Recuerda más abajo el título aquel célebre cuento de Andersen, a su vez versión de otro cuento previo del infante don Juan Manuel, éste de otro anterior...
Muchas metáforas y analogías se han construido después sobre el tema, incluso referidas a la pintura. Aquí va una más, ocurrida hace ya algunos años, “in vivo”.
El cuadro nuevo del Emperador
Cuando uno está con niños, tiene que estar alerta. Tanto si están observando una sopa como un cuadro. ¡Más aún, si ocurren las dos situaciones a la vez!
Ocurrió esto en el MOMA, el admirable Museo de Arte Moderno de Nueva York. Unos cuantos años atrás. Visitaba el museo con la familia —veáse la foto—. Los diferentes cuadros se ofrecían generosos a las fotos rutinarias. Junto a una célebre composición de Warhol —“las 32 latas de sopas Campbell”—, el niño tropezó y casi cae sobre el lienzo de una de ellas. Antes de que acabase embadurnado de sopa de tomate, verduras o pollo pude agarrarle, en el último instante, y evitar la catástrofe.
En pleno amago de infarto escucho al niño:
— “Papá, ¿qué pasa?”
Respuesta sin aire:
— “Ay, hijo, me he visto en la cárcel, con la casa embargada, en la miseria, pagando toda la vida deudas...”.
— “¿Por qué, papá?" —insistió el niño.
— “Este cuadro…vale mucho dinero” —opresión en la garganta y las pupilas dilatándose y contrayéndose sin cesar.
Y él concluyó:
— Bah, ¡si es una caca!
Muchas metáforas y analogías se han construido después sobre el tema, incluso referidas a la pintura. Aquí va una más, ocurrida hace ya algunos años, “in vivo”.
El cuadro nuevo del Emperador
Cuando uno está con niños, tiene que estar alerta. Tanto si están observando una sopa como un cuadro. ¡Más aún, si ocurren las dos situaciones a la vez!
Ocurrió esto en el MOMA, el admirable Museo de Arte Moderno de Nueva York. Unos cuantos años atrás. Visitaba el museo con la familia —veáse la foto—. Los diferentes cuadros se ofrecían generosos a las fotos rutinarias. Junto a una célebre composición de Warhol —“las 32 latas de sopas Campbell”—, el niño tropezó y casi cae sobre el lienzo de una de ellas. Antes de que acabase embadurnado de sopa de tomate, verduras o pollo pude agarrarle, en el último instante, y evitar la catástrofe.
En pleno amago de infarto escucho al niño:
— “Papá, ¿qué pasa?”
Respuesta sin aire:
— “Ay, hijo, me he visto en la cárcel, con la casa embargada, en la miseria, pagando toda la vida deudas...”.
— “¿Por qué, papá?" —insistió el niño.
— “Este cuadro…vale mucho dinero” —opresión en la garganta y las pupilas dilatándose y contrayéndose sin cesar.
Y él concluyó:
— Bah, ¡si es una caca!

El cuadro nuevo del emperador

