<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.tendencias21.net/trabajo/xml/atom.xsl" type="text/xsl" media="screen"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.tendencias21.net/trabajo/xml/atom.css" type="text/css" media="screen"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:photo="http://www.pheed.com/pheed/">
 <title>TRABAJO Y EMPLEO: Francisco Ortiz</title>
 <subtitle><![CDATA[Blog sobre modalidad laboral de Tendencias21]]></subtitle>
 <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.tendencias21.net/trabajo" />
 <link rel="self" type="text/xml" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/xml/atom.xml" />
 <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/</id>
 <updated>2008-07-20T12:19:15+01:00</updated>
  <entry>
   <title>Habilidades sociales para el teletrabajo (2)</title>
   <updated>2008-06-29T09:52:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=44</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-06-29T09:51:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       El lector que haya tenido la curiosidad de ver la primera parte de este artículo se sentirá sorprendido cuando hablamos en el mismo de la necesidad de NO hacer cosas, para poder hacer más. Pero resulta de pura lógica: si disponemos de menos cantidad de horas que de trabajo, algo habrá que hacer. En el caso del teletrabajador, resulta demasiado frecuente que las horas que se ganan por no tener que desplazarse al trabajo se llenen inmediatamente con otras ocupaciones no pertenecientes a la vida laboral.        <br />
              <br />
       La razón es que, cuando el reloj no nos obliga, tendemos a considerar el tiempo con demasiada laxitud, hasta el punto de convertirlo en algo fluido. Y ya sabemos lo que ocurre con los fluidos, tienen horror al vacío, por lo que inmediatamente ocupan lo que se desocupa. Y, en nuestro caso, las mil y mil cosas que ocupan nuestra vida no laboral tienden a llenar inmediatamente ese tiempo que el teletrabajador ha liberado al no desplazarse al lugar de trabajo.       <br />
              <br />
       Pues, NO, rotundamente NO. Ese tiempo que se ha liberado al no IR al trabajo, es para el trabajo. Y esto lo tienen que entender perfectamente tanto el telatrabajador como las personas que le rodean, empezando por la familia, naturalmente. Hay que aprender a gestionar las relaciones personales en el nuevo entorno. ¿Entonces?, nos preguntaremos, ¿cuáles son las ventajas de no tener que desplazarme al trabajo, si no puedo hacer lo que quiera con mi tiempo? Bien, estamos hablando de tiempo total, no de que haya que hacer las mismas cosas a las mismas horas.        <br />
              <br />
       No se trata de que si el tiempo de desplazamiento es de, por ejemplo, de las 18 horas a las19 horas todos los días, tengamos que emplear ese periodo de 18 a 19 únicamente trabajando. Será una hora en que seguramente podamos hacer mejor otras cosas,&#8230; pero esa hora se guarda para el trabajo, aunque sea en otro momento. En esto consiste la libertad con disciplina, o viceversa, que es clave cuando se trabaja aisladamente.       <br />
              <br />
       Otros aspectos fundamentales son la automotivación y el control del estrés. Nunca hemos dicho que la vida del teletrabajador sea fácil. La soledad puede afectar al estado emotivo y a la motivación del teletrabajador, lo que, a su vez, le provoca estrés. Todo ello ha de aprenderse a combatirlo. ¿Cómo? Recurramos a nuestros amigos mencionados en el artículo anterior. Estas eran sus recetas:       <br />
              <br />
       -	Desarrollando habilidades sociales suficientes para solventar conflictos interpersonales y llegar a acuerdos.       <br />
       -	Fortaleciendo el autocontrol y la gestión de uno mismo (automotivación, autodisciplina, ...)       <br />
       -	Teniendo una actitud crítica (que no criticona) sobre nuestra efectividad personal y profesional tras tomar la decisión de teletrabajar.       <br />
       -	Controlar el estrés y la ansiedad propia de la adaptación al cambio.       <br />
       En el próximo artículo dedicaremos una atención específica a la motivación.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=44" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Habilidades psicosociales para el teletrabajo (1)</title>
   <updated>2008-06-16T17:00:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=43</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-06-16T16:59:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Hace algún tiempo que no nos ocupamos en estas páginas de cuestiones &#8220;puras&#8221; de teletrabajo, preocupados como estamos por resaltar los elementos fundamentales para su difusión y sus aportaciones al bienestar de los ciudadanos, especialmente en los países en vías de desarrollo.        <br />
              <br />
       Cuestiones como la capacidad para teletrabajar, la motivación, los requisitos ambientales, la lucha contra la posible soledad&#8230; Temas elementales que muchas veces se dan por sabidos, inadecuadamente. Siempre en los cursos que me tocó organizar o dirigir, otorgamos a estas cuestiones importancia fundamental, confirmando que hacíamos lo adecuado el interés que los alumnos ponían en ello y, sobre todo, sus comentarios sobre la utilidad que les aportaba cuando ya estaban teletrabajando.        <br />
              <br />
       Solían atender esta parte del curso buenos profesionales y amigos, como Gema Rollón Blanco, Javier Iraeta Araiztegui y Mª Carmen Camacho Gil, de quienes soy deudor en mucho de lo que sigue y que incluyo, además de por su valor intrínseco, como homenaje a Javier, gran profesional y excelentísima persona, ya desaparecido.       <br />
              <br />
       Decían en sus cursos &#8211;dirigidos no a teletrabajadores autónomos, sino a personas que ya estaban trabajando en una empresa y cambiaban de régimen de trabajo- que &#8220;el teletrabajo es algo más que un cambio de instalaciones&#8221;, porque el impacto del teletrabajo en la vida de las personas que pasaban a trabajar en casa no sólo afecta al modo de relacionarse con la empresa y gestionar la carrera profesional, sino que altera otras parcelas humanas, como son la del espacio en la casa, la de la relación familiar y la del tiempo de ocio.        <br />
              <br />
       Por eso, insistían, el éxito o el fracaso de esta experiencia depende de la habilidad de cada teletrabajador para adaptarte a los cambios y superarse personal y profesionalmente. (Otra cuestión a tener muy en cuenta es la de contar con un buen directivo de teletrabajadores, pero de eso nos hemos ocupado y nos seguiremos ocupando en otros artículos).       <br />
              <br />
       Para tener éxito, lo primero que tiene que hacer el aspirante a teletrabajador es examinarse a si mismo y a sus circunstancias vitales. Qué cualidades de las que se suelen considerar adecuadas para teletrabajar tiene, y cuales no tiene, cual es su entorno familiar y físico, cuales son sus aspiraciones a corto, medio o largo plazo, que posibilidades ve de alcanzarlas. Y cuales son sus puntos débiles con los que deberá luchar (¡a diario!) para no fracasar en la experiencia.       <br />
              <br />
       Una vez tomada la decisión, resulta imperativo, por ejemplo, evitar el aislamiento, crear y mantener redes de apoyo social. Organizar y gestionar el tiempo (priorizar y controlar los &#8220;ladrones&#8221; del tiempo).  Recomiendo a este respecto la lectura de una obra cuya versión española está a punto de publicar Pearson España, titulada Como arreglártelas para conseguir hacer más cosas, de Fergus O´Connell (How To Get More Things Done, por si algún lector no tiene la paciencia de esperar a la publicación de la versión en español).        <br />
              <br />
       Se trata, señala el autor, de hacer una relación de las cosas que se tienen que hacer y del tiempo de que se dispone para hacerlas. La proporción es siempre favorable a las cosas sobre el tiempo: todo el mundo tiene más cosas que hacer que tiempo para hacerlas. Por consiguiente, hay que priorizar, centrarse en las cosas que más importan y relegar, e incluso no hacer, las que menos importan. Y esto tanto en las cuestiones que se refieren a la vida laboral como a la vida personal de cada uno. Lo que resulta vital para un teletrabajador, que va a prescindir de las fronteras entre ambos tipos de vida que le marcaba antes la ida al lugar de trabajo.       <br />
              <br />
       Seguiremos este tema fundamental en artículos sucesivos.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=43" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El (involuntario) rol social de los cibercafés</title>
   <updated>2008-05-20T08:58:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=42</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-05-20T08:57:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
              <br />
       Entre la interesante producción de estudios y artículos que aparecen en Argentina en temas de teletrabajo, o relacionados con él -a algunas de cuyas manifestaciones nos hemos referido con anterioridad-, llega hoy a mis manos, gentilmente dedicado por su coautora, el libro de cuyo título hemos tomado el de nuestro artículo de hoy. Son sus autores Susana Finquelievich y Alejandro Prince, que se basan en el estudio de campo realizado por Prince &amp; Cooke y contribuyen a incrementar la literatura sobre el impacto de Internet en nuestras sociedades, estudios que se identifican muchas veces con los de la sociedad de la información en general.       <br />
              <br />
