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Blog de Tendencias21 sobre la salud y el bienestar natural

El Doctor Tellini en un libro editado en Bolonia en 1.923 titulado “Medicina Vegetal”, recopila fórmulas y compuestos que el médico de la época mandaba hacer a las farmacias.

Desafortunadamente, la Formulación Magistral se pierde día a día, haciendo que el farmacéutico se convierta en un mero despachador de productos estandarizados.

Como homenaje a los pocos farmacéuticos que siguen con laboratorio abierto en sus farmacias, hablaremos de tres indicaciones populares de la época.

1.- PREPARACION DE ALOES. Las dosis máximas que pueden interesar al farmacéutico serían: En extracto 0,5 gramos; Polvo, 1,5 gramos y en tintura 20 gramos.

Los mejores ejemplares son los procedentes del Cabo de Buena Esperanza y otras regiones sudafricanas. Las clases bárbara, índica y de Curaçao se emplean únicamente en veterinaria.

Mención especial merece uno específico a base de acíbar y que por sus buenos efectos ha merecido renombre general. Nos referimos al llamado “Elixir de fray Francisco Ferrer”, cuya fórmula resumimos a continuación:

Elixir de Fray Francisco Ferrer o de Larga Vida.
- Aloes…………………………………………………………… 30 gramos.
- Ruibarbo…………………………………………………….. 15 gramos.
- Quina………………………………………………………….. 10 gramos.
- Genciana……………………………………………………... 10 gramos.
- Cedoaria……………………………………………………… 10 gramos.
- Azafrán………………………………………………………. 5 gramos.
- Agarico blanco…………………………………………… 5 gramos.
- Alcohol de 90º…………………………………………… 1000 gramos.

El conjunto debe macerarse durante treinta días. Después se filtrará y se envasará.

Como profiláctico y como reconstituyente se deben emplear de seis a doce gotas, en caso de mujeres, y de 9 a 10 para los hombres. Se pueden tomar mezclado con caldo o con vino generoso.

En caso de indigestión, así como en caso de cólico, se deben emplear dos cucharadas soperas, mezcladas con alguna infusión aromática.

Contra las lombrices intestinales, dos cucharaditas de café durante ocho días seguidos, mezcladas también con alguna infusión aromática.

Contra las calenturas, una cucharada sopera, diluída como en los casos anteriores.

Como purgante, dos cucharadas soperas, en caso de adultos, y una para niños y mujeres, tomadas después de una cena ligera. Tomar diluída como en el caso anterior.

Para uso externo puede utilizarse contra el dolor de muelas, aplicando en la caries algodón empapado en el producto. También se utiliza como cicatrizante en caso de rozaduras y heridas poco profundas, aplicando una gasa empapada en la preparación descrita, protegiéndola con un apósito.

2.-EMPLEO DEL CAFÉ. Las semillas del café tienen distintos efectos, según se empleen tostadas, o sin tostar. La mejor manera de administrar las semillas tostadas es en la forma de la conocidísima infusión. Sus efectos son tónicos y excitantes. Proporciona fortaleza, alejando la sensación de fatiga. En climas cálidos, no sólo actúa como digestivo, sino que también previene el estreñimiento.

Como medicamento, se recomienda una infusión de 15 gramos por taza normal. Actúa como diurético, excitando las funciones intestinales, aunque está contraindicado en individuos eminentemente nerviosos.

También ha resultado excelente contra dolores de cabeza, fiebres intermitentes y para despejar a los embriagados.

Con su uso se ha logrado reducir hernias estranguladas, contener ciertas metrorragias y aplacar casos de priapismo nocturno. El único inconveniente es que quita el sueño, pero, como la medicación no es prolongada, es preferible pasar desvelado algunas noches a la incomodidad de la afección.

Tomado habitualmente a dosis normales preserva de la gota, combate la hidropesía incipiente, y consigue cierto alivio en caso de asma.

Las semillas sin tostar son febrífugas y antidiarreicas, administradas en cocimiento, que se prepara de la siguiente manera: Agua 200 gramos y café molido 30 gramos. Hervir durante veinte minutos. Dejar enfriar y colar. Tomar una tacita caliente cada hora.

