<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/xml/atom.xsl" type="text/xsl" media="screen"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/xml/atom.css" type="text/css" media="screen"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:photo="http://www.pheed.com/pheed/">
 <title>FILOSOFÍA SOCIAL: A. Montesdeoca</title>
 <subtitle><![CDATA[Blog sobre pensamiento social de Tendencias21]]></subtitle>
 <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia" />
 <link rel="self" type="text/xml" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/xml/atom.xml" />
 <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/</id>
 <updated>2012-02-10T05:26:21+01:00</updated>
  <entry>
   <title>El retorno de la mujer salvaje</title>
   <updated>2012-01-11T17:50:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-retorno-de-la-mujer-salvaje_a21.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/3650438-5345158.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2012-01-11T11:43:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3650438-5345158.jpg" alt="El retorno de la mujer salvaje" title="El retorno de la mujer salvaje" />
     </div>
     <div>
      Hoy parece existir una nueva realidad para la mujer que se describe como más oportunidades, menos frenos a su desarrollo, más independencia económica... Sin embargo, si bien estas puertas que se han abierto le hablan de aspectos  del despertar  a una conciencia  de dignidad, no propician el mejor conocimiento de sí misma,  saber en profundidad cómo es.        <br />
              <br />
       El modelo es masculino, el reto es demostrar que se es tan capaz como un hombre en el mundo en el que él se mueve, y de esta manera llegar a tener una vida igual. Esto, a la mujer, no le satisface del todo, le aleja de sus anhelos internos, se los duerme, le plantea una vida llena de exigencias que le angustian: ¿cómo ser una eficaz profesional, cómo llevar a buen puerto una empresa y además cómo, simultáneamente, cuidar del bebé cuando está malito, por ejemplo.       <br />
              <br />
       Muchas veces aplaudimos logros de las mujeres como logros de lo femenino: en realidad lo que estamos aplaudiendo es el reconocimiento en nosotras de cualidades masculinas. Sin darnos cuenta nos introducimos en una loca carrera para competir y nos alejamos cada vez más de nuestro “sentir”. La mujer de antes y la mujer de ahora son mujeres domesticadas, solo que cada una en un entorno cultural diferente. <span style="font-style:italic">“La mujer salvaje”</span> (1) es la llave para desbloquear el ser esencial de mujer. La mujer salvaje es la fuente de la renovación.       <br />
              <br />
       ¿Cómo soy  yo, si me despojo de las proyecciones y expectativas de los demás que condicionan mis actuaciones e impregnan mi personalidad? ¿En qué momento comenzó la influencia invisible de la cultura centrada en lo masculino a imprimirse en mí, frenando la evolución natural de lo femenino?       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3650438-5347009.jpg" alt="El retorno de la mujer salvaje" title="El retorno de la mujer salvaje" />
     </div>
     <div>
      <b>Difícil despertar</b>       <br />
              <br />
              <br />
       Es muy difícil el despertar porque no hay modelos anteriores. No podemos seguir la huella de nuestras abuelas o de nuestras madres porque sus circunstancias fueron otras, pero sí podemos tomar de ellas, y de todas las mujeres que han precedido nuestras vidas, su alma grande, aquella que les dio el poder para no sucumbir, que mantuvo la dignidad de sus vidas, su cabeza alta y su determinación clara.       <br />
              <br />
       El camino de búsqueda es hacia el interior. Es un camino lleno de preguntas sobre la historia personal. ¿Cuál ha sido el momento de mi vida en que me he sentido plenamente yo? ¿Reconozco aquellos en los que me he sentido obligada a renunciar a mi misma? ¿De qué manera se me fueron imponiendo los patrones que me diferenciaban de los niños (en mi casa, en la escuela, en la religión…) pero que  no me llevaban a mi verdadera identidad?: ¿se es mujer porque no se es hombre?…       <br />
              <br />
       ¿Cómo era de niña, en mi etapa escolar, en mi adolescencia? ¿Dónde estaba, cuál era mi entorno, cuáles eran mis sueños? ¿A qué juego, con quién, qué imagino sobre mi futuro? ¿Cómo se despierta mi sexualidad, cuáles fueron los tabúes sobre mi naturaleza de mujer? ¿Cuáles eran mis lecturas preferidas?       <br />
              <br />
       Me voy haciendo mayor y asumo responsabilidades ¿Tengo identidad propia en mi vida social, laboral, en mi matrimonio, con mis hijos…? ¿Cómo determinan mi vida personal mis relaciones con todos los que me rodean? ¿Qué  pasaría  si mañana decidiera hacer algo que no estuviera previsto? ¿Quién soy cuando me escapo de lo que está programado, fijado, ordenado? ¿Qué emoción me produce sentir que vuelo, salto, corro, me escondo, me disfrazo, desaparezco?       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3650438-5347014.jpg" alt="El retorno de la mujer salvaje" title="El retorno de la mujer salvaje" />
     </div>
     <div>
      <b>La conexión</b>       <br />
              <br />
              <br />
       Emily Hancock (2) afirma que: <span style="font-style:italic">“Sólo cuando casamos la autonomía de la niña con la fecundidad de la mujer y reconocemos la conexión entre la semilla y el suelo, restauramos nuestra creatividad como cultura, prosperamos y florecemos.       <br />
              <br />
       En la alianza entre la niña que posee la iniciativa y la mujer que conoce su potencialidad de generar</span>, dice, <span style="font-style:italic">reside la fuerza creativa que necesitamos para llegar a ser nosotras mismas, y para hacer de esta cultura lo que tan desesperadamente necesita”</span>.       <br />
              <br />
       Detrás de esa unión está la impronta de la mujer salvaje que alienta el proceso de la vida. La mejor aventura es la búsqueda de su voz en nuestro interior, una voz que nos habla de libertad, ella es la que dará las respuestas más convincentes y apagará, sin violencia, el desasosiego.        <br />
              <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       (1) Clarissa Pinkola Estés. “Mujeres que corren con los lobos”. 2001       <br />
       (2) Emily Hancock. <span style="font-style:italic">La niña interior piedra de toque de la identidad femenina</span>. ”Ser mujer”. 1993       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-retorno-de-la-mujer-salvaje_a21.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El arraigo, o cómo ser en el paisaje</title>
   <updated>2011-12-14T08:31:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-arraigo-o-como-ser-en-el-paisaje_a20.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/3546645-5110374.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2011-12-14T07:41:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3546645-5110374.jpg" alt="El arraigo, o cómo ser en el paisaje" title="El arraigo, o cómo ser en el paisaje" />
     </div>
     <div>
      <span style="font-style:italic">Barrancos, riscos, veredas.       <br />
       El viento en los pinos,       <br />
       y el rumor del agua       <br />
       a un lado del camino       <br />
              <br />
       Me arraigué a este paisaje       <br />
       como los árboles a la  tierra.</span>       <br />
              <br />
                <b>Virginia González Dorta</b>       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3546645-5110379.jpg" alt="El arraigo, o cómo ser en el paisaje" title="El arraigo, o cómo ser en el paisaje" />
     </div>
     <div>
             <br />
       En un lugar de montañas peladas llamado Altos de la Zarza, de la isla canaria de Tenerife, un día de marzo de 1985, una maestra, en el silencio y el anonimato que toda buena educadora busca para mejor desarrollar su labor, llevó a sus alumnas y alumnos a plantar árboles para mostrarles cómo se logra aquello que nos arraiga a la vida, haciendo perecederas las obras que nos construyen y que han de acompañar a las generaciones futuras en nuevas andaduras y empeños.       <br />
              <br />
       Ella logró su afá, las niñas y los niños de entonces crecieron (igual que los árboles), se convirtieron en adultos y se volvieron a reunir el 3 de diciembre de 2011, en el mismo lugar de entonces, junto a sus árboles y a su maestra, para recordar aquel importante acontecimiento vivido y renovar, de esta manera, el impulso que hace que los humanos colaboremos con la vida propiciando más vida.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-arraigo-o-como-ser-en-el-paisaje_a20.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>15M, Crónica de lo que no ha sido escrito</title>
   <updated>2011-12-01T20:54:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/15M-Cronica-de-lo-que-no-ha-sido-escrito_a19.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/3497586-5035897.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2011-12-01T19:05:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
Un fenómeno “juvenil” se pone de manifiesto, de improviso, en las plazas de muchos pueblos y ciudades. El contagio corre como la pólvora. De todos los rincones surgen rostros nuevos que sonríen y se afirman como protagonistas de una corriente de renovación social. Parece que se ha engendrado, sin saber cómo, ni de qué manera, un movimiento social, con un nuevo espíritu, que tiene muchas expresiones, manifiesta una poderosísima voluntad de ser, se constituye como presencia arrolladora y contagia de entusiasmo y de esperanza a todo el que se aproxima a la orilla de su manantial. La magia que porta arrolla a causa de sus ideales renovadores.     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/3497586-5035897.jpg" alt="15M, Crónica de lo que no ha sido escrito" title="15M, Crónica de lo que no ha sido escrito" />
     </div>
     <div>
      Ríos de tinta, de mensajes electrónicos y de imágenes, en todo tipo de soportes tecnológicos, se producen tratando de contar,  descifrar, interpretar y  valorar lo que sucede, porque es imposible no sentirse sorprendido de una u otra forma por el “acontecimiento” del 2011. Como suele pasar en la historia de la sociedad humana, los grandes acontecimientos nos cogen por sorpresa, la reflexión siempre es posterior al fenómeno.        <br />
              <br />
       Y es que la realidad despliega su contenido cuando el medio está preparado para contemplarlo. O, no podemos ver lo que hay hasta que no hemos conseguido crear las condiciones para que aquello, lo oculto, lo que se gesta, lo que está por nacer, pueda tener el espacio necesario para ser acunado.       <br />
              <br />
       Cada quien contempla la criatura tratando de buscarle el parecido con lo conocido, con lo experimentado, con lo que espera que sea, con lo que corresponde a sus propios deseos e intereses. Lo cierto es que la criatura es un ser nuevo que se despereza, llenando de emociones nuevas a los que la sienten como propia, o actualizando los miedos de los que no soportan que los cambios se den, porque son sinónimos de vida y de más que vida. También de incertidumbre, ante las mutaciones que producen esos cambios  y que acaban con el tan apreciado orden establecido, que parece dar seguridad a los que tanto lo buscan.       <br />
              <br />
       Pero ahí está el fenómeno, se le quiera reconocer o no. Como bebé recién nacido, se impone, se hace hueco, exige condiciones, lo ocupa todo de manera absoluta, hasta que consigue ser una referencia que transforma la manera de ver, de pensar, de actuar de cada uno de los que están preparados para ser influidos y transformados por lo que anuncia. El punto de inflexión se ha producido, después de esto nada será lo mismo.        <br />
