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Blog de Tendencias21 sobre la salud y el bienestar natural

Este gran homeópata vino el mundo exactamente al comenzar el siglo XIX, es decir, el 1 de Enero de 1.800. Su padre era organista y maestro de capilla en la iglesia de Oschatz. Su vida puede conceptuarse como la de una estrella de primera magnitud, que brilla con potente y clara luz propia en el cielo de la Homeopatía. Su obra revela un gran caudal de inteligencia y un derroche de actividad y energía en los ochenta años que vivió, pues falleció el 23 de Julio de 1.880.

Es digno de observarse que el nombre HERING significa “campeón”, “general”. Constantino significaría “constancia”, “perseverancia”. Su nombre completo CONSTANTINO HERING significaría por tanto un firme campeón en el ejército de la verdad. El comandante en jefe de este ejército sería Samuel Hahnemann, quien publicó sus primeras ideas acerca de la Homeopatía cuatro años antes de que naciera Hering, en el Diario de Huffeland. Y así como Cristo tuvo como mensajero a Juan el Bautista, y como apóstol a Pablo, así formarían un trío semejante: Huffeland, Hahnemann y Hering, el primero médico de Federico II y la reina Luisa, y el último, Hering, su fiel apóstol.

Hijo de una familia numerosa, como es corriente en Alemania, (Bach, Lessing, Arndt, Jahr, etc…), fue un discípulo sobresaliente en ciencias naturales y estudios de la naturaleza. Su aguda penetración le hacía apto para las matemáticas, y al mismo tiempo estaba dotado de un fuerte espíritu de estricta justicia. Entre sus anécdotas infantiles se cita que cuando el ejército francés llegó hasta Oschatz en 1.806, un soldado le pidió pan. Le ofreció un buen pedazo de pan de centeno, que el francés rehusó, ante lo cual el niño Constantino, que entonces contaba seis años, le dijo: “Si usted no quiere comer el pan que mi madre ha horneado, Dios le castigará”.

Su afición a tratar enfermos data de los doce años, pues además de sus estudios en la escuela, iba a conferencias médicas en Dresde, en Leipzig y en Wurzburg. Más tarde se dedicó de lleno al estudio de la Medicina y tuvo conocimiento de la Homeopatía por medio del Doctor Ruckert, de Moravia. Y no sólo de oídas, sino por propia experiencia, pudo apreciar Hering la bondad de la Homeopatía, pues en una autopsia se le infectó un dedo, y pronto se agravó la zona, que se volvió gangrenosa rápidamente. Tan grave era el caso que se propuso una intervención quirúrgica: la amputación del antebrazo. Pero un compañero salvó su mano y su brazo con unas tomas de Arsenicum.

Por entonces era ayudante del cirujano Robbi, y éste, aconsejado por un librero llamado Baumgarten, trató de hacer un libro rebatiendo las ideas de Hahnemann. No pudiendo hacerlo por exceso de ocupaciones, transmitió el encargo a Hering, quien lo aceptó gozoso. Más a medida que iba estudiando las ideas y experiencias de Hahnemann, más convencido quedaba de la verdad de las mismas, hasta el punto que decidió al fin comprobar los experimentos, tras lo que se convirtió en un ferviente admirador y defensor de la nueva doctrina, en vista de lo cual se le negó todo apoyo y logró gran número de enemigos, siendo un tal Hornburg uno de los más encarnizados. Hering decía: “Antes quiero pasar hambre que mostrarme infiel a mí mismo”.

Mereció mención favorable en Homeopatía por su trabajo titulado “La Medicina del Porvenir”. Después de recibir su diploma, entró como profesor de Matemáticas y Ciencias Naturales en el “Instituto Blockmann”, de Dresde. De allí entró a formar parte de una expedición científica que se realizó a Surinam, colonia holandesa del norte de Sudamérica, encargado de estudiar su fauna y su flora, comisión que llevó a cabo Hering con sumo entusiasmo. Allí trabó conocimiento con algunos misioneros alemanes oriundos de Moravia, de los que fue amigo y médico y ellos, agradecidos, se prestaron a servirle en sus experimentaciones de los venenos de serpientes y plantas.

Su primera experimentación de Lachesis la hizo en sí mismo, y esta prueba ya revelaba la medida de su valor personal. Entonces envió a algunos compañeros médicos de Alemania el fruto de sus experiencias, cuyo resultado fue que el rey de Sajonia – que era el patrocinador de la excursión- ordenara a Hering que dejara sus experiencias. Inútil añadir que éste, a su regreso, dimitió el cargo y siempre fue fiel a sus principios.