       Hoy, los cibercafés ocupan un lugar ya consolidado en lo que pudiéramos llamar &#8220;el paisaje urbano&#8221;, aunque donde más cumplen con su papel sea en lugares remotos y pequeñas aldeas de países en vías de desarrollo, donde es más difícil la obtención y costeo de los equipamientos necesarios. Como es bien sabido, los cibercafés nacieron en 1994 en Londres y su primer "boom" a nivel mundial data de los años 1995 y 1996.        <br />
              <br />
       Localizados primero en países desarrollados, se fueron extendiendo a los países en vías de desarrollo, donde se han multiplicado en la última década, al tiempo que en los primeros descendía comparativamente su utilización, al tener más posibilidad las personas de acceder a las redes con ordenadores y líneas propios. Porque en los cibercafés no se compra tecnología, sino tiempo, y son muchas las personas que, disponiendo incluso de medios propios, acuden a los cibercafés cuando se encuentran de viaje y no quieren cargar con sus ordenadores portátiles, o incluso por personas que no desean conectarse a Internet desde sus ordenadores por cuestiones de seguridad, coste u otras razones.        <br />
              <br />
       El libro que comentamos se ocupa del fenómeno de los cibercafés de un modo exhaustivo, bien que referido en lo fundamental al estudio de campo mencionado y realizado en Argentina. Como dice Bernardo Sorj, en el prólogo, &#8220;una de las contribuciones centrales de este libro es subrayar el papel que los cibercafés privados pasaron a ocupar como principal punto de acceso a Internet para los sectores más pobres de la población&#8221;. Y comenta que los cibercafés son para Internet lo que los teléfonos públicos fueron para la telefonía fija. La diferencia es que los cibercafés surgieron sin regulación específica del Estado, como oportunidad de negocio.       <br />
              <br />
       Una de las aportaciones más importantes de los autores es el estudio de la importancia que pueden tener los cibercafés como centros de convivencia, de capacitación para la utilización de las tecnologías o como mini centros comunitarios. Se trata de un espacio de sociabilidad que posibilita el acceso a sectores que no pueden asumir los costes de un computador y una conexión de banda ancha.       <br />
              <br />
       Uno de los datos que sorprende en el estudio es la comprobación de que los cibercafés han superado a la escuela, al hogar y al lugar de trabajo a la hora de iniciar en la informática a los jóvenes más necesitados: "el número de personas que aprendió pragmáticamente el uso de internet en los cibercafés... es superior al de quienes se instruyeron en sus hogares y supera largamente a los que aprendieron en sus lugares de trabajo, dejando en un lejano cuarto lugar a las instituciones educativas&#8221;.       <br />
              <br />
       En cuanto al papel que puedan jugar los cibercafés en la reducción de la brecha digital -un tema recurrente también en estos comentarios-, afirman los autores: "si bien los datos presentados no indican que Internet disminuye las desigualdades previas, sí demuestran que aproximan, por lo menos potencialmente, a sectores pobres de la población a un universo de información al que difícilmente tendrían acceso por medios tradicionales&#8221;.       <br />
              <br />
       En Iberoamérica, los cibercafés ocupan el primer lugar de acceso a Internet en numerosos países. Desde nuestro punto de vista, es interesante contemplarlos como lugares desde los que muchas personas teletrabajan y también como ejemplos de microemprendimientos, de cómo la iniciativa de pequeños emprendedores puede suplir la falta de recursos puestos a disposición de los ciudadanos por los gobiernos. De todas formas, el negocio de los cibercafés no es fácil, fundamentalmente porque la velocidad a la que evoluciona la tecnología obliga a una inversión continua en equipos que no todos los microempresarios están en condiciones de afrontar.       <br />
              <br />
       Diremos, para terminar, al tiempo que felicitamos a los autores, que los lectores interesados pueden <a class="link" href="http://www.oei.es/noticias/spip.php?article905" onclick="window.open(this.href,'_blank');return false;">descargarse el libro</a>.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=42" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El teletrabajo y el cambio climático (y 2)</title>
   <updated>2008-05-04T20:13:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=41</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-05-04T20:12:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Continuando con el comentario del estudio High Tech: Low Carbon: The Role of the European Technology Digital Industry in Tackling Climate Change, que iniciamos en el artículo anterior, este se ocupa también de la telemedicina, &#8220;una modalidad importante de teletrabajo en la que se pueden compartir costosos recursos &#8211;como son los especialistas- entre distintas localidades y se puede dar soporte virtual a pacientes que evitan con ello tener que trasladarse&#8221;.       <br />
              <br />
              <br />
       Son interesantes también, a los efectos de nuestras inquietudes, sus noticias sobre la tan traída  y  llevada Oficina sin papeles, que considera una realidad hoy y no una visión futurista, gracias a los modernos sistemas de gestión de los documentos electrónicos que permiten a las empresas adquirirlos y archivarlos sin necesidad del documento en papel. Permiten, por ejemplo, mediante la gestión automatizada, el control de las distintas versiones y correcciones. &#8220;Los documentos electrónicos se pueden almacenar de forma remota y seguir siendo accesibles en línea desde cualquier lugar&#8221;. Los objetivos fundamentales son ahorro de costes, seguridad y concordancia con los estándares del registro de las empresas u organismos, de lo que se beneficia claramente el entorno. La gestión electrónica de los documentos &#8220;reduce la necesidad de faxes, fotocopiadoras e impresoras, al tiempo que el espacio de almacenamiento, con sus demandas asociadas de iluminación y calefacción&#8221;.       <br />
              <br />
       El estudio documenta también los sistemas de videoconferencia con presencia virtual que está poniendo en práctica algunas empresas tecnológicamente punteras: instalaciones para videoconferencia en 3 dimensiones que reproducen exactamente el ambiente de una reunión presencial, de forma que quienes asistan a la misma desde lugares diferentes se sientan como si estuviesen en la misma sala. El perfeccionamiento de estas tecnologías para videoconferencias virtuales proporciona instalaciones de conferencia flexibles en las que quienes participan sólo se unen a la &#8220;reunión&#8221; en aquellas partes que les son pertinentes o pueden ser convocados de inmediato cuando se requiere su concurso particular. Los materiales necesarios se pueden intercambiar en línea y los documentos se pueden revisar, corregir y circular en tiempo real.        <br />
              <br />
       Naturalmente, estas facilidades propician una notable reducción de los viajes, especialmente los de largas distancias. Ello permitió a Vodafone ahorrar 5.5 milllones de toneladas de CO2 en 2006, lo que se consiguió mediante la combinación de alto equipamiento y un cambio en los modelos de actuación y gestión.       <br />
              <br />
       El estudio introduce un vocablo que no habíamos encontrado nunca, pero que es suficientemente expresivo: webinars, que define como seminarios en línea que implican la interacción entre los intervinientes y el moderador y la audiencia remota. Además de las ventajas que supone el ahorro de los viajes, con el consiguiente ahorro energético, el contenido de la mayor parte de los webinars &#8220;permanece accesible en línea después del evento, de manera que quienes no pudieron asistir puedan acceder a los documentos finales sin necesidad de imprimir los proceedings de la conferencia&#8221;.       <br />
              <br />
       Otro aporte del estudio es la información sobre el papel electrónico. Dice al respecto: &#8220;Muchas personas son escépticas ante la idea de que se haga realidad la oficina sin papel. Aunque cada vez es mayor la tendencia a no almacenar documentos en forma impresa, a menudo se imprimen bajo demanda, se arrojan a la papelera cuando se leen y a veces se vuelven a imprimir  en otro momento de necesidad. Esto constituye un gravísimo problema desde el punto de vista del entorno por la cantidad de energía que consume la fabricación de una simple hoja de papel. La solución puede venir de la mano del papel electrónico rehusable. Xerox, por ejemplo, está desarrollando un papel electrónico rehusable denominado Gyricon, un material que reúne muchas de las cualidades del papel. Almacena una imagen que se ve con luz reflectiva pero, al contrario que el papel convencional, se puede reescribir y borrar eléctricamente. Y aunque se prevé que sea más costoso que una hoja de papel ordinaria, se puede reutilizar miles de veces.        <br />
              <br />
       Pero no queremos finalizar esta corta serie de dos artículos sobre el teletrabajo y el cambio climático sin citar una observación del estudio que consideramos de la mayor importancia: la influencia que ejercen las Tecnologías de la información en el cambio de nuestras vidas: &#8220;Ciertas tecnologías se han hecho tan omnipresentes que no solamente ahorran energía, preservan los recursos y reducen deshechos, sino que también cambian los comportamientos y transforman los procesos empresariales&#8221;.        <br />
              <br />
