Recomendar este blog Notificar al moderador

Blog sobre pensamiento social de Tendencias21

Bitácora

2votos



Martes, 15 de Noviembre 2016
Taringa.net
Taringa.net
Para lograr dicho poder, hay que relacionarse con el afuera desde una conciencia superior, desde la serenidad y desde el silencio. Para ello, es preciso apagar los ruidos externos, el bombardeo de la información especulativa.

Porque por mucho que se opine, (y se opina mucho), nunca se podrá saber toda la verdad sobre un fenómeno, porque no tenemos conocimiento de todos los factores que están incidiendo en él (y las emergencias que la relación de todos ellos entre sí producen en un momento dado y en un espacio concreto). Sin embargo, sí podemos conocer cuáles son nuestras aspiraciones más íntimas, nuestros mejores deseos, nuestras inclinaciones más puras, nuestros principios más sublimes.
 
 
Centrados en lo que somos, sin dejarnos guiar por otras brújulas que no están imantadas en su centro, y que nunca orientan la acción hacia el norte más elevado, elijamos la acción creadora de espacios de vida, de espacios de acogida, de espacios de protección.
 
 
Fortalezcamos nuestros proyectos, nuestras intenciones, nuestra dirección, con la fe en nuestros objetivos, con el amor puesto en lo que queremos crear, con la esperanza de que un nuevo proyecto de sociedad humana ha de salir de este momento doloroso.
 
 
Reflexionemos sobre las pérdidas que estamos teniendo como humanidad: nuestros niños de la calle sin amparo por carecer del hogar protector; nuestros jóvenes sin ilusiones ni esperanzas, ahogando, con la evasión que les proporciona el consumo, el aliento juvenil tan creador y tan esperanzador para todos. Nuestras mayores pérdidas están ahí, en los fundamentos del futuro social, las nuevas generaciones.
 

La identidad

 
 ¿Qué fortalece nuestra identidad? ¿Qué la debilita? ¿Cuál es el eje alrededor del cual gira nuestra vida? ¿De qué manera yo me enfrento a la realidad cotidiana? Una realidad en la que he de estar “presente” para vivirla plenamente, tanto cuando voy al trabajo, cuando he de cuidar a mi familia, realizar mis estudios o vivir el ocio.
 
 
Una realidad en un mundo lleno de contrastes y de diferencias; en un mundo lleno de seres que conozco  y a los que amo, pero más lleno aún de seres extraños a mí e ignorados por mí; seres cercanos y lejanos; seres con una vida plenas de posibilidades o con total carencia de ellas.
 
 
Cómo me puedo enfrentar a los problemas y al dolor con dignidad sino es sabiendo en dónde estoy situada, cuál es la razón por la cuál suceden los acontecimientos y cómo formar mi personalidad social salvando mi vida interna?
 

Ser críticos y también constructivos

 
 Ser  críticos para darnos cuenta de que determinadas acciones, propuestas, imposiciones, ofertas, opiniones, acontecimientos… van en contra de la permanencia de la vida. Ser lo suficientemente responsable para no poner en riesgo, por acción o por omisión, la vida propia ni la de los demás.
 
 
Esta realidad requiere: estar conectado con la propia identidad; ser conscientes de la responsabilidad que se asume en cualquier acción que se realice y aceptar que se tiene un compromiso hacia los otros. Este compromiso implica sumo respeto a la identidad individual, solidaridad en todo momento y diseño de acciones encaminadas a la generación de la concordia social.
 
 
El equilibrio personal se consigue cuando no te arrastran las modas cambiantes; cuando asumes la propia vida como única y respetas la de cada uno de los otros porque también son únicas; cuando no dejas de ser tú a pesar de que las corrientes parezcan ir en contra de tú andar; cuando realizas tu trabajo, tus estudios, el cuidado de los otros, poniendo toda la conciencia en ello, sin convertir en rutina ninguna labor; cuando no tratas de evadirte ante el miedo, la tristeza o el dolor y los encaras y les preguntas por lo que se esconde detrás de esas emociones; cuando no te importa reconocerte frágil, sensible, ignorante, necesitada, y a la vez te sabes fuerte, sostenedora, sabia, y plenamente satisfecha de lo que posees.
 
 
También, cuando mantienes el deseo de saber y la curiosidad, sin preocuparte por parecer infantil o insegura. Cuando te sientes inquieta, angustiada, con desazón y localizas la voz que calma tu espíritu. No hay droga capaz de darte la paz que esa “voz” te da. Las inquietudes, las angustias, la desazón, son quebrantos de lo que está siendo tergiversado, mal interpretado, taponado, ocultado, diluido por falta de atención y de tiempo para el encuentro contigo.
 
