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TRABAJO Y EMPLEO

Bitácora

23/11/2010

Les presento hoy unas reflexiones expuestas como colofón del XI ENCUENTRO AHCIET DE CIUDADES DIGITALES, celebrado en Medellín, Colombia, los días 18 y 19 noviembre pasados, en las que se expone una especie de estado del arte sobre la sociedad de la información.


A modo de recapitulación

Me toca la tarea de presentarles unas impresiones sobre lo que ha sido el encuentro. Y digo impresiones porque sería pretencioso tratar de efectuar un resumen de lo que se ha tratado en el evento, con casi un centenar de intervenciones.

Se celebra este evento en esta ciudad de Medellín que viene mostrando una acertada visión en las actividades emprendidas de un tiempo a esta parte para acercar a los ciudadanos las ventajas de la sociedad de la información. Una sociedad de la información que cuenta ya con más de 30 años. Y me van a permitir la licencia de comentarles que fui la primera persona en escribir sobre esta sociedad de la información en lengua española, si no me desmienten las hemerotecas y bibliotecas. Fue allá por 1976, en un diario, y en el año 80 publiqué el primer libro en español con ese título.

Viene esto a cuento porque esta larga experiencia nos ha permitido comprobar que en este evento se ha puesto plenamente de manifiesto algo que ya veníamos atisbando quienes nos dedicamos a este tipo de estudios: que nos encontramos inmersos en lo que podríamos denominar punto de inflexión en las incorporaciones de ciudadanos y sociedades a esta sociedad de la información.

Pero no adelantemos contenidos. Sigamos con las impresiones de lo acontecido durante estos dos días de trabajo llenos de aciertos por parte de los organizadores.

El primer acierto de todos es la acogida que hemos encontrado todos los participantes. Una preciosa y dinámica ciudad que disfruta de primavera perpetua y con las personas más predispuestas a hacer agradable la vida a todos cuanto la visitan.

El segundo acierto es la eficacia en la organización. No es fácil “embutir” tanta cantidad de contenido y conseguir que todo se haya transcurrido con el mayor orden y eficacia. Mis felicitaciones a todos los que han intervenido.

El tercer acierto es el nivel de los conferenciantes. Y al hablar de ello hemos de comenzar por congratularnos de la intervención del señor Ministro de Telecomunicaciones, don Diego Molano, que presentó un Plan de actuaciones tan ambicioso como bien concebido, a nuestro modesto entender. Quienes le conocemos, sabemos que cree firmemente en todo lo que nos expuso y que ama a Colombia lo suficiente como para que no dudemos de que va a poner todo el empeño en sacar adelante tan ambiciosa visión de convertir a su país en un referente por su política en el sector. Y estoy seguro de que todos los colombianos van a sentir los favorables efectos de esa ambiciosa política.

Tanto lo expresado por el señor ministro como por las autoridades locales que nos han dirigido la palabra ponen de manifiesto que Colombia ha entrado en una espiral positiva, en un círculo virtuoso que dará sus frutos mediante la consecución de los objetivos que expusieron: lucha contra la pobreza, creación de puestos de trabajo, desarrollo del país. Debemos felicitarnos por esta constatación de que toda una entrañable sociedad camina por las mejores vías de futuro.

Y después han de destacarse las sugerentes intervenciones de representantes de empresas punteras del sector, que nos han puesto en perspectiva lo que ocurre en el mundo de la sociedad de la información y, en un plano distinto, de multitud de intervinientes que nos han expuesto proyectos, programas y realizaciones concretos.

Una vez comentado todo esto, que podríamos considerar como los aspectos externos del evento, vayamos a lo que creemos que ha constituido la principal aportación, en cuanto a contenidos.

Como señalábamos al principio de estas impresiones a vuela pluma, estamos viviendo momentos de inflexión en la marcha de esa sociedad de la información.

Y esto es muy importante, porque quizás para muchos aspectos de esta sociedad de la información nos encontremos en un momento en que ya podemos hacer balance de lo sucedido hasta aquí.

Desde el mismo momento del nacimiento de esa sociedad de la información o, mejor dicho, de las aspiraciones a la misma, se han producido varios momentos claves, ligados fundamentalmente a la evolución de la tecnología, provocando grandes saltos cuantitativos y cualitativos. Pensemos, por ejemplo, en la trascendental unión de las telecomunicaciones con la computación (la telemática), en el nacimiento del PC, en la digitalización de todos los contenidos, que permite almacenar, manipular y recibir cualquier tipo de sonido, escritura, imagen en un formato común. En el nacimiento de internet, en la tecnología celular, que libera de la esclavitud al lugar, cuando ya se nos había liberado de la esclavitud al tiempo.

