Recomendar este blog Notificar al moderador




Blog sobre urbanismo y arquitectura de Tendencias21

Editado por
Guadalupe García Catalán
Eduardo Martínez de la Fe
Guadalupe García Catalán obtuvo el título de Arquitecto en 1982 en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. A lo largo de más de veinticinco años de ejercicio profesional, ha compaginado éste con otras actividades.
En 1994 obtuvo la Suficiencia Investigadora en Geografía en la Facultad de Historia de la Universidad de Salamanca, sin llegar a redactar la Tesis Doctoral.
Le fueron otorgados tres premios y un accésit en sendos concursos sobre Diseño Urbano en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
Trabajó varios años como Secretaria Técnica del Colegio de Arquitectos, primero en Salamanca, después en Las Palmas de Gran Canaria y por último en Segovia. También fue vocal por Salamanca en el Colegio de Arquitectos (COAL).
Fue miembro de la Junta Directiva por Madrid de la ONG “ASF-E” (Arquitectos Sin Fronteras), así como coordinadora de esa revista durante los años 2000 a 2002.
En la última década ha compaginado la experiencia como docente en Urbanismo en la Universidad SEK de Segovia (hoy IE, Instituto de Empresa) con las tareas de arquitecto municipal en varios ayuntamientos de Castilla y León.







Comparte contenidos
RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile

El recinto es un poco museo-espectáculo pues la propia arquitectura en sí misma, es lo más interesante, aunque después de verlo también debo añadir que tiene algunas piezas muy buenas como el cuadro de “Mujer planchando” de la época azul de Picasso, alguna bailarina de Degas y Cézannes varios, todos procedentes de una donación particular.


Museo Guggenheim N.Y.
La otra vez que fui a Nueva York me quedé con alguna espinita clavada, la más grande fue no poder entrar al Museo Guggenheim por encontrarse cerrado por obras. De forma que la última vez dirigí mis pasos con mucha decisión: Central Park y “El Guggen”.
http://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Lloyd_Wright
Cumplir sueños es, en verdad, un placer muy especial, fui consciente de ello todo el tiempo que duró la cola, cerca de una hora, pues por muy pocas cosas en la vida estoy yo dispuesta a hacer eso.

El espacio del Museo se organiza en torno a un gran vestíbulo iluminado por una cúpula cenital. De un punto céntrico nace una rampa con muy poca pendiente que va recorriendo todo el perímetro del hall y dando acceso a las distintas salas de exposiciones que se organizan de espaldas a ese núcleo central. Se puede subir en ascensor e ir bajando, pero también ir ascendiendo poquito a poco pues no es largo ni costoso. Por esta rampa dialogaba Diane Keaton con el amigo Woody en la película “Annie Hall”. El cuerpo rectangular que se aprecia desde el exterior es una de las salas y una cafetería.
El museo es relativamente pequeño, sobre todo si se compara con el MOMA (Museum Of Modern Art) que es un monstruo.
Éste se puede ver en su totalidad en un día, incluso en una mañana si no te detienes mucho tiempo en cada cosa que ves, aunque a mí me gusta pararme, sentarme y disfrutar de lo que me llama la atención, aunque no vea todo.
Guadalupe García Catalán
Martes, 19 de Octubre 2010





Francisco Javier Sáenz de Oíza (arquitecto, 1918-2000), excelente profesional conocido por sus polémicas obras madrileñas como TORRES BLANCAS, la torre del BBVA del Paseo de La Castellana y el edficio de la M-30 "POZO DEL HUEVO", entre otros muchos, fue mi MAESTRO.
Desde aquí, mi más sincero homenaje. Nunca se olvida a un buen Maestro.


El único, junto con Mariano Bayón, a quienes yo les debo ser lo que soy, saber lo que sé -poco o mucho- de este oficio cuya práctica me resulta cada día más dura.

Era por el año 1980 y en uno de mis bajonazos vocacionales decidí arriesgarme y elegir su Taller de Proyectos. Era poco menos que imposible entrar, pues había mucha más demanda que oferta de plazas, pero me arriesgué y me salió bien; quiero decir que fui finalmente admitida.

Oíza era un hombre de una vocación absolutamente contagiosa, con una cabeza privilegiada, divertido (siempre pensé que ser divertido no es algo frívolo sino un plus), sencillo, caprichoso, caótico, genial. Recuerdo que un día sacó de una caja de zapatos los que se acababa de comprar (“para la boda de mi hija”, dijo) y se puso a elucubrar sobre los zapatos, sus treinta pupilos alrededor riendo a carcajadas…
Otro día nos contó la razón por la que las puertas de los aseos deben abrir siempre hacia afuera, otro de la claustrofobia en los ascensores, otro de las salas que han de habilitar en las Cortes para las personas que ejercen de taquígrafos, otro de cómo la luz se tamiza a través del conjunto de persianas en Torres Blancas…¡Cuánto aprendíamos con él!

No te cuides en exceso del ropaje,
de escultor, no de sastre, es tu tarea,
no te olvides de que nunca más hermosa
que desnuda está la idea.


( De “Credo Poético”, Unamuno).

¿Los grandes arquitectos fueron también poetas?
¿Era Oíza un poeta?
No sé… era, desde luego, un enamorado de la vida.

Desde aquí, mi más sincero homenaje. Nunca se olvida a un buen Maestro.

http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Javier_S%C3%A1enz_de_Oiza

Artículo de Francisco Alonso en la Revista ARQUITECTURA COAM, nº 355, 1T-2009.

http://palomatorrijos.blogspot.com/2009/11/torres-blancas-madrid.html

http://www.soloarquitectura.com/arquitectos/francisco_javier_saenz_de_oiza.html
Guadalupe García Catalán
Sábado, 16 de Octubre 2010





El Central Park mide unos 4 km de norte a sur y casi uno de ancho. El contorno es un rectángulo: tan reticular como las calles que lo rodean. Su disposición es sin embargo bastante orgánica, caminos serpenteantes que conectan varios lagos, zonas muy variadas con muchos usos y jardines de varios estilos...


Los carruajes que hacen de guías turísticos explican la parte económica y de cotilleo (los artistas más cotizados de la nueva factoría USA-Film se jactan de vivir en una casa con vistas al Central Park).

Lo que más me impactó fue el contraste de los rascacielos como telón de fondo de los grandes espacios verdes, que es realmente hermoso; la diversidad de gente y sus actividades (patinando, pedaleando, caminando –con perro o sin él-…), las ardillas que se dejan ver desde los caminos, las praderas, los colores…

En torno al parque se encuentran muchos edificios de importante contenido cultural, como el MOMA (de los más prestigiosos museos de arte moderno en el mundo), el Museo de Historia Natural, el Guggenheim (próxima entrada dedicada al mismo) y varios más.

Los newyorkinos están muy orgullosos de su parque y financian su mantenimiento. Algunos, hacen poner su nombre en algún punto significativo. Creo que lo del cartelito con el nombre del promotor del banco (de sentarse) debió nacer allí.

Por útlimo, para los cinéfilos: Woody Allen rodó aquí, en Central Park, muchas escenas de la película "Desmontando a Harry" (1997), que es bastante auto-biografía.
Guadalupe García Catalán
Sábado, 9 de Octubre 2010





A mí me fascinó la primera vez que fui, allá por el año 1990, sencillamente me fascinó. Fui por acompañar a un grupo de colegas, y era escéptica total. Lo primero que me arrebató fue la escala. Todo en Manhattan es a lo bestia: las alturas de los edificios, el gentío, las luces, las longitudes de las calles…


La imagen que tenemos en la cabeza como “Nueva York” es en realidad la isla de Manhattan, como ya escribí en la entrada de hace unos días.

Su silueta, la Sky-Line tantas veces vista, sigue resultando espectacular. Los famosos puentes, también. Sí, esa es la palabra adecuada: espectacular.

Los planos no dan una idea, pero recorrer Manhattan de Norte a Sur a pie puede costar casi un día entero, y atravesarla de Levante a Poniente mínimo una hora. La isla mide unos 15 Kilómetros de largo por 3 de ancho.

Otra cuestión que sorprende es la linealidad de su trazado: las calles se organizan en una trama reticular cuyo eje principal (Norte-Sur) es la 5ª Avenida; así denominan las Avenidas: 1ª, 2ª … hasta la 10ª. Lo mismo sucede con las vías Oeste y Este, que toman el nombre de Calle con los números cardinales: 1, 2… 41, 41 St… y así hasta la Calle Noventaytantos. Se añade a las calles el Easth o West para indicar si quedan en el lado Este de la 5ª Avenida, o al Oeste. En suma, resulta sumamente práctico pues es muy fácil orientarse, pese al tamaño gigantesco de todo. Una sola excepción a esta ortogonalidad: la Calle Broadway, famosa por los teatros y musicales, que nace en el Downtown (sur de Manhattan) y cruza la Midtown diagonalmente hasta la Uppertown; he leído que era un antiguo camino indio aborigen que respetaron.

Podría parecer que Manhattan carece de encanto pero no es así, uno queda rápidamente atrapado por los gentíos, por las luces nocturnas, por los rascacielos compitiendo por “rascar el cielo”, por su gran oferta cultural y comercial, y por su parque central, que gravita como un pulmón en medio de esa inmensa nube edificada.
Otra cosa de las que más me impresionó en 1990 fue las desaparecidas “Twin Towers”. Me tumbé en un banco de la plaza contigua y se veían oscilar… ¡impresionante! Desde arriba, coches y personas se percibían como si de una maqueta se tratase.

CONTINUARÁ LA SERIE SOBRE NEW YORK...
Guadalupe García Catalán
Martes, 5 de Octubre 2010