              <br />
       De aquel suceso ha pasado tiempo (la verdad es que apenas 7 meses), a través de la emoción que genera la posibilidad de un nuevo renacer humano, llega la calma y con ella el enfrentar los problemas que siguen pendientes. Pero ya no será lo mismo, después de un 15M, o como se llame o se haya llamado el acontecimiento en este u otro momento histórico, se ha cambiado de perspectiva, se ha descubierto algo de ese poder oculto que nos hace protagonistas de nuestro destino y se han adquirido nuevas herramientas para los nuevos retos,  que nos permiten abandonar las anteriores por obsoletas, para el nuevo mundo que hay que construir.       <br />
              <br />
       En este momento, y durante un tiempo, viviremos lo cotidiano aprendiendo a conducirnos de otra manera, teniendo como horizonte los ideales que nos motivan desde los principios de la historia humana, que requieren, ahora,  ser vividos de manera distinta, de acuerdo a la madurez que como civilización hemos adquirido, renovados, tras las experiencias de años de ensayos y titubeos, en el crisol que se construyó al aire libre, en las Plazas planetarias. La alquimia se ha producido gracias a la participación de todos y cada uno de los habitantes de este hermoso planeta llamado Tierra. La evolución humana hacia la consciencia continúa,  hoy con más ratios de riqueza, en ideales y proyectos.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/15M-Cronica-de-lo-que-no-ha-sido-escrito_a19.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La Puerta de Sol,  fractal de las plazas de la consciencia</title>
   <updated>2011-05-23T18:27:00+02:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-Puerta-de-Sol-fractal-de-las-plazas-de-la-consciencia_a18.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/2997919-4263247.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2011-05-23T18:27:00+02:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca Rivero</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/2997919-4263247.jpg" alt="La Puerta de Sol,  fractal de las plazas de la consciencia" title="La Puerta de Sol,  fractal de las plazas de la consciencia" />
     </div>
     <div>
      La fuerza del amanecer no está en la densa oscuridad de la noche, sino en el punto de luz que se extiende poco a poco, momento a momento, espacio tras espacio, desde el Este del Planeta hacia cada uno de los micro mundos que la conforman, sin violencia, respetando las circunstancias de cada lugar y “la hora” en la que se encuentra cada mundo.       <br />
              <br />
       De la misma manera, el amanecer de la consciencia es anunciada no por la avalancha de poderes económicos, políticos, sociales o religiosos, sino por aquel punto de luz que emerge sin imponerse, que ablanda las resistencias, que evidencia las nuevas formas, que despierta la esperanza, que anima la creatividad, que descubre poderes internos dormidos, que empuja a contar con los otros, a reconocernos iguales, a permitirnos expresar lo que sentimos y anhelamos, a decidirnos a reconocer nuestro poder para transformar las circunstancias, a nombrar lo que es esencial en el ser humano y lo que es una carga que desvía sus esfuerzos hacia el despertar y que hace tambalear sus intuiciones, cuando no a renunciar a su voz interior que le llama a SER, en cualquier ocasión.       <br />
              <br />
       Es El Sol el que protagoniza el amanecer del Planeta, es en la Puerta de Sol, el Punto Cero de España, donde ha comenzado un renovado hito de toma de conciencia, protagonizado por un sector de la población, el que está en su estadio de amanecer: los jóvenes. En ellos hay determinación, frescura, puesta en común, renovación de las formas de convivencia, apertura hacia todas las generaciones (niños y mayores).        <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/2997919-4263425.jpg" alt="La Puerta de Sol,  fractal de las plazas de la consciencia" title="La Puerta de Sol,  fractal de las plazas de la consciencia" />
     </div>
     <div>
      Los convocados han puesto de manifiesto, y nos han recordado, los vínculos que nos hacen humanidad y las necesidades esenciales. Ellos nombran lo que ha sido oscurecido y ocultado, se ponen en pie y levantan los brazos hasta llegar a alcanzar los cielos que han sido negados por la domesticación y las inercias: los cielos de la libertad, de la solidaridad, del respeto, de la empatía con el otro siempre diferente; el cielo humano, el que hemos constituido a través de la consciencia que se ha ido desplegando poco a poco, con el correr de los siglos, casi siempre con esfuerzo y dolor. Esa negación nos ha obligado, hasta ahora, a ocultar nuestro corazón y nuestra inteligencia en una cotidianidad aberrante, dominada por el tener y abundando en el poseer hasta hacernos parecer unos autómatas sin Alma.       <br />
              <br />
       El despertar a esa realidad, que ha puesto en evidencia “El Amanecer de la Puerta de Sol”, no lo ocultará ya la circunstancia de que uno u otro partido haya ganado o perdido unas elecciones.        <br />
              <br />
       Los que han perdido tienen con ello la oportunidad de despertar “al amanecer” propuesto; de mirar con total libertad, la que le permite la pérdida del poder político (el más terrenal de todos los poderes, el que más ata los pies, las manos, el corazón y la razón). Esta circunstancia que les coloca en otra perspectiva les da la oportunidad de reconciliarse consigo mismo, de mirar desde dónde emerge el nuevo amanecer humano, el nuevo estadio de una consciencia planetaria. Es la mejor localización para poder escuchar los nuevos ecos que nacen, como bellos trinos, de madrugadoras aves, en esta primavera, anunciando una reconciliación humana más allá de las fronteras fijadas por las clases, las ideologías, los Estados, las culturas y las creencias.       <br />
              <br />
       Porque en “Sol” se ha puesto de manifiesto, también, que el mundo es uno y, de esta manera, el eco de sus voces ha llegado a todos los rincones de este pequeño planeta, sintetizando con sus actuaciones los otros ecos que se han producido ayer, y que se reproducen hoy, en otros lugares, a pesar de los últimos tiempos mal llamados de crisis económica.        <br />
              <br />
       Para los que han ganado, las elecciones claro, el camino hacia esa consciencia que amanece será más largo. La euforia de este momento les niega las evidencias de lo emergente y les hace mirar hacia el lado contrario. Hacia el lado de los votos conseguidos, ciertamente, pero  los mismos que  le ocultan el cieno con el que han sido construidos los pilares de “su triunfo”,  sirviéndoles, los votos conseguidos, como    justificación de las formas usadas para alcanzar el poder apetecido.       <br />
              <br />
       En esta circunstancia hay  retos que son, a la vez, de todos. Para éstos, “los ganadores” circunstanciales, el aprender a mirar y a oír; para los demás, los que entraron en el juego y los que han destapado otras posibles maneras de convivir,  el comprender el papel estimulador que juegan los primeros para afianzarnos en lo que queremos, para aclararnos en las formas que hemos de dar a nuestras acciones, para asegurarnos los pilares de los valores emergentes que se han puesto de manifiesto el 15 de mayo de la Puerta del Sol, del punto Cero  de España.        <br />
              <br />
       Un punto cero que es “fractal” de todos los puntos ceros que configuran este Planeta Tierra y que está construido sobre la determinación de los corazones de  todos los humanos y, de manera muy significativa, en los corazones de todos los niños que llegan a la vida y de todos los jóvenes que se incorporan con esa resolución a la vida social. Del dolor, la confusión y la incomprensión de hoy han de surgir las creaciones de mañana.       <br />
              <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <iframe width="560" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/kmuCMNkQCPE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>     </div>
     <div>
      
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-Puerta-de-Sol-fractal-de-las-plazas-de-la-consciencia_a18.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Complejidad y perspectiva cultural</title>
   <updated>2009-03-08T11:08:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Complejidad-y-perspectiva-cultural_a17.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2009-03-08T11:08:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
              <br />
       Hoy, cuando nuestras aulas son  pequeños fractales,  expresión del inmenso fractal que es nuestro mundo; integradas por alumnos de distintas procedencias, donde los nacionales se entremezclan y conviven en espacios multiétnicos y multiculturales, emerge la verdadera expresión de nuestro mundo en la convergencia de los mundos que lo integran.       <br />
              <br />
       Hoy, cuando las ideas, la información y las innovaciones recorren los pasillos de nuestros centros a través de Internet, y cuando un concepto o un modelo, surgido en cualquier lugar del planeta, se comunica en tiempo real y encuentra resonancia en el otro extremo de éste, sin haber conocido contacto previo alguno, descubrimos que todas las expresiones culturales son las distintas sendas que nos convocan al reconocimiento de la unidad que somos.       <br />
              <br />
       Hoy, cuando en el impulso de los individuos por afirmar su identidad y la resolución de los pueblos por ser reconocidos en igualdad de condiciones entre los otros, dando pie a  luchas y conflictos por doquier que reclaman mejores políticas de negociación, en las que no exista el olvido, la marginación, los privilegios de unos pocos a costa de la desaparición de los muchos, encontramos  la cultura que nos aúna como especie humana y como sociedad inteligente.       <br />
              <br />
       Hoy, que las ciencias han acumulado tal cantidad de conocimientos que son capaces de aproximarse en sus hipótesis a aquellos grandes principios que como metas a alcanzar propusieron los hombres y mujeres más inspirados de todas las culturas, descubrimos que esas mismas ciencias son las que nos están llevando a la hipótesis de que en esos principios existe un mismo hilo invisible que parece armonizar los saberes acumulados con un único canto.       <br />
              <br />
       Hoy que esa ciencia se aproxima mejor a lo que somos en lo denso y en lo sutil, cualquiera que sea la forma o la manifestación de lo físico, lo biológico y lo espiritual, nos seguimos sintiendo impulsados a nuevas búsquedas que darán nuevos sentidos a la vida de esta especie y que inspirarán nuevas materializaciones, porque cada paso que damos extiende hacia el infinito los objetivos de las búsquedas.       <br />
              <br />
       Hoy, cuando el concepto de diversidad parece alcanzar la posición de principio universal, socialmente hablando, a la vez que nos hace intuir la complejidad de lo que somos y lo compleja que es la realidad que nos rodea, se renueva nuestra responsabilidad con la vida, la cual nos invita a confabularnos con ella para dar más vida.        <br />
              <br />
       <b>La visión Compleja de la Cultura</b>       <br />
              <br />
       Lo enciclopédico de una definición o valoración del concepto Cultura es hacerlo a partir del conocimiento del pasado, por sus vestigios; del presente, según el paradigma dominante y del futuro por los hechos predominantes desde una perspectiva egocéntrica del mundo.       <br />
              <br />
       Con el pensamiento complejo no se construye una cultura compleja. Se aprende a mirar la realidad de manera sistémica, desde todos sus ángulos, porque la interacción entre sus distintos elementos  propicia la emergencia de nuevas realidades. Pero para ello es fundamental que tengamos la voluntad de cambiar la perspectiva.       <br />
              <br />
       Entiendo que la cultura es un sistema vivo que se sostiene con el patrimonio del pasado, se sigue construyendo con la acumulación del presente y se proyecta hacia el futuro a través de las aportaciones de cada generación. Para hablar de otras formas de construir cultura hemos de dejar de parcelar, aprendiendo a relacionar, vincular, sumar, añadir, aprehender, comprender       <br />
              <br />
       Con el pensamiento complejo se produce una comprensión no parcelada de la realidad: nuevos principios organizativos; relectura de lo que conocemos y cómo lo conocemos; búsqueda de nuevas herramientas para el aprendizaje y el conocimiento de esa realidad; descubrimiento de un significado nuevo de lo que emerge.       <br />
              <br />
       El reto presente está en averiguar qué cultura está construyendo hoy esta sociedad planetaria, cuyos individuos viven con menos fronteras y perciben, cada vez con más nitidez, las interacciones de todos los sistemas (físicos, biológicos, sociales, culturales),  sus dependencias, sus posibilidades, sus riesgos y de sus límites.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Complejidad-y-perspectiva-cultural_a17.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Lo importante es pensar de manera compleja</title>
   <updated>2008-11-08T10:10:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Lo-importante-es-pensar-de-manera-compleja_a16.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-11-08T09:21:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Entiendo que pensar de manera compleja es imaginar cada día la creación que toca, para al día siguiente preparar la nueva que nace de lo ya logrado.       <br />
              <br />
       Por lo tanto, no a las recetas que prometen soluciones eficaces, rápidas y para siempre. Decir no a las definiciones que encasillan  y sentencian. Analizar cada momento teniendo presente que la instantánea que tomamos para observar la realidad está en movimiento, interactuando con nuestra acción, con nuestros deseos, con nuestras intenciones. Observar y soltar, para que las dinámicas que subyacen se pongan de manifiesto en las concreciones de los procesos.        <br />
              <br />
       El mecanismo de este pensamiento anuncia otro salto hacia otro universo de comprensión, pues se abre a un espacio sin límites, en el cual la acción humana consciente manifestará nuevas posibilidades creadoras       <br />
              <br />
       Aplicando lo que se denomina “el efecto mariposa”. Si yo sé que mi acción educativa de cada día, de cada instante del día transforma mi afuera y me transforma en mi adentro y que sus efectos pueden llegar a generar un movimiento educativo desde la costa del Pacífico a la del Atlántico, esa  concepción de mi experiencia posibilita ya la concreción de ese resultado. Quizás algún día ese aleteo de alas de mariposa se convierta en un volar de más envergadura, porque se han podido establecer nuevos horizontes humanos.       <br />
              <br />
       La experiencia científica nos muestra que los dogmas han ido cayendo uno tras otros. Que la herencia que recibimos de la búsqueda de conocimiento humano, están recogida en las materializaciones que los “grandes aventureros” fueron capaces de realizar a partir de su experiencia. Pero sobre todo, nos ha quedado su amor y su entrega a la verdad que creyeron haber encontrado. Una verdad con la que construir un camino que les llevara a crear una realidad mejor para la vida humana.       <br />
              <br />
       Igual que aprendemos a andar porque hay una facultad que nos empuja a adiestrarnos, a ejercitar los músculos para fortalecerlos y que cuenta con la complicidad, la colaboración y la solidaridad del entorno, así también hay un impulso en mirar de otra manera, para descubrir lo que es, y que hasta ahora no hemos alcanzado a ver.       <br />
              <br />
       No es que inventemos la realidad, es que nos vamos facultando para verla desplegarse. Mi agradecimiento a cada uno de los que han nombrado cada paso del conocimiento.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Lo-importante-es-pensar-de-manera-compleja_a16.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Persiguiendo lo que es</title>
   <updated>2008-11-20T09:06:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Persiguiendo-lo-que-es_a15.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-11-07T14:01:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      ¡Qué complejidad supone reflexionar ante cualquier acontecimiento que afecta al proceso de desarrollo de lo que haces! Concretar el contenido, analizar el proyecto, evaluar las condiciones personales –las posibilidades, las limitaciones, los condicionantes-, medir las de los o las colegas, las de las instituciones afectadas o implicadas, las del sistema social en el que todo se integra.       <br />
              <br />
       ¿De qué se trata? ¿Qué pasa con este actor? ¿Dónde se sitúa? ¿Qué busca? ¿Qué persigue? ¿Cómo se piensa? ¿Cómo se siente? ¿Cómo materializa sus acciones?       <br />
              <br />
       No sabe que está impulsado por una fuerza creadora. Los acontecimientos lo sorprenden. Programa sin saber que no controla las consecuencias o resultados de sus actos. No soporta la incertidumbre y crea teorías, filosofías, religiones para explicar y aprehender la realidad que se le resiste a ser encorsetada. Da igual que persiga alcanzar la cúspide de una montaña, para tocar el cielo, como horadar  la dura roca para introducirse en las entrañas de la tierra. Para el ser humano sus búsquedas le impiden darse cuenta de que los sentidos le engañan: no ve lo que tiene que ver, no oye la verdadera voz que le habla, su piel le aísla de las dimensiones más sensibles, su olfato persigue olores para la supervivencia pero no capta los aromas de la eternidad que le llevarían a saborear los manjares que nutren el espíritu.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic"><b>Se trata del momento que atraviesa el ser humano, como individuo y como humanidad. Se trata de que a pesar de ello le envuelve “lo que late” y así se entrega a su quehacer,  confiando en los pequeños logros que le hacen creer en la meta que persigue</b></span>       <br />
              <br />
       ¿De qué se trata? De mirar los que es, te respondes. De mirar tal cómo es y de aceptar lo que se ve o lo que se percibe. ¿Realidad del proyecto o condiciones de la realidad que le envuelve?       <br />
              <br />
       No es necesario replantearse el por qué se pone en marcha; hacerse preguntas en relación al impulso que gobierna al actor. Es una cuestión de consciencia y hasta ella no puede llegar, para conocer sus razones. Se siente, se tiene una certeza, se experimenta un impulso, se generan unas condiciones que lo alimentan. Proviene de algún lugar desconocido, cuenta con la fe y con el amor que envuelven al sujeto y que lo conducen hacia el objetivo que persigue. Se construye con pilares de  una sustancia llamada esperanza.       <br />
              <br />
       El proyecto se concreta y se le da un nombre. Ese es el inicio, pero no supone su absoluta materialización: es un hijo que se engendra y al que, aún sin nacer, se le cuida, se le alimenta, mientras la conciencia de su existencia se va conformando. Mientras está en esa fase, la vida de su alrededor continua, tratando de configurarse alrededor de una realidad aún sin manifestarse en ese nivel de tres dimensiones. Sólo está dibujado en papel y alimentado con emociones, intenciones y principios a su favor.       <br />
              <br />
              <br />
       A los primeros indicios, el entorno se sorprende, algo nuevo quiere aparece. Parece que interesa, que es bueno. Surge el reacomodo, se mueve la realidad para hacerle un hueco. Viene demandando un lugar antes de estar definido. Es que se ha de definir en relación a ese entorno, entonces requiere tiempo: tiempo para saber quién es, lo que es, qué aporta, a dónde quiere llegar, para qué; tiempo para que se le haga un espacio; tiempo para que el lugar a ocupar esté preparado; tiempo para que la conciencia de su existencia sea asumida por el medio; tiempo para que el medio esté preparado para recogerlo e integrarlo; tiempo para madurar y demostrar que era necesario, para al final diluirse  y hacerse entorno, preparándose para convertirse en receptor de otros proyectos nuevos que emergerán en el futuro.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">En realidad, se trata del movimiento de la vida puesto de manifiesto en las materializaciones humanas</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Persiguiendo-lo-que-es_a15.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>En un encuentro Ibérico</title>
   <updated>2007-11-21T18:34:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/En-un-encuentro-Iberico_a14.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-11-21T18:33:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un Encuentro Ibérico de trabajadores de “La Carta de la Tierra para el Desarrollo Sostenible”. Estos eran, a la vez, trabajadores de la  educación y la enseñanza, de la empresa, del medioambiente, etc.       <br />
              <br />
       Mi asistencia fue un tanto irregular pues no estuve ni todo el tiempo, ni en todos los foros de trabajo, pero en las apenas ocho o nueve horas que pasé con ellos pude contemplar, una vez más, la experiencia de cómo se construyen las redes humanas que permiten atravesar las estructuras institucionales que modelan y condicionan las interacciones de nuestra sociedad.       <br />
              <br />
       Siempre cuando reflexiono sobre la validez o no de las actuales instituciones sociales, surgidas a lo largo de la historia humana para responder a las necesidades de organización de la actividad social, constato sus dificultades para adecuarse a las nuevas necesidades que demanda el aumento de complejidad en el sistema social, consecuencia de los propios procesos humanos y del conocimiento adquirido sobre ellos.        <br />
              <br />
       Nuestras instituciones, por la propia naturaleza de sus estructuras, están imposibilitadas para revisar su sentido de ser en las distintas circunstancias históricas, adaptando con flexibilidad su funcionamiento a las necesidades reales que van surgiendo en cada momento. Por el contrario, se mantienen ajenas a los cambios de perspectivas que se van asentando en las sociedades, en la medida en que sus individuos o colectivos aumentan el ratio de conciencia sobre de sí mismos. De esta manera, aquellas estructuras que se crearon para servir de cauce a la acción humana, demandan  que las sociedades trabajen para su sostenimiento.       <br />
               <br />
       Pero la vida atraviesa, a pesar de todo, dicha rigidez, y los individuos menos dormidos por la inercia del movimiento centrípeto de las instituciones, no siempre sin sufrimiento, tratan de buscar nuevos caminos que les lleven a resolver los enigmas y las paradojas que sus propios procesos de despertar les plantean, en un mundo que ya no se percibe lineal, sino sistémico; que se construye a partir de relaciones, de acuerdos, de consensos entre sus elementos y con el entorno en donde se desenvuelven       <br />
              <br />
       Las redes de las que hablo se van tejiendo solas, a partir de nodos construidos con las vidas y las circunstancias de cada vida, de cada individuo, y de cada colectivo que se constituye, comenzando  por “en-red-arse” a partir de las mismas vivencias, de los mismos retos, de las mismas búsquedas, de experimentaciones múltiples, para abrirse  a nuevas probabilidades que deshagan los nudos de los caminos diseñados en los múltiples procesos anteriores. Todo ello para escribir, tan sólo, un instante de historia humana.        <br />