En aquel entonces, Hahnemann había dado a conocer su famosa teoría de la Psora, lo que le produjo considerable oposición aún entre sus mismos discípulos, y Hering, que sentía una gran veneración por el Maestro, fue su gran defensor, no sólo en su aspecto teórico, sino en el práctico, obteniendo grandes resultados con los medicamentos antipsóricos en el tratamiento de los leprosos.

En Paramaribo trabó conocimiento con un médico alemán, el Dr. Bute, que se hizo discípulo suyo, y más adelante le llevó a Filadelfia con motivo de una epidemia de cólera que reinaba entonces en aquella ciudad. Y para no dejar sin defensa contra la enfermedad a los buenos misioneros, escribió entonces su libro “Medicina Doméstica”, que ha sido traducido a infinidad de idiomas.

En Filadelfia fundó la Sociedad Hahnemanniana, y diez años después, en 1.835, fundó el Allentown Pa., junto con los Doctores Wesselhoeft, Detwiller, Freytag, Rev. John Helfrich y otros amigos alemanes; el North American Academy for the Homeopathic Healing Art (Academia Norteamericana para restablecer la salud por la Homeopatía), que fue la primera institución en el mundo para la enseñanza de la Homeopatía. En ella demostró Hering ser un gran organizador y poseer buena táctica. No obstante, la empresa fracasó por la falta de recursos oficiales y la escasez de los donativos particulares, aunque sí logró dar a conocer la Homeopatía, lo que despertó el interés general en el pueblo americano que, como es sabido, no tiene tantos prejuicios como otros. Hering continuó su práctica, escribió libros y trabajó infatigablemente para hacerse oír haciendo gran propaganda de las ideas Hahnemannianas, con sus enseñanzas y sus éxitos clínicos.

En 1.848 fundó el “Hahnemann Medical College” de Filadelfia, institución homeopática que aún subsiste, que representa un valor de varios millones de dólares y cuenta con 70 profesores, habiendo salido de ella más de tres mil médicos homeópatas que se han diseminado y ejercen en todas las partes del mundo

No puede decirse que Hering permaneciese ocioso, pues se interesó por la fundación de hospitales para locos y para pobres, y en su honor, doce años después de su muerte, se fundó en Chicago el “Hering Institute”.

Se casó tres veces. Con la primera esposa, en Surinam; con la segunda, de la que tuvo dos hijos, en Filadelfia. A la muerte de ésta, decidió regresar a su patria, y en 1.845 se casó por tercera vez en Bautzen. En total tuvo 13 hijos.

Su gran talento, su fértil imaginación y la pureza de su mente, le empujaban a organizar fundaciones para el bien de la Homeopatía y de los pobres. Toda su actividad iba dirigida a la creación de un hospital, en el que se hermanaran la ciencia y la caridad. No sólo escribió libros, sino que también produjo algunas novelas, poemas y canciones. Era mordaz en sus sátiras, siempre a favor de las buenas causas. Como maestro era excelente, por la facilidad con que hacía resaltar lo más característico de cada caso o de todo medicamento, y cuando algunos estudiantes extranjeros encontraban dificultades, con frecuencia los llevaba a su casa, para completar su enseñanza.

Siempre vivió con suma modestia; puso su cama en el cuarto de estudio, para tener siempre a mano sus notas manuscritas de Materia Médica. Sus discípulos, amigos y admiradores le rindieron honores en el quincuagésimo aniversario de su titulación de Doctor, y en el octogésimo de su natalicio. Y su actividad fue tan grande que el 23 de Julio de 1.880, cuatro horas antes de su fallecimiento, acababa de hacer su última prescripción, y estaba terminando el tercer volumen de su famosa obra “Guiding Symptoms”.

Su vida entera es la de un hombre bueno y de claro talento, con fuerza creativa y habilidad organizadora. La consagró a la difusión y propaganda de la Homeopatía, siendo siempre un fiel discípulo de Hahnemann. Tiene bien merecido el descanso, y con razón se le denomina “el Padre de la Homeopatía en América”.


Martes, 19 de Junio 2012

Editado por
Carlos Rubio Sáez
Carlos Rubio Sáez
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Carlos Rubio Sáez es además Especialista en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Diplomado en ElectroAuriculomedicina, Sofrología, Homeopatía y Acupuntura, ha sido Fundador de la Asociación Española de Médicos Homeópatas, así como cofundador de la Asociación Española de Médicos Naturistas y de la Sociedad Española de Acupuntura.







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