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Blog de Tendencias21 con una visión irónica, satírica o desenfadada de la ciencia y la propia vida


Google, ¿poeta posmoderno?



Víctor Maojo

Sábado, 18 de Agosto 2012

La informática ha cambiado el mundo que conocemos, lo que ya no es noticia ni para los bebés. En algunos campos el cambio ha sido dramático, modificando todo el panorama del conocimiento y tecnológico. También el laboral. Ahí tenemos la fotografía. ¿Quién iba a imaginar lo que ocurriría con la todopoderosa Kodak, una de las empresas más importantes del mundo, hace treinta años? Algo parecido puede ocurrir con las traducciones. Hace poco, en un avión, mi vecino de asiento, un traductor americano que buscaba fortuna en Francia, me contaba su preocupación con el traductor de Google y herramientas similares. "Soy joven, y ¿cuántos años me quedarán de trabajo?", se preguntaba angustiado. Yo intentaba animarle, argumentando que al menos con la literatura (y más aún, con la poesía) sería demasiado complicado esperar que las traducciones fuesen idóneas, al menos en un buen periodo de tiempo. Posible craso error, pues ése parece ser justamente el objetivo final de Google, según he podido leer poco después. El tiempo dirá.

En esa dirección, vamos a hacer un juego poético con el traductor actual de Google. Dudo que sea siquiera original si consideramos la probabilidad de que cualquiera de los muchos millones de usuarios de Google haya hecho algo parecido. Siguiendo el principio posdigital de "crear desde la información" del algún abanderado de la nueva era literaria, hemos hecho justamente eso con el célebre poema de Espronceda, aquel del pirata:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul.


Con el traductor, hemos hecho una cadena de traducciones sucesivas, casi al azar, traduciendo entre el español, inglés, árabe, catalán, bielorruso, macedonio, alemán, euskera y vietnamita.

Éste es uno de los millones de resultados posibles, con mínimos cambios:


Dilo a todos los departamentos
El Mar, viene
La Vela, un equipo
- Exclamó el barco pirata
El coraje, el miedo,
Todos los mares conocidos
De principio a fin.

Meses, se reflejan en el mar
Viento, textura de ruido
El movimiento ascendente del software
La plata y olas azules;
El pirata Comandante
Diversión, canto en la parte trasera de la embarcación.
Asia, Europa
Y delante de Estambul


Y éste otro más:


Diez de
cada dispositivo
Barco de papel de alta,
Por lo tanto, la arena,
Barcos de madera Brig.
Piratas cáscara
Su coraje, el miedo,
famoso lago
Oposición.
Brote de marzo
Viento lienzo sonido
Jump Software
Plata y las ondas azules;
Presidente del Grupo de los piratas
Cola cantando una nave feliz
Asia y Europa, sin embargo, y en contraste
Al final de Estambul.


Con todas las lenguas disponibles en el traductor de Google y todas las posibles combinaciones, algún resultado espectacular podrá salir algún día. También es una trampa obvia, aunque seguramente sería inadvertida para algún gurú posdigital, de los que proponen las nuevas formas de creación. Google no sólo maneja la información que le damos en este caso, sino su propio conocimiento (es decir, el que le han incorporado sus diseñadores).

Todavía falta algún (mucho, seguramente, si es que ocurre esa especie de test de Turing poético) tiempo para encontrar un traductor óptimo de poesía; sin embargo, ¿podrá ser Google (u otro sistema) un poeta más en el futuro? Sin querer o, más bien, sin darnos cuenta, volvemos otra vez a otros tiempos, con los viejos sueños de la Inteligencia Artificial (como relataba Margaret Boden) y algunos otros ejemplos fallidos, más recientes; pero esta vez ya no hablaríamos de unos pocos académicos soñadores...




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Editado por
Víctor Maojo
Eduardo Martínez
Víctor Maojo es doctor en medicina e informática y catedrático de inteligencia artificial desde 2006. Ha sido “Fellow” del programa Health Science and Technology de Harvard-MIT y profesor visitante en Georgia Tech, EE.UU. Desde 1993 dirige el Grupo de Informática Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid. Ha coordinado y trabajado en más de 30 proyectos, nacionales y europeos, en temas de inteligencia artificial, informática biomédica, ciencia cognitiva, nanomedicina, tecnologías para el cáncer y colaboración sanitaria en África, entre otros. Ahora coordina el proyecto europeo Africa Build, para mejorar la asistencia sanitaria en varios países africanos mediante el uso de las tecnologías de la información. Ha publicado artículos y contribuciones en las principales revistas y conferencias científicas de su área. En 2011 fue elegido “Fellow” del American College of Medical Informatics (ACMI), la academia americana de informática médica, por sus contribuciones a esta disciplina científica. Por el camino ha hecho algunas cosas más. Estuvo a punto de cantar Rigoletto en el Metropolitan de Nueva York, hace algunos años, pero los malvados acomodadores acechaban por doquier a los espectadores rezagados al final de la función.



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