3.-COCA. Su acción sobre el organismo debe considerarse bajo dos conceptos: como calmante y como nutritiva. En el primer caso, los efectos han sido probados, pero en el segundo muy discutidos.
Como anestésico se emplea en gargarismos y colutorios para combatir dolores de la boca y garganta, administrándose en infusión, que puede prepararse del modo siguiente: 300 gramos de agua con 8 hojas de coca. El agua debe llevarse al punto de ebullición. Se retira del fuego, se deja reposar y se cuela una vez una vez frío.

Como nutritiva no produce resultados apreciables, sino muchas veces contraproducentes. Es cierto que los indios americanos la mastican , para no sentir bajo su efecto la sensación de hambre ni sed, pero esto es debido, si no a un embotamiento de los órganos que determinan tales sensaciones, a una excitación análoga a la producida por el café, pero mucho más intensa y peligrosa. Con su uso prolongado se contrae el hábito, y, aparte de los problemas mentales que ocasiona, como una vulgar borrachera, conduce a la pérdida de la memoria y al decaimiento general. Solamente puede recomendarse contra la estomatitis, y quizás para preservar de las fiebres palúdicas, siendo en vino la mejor manera de administrarla. Debe prepararse así: 50 hojas de coca, troceadas, en 60 gramos de alcohol de 90 grados. Macerar durante 24 horas. Añadir después dos litros de vino generoso y seguir macerando durante 25 días. Filtrar y envasar a continuación. Tomar una copita de licor, antes de las comidas.

ELIXIR DE COCA. Macerar durante 25 días en 250 gramos de alcohol de 90 grados: 150 gramos de hojas de Coca; 15 gramos de semillas de Cilantro; 15 gramos de semillas de anís; 25 gramos de corteza de naranja amarga. Filtrar a continuación.

Se obtiene la tintura madre o extracto de Coca, que puede tomarse en dosis de una cucharadita, mezclada con vino o alguna infusión aromática, media hora antes de cada comida.

Con esta tintura se prepara el elixir, del modo siguiente: 250 gramos de tintura madre; 500 gramos de alcohol de 90 grados; 1000 gramos de jarabe simple. Dejar 10 días en reposos, y filtrar a continuación. Se tomará una copita de licor, antes o después der las principales comidas.

Tiempos aquellos en los que la coca era considerada un medicamento.
Carlos Rubio Sáez

Jueves, 6 de Febrero 2014

ALIMENTACION SANA Carlos Rubio Sáez

Alfred Vogel, naturista suizo de principios del siglo XX, explicaba en su libro “La alimentación como factor de curación”, publicado en 1.935, los 10 principios saludables para estar bien alimentados. Estos eran:

1.- Somos lo que comemos. La comida debe ser agradable y fomentar la salud. Los alimentos deben proceder preferentemente de la agricultura biológica, y ser lo más frescos y saludables posible, sabrosos y buenos para la salud.

2.- Siempre debemos alimentarnos con los productos más naturales, ricos en fibra, en vitaminas y minerales. Las mejores grasas son las contenidas en aceites vegetales y pescados, ricos en ácidos grasos omega.

3.- Debemos comer lentamente, masticando perfectamente. Hay que tener en cuenta que un alimento bien masticado ya está medio digerido. Las cenas deben ser ligeras, a base de verdura, ensaladas y fruta.

4.- Los alimentos deben cocinarse de manera que conserven todas las sustancias vitales necesarias para el organismo. Por ejemplo, evitar excesivos fritos. Tampoco deben recalentarse, evitando todos los precocinados o preparados. Si no puede evitarse, se preferirán los alimentos congelados a los enlatados, examinando atentamente su valor en vitaminas y minerales.

5.- Después de las comidas, se aconseja dar un paseo. Esto permite oxigenarse y tener una mejor digestión.

6.- De vez en cuando se debería hacer un día de ayuno. Las curas de ayuno, beneficiosas para el intestino, pueden ser de zumos, frutas o arroz integral.

