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Blog de Tendencias21 con una visión irónica, satírica o desenfadada de la ciencia y la propia vida


En las últimas semanas se han presentado, casi simultáneamente, dos documentos que analizan las universidades españolas. Con mayor o menor fortuna, pero encomiable voluntad, sus autores intentan encontrar las causas de lo que uno de estos documentos, un libro, titula "La Universidad cercada. testimonios de un naufragio" (Anagrama, 2013). El otro, un informe de expertos, convocados por el Ministerio de Educación, disponible, mientras no piense alguien por allí que será mejor olvidarlo, en:

http://www.mecd.gob.es/prensa-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/participacion-publica/sistemauniversitario/propuestas-reforma.pdf

Lo primero que hay que decir es que las figuras de nuestra universidad que participan en ambos ejercicios han hecho un encomiable y valiente ejercicio de análisis; pero me temo que ambos documentos acaben convertidos en un catálogo de propósitos, ni siquiera considerados --aunque cabe suponer que sí leídos--. La primera causa es su inutilidad práctica, por ser su aplicacióm práctica casi imposible, salvo sorpresa mayúscula. La segunda, también importante, es su falta de análisis sistemático y científico. En el mundo universitario no basta con proponer buenas ideas, sino que deben estar fundadas en un método adecuado.

Intentaré exponer, en una serie de puntos, mi opinión.

1. Ambos documentos no presentan ninguna metodología científica en su realización. En el primer caso, es un libro publicado por una editorial que tiene que tener una (lógica e inevitable) intención ecónomica, aunque también, por qué no, de contribución a la mejora del sistema. El segundo es un informe, bajo petición expresa del propio Ministerio de Educación, lo que debería haber implicado un mayor cuidado en los aspectos formales y metodológicos, asi como un apoyo más convincente y real del propio Ministerio.

2. El libro "La universidad cercada" presenta dieciocho testimonios de catedráticos de renombre, pero con tal evidente sesgo que se hace imposible no hacer una crítica obvia. Quince de ellos pertenecen a áreas de lo que siempre se ha llamado "Letras" --Derecho, Sociología, Historia, Literatura, Comunicación, Filosofía-- y sólo tres a "Ciencias". Sólo dos de todos ellos tienen menos de 60 años y no hay ningún doctor en biomedicina o tecnologías de la información y comunicaciones --decisivas en la investigación e industria presente--. No existe ningún criterio unificador visible, aparte de la libertad de cada uno de los contribuyentes a dar su propia visión. Los testimonios son, en muchas ocasiones, certeros y de gran enjundia; pero la falta de un esquema --la mera inclusión de cada testimonio, uno tras otro, lo convierte en un caos de ideas, con un mero orden alfabético de apellidos-- hace que sean sólo eso, testimonios. Su valor no pasa, no puede pasar del editorial y la apreciación de las grandes personalidades y subjetividades inherentes a ellas, así como la pesadumbre de los participantes. Son tantos los recuerdos y temas que, aunque exista un nexo que los une alrededor de ese naufragio denunciado, es difícil extraer más que una visión real, pero deprimente de la universidad española. Un libro de gran interés y ameno, pero una oportunidad perdida para mirar al futuro, en vez del pasado. Dudo que a la editorial le interese en demasía su futuro impacto académico, que tendrá que escribir algún lector. Aún así, un esclarecedor documento, si se ve sólo con esa perspectiva testimonial que el propio libro anuncia en su título.

3. El documento de los expertos, titulado: Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español” , requiere una lectura atenta y desapasionada. El trabajo aborda diversas áreas, con cierto orden y sentido. Las propuestas, en general, son muy atinadas. También obvias, en muchos casos, para el que haya vivido cómo funcionan algunas universidades de primera fila, aunque no se suelan decir y menos con tal densidad por página. Su problema es que los expertos pasan de tapadillo en algunas cuestiones de fondo y proponen recetas que son demasiado detalladas en otras meramente formales. Así, el informe llega a un resultado incompleto, más en estos tiempos de desesperanza, necesitados de ideas profundas y, a la vez, útiles. También hay que pensar si los cambios fundamentales que se precisan pueden llegar a través del informe de una comisión. Tales cambios, como se ve en la historia de los países tomados como ejemplo en el propio informe, sólo se pueden hacer de abajo arriba a través de una sociedad poderosa y activa --como la americana-- o de arriba abajo, si aparecen personas con poder y capacidad de liderazgo --un Napoleón o un Bismarck, pero con los antecedentes intelectuales que los precedieron-- que provoquen cambios sustanciales en toda la sociedad. Como es imposible no percibir lo obvio de la situación real española, parece que deberán ser otros tiempos los que contemplen tal cambio radical. Mientras tanto, bueno será adoptar algunas de las medidas propuestas para paliar ese déficit.