              <br />
       De esta manera se construye una red multidimensional armonizada por el ritmo de un único corazón que le da la voluntad de actuar en una dirección y con un sentido. En el caso de este fin de semana, la red construida está marcada por los principios y las intenciones de la “Carta de la Tierra” y estos, a su vez, generan sentido vital para los que se ven envueltos en esa aventura colectiva.       <br />
              <br />
       Volviendo a mis reflexiones sobre las instituciones sociales y sus posibilidades de cambio, las experiencias vividas este fin de semana me propiciaron nuevas preguntas y me  abrieron  a nuevas reflexiones ¿Son las redes las que van a permitir la activación y la flexibilización de las estructuras de nuestras instituciones sociales?       <br />
              <br />
       Las tecnologías de las comunicación ponen hoy la infraestructura necesaria para que las comunicaciones en la red sean casi en tiempo real, pero esa red tecnológica no dará la suficiente flexibilidad a las estructuras sociales si no están dirigidas por las redes humanas, motivadas en sus acciones, en su dirección y sentido por la intención de que la vida siga existiendo en esta Tierra multidiversa.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/En-un-encuentro-Iberico_a14.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La provocación de lo diferente</title>
   <updated>2007-02-05T21:32:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-provocacion-de-lo-diferente_a13.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-02-05T21:30:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       <span style="font-style:italic">…Y la mamá cabra le dijo a sus cabritillos (baifitos, dirían en mi tierra): no les abráis  la puerta a nadie, porque puede ser el lobo.</span>       <br />
              <br />
       Según narra el cuento infantil, tal como estaba previsto, el lobo se presentó. La estrategia que montaron los pequeños, para confirmar que quien tocaba a la puerta era o no su madre, la basaron en dos datos relevantes: la voz de quien decía ser la mamá y el color de la piel del personaje.       <br />
              <br />
       Este cuento infantil, estimulador de la imaginación de los niños de mi generación, sigue hoy teniendo vigencia cultural. Nos sigue hablando de nosotros, de nuestra sociedad humana. La identidad de los desconocidos sigue viéndose como una amenaza. Buscamos la seguridad que nos da lo que se nos asemeja, aunque sea superficial el parecido. Lo diferente, lo extraño, lo anónimo, es sinónimo de peligro, de riesgo seguro. La diferencia nos pone en alerta y la reacción es la de parapetarnos.       <br />
              <br />
       Al diferente no nos acercamos. De lejos lo detectamos por sus maneras de comunicarse y por su peculiar color de piel. Así, el diferente será siempre un ser anónimo del que sólo tendremos referencias a partir de los tópicos que circulan de boca en boca y que como “fantasmas” ponen en guardia a las mentes infantiles. Esto nos lleva a no abrir la puerta a lo desconocido por miedo a los riesgos. De esta manera nos mantenemos obedientes al mandato de “la mamá”.       <br />
              <br />
       <b>Cambiar la mirada</b>       <br />
              <br />
       El desconocido se asemeja al arquetipo del lobo, del cual el cuento no define por sus cualidades. Al lobo lo anuncian los prejuicios. Sólo se sabe de él que no se parece a la mamá. Pero no se conoce su origen, ni su historia. Es una figura amenazante que no se sabe cómo surge. De pronto está ahí y se describe como peligroso. Es una figura que alimenta los miedos, las inseguridades, la inmadurez de nuestra especie.       <br />
              <br />
       Del diferente no sabemos su procedencia (marroquíes, sudamericanos, chinos, asiáticos…), cuál es su nombre, cuál es su origen, quiénes son sus padres, cuál es su pueblo, cuál es su historia, qué le trae por aquí. Manteniéndolo fuera de nuestro entorno, no nos cuestiona ninguno de los “seguros pilares” que sostienen “nuestra casa”.       <br />
              <br />
       La propia cultura nos dota de argumentos para justificar nuestras reservas. El desconocido es el salvaje y hay que marginarlo en las reservas: no guarda las formas de conducta establecidas, no conoce los códigos para relacionarse, no sabe las normas de funcionamiento de nuestra sociedad, no utiliza los mismos patrones, no acepta el orden jerárquico vigente. Irrumpe en nuestra cotidianidad y conmueve los cimientos que soportan nuestra vida previsible.       <br />
              <br />
       No es un cambio de cultura lo que se persigue en esta reflexión, es un cambio de mirada sobre el valor de lo que tenemos y el valor de lo que tienen los supuestamente diferentes. Porque:       <br />
              <br />
       - Fijamos patrones de identidad y hacemos fronteras       <br />
       - Consensuamos normas y olvidamos que fueron negociadas para un determinado contexto       <br />
       - Optamos por la bipolaridad y no reconocemos los matices que existen en medio de dos extremos       <br />
       - Elegimos lo lineal y renunciamos a la capacidad de sentirnos envueltos por lo multidimensional       <br />
       - Acatamos las formas y éstas se adueñan de nuestro movimiento, paralizándonos ante lo nuevo o lo desconocido       <br />
       - Construimos fortalezas y creamos y renovamos las fuerzas de los supuestos enemigos       <br />
       - Tomamos como referencia las experiencias del pasado y cerramos las puertas a las nuevas oportunidades del presente       <br />
       - Planeamos el futuro a partir de lo que conocemos y perdemos de vista nuestra temporalidad       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-provocacion-de-lo-diferente_a13.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Babel: nada es intrascendente en la acción humana</title>
   <updated>2007-02-02T11:26:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Babel-nada-es-intrascendente-en-la-accion-humana_a12.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/553655-676080.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2007-02-02T11:20:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/553655-676080.jpg" alt="Babel: nada es intrascendente en la acción humana" title="Babel: nada es intrascendente en la acción humana" />
     </div>
     <div>
      Duras han sido las imágenes del comienzo del año, las imágenes que muestran la realidad que ya se ha “cotidianizado”, y las que nos sobrecogen por lo inesperadas. El año empieza con una constatación: ninguna acción humana queda circunscrita a los límites del entorno en que se realiza. Cualquier acción, o intención de acción, crea un campo de influencia, más allá de las fronteras previstas, que pone en marcha el surgimiento de una nueva realidad, o cambios en la ya existente. Para apoyar esta impresión, el cine, una vez más, nos convoca a que reconozcamos este principio, en una historia de ficción que se desarrolla en medio del mundo de hoy.       <br />
              <br />
       Nos referimos a la película Babel, del director Alejandro González Iñárritu. Aunque sobre esta película se pueden hacer diferentes lecturas, yo voy a exponer aquella que está en línea con el momento de mis reflexiones, sin pretender que mi perspectiva sea, también, la de otros espectadores.        <br />
              <br />
       La película desarrolla tres historias bien definidas cuyas circunstancias están entrelazadas por cordones invisibles para sus protagonistas, por lo que resulta, en realidad, una única historia. Vivida la proyección desde la butaca, la evidencia de esos vínculos invisibles me llevó a calibrar la importancia real de la reflexión sobre los sucesos (“fantásticos”) que se narran. A través de ella aprecio el nivel de inconsciencia con el que vivimos nuestra propia cotidianidad.        <br />
              <br />
       El guión cinematográfico me provocó dos preguntas: ¿será necesaria esa inconsciencia para mantener las cosas tal como están? pero ¿acaso no hemos llegado al nivel crítico para que cambie las conciencias?       <br />
              <br />
       El centro de las historias es el de la pérdida ocasional que provoca un giro copernicano en las vidas de los protagonistas: la pérdida del hijo, que marca el momento de la pareja americana; la pérdida de la madre que define el comportamiento de la adolescente japonesa, o las pérdidas de los que viven en los límites de la subsistencia y que dan el cierre a la gran historia.        <br />
              <br />
       Tal como le sucede al pastor adolescente, cuyas circunstancias le llevan a perder prematuramente su vida, y lo que le acontece a la mujer mexicana: al final tiene que renunciar a todo lo que logró asegurar para su economía, gracias al trabajo clandestino de 16 años, el cual pierde a raíz de ser descubierta su estancia ilegal en un país extranjero.       <br />
              <br />
       <b>Oportunidad de la trama</b>       <br />
              <br />
       La trama es una oportunidad que pone de manifiesto muchas facetas humanas, al enfrentar a un grupo de ciudadanos del mundo desarrollado a hechos no previstos y que escapan a su control. Este grupo, aparentemente homogéneo por sus orígenes culturales y económicos, se ve envuelto en circunstancias extremas cuando lo que pretendían era hacer un viaje por placer en busca de lo exótico y lo desconocido de un “lugar lejano”. Una experiencia que cada uno pretende vivir desde detrás  de los cristales de un autobús para turistas, protegido por los iguales y por las comodidades contratadas que incluyen, por supuesto, el aire acondicionado.       <br />
              <br />
       El desarrollo de los acontecimientos pronto pone de manifiesto lo que las formas educadas no dejaban emerger. Primero, la incomunicación entre los mundos humanos (los internos y los externos): la incomunicación con el mundo de los sentimientos y de las emociones (reflejados en la pareja americana); la incomunicación generacional entre padres e hijos (de la familia japonesa); la incomunicación entre las diferentes culturas que se entrecruzan sin apenas penetrarse (representados por los americanos, los musulmanes, los mexicanos y, los japoneses).        <br />
              <br />
       En segundo lugar, la desconfianza hacia el otro y el desinterés por el otro: ambos puestos en evidencia en las manifestaciones de los prejuicios y los miedos; en no ver más allá de las “circunstancias personales” que son prioritarias en cualquiera de las condiciones.        <br />
              <br />
       El film pone dramáticamente en evidencia la pérdida de capacidad de adaptación instintiva del ciudadano “civilizado” para afrontar  los problemas, cuando estos se disparan en un medio desconocido, extraño u hostil. Nos referimos a aquella capacidad que tiene toda especie para encontrar salidas y sobrevivir.        <br />
              <br />
       En el caso humano, es el instinto de supervivencia de una especie inteligente, cuya actuación, ante los retos, comienza por saber aceptar lo que es, valorar la fuerza y el respaldo que recibe del grupo, tratando de superar con dignidad las dificultades del existir en un medio imprevisible.       <br />
              <br />
       A pesar de nuestro intento por olvidar que  pertenecemos a una comunidad y que dependemos de los otros, a los seres humanos nos unifican nuestros dramas y nos acerca el dolor compartido, renovando con nuestras fuerzas. Por el contrario, la debilidad nos viene al establecer distancias en el afán por defender el tener sin pensar si a otros ese afán le supone el carecer. También nos debilita el hacer nuestro aquellos conflictos de intereses (económicos, políticos, etc.), extraños al discurrir de la convivencia vital, cuando artificialmente se manipulan y se anteponen a lo esencial.       <br />
