecto.

Por tanto, Nuevo Mundo debería ser un movimiento civil orientado exclusivamente a promover el proyecto UDS. Tendría, pues, una finalidad precisa y definida que excluiría cualquier otro objetivo camuflado. Sería por ello mismo universal, es decir, posible objeto de consenso de parte de hombres de toda condición –cultura, religión, o categoría social– y, por ello, extendible internacionalmente y universal. Debería, además, tener un diseño y una dirección que lo hiciera formalmente fiable. De todo ello, y otras muchas cosas, hemos hablado en Hacia un Nuevo Mundo.
Javier Monserrat
09/03/2011

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Hacia un Nuevo Mundo describe la filosofía y estructura funcional de la organización internacional de acción civil Nuevo Mundo hacia este nuevo protagonismo histórico emergente de la sociedad civil. La Filosofía Política comienza hoy a perfilarse: pero faltan los líderes civiles que sepan afrontar el riesgo de hacer nacer a Nuevo Mundo.


Sufrimiento, compasión y compromiso socio-político

Uno de los fenómenos sociales más importantes es la movilización actual de la sociedad civil a favor de un mundo más justo y solidario. La convicción de que otro mundo mejor es posible se ha extendido por todas partes, y el clamor universal por un Nuevo Mundo solidario, sin pobreza e injusticias, es hoy incesante. El concepto de Nuevo Mundo representa, ya desde el descubrimiento de América, el horizonte utópico de una vida mejor. La apelación a un Nuevo Mundo está hoy omnipresente y a ello hace referencia el título de Hacia un Nuevo Mundo, haciéndose eco de esta aspiración universal.

Este clamor social responde a una nueva sensibilidad ético-utópica emergente en la sociedad civil de nuestro tiempo, en la convergencia y superación tanto de la modernidad como del comunitarismo. Esta sensibilidad conduce a la configuración progresiva de los perfiles de un nuevo proyecto de acción en común para el desarrollo universal solidario y a las estrategias de gestión política que pueden conducir a promoverlo eficazmente. La lógica de la filosofía de la historia confluye hoy en la emergencia de un nuevo protagonismo histórico de la sociedad civil en la gestión eficiente que nos conduzca a un Nuevo Mundo.

Más allá de la obra asistencial de las ONG, la Filosofía Política establece el marco conceptual hacia un nuevo nivel cualitativo del compromiso de la sociedad civil con el Nuevo Mundo. La sociedad civil deberá organizarse eficazmente en un movimiento solidario de alcance internacional, no para sustituir sino para controlar al poder político y forzar el avance real hacia el Nuevo Mundo. Hacia un Nuevo Mundo describe la filosofía y estructura funcional de la organización internacional de acción civil Nuevo Mundo hacia este nuevo protagonismo histórico emergente de la sociedad civil. La Filosofía Política comienza hoy a perfilarse: pero faltan los líderes civiles que sepan afrontar el riesgo de hacer nacer a Nuevo Mundo.

Javier Monserrat
05/02/2011

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Me he referido repetidamente, en los dos inputs comunes para la presentación de los dos blogs (el blogHNM y el blogHNC), a mi libro Hacia un Nuevo Mundo y se han esbozado ya algunas de las ideas que desembocaron en su redacción. En nuestro tiempo se estaría fraguando un cambio transcendental que llevaría al nacimiento de un nuevo protagonismo histórico, a saber, el de la sociedad civil. Este protagonismo permitiría una nueva forma más eficaz en la lucha pragmática y urgente contra el sufrimiento humano. Sin embargo, ¿qué es exactamente lo que queremos decir? ¿En qué consiste mi análisis de la historia, pasada y presente, y mi propuesta para la historia en los años por venir? ¿Cuál es, en síntesis, la propuesta argumentada en Dédalo y en HaciaNM? ¿Por qué hemos llegado a conjeturar que nos hallaríamos hoy en un tiempo histórico excepcional en que la sociedad civil podría protagonizar transcendentales cambios socio-políticos? Mi intención en este input de presentación del blogHNM es la de ofrecer globalmente una visión intuitiva inicial del contenido de mis análisis y de mis propuestas socio-políticas en Hacia un Nuevo Mundo.


Honoré Daumier, La larga marcha de la humanidad
Honoré Daumier, La larga marcha de la humanidad
Sentir en toda su profundidad el drama de la tragedia humana en la historia personal y colectiva, que sigue viva minuto a minuto, día tras día sin cesar en un tormento psicológico terrible, me hizo preguntarme seriamente qué podríamos hacer para evitar esa inmensa cantidad de sufrimiento evitable, que se produce por hambre, pobreza, violencia, enemistad y enfrentamiento, guerras, enfermedades, explotación de unos por otros, esclavitud y frialdad humana, clasismo y miradas de superioridad de unos a otros, racismo, incomprensión religiosa, violencia religiosa, injusticias jurídicas de todo tipo, falta de respeto a los propios derechos, emigración, paro laboral, gente forzada a una vida sin dignidad, sensación de sentirse abandonado en una sociedad opulenta y rica que se deshace en autocomplacencia y en alabanzas infinitas de su propia grandeza democrática… ¿Qué podríamos hacer?

La sociedad civil debería asumir el control de la historia.

Mi punto de vista podría resumirse en pocas palabras. En la actualidad la mayoría de los ciudadanos tenemos un punto de vista humanista, promotor de la libertad y de la solidaridad que pudiera contribuir a eliminar el sufrimiento humano que depende de nosotros. En esta intuición coinciden muchos, ricos y pobres, clases medias, trabajadores y tecnócratas, empresarios y financieros. No son todos (ya que muchos continúan arrastrados por los fantasmas del pasado y otros están movidos sólo por egoísmo o por el entretenimiento alienado en la sociedad de consumo), pero sí es una mayoría creciente.

Tenemos la persuasión de que sería necesario un nuevo orden nacional e internacional que coordinara la libertad, personal y social, con la solidaridad interhumana. Lo que hoy en día se hace no basta. No podemos seguir con “más de lo mismo” por mucho tiempo, con injusticias, tensiones y enfrentamientos sin fin. ¿Cómo podríamos conseguir la promoción de este nuevo orden humanista?

La tesis que defendemos parece casi obvia: que ninguna vía parece más eficaz, urgente y pragmática, que la organización de la sociedad civil para lograr el control de la historia; es decir, para controlar la política nacional e internacional de quienes gobiernan el mundo.

Los países democráticos que dirigen las decisiones globales dependen del voto de los ciudadanos: por tanto, si estos se organizaran, con independencia de los partidos políticos, la sociedad civil organizada nacional e internacionalmente, correctamente liderada, podría negociar y condicionar una parte sustancial del voto de los ciudadanos al compromiso de los partidos en promover cierto tipo de políticas humanistas.

Pero, esta nueva organización de la sociedad civil, ¿sería posible? ¿Podría llegar a tener el grado de influencia masiva como para poder controlar la sociedad? Es evidente que sería muy difícil.

No obstante, lo creemos posible bajo tres condiciones: primero, el diseño del movimiento de acción civil encaminado a crear un Nuevo Mundo debería ser un proyecto de ingeniería socio-político-económica técnicamente correcto (no todo diseño iría adelante); segundo, los líderes civiles que dirigieran el proyecto deberían actuar en estrecho contacto con los intelectuales para conseguir precisamente que el diseño fuera correcto; tercero, este movimiento civil, llegado a un cierto punto de expansión, debería contar con un valedor social decisivo que permitiera su expansión exponencial, valedor que, a nuestro entender no podría hallarse sino en las religiones, en una actuación conjunta y solidaria.

Estamos persuadidos de que el cambio socio-político-económico promovido por la sociedad civil, para hacerse realidad y poder contribuir a la lucha contra el sufrimiento, debería ser viable. Las revoluciones sangrientas acaban por producir sangre y, en último término, son imposibles. Y un proyecto imposible, por inviable, no conduce a nada y puede producir el estancamiento de la historia, perdida por veredas sin salida y sin destino racional. El cambio promovido por la sociedad civil debería ser una revolución blanca. En el fondo debería ser un cambio que a todos interesara porque promovería un mundo mejor para todos los ciudadanos: mejor para la libertad y mejor para la solidaridad.

Pienso que mis inquietudes ético-morales deben de estar presentes en otras muchísimas personas. Pienso que su obligación ético-moral es dejarse llevar por la razón socio-política para decidir qué se puede hacer. ¿Qué alternativas existen a la movilización de la sociedad civil? Dada la repetitiva historia sin rumbo ni futuro que hoy vemos en el panorama mundial, que podría llevarnos a cien años más de “más de lo mismo”, y a una agonía interminable de sufrimiento en los seres humanos, ¿qué alternativa hay que no sea la organización de la sociedad civil con un diseño de ingeniería socio-política que garantice la eficiencia de su actuación? ¿Qué otra cosa puede hacer el ciudadano con urgencia y pragmatismo?


Javier Monserrat
06/01/2011

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La trilogía, con la excepción de Dédalo, es una obra seria, conceptualmente compleja, que debe ser estudiada para entenderla a fondo y poder emitir juicios. ¿Quién tiene tiempo para el estudio serio? ¿Quién quiere dar su tiempo a una obra que es compleja, original, y además “políticamente incorrecta”? Las ideas que he propuesto en la trilogía son ambiciosas, tanto que podrían transformar la historia de los próximos años.