¿Cuáles son mis principales críticas, dentro del reconocimiento a este esfuerzo? No pretendo ser exhaustivo, pero sí mencionar algunos aspectos llamativos:

  • Como apuntaba antes, no se presenta ninguna metodología en el documento. Ni en la selección de los participantes, ni en la preparación de la bibliografía, ni en el proceso de consenso, ni en la publicación. Tal falta parece inconcebible en un documento de este tipo, y sólo caben dos conclusiones: a) están en otro documento, aparte, pero no mencionado con claridad; b) pensaron los participantes que su nombramiento o mera presencia hacía innecesaria tal metodología. No es así, y se hace palpable.
 
  • No se menciona la palabra "sindicatos" en todo el documento. Cualquiera que trabaje en la universidad comprenderá que olvidar tal presencia, ubicua, es inconcebible.
 
  • Los alumnos son mencionados con tal cuidado y discrección que parecerían todos miembros de la Familia Real --al menos hasta hace un año. Jugando con las palabras, es tan irreal la consideración que se hace, centrada en los buenos alumnos y comentando de pasada sólo los malos, que tal carga de buenismo --perdón de nuevo al DRAE-- se convierte, más que en un posible mérito para el día del Juicio Final, en una segura condena.
 
  • De la misma forma, se pasa de soslayo sobre el tema de los PAS, como si fuese accesorio. Las mejores universidades tienen, también, el mejor y más eficiente personal de apoyo. Sin ellos, la carga burocrática que reciben, a plomo, los profesores, es insoportable. Además, éstos se han convertido, gracias a Bolonia, en una especie de híbrido entre profesores y secretarias, encargados de rellenar cientos de informes y cartas inútiles, si no absurdos. El análisis de las funciones y organización de los PAS requeriría su propio espacio, no unos pocos párrafos desperdigados.
 
  • Un 50% de los profesores universitarios españoles --como ha descubierto el Ministerio hace meses, en labor merecedora de algún premio internacional--, no hace investigación. Este dato parece decirlo todo, pero es, además, incompleto. Un número pequeño de ellos, pero de gran peso específico y tiempo, no deja de investigar cómo poner piedrecitas y minas en el camino de los investigadores. El problema es que suelen hacerlo desde puestos donde les es perfectamente posible trastornar el trabajo de los demás.
 
  • Cuando la Comisión usa la expresión "de reconocido prestigio" para justificar la inclusión de profesores en las comisiones universitarias de plazas o para contratar libremente a otros, su fe es digna del mejor elogio. ¿Quién valora ese "reconocido prestigio"? Los ejemplos de personas de reconocido prestigio --como Luis Roldán, por sólo citar un ejemplo-- que hemos padecido son innumerables.
 
  • Algunas de las propuestas que se hacen ya han fracasado. Por ejemplo, la antigua habilitación era un proceso válido, pero insuficiente. La realidad es que las universidades no sacaban las plazas porque no tenían candidatos o no querían sacarlas para que no optasen otros. En ocasiones, las universidades convocaban plazas... ¡en contra del profesor que estaba dentro! Modificando esa cuestión, de alguna forma --que habría que analizar en profundidad, ya que entra de lleno en ese problema endogámico referido--, el proceso podría ser mucho más idóneo.
 
  • Hay multitud de detalles (por ejemplo, tantos por ciento de nuevas plazas, años que han pasado desde el último sexenio para estar en las Comisiones, constitución de claustros) que son absolutamente inútiles. Nadie va a considerarlos y sólo aumentan el tamaño del documento, en vez de centrarlo sólo en los aspectos fundamentales.
 
  • No hay un resumen concentrado para que el público y, sobre todo, los políticos, puedan leerlo. Si Watson y Crick fueron capaces de describir el ADN en apenas una página, no es posible pensar que una sentencia judicial tenga que tener, obligatoriamente, 50,000 folios o un informe así no se pueda resumir en cinco o diez. Me temo que algún director general --o el ministro-- habrá leído sólo el resumen que le habrá hecho, a saber cómo, su gabinete. Resumir el documento, tal como está, es tarea complicada --pero posible--, ya que se incluye un número excesivo de detalles inútiles desde un punto de vista práctico, como se mencionaba antes.
 
  • Se critica la endogamia, como un mal propio de la universidad, cuando ocurre en todas las áreas de la sociedad. Por otra parte, tiene soluciones posibles, pero no gratis, como suele pasar últimamente con todos los planes. Se proponen varias acciones en el informe, simples, pero no se estudia el fondo del problema. 
 
