Recomendar este blog Notificar al moderador

Blog sobre pensamiento social de Tendencias21

Bitácora

1Voto(s)



Jueves, 10 de Abril 2014
Estamos comprendiendo lo que hasta ahora el mundo ha sido: el poderoso se encumbró, sostenido por la ambición desmedida y por la apropiación de todos los recursos básicos para una buena vida. Para lograrlo, sometió a la humillación a los que fueron despojados y a todos los que se les ha impedido acceder a las posibilidades que la naturaleza ofrece, con suma generosidad, para a todos y para el desarrollo de una buena vida.

Hoy, esos poderosos que se situaron en la cúspide del poder de esta manera y con todos los privilegios posibles, no representan ya un modelo a seguir. Lo que hasta ahora significaban las jerarquías económicas, sociales, religiosas y políticas, con sus valores absolutos, aquellos que han condicionado la evolución de las sociedades, están en entredicho a la vista de las quiebras que pone de manifiesto la compleja crisis que atravesamos.

El quebranto de la cultura moderna, con su idea de progreso permanente, está ayudando a desenmascarar la falsa luz que les iluminaba. Una pretendida luz que venía de un egocentrismo que establecía privilegios y derechos, para unos pocos, en nombre de un dios todopoderoso, al que, por lo visto aquellos representaban.

Una entidad que ponía en sus arbitrarias manos la capacidad para manipular todos los recursos existentes, los cuales poseían y acaparaban negándose a reconocer la propia naturaleza de los recursos y su fin colectivo. Al final, todos ellos acabaron creyendo que los bienes comunes y sus privilegios eran de su propiedad por méritos propios, o por derechos heredados, lo que les facultaba a despilfarrarlos sin mirar las consecuencias de lo que hacían.

La lección, parece ser, es que no se eleva nadie para siempre, si su forma de hacerlo es generando injusticias y produciendo dolor. De esta manera vemos cómo la explotación y la destrucción de los recursos va arrastrando a los acaparadores hacia una caída que no ha hecho más que empezar.

Sus imágenes se deterioran cada vez más; sus palabras ya suenan a huecas, no tienen el crédito social del que gozaban y su modelo ha arrastrado, asímismo, a los que, confusos, se han arrimado a sus sombras con el ansia de compartir poder.

Ahora, sorprendidos y noqueados, los unos y los otros, se ven llevados a los tribunales de justicia, desenmascarados ante sus propios seguidores y, detrás de ellos, el modelo de sociedad que programaban a los cuatro vientos se derrumba. Sus miradas expresan desconcierto, están vacías de contenido, no entienden lo que les sucede ni por qué se ven ahora en esas circunstancias. Creían tanto en su capacidad para manipular la realidad desde sus pequeños intereses y visiones que ahora no saben qué pensar, ni por qué su dios les ha abandonado. Llegan a decir que: si hubiese sabido que lo que hacía no era correcto (es decir, les traería estas consecuencias) no hubiera actuado de esta manera.

Triste es la forma en la que los seres humanos vamos aprendiendo a reconocer las leyes que sí rigen el universo; poco a poco se ponen de manifiesto las consecuencias de la ignorancia y de nuestras acciones impregnadas de ella. De pronto nos sorprendemos con que hay que pagar un precio demasiado alto y descubrimos que no hay acción alguna que sea intrascendente… Ahora toca asumir que era alta la ley que nos habíamos saltado.

A partir de la evaluación de nuestras acciones y de sus consecuencias (bases de cualquier aprendizaje) concluimos que: sólo aquellos actos que están basados en el conocimiento y el respeto a las leyes de la evolución, que a todo afecta, -a toda la vida, a todas las cosas, a todo lo que materializamos y a todo lo que alienta dentro de nosotros- permiten que el dolor, la enfermedad y la muerte desaparezcan de la experiencia humana, factores que hasta ahora eran considerados designios del destino y no consecuencias del estadio evolutivo en el que nos encontramos.
Alicia Montesdeoca

Bitácora

1Voto(s)



Martes, 25 de Marzo 2014
Soltar y rendirse para descubrir las posibilidades. Fuente: bibliotecadelcolegio.blogspot.com
Soltar y rendirse para descubrir las posibilidades. Fuente: bibliotecadelcolegio.blogspot.com
El afán de cada día va construyendo realidades, unas veces materiales y otras sutiles. Cada objetivo tiene tras de sí una demanda, trátese de resolver las necesidades cotidianas de supervivencia o de comprender una situación que nos reta. Cualquiera que sea la meta que nos propongamos, ésta se encuadra en un marco de creencias que justifican el esfuerzo y el empeño.

