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Celtiberia, km 0 de transformación digital territorial en la Unión Europea

Una inteligencia colectiva unida por blockchain gestionará la “zona franca digital” celtíbera


La España Vaciada presenta el próximo 19 de octubre en Orea (Guadalajara) el proyecto territorial más disruptivo de la Unión Europea: Celtiberia Digital. Una inteligencia colectiva conectada por blockchain administrará los recursos en un sandbox regulatorio del que Hacienda gestiona la tesorería en tiempo real.


Rafael Martínez-Cortiña
Rafael Martínez-Cortiña, Miembro Directivo del Club Nuevo Mundo, es economista y pionero en España... Saber más del autor


Ante la inminente llegada de la década de los 2020s, la Comisión Europea dotará 9.000 millones de euros a la creación de soluciones digitales que resuelvan los retos de una década donde todo puede cambiar.

Se plantean enormes incógnitas frente a un futuro robotizado, con personas hiperconectadas a las cosas funcionando como un enorme cerebro que opera 24/7 a escala global, que luchan contra los efectos de una potencialmente devastadora crisis climática, que podría añadir una mayor incertidumbre a la complejidad en la que actualmente vivimos.

Celtiberia Digital podría ser la solución de futuro. Supone comenzar los 2020s desde un kilómetro cero, donde se empezarían a crear nuevos caminos, con nuevas normas y una nueva ética que permitiese otorgar nuevos derechos a los seres vivos. Supondría la materialización territorial de los ideales del nuevo paradigma digital.

Identidades culturales

Tras doscientos años de éxodo rural hacia los núcleos urbanos, con especial incidencia en los últimos 50 años, una parte de España va muriendo lentamente. En el proceso, nuestra memoria se pierde, así como la riqueza infinita de numerosas identidades culturales que van desapareciendo a medida que las personas van falleciendo.

En plena era de la tecnología de reconocimiento facial se nos olvida que la memoria histórica es la que nos permite comprender numerosas incógnitas, y que la experiencia heredada durante miles de años, transmitida por tradición oral, está desapareciendo frente a una aplicación norteamericana o china.

Nuestros valores humanistas se podrían perder frente a otros que responden a otros intereses, sean los ultra-capitalistas de las corporaciones norteamericanas o los ultra-controladores del gobierno chino.

¿Modelo europeo?

En pleno momento de confusión sobre cómo resolver las incógnitas de futuro, empiezan a destacar en la carrera tecnológica dos modelos muy apoyados en todo tipo de tecnologías impulsadas por inteligencias artificiales.

El modelo norteamericano favorece la creación de giga-corporaciones digitales que prácticamente monopolizan el control del día a día de las comunicaciones de los europeos y considera que aspectos íntimos de las personas son, de facto, propiedad de dichas corporaciones.

Así, por ejemplo, sin preguntar a las personas, decidieron en 2011 que “la privacidad ha muerto”. Algo tan íntimo como es la privacidad de cada persona, ahora es propiedad de distintas corporaciones, que luchan por inmiscuirse cada vez más en las decisiones de las personas, para monetizar su comportamiento.

Sin caer en la cuenta, millones de europeos ofrecen alegremente su intimidad a corporaciones ávidas de lucro. De una manera que les parece ya natural, millones de europeos van alimentando todos los días la tesorería de unas corporaciones que aprovechan los datos para manipular a las masas a favor de sus intereses.

La tecnología que permite a los europeos comunicarse y tomar decisiones en el día a día no se está creando en Europa bajo los valores humanistas. Las personas que utilizamos tecnología norteamericana corremos el riesgo de ser manipulados por intereses corporativos y, además, de aceptar naturalmente que nuestra propia esencia humana sea objeto de mercantilización por terceros. Lo mismo es hora de plantearse algunas cuestiones.

Distopía china

El modelo chino supone algo parecido a una distopía para una persona con valores humanistas. Los escolares chinos ya están acostumbrados a los sistemas de reconocimiento facial que monitorizan sus emociones y la población ha acogido con gran alegría el Programa de Nota Social que les va generando una nota según su comportamiento.

La manipulación de las voluntades ha permitido a 1.400 millones de personas “comprender” que eso es una medida “adecuada” para permitir al gobierno chino castigar a aquellas personas con comportamientos “inadecuados”.

Sin que el gobierno chino haya hecho pública la metodología para la evaluación del comportamiento de las personas, ahora millones de personas con baja nota social se ven excluidas del transporte público, de la sanidad, de la educación, del empleo y de servicios sociales básicos. Ya no son de fiar para el sistema de valores chino ni para la población.

Encima, son personas contagiosas, de manera que si el sistema de geolocalización te conecta cerca de una persona con ínfima nota social, te ves perjudicado en tu propia nota.

La inteligencia artificial fomenta el vacío social de seres humanos. Supone la claudicación de las personas a los intereses de control de un gobierno que utiliza la inteligencia artificial para generar una sociedad con una sola identidad. Una sociedad así supone un horror para una persona con valores humanistas.

Frente a la prevalencia de los dos modelos, que ahora luchan por imponerse en una guerra que ya es tecnológica, la Unión Europea se plantea cómo mantener su identidad milenaria y, para ello, ha invitado a cualquier persona o institución a participar en la consulta pública para priorizar las acciones del programa Europa Digital 2021-2027 durante los dos primeros años (2021-2023).

Dicho programa está dotado de 9.000 millones de euros y pretende articular las iniciativas que permitan construir una sociedad digital en la década de los 2020s que respete la identidad europea. 

Celtiberia Digital es el sueño de muchas personas
 
El próximo 19 de octubre de 2019 la alcaldesa de Orea (Guadalajara, 200 hab), Marta Corella, tiene la intención de comunicar a numerosos alcaldes y vecinos de los pueblos de Molina de Aragón, que existe un programa denominado Europa Digital, impulsado por la Comisión Europea, que fomenta la implantación de las directivas europeas para la creación de un nuevo entorno digital.

Además, va a informarles de que hay una consulta pública abierta hasta el 25 de octubre de 2019, en la que pueden participar. Marta Corella va a invitar a las personas a alzar su voz frente a Europa.

Orea se encuentra en el epicentro de la España vaciada, un territorio con el doble de tamaño de Bélgica, pero con la densidad poblacional de la Laponia finlandesa.

Su alcaldesa ha tomado consciencia de los posibles beneficios de participar en la construcción digital de una nueva sociedad y se ha visto apoyada por el Club Nuevo Mundo para construir una nueva sociedad desde un kilómetro 0.

Marta Corella liderará uno de los procesos de transformación digital territorial en la Unión Europea y el Club Nuevo Mundo gestionará la herramienta para materializarlo, un sandbox regulatorio, que se planteará en un futuro cercano, para su tramitación parlamentaria y su supervisión por la Comisión Europea.

Embrión de una comunidad conectada

El proceso de creación de la comunidad de personas que impulsen el concepto de Celtiberia Digital se encuentra en estado todavía embrionario. La reunión de Orea prevé la realización de mesas de trabajo que recopilen las demandas de las personas e instituciones que deseen participar en la construcción de lo que sería la primera nación digital nacida en España.

Esas personas serán los miembros fundadores de una nueva comunidad de personas que se conectan porque comparten valores y sueños.

La viralización del mensaje del centenar de personas convocadas hacia sus centros de influencia puede tener un impacto impredecible. Orea puede convertirse en el kilómetro cero de aquellas personas que desean una nueva sociedad, una que desea reinventarse.

Inteligencia colectiva conectada por blockchain

Un proyecto de futuro no debería copiar planteamientos del pasado. Frente a la “inteligencia artificial”, el concepto de “inteligencia colectiva” se configura como clave en la construcción de Celtiberia Digital.

El problema es que en la actualidad no existe ningún modelo de inteligencia colectiva que permita el gobierno de las personas en territorios físicos concretos. Los gobiernos y las empresas hacen uso de las inteligencias artificiales, pero no de la inteligencia colectiva, porque, simplemente, esa posibilidad no existe. De momento.

El mayor conocimiento del medio ambiente y la mayor comprensión de la naturaleza han permitido observar cómo las hormigas, por ejemplo, cuentan con la tecnología para conocer su futuro con total precisión.

Las hormigas tienen la capacidad de tomar decisiones en el presente porque ya tienen muy claro su futuro. Así, por ejemplo, en una línea de 100 metros, la primera de las hormigas es capaz de transmitir la realidad que está viviendo y comunicar su conocimiento del entorno a las miles de hormigas que la siguen, en tiempo real.

Si la primera hormiga encuentra un río sorteable, miles de hormigas más atrás ya comprenden que en 100 metros deberán sortear, quizás, un puente construido por los miembros de la comunidad. Para una hormiga, 100 metros es mucha distancia, pero su cabeza ya cuenta con la información que le permite tomar las mejores decisiones para su presente.

Las hormigas saben cómo no poner su futuro en peligro. Las hormigas cuentan con antenas que les permiten la comunicación transparente y una comprensión nítida de lo que va a pasar. La inteligencia colectiva no existe para los seres humanos porque la tecnología no nos permite comunicarnos como los animales. Construyamos esas antenas.

Las hormigas no son más que un ejemplo de un sistema de inteligencia colectiva que se repite en numerosas especies en la naturaleza, como las abejas. Se trata de la configuración social de una comunidad donde sus miembros son iguales (son pares), se comunican con total transparencia, toman decisiones eficientes porque tienen la capacidad de predecir el futuro, y están conectados a una realidad natural de la cual dependen.

Celtiberia Digital está compuesta por personas que desean una mayor conexión con la madre naturaleza, que desean sentirse inspiradas de las lecciones de la biosfera, nuestra una gran maestra milenaria, para configurar una nueva realidad social. Frente a la inteligencia artificial, Celtiberia Digital podría ser el primer experimento de inteligencia colectiva conectado por blockchain de la Unión Europea.

Oasis medioambiental de la Unión Europea

Es cierto que provincias como Guadalajara, Soria, Cuenca, o Teruel, así como numerosas zonas en Zaragoza, Burgos, Segovia, La Rioja y Valencia, suponen un reto para generar riqueza del tipo industrial.

Se han visto enormemente afectadas por un proceso de despoblación que no sólo ha vaciado al territorio de personas, sino que su riquísimo patrimonio histórico-artístico ahora agoniza y en muchos casos muere.

No hay más que observar Molina de Aragón (Guadalajara). Sus 3.000 habitantes se ven incapaces de mantener sus numerosos edificios palaciegos de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, que están hoy en día abandonados y en ruina.

El patrimonio histórico artístico que permitía ilustrar una identidad construida bajo cientos de años de esfuerzo de nuestros tatarabuelos podría formar parte del recuerdo en un futuro no muy lejano.
 
Si bien es cierto que el territorio señalado tiene un problema de tipo “industrial”, también es cierto que la solución podría ser “digital”. La conexión de los deseos de las numerosas personas que construyan una nueva realidad en las provincias señaladas, con un vínculo emocional tan fuerte con los entornos rurales, no podría sino dirigir el nuevo territorio digital hacia un esquema medioambientalmente más sostenible.

Y estas personas ya cuentan con distintas “balas digitales” que les van a permitir construir su nueva realidad. Existen numerosas razones por las cuales la ciudadanía preferirá una gestión diferente de la energía. Y además, Europa la anima al cambio.
 
La última directiva europea sobre energía, del 5 de julio de 2019, ya permite que personas e instituciones produzcan y vendan su energía, bajo distintas formas legales o de adhesión a comunidades de personas.

Supone un manual de instrucciones para que cada pueblo en Celtiberia pueda disfrutar de autonomía en sus decisiones sobre su futuro energético. Permite que los pueblos gestionen sus recursos propios sobre la base de sus valores y se conecten en comunidades de generación energética distribuida.

Con el nuevo concepto de “trabajo” de las personas, dedicado principalmente al cuidado del medio ambiente, y con los recursos gestionados de una alter manera, Celtiberia Digital pretende convertirse en una referencia medioambiental que pudiera ser replicada en cualquier espacio europeo que sufra de despoblación.

Estructura fiscal que no requiere de gobierno
 
La fiscalidad es la columna vertebral de Celtiberia Digital. Una nueva corriente de pensamiento, liderada por Gabriel Barceló, se plantea reinventar el sistema de recaudación para que esté en consonancia con la presencia masiva de ciudadanos digitales.

Rompiendo los paradigmas anteriores, que favorecen la centralización y la utilización de tecnologías para el control de los ciudadanos, el nuevo esquema digital distribuiría la recaudación siguiendo una dinámica quasi neuronal, donde todos los nodos están conectados y la total transparencia bajo blockchain permitiría tomar las decisiones más inteligentes en la distribución de la riqueza.
 
Bajo la perspectiva de Celtiberia Digital, organizaciones que tradicionalmente no han contado con la simpatía de la población se verían reinventadas. Es el caso de Hacienda, que bajo la nueva perspectiva se convertiría, por primera vez, en el “banco amigo” de las personas, al gestionar la tesorería de la “zona franca digital” celtíbera.

Hacienda sería la única organización realmente necesaria para impulsar Celtiberia Digital. No se necesitaría un gobierno, tal como Bitcoin tampoco lo requiere. El gobierno en Celtiberia Digital estaría compuesto por todas las personas conectadas que habitasen en el territorio físico, que usarán la tecnología digital para generar un esquema de inteligencia colectiva. Ello permitiría a cada persona co-crear las políticas públicas, junto con los miembros de su comunidad. Se generaría una democracia proactiva.

Victoria de las personas frente a las máquinas

Frente al esquema transhumanista que pone al ser humano al servicio de la tecnología inteligente, propulsado por los modelos norteamericano y chino, Celtiberia Digital es un esquema naturalista, que conecta a las personas con el medio ambiente y respeta las identidades de las culturas.

Si el esquema de inteligencia colectiva es capaz de crear el impulso suficiente como para generar un nuevo pacto social, éste sería más orgánico, más respetuoso con la identidad de cada persona y más rico en información.

El esquema basado en la inteligencia colectiva sería, básicamente, mejor que el basado en inteligencia artificial. Ello podría servir de base para el modelo europeo, basado en la inteligencia de todas las personas conectadas.

Nueva identidad europea

El reto realmente no se presenta en la década de los 2020s, sino en la de los 2030s, donde si no existe un modelo de sociedad europeo, ya no será posible crearlo.

El momento de construir una nueva realidad es ahora. Y no será fácil. Si la inteligencia colectiva se considera mejor que la artificial, durante las décadas de los 2020s y 2030s, la “guerra entre inteligencias” será un hecho.

Las corporaciones norteamericanas y el gobierno chino no permitirán que se desarrolle fácilmente un sistema basado en la inteligencia de personas que piensan libremente.

Si se crease un modelo humanista bajo inteligencia colectiva, el ser humano ganaría a los modelos mecanicistas basados en la máquina. Bajo un modelo naturalista, la ética sería la madre de todas las reflexiones y la felicidad de los seres vivos sería nuestro único objetivo.

Nueva realidad social

El próximo 19 de octubre de 2019 Orea (Guadalajara) podría albergar el germen de una nueva realidad social que diese un campanazo en plena sociedad digital. La España vaciada presentaría el proyecto territorial más disruptivo de la Unión Europea. La España vaciada se convertiría en una nación digital y, así, en una referencia de transformación digital territorial para el resto del mundo.

Comité científico de Celtiberia Digital

Para la construcción conceptual de Celtiberia Digital, la comunidad cuenta con el apoyo de los miembros de su propio Comité Científico, compuesto por:

  1. Javier del Arco, biólogo, doctor en filosofía.
  2. Gabriel Barceló, fiscalista, físico, doctor en ingeniería industrial.
  3. Javier Mauri, neuropsicólogo, doctor en psicología.
  4. Ana Lamas, socióloga.
  5. Alejandro Sacristán, tecnólogo, creador, futurista.
  6. Augusto Paramio, filólogo románico.
  7. Pablo Criado, tecnólogo, físico e informático.
  8. Noemí Carrión, conferenciante de voz.
  9. Rafael Martínez-Cortiña, inteligencia colectiva.
  10. Nohelis Ruiz Arvelo, redes.

CLUB NUEVO MUNDO: TODAVÍA ESTÁS A TIEMPO

Celtiberia Digital es una de las iniciativas promovidas por el Club Nuevo Mundo en el marco de sus propuestas y actuaciones para preparar a la sociedad ante los nuevos tiempos en el marco del diálogo ciencia-sociedad. 

Todavía hay plazas libres en las diferentes modalidades de participación en el Club Nuevo Mundo. Si estás interesado, no dudes en consultar los requisitos necesarios para ser Miembro Directivo  o Socio EstratégicoSocio Ejecutivo  o Community Partner. Si alguna categoría se ajusta a tu perfil e inquietudes, no dudes en postularte. Estudiaremos tu candidatura con el mayor interés y rigor.


Miércoles, 9 de Octubre 2019
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Fiscalidad: Gabriel Barceló.
Sociología: Ana Lamas.
Blockchain: Pablo Criado.
Creatividad: Alejandro Sacristán.
Cultura: Augusto Paramio.
Inteligencia Colectiva: Rafael Martínez-Cortiña
Voz: Noemí Carrión
Psicología: Javier Mauri
Redes: Nohelis Ruiz Arvelo


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