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Blog de Tendencias21 con una visión irónica, satírica o desenfadada de la ciencia y la propia vida


"Necroilógica": visita a la tumba de don Severo Ochoa



Víctor Maojo

Miércoles, 10 de Octubre 2012

Tumba de Severo Ochoa en Luarca, Asturias. No la comparen con la de ningún torero
Tumba de Severo Ochoa en Luarca, Asturias. No la comparen con la de ningún torero





Visitando con mi primo Rubén y su pareja, Luz María, el occidente de Asturias, nos llevaron al cementerio de Luarca a hacer una visita a la tumba de don Severo Ochoa, ilustre investigador y Premio Nobel. Tuve la fortuna de verle alrededor de 1985, en un memorable coloquio en Oviedo. Se pregunta más de uno "¿habría conseguido don Severo el premio Nobel en España?". La respuesta es sencilla. No sólo le habría resultado imposible, sino que bastante habría hecho con malvivir, por su simpatía por la República y haber sido discípulo del profesor Negrín, su último presidente.

No es una tumba llamativa, ni mucho menos la más ostentosa del cementerio. Seguramente él lo quiso así. 

Quede aquí esta "necroilógica", enviada por mi colega Albert deBonle hace tiempo:
 
Severo Ochoa. Célebre bioquímico, falleció en Madrid a los 80 años de edad. Nacido en Luarca, Asturias, desarrolló su carrera científica principal en los Estados Unidos. Nacionalizado estadounidense, fue profesor de varias universidades estadounidenses de prestigio y presidente de la universidad de Nueva York (Estados Unidos). Recibió el premio Nóbel de medicina, junto a un antiguo colaborador estadounidense, por las investigaciones realizadas en laboratorios de los Estados Unidos. Siempre viajaba con su coche de matrícula estadounidense. Gloria de la ciencia española. 





1.Publicado por Ladislao del Río MAOJO el 27/10/2012 18:13
Hola Víctor, leído tu comentario debo hacer alguna precisión. Primera, que Severo Ochoa falleció con 88 años y no con 80 años. Segunda, que si bien es cierto que fue discípulo de Juan Negrín también es cierto, que aparte de abandonar España por las circunstancias trágicas del momento, no lo es menos que otro de los motivos fue su enfrentamiento y enfado con Negrín a raíz de unas oposiciones "amañadas", mal permanente de nuestra Universidad española, y en las que tuvo que ver el fisiólogo canario y Presidente de la II República, lo que hizo que durante bastante no hubiera relación entre los dos. Es verdad lo de su simpatía por la República pero creo que pesaba más su vocación científica que le llevo a decir según sus propias palabras que él siempre se consideró "un exiliado científico, no político". Lo que sí es seguro es que de haberse quedado le hubiera resultado imposible desarrollar una carrera científica tan brillante.
Te comento que al día siguiente de su fallecimiento, 3/11/1993, el diario ABC volvió a publicar en su tercera página el artículo "La vida" que me sirve para iniciar el curso de Biología con mis alumnos de 2º de Bachillerato, como recordatorio a este nuestro hombre, gloria de la ciencia y para incidir en lo que es el objeto de la Biología, que no es otro que el estudio de la vida.
En relación a su vida merece la pena leer el libro, "Severo Ochoa. La emoción de descubrir" de su biógrafo Marino Gómez Santos, publicado en 1994 en Ediciones Pirámide.
Y eso es todo. Un abrazo.


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Víctor Maojo
Eduardo Martínez
Víctor Maojo es doctor en medicina e informática y catedrático de inteligencia artificial desde 2006. Ha sido “Fellow” del programa Health Science and Technology de Harvard-MIT y profesor visitante en Georgia Tech, EE.UU. Desde 1993 dirige el Grupo de Informática Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid. Ha coordinado y trabajado en más de 30 proyectos, nacionales y europeos, en temas de inteligencia artificial, informática biomédica, ciencia cognitiva, nanomedicina, tecnologías para el cáncer y colaboración sanitaria en África, entre otros. Ahora coordina el proyecto europeo Africa Build, para mejorar la asistencia sanitaria en varios países africanos mediante el uso de las tecnologías de la información. Ha publicado artículos y contribuciones en las principales revistas y conferencias científicas de su área. En 2011 fue elegido “Fellow” del American College of Medical Informatics (ACMI), la academia americana de informática médica, por sus contribuciones a esta disciplina científica. Por el camino ha hecho algunas cosas más. Estuvo a punto de cantar Rigoletto en el Metropolitan de Nueva York, hace algunos años, pero los malvados acomodadores acechaban por doquier a los espectadores rezagados al final de la función.



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