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Blog de Tendencias21 sobre Poéticas, Lecturas y Propuestas Culturales


ENTREVISTA Al POETA CANARIO CARLOS BRUNO CASTAÑEDA


Domingo, 5 de Enero 2014| Leído 3509 veces | 1 Comentario(s)

Inicio serie de mini entrevistas a poetas con publicaciones en los últimos 3 años. El canario Carlos Bruno Muntané es poeta y matemático, residente en Santa Cruz de Tenerife. Activo animador cultural.


ENTREVISTA Al POETA CANARIO CARLOS BRUNO CASTAÑEDA

1/

¿Cuál es el punto de partida de tu escritura actual?

 

El punto de partida de mi escritura es mantenerme con vida. Básicamente el mismo que cuando comencé a escribir. La poesía se convirtió pronto en una necesidad vivencial a la que en menor o mayor medida debo dar salida. (Me-Nos) Permite leer el mundo, aunque con ello no acabe comprenderlo, evidenciar (me-nos) problemas cotidianos, aunque no resolverlos y aportar (me-nos) nuevas perspectivas de conciencia y entendimiento, que, por cierto, no parecen ser especialmente útiles para nadie.

 

Reconozco que mantengo cierta prevención respecto a lo que es la literatura terapéutica. Aquella indicada para tratar problemas psicológicos. Entiendo que la literatura aporta alternativas a la farmacología y que de ello derivan resultados satisfactorios (e incluso relevantes) a la historia de la literatura. Pero que quieren que les diga, hasta que no se realicen investigaciones con doble ciego que confirme la eficacia del remedio, no me dejaría llevar por el entusiasmo.

 

¿Qué cuestión o cuestiones indaga, provocaron su consumación en poemario?

 

No tengo un genérico para consumar un poemario. Suelo mantener activos varios trabajos poéticos en paralelo. Si los tomo en conjunto observo una propuesta a la injerencia de elementos o ámbitos diversos con y para provocar conflictos creativos. De manera distinta en cada una de ellas planteo distintas líneas de trabajo. Desde el ¿regreso o mantenimiento? a mis clásicos poéticos (explorando referentes en el surrealismo), a obra de carácter más experimental (investigando posibilidades formales en estructuras geométricas hablando de situaciones de injusticia social), pasando por algún trabajo de introspectivo (como un estudio del miedo).

 

Me gustaría mencionar que el trabajo colectivo realizado con “Ruido o luz” supuso un éxito creativo personal. Conseguir ese nivel de identificación y condominio sobre una obra es complicado. A pesar de ello o por eso mismo, sigo planteándome este tipo de obra. Por supuesto, con mis cómplices habituales, Ernesto Suárez y Daniel Bellón, nos retamos a nuevas experiencias colectivas creativas, de los que tarde o temprano obtendremos alguna consumación. También en la actualidad mantengo avenencias con otros creadores de la narrativa o la plástica.

 

¿Contra qué escribes?

 

Escribo contra la muerte y el dolor. La muerte y el dolor biológicos son conceptos muy respetables que pueden ser analizados científicamente, racionalizados y asumidos.

 

Pero hay otra muerte más conceptual, aquella que no permite la vida, que impide el nacimiento, el crecimiento, la reproducción e impide, al fin y paradójicamente, también la muerte.

 

¡Ah! Y el dolor. El que requiere de la vida para sufrirla, encajonarla, recortarla, adormecerla, torturarla hasta que acabes  temiéndola, negándola y prefiriendo morir.

 

 


ENTREVISTA Al POETA CANARIO CARLOS BRUNO CASTAÑEDA

2/

¿Cómo se entiende que la poesía que escribes pudiera encajar en los procesos sociopolíticos de la actualidad?

 

Creo que no es posible hacer poesía sin encaje en los procesos sociopolíticos e históricos. Siempre se manifiestan en la poesía las tensiones sociales y la lucha de clases, las esclavitudes y las emancipaciones de su entorno, las riquezas y penurias económicas del entorno de la sociedad del autor. Incluso en aquellos textos que pretenden de forma consciente alejarse de estos procesos. Esta misma decisión expresa por si, posiciones políticas. Además, obtener textos deslocalizados y/o atemporalizados requiere de un potente análisis de aquellos elementos que son susceptibles de ser eliminados o domesticados por poseer semánticas sociales o políticas y lograr dar la espalda a la realidad histórica. Un trabajo encomiable, con un enorme valor de carácter sociopolítico de gran interés, al que animo a todos aquellos que no tengan otra cosa que hacer. Y es que el lenguaje es muy traicionero.

 

Se me ocurre que podríamos buscar paralelismos con la elaboración de textos matemáticos o de investigación científica básica o teórica como ejemplos de actividades ¿literarias? creativas ajenas a procesos sociopolíticos. Esa equiparación, sin embargo, es más efectista que real. Me tienta realizar una demostración por Reducción al Absurdo. Pueden hacerse matemáticas careciendo de intencionalidad ajena a la propia matemática (de hecho se hacen). Si suponemos que dicho texto matemático (creado a partir y dentro de las matemáticas “más puras”) lo podemos incluir en la categoría de “lo poético”, entonces deberíamos provocar en el lector la intención de este tipo de lectura (y conseguirlo). Requerirá entonces, para ello, una lectura artística y por tanto histórica, y por ende impregnada de procesos sociales, económicos y políticos, lo que resulta una contradicción con nuestra hipótesis. Qed.

 

Pero la pregunta es si conscientemente encajo mi poesía en los procesos sociopolíticos actuales. La respuesta es simple: Si.

 

Me debato como creador hasta que punto la mera acción creativa genera cambios sociopolíticos o si los cambios sociales y políticos son los que generan acciones creativas. Es de suponer que existe una intrincada conexión entre ambas situaciones, a la que procuro sacar partido en mis poemas, sin preocuparme, realmente por examinarla.

 

3/

¿Qué significación tiene para ti la voz del yo poético en tu escritura?

 

El yo poético es un pesado. No hace más que intervenir, inmiscuirse y tratar de convertirse en el protagonista de la representación. Sin que te des cuenta. Tú teniendo una intención específica y ajena para esta obra, acaba apareciendo el yo poético para hablar de sus cosas o como ve tus cosas él. Y yo lo que quería es hablar de otros, o por  otros o para otros, esos a los que aprecio a los que me incorporo o de los que soy parte. Y no.

 

Claro que sin él no tienes la certeza de un mínimo de sinceridad, o mejor dicho, acabas por parecer un decorador de interiores. “Este rojo es muy apropiado para la casa del pueblo”, recomiendas. “Este añil es ideal para trascender”, asientes. “Y no le digo nada de este marrón, casi negro, para los fantasmas de la crisis”, afirmas afectado.

 

Y es que ni contigo ni sin ti, yo poético, tienen mis males remedio... canto mientras escribo mis poemas.  

 

¿En qué manera son autobiográficos los poemas y que voluntad hay de incidir en la objetividad subjetiva?

 

¿Existen poemas que no son autobiográficos? Entonces son una novela. Escrita en versos quizás. Tampoco quiero ser, ni parecer muy categórico. Como no sé escribir novelas (cuando lo intento me descubro recomponiendo el texto a versos) quizás confunda términos.

 

No trato de confundir poesía con ciencia. Puedo usar una en la otra de manera metodológica, como técnica o como instrumento de comprensión y entendimiento, aún como un toque de belleza, pero no creo que se deban tomarse una por la otra. Cada una de ellas tiene sus propios objetivos. Estos, en el mejor de los casos, pudieran combinarse, complementarse o dirigirse hacia visiones comunes de la realidad. La ciencia, incluso las sociales, requieren de definiciones rigurosas y objetivas, conseguir dichas definiciones es gran parte de su tarea. Al contrario, la poesía que utiliza, diría requiere, de definiciones polisémicas y subjetivas con las que suele obtener avances. La palabra en ambos campos tienen sentidos contradictorios.

 


4/

¿Cómo crees que se está resolviendo la cuestión "estética" en tus procesos creativos, especialmente en este libro en el que estás trabajando o acabas de cerrar respecto a los anteriores?

 

Hace algún tiempo, tras una larga crisis (¿crisis?, ¿qué crisis?) creativa, decidí hacer valer mis libertades y libertinajes poéticos frente a la búsqueda de un modelo literario apriorístico.

 

El aspecto que más se benefició de aquella decisión, desde el trabajo de autor, fue la cuestión “estética”. (Por cierto, esas comillas son muy inquietantes). Es posible que el discurso de lo prefijado, el plan que todo lo ve, la fuente de toda sabiduría, aquello que prepara y dispone, acerca de un determinado poemario no me permitía ni su disfrute ni su consecución. Exceso de responsabilidad, hipercriticismo, superevaluación son factores que acaban empantanándome el trabajo poético, internándome en laberintos sin salida. Para estas maldiciones me receto el remedio de lo estético.

 

La cuestión estética es sinónimo de investigación para mi. Indagar en la obra poética. Buscar aportaciones en  términos no-verbales (químicos, musicales o plásticos). Seguramente es la parte más lúdica de trabajo sobre el poemario. Requiere de habilidades no puramente literarias, como decía artesanales, culinarias o matemáticas. Te sorprendes buscando recursos, técnicas o razonamientos procedentes de órbitas distintas y aparentemente alejadas del “discurso académico”. Mirando de reojo desde los cómic al origami, pasando por la agricultura.

 

Y finalmente la palabra, aún como valor estético. Como escribió mi amigo Ernesto Suárez, “El poema está en las hendiduras de la palabra”.

 

La gran ventaja, personal es que generar sensaciones y dinámicas creativas vivenciales que favorecen el crecimiento y la finalización de las obras. Quizás no en los territorios del “deber ser” y si en los del “poder estar”.

 

5/

¿Qué buscas como lector en tus lecturas más personales?

 

¿qué funciones podría atender la poesía para el ciudadano de hoy?

 

6/

¿Qué tratas de evitar conscientemente cuando escribes, lees, reflexionas sobre poesía y poder?

 

Podemos hallar acuerdos colectivos sobre la arbitrariedad de los poderosos, detectar sus atropellos e incluso delimitar las fronteras que los separan de los débiles. Si, por desgracia, son demasiadas las veces que nos basta con ver cadáveres. Por ello, la lucha contra la injusticia, engendra visiones colectivas arquetípicas. No es simple establecer cuándo, cómo y por qué el germen del poder despótico germina en las dinámicas sociales, incluso de las de progreso. El “poder” es uno de esos mecanismos donde es peligroso dejarse atrapar por lo aparente frente a lo analítico. Cada individuo parece ser capaz de reproducir poder y ejercerlo injustamente y, además, acabar por justificarlo primero poéticamente y religiosamente al final.

 

Temo por tanto la simplificación con el poder. Al uso de las metáforas como instrumentos para interpretarlo. La metáfora puede ser un método para localizar, modelizar, dibujar, aprehender momentáneamente el poder y el quehacer de los poderosos. Pero es necesario recurrir al análisis y la razón, a la cuantificación y a métodos científicos para discernirlo, limitarlo y disponerlo.

 

Corremos el riesgo de confundir andamiajes poéticos con estructuras de pensamiento. Si la confusión es sobre discursos políticos, la aventura puede llevarnos a justificar lo injustificable, sustituyendo, finalmente, la reflexión por la invocación religiosa.

 

 7/

¿Qué importancia tiene en tu obra la oralidad?

 

Una característica de los procesos de colonización fue la imposición de la lengua colonial para hacer desaparecer la aborigen. La lengua impuesta y su literatura se convierten en la referencia válida frente a la cultura del colonizado que se entiende, en el mejor de los casos, como menor o pintoresca. La imposibilidad del colonizado al acceso a la expresión escrita es una herramienta sustancial de los procesos de desaparición étnica. Sin embargo, carecer de expresión escrita no es sinónimo de aniquilación, aunque si de enmascaramiento. El colonizado, en referenciales sociopolíticos, historiográficos y académicos, asume por “correcto” lo ajeno, frente a “la incorreción” de lo propio. Sin embargo, la cultura (antropológica) de los pueblos colonizados acaba refugiada subterráneamente en la oralidad (criollismos, dialectos, canciones o tradiciones no explícitamente literarias).

 

Desde esta perspectiva, la oralidad fue durante algunos años uno de los protagonistas del discurso poético más combatiente. Para algunos que estuvimos en aquellas batallas, se hizo necesario localizar, evidenciar y distinguir en la expresión poética cuestiones como los mitos impuestos, los roles en la confrontación universalidad-diversidad, la oralidad y la resistencia en muchos casos desde una perspectiva más antropológica que literaria. Así, normalizar y rescatar la oralidad del entorno con el propósito de  “desenmascarar” la poesía propia frente a la que se imponía desde las metrópolis. Durante los aquellos años esta dialéctica intervenía en el trabajo poético. Mantener este criterio fue un ámbito de aprendizaje, una toma de conciencia y una barricada. Al tiempo que se desarrollaba la labor de desenmascaramiento de la oralidad fue necesario complementarlo con otros argumentales. Fue casi inevitable soltar amarras y ampliar campos de batalla. Pero se aprendió mucho de esta época.

 

Las cicatrices de la oralidad conforman parte intrínseca de lo que escribo, pero procuro que no se (me) conviertan en cortapisa. Defino por oralidad no la capacidad de lectura oral que tenga el poema, sino más bien la parte intrínseca e irrenunciable con que te expresas en tu linea temporal y en tu espacio psico-social. Esta oralidad debe trascender incluso con el uso en tus poemas de otros idiomas (?)... pero esa es otra historia.

 

En el proceso de escribir un poema aplico sistemáticamente una fase de detección de la no-oralidad. Una vez detectada ya puedo optar por mantenerla o transformarla. La oralidad, así enfrentada, se convierte en una característica de la expresión poética personal, el yo-poético.


ENTREVISTA Al POETA CANARIO CARLOS BRUNO CASTAÑEDA
¿Quién guía en la fase creativa y en los objetivos estéticos (políticos) de tu poesía, lo performativo o lo discursivo?
 
He intentado no privarme de opciones a la hora de crear. He escrito textos de lectura imposible y poemas musicales. Pero lo performativo no suele ser un aspecto al que atienda en mi práctica creativa. Aparece o no de acuerdo a la intencionalidad de los poemas. En general no pienso nunca en que tendré que leer los poemas. Sin embargo cuento con algún importante ejemplo de trabajo creado con el propósito de su lectura, este fue “Ruido o luz”.
 
Desde mis inicios literarios no he dejado de participar en recitales y lecturas en directo. He creado proyecciones y presentaciones audiovisuales (aún en los tiempos de la diapositiva y el casete). Presentarse ante un lector y leer un poema es una acto de fe. Ese lector nunca te ha leído y seguramente nunca lo hará. En una lectura el poema se convierte en un objeto leve y quebradizo con la pretensión de cargarse de emotividad.
 
En el 2006, ante la solicitud del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife de realizar una lectura poética bajo el cielo virtual de su planetario, nos conjuramos para crear una obra nueva para dicha lectura. Compusimos “Ruido y luz”, una obra colectiva (extraña criatura en el mundo de la poesía) pero no únicamente por la participación de tres poetas. Se enriqueció por la implicación de científicos, técnicos y músicos pensando en su lectura. El propósito conformó sus contenidos, su estructura y su conformación final.
 
¿Qué pierde la poesía cuando no se expone fonéticamente?
 
No creo que la poesía pierda nada sustancial expuesta fonéticamente. Tendrá distintos valores o intensiones pero creo que los apuntaría en la columna de las ganancias. Seguramente no serán simultáneos a los de la lectura en atronador silencio.
 
8/
¿Qué relación si es que la hay podrías exponernos entre tu escritura y algunas de estas  palabras? (Intentar al menos relacionar tres, si fuera posible): "Daño", "Exilio", "Violencia", “Miedo”, “Transtierro”, Música, Inutilidad, Libertad, Política, Deseo, Fracaso, Verdad, Erotismo, Vulnerabilidad, Tú.
 
Al igual que el un profesor tiene una profesión para optimista, pues cree que el par enseñanza – aprendizaje conduce a un final “bueno” (en un sentido moral), el oficio de poeta es, finalmente, una ocupación de pesimistas.
 
Un poeta sabe que la belleza, la emoción, la verdad, la libertad y la vida por si mismas no requerirían de su trabajo. Estas deberían ser tales al entendimiento humano que bastaría con apuntarlas con un dedo para ver, sentir, discernir, poseer o vivirlas ¿respectivamente? En el fondo de su alma, sabe, sospecha o intuye que si se requiere de un poema para conseguir aprehenderlas (o tan solo señalarlas) es porque realmente, la belleza, la emoción, la verdad, la libertad o la vida son finalmente incomunicables. Que ningún lenguaje verbal o simbólico, que ninguna palabra, permitirá transmitirlas del poeta al lector tal cual son (o deberían ser). Así que sabiendo de la inutilidad de su empeño continuará hasta su derrota final.
 
Para la mayor parte de los poetas que conozco, esta inutilidad no es óbice para dejar de completar (o paradójicamente eliminar) algún verso en ninguno de sus poemas.  Lo intentarán una y otra vez. Transformados en espectros del fracaso, se convertirán en habitantes de ninguna parte (nowhere men - women) y por ende en exiliados de todas partes.
 
No debemos confundir el pesimismo con la tristeza. Seguro que encontrarán poetas tristes, quizás por las razones expuestas, seguramente demasiados poetas tristes. Pero no crean a los poetas eméritos o a los malditos. No están tocados por ninguna especial vulnerabilidad.
 
Otros poetas, seguramente no los suficientes, disfrutamos como niños en un recreo con la poesía. ¿A pesar o por causa de la referida inutilidad? ¿Quién sabe? En estos casos convertimos nuestro exilio en transtierro. Convivimos, amamos, fraternizamos. Sufrimos daños, incomprensiones, violencias. Pero no más que cualquier hija o hijo de vecina Algunos, incluso, acabaremos involucrados, quizás tarde y mal, en batallas (y guerras) a favor de la belleza, la emoción, la verdad, la libertad y la vida. ¿Por qué? Por ti.
 
ya lo sabes. Poesía serás tú... siempre, como bien dijo el poeta. O algo parecido.
 
 


ENTREVISTA Al POETA CANARIO CARLOS BRUNO CASTAÑEDA
NOTA BIBLIOGRÁFICA
 
Carlos Bruno Castañeda (Santa Cruz de Tenerife, 1962). Acotaciones ¿im?propias: Licenciado en matemáticas. Profesor en enseñanza secundaria. Autor y colaborador en trabajos científicos en computación y en educación. Padre.
 
Más de treinta años escribiendo poesía, más de treinta obras poéticas escritas.
 
Desde mis inicios como escritor he estado vinculado a iniciativas editoriales o de divulgación literaria colectivas e independientes. Las más relevantes: “Cuadernos Insulares de Poesía”, “La calle de la Costa”, “La casa transparente” y, en los últimos años, “Cartonera Island”.
 
Además he ido incorporando las tecnologías de la información y la comunicación, tanto a los procesos de creación como a la difusión literaria. Mantengo el blog de creación “Las hendiduras”, http://lashendiduras.blogspot.com.es/
 
Obras enteras publicadas: El juego recogido de jugar descalzo (Ed. José Marrero y Castro, 1981), Juerga de recortes en las alpargatas del silencio (Ed. Cuadernos Insulares de Poesía, 1982), Sombras calladas de antes de llegar al mar (Ed. La Calle de la Costa1989), Surge el viento (Col. Atlántica, Ed. Idea, 2006), Guardar las formas (Versión digital, 2006), El viaje (Ed. Cartonera Island, 2012) y Ruido o luz (En coautoría junto a Ernesto Suárez y Daniel Bellón, Col. Once, Ed. Amargord, 2013).
Obras parcialmente publicadas en http://www.lacasatransparente.net/Recórreme sin pasar dos veces por el mismo sitio (cuatro poemas), No son flores (seis poemas), Sólidos irregulares (dos poemas).






1.Publicado por Penis Mutiara el 28/09/2016 22:28

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