       Como es el caso del teletrabajo.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=41" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El teletrabajo y el cambio climático (1)</title>
   <updated>2008-04-29T13:48:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=40</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-04-29T13:46:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Desde que comenzaron las prácticas de teletrabajo, se consideró como una de sus principales ventajas el ahorro de energía que conllevaba el hecho de no tener que trasladarse el teletrabajador hasta su lugar de trabajo, con la consiguiente supresión de viajes, muchos de ellos en vehículo particular, utilizado por una sola persona.        <br />
              <br />
       Más adelante, esta afirmación, basada fundamentalmente en la mencionada constatación y pobremente respaldada por estudios empíricos solventes, fue puesta en duda por algunos autores que alegaban el incremento del consumo de energía que podía suponer el hecho de que el teletrabajador permaneciese en el domicilio, con el consiguiente gasto. Estudios posteriores, a algunos de los cuales nos hemos referido en estos artículos, no consiguieron resolver satisfactoriamente el dilema.       <br />
              <br />
       Así estaban las cosas cuando viene a nuestras manos el estudio High Tech: Low Carbon: The Role of the European Technology Digital Industry in Tackling Climate Change, publicado por EICTA este mismo mes de abril de 2008. Como dice el director general de EICTA, Marc MacGann, el enfoque del estudio respecto al cambio climático y la utilización eficiente de la energía no es oportunista ni altruista, sino basado en el sentido común y la constatación.        <br />
              <br />
       Y el asunto es importante porque, &#8220;como la ciencia nos ha estado diciendo durante los últimos 20 años al menos, si continúan las tendencias actuales del cambio climático, los resultados serán catastróficos para nuestro planeta y nuestros hijos&#8221;. O, como también se afirma en el estudio, &#8220;la utilización eficiente de la energía está en el centro de los mayores problemas del entorno con que nos enfrentamos&#8221;.       <br />
              <br />
       Naturalmente, no vamos a ocuparnos aquí de comentar todo el estudio, pero sí de aquellos apartados que más tienen que ver con la materia de estos artículos, fundamentalmente del teletrabajo y de otros aspectos relacionados con sus ocupaciones.       <br />
              <br />
       Sobre el teletrabajo dice que es quizás la forma más obvia en que pueden ayudar las tecnologías a mejorar la eficiencia en la utilización de la energía, y resulta evidente que ejerce un impacto positivo en la reducción del uso de esta energía, incluso aunque se tenga en cuenta el efecto rebote.        <br />
              <br />
       Este efecto consiste en los impactos negativos del teletrabajo al incrementar las necesidades de calefacción e iluminación de los hogares de los teletrabajadores, la utilización del auto privado para moverse en trayectos que antes no se hacían, o se hacían con menos frecuencia, el hecho de que las personas puedan trasladarse a vivir a lugares más apartados de sus oficinas al no tener que ir al trabajo a diario y la potencial duplicación del hardware y del espacio de oficina.        <br />
              <br />
       A pesar de todo esto, un estudio de ETNO, la asociación europea de operadores de telecomunicaciones, reporta que en los 25 países de la Unión Europea se ahorrarían 22.2 millones de toneladas de emisiones de CO2 semanales sólo con que teletrabajasen el 10% de los trabajadores. (Parecidas a estas fueron las conclusiones del estudio TeleUrba de la Comunidad Europea ya en 1992). El estudio de ETNO reporta un ahorro para cada trabajador flexible de 133 km en auto y de 60 km en tren, lo que supone el 2.3% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con el transporte en los 25 países. Más radical es el esquema Workabout de British Telecom, que da un promedio de reducción de viajes semanales por persona de 311 km.       <br />
              <br />
       El estudio da cuenta también de otras innovaciones relacionadas y su impacto positivo sobre la reducción del consumo de  energía y a ello nos referiremos en nuestro próximo artículo.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=40" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (y 6)</title>
   <updated>2008-04-14T11:19:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=39</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-04-14T11:18:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Quisiéramos poner, con esta comunicación, punto y final &#8211;al menos por ahora- a esta serie sobre los telecentros y la pobreza, no porque el tema no tenga importancia suficiente como para abundar más en el, sino por la cantidad de asuntos susceptibles de tratar en un blog dedicado a Trabajo y empleo. Por ello, vamos a tratar de resumir la situación que se expone en el estudio que hemos glosado, junto con nuestros propios puntos de vista.       <br />
              <br />
       Como hemos ido constatando, los telecentros existentes son, principalmente, rurales y multipropósito, que proporcionan acceso a teléfono, fax, fotocopiadoras, ordenadores, Internet, radios, formación e información. &#8220;Menos de la cuarta parte &#8211;según el estudio- tienen las actividades puramente económicas como objetivo principal&#8221;. No quiere ello decir que lo primero no sea importante, especialmente cuando los esfuerzos van dirigidos a grupos especialmente vulnerables, pero las ideas centrales de estos comentarios son dos:       <br />
              <br />
       1. Que el telecentro emprenda, una vez superada esa fase &#8220;de mínimos&#8221;, actividades económicas específicas, ligadas estrechamente a las posibilidades y necesidades de la comunidad a la que sirven, para que sus usuarios puedan ganarse la vida a través de las TICs. Así, dice el estudio: &#8220;raramente los desempleados utilizan el telecentro para buscar empleo&#8230; al tiempo que los auto empleados rara vez utilizan el telecentro para apalancar sus necesidades de negocio&#8221;.       <br />
              <br />
       2. Que, para conseguirlo, extiendan la búsqueda de recursos al sectlor privado, a las empresas. Porque los telecentros suelen nacer ligados a subvenciones de los distintos gobiernos y de organismos multilaterales, pero son pocos los que implican a las empresas que pueden aportar tanto recursos financieros como profesionales especializados. ¿Cuál es la causa de esta falta de colaboración entre los telecentros y la empresa privada? La falta de valor añadido que la empresa encuentra en las actividades de los propios telecentros.       <br />
              <br />
       <b>Círculo vicioso</b>       <br />
              <br />
       Nos encontramos, pues, dentro de un círculo vicioso difícil de romper. El telecentro no dispone de recursos financieros ni profesionales para formar personas que puedan ser útiles a las empresas. Y estas no se ocupan de financiar ni de utilizar los servicios de los telecentros, sencillamente porque no se los proporcionan.       <br />
              <br />
       La salida del círculo no puede venir más que de la colaboración público/privada. El telecentro (generalmente creado con fondos públicos) debe plantearse, para susbsistir más allá de las subvenciones, formar en actividades útiles para los negocios y, para ello, debe acudir a las empresas en solicitud de:       <br />
              <br />
       a) Ayuda financiera.       <br />
       b) Información sobre las necesidades específicas de las empresas en cuestión y que el telecentro pudiera satisfacer. Es decir: ¿Qué tipo de capacitaciones serían útiles para su empresa, de manera que la misma estuviera dispuesta a financiar su impartición a las personas que pretendo formar?       <br />
       c) Personal especializado que pueda impartir esos conocimientos, ya sea personal de la propia empresa o profesionales independientes, subvencionados por las empresas en cualquier modalidad.       <br />
              <br />
       Un paso más es el estudio del mercado, en general, de acuerdo con las posibilidades de oferta que pueda tener la propia comunidad a la que pretende servir el telecentro, y emprender actividades que satisfagan las necesidades de ese mercado: hacer un plan de negocios, partiendo desde la formación de los propios trabajadores que vayan a sostener la actividad.        <br />
              <br />
       En este caso es evidentemente más problemático obtener la colaboración de una empresa privada, la cual, por definición, busca más el beneficio inmediato (el servicio directo que le pueda dar el telecentro, según la consideración anterior). Pero los responsables del telecentro deben saber &#8220;vender&#8221; su proyecto a la empresa, buscando la forma de ofrecer a la misma un servicio indirecto, en forma de imagen, publicidad, beneficios fiscales, etc.       <br />
              <br />
       Sea como sea, la conclusión debería haber quedado clara: los telecentros tienen que ser sostenibles a largo plazo. Y, para ser sostenibles, tienen que emprender actividades de tipo económico, rentables, y, en consecuencia, proporcionar a sus beneficiarios los conocimientos suficientes para integrarse en esas actividades del propio telecentro o aprovechar esos conocimientos para emprender sus propias actividades que le permitan ganarse la vida.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=39" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (5)</title>