  • Como cabía esperar, no hay una crítica de todos los políticos que han pastado en las praderas ministeriales, de los cambios de estrategias e inconsistencias entre gobiernos central y autonómicos, de cómo los planes y las personas de tres niveles en la administración son cambiados cada cuatro años --o menos, convirtiendo el sistema en una montaña, o más bien ruleta rusa--, de la burocracia sin fin, etc. Se toca el tema de forma tan delicada y con tal suavidad que el informe podría estar patrocinado por uno de esos detergentes para lavar a mano, como el del corderito. ¿Cómo es posible que un informe encargado por un ministerio no comunique críticas al propio ministerio si son tan obvias? 
 
  • La comparación que se hace con el modelo de las universidades americanas es tan superficial que sólo puede causar  extrañeza. Ésta se convierte en estupor cuando la Comisión menciona un punto, mal citado y peor comentado, que supone un descrédito para el conjunto de los investigadores nacionales; pero es, en realidad, un indicador de los olvidos de todos los miembros de la Comisión en el tema. Aquí viene la cita:
 
España no ha tenido un sólo premio Nobel científico desde hace más de un siglo: el único lo obtuvo Santiago Ramón y Cajal en 1906. En el polo opuesto se puede situar al Trinity College, con 32 premios Nobel, pese a ser sólo un College entre la treintena que tiene la Univ. de Cambridge (la universidad con más premios Nobel del mundo). Lo mismo sucede si examinamos el número de patentes: el sistema universitario público español tuvo 401 en 2010. Como comparación, un solo profesor del MIT, Robert Langer, tiene 811 patentes a su nombre, que han sido usadas por 250 empresas y han dado lugar a 25 nuevas empresas.

El tema de los Premios Nobel es una obviedad, y necesariamente compartida --como no puede ser de otro modo--; pero la crítica posterior sobre las patentes, que sólo puede hacerse al sistema en su conjunto, apunta directamente, a los profesores e investigadores españoles. Se cita un nombre concreto, americano, que acaba poniendo a todos los investigadores nacionales en supuesta evidencia --incluidos ellos mismos, si no tienen un buen número de patentes en explotación y empresas alrededor pero han aceptado decirles a los demás estas cosas--. En concreto, se cita a Robert Langer, profesor que tiene más patentes, en su trayectoria, que todos los españoles en un año. Esto es una falacia argumental, impropia de los autores. Langer no tiene esas patentes él sólo, sino con miembros de su laboratorio, que son unas cien personas. O con investigadores de esas empresas que le financian o pagan por su conocimiento. Su laboratorio tendrá, con toda seguridad, más presupuesto que cualquier laboratorio nacional nuestro de ese área --si no de todas las áreas. Langer tendrá, además, a su alrededor, un equipo que ha elegido él, con un buen número de expertos en patentes, abogados --que cobrarán una millonada-- que las redacten, inscriban y defiendan, o empresas innovadoras alrededor interesadas en explotarlas desde el primer día. Todo ello algo que no existe, en ese nivel profesional y entorno, en ninguna universidad nacional. Y, al lograr esas patentes, podrá cobrar por ellas, sabiendo claramente lo que le toca, y sin tener que rellenar papeles sin fin ni pedir perdón a su universidad o a Hacienda, no sea que le emplumen ¡No es Langer, es el sistema! El MIT es, además de una universidad, un modo exitoso de trabajo. Ha funcionado durante más de un siglo, compitiendo con el resto de universidades. El MIT no se hizo por decreto, sino que triunfó sobre otros centros. Langer, en España acabaría desesperado en el 98% --si no el 100%-- de las universidades. Además, en Europa, por ejemplo, el software no se puede patentar, tema en el que número de patentes españolas se dispararía. ¿De qué vale ese dato si no se explican las causas? Una gracia innecesaria, que deja en mal lugar a todos: a los profesores y, entre ellos, a los que firman el documento.
 
  • La comparación que se hace con universidades del tipo de Harvard, MIT o Stanford, es irreal y sin sentido. No se pueden comparar nuestras universidades, que están, en su conjunto, por debajo de ese Top 200, con las del Top 5, y menos poner a éstas como ejemplo a seguir. No es posible, por mil razones. Los modelos deberían ser las situadas alrededor del puesto 50 en el ranking, porque estos referentes sí son útiles para mejorar muchos aspectos de las nuestras. Compararse con las otras es absurdo, completamente inútil y sólo llevaría al fracaso absoluto. Para que un equipo de fútbol llegue a Primera División debe fijarse en el Levante, Coruña o Mallorca, no en el Real Madrid o Barcelona.
 
