Hacer el doctorado, un master, una especialidad, una estancia prolongada en el extranjero o una experiencia de aprendizaje de un cierto número de años es algo inútil. Para qué quiere estar uno formándose diez o quince años en temas como salud pública, epidemiología, estadística, cooperación y otros, si luego llega un político y, con una carta o un nombramiento previo, evita tal inútil trámite y puede, de por vida, presentarse como "experto" sanitario de primer nivel. Así ha pasado con doña Leire Pajín, cuya formación parece limitarse a poco más que su título de licenciada, haber sido delegada de alumnos en junta de facultad y claustro de universidad y luego, desde tierna edad, cargos políticos de todo tipo. Ahora, gracias a haber sido ministra, ella misma considera que ya tiene la experiencia necesaria para cualquier cargo sanitario. Y no le falta razón. Si hasta doña Celia Villalobos pudo ser ministra de sanidad, por qué va a tener que avergonzarse ella. ¡Muy bien!
Hace años, doña Elena Salgado intentó ser directora general de la Organización Mundial de la Salud, (después de haber sido incluso directora del Teatro Real) y no lo fue por poco. Si la elección habría costado cara a todo el planeta, la no elección costó no menos por estos lares, por lo que luego hizo como ministra de economía y vicepresidenta.
Sólo queda desearle suerte a doña Leire...y a la Organización Panamericana de la Salud, de paso.
Hace años, doña Elena Salgado intentó ser directora general de la Organización Mundial de la Salud, (después de haber sido incluso directora del Teatro Real) y no lo fue por poco. Si la elección habría costado cara a todo el planeta, la no elección costó no menos por estos lares, por lo que luego hizo como ministra de economía y vicepresidenta.
Sólo queda desearle suerte a doña Leire...y a la Organización Panamericana de la Salud, de paso.

Leire Pajín y la formación continuada