   <updated>2008-04-02T17:58:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=38</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-04-02T17:58:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       De las reflexiones anteriores que constituyen esta serie, el lector habrá podido ya sacar la conclusión de que la cuestión clave de los telecentros es ser útiles para la comunidad a la que pretenden servir. Adaptarse a ella antes incluso de constituirse, no adoptar, sin más, modelos y políticas que hayan tenido éxito en otros lugares. Con ello no queremos decir que cada telecentro pretenda reinventar la rueda, sino que se mire en las mejores prácticas puestas en marcha y les insufle el valor añadido de su adaptación a la situación concreta en que ha de efectuar su actividad.       <br />
              <br />
       Por eso señala el estudio que glosamos: &#8220;La utilización de los telecentros para promover modos de ganarse la vida requiere asimilar la forma en que pueden apoyar las capacidades y activos, cómo pueden abordar sus vulnerabilidades y cómo pueden trabajar e influir en el específico contexto social e institucional que conforman sus medios de subsistencia&#8221;.       <br />
              <br />
       Desde esta perspectiva, hay ejemplos de telecentros que, en ciertas regiones de Africa, se ocupan en la labor más primaria de enseñar a leer y escribir a las poblaciones de su entorno. Cabe preguntar si entonces el telecentro no es más bien una escuela, pero queda claro que sus promotores se adaptaron a la situación real de su entorno (y que verdaderamente han llegado a las comunidades más necesitadas). No se puede enseñar el manejo de los ordenadores a quien ni siquiera conoce el significado de sus teclas.       <br />
              <br />
       En esta adaptación es fundamental, como ya señalamos, contar con el personal adecuado para la labor que se pretende realizar. Porque el personal generalista del telecentro puede proporcionar determinadas enseñanzas, pero &#8220;no es realista esperar que pueda proporcionar apoyo en profundidad en todas las áreas&#8221;. Por eso es muy importante que los promotores del telecentro se planteen la colaboración con su entorno institucional y empresarial a fin de solventar la dificultad que surge en muchos de ellos, debida a la carencia de recursos y de socios que soporten los proyectos.        <br />
              <br />
       Los tipos de actividades más complejos, en el campo del emprendimiento, &#8220;particularmente cuando se trata de materias de una cierta complejidad (labores de importación y exportación, por ejemplo) se deben proporcionar en colaboración con organizaciones especializadas, como las que se dedican al comercio, a la promoción de empresas, bancos, etc.&#8221;       <br />
              <br />
       Es así como funciona, por ejemplo, una iniciativa desarrollada para las comunidades aborígenes del Norte de Canadá, el Community Access Programme of Navacut, que ayuda a los artistas de la naciente industrial artesana local a crear sitios web para la venta de sus productos a través de ellos o incluso de eBay. También ayuda a la industria turística de la zona. Incluso algunos telecentros se han especializado, con éxito, en labores de edición y producción cinematográfica. Para ello invitan a promotores de proyectos específicos que pueden aportar sus conocimientos a la comunidad.       <br />
              <br />
       A estos efectos es fundamental, también, la colaboración entre los telecentros. Naturalmente, esta colaboración es más fácil cuando varios telecentros pertenecen a una misma red, pero la colaboración no tiene por qué limitarse a ella. La creación y el intercambio de contenidos es una forma primera de colaboración. También lo es la compartición de las prácticas que han obtenido mejores resultados. A estos efectos, es importante la iniciativa que se está tratando de poner en práctica dentro de un convenio entre la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Asociación Iberoamericana de centros de investigación y empresas de telecomunicaciones (AHCIET), que han seleccionado varias áreas en las que estudiar las mejores prácticas y tratar de que sus autores las pongan a disposición de otras comunidades, bajo el paraguas financiero del proyecto.       <br />
              <br />
       Pero no toda colaboración tiene por qué centrarse en replicar en un lugar lo realizado en otro u otros. Pensamos que las actividades de los telecentros no alcanzarán su máxima potencialidad hasta que no se constituyan redes en las que cada telecentro se ocupe en una actividad que pueda complementarse con las de otros. Y, todas juntas, puedan constituir una verdadera industria a través del espacio e incluso de las fronteras. Se trata de aprovechar los beneficios de la especialización y la colaboración. Para ello &#8211;ya lo señalamos en un comentario anterior- son fundamentales la calidad profesional, el espíritu de colaboración y la confianza. Y los beneficiarios de esta colaboración ya no serían comunidades aisladas, sino colectivos más amplios de regiones y países.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=38" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (4)</title>
   <updated>2008-03-26T09:18:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=37</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-26T09:18:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       &#8220;¿Cómo pueden ayudar los telecentros a ganarse la vida a quienes viven en la pobreza?&#8221; Esta es la cuestión fundamental del Informe que glosamos en esta serie de artículos, y su razón de ser. Porque está muy bien eso de facilitar el acceso a las TICs a las personas que no tienen posibilidades y enseñarles a utilizarlas. Pero, ¿hasta que punto?        <br />
              <br />
       Muchas políticas de alfabetización digital &#8211;incluso en países desarrollados- se autojustifican poniendo a disposición de personas que no tienen los medios para ello, el acceso durante sólo unas cuantas sesiones, en las que no hay tiempo para enseñar más que los rudimentos. ¿Pero luego, qué?        <br />
              <br />
       Todos tenemos la experiencia de la insuficiencia de los primeros pasos en la tecnología y de la sensación de desamparo ante la imposibilidad de comprar los equipos necesarios o ante la realidad de toparse con las dificultades del software. Por ello, los telecentros tienen que contar con los suficientes recursos económicos y formativos para llevar a los alumnos al punto en que puedan caminar por sí mismos.       <br />
              <br />
       En el campo del hardware, se pueden asociar las campañas de formación a la instrumentación de líneas de crédito asequibles para la compra de un ordenador y de una línea de acceso. En el del software, no se debería de dar por concluida ninguna campaña sin que los alumnos sepan valerse por si mismos.        <br />
              <br />
       Pero tampoco termina ahí la función del telecentro. Antes de crearlo, se deberían plantear una serie de cuestiones relacionadas con las características de la población y del entorno a que pretende servir: ¿Qué niveles de acceso tiene la población? ¿Con qué recursos cuentan las personas a las que se pretende formar? ¿Qué niveles de formación? ¿Cuáles serían las actividades, asequibles a esta población, en las que las personas formadas pudieran ganarse la vida? ¿Qué profesorado sería el adecuado para enseñarlas? ¿Cuánto cuesta un programa así? ¿A quien se puede acudir para aportar recursos: instancias gubernamentales, organismos multilaterales, empresa privada? ¿Cuál sería el punto de rentabilidad de la experiencia?        <br />
              <br />
       No partir de estos interrogantes, y de su solución, suele llevar a las angustias de una vida en precario del telecentro y al desengaño, no solo de la población a la que pretende servir, sino, lo que es más grave del los responsables de los recursos aportados, como ya expusimos para el caso del Banco Interamericano de Desarrollo. Lo que sentimos decir, porque la mayor parte de los telecentros están promovidos y dirigidos por personas de buenísima intención y gran entusiasmo.       <br />
              <br />
       Por ello señala el tan citado informe que &#8220;Los telecentros pueden, por ejemplo, apoyar el desarrollo de capacitaciones técnicas y empresariales proveer acceso a información clave, facilitar el acceso a los servicios gubernamentales y a recursos financieros y proporcionar apoyo (y conocimientos, añadimos nosotros) para actividades de micro emprendimiento&#8221;.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=37" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (3)</title>
   <updated>2008-03-14T20:07:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=36</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-14T20:06:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       En el artículo anterior enumerábamos los 12 conceptos (denominados los 12 Cs) que deberían considerar todos los programas y políticas de TICs dirigidos a reducir la pobreza.        <br />
              <br />
       El primero era la conectividad (la posibilidad de acceso a las TICs por razones de infraestructuras y equipos disponibles,  por el coste de dicha accesibilidad y por los conocimientos necesarios para acceder y utilizarlas).        <br />
              <br />
       Y son los telecentros los que atienden en muchísimos casos este primer servicio de la conectividad. Porque los telecentros son instalaciones públicas en las que quienes no tienen recursos propios pueden acceder a los ordenadores y a las líneas de comunicación y a otras tecnologías de la información y la comunicación, principalmente a Internet, para aprender a manejarlas, recopilar información y comunicarse con otras personas.       <br />