  • Se propone que pueda haber rectores extranjeros de prestigio, lo que es otra muestra más de wishful thinking. Una gran idea...¡si alguien de mérito real quiere venir! Un colega médico me contaba una anécdota de su hospital, de una pequeña ciudad española, que viene perfecta al caso. Llegó un gerente nuevo, joven, nombrado a dedo por el consejero autonómico, sin mucha idea del funcionamiento de un hospital. Tras una semana poniéndose al día en las cuestiones del hospital, reunió a los jefes de servicio y les comunicó que había una nueva política en el hospital --cada iluminado lo hace, por otra parte--. A partir de ese momento, el hospital sólo contrataría a especialistas comparables a los de la Clínica Mayo o el MGH de Boston. Las convocatorias se publicarían en el New England o JAMA. Él llegó gracias al dedo, pero quería que su hospital fuese el mejor. Un jefe de servicio con retranca, a punto de la jubilación, le contestó en la reunión: "Además de no tener ni idea, no te enteras. ¿Quién va a venir aquí desde la Clínica Mayo, a este pueblo, a cobrar menos de 3000 euros al mes? ¿Quién va a venir, en estas circunstancias, a pelearse con sindicatos, alumnos, profesores, PAS, proveedores, deudores, políticos, etc, por un sueldo de miseria, comparado con el de su país? --si viene de Estados Unidos y no, como es más probable, de Lituania. Pues nadie en su sano juicio que tenga méritos objetivos para ello, salvo que tenga novio o novia en España, huya de su propio entorno o tenga un problema alérgico en su país natal y el cambio de clima le sea favorable.
 
En resumen, el documento está repleto de ideas magníficas, pero me temo que será totalmente inútil. Ya parece estar, un mes más tarde, casi olvidado. Será útil, sin duda, cuando de una vez por todas alguien quiera cambiar las raíces del problema --que será cambiando el país entero. Cuando llegue esa persona, ni mirará el documento, porque sabrá lo que hay que hacer.

And last, but not least, siguiendo con la inspiración pseudoamericana del documento, si el Ministerio pidió a los participantes --como explica en su página Web uno de los expertos-- que hiciesen todo este trabajo gratis et amore, este dato, crucial, indicaba ya a priori el interés real del propio Ministerio en hacer caso a sus conclusiones. Los jerifaltes del Ministerio no habrían tenido la osadía de pedirle esto mismo, sin coste, a una empresa consultora o a expertos del extranjero, pero sí lo tuvieron con un grupo de catedráticos nacionales. ¿Es que su tiempo no vale nada? También hay que admirar la candidez, si es así, como parece, de participantes bien experimentados. Lo que no se paga no lo valora nadie en estas tierras, con rarísimas excepciones. Su esfuerzo sólo es comprensible por el generoso afán de todos ellos de intentar cambiar lo casi imposible: la misma historia de las universidades (y de España misma). Una buena piedra para construir un nuevo edificio, pese a todo...

 



Ranking de Shanghai, o no todo es tan negro como se dice
Ranking de Shanghai, o no todo es tan negro como se dice
En estos tiempos de crítica total al sistema universitario español, no hay argumento más repetido que éste: ninguna universidad española está en el famoso Top 200 de las universidades nacionales. ¿Es cierto?: sí. ¿Es real?: no del todo.

Hay varias universidades españolas que están, en ciertas áreas, dentro de ese Top 200. Concretamente, en el más citado, el de la universidad de Shanghai. Hace unos días un catedrático de Derecho Civil citaba en El País el irrisorio número de patentes de la universidad española --¿por qué serán (casi) siempre abogados, sociólogos y filósofos los que hablan de ese número total como signo del desastre universitario, sin razonar las causas ni proponer soluciones concretas, que las hay?--, como signo inequívoco del desastre universitario nacional. Mencionaba también varios centros catalanes como islitas en este estanque. Pues hay más. Concretamente, en el área de informática hay dos universidades, la Politécnica de Madrid y la de Granada entre los puestos 100 y 150 de ese ranking.

Para el incrédulo:

http://www.shanghairanking.com/SubjectCS2012.html

Hace ya meses que se conoce ese dato, y ¿se ha concedido algún premio, un titular en prensa, una mención destacada? Pues ha llegado la noticia y se ha ido, como de soslayo, como si decirlo en alto fuese una vergüenza o una chulería. ¡Ni en la propia Universidad Politécnica de Madrid parece haberse hecho una mención demasiado llamativa, una declaración de orgullo, etc! Buen lío podrían montar en alguna otra del resto de escuelas si la UPM hace un reconocimiento de este dato demasiado explícito... Por no decir la propia Comunidad de Madrid, empeñada en arreglar las cuentas como sea, primero, y luego en mirar los índices objetivos de calidad. O al menos eso parece.

Tengo que decir que soy objetivo en el dato, y subjetivo en la interpretación, porque pertenezco a la Facultad de Informática de la UPM, que es centro de esa actividad en informática. Es curioso, pero ni los propios profesores lo mencionan, y hacen bien, porque todos deben temer que tal éxito, como suele suceder, se premie con un buen escarmiento. El ministro Wert podría asustarse y tomar medidas drásticas si se logra lo que él mismo propone. ¡La sorpresa podría costarle un ataque cardiaco y a sus asesores un juicio sumarísimo!

De momento, la UPM encabeza, también, en el ranking nacional presente, la movilización general de despidos y rebaja de sueldos. Como suele ser, independientemente de la valía de cada uno y de sus logros y méritos. Todos por igual, no se vaya a crear un precedente que amenace el colapso del sistema. Si alguna universidad consigue meterse, toda ella, en ese ranking del Top 100, recomiendo a sus rectores que lo callen bien callado, como si pasasen por allí. Tal éxito no quedaría impune y el premio, si lo hay, podría ser poner más burocracia o tareas a los profesores de esa universidad --si no es una patada a la universidad en el trasero de algún profesor. 

Por cierto, no son éstas las únicas universidades que han logrado cifras similares en algunas áreas. No todo es tan negro como se pinta en los editoriales de la prensa y en algunas cátedras de derecho o filosofía.




Áreas de la informática y biomedicina, (gráfico de la referencia [4])
Áreas de la informática y biomedicina, (gráfico de la referencia [4])

(Como no todo van a ser sátiras, pondré aquí un comentario ya publicado en la página web de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, acerca del trabajo de mi grupo en una nueva área. ya mencionada en relación con los proyectos relacionados con el cerebro humano)

La nanoinformática surgió formalmente en los EE.UU en 2007 con apoyo de la National Science Foundation. En el momento de escribir este resumen, 69283 artículos aparecen indexados en Pubmed con el término "nanopartícula", y 3927 con "Nanomedicina". Los muchos y diferentes retos de la nanomedicina sugieren la necesidad de una nueva área informática que la impulse, igual que ocurrió con la bioinformática y el Proyecto Genoma Humano. La nanoinformática se refiere a "la utilización de técnicas informáticas para el análisis y procesamiento de la información sobre la estructura y características físico-químicas de las nanopartículas y nanomateriales, la interacción con el medio ambiente, y sus aplicaciones". En el desarrollo de la nanoinformática se incluyen métodos, herramientas y lecciones aprendidas en cinco décadas de investigación en informática biomédica, atendiendo a las especiales características y propiedades de la naturaleza en el nivel de magnitud “nano”, con específicas propiedades cuánticas de la materia.
 

La Nanomedicina incluye un gran número de temas de gran impacto científico tales como, por ejemplo, la capacidad de alcanzar objetivos muy específicos dentro de organismos, la liberación de un fármaco a una velocidad controlada, tratamientos para la desintoxicación de drogas, la detección de las primeras etapas de un proceso carcinogénico o infeccioso, la creación de nuevos dispositivos o nanorrobots para diagnóstico y terapias médicas, el desarrollo de nuevas técnicas y materiales para el reemplazo y reparación de tejido en el área de la medicina regenerativa, nuevos métodos de imágenes moleculares basados ​​en las propiedades ópticas de las nanopartículas, superación de problemas de solubilidad de fármacos nuevos o existentes, y muchos otros. Numerosas encuestas recientes señalan la nanomedicina como uno de los grandes retos científicos y tecnológicos del futuro. Algunos de estos retos nanomédicos están estrechamente relacionados con I+D en informática como, por ejemplo, la gestión, integración y búsqueda de información, la definición de nomenclaturas, creación de taxonomías y clasificaciones para varios tipos de nanomateriales, la construcción de bases de datos de nanomateriales, diseño de infraestructuras de I+D en nanotecnología, o nuevos modelos y simulaciones de nanopartículas, entre muchos otros.

Por último, nuestras contribuciones al tema:
 

1) Diana de la Iglesia, Miguel Garcia-Remesal, Guillermo de la Calle, Casimir Kulikowski, Ferran Sanz, VictorMaojo. The Impact of Computer Science in Molecular Medicine: Enabling High-throughput Research. CurrentTopics in Medicinal Chemistry [accepted for publication, 2013].

2) Miguel Garcia-Remesal, Alejandro Garcia-Ruiz, David Perez-Rey, Diana de la Iglesia, VictorMaojo. Using Nanoinformatics Methods for Automatically Identifying Relevant Nanotoxicology Entities from the Literature. BioMed Research International, vol. 2013, Article ID 410294, 9 pages, 2013.

3) VictorMaojo, Martin Fritts, Diana de la Iglesia, Raul E. Cachau, Miguel Garcia-Remesal, Joyce A. Mitchell, Casimir Kulikowski. Nanoinformatics: a new area of research in nanomedicine. International Journal of Nanomedicine. 2012;7:3867-90.

4) Maojo V, Fritts M, Martin-Sanchez F, De la Iglesia D, Cachau RE, Garcia-Remesal M, Crespo J, Mitchell JA, Anguita A, Baker N, Barreiro JM, Benitez SE, De la Calle G, Facelli JC, Ghazal P, Geissbuhler A, Gonzalez-Nilo F, Graf N, Grangeat P, Hermosilla I, Hussein R, Kern J, Koch S, Legre Y, Lopez-Alonso V,Lopez-Campos G, Milanesi L, Moustakis V, Munteanu C, Otero P, Pazos A, Perez-Rey D, Potamias G, Sanz F, Kulikowski C. Nanoinformatics: developing new computing applications for nanomedicine. ComputSciEng. 2012 Jun 1;94(6):521-539.
 
5) Diana de la Iglesia, Víctor Maojo, Stefano Chiesa, Fernando Martin-Sanchez, Josipa Kern, George Potamias, Jose Crespo, Miguel Garcia-Remesal, Samuel Keuchkerian, Casimir Kulikowski, Joyce A Mitchell. International Efforts in Nanoinformatics Research Applied to Nanomedicine. Methods Inf Med. 2011;50(1):84-95.

6) Víctor Maojo, Miguel García-Remesal, Diana de la Iglesia, José Crespo, David Pérez-Rey, Stefano Chiesa, Martin Fritts, Casimir Kulikowski. Chapter 26: Nanoinformatics: Developing Advanced Informatics Applications for Nanomedicine. A. Prokop (ed.), Intracellular Delivery. Fundamental Biomedical Technologies, 5: Fundamentals and Applications.

6) Diana de la Iglesia, Stacey Harper, Mark D Hoover, Fred Klaessig, Phil Lippell, Bettye Maddux, Jeffrey Morse, Andre Nel, Krishna Rajan, Rebecca Reznik-Zellen, Mark Tuominen. Nanoinformatics 2020 Roadmap. National Nanomanufacturing Network, 2011. Available at: http://nanotechinformatics.org/nanoinformatics/index.php/Nanoinformatics:Roadmap_2020

7) Víctor Maojo, Fernando Martín-Sánchez et al. The ACTION-Grid White Paper: Linking Biomedical Informatics, Grid Computing and Nanomedicine (2010). Available at: http://www.action-grid.eu/index.php?url=whitepaper.

8) Maojo V, Martin-Sanchez F, Kulikowski C, Rodriguez-Paton A, Fritts M. Nanoinformatics and DNA-based computing: catalyzing nanomedicine. Pediatric Research 2010 May;67(5):481-9. 
 




Don MIguel de Unamuno, nuestro experto del mes
Don MIguel de Unamuno, nuestro experto del mes
Había un tiempo en el que uno podía encontrar en las librerías de viejo grandes sorpresas, en calidad y precio. Ahora es ya casi imposible. En cuanto el librero tiene tiempo, mete la información del libro u objeto recién adquirido en su base de datos, y antes de que cualquier comprador pueda ojearlo en persona, ya tiene una oferta de cualquier país, si realmente merece la pena. O comprueba él mismo, uno a uno, el valor de cada objeto en apenas unos segundos. Se acabaron los chollos, salvo para el que tenga tiempo de insistir un día y otro.

La ventaja es que, también, por un precio ínfimo --uno o dos euros-- es posible encontrar libros que, olvidados para el público y editoriales o desconocidos para uno mismo, suponen un disfrute superlativo. Éste es el caso de un libro comprado hace pocos días, con ensayos y artículos de don Miguel de Unamuno. Tras leer tranquilamente varios de ellos, uno me llamó la atención especialmente: "el individualismo español". Tema tan de moda hoy mismo, más de un siglo después. En él se describen las causas seculares de algunos de nuestros males, de manera muy concisa y amena. Suele ocurrir: el que no sabe mucho de algún tema puede necesitar cientos de páginas para contarlo (y mal); el sabio, unas pocas. Nada nuevo, como es lógico; pero también recomienda encarecidamente Unamuno la lectura de un libro, "Historia de la España Contemporánea", escrito por un admirable historiador inglés, Martin Hume. El libro fue escrito en 1899 y traducido en 1905. Desde entonces no se ha vuelto a reeditar, según parece**. Al menos las únicas ediciones disponibles, en librerías de Internet, son de esa fecha.

La España Contemporánea a la que el libro se refiere es, como es lógico, la del Siglo XIX, pero en muchos de los temas comentados, sobre todo en sus aspectos políticos y sociales, el libro podría haber sido escrito ayer mismo. Una sorpresa su lectura, que no puede ocultar el sinsabor que encierra leerlo.

Aquí están las dos referencias, para el atrevido:

La de Unamuno:

http://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=1&d=3336,3457,1,1,3336

y la de Martin Hume:

http://ia600409.us.archive.org/27/items/historiadelaespa00hume/historiadelaespa00hume.pdf


PD. Hay una reedición de Septiembre de 2012. 



 A few weeks ago two "Flagship" projects of the European Commission, intending to be powerful symbols of European research, were announced. One of them focuses a significant, lasting challenge for scientific research: the "Human Brain". Funded at over one billion euros over the next decade, at a time of drastic financial distress and funding cuts, this project aims to discover how the brain functions by modeling and simulating millions of neural connections by using and developing new supercomputer architectures. A related goal is to create a dynamic, intelligent system, which will access a database with information from all relevant publications in neuroscience research, automatically gleaned from the existing literature by using information extraction and text mining techniques. By accessing this system, researchers are expected to find all the relevant published knowledge about the brain and use it to build their own models and advance their research.

My opinion? While it might indeed be very instructive to construct simulations of millions of neurons this requires first finding out how to build a detailed, accurate simulation of just a few neurons, rather than millions. Once we really know how neurons store, transmit, encode and interpret information among a limited number of neurons —to fully understand how information is coded, transmited and interpreted between two neurons would be a fundamental breakthrough—, the "bottom-up" discovery process should become more feasible. John von Neumann pointed out, a few weeks before his death, as published in his posthumous book "The Computer and the Brain" (1958), how information processing and the "logic" of the brain are totally different from that of computers —frequently called "von Neumann" machine – and he ought to have known as, he designed the logical model for their architecture. Likewise, Claude Shannon, the contemporaneous founder of communication theory, also known as Shannon's Information Theory, always denied the possibility of using his theory to grasp how information is coded and transmitted in living, sentient beings. Not surprisingly, efforts to use Shannon's theory to discover the genetic code in the 1950s failed. While the use of "bits" has revolutionized communication and our computer-ubiquitous lives, they have been of little use in helping us understand how living beings process and give meaning to the many  types of "information" we recognize as being shared among humans. However, such "bottom-up" approach will not be enough to understand complex processes at a higher level, such as short and long term memory, reasoning, language processing, image interpretation, and other basic functions of the brain --even including consciousness. THis will require a different approach, combining such reductionist approach, with a "top-down" approach, where also the influence of the environment is fundamental. Two different, complementary directions.

Considering the proposal to build a large database containing all the information published about neuro-scientific research, which would need constant automatic updating, this might prove much simpler than it appears, at least from a computational perspective. In our group we have already carried out such research, analyzing information coming from all the papers stored in PubMed,  extracting automatically information about computing resources of various types: bioinformatics, medical informatics and nanoinformatics. We have investigated how to create what might be called a "resourceome", ie. a set of information resources of different types and at different levels. We published this about five years ago, with some commentary reflected in the Blog of the editors of the Science Careers section from the journal Science *. The problem of extracting precise information about brain physiology from the literature can be seen as quite similar and, certainly, not really demanding any original or fundamental computational advance.
 
A few days ago, the American project "Brain Map" was mentioned in the State of the Nation speech by President Obama. This is not the first related megaproject, since the "Decade of the Brain" was earlier launched --in 1990--  by President Bush (senior). Obama compared his new ‘Brain Map” project with the Human Genome Project, which had a huge scientific impact. For instance, it created several new scientific areas and it changed our view of genetics and genomics, as well as medicine itself. From an economic point of view, it launched a whole industry. As Obama stated, the benefits of the "Brain Map" project could be also great, leading to similar financial successes.
 
However, the "Decade of the Brain" had a very limited success, and it is today remembered with little enthusiasm. Now, we will have to wait and see what happens with this renewed effort. With $ 300 million per year (doubling the European Human Brain project, as it often happens in these transatlantic scientific comparisons), the Brain Map project appears to be ready to embark on the construction of a map similar to that of the European project, but at a more detailed level, analyzing the basic principles of neuronal operation. This will require creating new research techniques, which include nanotechnological developments and information management at the molecular and "nano" level. Let me say here that to manage information at such nano level is the goal of a novel, recent discipline, called nanoinformatics --in which our group has also participated in early developments. I copy below a couple of examples of the publications that we have reported to this day in this area of nanoinformatics**.
 