Una vez alcanzado el nivel de subsistencia o satisfecha la búsqueda, puede suceder que ya creamos que hemos adquirido suficiente estatus o que más allá ya no hay más que buscar, ya poseemos lo que perseguíamos; tenemos lo necesario para vivir o hemos dado con la explicación que justifica o interpreta la realidad que vivimos.

La verdad es, sin embargo, que nos aferramos a esas realidades logradas buscando seguridad y, precisamente por ese motivo, la satisfacción tan anhelada se diluye. El ser humano tiene tendencia a poseer lo que logra, esperando con ello alcanzar tranquilidad y justificación pero, poco a poco, comprende que ninguna etapa es la definitiva.

Aferrarse a los objetos, estacionarse en una etapa, justificarse tras de alguna creencia, pretender poseer verdades absolutas… todo eso nos lleva a callejones sin salida que originan dolor e incomprensión. Los acontecimientos escapan a nuestro control, y pensamos que sus causas se producen fuera del marco de seguridad que hemos pretendido establecer, soportado por cosas o por dogmas a los que nosotros mismos damos vida y nutrimos.

Hemos de encontrar la forma de entender cómo se construye lo que nos ocurre, empezando por acertar que lo que vemos “fuera” es fiel reflejo de nosotros mismos, de la resistencia a dar cabida a lo que es: el observador y lo observado se auto crean.

Lo más curioso es que la transformación de la realidad comienza con nuestra rendición (una rendición que nos alivia y nos da paz) y, a partir de ella, se transforma, el protagonismo buscado, en cooperación con las corrientes de la vida que son las que, de verdad, nos lleva a la plenitud vital.
Alicia Montesdeoca

Bitácora

3votos



Sábado, 8 de Marzo 2014
Feliz día de la mujer, sin adjetivos, porque ella no es una novedad, ni es nueva su presencia. Porque siempre ha estado aquí, porque es protagonista aunque su silencio sea impuesto. Porque sus creaciones la anuncian, aunque ella pase de una tarea a otra –entre sus muchos cometidos- sin poder tomar aliento para recrearse en sus proyecciones.

Celebremos el día de la mujer para reconocerle su autoridad y su participación, para destacar su capacidad de relación, para respetar su presencia como autora en la construcción y transformación de la sociedad.

Y no nos quedemos ahí, hagamos que ese reconocimiento sea la puerta que abra el reconocimiento a todos los invisibles, mujeres y hombres; a todos los marginados hombres y mujeres; a todos los abandonados, mujeres y hombres, niños, niñas y ancianos; a todos los maltratados y maltratadas. A todo lo que es imprescindible reconocer, aceptar y respetar para ser dignos de ser llamados humanidad.
Alicia Montesdeoca

Bitácora

1Voto(s)



Jueves, 23 de Enero 2014
El vuelo de la vida es a la eternidad Fuente: lasrunasantiguas.blogspot.com
El vuelo de la vida es a la eternidad Fuente: lasrunasantiguas.blogspot.com
De los riesgos que vivimos no se pueden predecir ni tampoco calcular sus influencias sobre nosotros. Estamos aprendiendo a vivir en ellos, a conocer sus efectos, a fortalecer nuestros recursos y a manejar las fuerzas que los originan. Después, y solo después de haberlos vividos, es cuando podemos identificar los fenómenos que se generaron con ellos y en qué aspecto condicionaron los mismos nuestras vidas.

Ocultados sus efectos en el inconsciente, su paso por nuestra infancia –la de cada persona o la de la sociedad- generó las experiencias que construyeron y caracterizaron nuestra personalidad inmediata.

En el tiempo de la madurez se produce el despertar al conocimiento interno, entonces caen los velos que necesitábamos para sobrevivir hasta ese momento. Si no naufragamos durante los embates de aquel primer tiempo de formación de la conciencia, entonces nos liberamos para siempre de las ataduras “desconocidas” y volamos hacia la eternidad sin lastres.
Alicia Montesdeoca

Bitácora

3votos



Miércoles, 8 de Enero 2014
Por cooperación evolucionamos. Fuente: leofarache.com
Por cooperación evolucionamos. Fuente: leofarache.com
En esta primera década del siglo XXI se ha puesto de manifiesto una serie de acontecimientos que nos indican que la Modernidad, como etapa humana de civilización occidental, está siendo superada por una nueva realidad de nivel superior en complejidad.