              <br />
       Así definidos, los telecentros pueden tomar distintas formas: un centro comunitario creado expresamente para ofrecer acceso a Internet, entre otros servicios, una biblioteca pública que ofrezca cursos de formación en TICs y facilidades de conexión a la red (como en la biblioredes chilenas), cibercafés (generalmente urbanos y con servicios reducidos generalmente a la navegación por Internet y el correo electrónico, y de pago, por lo que muchos no los consideran telecentros). A menudo, los telecentros son una herramienta clave en los programas de los gobiernos para reducir la brecha digital e incrementar la cohesión social.       <br />
              <br />
       Los telecentros comenzaron a extenderse por todos los lugares en los años 90 y no han tenido, ni tienen, una vida fácil. Sus problemas principales no son sólo de financiación, sino también de tipo político, sociocultural, de adecuación de sus objetivos y finalidades a las necesidades de las comunidades a las que sirven y de capacitación de su personal directivo y docente.       <br />
              <br />
       Se trata de un sector al que no ha prestado la debida importancia aún el sector privado. Tampoco les es fácil conseguir la autofinanciación, bien porque esta no es posible, casi por definición, dentro de las comunidades a las que sirven, o bien, y este es un aspecto muy importante cara a su futuro, porque no se orientan todo lo que les fuera debido a las actividades emprendedoras. Por ello suelen requerir subsidios de las instancias oficiales, pero estos están demasiado ligados a los vaivenes socioeconómicos y políticos. Por ello se dice en el Informe que glosamos: &#8220;El apoyo financiero de los gobiernos a los telecentros no tiene que ser permanente. A largo plazo, los telecentros se supone que tienen que ser capaces de ser autosostenibles, y el sector privado debe empezar a ofrecer algunos servicios de manera asequible.&#8221; Lo que tiene que ver con otras dos de las 12 Cs: capital y cooperación.       <br />
              <br />
        El hecho es que no hay un modelo único de sostenibilidad para los telecentros. Pero el mejor es el que transcurre por la senda de proporcionar servicios de valor añadido, operando en plan de colaboración público privada para alumbrar las capacitaciones y los recursos necesarios.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=36" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (2)</title>
   <updated>2008-03-06T15:25:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=35</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-06T15:23:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       En el artículo primero de esta serie que pretendemos continuar, por su gran interés social (esencial en un blog sobre &#8220;Trabajo y empleo&#8221;), se aludía a una publicación reciente cuya referencia quedó excluida de la impresión del artículo, por uno de esos duendes que antes se decía &#8220;de la imprenta&#8221; y que ahora no sabemos donde se ocultarán, dada la intermediación en casi todo texto publicado en Internet de multitud de programas de software, cada uno con sus problemas recíprocos o genéricos de incompatibilidad. Bien, incluiremos la referencia en el texto y olvidémonos de las notas a pies de página. El documento en cuestión es: UNITED NATIONS, <span style="font-style:italic">Information Economy Report 2007-2008</span>, y el capítulo que estamos glosando es el 7: <span style="font-style:italic">Promoting livelihood through telecentres</span>.       <br />
              <br />
       Decíamos que quizás el primer inconveniente que se señala, cara a la utilización de los telecentros para mejorar la vida de quienes se encuentran en las bases de la pirámide social, es la ausencia de una fórmula reconocida y aceptada para rentabilizar el esfuerzo que realizan sus promotores: gobiernos, organismos multilaterales, ONGs, etc.        <br />
              <br />
       Esto representa un aspecto bastante negativo por cuanto, como ya poníamos de relieve en el capítulo dedicado hace unos meses a los telecentros en Iberoamérica, el Banco Interamericano de Desarrollo se estaba planteando seriamente no proseguir con la financiación de este tipo de actividades, dado que los resultados no estaban siendo los pretendidos y esperados.        <br />
              <br />
       El estudio que ahora glosamos abunda en ello y señala otros inconvenientes de que daremos cuenta, al tiempo que de los beneficios comprobados, que son los que permiten continuar con la actividad y tratar de perfeccionarla.       <br />
              <br />
       Uno de estos beneficios es el continuo descenso de todo tipo de costes relacionados con las Tecnologías de la Información y la Telecomunicación (TICs), lo que ha permitido utilizarlas de forma innovadora en muchos programas de reducción de la pobreza en todo el mundo. Programas de aplicación a la rentabilidad de las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, programas para la extensión de la educación, para la mejora de las condiciones y las prestaciones en el campo de la salud&#8230;        <br />
              <br />
       Muchísimos millones de personas se están ya beneficiando de ellos en los países en vías de desarrollo, en los que se constatan continuos descensos de los niveles de pobreza, aunque no al ritmo que todos quisiéramos. Porque, como se dice en el mencionado texto: &#8220;Hasta el momento, el impacto de las estrategias y programas basados en TICs para proporcionar oportunidades económicas a las personas que viven en la pobreza, ha sido limitado. Los intentos de proporcionar amplio acceso a las TICs, incluidos la creación de espacios (telecentros) y programas para desarrollar las capacitaciones en TICs no han sido suficientes&#8221;.       <br />
              <br />
       El mismo informe que glosamos, en su edición de 2006, ya había señalado 12 conceptos (denominados los 12 Cs, por la letra inicial común a todos ellos en inglés) que deberían considerar todos los programas y políticas de TICs dirigidos a reducir la pobreza. Son esos conceptos: conectividad (la posibilidad de acceso a las TICs por razones de infraestructuras y equipos disponibles,  por el coste de dicha accesibilidad y por los conocimientos necesarios para acceder y utilizarlas), contenido, comunidad, comercio, capacidad, cultura, cooperación, capital, contexto, continuidad, control y coherencia.       <br />
              <br />
       Nos ocuparemos de estos conceptos en capítulos sucesivos.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=35" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros y la pobreza en el mundo (1)</title>
   <updated>2008-02-18T13:06:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=34</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-18T13:05:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Cada día se pone más de manifiesto la importancia que tienen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en todos los aspectos de las sociedades modernas. Algo que, naturalmente, no tiene por qué sorprender. No se pueden cambiar las formas de relacionarse, a través de herramientas poderosísimas, sin que se modifiquen la parte (los actores directos) y el todo en que se subliman esas relaciones (la sociedad en su conjunto).        <br />
              <br />
       Y la sociedad, la economía y la cultura son aspectos fundamentales de ese todo. El mundo de las TICs es cada vez más distinto del que heredaron las generaciones que no contaban con esta explosión de la información y el conocimiento que ellas han generado: globalización, progreso, productividad, intercambios de todo tipo en tiempo real&#8230;        <br />
              <br />
       La influencia, positiva y negativa, de estas tecnologías se va expandiendo por el mundo como una mancha de aceite. No al ritmo que sería más conveniente, pero la incorporación progresiva de los países y de las capas de la población es imparable. Mientras tanto, se van produciendo desfases, conocidos como brecha digital. Y es  en el cierre de estas brechas donde están poniendo un énfasis cada vez más conscientes organismos internacionales, gobiernos, sociedad civil y empresa privada.        <br />
              <br />
       Un buen ejemplo es el programa sobre &#8220;La  colaboración público privada en el campo de las  TICs y los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas&#8221;, que en el ámbito iberoamericano vienen desarrollando la secretaría General Iberoamericana y la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (Ahciet), con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, CEPAL, Regulatel (asociación de los reguladores iberoamericanos) y otros organismos, universidades, empresas y ONGs.        <br />
              <br />
       Se han celebrado dos Encuentros al respecto y se está en el periodo de lanzamiento de un Plan 2008-2010, dirigido a cerrar las brechas sociales y económicas en Iberoamérica, con la contribución de las TICs (se puede consultar la información completa en http://www.ahciet.net).       <br />
              <br />
       En esa aplicación de las TICs al acercamiento de las sociedades más atrasadas a la Sociedad de la Información y al cierre de la brecha digital son una herramienta de primera clase los telecentros. Su creación se ha extendido a todos los países. Ya comentamos en artículos anteriores actividades relacionadas con los telecentros en Iberoamérica. Allí señalábamos una serie de prácticas excelentes, pero no ocultábamos los problemas que sufren, algunos de ellos muy graves. El principal de todos ellos es la ausencia de una fórmula que permita rentabilizar los esfuerzos para que estos beneficien directamente a las poblaciones más desfavorecidas.       <br />