              <br />
       Porque una cultura del individualismo extremo, lleva a la desaparición de una sociedad y de la propia cultura. Porque una cultura así muestra la pérdida de sentido de lo real. Una pérdida de sentido que se pone de manifiesto cuando desaparece el sentimiento de pertenecer a un grupo, a una sociedad y a una especie. Cuando se entiende el sobrevivir como algo individual (al grito de sálvese el que pueda), porque se ha despreciado el valor trascendente que tiene la capacidad de empatía y de solidaridad hacia los demás.        <br />
              <br />
       El individualismo, estado extremo de nuestros miedos, nos incapacita para vivir. Para vivir, si es preciso, al raso (entre el cielo y la tierra) y sin los medios artificiales que el desarrollo nos ha propiciado. Con el individualismo terminamos por sólo echar de menos el “aire acondicionado”.        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Babel-nada-es-intrascendente-en-la-accion-humana_a12.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El respeto a la diferencia y la necesidad de ser incluido</title>
   <updated>2007-01-14T11:18:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-respeto-a-la-diferencia-y-la-necesidad-de-ser-incluido_a11.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-01-14T11:17:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Hoy, la sociedad humana se enfrenta a procesos crecientes de complejidad que requieren el reforzamiento de su identidad, para seguir manteniendo su razón de ser. Asimismo, toda sociedad que persiga su  enriquecimiento espiritual y material está abocada al desarrollo de una mayor capacidad de comprensión de la diversidad, representada en cada uno de sus miembros y que se potencia, precisamente, en el ejercicio de respetar e integrar a las minorías.       <br />
              <br />
       Cualquier individuo al nacer requiere para su desarrollo vital la aceptación de la familia, del grupo, del clan o de la sociedad en donde ve la luz: el reconocimiento explícito de su pertenencia a una comunidad. Pero además, todo individuo trae a la vida la imperiosa necesidad de definirse como un ser con características genuinas propias.       <br />
              <br />
       Si bien el ser humano nace en un medio complementario (sus padres biológicos son una pareja), su primera conciencia de ser se expresa con un “yo soy” y con un “esto es mío”. También, aunque nazcan en un grupo humano, niños y niñas, en el mismo instante de su aparición en el teatro del mundo, ya manifiestan rasgos definitorios de su personalidad que sorprenden porque les diferencian del resto de los miembros de su entorno. De ahí el empeño que muestran los adultos en buscarles parecido entre sus más allegados.       <br />
              <br />
       <b>Único referente</b>       <br />
              <br />
       Sus necesidades y su incapacidad para resolverlas le hacen vivir en dependencia de los otros durante más tiempo que ninguna otra especie animal. Sin embargo, el ser humano, mientras es dependiente, absorbe la atención total de los padres, los cuales olvidan sus propias necesidades y hacen de su criatura el único sentido de su vivir, durante un importante espacio de tiempo.       <br />
              <br />
       También la sociedad, en mayor o menor medida, según sea su desarrollo, está presta para acoger a su nuevo miembro. La socialización del niño y de la niña se realiza de forma escalonada. El nuevo miembro encuentra las instituciones necesarias para ello. Aprenderá a pertenecer al grupo no familiar, pero su manera de pertenecer vendrá definida por su propia individualidad.       <br />
              <br />
       El ser humano necesita de los otros, pero esa necesidad no supone la desaparición de su individualidad. Una individualidad que viene definida por su configuración físico-biológica, mental, psíquica, espiritual, anímica; por su origen (espacial, temporal, histórico, cultural, etc.), por la consciencia de sí mismo que tenga y por la perspectiva que adopte para vivir.       <br />
              <br />
       En resumen, podemos decir:       <br />
              <br />
       -	El ser humano tiende a la cooperación, pero necesita un espacio de soledad para conocerse y aceptarse en su diferencia       <br />
       -	El ser humano necesita producir colectivamente para sostenerse, pero su creatividad no se agota en una sola dirección       <br />
       -	El ser humano se nutre con el patrimonio cultural, económico y social que ha heredado, pero necesita dejar su impronta en ese patrimonio a partir del desarrollo de sus cualidades individuales       <br />
       -	El ser humano se siente estimulado por las creaciones de sus antecesores, pero siente una poderosa inclinación a formular nuevas propuestas que al materializarse le hacen reconocerse y sentirse parte de un proceso creador. Un proceso en marcha sobre el cual no sabe cuando ni como se inició ni cuando acabará.       <br />
              <br />
       <b>Navegante de la vida</b>       <br />
              <br />
       Necesita de todos, pero requiere mantener su individualidad para sentirse vivo. Necesita referencias y modelos para construirse, pero también libertad para descubrir cual es el sendero por el que discurre su destino y por el cual ha de desarrollar su obra. Necesita del amor de los otros, pero ha de sentir respeto por sí mismo, para gozar plenamente de ese amor y para saber entregar amor.       <br />
              <br />
       El ser humano es un navegante que pertenece al medio marino y a la embarcación que lo sostiene y lo conduce y que necesita a los otros miembros del grupo con el que navega y  con los que coopera para llegar a buen puerto. Sin embargo, toda la experiencia de navegar la vive de forma particular, desde su identidad individual, de marino situado en el lugar del barco que la vida le ha proporcionado y con los recursos que ha recibido.       <br />
              <br />
       Nuestro marino o marinera, en la inmensa soledad del océano que surca, reconocerá quién es y qué cualidades porta para llegar sano y salvo al puerto que ha fijado como meta. Esa es su responsabilidad y  en esa ruta es de donde obtendrá las únicas vivencias que puede transmitir, de las cuales extraerá su sabiduría y por las cuales ella o él serán reconocidos  y respetados.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-respeto-a-la-diferencia-y-la-necesidad-de-ser-incluido_a11.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Hoja de ruta</title>
   <updated>2006-12-03T13:13:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Hoja-de-ruta_a10.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-12-01T17:31:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Vivimos una época de grandes procesos que se entrecruzan, formando una inmensa red que nos atrapa y nos confunde ¿cómo dar con la mirada que nos permita comprender lo que se cuece?       <br />
              <br />
       Parece que la confusión, la desesperanza, el conformismo, la desconfianza… se adueña de nosotros. Es como si todo estuviera a punto de caer y nuestra realidad fuese un panorama de polvo y escombros que apenas recuerdan el paisaje seguro de nuestra infancia. Pero yo digo que eso es una apariencia que nos está obligando a reaccionar: si queremos otro paisaje hay que creer en que existe, imaginarlo, diseñarlo y construirlo materialmente.       <br />
              <br />
       ¿Qué me frena para cambiar la perspectiva?: las resistencias a entrar de nuevo en la inseguridad, en la incertidumbre; el miedo a los riesgos que esa decisión implica; el dolor que puedo causar a los otros al yo creer que mis opciones pueden ser consideradas como una traición a la herencia recibida. Pero la única salida al estado de cosas que antes enumeraba es tomar la decisión de ser una misma, a pesar del dolor, los miedos y el riesgo a correr.       <br />
              <br />
       Para empezar hay que llenarse de humildad, reconocer las propias limitaciones, saber que se porta un patrimonio recibido de aquellos que nos antecedieron y confiar en que mi experiencia enriquecerá ese patrimonio.       <br />
              <br />
       <b>Reflexión sobre la experiencia</b>       <br />
              <br />
       Ahora bien, ese enriquecimiento requiere de mi la aceptación del riesgo: a quedarme sola ante mi misma, a no saber, al comienzo, qué recursos tengo para la búsqueda; a no soportar que de nuevo hay que aprender a dar los primeros pasos y que eso supone equivocaciones, golpes, etc.       <br />
              <br />
       Luego vienen las reflexiones sobre la experiencia de esos primeros pasos, la discriminación entre los movimientos que me llevan a reafirmame y aquellos otros que me confunden. Ese aprender a andar por mí misma me despierta los sentidos y potencian la intuición como brújula para seguir andando.       <br />
              <br />
       Así, poco a poco crezco, me reafirmo, me ilusiono con la aventura y soy capaz de ponerle nombre a la experiencia. A partir de aquí, cada día con el amanecer encuentro una propuesta para continuar entusiasmada con lo que busco, encuentro nuevas oportunidades, que me surgen o se me sugieren a través de lo cotidiano y de los otros que me acompañan.       <br />
              <br />
       Ahora ya no me asusta traicionar el legado cultural que he recibido, porque en ese esfuerzo por ser yo misma honro el esfuerzo de los que han sido mis educadores: mis padres, mis maestros (aquellos que tuvieron relación directa conmigo y aquellos otros que me inspiraron con sus libros, sus obras y sus empresas).        <br />
              <br />
       Todos ellos también estuvieron en la tesitura de seguir la inercia o de renovar con sus vidas el andar de la especie humana. Por eso ellos son los que ponen ideas, pensamientos y explicación al saber que siento: ellos soy yo y en mi se confirman. Su caminar ha dado explicaciones al mío y en el lenguaje hemos encontrado el espacio para la unión permanente.       <br />
              <br />
       Ahora sé que estoy haciendo lo que debo y que yo también soy, para mis hijos y mis nietos, una luz que les acompaña al comienzo de su camino, allí donde se encuentra la flecha que les indica el sendero hacia sí mismos.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Hoja-de-ruta_a10.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Descubrir el juego</title>
   <updated>2006-11-28T13:33:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Descubrir-el-juego_a9.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-11-28T13:31:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       La descolonización mental es un proceso que tiene su paralelismo en la descolonización de cualquier territorio. De su complejo desenvolvimiento podemos tomar tres instantáneas que nos explican, gráficamente, la encerrona a la que nos sometemos, sin ser conscientes de la trampa.       <br />
              <br />
       Primero llegan nuevas interpretaciones sobre la realidad, las cuales chocan contra las paredes creadas por la costumbre, por la creencia en que la vida es así; que fuera de esta realidad ya no hay más mundo; que lo malo conocido es más seguro que lo bueno por conocer; que nadie ha vuelto de “el otro mundo” para confirmarnos que ese otro mundo existe y que son los cinco sentidos los únicos idóneos y fiables para conocer, pues nada que no se pueda percibir con ellos tiene la categoría suficiente para ser real.       <br />
              <br />
       En el segundo momento el proceso continúa, las paradojas se hacen cada vez más evidentes, la coraza de algunos empieza a ablandarse y se resquebrajan en aquellos que “aparentemente” son más débiles. Los más osados, de éstos últimos, son capaces de cuestionar la colonización. Comienzan por darse cuenta que se había caído en una trampa y de que hay algunas salidas para conocer, de otra manera, el mundo exterior.       <br />