 
Porque cuando nos sentimos cómodos, solos y en silencio, pero también felices por compartir con los demás lo que somos y tenemos, el mundo se puede venir abajo pero la fortaleza se mantiene en pie porque está hecha de valores; porque se pliega ante los embates como un frágil junco azotado por el viento; porque identifica el momento y el proceso que vive; porque comprende la experiencia colectiva que se está viviendo; porque respeta la capacidad (grande o pequeña, todas válidas) con que los otros se enfrentan a lo mismo; porque acepta su parte de responsabilidad en lo que sucede; porque encara de frente el horror y el dolor poniendo su voluntad en paliarlos y en sacar los mejores aprendizajes de ellos.
 
 
No nos debilitemos ni a nosotros ni a la sociedad a la que pertenecemos con dudas en el momento de actuar; con críticas destructivas; con murmuraciones a las espaldas. Contemplemos y aceptemos lo que es en este instante nuestra realidad y dispongámonos a transformarla desde ahí, acogiendo y protegiendo todas las formas con las que se manifiesta la Vida.
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

2votos



Miércoles, 26 de Octubre 2016
El sueño humano
El ser humano emerge desde un sueño creador. Abre sus sentidos y conecta con el entorno. Busca desde dentro de sí mismo el reconocimiento de lo que percibe con sus facultades sensibles. Crea explicaciones a partir de sus cualidades y de sus límites. Se adapta al medio y trata de servirse de los recursos externos para sacian sus necesidades básicas.

Esta relación es el origen de un profundo y largo aprendizaje de adaptación y transformación. Con ella, descubre fuerzas y leyes que están fuera de sí mismo y que están dentro de sí, a su vez. En ese balanceo se afianza, se reconoce y se acostumbra a medirse y a ir a los límites de sí mismo y de su entorno.

Al principio va y viene, se aleja y retorna. Busca la seguridad en lo que reconoce más poderoso. En ese proceso se suceden miles de años. El  alejamiento se hace cada vez mayor y le obliga a hacer  noche en la distancia. Entonces, la soledad y la falta de referencias le construyen nuevas metas, también le despiertan nuevas emociones… De esta manera, poco a poco, deja de añorar el lugar de donde procede y se siente con la capacidad para sustituirlo por lo logrado.

Sus creaciones necesitan, entonces, de un mayor esfuerzo, de mayores resistencias. Es su forma de encontrar que pertenece a algo sin límites. También es el espejismo que le lleva a olvidar su temporalidad; aunque ella está ahí, pues el supuesto olvido de la misma le lleva a violentar los entornos para conseguir sus metas y a violentarse a sí mismo, pagando con su vida el precio de su eternidad.

Los límites están en lo físico, la eternidad en lo espiritual; en el individuo lo temporal, en la especie lo eterno.
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

0Voto(s)



Miércoles, 9 de Septiembre 2015

¿Qué es la autoridad? ¿Qué comprende la autoridad


Maternidad. Carlos Ferrera de la Torre Fuente: Wikipedia
Maternidad. Carlos Ferrera de la Torre Fuente: Wikipedia

Autoridad es la expresión de lo que posee lo esencial para ser considerado prioritario. Está expresada en lo predominante, en lo que está en primer lugar, en lo que es reconocido como eje para conducir hacia el conocimiento y hacia la sabiduría. Es autoridad aquello que es primordial, esencial, vital trascendente.

La autoridad no se concede, se reconoce. Es un reconocimiento no por imposición, es un reconocimiento por respeto a lo que es y a lo que representa; un reconocimiento a lo que refleja, a su significado. La autoridad no se discute porque no se impone, ni necesita nada que le obligue a imponerse: es lo que es.
 
La vida es autoridad; el amor es autoridad; las leyes que rigen el movimiento de los astros son autoridad; los ciclos que regulan las estaciones son autoridad; la maternidad es autoridad; el cuidado de lo que existe en la naturaleza es autoridad; la cooperación para la vida es autoridad; el respeto es autoridad; el destino es autoridad; el poder creador es autoridad; la actitud de servicio es autoridad; la búsqueda de explicaciones es autoridad; el derecho a la justicia es autoridad; el derecho a participar de los bienes de la Tierra es autoridad; la igualdad de derechos es autoridad; el reconocimiento a la diferencia es autoridad.
 
Es autoridad todo aquello que permite reconocer al otro y ver su trascendencia.
 
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

5votos



Sábado, 28 de Febrero 2015
¿Vamos a alguna parte?. Fuente: acnur.org
¿Vamos a alguna parte?. Fuente: acnur.org
 
Hoy, quizás más que en cualquier otro momento de la historia humana, hombres y mujeres, niños y niñas, se ven empujados a salir del entorno en el que la vida los depositó al nacer. Las causas que explican este fenómeno proceden de fuera de sí mismos o habitan en algún lugar del interior humano.
 