              <br />
       En esto se incide en buena parte de un excelente estudio* que se acaba de publicar y que iremos glosando en sucesivos artículos, con el convencimiento de que una fórmula adecuada para los telecentros puede hacer una inmensa labor en el cierra de la brecha digital de los países menos favorecidos e incorporar a sus poblaciones a los beneficios de la sociedad de la información.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=34" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La Dirección a distancia (1)</title>
   <updated>2008-01-28T09:06:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=33</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-01-28T09:05:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       La dirección de los teletrabajadores es una cuestión absolutamente clave para el éxito del teletrabajo. Así lo señalamos en una serie de varios artículos que dedicamos anteriormente al tema, centrados en el director de la experiencia de teletrabajo en la empresa.        <br />
              <br />
       También dedicamos otro al liderazgo en el teletrabajo. Como ocurre en otros aspectos de la modalidad laboral a que nos referimos, aquellos comentarios se hacían eco de la experiencia primera en una modalidad en la que, por su juventud, aún no existían todos los datos que han ido surgiendo con posterioridad, a medida que se extendía la práctica del Teletrabajo.        <br />
              <br />
       Pero ahora se va contando ya con una serie de estudios, libros, cursos y congresos. Entre estos últimos resulta interesante el Congreso celebrado en California el 17 de noviembre de 2007, &#8220;Managing Virtual Distance Conference&#8221;.        <br />
              <br />
       Entre los libros, sigue siendo enormemente válido el publicado ya hace unos años por Kimball Fisher y Mareen Duncan Fisher, titulado The Distance Manager, A Hands-on Guide to Managing Off-Site Employees and Virtual Teams. A esto se añaden los cursos y experiencias de distintas escuelas de negocios y organismos (ver, por ejemplo, http://www.serviceleader.org/new/virtual/index.php).       <br />
              <br />
       Lo primero que se puede colegir de estos estudios es la confirmación de algunas de las afirmaciones que hacíamos en los artículos citados: La necesidad de dirigir por objetivos y resultados, la necesidad de establecer objetivos claros y mensurables, la claridad de las instrucciones, la necesidad de seleccionar específicamente a las personas que puedan teletrabajar y de asignar a cada persona las tareas que esté capacitada para desempeñar (la persona adecuada en el puesto adecuado), la necesidad de confiar absolutamente en las personas con las que trabajamos a distancia (a más flexibilidad, mayor necesidad de confianza, puede ser el principio general a este respecto), hacer que todo el mundo participe de la información, en lugar de dirigir la información solamente a la persona concernida. Esto incluye también la compartición horizontal de la información: cada cliente es cliente de todos, en la práctica.        <br />
              <br />
       Dicho esto, en otros aspectos se constata que la práctica de la dirección a distancia ha tenido que ir adaptándose a una serie de cambios surgidos durante la experiencia. Así, al principio del teletrabajo, este se llevaba a cabo en unos niveles determinados de la empresa, generalmente en puestos más altos, mientras que en la actualidad se teletrabaja en casi todos los niveles.        <br />
              <br />
       Y en lo que se refiere al teletrabajo que se realiza en países distintos al de la empresa matriz, era reducido el número de países en los que se realizaba la práctica, siendo así que hoy se ha universalizado. Todo ello ha dado lugar, repetimos, a una serie de cambios de los que trataremos de ocuparnos en sucesivos artículos.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=33" />
  </entry>
  <entry>
   <title>En torno a las ventajas del teletrabajo para las empresas</title>
   <updated>2007-12-30T09:19:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=32</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-12-30T09:18:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       La creciente práctica del teletrabajo por parte de las empresas está poniendo de relieve cada vez con más claridad la influencia positiva de su implantación en las mismas.        <br />
              <br />
       En primer lugar, queda demostrado que la implantación del teletrabajo obliga a la empresa a plantear un esquema organizativo previo, basado en la innovación de las estructuras y prácticas, de acuerdo a los últimos avances en el management, y en la introducción de las nuevas tecnologías como centro sobre el que ha de girar toda la actividad. Esto origina una auténtica revolución de la cultura tecnológica de la empresa por cuento se incrementa la inversión en tecnologías, la formación de los empleados y  la adaptación de sistemas y procesos.       <br />
              <br />
       En segundo lugar, se constata que la introducción del teletrabajo incrementa la flexibilidad, tanto interna como externa, incentiva una mayor participación de los empleados en el diseño y la planificación de las tareas y acarrea un mayor control por parte de estos del proceso y de las repercusiones de su actividad en la organización, lo que origina mayores ventajas en resultados y procedimientos, en el funcionamiento interno, en las relaciones con clientes y proveedores.        <br />
              <br />
       Todo ello tiene como consecuencia los ya constatados incrementos de la productividad que se anunciaban en todos los estudios primeros sobre el teletrabajo y una mejora de la posición competitiva.       <br />
              <br />
       Pero lo más importante es que estas prácticas en las grandes empresas y esta cultura han dado lugar a una actividad de externalización, creciente con la globalización, de la que se benefician cadenas de empresas pequeñas y medianas, cada vez más estructuradas en redes con el fin de alcanzar las dimensiones mínimas que les permitan atender al mercado de trabajo externalizado.        <br />
              <br />
       Y de nuevo hemos de insistir sobre la necesidad de adoptar esta cultura de actividad en red. Una red flexible, a su vez, que permite colaboraciones puntuales y temporales, pero que va tejiendo un tejido más perdurable día a día.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=32" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El teletrabajo y las nuevas tendencias del mercado de trabajo</title>
   <updated>2007-12-16T18:40:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=31</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-12-16T18:40:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       He de confesar que me han asaltado las dudas al escribir el título de este comentario. La cuestión reside en la palabra nuevo, hasta el punto de que quizás debiera de haberla escrito entre comillas. Porque cuando se consultan ciertos observatorios laborales y se leen determinados estudios que se ocupan de estas tendencias, reparamos en que la mayor parte de las que se refieren a las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y sus consecuencias &#8211;entre ellas, el teletrabajo- se repara en que se remontan a hace al menos un par de decenas de años y que las hemos venido anunciando.       <br />
              <br />
       ¿O es quizás nuevo señalar que &#8220;Los trabajadores del conocimiento representan ya 8 de cada 10 nuevos empleos&#8221;, según OCDE, o que &#8220;La navegación por el ciberespacio no sólo será una materia obligatoria en las escuelas, sino también una de las fuentes de trabajo más expansivas de las próximas décadas&#8221;, o que &#8221;Los telecomunicólogos dominarán la telemática, entendida como la interconexión masiva de ordenadores y sistemas electrónicos a través de redes de telecomunicaciones&#8221;, o que&#8230;? Las afirmaciones anteriores, con las que estamos en completo acuerdo, pertenecen al por otra parte excelente Observatorio laboral mexicano.       <br />
              <br />
       ¿Qué queremos decir con ello? Que las tendencias se confirman, pero que estos hechos sólo constituyen la base sobre la que edificar una actividad productiva en el campo de las aplicaciones (la principal de las cuales es para nosotros, de nuevo, el teletrabajo). Esa edificación ha de basarse en el estudio detenido de la actividad a emprender, la realización de un mínimo plan de negocio, la búsqueda de la productividad, que no se consigue sólo con capacitación, sino con una sólida mentalización, disciplina y una seria organización. Hay que estar atentos a los yacimientos de ocupación, tanto a nivel nacional como internacional. Y hay que tener capacidad para la colaboración en red.       <br />
              <br />
       Abundando más en las mencionadas tendencias, ciertos estudios airean que no se confirma en los Estados Unidos el crecimiento pronosticado de que los trabajadores autónomos superen al de los contratados en empresas. Pero es precisamente porque más que trabajadores autónomos, lo que surgen son creadores de empresas, que ocupan después a otros trabajadores. Lo que viene a confirmar la importancia del emprendimiento, sobre lo que venimos insistiendo en comentarios anteriores.       <br />
              <br />
       En definitiva, la lucha por los mercados no se aborda tanto desde el punto de vista del trabajador (teletrabajador, en nuestro caso) aislado, sino desde el de la agrupación de esfuerzos, la colaboración y el trabajo en red.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=31" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Las redes sociales y el teletrabajo</title>