              <br />
       Así se llega al tercer momento. Lo primero que ven estos osados les deslumbra, no saben como interpretarlo. El recurso por el que optan es aquel heredado de la etapa de colonización anterior: necesitan explicar lo que ven, pero sólo tienen palabras del viejo lenguaje, comparan realidades, usan metáforas y se asientan en la nueva realidad como los niños hacen con el juguete nuevo: ¡Ahora sí que va a ser divertido!       <br />
              <br />
       Un nuevo paso se inicia, pero, al final, ¿recordarán nuestros personajes que un día abandonaron una colonia para situarse en otro territorio y sentirse libres para crear?        <br />
              <br />
       ¿Tendrán el coraje suficiente para renunciar a lo que ya han experimentado, tomar sus alforjas, llenarlas con las vivencias y emprender otro camino nuevo que les ha de conducir hacia otros mundos de conocimientos? Si lo hacen es que han comprendido el verdadero juego.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Descubrir-el-juego_a9.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La mirada enriquecida</title>
   <updated>2006-11-20T13:11:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-mirada-enriquecida_a8.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-11-20T13:11:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Vivimos una época de grandes procesos que se entrecruzan, formando  una inmensa red multidimensional que nos atrapa y nos confunde. ¿Cómo dar con la mirada que nos permita comprender lo que se cuece en un momento determinado de estos procesos?       <br />
              <br />
       Para llegar a la comprensión que demandan los hechos se requiere de una mirada predispuesta a la sorpresa, libre de prejuicios, abierta a las sensaciones nuevas, dispuesta a reconocer lo que es.       <br />
              <br />
       Comprender es abarcar la realidad sin poner límites conceptuales. Es mirarla con ojos de niño que se asombra ante todas las formas, los colores, las emanaciones, las sugerencias, los movimientos que producen los vientos de la conciencia. Comprender es ver la realidad primera que no puede ser analizada, criticada o evaluada, sólo percibida.         <br />
              <br />
       Comprender es aceptar la impresión que se recibe al abrir una ventana al amanecer. Junto al rayo de luz que te deslumbra, entran por la retina las sombras que abandonan la noche, las siluetas de la naturaleza que emergen con la luz; los sonidos primeros que despiertan los sentidos; el olor de la tierra humedecida por el rocío. Todo de golpe, todo por sorpresa, y, a pesar de ser una experiencia repetida, el espíritu se inunda de sensaciones y emociones renovadas. De nuevo una se siente confundida con el entorno y de nuevo la esperanza de poder crear se impone.       <br />
              <br />
       Comprender es percibir que la realidad no tiene fronteras, que los bordes no existen, que todo es un continuo espacio-temporal, y que hay que negociar, con la realidad y con los otros, las explicaciones de lo que se ha percibido, para mañana volver a renovar el acuerdo, porque ese mecanismo puesto en marcha nos alumbra al día siguiente una percepción de la realidad distinta. Comprender es saber que es imposible encorsetar la realidad, que conocimiento es consenso para vivir, que sabiduría es amor a ese vivir, a pesar de nuestra incapacidad y de nuestra ignorancia.       <br />
              <br />
       <b>Nueva  teoría social</b>       <br />
              <br />
       Hoy entendemos que sólo hay una realidad, sujeta a leyes de caos y armonía; en un eterno movimiento de expansión y de ajuste: una eterna inquietud complementada por una eterna quietud; un caos que es potencia creadora; una armonía que es un instante de recreación en lo logrado. La conciencia de esto nos dará la posibilidad de una nueva comprensión. Comprender es ajustar nuestra acción a las leyes, es respetar los momentos cósmicos reflejados en los instantes temporales y espaciales.        <br />
              <br />
       Para llevar esta compresión a la vida cotidiana es preciso generar una teoría social que integre a las anteriores e incorporen las nuevas visiones que el conocimiento científico y filosófico aportan, como visiones también del mundo que enriquecen la perspectiva y permiten que la mirada se pose desde una “montaña más alta”. Si lo hacemos así, no restamos sino añadimos, enriqueciendo lo logrado hasta ahora. Pensar de otra forma es mantenernos en el espejismo ya superado.        <br />
              <br />
       El camino de un conocimiento nuevo está en observar, desde el ángulo señalado, cómo se ponen de manifiesto las dinámicas sociales, para saber dónde están las interrelaciones, dónde se están produciendo los desequilibrios, dónde se construyen nuevas realidades, dónde se producen nuevos conflictos, dónde están las diferencias, dónde están los ajustes, etc. Así sí se puede percibir dónde se acierta y dónde no, por ahora, claro.       <br />
              <br />
       Si los nuevos avances de la ciencia nos llevan al encuentro de unas herramientas y de un conocimiento de la realidad más complejos, estos logros nos impulsan a una relectura del conocimiento histórico ayudados por una mayor capacidad para comprender y respetar lo que aportaron aquellos que nos precedieron permitiéndonos dar un paso más en el conocimiento.        <br />
              <br />
       Este pendular entre el pasado y el presente aporta un beneficio mayor de lo que podamos imaginar y medir, tanto en relación a lo que sabemos como en cuanto a la actitud de humildad que demanda lo que hoy no podemos alcanzar a entender: nuestra capacidad de percepción se amplía, nuestra comprensión aumenta, la realidad adquiere nuevos matices, y de nuevo nos sorprendemos ante la conmoción que nos producen los límites de nuestra conciencia, y lo ilimitado de la realidad por aprehender. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-mirada-enriquecida_a8.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El fin de un tiempo, el comienzo de un nuevo ciclo</title>
   <updated>2006-11-12T09:43:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-fin-de-un-tiempo-el-comienzo-de-un-nuevo-ciclo_a7.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-11-12T09:39:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      El agotamiento de los recursos, la agonía en la que se desenvuelven ciertas instituciones; el cansancio, el aburrimiento, la rutina que parecen acompañar muchas vidas, todos son síntomas de un modelo que se agota y al que se exprime cuando se pretende hacerlo perdurar más allá de su tiempo. Al modelo social moderno se le siente estrangulado porque ya no fluye y no responde a las nuevas necesidades de la conciencia humana.       <br />
              <br />
       Los hijos de la modernidad, absortos en el día a día, no se percatan de que se está al final de un ciclo: el síntoma de esto que afirmamos es ese deterioro progresivo de los principios que cimentaron el pensamiento modernista, las formas de producción en que se concretó, las instituciones que lo defendieron. En definitiva, el modelo económico, político y cultural que lo nutrió agoniza en sus contradicciones, por el afán que se tiene en conservarlo, a pesar de que la experiencia y las vivencias que se construyeron a partir de él ya han originado realidades nuevas.        <br />
              <br />
       Ese conservadurismo hoy se llama egoísmo, deseos de control, ansias de poder, acaparamiento de las riquezas, concentración de las fuentes de producción: la otra cara de la modernidad.        <br />
              <br />
       Todo eso genera, en buena parte de la población, sentimientos de desesperanza y de falta de fe en la bondad humana, al ponerse en evidencia el lado más tenebroso de la capacidad creadora de la sociedad de hoy:       <br />
              <br />
       - Se maltrata y hasta se  mata en nombre y en defensa de la civilización       <br />
              <br />
       - Se impide la diversidad de opiniones, en defensa de la democracia       <br />
              <br />
       - Se usa el desarrollo científico y tecnológico para ejercer presión política y no para acabar con el hambre, la enfermedad y la pobreza que debieran ser los objetivos fundamentales de tanto esfuerzo       <br />
              <br />
       - Se intensifica la producción de recursos naturales, en la hipertrofia de acumularlos en los “silos” de los mercados especulativos, mientras hay escasez en las miserables despensas de las tres cuartas parte de la humanidad       <br />
              <br />
       - Se prevé, con exactitud científica, las reacciones de los mercados internacionales y de sus bolsas, a corto, medio y largo alcance, y no se asegura en el presente la producción de recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos los habitantes de este planeta       <br />
              <br />
       - Se estimula el ahorro de energía, el ahorro monetario, las pensiones para la vejez, las pólizas de seguro, todo en nombre de un supuesto futuro sin problemas.        <br />
              <br />
       - No se persigue que el suelo que cultivamos siga teniendo sus nutrientes, las aguas que bebemos sean suficientes y potables, los mares que surcamos mantengan la vida animal y vegetal de la que dependemos, la atmósfera que nos envuelve siga siendo una capa protectora con un oxígeno respirable para llenar de vida nuestros pulmones. ¡Eso sí sería prever ese futuro.       <br />
              <br />
       El resultado es la apropiación de las instituciones económicas, políticas, científicas, culturales, religiosas por parte de lo que se empeña en sobrevivir, aunque ya no tenga razón que lo justifique. Así se lucha por la propiedad de los recursos naturales y se hace la guerra por aquellos estratégicos para el viejo modelo.       <br />
              <br />
       Porque este interés por acaparar no encierra ninguna razón sublime, aunque se argumente con palabras llenas de justificaciones. No se pretende una mejor administración, un más justo reparto de oportunidades, lo que se persigue es acaparar privilegios, sin cuestionarse si se merecen, si se está a la altura de tal dignidad, o, si por el contrario, ese acaparamiento es el factor que lo esquilma todo.       <br />
              <br />
       <b>¡Fuerte contradicción!</b>       <br />
              <br />
       Cuando ahogamos algo, no es porque le necesitemos, es que queremos vivir a sus expensas, sin asunción alguna de responsabilidad. Esto agota la vitalidad del objeto, del recurso natural o de los seres humanos así tratados.       <br />
              <br />
       Todo eso porque se quiere poseer en el afuera lo que no buscamos en el adentro. Las supuestas carencias son fruto de la creencia de que poder es sinónimo de posesión. Pero no, poder es comprensión de lo que somos, libertad para reconocernos en nuestras posibilidades, capacidad para aceptar el devenir de la vida que se manifiesta en procesos de nacimiento, muerte, nacimiento y que se organiza en ciclos, estaciones, proyectos y realizaciones. Poder es capacidad para crear y capacidad para que lo creado crezca independiente, se manifieste, se socialice, fluya y sea patrimonio de todos.       <br />
              <br />
       Porque no somos propietarios de nada, ni apropiarse de los recursos nos hace eternos. La vida no se manifiesta en todo su esplendor cuando a las criaturas se las somete según los criterios de los que se erigen en sus propietarios.       <br />
              <br />
       Y todo eso a causa de no enfrentarnos a nuestro devenir, a nuestra temporalidad. Pasar de una estación a otra, pasar de una edad a otra, pasar de un proyecto que ya está maduro para cuidar por sí mismo, a otro que está gestándose dentro de nosotros y que ya quiere salir. Saber que hoy somos semillas, mañana árbol; hoy crisálida y mañana mariposa; hoy niño y mañana anciano, es participar y gozar de la esencia de la vida.       <br />