Portada de un número de la revista Pensamiento.
Portada de un número de la revista Pensamiento.
Cuando un intelectual produce una cierta obra existe siempre una biografía que la explica. En la mayoría de los casos responde a exigencias de la profesión universitaria o investigadora que le llevan a diseñar temas de estudio e investigación que orientan poco a poco sus publicaciones. En la elección de temas juegan siempre un papel de fondo las inquietudes, intereses y motivaciones personales; a veces, sin embargo, se orienta el trabajo solo por un sentido puramente pragmático (vg. elegir una cierta temática porque en ella se puede hacer un curriculum profesional con facilidad).

También en mi caso se esconde una biografía personal que me condujo paso a paso a la redacción de estos tres libros que por su conexión interna, y por brevedad, nombro como trilogía. Es claro que me refiero a los tres libros referidos: Dédalo, Hacia un Nuevo Mundo (HNMundo) y Hacia el Nuevo Concilio (HNConcilio). Quiero dejar aquí testimonio de la evolución intelectual que me llevó, a lo largo de muchos años, a redactar estos tres volúmenes de la trilogía.

En mi vida universitaria me he preocupado y he escrito sobre filosofía, epistemología, psicología cognitiva y ciencia de la visión. Cabe destacar dos obras. Primero, Epistemología Evolutiva y Teoría de la Ciencia, Publicaciones Universidad Comillas, Madrid 1987, libro agotado para el que quisiera tener tiempo y poder preparar una nueva edición. Segundo, un volumen de 650 páginas, con más de 700 ilustraciones, titulado La Percepción Visual. La arquitectura del psiquismo desde el enfoque de la percepción visual, Biblioteca Nueva, Madrid 2008, segunda edición. Debo añadir también otros libros y numerosos artículos, principalmente los publicados en Pensamiento. Revista de investigación e información filosófica, PUComillas, Madrid, publicación de la que soy director desde hace años.

En Pensamiento he preparado la edición de los cuatro volúmenes de la serie especial Ciencia, Filosofía y Religión (2007-2010) que constan de más de 2.000 páginas. Es claro que mi trabajo filosófico y científico en el marco universitario ha permitido que me haya formado una idea personal sobre cuestiones relevantes sobre la materia, el universo, la vida y los sistemas sensitivo-perceptivos, las inquietudes filosóficas y metafísicas propuestas a nuestra condición humana.

Todo esto ha constituido sin duda el trasfondo que me ha permitido escribir la trilogía, ya que en ella se abordan los grandes temas de la ciencia y de la filosofía. Sin embargo, en estos dos blogs sólo abordaré mi trabajo filosófico y científico en tanto en cuanto quede asumido en la trilogía, o surja con ocasión de las temáticas en ella planteadas.

De ahí que sólo vaya a mencionar ahora la biografía intelectual que me condujo a la redacción de la trilogía. Esta biografía representa, pues, en el fondo lo más importante que ha sucedido en mi vida intelectual. En el itinerario que me llevó a la trilogía se muestra la esencia de los conocimientos y de las conjeturas que he podido construir sobre mi existencia, la historia humana y los grandes enigmas del universo, tanto desde el punto de vista científico como desde el filosófico y el religioso.

Es claro que en mis reflexiones he asumido los grandes temas de la historia del pensamiento y los resultados actuales de las ciencias. Me uno, pues, a la tradición y al patrimonio moderno de conocimiento, del que soy deudor agradecido, pues no podría ser menos. Sin embargo, creo haber aportado enfoques y perspectivas nuevas que nos abren a escenarios de conocimiento originales, tanto en lo socio-político (HaciaNM) como en lo filosófico-teológico (HaciaNC).

Creo que en la trilogía hay aportaciones que podrían ser enriquecedoras para la sociedad (HaciaNM) y para las religiones (HaciaNC) y merecen por ello ser consideradas. Creo, pues, justificado abrir estos blogs, en conexión con la trilogía, en que el lector podrá valorar si mis pretendidas aportaciones son de interés o no. El itinerario biográfico intelectual que me ha llevado a concebir estas supuestas aportaciones es, por tanto, el que quiero relatar aquí.

Javier Monserrat
23/12/2010

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Dos blogs en conexión. Acogidos en Tendencias 21, comienzo en diciembre de 2010 dos blogs que, aunque de temática diferente, están relacionados y responden a un mismo pensamiento. Por ser diferentes, cada una de las temáticas se alberga en un blog independiente. Por estar relacionadas deben mirarse como dos perspectivas que responden a una misma unidad de fondo.