   <updated>2007-11-30T18:51:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=30</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-11-30T18:48:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Las redes sociales alcanzan cada vez más pujanza. Su valor crece en todos los campos.       <br />
       Todo ello tiene un gran bagaje teórico detrás, como las teorías sobre el mundo pequeño, de Duncan J. Watts y Steve Strogatz, propiedad de aquellas redes en las que, &#8220;a pesar de existir un numero de nodos, es posible encontrar sendas cortas que conecten dos nodos cualesquiera&#8221;, o la de los seis grados de separación, del escritor húngaro Frigyes Karinthy, &#8220;la teoría de que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios&#8221;.        <br />
              <br />
       Hoy, lo que se llama la nueva generación de las redes sociales es un fenómeno mundial en auge. Su popularización llega al punto en que se ha llegado a decir que, por lo mismo, son cada vez menos redes y menos sociales. Pero el hecho es que pueden acabar en la aparición de algún tipo de estructura social. De hecho, el papel de la red social pasa a un segundo plano y es solo una característica muy relevante de determinados servicios. Algunos de estos servicios tienen como foco principal precisamente la creación y mantenimiento de una estructura social.       <br />
              <br />
       <b>Informática social</b>       <br />
              <br />
       Al mismo tiempo, la web 2.0 reinventa la manera en que la información circula por la red, dando lugar a la que se denomina informática social. Un cerebro social compartido que permite poner en común conocimientos y negocios. Internet se transforma cada vez más de ser un archivo de datos a cumplir la función real de red para la que fue creada, lo que  potencia enormemente su uso creativo. Entre sus atributos están la instantaneidad y la coordinación sin jerarquización. Se empieza a hacer realidad lo que nosotros llamamos sociedad multifocal en los años 80 y 90*.       <br />
              <br />
       El teletrabajador tiene que aprender a moverse en este nuevo contexto social, porque estas redes potencian extraordinariamente el papel de toda la información. Es más, si hay una actividad que más pueda aprovecharse de las redes sociales es la del teletrabajo. En particular la del teletrabajo emprendedor, la del telemprendedor.       <br />
              <br />
       Pero el concepto que pretendemos resaltar aquí es el de la telempresa, y sobre todo, el de la telempresa transnacional, donde cada nodo, repartido entre distintas naciones, puede captar, o compartir, una parte del mercado en un sector, una industria, un idioma o cualquier otro rubro relevante. Hablamos de una telempresa en forma matricial en la que los distintos nodos pueden repartirse las tareas y, todos juntos, constituir un potencial que no sería posible por separado. Un nodo lleva las cuestiones económicas: precios, facturación, contabilidad, cobros. Otro núcleo puede coordinar las cuestiones de marketing.        <br />
              <br />
       Otro, las jurídicas: contratos de todo tipo, con clientes, proveedores, teletrabajadores, sin olvidar que estamos hablando de prácticas a nivel multinacional, con lo que ello implica de derecho comparado. O bien, pueden darse todas estas funciones en varios nodos, o en todos, siempre que exista la adecuada coordinación y se pueda mostrar a los clientes una unidad de actuaciones, normas, criterios y comportamientos.       <br />
              <br />
       Los requisitos fundamentales son la creatividad, el perfecto conocimiento de las materias de que se ocupa cada nodo, y cada especialista dentro de él, los conocimientos técnicos para considerar a la red como el medio propio de cada uno y, quizás el más importante, la fiabilidad para poder actuar todas las cosas en común. No hay otro modo mejor de que la telempresa aproveche toda la experiencia de la organización de los grupos sociales a través de Internet, aportada por los nuevos conceptos y la tecnología.        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=30" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El teletrabajador y sus circunstancias</title>
   <updated>2007-11-16T19:56:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=29</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-11-16T19:55:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       El paciente lector de estas humildes consideraciones y comentarios sobre el teletrabajo habrá reparado en que, de un tiempo a esta parte, como diría un clásico, la continuidad de los mismos ha sufrido avatares que no pueden deberse más que a los experimentados por quien los escribe.        <br />
              <br />
       Es de todos conocido el famoso aserto de nuestro filósofo Ortega y Gasset: &#8220;yo soy yo y mis circunstancias&#8221;, pilar fundamental en lo más preciso de su obra. Y, como todo hasta aquí viene girando en torno al teletrabajo y los teletrabajadores, no es posible dejar de plantear la cuestión de si el teletrabajador puede permitirse andar a cuestas con sus &#8220;circunstancias&#8221;.        <br />
              <br />
       Claro que no hay un teletrabajador de especie única. Los hay que están en nómina en una empresa, los que, sin estar en nómina, trabajan para una empresa fija, los que están asignados a un proyecto, los que pasan de unos a otros, los que trabajan con la máxima independencia y son perfectos dueños de su tiempo, etc. Cada uno tiene sus &#8220;circunstancias&#8221;&#8230; pero unos se las pueden permitir y otros no. Sencillamente.       <br />
              <br />
       Nadie dijo que el teletrabajo fuera un paraíso laboral ni el teletrabajador un habitante de ese paraíso. Las ventajas del teletrabajo, que las hay, y muchas, no llegan a tanto. Todo ello no sirve más que para reparar en que, primero, el teletrabajo es trabajo y, como tal, tiene unas exigencias de contenido, calidad y calendario.        <br />
              <br />
       Y, en segundo lugar, que las exigencias de los distintos tipos de teletrabajo son muy distintas. Las mayores son las que recaen sobre el teletrabajador plenamente autónomo, porque no le permiten contar entre sus &#8220;circunstancias&#8221; con aquellas que le impidan distraer ni uno solo de los esfuerzos obligados. Pero esto es consustancial con todo autónomo, teletrabaje o no.       <br />
              <br />
       El corolario de todo ello es que no debemos mitificar el teletrabajo, en el sentido de considerarlo una categoría laboral aparte. El teletrabajador es un trabajador más y, como tal, participa de ventajas e inconvenientes. Y que, entre las cualidades para decidir si alguien puede teletrabajar, o no, hay que indagar cuidadosamente todas las &#8220;circunstancias&#8221; del mismo: personalidad, capacidad de adaptación y emprendimiento autónomo, situación familiar&#8230; El teletrabajador es, en definitiva, un trabajador y &#8220;sus circunstancias&#8221;.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=29" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Telecentros e inclusión social: encuentro latinoamericano 2007</title>
   <updated>2007-10-06T12:36:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=28</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-10-06T12:30:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       En el artículo anterior nos ocupamos del Seminario sobre Telecentros e Inclusión social celebrado en Santiago de Chile, el 10 y 11 de septiembre de este año. Una vez examinadas sus exposiciones y debates podemos concluir:       <br />
              <br />
       El fenómeno de los telecentros ha adquirido mucha pujanza en Ibaroamérica desde hace unos diez años. Sus impulsores son, fundamentalmente, los gobiernos, que los han considerado como una iniciativa importante dentro de las políticas de agenda digital que vienen adoptando. Las ONGs son también muy activas en la promoción de telecentros y han puesto en marcha una cantidad muy considerable de ellos. También las empresas, como Telefónica, han promovido y promueven telecentros en la región.       <br />
              <br />
       Esta proliferación ha tenido unos efectos muy importantes en el campo de la alfabetización digital, aunque a niveles muy incipientes. Es decir, se ha &#8220;enseñado&#8221; a muchas personas lo que es una computadora y parte de las potencialidades que ofrece su utilización, pero la escasa duración de la mayor parte de los cursos y la falta de continuidad restan notablemente productividad a estos esfuerzos de alfabetización.       <br />
              <br />
       Esto ejerce más influencia por cuanto que ha proyectado una imagen distorsionada de los telecentros. El telecentro no puede limitarse a alfabetizar, pues eso le convierte en una instancia más de enseñanza, aunque sea especializada. Esta confusión de objetivos es un hecho importante en la región.       <br />
              <br />
       Como otra consecuencia más, la actividad única de afabetización que ejercen una parte muy considerable de los telecentros de la región les lleva a equiparar el origen de sus fuentes de financiación con el resto de las actividades de enseñanza de los estados, lo que, por una parte, les convierte en competidores incómodos de los centros educativos consolidados y, de otra, les hace olvidarse de fuentes de financiación alternativas, lo que hace que la vida de muchísimos de estos telecentros sea muy precaria.       <br />
              <br />
