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Sábado, 25 de Mayo 2013
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Blog de Tendencias21 sobre Ciencia, Tecnología, Población e Impacto Social




Una red eléctrica basada en algoritmos de nueva creación que permita una gestión eficiente de las necesidades energéticas es una idea francamente interesante y sugerente. Greenpeace, nuevamente, ha puesto encima de la mesa un documento lleno de buenas ideas. El problema que parece haber viene de la mano de la materialización de esta idea ¿es viable en tiempos de crisis? ¿existe la tecnología adecuada y accesible a todas las regiones?.


Portada del informe. Fuente: Greenpeace
Portada del informe. Fuente: Greenpeace
Greenpeace ha hecho público un informe titulado La batalla de las redes en el que nuevamente nos dicen que Europa puede cambiar su sistema de gestión del consumo de la energía eléctrica. Lo novedoso esta vez está en que esta ONG apuesta por el desarrollo y la aplicación de las redes inteligentes para la gestión de esta energía.

Las redes inteligentes, tal y como se afirma en este informe, sirven para compensar la demanda dentro de una región. Una red eléctrica inteligente conecta las fuentes descentralizadas de energía renovable y cogeneración y distribuye la energía de forma muy eficiente. Las redes inteligentes son una forma de conseguir cantidades enormes de energía renovable sin añadir emisiones de gases de efecto invernadero al sistema y permiten desmantelar las fuentes antiguas de energía centralizada. El uso de tecnología avanzada de control y gestión permite que en general la red eléctrica sea más eficiente.

Las redes inteligentes necesitan software, hardware y redes de información capaces de producir datos con rapidez y dar respuesta a la información que suministran. Según Greenpeace ya existen lo que ellos denominan como, integrantes importantes de las TIC (que no sé si son individuos, grupos sociales, instituciones, empresas, etc.), que compiten ya por mejorar las redes energéticas del mundo y es posible que cientos de compañías acaben por trabajar en las redes inteligentes.

Entre sus principales conclusiones, el informe muestra la necesidad de eliminar el 90% de las actuales centrales térmicas de carbón y nucleares para 2030, con el objetivo de tener un suministro eléctrico estable y eficiente con un 68% de fuentes renovables para esa fecha.

La batalla de las redes expone por primera vez cómo sería una red inteligente para Europa en 2050. Basándose en exhaustivos modelos desarrollados por la consultora en ingeniería Energynautics, Greenpeace refleja cómo la gestión inteligente de la red, la tecnología de control y una red de líneas de transmisión eficientes pueden equilibrar de forma fiable la demanda con el suministro procedente de energías renovables variables a través del continente, incluso cuando haya poco viento o sol.

La idea es enormemente sugerente pero al tiempo que leemos el texto nos vienen a la cabeza una gran cantidad de dudas y de preguntas sobre las que no tenemos respuesta. ¿Cuánto costaría eso? ¿En esta situación de crisis es viable ponerse manos a la obra con ello? ¿El software ya está realmente disponible?, etc. Propuestas como las de Greenpeace son imprescindibles y necesarias. El problema de ellas es que, en ocasiones, parecen existir problemas de materialización. Espero que no sea el caso.
Lunes, 28 de Febrero 2011 Juan R. Coca

El surgimiento de la tecnociencia ha traído consigo un cambio en el desarrollo de la actividad tecnocientífica. Actualmente todo parece indicar que es necesario plantearse esta actividad como una empresa para lograr tener éxito. De hecho, la enseñanza que se realiza de la ciencia y la tecnología camina hacia esta vinculación constante entre el mundo empresarial y el tecnocientífico.


La famosa oveja Dolly
La famosa oveja Dolly
En el mundo actual, las personas que trabajan en el sistema tecnocientífico no están aisladas y además raramente pueden dedicarse a investigar en otros ámbitos del saber (si quieren hacer su trabajo eficazmente). Esto es debido al enorme conocimiento con el que tenemos que lidiar actualmente. De hecho, las clásicas licenciaturas han devenido, recientemente, en los denominados grados los cuales asumen que la docencia de las ciencias ya no se puede basar en la mera transmisión de conocimientos y datos, sino que centran su esfuerzo en la enseñanza de capacidades.

Pues bien, para que una persona acceda hoy en día al conocimiento científico es necesario que pase por un largo y relativamente complicado proceso de adiestramiento. Tras este periodo se supone que la persona se integrará a una determinada comunidad científica. Esto hace que un individuo entre a formar parte de una comunidad lo que viene a significar que el sujeto epistémico actual no es, precisamente, individual sino comunal. Por esto la epistemólogo Helen Longino afirma que el sujeto epistémico es la propia comunidad. Dicho de otro modo, como el conocimiento no lo genera una sola persona, quien investiga y desarrolla el conocimiento es toda una comunidad.

El conocimiento que se va a generar tiene que ser socialmente aceptado. Para eso, se han establecido una serie de pautas que todos los grupos de investigación tienen que seguir indefectiblemente. El ejemplo más sobresaliente de esto lo encontramos en las revistas científicas; actual paradigma de la socialización, publicitación y control del conocimiento tecnocientífico.

Esta socialización del conocimiento implica la necesidad de poner en juego lo que podríamos denominar como marketing tecnocientífico. Este no consiste en otra cosa que la concepción de un grupo tecnocientífico como si fuese una empresa. Téngase en cuenta que actualmente hay que competir con las “empresas” (grupos de investigación) de la competencia, hay que “vender” bien los “productos” (artículos y libros) para que estos sean más aceptados (citados) que los rivales. Para este fin es imprescindible organizar bien los grupos de trabajo, lograr financiación e ir mejorando constantemente el equipamiento del grupo de investigación. Además para que nuestro marketing sea efectivo hay que tener buenos contactos y ser conocidos, por esta razón los congresos, reuniones científicas, simposios, etc. tienen tanta importancia en esta actividad.

Todo esto indica que los grupos de investigación con relevancia y talla internacional, o con intención de tener impacto internacional, desarrollan tácticas empresariales conducentes a la maximización de sus beneficios (intangibles y no estrictamente económicos). Estas tácticas necesitan del desarrollo de estrategias pre-establecidas y de políticas empresariales internas.

Esto es la realidad. Pero ¿es el ideal que perseguimos a la hora de desarrollar la actividad tecnocientífica? ¿la tecnociencia no implica referencia al mundo interno de las personas, al sentido y a la comprensión de la naturaleza y los objetos?

Miércoles, 23 de Febrero 2011 Juan R. Coca

Existe un debate sobre la eficacia o no de las vacunas y, por ende, sobre la idoneidad de su uso. En este diálogo entran en juego las farmacéuticas, los médicos y algunas organizaciones no gubernamentales. Por desgracia, y como suele suceder a menudo, los discursos se extreman y unos consideran a los otros casi como mentirosos e interesados. Un reciente programa de Documentos TV en La2 nos ayuda tener algo más de información sobre el tema.


Hace unos años se produjo en el mundo de las ciencias lo que se ha denominado como "la guerra de las ciencias" en las que las ciencias sociales-humanas y las experimentales lucharon entre sí por un escalafón en el mundo de la investigación científica y del prestigio social proveniente de éste. Una situación semejante a aquella se está produciendo ahora mismo en el ámbito de las vacunas donde las distintas personas, en función del paradigma en el que se incluyan afirman que las ciencias experimentales son las que están en posesión de la verdad, mientras que otros consideran que son otros ámbitos del saber los que nos dicen la verdad de las cosas.

La guerra de las vacunas, como así han titulado a un fantástico documental emitido en el programa Documentos TV de La2 de TVE (en el vídeo aparece la primera parte del documental), ha reabierto de debate sobre si es adecuado vacunarse o no, y vacunas o no a nuestros hijos. Por mi parte creo que no debo colocarme en ninguno de los polos (aunque como es obvio tengo mi propia manera de ver el problema) ya que no soy nadie para decirle a otro qué es lo que debe o no debe de hacer.

Este debate comenzó en USA donde algunas organizaciones y científicos afirmaron que las vacunas podrían traer consigo otros problemas colaterales. En el otro lado nos encontramos con otros grupos sociales que aseguran que las vacunas han incrementado nuestra esperanza de vida en treinta años haciendo que enfermedades, como la polio, se hayan minimizado en regiones como los Estados Unidos de América.

Las autoridades políticas sanitarias informan de manera reiterada que las vacunas traen consecuencias muy positivas y que no debe dejarse de vacunar a las personas para que evitar los problemas sociales que las enfermedades podrían traer consigo. Pero el factor del miedo ha llegado a los denominados grupos antivacuna a rechazar estas medidas profilácticas.

Los beneficios de las vacunas son innegables. Pero tal y como se muestra en el documental los problemas, del tipo que sea, que éstas generan también lo son. De hecho, como ya hemos dicho en otra ocasión en este blog, los artefactos tecnológicos no son inocuos. En ocasiones las sustancias que se emplean para incrementar el efecto de la vacuna son potencialmente carcinogénicos, pero esto también sucede con los conservantes de los alimentos, etc.

Pues bien, lo que es innegable en esta guerra es que los científicos (o si se prefiere los tecnocientíficos) han perdido su credibilidad. Este hecho proviene de la creciente vinculación entre el mundo de la investigación tecnocientífica y la empresa. Esta unión hace que muchas personas consideren que los científicos se guían por los intereses económicos y empresariales, olvidándose muchas veces de los intereses de las personas. En este sentido podemos preguntarnos cómo es posible que se gaste más dinero en investigación cosmética que en mejorar los tratamientos para algunas enfermedades (tales como la malaria).

El debate está vivo, aunque no es demasiado llamativo. De cualquier modo hay mucho en juego y creo que unos y otros deben adoptar medidas que permitan entran en un diálogo constructivo con el otro. Veremos como van cambiando las cosas, si cambian...

Por si os interesa aquí tenéis el vínculo para un artículo académico relacionado con el tema:

http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/414/41471503.pdf http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/414/41471503.pdf

Martes, 22 de Febrero 2011 Juan R. Coca

El Centro de Estudios y Análisis Social de Galicia ha hecho público, recientemente, un documento de trabajo en el que se elaboran las líneas maestras de una adecuada gestión del conocimiento. En los tiempos de crisis en los que estamos, trabajos como éste son fundamentales para implementar las capacidades de cualquier organización e, incluso, de cualquier laboratorio.


La información tiene que fluir entre las personas de una organización
La información tiene que fluir entre las personas de una organización
El CEASGA ha publicado hace poco un documento de trabajo sobre la aplicación de una metodología concreta, la hermenéutica analógica, a la gestión del conocimiento. La idea general del texto es conjugar el conocimiento cuantitativo que poseamos con el cualitativo. De este modo los niveles de gestión alcanzamos serán más prudentes y exitosos.

Según este documento, la gestión del conocimiento consiste en la transmisión de un determinado conocimiento, del tipo que sea, dentro de una organización: empresa, laboratorio, colegio, universidad, etc. En dicha gestión lo que se busca es transmitir algo que se considera importante y cuya utilidad es alta. Para que esto sea posible es necesario poner en marcha unos mecanismos de diálogo interno que hagan que la información se mueva sin demasiados problemas internos. En caso contrario la gestión no tendrá demasiado éxito.

Esta idea tan general contiene mucho poder, ya que toda organización necesita que sus miembros estén suficientemente informados para que se comprometan con la institución y sean capaces de solucionar aquellos problemas que se les presenten.

El problema, en ocasiones, proviene del hecho de que los jefes, director, presidentes, etc. no están dispuestos a ceder un ápice de su información para que los miembros de su organización la puedan manejar con soltura. Esta idea, tan arcaica, genera un cierto proceso de esterilización de la empresa, universidad, laboratorio, etc. ya que obliga a tener que pasar siempre por el presidente, jefe, etc. aunque la cuestión en juego no tenga demasiada importancia. Además, muchos de los empleados, miembros secundarios, etc. se sienten más útiles y orgullosos del lugar de trabajo si no son considerados como "marionetas" a las que le ordenas que hagan todo lo que deben hacer y son tratados como personas competentes, la cuales necesitan información para desarrollar con competencia sus labores.

La cuestión no es sencilla y la solución no la tiene ni el CEASGA, ni nadie. Pero un enfoque prudencial de esta gestión parece que podría implementar las capacidades de las empresas y de las organizaciones públicas.
Lunes, 21 de Febrero 2011 Juan R. Coca

¿La lepra es una enfermedad del pasado? No. Investigadores de la University of Washington School of Medicine publican en Microbiology and Molecular Biology Reviews un interesante trabajo sobre el conocimiento de los factores genéticos que condicionan la posibilidad de enfermar de lepra. Los autores hacen un repaso por los trabajos existentes y concluyen que el conocimiento de los factores genéticos inmunológicos vinculados a esta enfermedad son fundamentales para la consecución de nuevos tratamientos y estrategias de vacunación.


Fuente: MicrobeWiki
Fuente: MicrobeWiki
Desde que en el nuevo testamento se hablaba de los leprosos seguro que muchos de nosotros estábamos seguros que la lepra era una enfermedad del pasado. No es así. A pesar de la disponibilidad de tratamientos efectivos desde hace varias décadas, la lepra sigue siendo un problema médico importante en muchas regiones del mundo. Por esta razón, el ultimo domingo de cada mes de enero se conmemora, a nivel internacional, el día mundial de la Lepra.

Tal y como se nos informa en un trabajo de la Revista Cubana de Medicina General Integral esta enfermedad tiene una distribución desigual mundial y representa un problema universal. Según cálculos de la OMS, como nos informan en este artículo, la prevalencia estimada a principios del presente siglo era de 2,4 millones de casos para una tasa de 5,0 x 10 000 hab en zonas rurales de regiones tropicales y subtropicales, donde las condiciones socioeconómicas desfavorables pueden ser más decisivas que el mismo clima. Además, aunque siempre se ha dicho que es endémica de estas regiones es un error circunscribirla solamente a ellas. Ello es debido a que en la actualidad mantiene niveles mayores de morbilidad en países empobrecidos, donde subsisten los mayores índices de pobreza, hambre, analfabetismo, hacinamiento e insalubridad, superiores a los de otras regiones del mundo.

Por otro lado, recientemente Investigadores de la University of Washington School of Medicine acaban de publicar en Microbiology and Molecular Biology Reviews un interesante trabajo sobre el conocimiento de los factores genéticos que condicionan la posibilidad de enfermar de lepra. Los autores de este artículo nos informan que la infección por Mycobacterium leprae puede producir la enfermedad de la lepra que se caracteriza, por un lado, por la formación de granulomas de células T o, por otro, por infiltrados celulares mal organizados.

Las distintas respuestas inmunes que se producen en función del tipo de enfermedad que se produce, dentro de lo que puede ser denominado como leprosis, confieren estados de relativa resistencia o susceptibilidad a la lepra. Como resultado a todo esto, la lepra es una oportunidad única para analizar la estructura genética de la base de la inmunidad humana. Pues bien, estos autores han analizado los estudios sobre esta enfermedad de los últimos 40 años. Este análisis sugiere que los genes influyen en el riesgo de acogida de la adquisición de la lepra y la predilección por las diferentes formas clínicas que adopta la enfermedad. Sin embargo, todavía no existe una solución global

El objetivo fundamental del trabajo es el de Identificar y explorar funcionalmente los factores genéticos inmunológicos que subyacen a la susceptibilidad humana a la lepra. Este conocimiento aportará conocimiento que será muy útil para la obtención de nuevos tratamientos o estrategias de vacunación futuras.
Viernes, 18 de Febrero 2011 Juan R. Coca

La gran capacidad de la biotecnología para desarrollar artefactos de potencial importancia en nuestra sociedad, como es la producción de carburantes, es ineludible. Por esta razón ambas actividades han estrechado sus vínculos para llegar a implementar el mejor biocombustible posible. Una gran esperanza para los que creen que los biocarburantes podrían ser el futuro de los carburantes.


Fuente: Biotechnology for Biofuels
Fuente: Biotechnology for Biofuels
Como es bien conocido los biocarburantes son un gran opción de sustitución de los carburantes convencionales para el transporte. De hecho, las investigaciones sobre su desarrollo y su mejora no han parado. En este sentido, se habló hace mucho tiempo de los biocombustibles de primera generación, los que usaban materias primas que ya tenían utilidad alimentaria para el ser humano (maíz, trigo, etc.). Actualmente los que tienen mayor relevancia son los de segunda generación, es decir aquello que se obtienen de materias primas que no son empleadas como alimento por el ser humano (microalga, Jatropha, etc.). No obstante, el avance en las investigaciones sobre estos nuevos carburantes es tan elevada que ya se hablan de los biocombustibles de tercera y cuarta generación.

Los primeros, los de tercera generación, emplean métodos de producción adaptados, en cierto modo, a la transformación de la biomasa en biocombustible. Es decir, obtención de organismos vegetales con poca lignina o con celulasas. Los de cuarta generación, en cambio, buscan la captación y almacenamiento de carbono en los organismos que se vayan a utilizar como carburantes. De tal modo que con estos últimos se busca no sólo minimizar el impacto del uso de los carburantes, sino incluso llegar a revertir casi el proceso y capturar más CO2 que el que se llegue a emitir en el proceso.
Jueves, 17 de Febrero 2011 Juan R. Coca

En la revista digital MIT News se informa de uno de los últimos libros de Sherry Turkle donde se habla de las grandes posibilidades comunicacionales de las nuevas tecnologías que, paradójicamente, nos hacen estar más aislado.


Sherry Turkle. Fuente: http://web.mit.edu/sturkle/www/
Sherry Turkle. Fuente: http://web.mit.edu/sturkle/www/
Cuando camines por una ciudad relativamente grande y estés en un lugar público fíjate a tu alrededor. Podrás comprobar que muchas de las personas de ese lugar están hablando por teléfono, enviando mensajes de textos, conectados a Internet, etc. Esto hace que Peter Dizikes, en referencia al libro Alone Together de Sherry Turkle, nos diga que esta atención tan compulsiva de la gente a las tecnologías de la comunicación se está convirtiendo en una tendencia que debería preocuparnos. En base a esto, el profesor Turkle nos sugiere que ha llegado el momento de desarrollar replanteamientos de la forma en que el uso que se les da a estas nuevas tecnología.

Sherry Turkle, psicóloga del MIT, entrevistó a 450 personas para comprender cómo la tecnología afectaba a la vida de éstas. Una de las conclusiones más impactantes de la obra es que en las familias se producen una serie de cambios de rol en base a estas nuevas tecnologías. Mientras que los jóvenes, grandes usuarios de las nuevas tecnologías de la comunicación, se sienten afectados negativamente por el uso frecuente que sus padres hacen de los dispositivos móviles

En el texto, Turkle deja claro que la conclusión su estudio sobre el impacto de la tecnología en la vida contemporánea no es completamente negativa. “Por supuesto, he encontrado muchas cosas positivas sobre el siempre-en la cultura”, dice. “Las personas tiene la oportunidad de crear amistades y estar en contacto con otros por todo el mundo”. Sin embargo, a Turkle (afirma Dizikes) le preocupa que el uso de la tecnología esté dando forma a las normas sociales, en lugar de al revés.

Internet todavía está en rápida evolución. Pero esto no quiere decir que tengamos que eliminar aspectos de la socialización tradicional que tanto ha aportado. Por ello, es necesario recordar nuevamente (como ya hemos hecho en otras ocasiones) que nosotros somos los que controlamos a estas nuevas tecnologías no al revés.

Miércoles, 16 de Febrero 2011 Juan R. Coca

¿Os habéis fijado en las modificaciones que se han ido produciendo en nosotros a causa del uso de las tecnologías? ¿Esto podría tener muchas consecuencias o no?


Tecnología y cuerpo
Las tecnologías nos han cambiado tanto que nuestro propio cuerpo se ve modificado notablemente a causa de su uso. Pongamos algunos ejemplos que a veces se nos pasan desapercibidos. Las personas que se cuidan y van al gimnasio a hacer ejercicio van cambiando paulatinamente su cuerpo. Pensemos, por ejemplo, en un hombre que hace mucho ejercicio y se ha puesto “cachas”. Esta persona ha modificado tanto su cuerpo que ha desarrollado sus músculos en una manera muy concreta. De hecho, los nadadores no tienen el mismo físico que un culturista.

Otro ejemplo nos lo encontramos en el uso de los ordenadores que han generado nuevas patologías provenientes del uso del ratón. Pero, además, se ha comprobado que los jóvenes tienen muy desarrollado el pulgar por el uso de los teléfonos móviles. En relación con la alimentación podemos comprobar que el uso de alimentos con bifido-bacterias hace que tengamos un intestino colonizado de la misma manera en la que la teníamos cuando éramos pequeños.

Otros casos interesantes son las posibilidades que nos ofrecen las tecnologías médicas, cosméticas y estéticas. Ellas nos mantienen con apariencia juvenil durante mucho más tiempo. El mero uso de tintes o postizos ha sido un primer paso en nuestra transformación corporal. Actualmente las liposucciones, los solarium y los implantes van transformando nuestro propio cuerpo superando, entre otras cosas, la dependencia de la gravedad como factor cambiante.

Todo ello hace que la tecnología esté evolucionando diariamente con nosotros. De tal manera que nuestra vida se convierte en un tránsito por una especie de senda donde las piedras son ratones de ordenador, los árboles son placas bases, las hierbas son pequeños frascos de laboratorios, etc. La cuestión está en saber si la tecnología va a dirigir nuestras vidas o nosotros conduciremos su desarrollo.
Martes, 15 de Febrero 2011 Juan R. Coca

La divulgación es una actividad muy importante en el desarrollo de la actividad tecnocientífica sobre todo porque ésta tiene una función de mediación entre los científicos y tecnólogos, y la ciudadanía. Los medios de comunicación tienen, en este sentido, una relación muy importante con la democratización de esta actividad. El problema es que en numerosas ocasiones dicha divulgación no es tal, se convierte en mero espectáculo pensado para vender.


Eduard Punset uno de los grandes divulgadores tecnocientíficos españoles
Eduard Punset uno de los grandes divulgadores tecnocientíficos españoles
Nosotros vivimos dentro de un gran sistema, el sistema social, constituido por un gran número de subsistemas que co-evoluciona haciendo que el gran sistema social se vea transformado paulatinamente. Uno de los grandes subsistemas es el tecnocientífico que condiciona enormemente nuestra vida, nuestras relaciones, nuestra comunicación, etc. No obstante, pese a que cada día vivimos más influenciada por la ciencia y la tecnología, estoy completamente de acuerdo con Nicanos Ursúa quien afirma que pese a todo ello la mayoría de los desarrollos tecnocientíficos siguen siendo un gran misterio para la mayoría de la ciudadanía.

Por ambos motivo, como bien afirma Alfredo Marcos, la comunicación tecnocientífica se está convirtiendo en una gran pieza fundamental para el correcto funcionamiento del sistema social y tiene efectos recíprocos entre el público, la tecnociencia y el subsistema político. En base a esto, tanto el propio Alfredo Marcos, como los reputados H. Nowotny, P. Scott y M. Gibbons, consideran, dicho de una manera un tanto herética, que existe una co-evolución tecnociencia-sociedad que se materializa en el fenómeno comunicativo proveniente del subsistema tecnocientífico.

La tecnociencia condiciona de tal medida nuestra vida que la toma de decisiones sobre lo que es adecuado investigar o no, tiene vital importancia en las sociedades más desarrolladas tecnocientíficamente. En esta toma de decisiones las personas necesitan estar informadas correctamente para que puedan tener elementos de juicio. Obviamente esta labor la realizarán los especialistas en este ámbito: los periodistas.

El problema de todo esto es que muchas veces la divulgación tecnocientífica es mal entendida y se hace lo que podría ser llamado mero espectáculo tecnocientífico. Hacer espectáculo tiene un lado muy positivo, se logra que, posiblemente, muchas personas se acerquen a una determinada "información". El problema es que el espectáculo puede quedarse en la mera consecución económica y perder su labor Informativa. Por todo ello, es fundamental que la divulgación siga siendo Información y no "información".

Seguiremos hablando del tema más adelante...

La concepción tradicional acerca de que las tecnologías actuales sólo son empleadas por la juventud es errónea. La cuestión radica en las motivaciones y percepciones individuales de estas tecnologías. Posiblemente, la vinculación entre la salud, la seguridad personal y el uso de las nuevas tecnología caminen juntos haciendo que cuando confluyan estos aspectos la aceptación tecnológica, en este sector poblacional, sea mayor.


Fuente: Juan Luis Pintos
Fuente: Juan Luis Pintos
A Donald A. Norman, profesor de Ciencias Cognitivas en la Universidad de California y de Ciencias de la Computación en la Northwestern University, le acaban de traducir al español uno de sus últimos libros, titulándolo: El diseño de los objetos del futuro. La interacción entre el hombre y la máquina. En esta obra hay un capítulo sobre el futuro de las cosas cotidianas en el que Norman se pregunta si es la tecnología la que se adapta al ser humano o viceversa.

El autor afirma que la adaptación del ser humano a la tecnología es un fenómeno que no tiene nada nuevo. De hecho, afirma que desde el siglo XIX pavimentamos vías para que puedan transitar por ellas artefactos tecnológicos tales como las carretas, las motos, los coches, autobuses, etc. Además, también cambiamos nuestras casas, muebles, etc. para que nos quepa la televisión o para poder tener ADSL en nuestro hogar. Por lo tanto, la respuesta a si la tecnología se adapta al ser humano o somos nosotros los que nos adaptamos a ella queda clara. Bidireccionalidad.

Envejecimiento y máquina

« Casualmente, en el siglo XXI, muchos países se enfrentan a una población cada vez más envejecida. La gente descubrirá que deberán adaptar las viviendas y los edificios a sus parientes de más edad o a ellos mismos... Lo irónico es que estos mismos cambios facilitarán las cosas a las máquinas, precisamente cuando las adquiramos para facilitar la vida de los ancianos. »

Las palabras de Norman caminan en la senda de una mayor tecnocientíficación de la sociedad y de nuestros propios hábitos diarios. De hecho, el envejecimiento poblacional camina en esta senda de una manera mucho más acelerada de lo que pudiera parecer muchas veces dada la mayor dificultad de adaptación que presentan las personas mayores al uso de las nuevas tecnologías. No obstante, la vinculación de las nuevas tecnologías con la salud coadyuva en la aceptación de las primeras por parte de este sector de la población.

Vejez y salud

Tal y como nos muestra Juan Luis Pintos en un artículo sobre los imaginarios sociales de la vejez, el factor salud es fundamental en el desarrollo de la percepción social intrínseca y extrínseca a este grupo social. En base a esto y teniendo en cuenta que los mayores de 65 años son uno de los colectivos más propenso a caer en la brecha tecnocientífica y, por tanto, de la ciber-exclusión, sería adecuado la vinculación del uso de las nuevas tecnologías con los factores relativos a la seguridad y a la salud.

En este sentido parece que resulta relativamente recurrente (no tengo datos sobre esto) que el uso de la telefonía móvil en la población envejecida no proviene de una necesidad de comunicación constante, sino de una especie de mecanismo de "salvaguarda" psicológica ante un posible riesgo personal vinculado con la salud. Es decir, "...así, si me pasa algo o me caigo en la calle, siempre puedo llamar a ..."

Para aclarar estas ideas tan preliminares, lo mejor sería que se hiciese algún tipo de investigación en este sentido. Esperaremos a ver si la idea cuaja.
Viernes, 11 de Febrero 2011 Juan R. Coca
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Editado por
Juan R. Coca
Juan R. Coca
Doctor en Sociología y Máster en Lógica y Filosofía de la Ciencia. Profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid. Director de la revista Sociología y tecnociencia, así como co-director de la revista Hermes Analógica. Director de la cátedra de Hermenéutica Analógica del Instituto Superior de Filosofía de Valladolid.







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