7.- Se debe reducir el consumo de café y alcohol y por supuesto, olvidar el tabaco. Todas estas sustancias irritan órganos como estómago e intestinos.

8.- Las comidas deben aliñarse de preferencia con finas hierbas, brotes o germinados, ajo y zumo de limón. Debemos hacer que cada comida, aunque frugal, sea una fiesta.

9.- Debemos comer con moderación. Tomando productos ricos en nutrientes, podemos ingerir hasta casi el 50% menos, al mismo tiempo que se está mejor alimentado.

10.- Alfred Vogel era esencialmente vegetariano, realizando una dieta completa, natural y básica, a base de verduras crudas, como hacen actualmente aquellas personas que viven en armonía con la naturaleza.

Como podemos ver, la Medicina actual asumiría casi todos estos principios.
Carlos Rubio Sáez

Jueves, 6 de Febrero 2014

COMENTARIOS SOBRE OBESIDAD Carlos Rubio Sáez

En los últimos años, está muy de moda en Europa la Cronoalimentación, de la que ya hemos hablado en algún artículo anterior.

La Universidad de Florida ha sintetizado un par de moléculas que alteran el reloj biológico en animales. Cuando se administraron dichas moléculas a ratones obesos, mejoraron los niveles de obesidad, colesterol y el exceso de glucemia. La idea básica de la cronodieta es que nuestros ritmos circadianos están relacionados con los procesos metabólicos, quedando así demostrado en este estudio.

Por otra parte, un método infalible para adelgazar es el ayuno. Por supuesto, el ayuno controlado, para evitar descensos en la tasa de vitaminas y minerales en nuestro organismo.

La disminución del aporte calórico había sido en los últimos tiempos una condición en las dietas antienvejecimiento. El problema es que todos los estudios se habían hecho en roedores.

El último estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos, examinó las consecuencias de la restricción calórica en mamíferos (En monos Rhesus).

El aumento de la longevidad que se había observado en otros modelos animales, no se dio con los primates.

Aun así, seguimos creyendo en los beneficios del ayuno controlado, no sólo para adelgazar, sino también para una detoxificación efectiva del organismo.
Carlos Rubio Sáez

Jueves, 16 de Mayo 2013

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES Carlos Rubio Sáez

Vamos a comentar algunos de los usos más habituales de los suplementos nutricionales que se venden en nuestras Parafarmacias.

Si el objetivo es aumentar el valor nutritivo de un alimento puntual, el aporte de un suplemento dietético puede ser más interesante que aumentar la ingesta de dicho alimento.

1) ÁCIDO FÓLICO: Su uso en embarazadas y en inflamaciones intestinales, está bien recomendado.
2) ÁACIDOS GRASOS OMEGA3: Un buen suplemento antioxidante y antiinflamatorio.
3) ÁCIDOS GRASOS OMEGA 6: Aumentan la conducción nerviosa.
4) BETA-CAROTENO: Antioxidante y eficaz contra la inflamación gástrica.
5) COENZIMA Q10: Mejora la funcionalidad cardíaca.
6) MAGNESIO: Preferiblemente en su forma de Cloruro o Gluconato. Se complementa muy bien con la Coenzima Q10 en su uso en Cardiología.
7) LACTOBACILLUS ACIDOPHILLUS: En sus diferentes cepas, mejora la microflora intestinal, aumentando también la inmunología general del organismo.

La mayoría de estos suplementos, así como las vitaminas y minerales, se absorben mejor si se toman con una comida.

El calcio, en su forma de Citrato, tiene una mayor biodisponibilidad que otras sales. La absorción se aumentará si se une a la ingesta de vitamina D.
Carlos Rubio Sáez

Jueves, 16 de Mayo 2013

LA ALIMENTACIÓN DEL SIGLO XXI Carlos Rubio Sáez

En un artículo anterior, hablamos de la Cronoalimentación, es decir, los alimentos más favorables según la hora del día en que se consuman.

Ahora hablaremos de los alimentos que necesitan más insulina, estimulando al mismo tiempo nuestra tendencia a la obesidad.

