Recomendar este blog Notificar al moderador

Blog sobre pensamiento social de Tendencias21

Bitácora

11votos



Viernes, 13 de Octubre 2006
El misterio es aquello que nos llama para ser descubierto; es lo que nos impulsa a perseguir entelequias, entelequias que permiten descubrir posibilidades de nuevas creaciones y que nos empujan a navegar entre el mundo por descubrir y el mundo colonizado por la racionalidad humana. El misterio es un sendero sagrado que hay que respetar y de cuya naturaleza no es posible apropiarse.

El misterio no es fuente para el afán de poder, ni para la vanidad, ni para la soberbia, ni tan siquiera para las certezas. Adentrarnos en el misterio no nos asegura ningún camino, sólo nos da la oportunidad de contar con estímulo para buscar, fuerza para emprender, aliciente para vivir. El misterio es la inspiración, la promesa, la esperanza que en el horizonte nos muestra una dirección para la búsqueda. A partir de ahí, todo queda en nuestras manos. Como única herramienta nuestra intuición que nos indica cuáles son nuestras posibilidades de acertar, sabiendo que se camina por un espacio y un tiempo a crear y modelar.

Sí, es una fuente de inspiración cuyo caudal nutre e ilumina el andar humano. En nosotros está el utilizar esa fuente o acudir a esa fuente, sabiendo que hemos de estar alerta sobre las cualidades de nuestro cántaro, para que no tenga ninguna grieta por la que se pierda o se envenene el contenido de la experiencia. El riesgo de ir en busca del misterio está en la pretensión de creer en el poder de atraparlo e interpretarlo.

También es una fuente para el conocimiento. Su aprovechamiento sólo está condicionado por la capacidad del ser humano para asumir lo que se despliega delante de él como realidad, y para discernir, a su tiempo, lo que es ganga. En el caso del ser humano, la ganga la producen los condicionantes que él mismo pone a la realidad que descubre. Entre los condicionantes más importantes están el creer que es libre y objetivo.

Manantial inagotable

El misterio se nutre, asimismo, de esa acción humana que lo persigue para desvelarlo. Cuanto más se ahonde en él, más parece crecer. Cuánto más creamos que nos acercamos a su código, más complejidad desenvuelve. El misterio es el manantial inagotable que parece crecer en la misma medida que lo hace la experiencia y el conocimiento humano.

Lo importante es tener presente que esa puerta del misterio está permanentemente abierta, y que hay que saber compaginar el contacto con todo lo que el misterio sugiere para construir el mundo de tres dimensiones, que es en el que el ser humano materializa su realidad, aceptando que esa realidad materializada no es la realidad absoluta, sino la que es posible atrapar en las actuales circunstancias.

Cuando nos tropezamos con la resolución de algún misterio, éste viene acompañado de circunstancias no esperadas y sincrónicas que nos sorprenden y nos llenan de júbilo. De pronto la nueva realidad desplegada nos envuelve y nos emborracha, generando un nuevo cambio de perspectiva. La nueva comprensión nos polariza y nos da fuerza para tomar nuevas decisiones y “tirarnos al vacío” confiados en que ahora sí que hemos llegado al conocimiento

La nueva visión puede tener preguntas sin responder, pero confiamos que el nuevo modelo de conocimiento las responda. Volvemos a recuperar la creencia de protagonismo que durará un tiempo, hasta que la nueva visión se consolide con la experiencia y el velo de la ilusión se desgarre por el peso de las nuevas preguntas que nos llevan, de nuevo, al sendero de lo misterioso.

Ese puede ser el juego de la vida y los seres humanos en ese juego pueden parecer unos niños que aspiran a ser dioses, sintiendo que sus descubrimientos son capaces de solucionar todos sus dilemas; protegerles en el futuro de la insensatez; borrar las posibilidades de riesgo; asegurarle la eternidad, etc. Cuando nos situamos en ese podium, no vislumbramos que el juego no ha acabado, y que sólo es que el misterio se toma “un respiro” mientras pasa nuestro momento de deslumbramiento y volvemos a reincorporarnos al juego eterno.

Alicia Montesdeoca


Editado por
Alicia Montesdeoca
Montesdeoca Alicia
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21.




Enlaces

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile