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TEMPUS

Bitácora


En esta nota tratamos sobre los aspectos que componen la conciencia del tiempo, que básicamente son de dos tipos: cuantitativos y cualitativos. Mostramos que estos dos aspectos se inscriben en una noción de "temporalidad" del sujeto, que se expresa como la síntesis de ambos.


La temporalidad es una síntesis de parametrización y distensión
La temporalidad es una síntesis de parametrización y distensión

1. Aspectos cuantitativos de la conciencia del tiempo

Los aspectos básicos que definen la conciencia del tiempo son, en nuestra opinión, de dos tipos: cuantitativos y cualitativos. En lo tocante a los primeros, la determinación cuantitativa del tiempo se relaciona con la facultad humana para vincular entre sí secuencias distintas de transformaciones continuas, de las que una de ellas se toma como “medida” temporal para las otras. Así, llegar a extraer una noción cuantitativa de “tiempo” a partir de la relación entre diversos procesos exige añadir a su relación la idea de que uno de ellos pueda interpretarse como referencia y medida para los demás, lo que supone un ejercicio de abstracción que dista mucho de ser sencillo e inmediato.

Como proceso de referencia de esta clase, esto es, como “continuo normalizado de cambio”, pueden utilizarse procesos naturales recurrentes, aunque puede ocurrir que tales procesos resulten poco precisos para los fines marcados, en cuyo caso pueden llegar a establecerse procesos artificiales más exactos como referencia para otros acontecimientos (Elias, 1997: 56-58). Este es el caso de los relojes y calendarios. Debemos insistir en que la abstracción mencionada, que conduce a la adopción de un continuo normalizado y socialmente reconocido para la determinación cuantitativa del tiempo, como pueda serlo, por ejemplo, la sucesión de los años del calendario, supone un esfuerzo evolutivo extraordinario, tanto para el grupo social implicado en esta tarea, como para el individuo cuyo crecimiento se desarrolla dentro del mismo.

2. La noción de cronología

La ubicación de los acontecimientos dentro de una parametrización temporal conduce al establecimiento de una cronología. Si bien es cierto que en el ámbito de la experiencia personal el papel de continuo normalizado para la determinación cuantitativa del tiempo puede ser desempeñado por la serie de cambios que configura la propia vida del individuo, debemos tener presente, en todo caso, la utilización implícita de un continuo de carácter social que subyace al uso del continuo particular que la vida de cada uno es (Elias, 1997: 58).

Si nos remitimos a la representación bidimensional del campo de presencia del sujeto (nota 1: Figura 1), señalemos que, al margen de la referencia a una parametrización de origen social, la línea de los ahoras (línea horizontal), ligada a sus categorías extensivas (antes / después), no puede considerarse como un continuo normalizado apto para la determinación cuantitativa del tiempo, la asignación de fechas y el consiguiente establecimiento de una cronología, ya que dicha línea no posee los caracteres “métricos”, o como diríamos mejor, “cronométricos”, requeridos para tal determinación, que deben ser aportados al implementar sobre ella la referida parametrización temporal. Así, sólo en relación con un continuo paramétrico bien establecido que implemente en ella un sistema apropiado de fechas, la línea de los ahoras puede considerarse como representativa de los aspectos cuantitativos inherentes a la conciencia del tiempo en el marco de representación del campo de presencia.

3. Aspectos cualitativos de la conciencia del tiempo

Además de los aspectos cuantitativos, el campo de presencia alberga también aspectos cualitativos, ligados a sus categorías distensivas (pasado / futuro). De este modo, la conciencia del tiempo en el marco del citado campo incluye ambas características, tanto la medida como la cualidad, pues dicha conciencia se refiere a un tiempo cualificado por las categorías pasado y futuro, en el que, además, por medio de la parametrización de la línea de los ahoras, resulta posible percibir la duración y elaborar su medida. Por lo tanto, para lograr una comprensión adecuada de los aspectos cualitativos y cuantitativos de la conciencia del tiempo deberemos considerarlos dentro del marco de un campo de presencia “metrizado”, en el que tales aspectos se complementen, aportando así la totalidad de los caracteres que conforman dicha conciencia.

4. La combinación de ambos aspectos

Al tener en cuenta cómo se combinan los aspectos cuantitativos y cualitativos que definen la conciencia del tiempo debemos asumir, en primer lugar, que la proyección intencional del sujeto dentro del marco temporal de su campo de presencia no se produce sobre una línea recta ya calibrada, que aquél asumiese como la imagen del tiempo, extendida de un modo continuo a lo largo de dicho campo. Una línea tal sólo será el reflejo de una simplificación extrema del campo de presencia que, contando con la parametrización de la línea de los ahoras, es imaginado por el sujeto bajo la forma de dicha línea calibrada. La distensión de este campo muestra, al contrario, una plasticidad ajena al encasillamiento aritmético y lineal de la parametrización, pues la retención y la protención (determinaciones particulares del sujeto) esbozan, merced a unos trazos intencionales, el pasado y el futuro como vertientes distensivas del campo de presencia, pero no encasillan tales categorías en la rigidez de una métrica lineal.

El elemento métrico es aportado, como queda dicho, por la parametrización, y sólo cuando el sujeto se remite, desde la perspectiva de la distensión, a los acontecimientos que en ella se fechan, es cuando el pasado y el futuro, implementados por él en tales acontecimientos, quedan revestidos de la citada rigidez métrica, pues aunque la sucesión cronológica (antes / después) de los acontecimientos se represente dentro del contexto lineal extendido de la parametrización, siempre es considerada por el sujeto desde la perspectiva de la distensión temporal (pasado / futuro) inherente a su campo de presencia.

Atendiendo a estas consideraciones y a los aspectos que definen la conciencia del tiempo en el marco del citado campo, la parametrización de la línea de los ahoras representa la imagen de una especie de tiempo medible, aunque “sin cualidad”, ajeno a las categorías distensivas pasado y futuro. Al contrario, la distensión en términos de tales categorías esboza la imagen de una especie de tiempo dotado de cualidad aunque “sin medida”, elaborada únicamente a partir de las proyecciones intencionales (retención y protención) del sujeto en su campo de presencia.

Queremos decir con ello que la distensión no ofrece en sí misma los elementos métricos necesarios para medir cuantitativamente, por ejemplo, la duración o la espera y, en general, la distancia entre cualesquiera puntos de la línea de los ahoras. Parece claro, por tanto, que estos elementos “cronométricos” se ofrecerán asociados a la mencionada parametrización, pues ésta no es otra cosa, al fin y al cabo, que medida temporal.

5. La “temporalidad” del sujeto

La propuesta que planteamos, al respecto, es que la conciencia del tiempo en el marco del campo de presencia debe ser considerada como una síntesis entre la distensión (cualitativa) asociada a sus vertientes pasado y futuro, y la parametrización (cuantitativa) de la línea de los ahoras. Teniendo en cuenta esta naturaleza de la conciencia del tiempo vamos a considerar bajo la denominación de temporalidad del sujeto la síntesis mencionada, en la que se integran tanto el elemento proyectivo y cualitativo ligado a la distensión en términos de las categorías distensivas del campo de presencia, como el elemento métrico y cuantitativo asociado a la parametrización temporal de sus categorías extensivas. Hemos representado la síntesis de la temporalidad del sujeto en la Figura 1.

6. La temporalidad y el campo de presencia

Los aspectos cualitativos y cuantitativos asociados a la conciencia del tiempo, que se inscriben en la noción de temporalidad del sujeto, se recogen también en el marco de su campo de presencia por medio de sus categorías distensivas y extensivas, respectivamente. Las categorías distensivas (pasado / futuro), ajenas a la idea de cantidad o medida temporal, constituyen las dos vertientes del citado campo. Por su parte, las categorías extensivas (antes / después) se encargan de “extender” el campo de presencia a lo largo de la línea horizontal (la línea de los ahoras) que se muestra en su representación bidimensional (nota 1: Figura 1). En términos generales, hemos interpretado ya (nota 1: sección 2) que las categorías distensivas son las responsables de la dimensión vertical (distensión) del campo de presencia, en tanto que las categorías extensivas lo son de su dimensión horizontal (extensión).

Para ahondar en la cuestión acerca de cómo la temporalidad y el campo de presencia del sujeto dan cuenta de los mismos aspectos de la conciencia del tiempo, notemos que la Figura 1 de esta nota 2, que representa la noción de temporalidad, se puede obtener a partir de la Figura 1 de la nota 1, que muestra la representación bidimensional del campo de presencia. Si en esta última tomamos un punto genérico de la línea de los ahoras y modificamos la línea vivencial (línea inclinada) que pasa por él, de manera que su trazo “futuro” se represente, no por encima, sino por debajo de la línea de los ahoras, lo mismo que su trazo “pasado”, obtenemos la representación que en la Figura 1 de esta nota 2 se ofrece como la temporalidad del sujeto.

Referencias

Elias, Norbert, 1997, Sobre el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México.

Mario Toboso
Redactado por Mario Toboso el Viernes 21 Abril 2006 a las 13:28

Bitácora

1. El error de Merleau-Ponty

Lunes 17 Abril 2006


En esta nota llevamos a cabo la aclaración y el análisis de las categorías temporales que intervienen en la conciencia del tiempo, y que se concitan en la estructura categorial del campo de presencia, el cual no es otra cosa que dicha conciencia configurada como un campo sobre tales categorías.


Representación bidimensional del campo de presencia del sujeto
Representación bidimensional del campo de presencia del sujeto

1. La noción de “campo de presencia” del sujeto

Al tomar en consideración la noción de campo de presencia, de Merleau-Ponty, debemos tener en cuenta que es en él donde, según nos dice (2000: 423), el sujeto toma contacto de una manera inmediata con el tiempo y aprehende su transcurso. Así, la experiencia originaria en la que el tiempo y sus dimensiones se le muestran sin distancia interpuesta y en una evidencia última consiste en tener “a la mano” en dicho campo las representaciones o contenidos de conciencia.

El campo de presencia constituye el contexto temporal en el que sus acciones se desenvuelven y donde todo acontecimiento debe integrarse para cobrar algún sentido en su quehacer. El sujeto aprehende en este marco el transcurso de su acción en el tiempo mediante una doble extensión intencional que le permite tener “a la mano” sucesos y contenidos desposeídos de la inmediatez atribuible a lo actual (Sánchez, 1998: 242).

De larga tradición en el ámbito de la filosofía, la noción de intencionalidad cobra importancia especial en la fenomenología de Husserl, destacándose como el problema capital de la misma (Husserl, 1993: 198). Como propiedad fundamental de la conciencia, la intencionalidad caracteriza sus actos, por cuanto corresponde siempre a éstos ser conciencia de “algo”. Así, una percepción será una percepción de “algo”, digamos de una cosa percibida; un juzgar, un juzgar de una relación objetiva; una valoración, de una relación de valor; un desear, de un objeto deseado, etc. Llevada a cabo una vivencia intencional, en ella el sujeto cognoscente “se dirige hacia” el objeto intencional, que es el correlato pleno del acto de conciencia, llevando a cabo, por medio de este “dirigirse hacia”, la conciencia de ese “algo”.

Según se proyecte la extensión intencional del sujeto hacia el pasado o hacia el futuro hablaremos, respectivamente, de la retención y la protención como las proyecciones intencionales específicas que hacen a la conciencia “temporal”, y a la vez “temporalizadora” (Comte-Sponville, 2001: 38). Pasado y futuro se disponen, pues, en el campo de presencia como dimensiones intencionales con las que el sujeto siempre cuenta y “trazan de antemano cuando menos el estilo de lo que va a venir” (Merleau-Ponty, 2000: 424), de modo que no son los sucesos los que configuran tales dimensiones, en calidad de vertientes retentiva y protentiva del citado campo, sino la intencionalidad propia y constitutiva de la conciencia.

El pasado y el futuro, en cuanto determinaciones de la misma, preceden a todo suceso particular que se diga pasado o futuro. El campo de presencia queda así configurado por sendos horizontes de retención y protención que en todo momento remiten a la conciencia la presencia de un “ya no”, que la deriva hacia el pasado, y anticipan la presencia de un “todavía no”, que la proyecta hacia el porvenir.

2. La representación bidimensional del campo de presencia

Basándose en el enfoque desarrollado previamente por Husserl (2002: 50), Merleau-Ponty propone tomar en consideración un esquema muy similar a la figura que encabeza esta nota, que denominamos representación bidimensional del campo de presencia del sujeto.

En esa figura hemos añadido (en trazo más débil) a su representación original, siguiendo la indicación expresa de Merleau-Ponty (2000: 425), “la perspectiva simétrica de las protenciones”. Además, buscando una mayor claridad de la misma, hemos variado ligeramente la notación empleada por este autor para designar los puntos tanto inferiores como superiores a la línea horizontal. En referencia a la naturaleza bidimensional de esa representación, hablaremos de la distensión del campo de presencia por las categorías “pasado” y “futuro”, y de su extensión por las categorías “antes” y “después”.

Así, entenderemos como categorías distensivas de dicho campo la primera pareja de categorías (pasado / futuro), constitutivas de las dos vertientes (semiplanos inferior y superior) de su representación bidimensional. Por otra parte, nos referiremos a la segunda pareja (antes / después) como las categorías extensivas responsables de “extender” el campo de presencia a lo largo de la línea horizontal. En términos generales, consideramos que las categorías distensivas se asocian a la dimensión vertical (distensión) del campo de presencia que se representa en la figura, en tanto que las categorías extensivas dan cuenta de su dimensión horizontal (extensión).

En relación con los diferentes elementos que conforman la representación bidimensional del campo de presencia, mostrada en la figura, la línea horizontal representa la denominada serie o línea de los ahoras, en tanto que las líneas oblicuas, que denominaremos líneas vivenciales, esbozan las retenciones y protenciones de esos mismos ahoras. Las líneas vivenciales configuran a cada momento la vivencia temporal del sujeto, perfilándose hacia las vertientes pasado y futuro de su campo de presencia, como contexto en el que se inscriben todos los posibles contenidos a los que remiten las proyecciones retentiva y protentiva. Por otra parte, las líneas verticales recogen el conjunto de protenciones y retenciones relativas a cada uno de los ahoras.

Según la dinámica de transcurso temporal implícita en la figura, cuando el ahora A pasa a B, y éste luego a C, retenemos aquél primero como AB y luego como AC. Con cada momento nuevo, el momento precedente se modifica; lo tengo “a la mano”, está aún ahí, y sin embargo se hunde ya, y desciende bajo la línea de los ahoras. Para conservarlo es necesario que tienda la mano a través de una delgada capa de tiempo. Al sobrevenir un tercer momento, el segundo sufre una nueva modificación; de retención que era pasa a ser retención de retención, y la capa de tiempo entre él y yo se espesa (Merleau-Ponty, 2000: 424). Así, cuando pasamos de B a C (según el vector horizontal de la figura), se produce el hundimiento de B en BC, a la vez que AB se perfila como AC (según el vector vertical).

3. El error de Merleau-Ponty

Es importante señalar que, contrariamente a lo mostrado en su representación original (Merleau-Ponty, 2000: 425, no cabe limitar a izquierda y derecha la línea de los ahoras por las categorías distensivas “pasado” y “futuro”, ya que los puntos A, B, C, etc., que la conforman comparten la misma actualidad característica de todo ahora. Tal error (al que se refiere el título de esta nota) aparece de un modo manifiesto en la representación original mencionada del campo de presencia, y tiene como consecuencia que su verdadera estructura categorial quede oculta y enmascarada.

No puede considerarse, por tanto, que el punto A sea pasado con respecto a los puntos B y C, sino que pasados lo serán los puntos AB y AC del semiplano inferior, relacionados con B y C por medio de la retención intencional que se esboza a partir de ellos. De igual manera, no corresponde al punto C la cualidad de ser futuro con respecto a los puntos A y B, sino a los puntos CA y CB del semiplano superior, que remiten a los anteriores en calidad de protenciones respectivas del punto C. La cualidad de “futuro” debe corresponder, entonces, a los puntos del semiplano superior, tales como BA, CA, CB, etc., en tanto que la cualidad de “pasado” debe atribuirse a los puntos contenidos en el semiplano inferior, es decir, AB, AC, BC, etc., tal y como se muestra en la figura. Las categorías distensivas “pasado” y “futuro” del campo de presencia no se representan, pues, sobre la línea de los ahoras, sino que se asocian a los dos semiplanos recién mencionados.

Son las categorías extensivas “antes” y “después” las que se inscriben en la línea de los ahoras, estableciendo, de hecho, la relación de anterioridad y posterioridad entre sus puntos. La razón por la que no se muestran explícitamente estas categorías en la figura (y sí se muestran las categorías distensivas “pasado” y “futuro”) tiene que ver con el hecho de que cualquier punto de la línea de los ahoras es anterior, o posterior, sólo con relación a otros puntos de la misma línea, lo que no sucede con los puntos de los semiplanos inferior y superior, que pueden considerarse pasados o futuros, sin más que tener en cuenta su pertenencia a estos; de ahí que las categorías distensivas “pasado” y “futuro” describan cada una de ellas una cualidad común a todos los puntos de tales semiplanos. En el caso de las categorías extensivas “antes” y “después” no sucede así, pues estas categorías no describen ninguna cualidad compartida por todos los puntos que configuran, como tal, la línea de los ahoras, sino la relación extensiva de anterioridad y posterioridad entre los mismos, y no puede afirmarse que los puntos situados hacia la derecha de dicha línea sean por ello posteriores, en un sentido absoluto, y anteriores aquellos otros situados hacia la izquierda.

Hay que insistir en que sobre la línea de los ahoras A es anterior a B, pero no es pasado con relación a B, sino que lo que es pasado con relación al ahora B es el esbozo, o retención, AB que se hunde en el semiplano inferior. No cabe, por tanto, establecer entre los puntos que configuran la línea de los ahoras una relación de pasado a futuro, como la que aparece en la representación original errónea ya mencionada, pues estas categorías distensivas resultan sólo aplicables a los contenidos pertenecientes a los dos semiplanos (el inferior y el superior) que representan las vertientes pasado y futuro del campo de presencia. Al margen de las categorías temporales distensivas recién mencionadas, la relación entre los puntos A, B, C, etc., que conforman la línea de los ahoras, será, por lo tanto, una relación de antes a después, basada únicamente en las categorías extensivas del citado campo.

Referencias

Comte-Sponville, André, 2001, ¿Qué es el tiempo? Reflexiones sobre el presente, el pasado y el futuro, Editorial Andrés Bello, Barcelona.

Husserl, Edmund, 1993, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, Fondo de Cultura Económica, México.

Husserl Edmund, 2002, Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo, Trotta, Madrid.

Merleau-Ponty, Maurice, 2000, Fenomenología de la percepción, Península, Barcelona.

Sánchez, Antonio, 1998, Tiempo y sentido, Biblioteca Nueva - UNED, Madrid.

Mario Toboso
Redactado por Mario Toboso el Lunes 17 Abril 2006 a las 12:11

El tiempo: un tema interdisciplinar

El estudio del tiempo constituye una cuestión clave, no sólo del pensamiento filosófico. La relevancia notable de este concepto en la filosofía contemporánea, en autores como Bergson, Husserl, Heidegger, Zubiri, Merleau-Ponty o Ricoeur, caracteriza igualmente las teorías científicas modernas, como la mecánica estadística, la relatividad o la teoría cuántica. En la medida en que el tiempo es también un elemento fundamental en la ciencia, su teorización específica establecerá un nexo de unión entre el pensamiento filosófico y el pensamiento científico.

La perspectiva, tanto histórica como actual, de las numerosas cuestiones suscitadas por el estudio del tiempo ofrece así el ejemplo de un vínculo realmente fructífero entre la cultura humanista y la cultura científica. Tales cuestiones configuran una problemática que interesa por igual a filósofos y científicos, con repercusiones más allá del ámbito de la filosofía.

Es un hecho ampliamente reconocido que el estudio del tiempo se caracteriza por su naturaleza interdisciplinar. Su análisis se plantea actualmente, además de la filosofía, en las ciencias sociales, la historia, la antropología, la psicología, las ciencias cognitivas, las neurociencias, la biología y la física. Como un mismo océano que se contempla desde diferentes costas, el tiempo se estudia desde diferentes disciplinas, ya que ninguna de ellas lo contempla y agota en toda su amplitud (ver sitio web: el estudio del tiempo.

Al plantearse en disciplinas tan distintas, el análisis del tiempo adopta, como consecuencia, lenguajes diversos. En cada uno de ellos es posible tomar en consideración aspectos particulares del concepto que quizá no se recogen de una manera precisa en los otros lenguajes. Parece razonable, por tanto, abogar en favor de un planteamiento ecléctico organizado, que considere la relación entre las modalidades diversas del concepto de tiempo.

La labor a desarrollar en este blog

La edición de este blog se inscribe, además, dentro de un clima de especial atención hacia el tema del tiempo. Así, en lo tocante sólo a reuniones internacionales cabe destacar la celebración del congreso interdisciplinar del programa científico de la OTAN que en mayo de 2002 reunió en la República Eslovaca a más de 40 ponentes, en torno a la temática “La naturaleza del tiempo: geometría, física y percepción”, o la celebración en la ciudad de México, en octubre de 2003, del seminario “Tiempo y espacio: miradas múltiples”, organizado por la socióloga Guadalupe Valencia, en el que participaron 38 ponentes, que trataron acerca de los conceptos de tiempo y espacio en las ciencias físicas y biológicas, en la psicología y la filosofía, en las ciencias sociales, y en la literatura y las artes.

Este es el sentido en el que se orienta la labor que nos proponemos desarrollar en este blog. La idea básica que lo inspira no considera una relación de competencia entre las diferentes perspectivas de estudio sobre el tiempo. Así, la posición en la que se sitúa nuestra labor es aquella desde la que se rescatan los elementos de comunicación entre tales perspectivas (un ejemplo. El planteamiento dialógico será especialmente adecuado, dado el carácter interdisciplinar del concepto de tiempo, que sugiere para su estudio, antes el establecimiento de vías de comunicación, que el cierre sobre sí mismas de las disciplinas que lo abordan (otro ejemplo. Por lo tanto, pensamos que una comunicación fluida entre todos los ámbitos que se ocupan del estudio del tiempo resultará, no sólo interesante, sino sumamente esclarecedora.

Para tal fin editamos este blog, que ofrecemos como un punto de encuentro interdisciplinar a quienes desarrollan su labor en torno al tema del tiempo, con el ánimo de fomentar un intercambio constructivo de ideas y la creación de elementos de comunicación entre las maneras de abordar, desde disciplinas diferentes, el estudio del tiempo.

Mario Toboso
Redactado por Mario Toboso el Sábado 15 Abril 2006 a las 17:15


Editado por
Mario Toboso
Doctor por la Universidad de Salamanca con una Tesis sobre “Tiempo y sujeto: nuevas perspectivas en torno a la experiencia del tiempo”, presentada al Departamento de Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia, Mario Toboso está especializado en la reflexión filosófica sobre el tiempo. En la misma universidad cursó estudios de tercer ciclo dentro del programa de doctorado “Física nuclear y de partículas”, tras haber obtenido la Licenciatura en Ciencias Físicas. Es miembro de la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas y del Consejo Editorial de Tendencias21.





El tiempo en cuestión

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