La Insulina se estimula en exceso al ingerir carbohidratos desfavorables (arroz, pan, pasta, patatas, cereales y dulces), y no así tomando los favorables (frutas y verduras, excepto plátano y zanahoria).

Asimismo el exceso de Insulina se estimula con el aumento de la ingestión de calorías, y de estimulantes como el café, el té, etc…

Con todo lo dicho anteriormente, la nueva pirámide alimentaria estaría compuesta en su piso inferior (más saludable) por vegetales; encima de éstos las frutas; sobre éstas las proteínas bajas en grasas; por encima las grasas monoinsaturadas y, como final, y menos saludable, los hidratos de carbono de los que hemos hablado anteriormente.

Como vemos, las costumbres de alimentación cambian rápidamente.
Carlos Rubio Sáez

Martes, 19 de Marzo 2013
En los últimos tiempos, hay cinco plantas que están en el TOP de las más vendidas en Europa. Se trata de:

1) LA CÚRCUMA. Importada de la Medicina Tradicional India y China, tiene sus indicaciones como analgésica, antiinflamatoria, en afecciones hepáticas, problemas cardiovasculares, e incluso cáncer. Su principio activo, la Curcumina, es una sustancia liposoluble de rápida absorción gastrointestinal. Su unión con la Pimienta Negra mejora su biodisponibilidad.

2) EL GINKGO BILOBA. Utilizada en la Medicina tradicional China hace más de 3.000 años, es actualmente la planta más vendida en Europa. Prescrita para la insuficiencia cerebral e incluso para el Alzheimer, ya que incrementa el flujo sanguíneo del cerebro.

3) EL CARDO MARIANO. Es la planta más utilizada en el mundo para los trastornos hepáticos. Su principio activo, la Silimarina, se encuentra en frutos y semillas. Mejora la funcionalidad hepática y protege al hígado ante tóxicos.

4) LA ALCACHOFA. La alcachofa previene las digestiones pesadas, mejora el colon irritable y, como el Cardo Mariano, mejora los trastornos hepáticos.

Su principio activo, la Cinarina, regenera la célula hepática.

5) EL JENGIBRE. Se utiliza como analgésico y antiinflamatorio en procesos reumáticos. Cien miligramos de Jengibre equivalen a 400 miligramos de Ibuprofeno.

Una Fórmula Magistral con las cinco plantas anteriores, podría ser un buen tratamiento de muchas de las patologías actuales.
Carlos Rubio Sáez

Martes, 19 de Marzo 2013
Durante los siglos XV y XVI, los médicos constituían una profesión no muy bien vista, y absolutamente especulativa.

En las pocas Universidades que impartían esta disciplina, se memorizaban textos de Avicena, Hipócrates y Galeno, entre ótros, sin ningún adiestramiento práctico. Los estudios duraban tres años, al final de los cuales el alumno tenía que hablar sobre un tema escogido de los autores anteriormente citados.

A mediados del siglo XVI, se empezó a diseccionar cadáveres, lo que produjo enfrentamientos con el Clero.

Gracias al conocimiento de la Anatomía, el médico empezó a estar en contacto con la realidad orgánica.

Las disecciones de cadáveres no las realizaba el profesor, sino algún ayudante barbero. No estaba bien visto que el médico se ensuciara las manos.

Lo que sí existía era un inicio de formulación magistral, ya que los boticarios hacían los remedios prescritos por el médico.

Felipe III intentó remediar la mala fama de la clase médica. Así, el 10 de Abril de 1.617, dictó una Real Orden, para que los futuros médicos supiesen de fiebres, sangrías, orinas, purgas, pronósticos, enfermedades y accidentes.

No se hizo demasiado caso a esta Real Orden. La Medicina tardaría en salir del oscurantismo existente.
Carlos Rubio Sáez

Martes, 16 de Octubre 2012

CUESTIONANDO CONCEPTOS Carlos Rubio Sáez

Últimamente, hemos leído dos noticias curiosas y sorprendentes.

En un estudio publicado por la revista americana “Archivos de Medicina Interna”, se habla de la idoneidad de la Acupuntura en el dolor crónico, siendo superior su eficacia a la de otras terapias.

Al mismo tiempo, el estudio concluye que la Acupuntura simulada (pinchar en puntos no acupunturales), tiene un efecto parecido al de la Acupuntura convencional, cuestionando toda la Energética china.

Sería curioso que dos mil años de Filosofía Médica Oriental fueran cuestionados de este modo.

Algo más actual, como la utilización de medicamentos sin valor terapéutico alguno, ha sido puesto de relieve en el libro de reciente aparición en Francia “Guía de los cuatro mil medicamentos útiles, inútiles o peligrosos”, donde se afirma que el cincuenta por ciento de los medicamentos que se venden en Francia, y por extensión en Europa, son absolutamente inútiles.

Nos toca vivir épocas de revisionismo, que ponen en cuestión muchos de los conceptos establecidos en el mundo de la Medicina.
Carlos Rubio Sáez

Lunes, 24 de Septiembre 2012
En el siglo XVII, las investigaciones de Sylvio y otros deja el campo abierto a todas las innovaciones, evolucionando la Anatomía, la Fisiología y la Patología interna, dando lugar a una multitud de teorías, de opiniones, de sistemas opuestos, llegándose a una indisciplina absoluta de ideas. Nace la escuela humorista; los quimiatras llevan a extremos el uso de los purgantes, depurativos, derivativos y diaforéticos. Y mientras los profesores permanecen fieles a sus respectivas escuelas, los clínicos son cada vez más independientes, lo que demuestra abiertamente que las teorías no son confirmadas por la práctica.

El sabio Cornarius pone de relieve el gran valor de las obras de Hipócrates, que tan desfiguradas habían quedado a través de Galeno.

Ficin, desempolvando los manuscritos de Platón tanto tiempo abandonados, nos revela las sutilezas de este gran metafísico, con sus ingeniosas teorías sobre los espíritus y sobre las fuerzas ocultas e invisibles que dan un golpe mortal a la autoridad exclusiva del materialista Aristóteles.

Luego surge una serie de hombres extraordinarios, como Rogelio Bacon, Arnaldo de Villanova, Alberto el Grande, Raimundo Lulio y Basilio Valentín, que trataron de arrancar el arte médico de los moldes galénicos. Y así llegamos a un hombre cumbre, que merece capítulo aparte, Paracelso.

Paracelso fue sin duda alguna un gran reformador del arte de curar que revolucionó la Medicina a principios del siglo XVI. Podemos considerarlo como el precursor de Hahnemann, pues en las numerosas obras que ha dejado están expuestas claramente sus ideas, que son sin duda la base de la ciencia moderna. Actualmente, sus obras son buscadas, traducidas y comentadas por su valor excepcional en muchos países, especialmente en Alemania.

Felipe Aurelio Teofrasto Bombast de Hohenheim Paracelso nació en Einsiedlen (Suiza), el 10 de noviembre. Fue bautizado con el nombre de Theophrastus en recuerdo del gran pensador griego, discípulo de Aristóteles, por el que su padre, el Doctor Wilhelm Von Hohenheim, profesaba gran admiración. De pequeño era muy delicado, con tendencia al raquitismo, y reclamaba los continuos cuidados de su padre., por lo que éste le llevaba consigo, para que le diera el aire y el sol.

Así aprendió Paracelso los nombres y utilidades de las hierbas bienhechoras, siendo éstas las primeras lecciones que recibió de su padre, ante el libro siempre abierto de la Naturaleza.

Comenzó sus estudios en Villacts, para continuarlos en el Monasterio de Saint André, en el Lavauthal. Más adelante partió para Basilea, habiendo adquirido ya la práctica de tratamientos quirúrgicos, por haber ayudado a su padre a curar las heridas. Fue pues su padre quien le inició en el arte de curar, poniendo a su disposición la rica biblioteca de que disponía. Además, recibió lecciones de Scheyt, Obispo de Stettgach; de Erhard, Obispo de Lavauthal; de Nicolás, Obispo de Yppon; de Matthaeus Von Schacht, Obispo de Freyssingen, y aprendió la alquimia del abate Tritheme.