       <b>Financiación y autofinanciación</b>       <br />
              <br />
       En el Seminario se expresaron multitud de preocupaciones sobre las fuentes de financiación pero, desafortunadamente, no se expresó prácticamente ni una sola idea sobre la autofinanciación a través del emprendimiento. Sin embargo, consideramos que el auténtico telecentro es el que surge como un emprendimiento que pretende servir a una comunidad mediante la rentabilidad de sus actividades. Puede necesitar alguna subvención al comienzo y ello justifica, además, que devuelva parte de esa contribución en forma de formación de la población de su entorno. Pero la sostenibilidad no puede depender perennemente de las subvenciones. Y esa idea, repetimos, no se manifestó ni una sola vez.       <br />
              <br />
       Esta es la causa de que se esté constatando, según los asistentes, un descenso notable de los fondos dedicados a la creación y mantenimiento de telecentros, tanto por parte de los gobiernos como por la de los organismos multilaterales. El representante del Banco Interamericano de Desarrollo expresó concretamente que la institución se había replanteado esta línea de trabajo porque los telecentros no habían satisfecho las expectativas con que se financiaron.       <br />
              <br />
       Otro problema es la falta de preparación de los promotores y personas a cargo de los telecentros, lo que viene motivado también porque la escasez de recursos no permite la contratación de buenos profesionales, y suelen estar en manos de voluntarios que realizan una labor tan meritoria como escasamente productiva.       <br />
              <br />
       La falta de conectividad, sus deficiencias o su coste ocuparon también un lugar destacado en los debates, con manifestaciones tremendamente críticas, en ocasiones. Fue interesante observar cómo, para los representantes de los telecentros, las culpables son siempre las operadoras, sin que nadie se plantease que muchos gobiernos disponen de fondos cuantiosos debidos al sector y que no se invierten en reparar estas deficiencias..       <br />
              <br />
       En resumen, los telecentros en Iberoamérica parecen estar en un punto de inflexión: Las subvenciones públicas o semipúblicas decaen y no se vislumbra que exista cultura, mentalidad, preparación ni disposición a adoptar posturas de emprendimiento y riesgo que permita a los telecentros funcionar como lo hacen los de Europa y Asia.       <br />
              <br />
       Hay mucho entusiasmo, trabajo y en ocasiones casi hasta heroísmo, pero es absolutamente necesario encauzarlos hacia la búsqueda de la rentabilidad.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=28" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La quincena iberoamericana del teletrabajo</title>
   <updated>2007-09-28T19:10:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=27</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-09-28T19:09:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Como comentamos en anteriores artículos, este mes de septiembre se han desarrollado en Iberoamérica diversas actividades relacionadas con el teletrabajo, en las que tuvimos la oportunidad de participar por amable invitación de sus organizadores.        <br />
              <br />
       En primer lugar, días 9 y 10, se celebró en Santiago de Chile, en la sede de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), organismo de la ONU, el evento &#8220;Telecentros e inclusión social. Encuentro latinoamericano 2007&#8221;. La convocatoria fue un éxito, puesto que asistieron 250 personas, 150 de ellas en representación de otros tantos telecentros.       <br />
              <br />
       El Encuentro pretendía la puesta en común de las experiencias de los promotores de telecentros en toda la región, analizando los factores críticos para el éxito, los modelos de sostenibilidad, los problemas a los que se enfrentan, y otros. Se consideró la incidencia de los servicios de segunda generación y trató de avistarse cuales serían los nuevos desarrollos y alcances. Se realizaron también cuatro talleres sobre los factores críticos para el éxito, que contaron con una participación nutrida y motivada por parte de quienes viven el día a día de los telecentros en la región.       <br />
              <br />
       Todas las disertaciones y debates serán reunidos en un libro que se publicará dentro de la colección de Fundación Telefónica. En un próximo artículo expondremos nuestras reflexiones sobre el evento.       <br />
              <br />
       <b>Segundo congreso</b>       <br />
              <br />
       El posterior acontecimiento fue el &#8220;Segundo Congreso Iberoamericano de Teletrabajo: Yacimiento global de trabajo sin fronteras&#8221;, y se celebró en la sede del Ministerio de Trabajo de Argentina, en Buenos Aires. Estuvo organizado por USUARIA (Asociación Argentina de Usuarios de la Informáticas y las Comunicaciones), la Comisión de Teletrabajo, TIC-USUARIA y la Asociación Argentina de Teletrabajo..        <br />
              <br />
       El Congreso contó con paneles de distintas temáticas que se relacionan con el teletrabajo, como su situación actual en la región, las nuevas tecnologías que pueden aplicarse, distintas experiencias por parte de teletrabajadores, presentación de proyectos y un panorama sobre las posibles acciones que puede realizar el gobierno para promoverlo.       <br />
              <br />
       La apertura estuvo a cargo del ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad social de Argentina, quien señaló "Siempre nos propusimos que el Ministerio de Trabajo fuese un ámbito para el debate, y un lugar abierto donde pudiéramos discutir los temas que hoy nos angustian, pero también los temas del futuro".       <br />
              <br />
       A continuación tuve el honor de dirigirme a los congresistas para hablar de &#8220;Las redes de teletrabajo en América Latina&#8221;. Tras comentar la situación de Latinoamérica en el campo de la sociedad de la información, abogué por la construcción de una Red de teleemprendedores de toda la Región que, aprovechando las ventajas de un idioma y una cultura común, puedan acceder al enorme mercado de trabajo transfronterizo que existe a escala mundial. Esa red de teletrabajadores, unida a otras redes constituidas por otros tipos de profesionales, deben ser el germen de integración, de abajo hacia arriba, que tanto necesita la Región. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=27" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Los telecentros en Iberoamérica</title>
   <updated>2007-09-07T18:53:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=26</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-09-07T18:51:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Esta semana de reanudación de mis comunicaciones y reflexiones en este blog de Tendencias 21 va a estar dedicada principalmente a la preparación para el Congreso sobre Telecentros en América Latina que va a tener lugar en la sede de la CEPAL, en Santiago de Chile, los días 10 y 11 próximos.        <br />
              <br />
       Un gran acontecimiento por cuanto en el se van a presentar multitud de mejores prácticas, junto a enjundiosas consideraciones y reflexiones sobre el fenómeno en la región. Y, sobre todo, el tema crucial en este tipo de actividades: la sostenibilidad de los telecentros.       <br />
              <br />
       Porque tanto la iniciativa pública como la iniciativa privada emprenden actividades movidas por las mejores de las intenciones, pero no son muchos los emprendimientos que llegan a buen puerto, que no es otro que la continuidad debida a la generación de recursos con los que afrontar las actividades una vez se agotan las provisiones.       <br />
              <br />
       La cuestión es muy importante porque en Iberoamérica, donde es notable la brecha digital (la distancia que hay entre los grupos de población que pueden acceder a las tecnologías telemáticas y los que no), los cibercafés y los telecentros desempeñan una misión fundamental. Los telecentros, al permitir la alfabetización digital de los grupos más alejados de esas posibilidades, constituyen, en palabras del informe Digiworld América Latina 2007 (Ariel/Enter/Fundación Telefónica 2007) &#8220;una de las estrategias para lograr este objetivo, puesto que resultan, siendo un modelo de acceso compartido, uno de los modos más eficientes de extender el acceso y el uso de las TICs&#8221;.       <br />
              <br />
       Y, decimos nosotros, un auténtico vivero de teletrabajadores en potencia, si se sabe implantar entre sus usuarios la conciencia de las posibilidades de creación de empleo que ofrece el teletrabajo.       <br />
              <br />
       Como vamos a tener la oportunidad de participar en el Congreso mencionado y, a continuación, en el II Congreso Iberoamericano de Teletrabajo que se celebrará la semana siguiente en Buenos Aires, trataremos de aportar lo más importante de sus deliberaciones y conclusiones.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=26" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Vacaciones</title>
   <updated>2007-08-06T18:06:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=25</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2007-08-06T18:05:00+01:00</published>
   <author><name>Francisco Ortiz Chaparro</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[

Con motivo de las vacaciones de verano, la actualización de contenidos de este blog queda interrumpida hasta finales de agosto.    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/trabajo/index.php?action=article&amp;numero=25" />
  </entry>
</feed>