Nadie parece sentenciado a permanecer en el mismo ámbito del origen. Los pueblos ya no son aquellos lugares amables en los que se encuentran las cosas que se necesitan y las respuestas a las preguntas que el despliegue de la realidad va generando. Por el contrario, el mundo está lleno de estímulos que invitan u obligan –por las buenas o por las malas- al desplazamiento. Siempre existe un horizonte lejano en el que se prometen las soluciones a las necesidades, las respuestas a las incógnitas, el encuentro con lo que se anhela, la materialización de las ideas y de los proyectos, las mejores oportunidades para vivir y para alcanzar el imaginado paraíso donde todo está al alcance de las manos.
 
El empujón a salir del seno materno es una fuerza que obliga, sí o sí; que te lleva a lo desconocido y que te coloca en otros medios, sin más preparación que la que tiene la propia naturaleza: el instinto de supervivencia.
 
Así, desplazándose en masa va la humanidad de un lado para otro, buscando lo que necesita y no encuentra en el sitio en el que le depositó la vida, sin más recurso que la capacidad de respirar. Unas veces son las guerras, las epidemias, las fuerzas incontroladas de la naturaleza, las cuáles parecen padecer el mismo síndrome humano; otras veces son las condiciones políticas y económicas que obligan a huir del terruño porque el hambre o la represión ponen en peligro la propia existencia; en otras ocasiones, son las necesidades de acudir a aquellos centros de conocimiento que permiten, o pueden permitir, seguir avanzando en los retos que tiene planteados este siglo, y de los que dependen la supervivencia de la propia vida, tal y como hoy la conocemos; también entra dentro, de este interminable proceso, los viajes a mundos y culturas desconocidas o en peligro de desaparecer. El ser humano del siglo XXI quizás sepa dónde nació pero no puede prever en qué lugar ni en qué circunstancias va a morir.
 
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

3votos



Jueves, 8 de Enero 2015
Los protagonistas han de ser ellos y ellas Fuente:elhijomenor.blogspost.com
Los protagonistas han de ser ellos y ellas Fuente:elhijomenor.blogspost.com
Los nuevos patrones que portan las nuevas generaciones, hijos y nietos de los nacidos en el siglo XX, toman el testigo para dibujar el futuro que les corresponden colorear.
 
Gran parte de la resistencia a lo nuevo procede de aquellos que en su tiempo juvenil propusieron alternativas a las formas caducas que les venían dadas, las cuales lograron transformar porque era su responsabilidad histórica. Hicimos lo que nos tocaba hacer: dar el paso a formas democráticas de funcionamiento social y político. Esa fue la misión y, a partir de los recursos heredados, la llevamos a cabo.
 
Pero la evolución social no acaba mientras exista mundo, y cada generación ha de perfeccionar lo hecho por la anterior y proponer nuevos horizontes. Ahora nos toca colocarnos detrás de la nueva -nuestros hijos y nuestros nietos- para que apoyen sus espaldas sobre nuestra experiencia, miren con decisión el futuro y den los pasos hacia el horizonte al que les corresponde aspirar.
 
Para lograr que ellos desarrollen la responsabilidad que les corresponde  llevar a cabo, hemos de aceptar que, en su momento, nosotros ocupamos el lugar que a ellos y a ellas les corresponden hoy ocupar: es el protagonismo de las energías renovadoras de la nueva generación. Nuestra función es, mientras la vida siga alentando vida en nosotros, apoyarles con nuestra experiencia y nunca sustituirles.
 
Si nos resistimos en exceso a que vivan y maduren con las nuevas experiencias, dificultamos sus pasos. No defendamos, pues, hasta el ahogo, aquello que fueron los frutos de nuestras luchas. Esos frutos ya han generado nuevas semillas: son las nuevas perspectivas de los recién llegados –las nuevas generaciones- que portan, además, una nueva consciencia. Su inexperiencia no es un hándicap, es la cualidad mejor que tienen para innovar y madurar, mientras experimentan nuevas formas de materializar sus ideales. Ideales que fueron los nuestros y que serán los de sus hijos y nietos también, porque son los anhelos de felicidad, igualdad, fraternidad, libertad y justicia para todos, que motivan el andar por la vida de nuestra especie humana. Unos ideales y unos anhelos que hasta ahora no han podido ser alcanzado plenamente para que puedan ser gozados por todos y cada uno de los hombres, las mujeres, las niñas y los niños de este planeta.
 
 
 
Alicia Montesdeoca


Editado por
Alicia Montesdeoca
Montesdeoca Alicia
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21.



Enlaces

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile