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Blog de Tendencias21 con una visión irónica, satírica o desenfadada de la ciencia y la propia vida


Mutaciones y cambios en el oído musical



Víctor Maojo

Sábado, 1 de Septiembre 2012

Siguiendo las teorías predarwinianas de alguno de nuestros patrios filósofos y científicos de cabecera, más de un oído cabreado podría pensar que el 95% de la música que se ha oído en los últimos cincuenta años, sea en discos o a través de la televisión y videos musicales, ha producido mutaciones genéticas que habrían conducido a una alteración del oído musical y las zonas cerebrales correspondientes en buena parte de la población mundial. Mario Bunge no iba tan allá, pero sí afirmaba que los decibelios de los amplificadores habían estropeado el oído de los músicos de rock. Veamos un ejemplo de posible mutación.

En los años 30-40, un grupo de aficionados a la ópera de Nueva York contrató regularmente a una soprano ya legendaria, Florence Foster Jenkins. Tuvieron una buena diversión a costa de la pobre mujer en teatros tan importantes como el Carnegie Hall, alquilado para el "recital", fin festivo de la reunión del amplio grupo. Ésta, soprano de voz y gusto difícilmente empeorables, se sorprendía de que sólo la contratase este grupo de melómanos y, al parecer, no llegó a descubrir nunca la verdad.

Más arriba se incluye un ejemplo del dudoso gusto musical la señora, destrozando nada más y nada menos que el aria de la reina de noche de La Flauta Mágica de Mozart, en video/audio prestado de You Tube (como el de abajo).

Han pasado varias décadas y un tenor (si se le puede llamar así) llamado Paul Potts encadilaba hace no mucho, y parece que lo sigue haciendo, a medio planeta. Cantaba el señor, de forma abominable, arias de ópera y canciones. La primera vez que uno tuvo que padecerlo pensó que era una inocentada, un video grabado en un programa con cámara oculta, o de humor; pero no era así. Tanto, que el tenor ahí sigue con su carrera. Decía Sabina que en un estudio de grabación podian sacarle la voz de Plácido Domingo, si él quisiese (y no quería). La prueba de que esta ensoñación no es posible es Paul Potts, que, con más voz que Sabina (es difícil tener menos), no consigue cantar bien ni en estudio. Aquí va un ejemplo, en directo. Nada menos que La donna e mobile,del Rigoletto de Verdi. No se sabe si lo peor es el tenor o el público.

Tampoco nadie debería cargar mucho las tintas en este hombre, ya que la mayor parte de los tenores profesionales que pululan en los teatros de ópera actuales no lo hacen mucho mejor, pero con similar éxito. Ahí está Juan Diego Flórez, haciendo hace poco el primer bis que se ha escuchado en el Metropolitan de Nueva York en muchos años (costumbre prohibida, con gran tino como se ve ahora, a instancias del director Arturo Toscanini, nada menos). Tantos antecesores ilustres removiéndose en sus tumbas...







1.Publicado por andrés el 02/09/2012 22:21
Hombre, la Jenkins juega en una liga distinta que la de Potts. Es indescriptible.
¿Hay vídeo de ese bis de Flórez?

2.Publicado por Víctor Maojo el 03/09/2012 08:32
Aparece una grabación de audio (http://www.youtube.com/watch?v=7mXdJEohQwo) en You Tube. No lo canta mal, como es lógico (aunque lo suyo es Rossini), pero no para romper él semejante tradición. De hecho, Flórez impresionó a Pavarotti por la facilidad con que cantaba este aria, que fue la que interpretó cuando le hizo una visita por primera vez; pero tiene truco. Flórez canta con la voz centrada en la zona alta del registro, prácticamente evitando el "pasaje" de la voz. Así canta como nadie las agilidades de Rossini o el primer Mozart, y puede dar agudos tan fácilmente (aunque no suenan poderosos nunca) pero se le hace imposible cantar la mayor parte del repertorio clásico de tenor y pierde totalmente el centro y los graves de la voz. Se convierte en un ligero casi fabricado, aunque hace muy bien su repertorio.

Es un caso muy similar, aunque con mucho mejor tino, al de Chris Merritt. Éste fue un tenor que impresionó en los 80. Sin darse cuenta cómo, cantaba el repertorio similar al de Flórez y cantaba esta misma aria de los "nueve Do" sin despeinarse. Sus triunfos eran apoteósicos porque la voz era fea y cantaba peor, pero mucho más grande e impresionante que la de Flórez en el teatro. Su fin llegó cuando Riccardo Muti le ofreció cantar las Vísperas Sicilianas de Verdi para inaugurar la temporada de la Scala (alrededor de 1990) sin darse cuenta que con su técnica Merritt sólo podría estrellarse. Así pasó y Merritt ha desaparecido de los teatros en papeles destacados. Dos años antes, al saber que cantaría Verdi, anticipó tal desastre (debido al uso de una técnica relacionada con la de Flórez) el maestro de canto José Manuel Menéndez, ante un reducido grupo de aficionados, al escuchar una grabación de Merritt y comprender su técnica equivocada. Nadie le hizo ni caso, pero así fue.

Flórez es más listo...o tiene más suerte, porque su maestro y manager Ernesto Palacio le guía con mano firme y atinada. Casi se estrella con un Verdi mucho más asequible para su voz, Rigoletto, pero pudo sobrevivir. Con los años las voces se ensanchan inevitablemente y Flórez no podrá retrasar mucho tiempo este proceso. Si no cambia la técnica no podrá seguir igual mucho tiempo, sobre todo si amplía su repertorio fuera de Rossini, como está haciendo.

Por otra parte, es un excelente cantante, aunque destaca tanto por el desierto que hay a su alrededor. Y aquí hay que recordar a Mario Filippeschi, tenor de agudos siderales (y que cantaba muy bien, aunque no siempre), que ni siquiera llegó a cantar nunca en el Metropolitan de Nueva York. Es lógico, en sus años tuvo como rivales a Gigli, Schipa, Lauri Volpi, Martinelli, Corelli, del Monaco, Björling, Bergonzi, di Stefano y otros muchos en el repertorio italiano. Como ahora...

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Víctor Maojo
Eduardo Martínez
Víctor Maojo es doctor en medicina e informática y catedrático de inteligencia artificial desde 2006. Ha sido “Fellow” del programa Health Science and Technology de Harvard-MIT y profesor visitante en Georgia Tech, EE.UU. Desde 1993 dirige el Grupo de Informática Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid. Ha coordinado y trabajado en más de 30 proyectos, nacionales y europeos, en temas de inteligencia artificial, informática biomédica, ciencia cognitiva, nanomedicina, tecnologías para el cáncer y colaboración sanitaria en África, entre otros. Ahora coordina el proyecto europeo Africa Build, para mejorar la asistencia sanitaria en varios países africanos mediante el uso de las tecnologías de la información. Ha publicado artículos y contribuciones en las principales revistas y conferencias científicas de su área. En 2011 fue elegido “Fellow” del American College of Medical Informatics (ACMI), la academia americana de informática médica, por sus contribuciones a esta disciplina científica. Por el camino ha hecho algunas cosas más. Estuvo a punto de cantar Rigoletto en el Metropolitan de Nueva York, hace algunos años, pero los malvados acomodadores acechaban por doquier a los espectadores rezagados al final de la función.



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