Tengo la completa seguridad de que a muchos de los que tengan la amabilidad y la paciencia de leer lo que se escribe en este humilde rincón les sonará la encantadora y evocadora imagen que sugiere el título. Es el nombre con el que me llegan los correos y envíos de boletines de mi querida amiga Sonia Boiarov, persona activa y eficaz donde las haya en este ámbito nuestro del teletrabajo.
Alma del Centro de Teletrabajo y Teleformación, Carrera de Relaciones del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires, encabeza el comité Académico del Segundo Congreso Iberoamericano del Teletrabajo y edita los boletines quincenales de Teletrabajo, “dirigidos a todos los interesados en las novedades, información y actualidad sobre la transformación del trabajo en la sociedad de la información y el conocimiento”.
Las actividades de los círculos en que se mueve para la promoción del teletrabajo y la información a los teletrabajadores son numerosas. Los temas que tratan, también. Unos ejemplos muy últimos: inclusión social, teletrabajo y empresas, derecho de autor y teletrabajo, alfabetización informática, diversidad de lenguas e Internet, la consideración del teletrabajo en Argentina…
Unas firmas se manifiestan más expertas, otras menos, pero de todas irradia el afán de aportar aspectos multiformes a quienes se desempeñan en el teletrabajo o aspiran a desempeñarse en el.
Se ocupan del teletrabajo desde el punto de vista del autónomo, de la empresa, de los gobiernos, e incitan a estos a incentivar y regular adecuadamente la práctica del mismo: “El papel de instituciones del gobierno resulta vital a la hora de impulsar nuevas estrategias encaminadas al fomento del empleo en los países de Latino América y el Caribe”, se señala, al respecto, en la introducción a la convocatoria del segundo Congreso Iberoamericano del Teletrabajo.
“Yacimiento global de trabajo sin fronteras”
Este segundo Congreso (el primero se realizó en 2002 y me concedieron el honor de permitirme participar desde Madrid a través de videoconferencia) se convoca bajo el lema “Yacimiento global de trabajo sin fronteras” y tendrá lugar bajo dos modalidades: virtual y presencial.
Lo del Congreso virtual no puede ser más adecuado a la temática: todo trabajo intelectual se puede realizar a distancia, pero los convocantes resaltan algo que es más importante: la virtualidad es un cauce de democracia participativa y de potenciación de posibilidades porque permite intervenir a muchos que, de otra forma, no podrían hacerlo. Hay todo un mes (el de agosto) para participar. Ofrece una estupenda oportunidad y no cabe duda de que dará sus frutos en aportaciones que de otro modo se hubieran perdido.
La parte presencial se desarrollará los días 19 y 20 de septiembre próximo. Presenta como áreas temáticas a desarrollar la implementación en empresas, experiencias e iniciativas de los teletrabajadores, el rol del gobierno, iniciativa en universidades, investigación y desarrollo, aportes del teletrabajo y las nuevas formas de trabajo para la sociedad (teletrabajo para el desarrollo local, teletrabajo y contaminación, teletrabajo sin discriminación, teletrabajo y telecentros, teletrabajo y desarrollo sostenible).
No abundemos más porque la información la pueden adquirir los interesados en este enlace. Aquí sólo pretendía resaltar las actividades de este admirable grupo y rendirle el homenaje que se merece, aunque sea modesto, como este.
En la quinta entrega de la pequeña serie que acabamos de incluir sobre "El director de una experiencia de Teletrabajo en la empresa" prometimos dedicar unas reflexiones al tema del liderazgo en el teletrabajo, y aquí estamos con ellas.
Tenemos que dar por conocido (y superado) todo lo que se ha escrito sobre el liderazgo en el entorno corporativo tradicional, porque la misma naturaleza del teletrabajo lleva en sí el cambio. Un cambio fundamental: el director de teletrabajadores no cuenta con estos en su presencia, sino en algún punto de la red que él mismo ha tenido que saber proyectar, crear y echar a caminar.
El líder del teletrabajo tiene, por ejemplo, que ser capaz de descubrir (¡y desarrollar!) talento, generar confianza (liderar bien es un juego de confianza), crear redes de relaciones, crear contexto, transmitir conocimiento y formación, gestionar la incertidumbre, crear oportunidades y animar a los teletrabajadores a que las aprovechen, formar equipos, delegar, reinventar, crear cultura, gestionar la incertidumbre... y todo ello de una forma virtual.
Este líder tiene que tener sólidos conocimientos profesionales, tecnológicos y psicológicos, pero ya no es el genio que lo sabe todo y que es capaz de hacer cosas que los otros no pueden. Sus virtudes son otras. Y, entre ellas, tiene que saber atender y solucionar los aspectos logísticos, importantes siempre, pero mucho más cuando todo está "repartido".
Que no se pierda un proyecto por una falta de suministro o por un problema "técnico": redes de telecomunicación, ordenadores, impresoras... O por un problema humano: entorno familiar del teletrabajador, mala distribución del tiempo, trabajar sin tomar los adecuados descansos (que es uno de los principales peligros del teletrabajo, junto a su contrario). El líder tiene que promover descansos, al igual que tiene que incentivar el trabajo.
Muchas veces, el líder ha de partir de la cultura de liderazgo de la empresa y adaptarla a las nuevas circunstancias. Otras veces, el líder parte desde cero para crear la propia cultura. No tiene que estar obsesionado por acertar absolutamente siempre porque, como dice Tom Peters, "Los líderes cometen errores" (Liderazgo, Pearson, Prentice Hall, Madrid 2005), pero también entre los atributos de los líderes está ser grandes aprendices que saben rectificar a tiempo sus propios errores.
Los líderes tienen que saber ser humildes. "Los líderes se deberían ver a sí mismos al servicio de las personas que lideran. Estás creando el mejor entorno (virtual) posible para ellas, con el fin de que hagan el mejor trabajo posible. Y también vendes servicios a las personas.... Esto debería estar en el centro de todo lo que estás tratando de crear" (Steve Farber, The Radical Leap: A Personal Lesson in Extreme Leadership, 2004).
Estamos, pues, ante un nuevo modelo de liderazgo que no solo lo pide el teletrabajo sino la evolución empresarial y tecnológica en general. En el que hay que improvisar. Como dice también Tom Peters, "Hazlo mientras caminas. Y, por supuesto... no regreses con las manos vacías" (o. c., 17).
Editado por
Francisco Ortiz Chaparro
Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas, ex profesor de Política Económica en el ITEP, de Madrid, Francisco Ortiz está especializado en el estudio y promoción social de las Tecnologías de la Información y Comunicación, campo en el que ha sido pionero en España, desde la Fundación Fundesco. Autor de numerosas publicaciones, ha impartido cursos de teletrabajo en más de 12 universidades de España y América Latina. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Telecentros y es Vicepresidente del Foro Europeo de Teletrabajo y de la Asociación Iberoamericana de Teletrabajo.
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