Asistió a los cursos de la Universidad de Basilea. Para dar idea de su aprovechamiento, basta decir que llegó a ser catedrático de esta Universidad en 1.527.

Citamos estos hechos para dar fe de que era un médico valioso y un químico notable, no sólo bien pertrechado teóricamente, sino también prácticamente.

Este hombre notable, de talento prodigioso, y que ha dejado muchas obras que forman por sí sola una verdadera enciclopedia científica y filosófica, la más completa de su época, quemó las obras de Galeno y de Avicena, que conocía muy a fondo, mejor que los apologistas de estos libros, dando a entender con este gesto enérgico que el método que él proponía era muy superior a la lectura estéril de “comentaristas pedantes y de glosas indigestas”.

Nadie como él atacó la polifarmacia, que la escuela galénica había llevado hasta la extravagancia. “Leed sus herbarios – decía – y veréis atribuir mil y una propiedades a cada planta; pero cuando se trata de prescribir, veréis frecuentemente en cada fórmula cuarenta o cincuenta substancias para una sola enfermedad”. Censuró muchos abusos de los farmacéuticos, lo cual le atrajo muchas antipatías y calumnias, que le hicieron abandonar la ciudad de Basilea. En cambio consagró interesantes comentarios a los aforismos de Hipócrates.

Pasó algunos años en el laboratorio de las minas de Schwatz (Tirol), donde reconoció la importancia de la experimentación, y el escaso valor que tenían las enseñanzas de los libros, naciendo de allí la idea de fundamentar en bases más sólidas los conocimientos médicos, y con una lógica admirable, después de haber rebuscado en vano en las bibliotecas, comprendió que lo que le interesaba encontrar era precisamente “lo que no estaba en los libros”. Se dispuso así a la exploración e investigación de la verdad, por otros caminos. El primero por la experimentación y luego por las peregrinaciones y viajes.

Concedió gran valor a la experimentación y fue el primero que comprendió el partido inmenso que la Medicina podía sacar de la Química, el día que dedicara a ésta los grandes esfuerzos que venía dedicando a las estériles discusiones escolásticas.
Carlos Rubio Sáez

Martes, 24 de Julio 2012
Los empíricos quisieron arrancar nuevamente el Arte médico de las especulaciones filosóficas y trataron de conciliar el dogmatismo con el empirismo, y fijar los principios del arte de curar. Entonces apareció Galeno, de quien dice un sabio escritor que cuando lanzó al mundo médico su aforismo “Contraria contrariis curantur” hizo más daño que la invención de la pólvora y la artillería. Claudio Galeno, queriendo amplificar y perfeccionar el dogmatismo hipocrático, lo desnaturalizó en tal grado que apartó durante siglos a la Medicina del camino de la verdadera ciencia, pues con su talento, con sus escritos tan numerosos, en los que siempre hablaba con elogio de su persona o de su sistema, y su estilo elegante y arrebatador, impuso sus opiniones, que se juzgaron incontrovertibles durante muchos siglos.

La crítica moderna juzga duramente su actuación. Veamos lo que dice el Doctor Gaillard, de Bruselas, refiriéndose a Galeno:

“A pesar de su vasto saber, su inmensa erudición, su sagacidad, su elocuencia persuasiva y su habilidad práctica; a pesar de sus 300 tratados sobre medicina y los 25 diferentes sobre historia, gramática, filosofía, etc…, Galeno puede ser considerado por la crítica moderna como una calamidad para la medicina. Por espacio de doce siglos han dominado sus funestas doctrinas y han extraviado el movimiento científico bajo el falaz pretexto de reconstruir el edificio hipocrático; pero mucho más por la ambición de ser él sólo el dominador de las creencias médicas. Galeno, en lugar de servir el método experimental y razonado tan simple y verdadero del médico de Cos, se abandonó a los ardores de su imaginación y al deseo de explicarlo todo. Ahogando todos los hechos de observación en las concepciones teóricas más atrevidas, creó un dogmatismo propio, el más absoluto, extravagante, complicado e inaccesible, que es posible inventar; una mezcolanza de humorismo, solidismo, metodismo, vitalismo, animismo y naturismo tomado de la física y principalmente de la metafísica peripatética. Su sistema médico, que no puede ser analizado y que está plagado de contradicciones, es una especie de delirio eléctrico; su terapéutica está basada en la necesidad de evacuar la causa primera del mal y en esta otra indicación: atacar la enfermedad por alguna cosa que le sea contraria (Contraria contrariis). Su materia médica es una serie de hipótesis inauditas, de ideas arbitrarias, de sutilezas frívolas, de extravagantes confusiones. Su farmacología está de tal manera sobrecargada de fórmulas extrañas, que mereció el nombre de “Padre de la Polifarmacia”. Sus conocimientos en toxicología eran enteramente elementales”.

Si se hubiera seguido el impulso que Hipócrates y sus discípulos dieron en su época a la Medicina, serían incalculables los beneficios que hubiera logrado la humanidad y el progreso que el arte de curar hubiera alcanzado como ciencia. Pero, como hemos dicho antes, Galeno comenzó por hacer tabla rasa de los principios de la Medicina que habían regido hasta entonces; abandonó el camino de la observación y el raciocinio abierto por Hipócrates para lanzarse al de la imaginación, que sólo sirvió para hacer más densas las tinieblas.

Creador del Cuaternion y demás fantasmagoría médica que aún subsiste, aunque bajo otras apariencias, llevó el extravío de su imaginación hasta el extremo de dejar escrito – como un aviso práctico – que había soñado una noche que un enfermo grave al que asistía se había curado sangrándole, y que, movido por esto, le sangró y curó.

Sería muy interesante un pequeño parangón entre las figuras de Hipócrates y Galeno. El primero, con la majestad del maestro que se preocupa lealmente de enseñar, jamás habló de su hábil diagnóstico, de sus notables curas ni de los disparates cometidos por sus colegas. El segundo, ególatra, relatando casos con el único fin de ponderar excesivamente su propia reputación. Pero este análisis nos llevaría demasiado lejos y excedería los límites impuestos a este capítulo.

Pasemos por alto las mil y una teorías e hipótesis que en el transcurso de los siglos se han dado en la Medicina; todas nacieron con ímpetu arrollador, ensalzando lo que desdeñaba la anterior, para morir luego a manos de otra teoría no menos falsa ni arrolladora. La historia de este periodo sería la de los absurdos y desvaríos de la Medicina, y es que las enseñanzas de Galeno, ya de por sí absurdas, se remozaban en cada época con las aportaciones de una pléyade de inquietos y desafortunados reformadores, con la adición de prácticas repugnantes, enriqueciendo la terapéutica de la época con medicamentos absurdos como la orina de impúber, la leche de virgen, la sangre de recién nacido, aceite de ratas y de lagarto, excrementos de perro y productos procedentes del pavo real, del león, pulmón de zorra, etc…

En su comienzo, el siglo XVI constituyó una época muy semejante a la nuestra desde el punto de vista médico. La enseñanza oficial de las célebres facultades de Montpellier en Francia, y otras en Alemania e Italia, no aceptaban ya ciegamente el arte médico de siglos pasados, que desde los romanos, y a pesar de los descubrimientos de los árabes, se resumían, en teoría, a un comentario interminable de Galeno, a parafrasear inútilmente a Dioscórides, y en la práctica, a las extravagancias de una polifarmacia sin base racional alguna, cuyos repugnantes medicamentos hemos indicado, y cuya única finalidad era dirigirse a “las causas ocultas” de todas las enfermedades, a las causas secretas de todas las cosas.
Carlos Rubio Sáez

Martes, 24 de Julio 2012
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Editado por
Carlos Rubio Sáez
Carlos Rubio Sáez
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Carlos Rubio Sáez es además Especialista en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Diplomado en ElectroAuriculomedicina, Sofrología, Homeopatía y Acupuntura, ha sido Fundador de la Asociación Española de Médicos Homeópatas, así como cofundador de la Asociación Española de Médicos Naturistas y de la Sociedad Española de Acupuntura.







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