              <br />
       Vivir con dignidad el proyecto que somos supone no aferrarnos a ninguna etapa, saber que cada una de ellas está llena de aventuras por vivir, pero que esas ocasiones de aventuras tampoco somos nosotros.        <br />
              <br />
       El ser humano es sólo el viento que hace pasar las hojas del libro de la historia. Por eso no puede pararse en ningún momento, porque ello paraliza su apertura de conciencia hacia lo que es, conformándose con la ilusión de que puede controlar los procesos que le atraviesan y que no esperan por su decisión.        <br />
              <br />
       Procesos que le llaman  al despertar consciente y  si, a pesar de esta llamada que a veces es un grito desgarrado, se persiste en el sueño esos mismos procesos se transforman en dolor. El dolor no es otra cosa que la resistencia que ejerce el ser humano para no aceptar lo que es: una chispa más en un haz de luz, en un universo sin fronteras ni propietarios.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-fin-de-un-tiempo-el-comienzo-de-un-nuevo-ciclo_a7.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Ahora, hablemos algo del Amor</title>
   <updated>2006-11-02T19:34:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Ahora-hablemos-algo-del-Amor_a6.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-11-02T19:29:00+01:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      El amor como pulsión que surge en cualquier punto y lo convierte en centro, eje, corazón de vida. Pulsión que nace impulsada desde una consciencia de creador que piensa en lo que aún no ha creado. Pulsión que es dinamismo orientado hacia su objetivo, del que no será desviado por fuerza alguna, porque su resolución de ser es un poder indestructible. Pulsión como fuente permanente que genera, desarrolla, nutre, sostiene y libera lo que crea para que su criatura se constituya en creador. Pulsión que es patrón y ley interna de todo lo que cohesiona, mueve, relaciona y coopera en el latido de la existencia.       <br />
              <br />
       El corazón de la madre  es uno de los lugares en que se sitúa el amor. Al lado de ese corazón, las fuentes de la nutrición de su criatura. Ese espacio está sostenido por un pecho que protege, un regazo que sostiene, unos brazos que circundan. En ese cuenco humano, metáfora del cuenco del Universo, se desarrolla la interacción entre el origen y el destino de todo ser. Cada acción proveniente de uno de sus elementos se acopla a la receptividad de los otros; cada estímulo original encuentra una respuesta.       <br />
              <br />
       Este movimiento circular que se desenvuelve en la esfera formada por la madre y el hijo, refleja de manera sintética el movimiento complejo de la esfera cósmica, en la que se mueve todo lo que es y lo que existe. Una esfera que late al ritmo que demanda cada uno de sus puntos de anclaje, permitiendo a cada pulsación la conexión con todas las demás pulsaciones que se transforman en destinos posibles, sólo con que haya receptividad e intención para dar y tomar.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Ahora-hablemos-algo-del-Amor_a6.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El misterio como estímulo</title>
   <updated>2006-10-13T21:23:00+02:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-misterio-como-estimulo_a5.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-10-13T19:36:00+02:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      El misterio es aquello que nos llama para ser descubierto; es lo que nos impulsa a perseguir entelequias, entelequias que permiten descubrir  posibilidades de nuevas creaciones y que nos empujan a navegar entre el mundo por descubrir y el mundo colonizado por la racionalidad humana. El misterio es un sendero sagrado que hay que respetar y de cuya naturaleza no es posible apropiarse.       <br />
              <br />
       El misterio no es fuente para el afán de poder, ni para la vanidad, ni para la soberbia, ni tan siquiera para las certezas. Adentrarnos en el misterio no nos asegura ningún camino, sólo nos da la oportunidad de contar con estímulo para buscar, fuerza para emprender, aliciente para vivir. El misterio es la inspiración, la promesa, la esperanza que en el horizonte nos muestra una dirección para la búsqueda. A partir de ahí, todo queda en nuestras manos. Como única herramienta nuestra intuición que nos indica cuáles son nuestras posibilidades de acertar, sabiendo que se camina por un espacio y un tiempo a crear y modelar.        <br />
              <br />
       Sí, es una fuente de inspiración cuyo caudal nutre e ilumina el andar humano. En nosotros está el utilizar esa fuente o acudir a esa fuente, sabiendo que hemos de estar alerta sobre las cualidades de nuestro cántaro, para que no tenga ninguna grieta por la que se pierda o se envenene el contenido de la experiencia. El riesgo de ir en busca del misterio está en la pretensión de creer en el poder de atraparlo e interpretarlo.       <br />
              <br />
       También es una fuente para el conocimiento. Su aprovechamiento sólo está condicionado por la capacidad del ser humano para asumir lo que se despliega delante de él como realidad, y para discernir, a su tiempo, lo que es ganga. En el caso del ser humano, la ganga la producen los condicionantes que él mismo pone a la realidad que descubre. Entre los condicionantes más importantes están el creer que es libre y objetivo.       <br />
               <br />
       <b>Manantial inagotable</b>       <br />
              <br />
       El misterio se nutre, asimismo, de esa acción humana que lo persigue para desvelarlo. Cuanto más se ahonde en él, más parece crecer. Cuánto más creamos que nos acercamos a su código, más complejidad desenvuelve. El misterio es el manantial inagotable que parece crecer en la misma medida que lo hace la experiencia y el conocimiento humano.       <br />
              <br />
       Lo importante es tener presente que esa puerta del misterio  está permanentemente abierta, y que hay que saber compaginar el contacto con todo lo que el misterio sugiere para construir el mundo de tres dimensiones, que es en el que el ser humano materializa su realidad, aceptando que esa realidad materializada no es la realidad absoluta, sino la que es posible atrapar en las actuales circunstancias.       <br />
              <br />
       Cuando nos tropezamos con la resolución de algún misterio, éste viene acompañado de circunstancias no esperadas y sincrónicas que nos sorprenden y nos llenan de júbilo. De pronto la nueva realidad desplegada nos envuelve y nos emborracha, generando un nuevo cambio de perspectiva. La nueva comprensión nos polariza y nos da fuerza para tomar nuevas decisiones y “tirarnos al vacío” confiados en que ahora sí que hemos llegado al conocimiento        <br />
              <br />
       La nueva visión puede tener preguntas sin responder, pero confiamos que el nuevo modelo de conocimiento las responda. Volvemos a recuperar la creencia de protagonismo que durará un tiempo, hasta que la nueva visión se consolide con la experiencia y el velo de la ilusión se desgarre por el peso de las nuevas preguntas que nos llevan, de nuevo, al sendero de lo misterioso.       <br />
              <br />
       Ese puede ser el juego de la vida y los seres humanos en ese juego pueden parecer unos niños que aspiran a ser dioses, sintiendo que sus descubrimientos son capaces de solucionar todos sus dilemas; protegerles en el futuro de la insensatez; borrar las posibilidades de riesgo; asegurarle la eternidad, etc. Cuando nos situamos en ese podium, no vislumbramos que el juego no ha acabado, y que sólo es que el misterio se toma “un respiro” mientras pasa nuestro momento de deslumbramiento y volvemos a reincorporarnos al juego eterno. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/El-misterio-como-estimulo_a5.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los hechos, la mirada lineal y la mirada compleja</title>
   <updated>2006-10-13T21:17:00+02:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Los-hechos-la-mirada-lineal-y-la-mirada-compleja_a4.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-10-13T19:33:00+02:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Al hilo del debate político sobre quién actúa correctamente y quién no, ante el fenómeno migratorio,  observamos que dicho debate se centra en cuáles son las medidas más eficaces a tomar. Este concepto parece encerrar la verdad más racional y absoluta, frente a un hecho cuyas características responden a cuestiones nada racionales, ni en los que emigran, ni en los que reciben en sus territorios a los que emigran: detrás (o delante, según se mire), de cada acción está  la lucha por la supervivencia. En unos el deseo de vivir, en los otros la defensa del bienestar alcanzado.       <br />
              <br />
       La perspectiva cambia según el ángulo desde el que se mire. Todas pueden ser correctas, pero todas están condicionadas por el propio ángulo donde está colocado el observador dentro de la caverna platoniana que lo esclaviza. Sólo tendrá la oportunidad de ver más claro aquel que se atreve a salir de sus límites mentales, para conocer lo que hay fuera y actuar. De esta forma, una experiencia, aunque le cueste la crítica y el desprecio de los que se aferran a lo conocido, y supuestamente seguro, puede generar un cambio para el experimentador y para el entorno       <br />
              <br />
       Nadie parece poner en duda, en este entorno seguro y casi previsible (aún que cada vez menos), del mundo desarrollado que, estimulando los movimientos migratorios están unas  circunstancias difíciles de calibrar en toda su complejidad.       <br />
              <br />
       Las condiciones de todos los que llegan a nuestras costas o aeropuertos, con la intención de quedarse, son similares. Sean en la inseguridad de los cayucos, de las pateras, balsas de goma, etc., o las de los transportes regulares, bajo el “amparo” de un permiso turístico, todos dejan atrás situaciones de pobreza y dolor, cuando no familiares e hijos abandonados, con la idea que volverán con recursos para mejorar sus condiciones. A pesar de los riesgos que van a correr, en sus ánimos está la esperanza de que en el mundo ideal que persiguen van a tener posibilidades de trabajar para poder mejorar las condiciones de los suyos.       <br />
              <br />
       Estos factores no son importantes en el debate político que  trata de dar soluciones lineales a un problema complejo. En nuestro país, las discusión se centra en las actuaciones del gobierno actual y en las críticas que determinadas medidas políticas reciben del entorno europeo. De esta manera nos alejamos del significado que tiene el que las nuevas generaciones de africanos, asiáticos y latinoamericanos abandonen sus lugares de origen para acercarse a lo que parece la luz que se ve fuera de la caverna en la que viven: caverna de hambre, enfermedad, guerras, desertización, etc.       <br />
              <br />
       El fenómeno de las migraciones no es nuevo. Este panorama de hoy es repetición de un hecho recurrente desde que el mundo es lo que es. La especie humana, como cualquier especie animal, siempre se ha movido por la necesidad de supervivencia y eso es lo que construyó el mundo que hoy conocemos y las culturas sobre las que se soportan hoy la convivencia.       <br />
              <br />
       Este proceso que vivimos, una vez más, nos indica que el mundo sigue construyéndose. También, que es manifestación de las profundas diferencias y contradicciones del modelo de desarrollo adoptado y nos indica que aún la sociedad humana no ha llegado a establecer las coordenadas que permiten el desenvolvimiento pleno de la vida. Un desenvolvimiento que tiene que desarrollarse en un entorno respetado, y sin discriminación para ningún de sus dividuos, sean éstos de la especie que sea.         <br />