El título del primer blog es Hacia un Nuevo Mundo (blogHNM). El del segundo Hacia el Nuevo Concilio (blogHNC). Ambos blogs responden a la conjetura de que vivimos tiempos excepcionales en que pudieran producirse cambios transcendentales.

Por una parte, como expondremos en el blogHNM, concebimos la conjetura de que la sociedad humana pudiera estar abriéndose a un gran cambio histórico que haría posible un avance sustancial en la lucha contra el sufrimiento humano. La sociedad civil pudiera ser protagonista de ese cambio. De su organización dependería que la historia llegara a entrar en tiempos excepcionales que hicieran posible el Nuevo Mundo que, desde el renacimiento y la ilustración, constituyó el hoy todavía lejano ideal utópico de la modernidad.

Por otra parte, en el blogHNC, expondremos nuestra conjetura de que en el mundo religioso se pudiera estar fraguando también un cambio excepcional que hiciera entrar al cristianismo, y con él a las otras religiones, en el mundo moderno. Para esta conjetura se estarían cumpliendo las condiciones históricas para que se produjera en el cristianismo el tránsito desde el paradigma antiguo al paradigma de la modernidad.

La lógica histórica que lleva al cristianismo al cambio de paradigma hermenéutico (es decir, no al cambio del kerigma cristiano, sino de su entendimiento desde nuestra experiencia humana y cultural) sería la misma lógica que aconsejaría la estrategia de la iglesia en la convocatoria del nuevo concilio que debería dirigir el cambio hacia el nuevo paradigma.

La conjetura se extiende hasta considerar que ambos cambios estarían en estrecha relación ya que el cambio socio-político hacia un Nuevo Mundo podría depender del compromiso religioso. Y este dependería de que el cristianismo abordara el cambio paradigmático que pondría a las religiones en condiciones de afrontar sus responsabilidades en la historia para luchar contra el sufrimiento.

Una trilogía de referencia. Las ideas que tengo intención de comentar en estos dos blogs se hayan expuestas en tres libros que, en conjunto, presentan una unidad temática y que fueron concebidos para ofrecer un mismo mensaje, aunque cada uno toque aspectos propios y lo haga con un estilo propio.

El primer libro es literario y está escrito como una novela, siendo su título Dédalo, La revolución americana del siglo XXI. Los otros dos libros son ensayos y desarrollan de forma sistemática lo que había sido propuesto ya de forma literaria en Dédalo. El primer ensayo expone la filosofía política sugerida en Dédalo. Su título es Hacia un Nuevo Mundo, Filosofía Política del protagonismo histórico emergente de la sociedad civil. El segundo ensayo aborda el fondo filosófico-teológico también apuntado en Dédalo. Su título es Hacia el Nuevo Concilio. El paradigma de la modernidad en la Era de la Ciencia.

Javier Monserrat
23/12/2010

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Editado por
Javier Monserrat
Eduardo Martínez de la Fe
Javier Monserrat es jesuita y profesor en la Universidad Autónoma de Madrid. Estudia psicología y filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctora con una tesis sobre Hegel. Estudia también teología en la Philosophische-Theologische Hochschule Sank Georgen, Frankfurt am Main. Entre otras estancias en universidades extranjeras, en 1992-1993 permanece un año como visiting researcher en la University of California, Berkeley, en el Institute of Cognitive Studies estudiando ciencia de la visión. Es miembro del Seminario X. Zubiri y Director de la revista PENSAMIENTO. Es también asesor de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Comillas. Es también editor de los primeros cuatro volúmenes de la serie especial Ciencia, Filosofía y Religión (2007-2010) de la revista PENSAMIENTO y editor de Tendencias de las Religiones en Tendencias21. Su docencia e investigación en la UAM, y en las facultades eclesiásticas de la Universidad Pontificia Comillas, ha versado sobre percepción, ciencia de la visión, epistemología, filosofía y psicología de la cultura, filosofía política, filosofía de la religión y teología. En los dos blogs de TENDENCIAS21 se limita al comentario de tres de sus últimas obras: Dédalo. La revolución americana del siglo XXI, Biblioteca Nueva, Madrid 2002; Hacia un Nuevo Mundo. Filosofía Política del protagonismo histórico emergente de la sociedad civil, Publicaciones UPComillas, Madrid 2005; Hacia el Nuevo Concilio, El paradigma de la modernidad en la Era de la Ciencia, San Pablo, Madrid 2010. El blog titulado Hacia un Nuevo Mundo se centra en filosofía política de la sociedad civil; el blog titulado Hacia el Nuevo Concilio aborda los temas filosóficos y teológicos.


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