Who will succeed? If I may try to be a soothsayer, both the American and European projects will likely make fundamental advances, but it is doubtful that the final goal of getting a detailed map of brain functioning will be achieved in this short period of time. In such a race, a basic science project, with a larger budget, can have better chances of success. However, comparisons with the Human Genome Project are not possible. The latter was a problem which did not rely on fundamental chemical and biological advances and it substantially benefited from an information management strategy that proved to be wise: to openly share information and informatics tools. In fact, to get the DNA sequenced was very laborious and complicated, but the DNA was already known, some fundamental techniques were already available, and it was not necessary to rely on a radical breakthrough in science or a paradigm shift in Kuhn's sense. DNA sequencing progressed quickly through the division of labor between various groups and the free, open exchange of information and bioinformatics programs in various continents through a centralized reference. A very complicated problem, but not overly complex —playing with words. Once the human genome was sequenced, the next goal was to identify the genes and mutations that underlie many diseases (cancer, rare diseases, etc), but this has proved to be a much more complex problem than was the sequencing of the DNA itself. The path to genomic medicine promises to be much harder than expected.
 
Besides the difficulty of achieving consensus among more than one hundred research groups in the European project —and overcome the challenges presented by the EU bureaucracy— such megaprojects have an inherent danger: if they fail, they can stop progress in the area for many years. An example is the notorious "Fifth Generation Computer Project", launched in Japan in the '80s, which aimed at creating intelligent computers that could be easily programmed and could communicate with humans in natural language. It failed, by most accounts, in terms of producing new science, though it was hardly a failure for those who benefited from the billion dollars that the Japanese government invested in it!
 
Get ready, get set, go!! The race has just began...

References

* 1) de la Calle G, García-Remesal M, Nkumu-Mbomio N, Kulikowski C, Maojo V. e-MIR2: a public online inventory of medical informatics resources. BMC Med Inform Decis Mak. 2012 Aug 2;12:82.  
2) de la Calle G, García-Remesal M, Chiesa S, de la Iglesia D, Maojo V. BIRI: a new approach for automatically discovering and indexing available public bioinformatics resources from the literature. BMC Bioinformatics. 2009 Oct 7;10:320. 
3) http://blogs.sciencemag.org/sciencecareers/2010/07/easier-access-t.html


** 1) Victor Maojo, Martin Fritts, Diana de la Iglesia, Raul E. Cachau, Miguel Garcia-Remesal, Joyce A. Mitchell, Casimir Kulikowski. Nanoinformatics: a new area of research in nanomedicine. International Journal of Nanomedicine. 2012;7:3867-90.
2) Maojo V, Fritts M, Martin-Sanchez F, De la Iglesia D, Cachau RE, Garcia-Remesal M, Crespo J, Mitchell JA, Anguita A, Baker N, Barreiro JM, Benitez SE, De la Calle G, Facelli JC, Ghazal P, Geissbuhler A, Gonzalez-Nilo F, Graf N, Grangeat P, Hermosilla I, Hussein R, Kern J, Koch S, Legre Y, Lopez-Alonso V,Lopez-Campos G, Milanesi L, Moustakis V, Munteanu C, Otero P, Pazos  A, Perez-Rey D, Potamias G, Sanz F, Kulikowski C. Nanoinformatics: developing new computing applications for nanomedicine. Comput Sci Eng. 2012 Jun 1;94(6):521-539.

 



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Editado por
Víctor Maojo
Eduardo Martínez de la Fe
Víctor Maojo es doctor en medicina e informática y catedrático de inteligencia artificial desde 2006. Ha sido “Fellow” del programa Health Science and Technology de Harvard-MIT y profesor visitante en Georgia Tech, EE.UU. Desde 1993 dirige el Grupo de Informática Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid. Ha coordinado y trabajado en más de 30 proyectos, nacionales y europeos, en temas de inteligencia artificial, informática biomédica, ciencia cognitiva, nanomedicina, tecnologías para el cáncer y colaboración sanitaria en África, entre otros. Ahora coordina el proyecto europeo Africa Build, para mejorar la asistencia sanitaria en varios países africanos mediante el uso de las tecnologías de la información. Ha publicado artículos y contribuciones en las principales revistas y conferencias científicas de su área. En 2011 fue elegido “Fellow” del American College of Medical Informatics (ACMI), la academia americana de informática médica, por sus contribuciones a esta disciplina científica. Por el camino ha hecho algunas cosas más. Estuvo a punto de cantar Rigoletto en el Metropolitan de Nueva York, hace algunos años, pero los malvados acomodadores acechaban por doquier a los espectadores rezagados al final de la función.




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