Pues bien, ¿en qué consiste ahora este momento que llamaría de “inflexión y reflexión” y que, repito, a mi modesto entender, se ha puesto de manifiesto en este evento?

Para mí, en algo muy importante: primero, que la evolución, de un tiempo a esta parte, se debe más a la sociedad que a la tecnología, o al menos no solo a la tecnología. Y, segundo, que ya estamos pudiendo ver en perspectiva los resultados de muchas de las aplicaciones de las tecnologías a individuos, a sectores de actividad económica y social, a los países.

Y, en consecuencia, a que ya podemos comenzar a tomar medidas para insistir en unas aplicaciones, actividades y, lo más importante, búsquedas de soluciones. Y a que podemos rectificar o, sencillamente, abandonar en aquellos campos en que la aplicación de las tecnologías no solamente no haya dado frutos positivos, sino que incluso haya dado efectos negativos.

Por eso, cuando por una parte se nos ha hablado de futuro, por otra se nos han puesto de manifiesto señales no diría yo que de alarma, pero sí de atención. “Cuidado, señores, cuidado, prescriptores, cuidado, empresas, cuidado, autoridades, que no todos los caminos llevan a donde pretendían ustedes que llevaran”. O, también: “cuidado, que no se han realizado tales y tales actividades que podrían satisfacer unas necesidades manifiestas”.

Por ejemplo: no todas las actividades de aplicación de las TIC a la enseñanza han conseguido integrar a determinados colectivos o han conseguido reducir las brechas entre distintos niveles socioeconómicos. O peor aún: cuidado, porque esas brechas se están haciendo más manifiestas.

Moraleja: hay que rectificar ciertas políticas, hay que emprender otras, ahora que tenemos ya suficientes recursos para acudir a sectores, colectivos y lugares donde aún no se había podido llegar por distintas causas: falta de recursos económicos, carencia de personas preparadas, ausencia de contenidos aplicables.

Es decir, ya tenemos la suficiente perspectiva como para conocer qué es lo que las TIC, o las políticas con que se aplican, hacen bien, lo que hacen mal, lo que no hacen y lo que tendrán que hacer.

Recomendación que puede salir de este evento, por tanto: hay que estudiar en profundidad y con la mayor seriedad y solvencia los resultados conseguidos con las aplicaciones de las TIC, fomentando iniciativas académicas serias y solventes en este sentido.

Y obrar en consecuencia.

La segunda e importantísima lección que se deriva de todo esto, y que se puede considerar como otro fruto de este evento: es imprescindible abordar todas las políticas de incorporación a la sociedad de la información de manera transversal.

Ya lo señaló el ministro Molano, al hablar de la implicación de todos los ministerios del gobierno del presidente Santos en el plan que nos presentó.

Quiere ello decir que las TIC no se pueden considerar aisladamente. Tenemos por delante unos avances de magnitud sobrecogedora, como nos expusieron algunos de los conferenciantes: las enormes perspectivas que se abren a la evolución del hardware y del software, la evolución de internet, de las comunicaciones móviles, de las redes sociales, las posibilidades de la computación en la nube, la colaboración de actores distantes entre sí para lograr un fin determinado, etc.

Pero las TIC no son autónomas y se ha visto que no cabe ya aplicar la política del despotismo ilustrado: “todo para el pueblo, pero sin so pueblo”. Hoy sabemos que hay que contar en todo momento con el usuario, el consumidor cuya realimentación influye decisivamente en la evolución de tecnologías y programas. Lo que se llama prosumidor. Y lo que no tiene por qué constituir una sorpresa porque este fenómeno ya se ha dado en muchos otros sectores y actividades. Ya no vale todo, como cuando nada se tiene. Ahora hay que realizar las cosas “a medida”.

Es así como nos encontramos con que una aplicación de las TIC no se demuestra mejor en un sentido que en otro no previsto. Un ejemplo que puede considerarse ya con entidad de categoría: no son los mayores quienes tienen más capacidad para enseñar, en algunas circunstancias, sino los niños y jóvenes. Y esto es, en sí, una revolución. Las relaciones de los niños y jóvenes con los mayores van a cambiar, seguramente para mejor, cuando se modifiquen los roles protagónicos.

Resumamos, pues, estas impresiones a vuela pluma, para finalizar:

En el evento se han confirmado unas tendencias que se venían anunciando de un tiempo a esta parte: nos encontramos en un momento que suscita reflexión, motivado por la perspectiva de lo ya realizado, y de lo que falta por realizar, por una parte, y por la visión de futuro que las tecnologías y sus programadores nos anuncian.

Y se demuestra que no se puede formular políticas de aplicación de TIC sin considerarlas de forma transversal, es decir, teniendo en cuenta todos los factores que inciden en la potencialidad de esas políticas. Lo resumiría con una frase quizás no del todo justa, pero bastante gráfica: “no más agendas digitales in vitro”.
Francisco Ortiz Chaparro


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Bitácora

20/09/2010

Recientemente se ha celebrado un congreso de Teletrabajo en Buenos Aires, en el que tuve el honor de participar impartiendo la conferencia de clausura titulada: “El teletrabajo y la productividad a la luz de los estudios económicos”. Adjunto la declaración final del congreso, para conocimiento de los lectores.



Luego de tres intensos días de trabajo organizados en los ejes temáticos: Inclusión; Nuevas relaciones del trabajo y Desarrollo Sostenible, los participantes de más de 14 países del TELEWORK 2010: 15TH INTERNATIONAL ITA WORKSHOP que llevó por lema “Teletrabajo para el desarrollo sustentable” desarrollado entre los días 25 y 27 de agosto de 2010 en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, organizado por la Comisión TIC de USUARIA y la International Telework Academy, acordamos realizar las siguientes declaraciones a los diferentes actores sociales y gubernamentales de los diferentes países:

1.- Inclusión:

Se requiere establecer un marco legal general para todos los grupos de teletrabajadores, con énfasis particulares para cada grupo, mediante la regulación de leyes, decretos u otras normas legales. Ello permitirá la protección del teletrabajador con discapacidad y de otros grupos vulnerables, pues de esta manera se le podrá dar amparo contra todo tipo de abusos. Se podrá también establecer mecanismos que hagan más atractiva la contratación de esos grupos vulnerables que normalmente no se tenían en cuenta. Por ejemplo se podrá conseguir que los trabajadores que por lo general no tienen oportunidades laborales, puedan gozar quizás de períodos de prueba para que las empresas pierdan los temores y conozcan en la práctica acerca de su verdadero rendimiento o productividad. También se recomienda establecer reglamentos que permitan que, por el hecho de trabajar, no excluyan a los grupos vulnerables de los beneficios sociales que ya anteriormente les fueron concedidos.

Establecer políticas, incentivos y recursos para proveer los medios necesarios (legales, económicos, tecnológicos etc.) que permitan el desarrollo masivo de la práctica del teletrabajo, en el sector público y privado, y sobre todo promover la capacitación en las nuevas tecnologías.

Promover las prácticas de responsabilidad social y empresarial: dentro de ese rubro se lograrán establecer nuevos estándares para la inserción de los grupos vulnerables.

Trabajar el tema de la difusión e información acerca de la naturaleza y las bondades del teletrabajo, mostrar los beneficios tanto para empleadores como para teletrabajadores. Para ello se requiere comprometer a los medios de comunicación, principalmente los estatales, para poder lograr la difusión y conocimiento de esta nueva modalidad laboral.

Bajo la filosofía de la inclusión se requiere lograr que las escuelas, institutos y centros de educación regulares integren a las personas con discapacidad, esto permitirá una mayor aceptación y nuevos acostumbramientos a la experiencia de la discapacidad en especial desde una edad temprana.

En la misma línea de lo anterior se requiere la inclusión de computadoras, periféricos y aplicaciones y-o software especializado dentro de la escuela especial, para lograr la "naturalización" del uso de la tecnología.

Se requiere también la adaptación de los recursos tecnológicos a las nuevas prácticas así como a las características especiales de cada discapacidad y de cada persona. En ese sentido se requiere desarrollar expertos en la adaptación para que puedan capacitar a otros.

Se requiere generar convenios entre organismos de gobierno, universidades, empresas y organizaciones no gubernamentales, a fin de colaborar en la capacitación en las nuevas competencias para el teletrabajo, en las nuevas formas de trabajar que implica, y en la profesionalización de estas nuevas modalidades de trabajo. También para que se puedan establecer nuevos estándares. Se sugiere complementar con pasantías a distancia. Conciliar con formas inclusivas de trabajo y colaboración.

A fin de vencer la tendencia al aislamiento y segregación, siempre que se pueda, el teletrabajo debería ser mixto, es decir no solo trabajar desde la casa sino establecer algunos tiempos de interacción y presencia en la empresa, puesto que las relaciones cambian con el contacto directo.

Utilizar, difundir y aplicar de manera intensiva las conclusiones y recomendaciones de la investigación telecapacitados (www.telecapacitados.tic.org.ar) sobre la inclusión laboral de personas con discapacidad mediante el teletrabajo.

2.- Las nuevas relaciones del trabajo: teletrabajo y flexibilidad laboral.

La flexibilidad debe de considerarse como un principio dentro de la ley de teletrabajo. Por otra parte, se debe de abarcar dentro del concepto de flexibilidad sus diferentes tipos, multidimensional, basándose en el respeto de la autonomía e independencia del trabajador; en este sentido, el teletrabajo no debe diferenciarse en absoluto del trabajo presencial.

Los acuerdos entre teletrabajadores y empresarios deben de fundarse en un cambio de cultura y de paradigma de parte de todos los actores productivos, incluyendo también a los sindicatos y organizaciones empresariales.

Las organizaciones deben desarrollar políticas de gestión, tendientes a garantizar las condiciones de trabajo, tales como seguridad social, salario, mecanismos de evaluación, seguimiento, control, retroalimentación.

El teletrabajo implica un cambio organizacional y de comunicación. Entre los acuerdos básicos se pueden identificar:
- El contrato debe definir si es por tiempo indefinido o por tiempo limitado.
- Evaluación del desempeño y del desarrollo de carrera.
- Materiales y equipos del trabajo.
- Manuales de proceso.
- Plataforma tecnológica con tecnologías de la información y comunicación con los periféricos y aplicaciones especiales en caso de requerirse (especialmente por la contratación de teletrabajadores con discapacidad).
- Código de ética y conducta.
- Diagnostico antes de la selección de personal (competencias personales, familiares y del entorno).

Se debe de contemplar el derecho a la sindicalización y libertad de organización de los teletrabajadores y garantizar la seguridad social.

El rol del Estado ante esta nueva modalidad de trabajo debe contemplar la heterogeneidad de las distintas formas y condiciones de teletrabajadores (bajo relación de dependencia y duración del contrato de trabajo para teletrabajadores).

Deberá de haber políticas públicas, leyes y reglamentos, convenios internacionales; en especial de teletrabajo y de protección de datos personales, y sancionar el spam, así como adecuar la legislación que sea impactada.

Las empresas del Estado deberían incluir el teletrabajo dentro de su nómina para el cumplimiento de las leyes de cupo o cuotas.

Se deberá otorgar que las empresas promuevan subsidios por la contratación de personal bajo la modalidad de teletrabajo.

Las políticas públicas deberán tender a asegurar la conectividad, el acceso a servicios de Internet de banda ancha con extensión geográfica priorizando el acceso desde los hogares o a través de centros de acceso comunitario a las TIC (telecentros), la capacitación, la divulgación y los programas de actualización.

Desarrollar políticas públicas tendientes a la planificación territorial, mejorar la calidad de vida, la preservación del medio ambiente.

En el tema de derecho internacional se debería aplicar la legislación más favorable al teletrabajador.

3.- Desarrollo Sostenible:

El desarrollo sostenible debe entenderse en tres planos:
- En el plano social, es la posibilidad de lograr entornos amigables, inclusivos e integradores para las personas, los trabajadores, sobre la base de la preservación de valores éticos, la igualdad de oportunidades, la equidad y la sostenibilidad intergeneracional, es decir que las generaciones presentes no comprometan negativamente a las futuras.
- En el plano económico: el desarrollo sustentable implica un crecimiento constante y sostenido de la riqueza producida en un país y en un tiempo determinado.
- En el plano ambiental, está referida al cuidado y la preservación de nuestros recursos naturales, preservando y respetando los derechos de las personas.

Ciudad de Buenos Aires, Argentina el día 27 de agosto de 2010
Francisco Ortiz Chaparro


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Varias veces nos hemos ocupado en estas páginas de asuntos relacionados con el teletrabajo en Iberoamérica, donde existen varios grupos que se ocupan del mismo con gran entusiasmo tanto desde el punto de vista teórico como del práctico. Quizás en este último aspecto haya que citar a Uruguay, por la decidida orientación al negocio que tienen sus actividades. También son importantes los incentivos oficiales a las prácticas del teletrabajo en Costa Rica. Y no se puede olvidar en modo alguno a Argentina, que cuenta con impulsos oficiales al tiempo que de grupos universitarios super entusiastas e imaginativos. ¿No les he hablado, quizás, de las Torres de Teletrabajo? Imperdonable, porque es de lo mejor que he visto en mis ya largos años de estar a vueltas con el tema.

Las Torres de Teletrabajo son un edificio virtual para contratar teletrabajadores y ofrecer teleservicios, contratar una oficina virtual, publicitar los propios servicios, etc. Pero es mejor que pasen y vean.

También en estos días se están proyectando, en la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina de la ONU, las actividades del Programa eLAC2010 (Plan de Acción Regional sobre la Sociedad de la Información en América Latina y el Caribe) y dentro de ellas se recogen las del Programa de Teletrabajo, lideradas por el Ministerio Argentino de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Su objetivo general es “promover la construcción de capacidades en TIC para impulsar la generación de trabajo local, actualizar la información sobre desarrollo inclusivo y sostenible de la región a fin de facilitar el intercambio de experiencias regionales que permitan generar empleo en condiciones dignas, enfocando como prioridad los grupos vulnerados y promoviendo las buenas prácticas”.

Por cierto que el programa es encomiable en sus propósitos y objetivos, pero no llegamos a entender su Objetivo 6: “Acciones de cooperación para evitar la transfronterización. Actividades: Crear un Registro de Teletrabajadores y Teleempleadores de modo de eliminar el flagelo de la transfronterización del empleo que tanto perjuicio le causa a los Estados y en particular a la economía sustentable de los mismos”.

¿Será un error? Porque, de no serlo, opino que estamos ante lo que ahora se ha puesto de moda en llamar “oxímoron”, algo así como decir una cosa y su contraria al mismo tiempo. Porque, si he entendido bien, se trata de dificultar el teletrabajo transfronterizo, que es lo más cercano que puede haber a poner puertas al campo, según mi humilde opinión.

Pero a lo que íbamos. Las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno que, como saben, se celebran anualmente, no se habían distinguido precisamente por su atención a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), pero es algo que va cambiando en los últimos años. Hace dos, concretamente, ya se hacía una recomendación a la SEGIB, la Secretaría General de esas Cumbres, para que se prestara atención a ellas, y el año pasado se aprobaba el Proyecto adscrito a las Cumbres “TIC y cohesión social”, en el que tuvimos una muy activa participación. Dicho Proyecto ha comenzado a desarrollarse en 2009, en los sectores de Ganadería y Turismo. Y continuará con otros sectores a lo largo de tres años.

Pero lo notable es que este año, en la recientemente clausurada Cumbre, celebrada en Lisboa, ya se hace mención al teletrabajo. Concretamente, en la denominada “Declaración de Lisboa” y en el punto 6 del capítulo “Acordamos”, se dice: Desarrollar e incentivar estrategias de fomento de la inserción laboral, la promoción del emprendimiento y la ampliación de las garantías y calidad laboral, incluyendo el empleo de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TICs) y el teletrabajo para la generación de trabajo digno.

Pues eso. Algo que empezó como un asunto de visionarios y se transformó en deseo y después en realidad, recibe el espaldarazo de las máximas autoridades de la Comunidad Iberoamericana.
Francisco Ortiz Chaparro


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Bitácora

09/11/2009

Hoy me van a permitir un plagio total, por el que pido perdón a mis lectores y, más aún, a su autor anónimo, aunque cito todas las referencias posibles. Creo que no se puede hablar con más exactitud de lo que es una experiencia de teletrabajo. Al menos, sobre varios de los aspectos que esta práctica encierra. El texto procede de mi querido Uruguay, donde el Teletrabajo está alcanzando unos niveles prácticos auténticamente pioneros dentro de Iberoamérica, con sustanciosos frutos.


En octubre se cumplió un año de la experiencia de teletrabajo, eso de vivir acá y trabajar para allá. Durante unos meses fue una experiencia compartida con una jornada de ocho horas, pero desde febrero/marzo fue la actividad principal.

Algunas de las conclusiones que saco luego de este tiempo son,

Primero, se puede, es posible, dada la infraestructura colaborativa adecuada, repositorio svn, tickets, servidores, skype, y por supuesto niveles razonables de conectividad para todos los involucrados. Cada vez más es la conectividad algo básico, como la luz, o el agua.

Segundo, fijar horarios es fundamental, y armarse una rutina ayuda mucho. Tanto en lo personal como en las interacciones, es bueno "educar/acostumbrar" al resto de los miembros del equipo sobre los momentos en los que uno puede ser contactado. Es dificil manejar la frontera entre el trabajo y el no trabajo, dado que todo tiene lugar en el mismo espacio físico.

Lo interesante de esto es que la rutina puede apartarse de la norma de 9 a 5. Esto me ha permitido entre otras cosas, hacer un corte de verdad al mediodía, tipicamente de 3 horas, hacer deporte, almorzar con amigos, visitar familia, ver peliculas, leer, siesta, etc. Esto ha sido de las cosas más gloriosas de este período.

Tercero, hay que generar cierto nivel de comodidad con grados altos de incertidumbre. Esto pasa por aspectos como la seguridad de uno, tener fé de que las cosas van a salir bien en la adversidad, y por supuesto manejar contingencias. Lo bueno es que esta profesión (muy generosa :) está llena de oportunidades y contingencias, lo cual hace viable todos estos experimentos.

En todo este proceso cayeron por tierra algunos mitos, por lo menos en mi caso, primero el del tipo sin horarios que trabaja hasta altas horas de la madrugada, y se levanta al mediodía. Casi que todo lo contrario, durante varios meses comenzaba la jornada a las 6 para compensar la diferencia de usos horarios.

Segundo eso de que si no hay nadie controlando el trabajo no se hace. Creo que la sorpresa fue lo opuesto, y el desafío se transformó en como ponerle un freno al trabajo y evitar pasarse de rosca y trabajar lo que fuera necesario buscando complacer al "cliente" (maldito workaholic).

Dentro de las cosas más dificiles en este periodo para mi han sido,

Subcontratar gente, coordinar y dirigir de forma remota. Creo que el mayor problema eran mis expectativas. Por algún motivo yo esperaba que la gente le iba a poner la misma dedicación/ganas que uno le pone, no siempre es así, y más si no se trabaja codo a codo.

Lo solitario de la experiencia. Al final, una vez pasada la novelería se transformó en algo por momentos solitario y monotono (aunque cuando llega el giro compensa :). Nada grave, pero uno espera más de la vida.

Creo que para explotar de verdad las ventajas de este modelo una alternativa es comenzar a viajar y recorrer el mundo trabajando part time, y con el resto del tiempo..."travel the world, meet interesting people and blog them". Pero para eso tiene que acompañar el contexto, pareja, etc.

Otra forma, quizás más convencional, es hacerlo crecer, convertirlo en una experiencia de grupo, encontrar gente con intereses similares, construir algo. Esta es la vía que estoy recorriendo ahora, y desde la semana pasada que he vuelto a trabajar en un espacio de oficina, pero ahora desde el otro lado del mostrador.

Ahora resta entender si se puede tener lo mejor de los dos mundos :)


Publicado en el blog Gabouy, el 8 de noviembre de 2009


Francisco Ortiz Chaparro


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Todos los lectores podrán estar de acuerdo conmigo en que en la vida surgen todo tipo de complicaciones cuando uno menos se las espera. Y en que todo lo que tiene su lado positivo lo tiene también negativo. Se me ocurren estas reflexiones tan simples cuando, después de oír decir, hasta la saciedad, en los últimos meses, que la no sabemos si pandemia o pandemonium de la Gripe A iba a facilitar enormemente la expansión de la práctica el teletrabajo, nos topamos con quienes dicen exactamente lo contrario.

Pero no nos lo tomemos a broma. El problema que subyace a todo esto –la saturación de la banda ancha- puede ser real o tan “virtual” como la llamada “Bomba del Milenio” (¿la recuerdan?), cuando se dijo que todos los ordenadores del mundo fallarían al cambio de milenio. Y si en la Gripe A dicen algunos que el problema es más de laboratorios que de otra cosa, en el caso del Milenio el problema dicen que fue de consultoras…

Bien. Juzguen ustedes a partir de la trascripción que les ofrezco, sin tocar una coma, tomada de Burbuja, sitio de economía.


Francisco Ortiz Chaparro


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Francisco Ortiz Chaparro
Francisco Ortiz Chaparro
Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas, ex profesor de Política Económica en el ITEP, de Madrid, Francisco Ortiz está especializado en el estudio y promoción social de las Tecnologías de la Información y Comunicación, campo en el que ha sido pionero en España, desde la Fundación Fundesco. Autor de numerosas publicaciones, ha impartido cursos de teletrabajo en más de 12 universidades de España y América Latina. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Telecentros y es Vicepresidente del Foro Europeo de Teletrabajo y de la Asociación Iberoamericana de Teletrabajo.


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