              <br />
       <b>Carencia de ciencia</b>       <br />
              <br />
       No tener en cuenta todo esto es carecer de ciencia, porque se ignora que los que llegan nos representan, son la especie humana que huye de su exterminio. Si permitimos que esa parte sufra, enferme, desaparezca, no vamos a acabar nunca con el modelo interiorizado que acepta como normal el sufrimiento, la enfermedad, y la injusta muerte de una parte importante de sus congéneres, porque cree que este hecho es inevitable.       <br />
              <br />
       Es también carecer de ética, porque no se asume la responsabilidad de los errores históricos, cometidos no sólo en los países que hoy tocan a las puertas del norte, también por el precio pagado por los ciudadanos del mundo desarrollado que no han gozado del bienestar alcanzado por el desarrollo y que hoy malviven en las grandes bolsas de pobreza y desigualdad de muchas de sus grandes ciudades.        <br />
              <br />
       Por eso, asumir que estamos enfrentando un más que probable cambio civilizador, requiere recuperar la memoria histórica y rescatar de ella su aprendizaje. No para frenar el proceso social y cultural abierto, que parece imparable, sino para mirar con esperanza como la especie se apronta día a día para dar un salto enriquecedor, abriendo la mente a un amanecer nuevo, evitando, en lo posible, la reproducción del dolor del pasado y el recrudecimiento de las heridas que están abiertas en el presente.       <br />
              <br />
       Procuremos abrirnos a esas posibilidades humanas que se despiertan con los que emigran y no “acabemos”, en el sentido platoniano ya referido, con las acciones que tratan de hacer cambiar la perspectiva de aquellos que se sienten seguros, porque creen que este mundo está bien como está.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Los-hechos-la-mirada-lineal-y-la-mirada-compleja_a4.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La acción individual y la conciencia de grupo</title>
   <updated>2006-09-01T17:05:00+02:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-accion-individual-y-la-conciencia-de-grupo_a3.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2006-09-01T13:29:00+02:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      La presencia de cualquier individuo, de cada individuo, de todos los seres individuales, tiene un efecto sobre la realidad de suma trascendencia. Ahora bien, cuando los individuos se reúnen con una intención, con una voluntad consciente, con un fin, el orden de su impronta adquiere mayores rasgos de realidad. De esta manera, la vida colectiva es el resultado de la interacción de los poderes individuales y potencia los efectos que las acciones individuales tenían en solitario.       <br />
              <br />
       Pero para llegar a la conciencia de grupo es necesario que exista una complicidad entre los individuos, una ley interna que les haga sentir el impulso a la creación colectiva, a la necesidad de pasar desde el objetivo del yo al objetivo del nosotros.       <br />
              <br />
       El nosotros es tan natural como el yo, pero sólo se produce en la madurez del espíritu. Se concreta cuando todas las batallas del individuo se han ganado... o se han perdido, según se mire.       <br />
              <br />
       Tener conciencia de ser chispa en un haz de luz, que se es miembro de un colectivo, que se pertenece a un empeño, que nuestra presencia favorece los objetivos de una colectividad, que se está engarzado a un proyecto concreto,  que existe un destino común, en definitiva, creer en “el nosotros”, da un giro fundamental a nuestra vida. Todo eso propicia un salto de perspectiva, da eficacia a nuestras acciones y  permite que la identidad se fortalezca.       <br />
              <br />
       Ser y pertenecer son dos realidades que se nutren. Yo soy cuando pertenezco. Mi poder está ahí, mi fortaleza viene de ahí, mi supervivencia depende de eso. Nosotros somos cuando nos pertenecemos, cuando se ponen en común las capacidades, cuando entregamos lo que somos como “yo”,  para que otro sea también una pluralidad.        <br />
              <br />
       <b>Conexiones sin límites</b>       <br />
              <br />
       La individualidad adquiere así dimensiones con conexiones sin límites. Ya no existe una frontera conocida, las posibilidades de realidad se suceden, se mutan a una velocidad que no admite el control o el freno de un poder ciego.        <br />
              <br />
       El ego se desnaturaliza para ser un yo consciente. La conciencia del somos permite la solidaridad porque el interés del yo está en el nosotros. Favorece la creación porque la creatividad emerge como fuerza imparable, por la colaboración de todos en las tareas de todos.       <br />
              <br />
       Esto no es únicamente un acto de la voluntad, es también una conciencia de realidad. Conciencia de estar mirando desde un punto del cosmos y encontrar que toda realidad individual es dependiente, tengamos, o no, la intención de colaborar en nutrirla. Si colaboras aceptando el ritmo, el latido, los ciclos, las frecuencias con los que la vida se manifiesta, vives una realidad como individuo. Si te sitúas en una posición personalista, creyéndote eje, centro, gobernante del devenir de los acontecimientos, vives otra distinta.       <br />
              <br />
       Ahora bien, colabores o no, tengas conciencia de lo que eres o no, te entregues o te resistas, duermas o estés despierto, te ilusiones con una posibilidad o aceptes las posibilidades ilimitadas, siempre estás perteneciendo. No eres si no existen los otros.        <br />
              <br />
       Esto no es una renuncia a lo concreto, a lo pequeño, a lo individual. Esto es la aceptación de lo absoluto, de lo inmenso, del todo. Es conciencia del movimiento permanente, del vínculo a toda la realidad densa y sutil que nos proporciona consciencia de ser y sentido al existir.       <br />
              <br />
       <b>Movimiento único</b>       <br />
              <br />
       El barco en el que navegamos no es distinto al mar  en el que se navega. Las alas con las que vuela el pájaro no están separadas del aire dentro del cual se mueve y que le presenta resistencia a su movimiento. La apariencia será de lucha contra el medio que nos envuelve, pero en realidad es de colaboración, porque el medio y aquel que lo observa, lo atraviesa, lo transforma o, simplemente, se deja llevar por él, como hacen las hojas movidas por el viento, están latiendo con el mismo ritmo. Hay una misma fuente de donde se nutren, un solo corazón que bombea su vitalidad, un único impulso, una única voluntad, a pesar de las apariencias.       <br />
              <br />
       Dar el salto desde la perspectiva individual, desde el mirar situados en un ángulo personal, a imaginarnos sólo como unos ojos, que se asoman a la superficie de un gran manto multidimensional, permite concebirnos dentro de una realidad en movimiento único, que cuenta con nuestra complicidad consciente para mantener el ritmo y producir armonía en su contracción y en su expansión eterna.       <br />
              <br />
       Esta visión llevada a lo pequeño, a lo cotidiano, a lo personal, a lo familiar, a lo profesional..., permite reducir el esfuerzo con el que concebimos cualquier empresa; facilita la convivencia y el respeto a las aportaciones de los otros; permite la expansión de las posibilidades de los demás; da paz al espíritu, confianza en las leyes que configuran el cosmos.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/La-accion-individual-y-la-conciencia-de-grupo_a3.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Siguen llegando los africanos</title>
   <updated>2006-08-27T19:54:00+02:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Siguen-llegando-los-africanos_a1.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/imagette/430047-527554.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2006-08-21T19:27:00+02:00</published>
   <author><name>Alicia Montesdeoca</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/photo/art/default/430047-527554.jpg" alt="Siguen llegando los africanos" title="Siguen llegando los africanos" />
     </div>
     <div>
      Una vez más llegan “cayucos” a las costas canarias. Una vez más la conciencia de la pobreza requiere de las avalanchas humanas para despertar. Una vez más se pone de manifiesto que los otros, aquellos que nunca hemos mirado a pesar de su cercanía y de su número, carecen para vivir de lo que nos sobra y de lo que es tan abundante en nuestro mundo de desarrollo material.       <br />
              <br />
       Ante esta manifestación de una realidad, gestada durante siglos, hoy con apariencia de problema local canario, algunos políticos (gobernantes o no)  reaccionan con la miopía propia de los que sólo quieren mantenerse en el poder, o acceder a él por la puerta falsa, la de desacreditar la acción del gobernante de turno.       <br />
              <br />
       Los profesionales de la política en general y los de España en particular, adolecen de un verdadero pensamiento político, a la altura de los retos actuales, a causa de la mediocridad y la miopía de su visión: ante cualquier problema que se produzca, cualquiera que sea su entidad, la reacción es la de atacar al adversario para debilitarlo.        <br />
              <br />
       ¿Y qué pasa con el problema de referencia? Para él no se propondrán soluciones que ahonden en las medidas a adoptar, es un hecho anecdótico que se vuelve lateral porque no se mira. Lo importante, parece, es lograr el insignificante objetivo de ganar las próximas elecciones al precio que sea.       <br />
              <br />
       Por eso, cuando avanza la conciencia de una única humanidad, ellos se paralizan ante unos pocos o muchos votos; cuando la evidencia de que cualquier actuación local tiene repercusiones universales, ellos se esconden detrás de discursos que fomentan la desconfianza hacia los otros, reduciendo su acción a debates interminables y anecdóticos que enrarecen la vida social; cuando los riesgos a desaparecer como cultura y como especie se acentúan, ellos pierden sus fuerzas culpando a los contrarios de la realidad construida por todos y de la cual todos somos responsables; cuando el conocimiento de lo que somos como humanidad nos muestra la inmensa riqueza de un patrimonio, representado en cada uno de los pobladores de este planeta y en cada una de las culturas que se han desarrollado a lo largo de la historia conocida y de la desconocida, ellos temen correr el mínimo riesgo y se apegan a sus pequeños intereses, incapacitándose para verse en ese contexto universal; cuando la certeza de unidad con toda la naturaleza que nos soporta y con todo los astros que pueblan el universo se hace carne en la conciencia humana, gracias a la complicidad que se va logrando entre la ciencia, la filosofía y la religión, ellos manifiestan su inmadurez para alegrarse de los logros alcanzados, gracias a todos los que fueron y a los que hoy son.       <br />
              <br />
       Pero, “a Dios  gracias”, los cayucos siguen llegando, mostrándonos la determinación de los humanos africanos de seguir viviendo.       <br />
              <br />
       África está ahí, tiene conciencia de su fuerza, de su dignidad, de sus derechos, de su grandeza, de su cultura, de su identidad. África es, una vez más, una oportunidad de enriquecimiento y de renovación vital para el resto de la especie, lo vean los políticos o no. Eso no es lo importante, aquí y ahora.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/Siguen-llegando-los-africanos_a1.html" />
  </entry>
</feed>