De los escenarios probables que la prospectiva señalaba para este siglo, muchos se han concretado y otros, no previstos, surgen señalando importantes cambios que ponen en entredicho los propios cimientos de un modelo económico, social y político que ha dejado de ser útil para los retos presentes.

Esta etapa es de tensión y de conflicto (siguiendo el esquema señalado por Carter Phipps en su obra Evolucionarios), porque las polarizaciones se acentúan y, una vez más, estas circunstancias nos tienen que llevar a un momento de negociación que nos permita resolverlas con fórmulas adecuadas y usando para ello la cooperación y el diálogo. Este sería el mejor camino para materializar una nueva oportunidad civilizatoria en la que estamos obligados a vincular a todas las regiones, culturas y pueblos del globo, si queremos lograr las ventajas de esta oportunidad.

Abocados a abandonar las bases con las que se construyó la modernidad

Las tensiones y conflictos que vivimos y a los que se catalogan como crisis, -creyendo que ya llegará su resolución y que volveremos a lo mismo una vez superadas, de forma espontánea, las condiciones actuales para lo que es preciso aguantar el tirón- se resumen en una tendencia a la globalización, por un lado, y una necesidad de resolver los desajustes que esta tendencia origina en lo local, por otro.

Lo que se ha puesto de manifiesto a través de la compleja crisis que vivimos son las graves consecuencias de los afanes, de una minoría de la población mundial, por acaparar los recursos energéticos cada vez más escasos y de los que depende este moribundo modelo de desarrollo; la sobre explotación, por un lado, y el abandono, por otro, de las tierras agrícolas y forestales, de los mares y de las aguas continentales que ponen en peligro todas las especies y que hacen desaparecer las posibilidades de alimentación de extensas poblaciones en todo el planeta; la economía basada en la especulación monetaria y la concentración, cada vez mayor y en cada vez menos manos, de los recursos financieros.

También las guerras locales que son provocadas por el mismo modelo global y que ocasionan masivos desplazamientos de los pueblos afectados, generando hambre, epidemias y dependencia de la ayuda humanitaria. Mientras que los estados afectados sufren pérdida de poder y se enfrascan en luchas internas que anulan su capacidad de gestión de los problemas esenciales por los que atraviesan sus pueblos.

Por otro lado se observa, en los llamados países democráticos, el alejamiento de los representantes de la clase política de las realidades concretas de los pueblos a los que representan, siempre con la vista puesta en lo que programan, desde fuera, poderes casi siempre anónimos, situados lejos de las fronteras de los territorios que debieran administrar y de los ciudadanos por los que fueron elegidos, aquellos llamados representantes.

Sin embargo, frente a la tendencia a externalizar las competencias de los Estados en macro instituciones territoriales, se produce una revitalización del papel de la ciudadanía a través de las propuestas y de la materialización de múltiples fórmulas que tratan de gestionar lo cotidiano, abandonado por las administraciones públicas a su deterioro, en línea con sus verdaderas necesidades y en el contexto en las que éstas se producen.

Estas tendencias recuperan la convivencia social en los círculos cercanos, perdida o deteriorada por el desarrollismo del mundo urbano que ha abocado al individualismo y la invisibilidad a los urbanitas. Esta tendencia fortalece la naturaleza relacional y despierta el natural instinto a la cooperación y al trabajo en equipo, emergiendo con ello una nueva cultura donde lo colectivo es más que la suma de individuos.

Estas iniciativas terminan adquiriendo categoría de redes multidimensionales, que atraviesan los territorios nacionales y se convierten, incluso, en líneas de actuación planetarias, poniendo de manifiesto cada una de ellas, también, sus propias peculiaridades locales.

De esta manera, se produce un trasvase silencioso de las iniciativas, motivado en gran parte por la desconfianza en la capacidad de los gobernantes y administradores económicos y políticos, que hace que el panorama parezca anunciar un cambio profundo en la gestión de los recursos naturales y económicos. Este comportamiento también se pone de manifiesto en otros sectores como son la educación, la salud, la cultura, e incluso a nivel de lo religioso.

El reconocimiento de la interdependencia es cada vez más acentuada en este mundo global, y mientras la concentración económica y el individualismo se exacerban, las relaciones locales, por contrapartida, se intensifican y las redes se expanden en todas las direcciones.
Alicia Montesdeoca


Editado por
Alicia Montesdeoca
Montesdeoca Alicia
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21.



Artículos de La Razón Sensible

Enlaces

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile