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Comprender la relatividad para hacer las preguntas filosóficas últimas

Einstein completó la imagen clásica del mundo


Nuestro conocimiento del universo, y de la materia que lo forma, ha sido la gran aportación de la ciencia. Newton colaboró en este sentido con lo que se conoce como “mecánica clásica”. Eisntein, con la teoría de la relatividad, aún para muchos una parte ininteligible de la física. Sin embargo, no podemos comprender la imagen actual del universo en las ciencias sin entender esta teoría. Por eso, en el presente artículo aportamos alguna luz para clarificar conceptos básicos de la “mecánica relativista”. Por Luis García Pascual.



Albert Einstein. Imagen: ParentRap. Fuente: Pixabay.
Albert Einstein. Imagen: ParentRap. Fuente: Pixabay.
Las aportaciones de la teoría de la relatividad constituyen todavía para muchos una parte de la física clásica difícil de entender, y en ocasiones incluso ininteligible. En este artículo se aporta alguna luz para clarificar conceptos básicos de la mecánica relativista. A saber: qué es el espacio, qué es el tiempo, qué es el espacio-tiempo, cómo se cuantifican los intervalos en el espacio-tiempo, qué es la relatividad, y, por último, qué es lo que resuelve la Teoría de la Relatividad.

Es, por tanto, una contribución a entender lo que constituye el enfoque propio de la teoría de la relatividad en su estudio de los sucesos del universo. No podemos entender la imagen actual del universo en las ciencias sin entender la relatividad. Pero, sin una imagen científica del universo no es posible proponer las preguntas filosóficas últimas sobre su naturaleza.

La mecánica clásica tuvo un complemento especial importante cuando, en los albores del siglo XX, Albert Einstein formuló la teoría de la relatividad especial y la teoría de la relatividad general. Así, la mecánica clásica se completó con la mecánica relativista. Esta se refiere también a los objetos del universo que describe la mecánica clásica y estudia sus interacciones y efectos sobre posibles observadores.

Más allá de la mecánica clásica, la mecánica cuántica, nacida en torno a los años veinte, descubrió que en las interacciones de la materia microfísica (que constituye el fondo de los objetos clásicos) se cumplían un conjunto de propiedades, completamente desconocidas e insospechadas para una visión clásica del mundo. Pero el nacimiento de la mecánica cuántica no supone descartar la mecánica clásica, ya que ambas mecánicas describen el mismo universo y son completamente armónicas entre sí. Sin embargo, su total armonización está todavía hoy en estudio, como vemos, por ejemplo, en los estudios actuales sobre la gravedad cuántica.

La mecánica relativista y nuestra imagen del universo
 
La mecánica clásica, y su extensión en la mecánica relativista de Einstein, describen correctamente las interacciones de los objetos clásicos. Puede incluso decirse que las ideas de la teoría de la relatividad son hoy en día decisivas para describir las masas y las trayectorias de los objetos celestes en el universo. Las ecuaciones de Einstein siguen siendo hoy en día un elemento teórico esencial para entender lo que vemos en el universo.

Al mismo tiempo, en consecuencia, las preguntas filosóficas que pueden formularse en torno al universo deben asumir los datos que proporciona la ciencia y estos son, en parte fundamental, la imagen clásica y relativista de las interacciones en el mundo clásico.

Ahora bien, las aportaciones de la teoría de la relatividad constituyen todavía para muchos una parte de la física clásica difícil de entender, y en ocasiones incluso ininteligible. En este artículo solo pretendo aportar alguna luz que ayude a clarificar conceptos básicos de la mecánica relativista. A saber: qué es el espacio, qué es el tiempo, qué es el espacio-tiempo, cómo se cuantifican los intervalos en el espacio-tiempo, qué es la relatividad, y, por último, qué es lo que resuelve la Teoría de la Relatividad. Se trata, por tanto, de acostumbrarnos a entender lo que constituye el enfoque propio de la teoría de la relatividad en su estudio de los sucesos del universo.

En este artículo, pues, vamos a movernos en el marco de conceptos básicos sencillos, pero que, sin duda, ofrecen una indudable dificultad comprensiva. Deben asimilarse con atención y calibrando la significación de las palabras. Vale la pena afrontar, sin embargo, esta reflexión porque no podemos entender la imagen actual del universo en las ciencias sin entender la relatividad.

La clarificación que aportamos seguidamente hace referencia a algunos hechos (o conceptos en nuestra descripción del mundo) que debemos distinguir. En primer lugar, el mundo clásico nos dice, como atestiguan nuestros sentidos y percepciones, que el universo está constituido por objetos; sin embargo, estos objetos son dinámicos. Evolucionan los objetos mismos y evolucionan las interacciones (o acciones) entre ellos. Los objetos y sus interacciones (o acciones) presentan una velocidad que permite llegar de un punto a otro.

demás, en el mundo clásico hay también observadores que tienen noticia de los objetos y procesos que se dan en el mundo. Esta noticia llega a los observadores porque sobre ellos (desde los objetos y procesos, es decir, acontecimientos del mundo) llega una acción que se propaga con una velocidad. Por otra parte, los mismos observadores pueden estar ellos mismos desplazándose con una cierta velocidad.

Por tanto, distinguimos acontecimientos con velocidad, interacciones (acciones) con velocidad y observadores con velocidad. Estos hechos obligaron a Einstein a matizar los conceptos clásicos sobre el espacio y el tiempo, así como sobre las interacciones entre los objetos en el espacio-tiempo.

Preguntas y respuestas

La idea del espacio y la idea del tiempo

Vamos a comenzar analizando la idea del espacio y, como asociada  a ésta y, relacionada también con el valor absoluto de la velocidad de la luz, comprenderemos la idea del tiempo. Abordamos, pues, en primer lugar, las dos primeras preguntas.

Todos y cada uno de nosotros tenemos nuestros propios recuerdos personales de más o menos  actualidad o de mayor o menor antigüedad y, de cada uno de estos recuerdos, tenemos grabada en nuestra mente, una imagen más o menos clara o más o menos difusa. Ante estos recuerdos, surgen siempre dos preguntas:

a.- ¿Cuál es la causa que motivó la existencia de cada uno de nuestros recuerdos?

b.- ¿Cuál es la causa de que tales recuerdos sean nuestros (privativos de cada uno de nosotros)?

La respuesta a la primera pregunta es muy concreta. La razón que originó la existencia de cada uno de aquellos recuerdos radica en cierta interacción de unos entes naturales con otros (ciertos acontecimientos reales), que ciertamente ocurrieron (hablamos de recuerdos, no de sueños). Estos acontecimientos, daos realmente en el mundo, pueden ser tan diversos como diferentes son la conversión de dos agujeros negros en uno solo, la felicitación navideña entre dos amigos mediante una llamada telefónica o, sencillamente, la lectura de un libro interesante.

Para dar respuesta a la segunda pregunta pensemos que, cada uno de dichos acontecimientos, da origen a su correspondiente acción, que se propaga a la velocidad de la luz, desde el lugar donde haya ocurrido el acontecimiento hasta cada uno de nosotros. Una vez que dicha acción llegue a nuestros sentidos actúa sobre nuestro cerebro, modificando  alguno de los 7000 trillones de conexiones entre los 86000 millones de neuronas existentes en él, para grabar la imagen de aquel acontecimiento. Tenemos para rato capacidad de almacenar imágenes de recuerdos.

Como consecuencia ya estamos frente a dos instantes:

1.- El instante en que se produce un acontecimiento cualquiera apareciendo, en ese instante, la acción correspondiente (la liberación de una gran cantidad de energía en el primer caso; en el segundo,  la alegría o la tristeza que sentimos por aquella inesperada felicitación navideña o el cambio de madurez que para cada individuo pueda suponer la lectura  del libro en cuestión, en el tercero). 

2.- El instante en que la acción, consecuencia de aquel acontecimiento, llega a cada uno de nosotros y su imagen  queda grabada en nuestro cerebro.

Los lugares donde se producen los distintos acontecimientos, que  originan nuestros recuerdos,  están coordinados  por una variable que llamamos  espacio e, igualmente para cada uno de nosotros, los instantes, en que aparecen en nuestro cerebro las imágenes de aquellas sucesivas interacciones, se ponen en orden por otra variable que llamamos  tiempo.

En resumen, podemos decir que tenemos recuerdos, por un lado, porque ocurren cosas a nuestro alrededor; por otro, porque tenemos cerebro para guardar en nuestro interior la imagen de aquellas cosas y, por último, porque nuestra mente tiene capacidad para organizar y relacionar en el espacio los lugares espaciales, dónde ocurrieron las cosas, y los instantes temporales, en que las imágenes de aquellas cosas se grabaron en cada uno de nuestros cerebros. Para una y otra de estas dos capacidades basta que:

a.- Cada individuo establezca un sistema de referencia en el que los lugares, donde ocurran los distintos acontecimientos, estén determinados por sus coordenadas respectivas.

b.- Cada observador disponga en su mente de algo, equivalente a un cronómetro, que aprecie la separación temporal entre los instantes en que se graben en su cerebro las respectivas imágenes.

Hasta los inicios del siglo XX tanto el espacio, en que se coordinan los distintos lugares en los que ocurren los acontecimientos, como el tiempo, mediante el que se organizan los diferentes instantes en los que las imágenes de aquellas interacciones se almacenan en nuestros cerebros, se presumían variables independientes entre sí.

Por otro lado, al considerar que, por ser altísima la velocidad de la luz, no se cometerían errores apreciables si, en los casos de la vida ordinaria (a los que corresponden nuestros recuerdos), se estimaban superpuestos los instantes, en los que se producía cada interacción entre entes naturales (repetimos cada acontecimiento) y los momentos en que sus respectivas acciones se grababan en el cerebro de los distintos observadores.

Como consecuencia de los comentarios anteriores ya podemos decir que:

a.- El espacio es la magnitud (variable para cada punto) que establece y define para cada individuo, el lugar donde han ocurrido los sucesivos acontecimientos correspondientes a cada uno de sus recuerdos.

b.- El tiempo es la magnitud (también de valor distinto para cada instante) que establece y define  para cada individuo, el momento en que se ha grabado en su cerebro la imagen correspondiente a cada uno de sus recuerdos.

En la Mecánica Clásica los valores, para cada acontecimiento, de una y otra de estas magnitudes (espacio y tiempo), se consideraban, según se ha comentado, idénticos para todos los observadores, a pesar del posible movimiento relativo que pudiera existir entre ellos. Para nuestros clásicos, el espacio y el tiempo eran magnitudes absolutas (sus valores eran los mismos para todos los observadores).

Imagen: geralt. Fuente: Pixabay.
Imagen: geralt. Fuente: Pixabay.
La idea del espacio-tiempo

A partir de los meticulosos ensayos de Michelson y Morley, realizados en 1887, se constató que la velocidad de la luz, como ya se sabía, no era infinita; pero, de estos ensayos se dedujo además que, en cada caso concreto, tenía el mismo valor para todos los observadores (era la única magnitud absoluta para todos ellos).

Esto exigía que dependiera del movimiento relativo, existente entre los distintos observadores, el tiempo empleado por la acción de cada acontecimiento para llegar, desde el lugar del espacio, donde ocurriera dicho acontecimiento, hasta los sentidos de cada  observador, en cuyo cerebro se grabara su imagen. El tiempo dejaba de ser absoluto, se convertía en relativo (de valor distinto para cada observador).

Por otra parte, al estar, tanto el espacio recorrido por la acción como el tiempo empleado en recorrerlo, relacionados por la velocidad de la luz y ser ésta constante para todos los observadores, también se modificaba la distancia entre el lugar donde ocurrieran los acontecimientos y el punto donde se encontraran los diferentes observadores. El espacio también dejaba de ser absoluto y, como el tiempo, se convertía en relativo (de valor diferente para cada observador).

En los dos apartados anteriores se ha visto que, para cada observador, los valores relativos del espacio y del tiempo están relacionados por la velocidad de la luz (única magnitud absoluta). En consecuencia, para cada individuo, podrán yuxtaponerse su valor relativo del espacio y su valor relativo del tiempo, dando lugar a una nueva magnitud, que pasó a llamarse su espacio-tiempo. 

Esta nueva magnitud englobará, a la vez, la distancia en el espacio del lugar, donde se realizó la interacción objeto de nuestro recuerdo y la distancia en el tiempo, la tardanza en llegar su acción a grabar su imagen en nuestro cerebro. Por ello la nueva magnitud (espacio-tiempo) habrá de tener las coordenadas espaciales necesarias para indicar a cada individuo el lugar, en que ocurrió el acontecimiento que recuerda, y la oportuna coordenada temporal para decirle el tiempo que necesitó la acción de aquel acontecimiento para, desplazándose a la velocidad de la luz, llegar a grabar en su cerebro la imagen de aquel acontecimiento.

Es evidente que, para cada uno de los distintos observadores con movimiento relativo entre ellos (equivalente a decir para cada uno de sus correspondientes espacios-tiempos), el mismo acontecimiento ha de tener valores diferentes, tanto para las coordenadas espaciales como para la coordenada temporal.

En consecuencia, ya se puede responder a la tercera pregunta diciendo que el espacio-tiempo es la magnitud (variable para cada lugar y para cada instante) que establece y define, para cada individuo, dónde ocurre cada acontecimiento y cuándo se graba su imagen en el cerebro del individuo en cuestión. 

La idea del cuadrado del intervalo en el espacio-tiempo


Entremos, pues, en responder las otras preguntas. Suponiendo:

a.- La propagación, durante un intervalo de tiempo a una velocidad v constante, de un acontecimiento (no de su correspondiente acción), desde un lugar-instante a otro del espacio-tiempo de cualquier observador.

b.- La propagación de su acción, a la velocidad c de la luz,  durante el mismo intervalo de tiempo.

Bajo estos supuestos se llama cuadrado del intervalo  a la diferencia (con signo contrario) de los cuadrados de la propagación de un acontecimiento y de la propagación de su acción a la velocidad de la luz y, en consecuencia, del valor del cuadrado del intervalo, en el espacio-tiempo de un observador cualquiera o, se deducen conclusiones muy características de la Teoría de la Relatividad. Entre ellas citemos que:

a.- Únicamente aparece un intervalo real, entre el inicio y el final de nuestro desplazamiento, cuando éste se propague a una velocidad v menor que la velocidad c de la luz. En este caso, a lo largo de todo el desplazamiento, el observador o lo puede ir analizando.

b.- Cuando el acontecimiento sea la propagación de una señal electromagnética, entre ellas la luz,  para las que ,   el intervalo es nulo. A lo largo de todo el desplazamiento, el acontecimiento y la capacidad de verlo por parte del observador, están superpuestos.

c.- Podría pensarse en un intervalo imaginario para sucesos que viajaran a velocidades superiores a la velocidad de la luz. En esta hipótesis, el observador no podría seguir con sus ojos el desplazamiento del acontecimiento en estudio.
 
Ideas sobre la relatividad

Si un observador tiene movimiento relativo respecto a otro observador O, de todo lo anterior se deduce que:

a.-  Los valores que definen el lugar y el instante donde ocurre un acontecimiento son diferentes para uno y otro de los dos observadores. Suponiendo que cualquiera de nosotros y un viajero, en un vuelo de Madrid a Barcelona, previamente hubiésemos colocados superpuestos nuestros respectivos sistemas de referencia espacial y hubiéramos contrastado el sincronismo  de nuestros correspondientes relojes, ante una explosión visible por nosotros y, a través de la ventanilla del avión, también observable por el pasajero en el avión, no coincidiría ni el lugar ni la hora de la explosión, en el sentir del viajero, con el lugar y la hora de la misma registrados, respectivamente, en nuestro sistema de referencia y en nuestro cronómetro. De aquí la necesidad de actualizar la información, que mediante su GPS, recibe el conductor de un automóvil en La Tierra, enviada desde un satélite en movimiento respecto a nosotros.

b.- Para los mismos dos acontecimientos sucesivos, tanto el valor del espacio que los separa como el valor del tiempo que los distancia son diferentes. Es el caso en el que, entre el acontecimiento de la salida de un tren de Madrid y el acontecimiento de la llegada del mismo tren a Barcelona, el espacio recorrido por el tren y el tiempo empleado en recorrerlo será diferente en el sentir de un viajero en el tren (observador o) y bajo la sensación de  cualquiera de nosotros como observadores O.  

c.- Los valores de la velocidad de crucero del tren del apartado anterior y las aceleraciones al arrancar, al detenerse o al circular nuestro tren por una curva serán también distintas en el sentir de o y bajo la sensación de O.

Fuente: Pixabay.
Fuente: Pixabay.
La Teoría de la Relatividad

Albert Einstein estableció las leyes físicas que justifican los comportamientos, a primera impresión extraños, comentados en el apartado anterior y que, además, permiten calcular la relación entre los valores diferentes, para las mismas magnitudes mecánicas, según la impresión de distintos observadores entre los que haya movimiento relativo.

En 1905, publicó la Teoría de la Relatividad Especial (también conocida como Restringida) en el caso particular de que el observador o se mueva, respecto a O, con velocidad rectilínea en el espacio y constante a lo largo del tiempo. Sería el caso del tren de Madrid a Barcelona cuando circulara en línea recta y a la velocidad de crucero. En este caso particular, los cuadrados de los intervalos para o y para son iguales; pero  todas las magnitudes mecánicas del viaje (espacio recorrido, tiempo empleado, velocidad, aceleración, masa, energía, cantidad de movimiento, ……….) en el sentir de o y según la sensación de O están relacionadas por una función más o menos compleja, siendo v la velocidad de crucero del tren y c la velocidad de la luz.

En 1915 y, gracias, por un lado, a los consejos de su amigo y compañero en el Politécnico de Zürich, Marcel Grossmann y, por otro, a  las aportaciones de insignes matemáticos como Gauss, Riemann, Christoffel, …, Einstein publicó la Teoría de la Relatividad General aplicable cuando, en el movimiento relativo entre o  y  O exista cualquier tipo de aceleración (entre ellas la gravedad). En ella, por ser la velocidad v variable de un punto-instante a otro, las relaciones anteriores no se pueden aplicar a lo largo del espacio-tiempo. Ello complica de manera notable los desarrollos; pero de esta Relatividad General se han deducido aplicaciones interesantísimas e, incluso, una nueva interpretación de la gravedad.

i, para Newton, la gravedad era una fuerza de atracción, entre la masa m y la masa M,  para Einstein, en cambio, la gravedad es una curvatura del espacio-tiempo, donde se encuentra la masa m, determinada por una ecuación tensorial que incluye el tensor de curvatura del espacio-tiempo de o, el tensor de los potenciales de Einstein, una magnitud escalar derivada de los dos tensores anteriores y un tensor energético que depende, entre otras cosas, de la cantidad de movimiento de la masa m.

Esta curvatura puede apreciarse al diluir el azúcar que pongamos, por ejemplo, al hacernos un zumo de naranja. Para el estudio de las ecuaciones mencionadas y para ser conscientes de las interesantísimas conclusiones del impresionante legado de Albert Einstein puede consultarse mi libro “Del determinismo clásico al delirio cuántico”, publicado por la Universidad Comillas ICAI-ICADE, y mi separata “La Teoría de la Relatividad Fácil y no tan Fácil”.



 
Artículo elaborado por Luis García Pascual, que ha sido Director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) y Vicerrector de la Universidad Pontificia Comillas, así como miembro de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión.



Martes, 31 de Enero 2017
Luis García Pascual
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Nota

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1.Publicado por Pedro Rubal Pardeiro el 31/01/2017 18:51
Pienso que la mejor manera de agradecer a D. Luis este interesantisimo artículo es reconocerle que expone con tanta sencillez los conceptos básicos de la "mecánica relativista" que requiere un profundo conocimiento de la misma.
Por tanto, ¿qué puedo yo, indocumentado en esta materia, traer aquí al comentario que tenga algún provecho?. Me tranquiliza pensar que los comentarios también sirven para descubrir lo que el comentarista no comprende, y así abre la posibilidad de una aclaración, aún reconociendo que ésta estará siempre condicionada a lo que se suponga que puede comprender.
Consecuente con esto, tomo buena nota de que la "mecánica relativista" es un complemento necesario de la "clásica", sobre todo para una mejor comprensión de la imagen ACTUAL del universo; y de que sus conceptos, aunque sencillos, exigen no poco esfuerzo intelectual.
Dicho esto, sólo quiero formular una pregunta, incluso partiendo de que la "mecánica cuántica", que estudia las interacciones de la materia microfísica, que constituye el fondo de los objetos clásicos, se armoniza con la "relativista", aunque esta armonización esté en estudio en algunos casos.
Me sugieren la pregunta esas propiedades completamente desconocidas e insospechadas , para una visión clásica del mundo, incluso el recurso a conceptos como el de DECOHERENCIA, del físico alemán Heinz Dieter Zeh, para buscar salida a gran parte de los problemas de interpretación cuántica, como es el caso de la famosa Paradoja del Gato de Schrödinger, las singularidades cuánticas y la situación enigmática en la que nos sitúa, en general, la realidad cuántica, realmente (o virtualmente), conocida, respecto a cuestiones de ultimidad.
La pregunta es la siguiente: ¿ACASO LAS PREGUNTAS FILOSÓFICAS ÚLTIMAS NO EXIGIRÍAN UN PASO MÁS HACIA LA MECÁNICA CUÁNTICA?

2.Publicado por clean el 03/02/2017 19:16
MECÁNICA CUÁNTICA: Es creación de vida, de toda la la energía percibida y transmitida en
energía creadora...?

3.Publicado por Cachi el 05/02/2017 23:41
Lo que a mi me gustaría que se aclare es ¿Cuales son las preguntas filosóficas últimas?...
¿Hay preguntas filosóficas últimas que sean objetivas y tengan validez para todos?...

4.Publicado por Pedro Rubal Pardeiro el 06/02/2017 16:53
Por lo que a mi respecta, y en este FORO DE OPINIONES, me agrada intentar contestar las preguntas del comentario nº 3.
Pienso que tal y como se desprende del artículo de D. Luis, parto y me sitúo en la concepción ACTUAL que mantiene la ciencia sobre un universo en continua evolución, y apelo a una realidad TRANSFÍSICA, que considero como el fundamento del estado inicial de la evolución expansiva o de la aparición constante de materia. Y, para mi, hoy por hoy, son las preguntas últimas que, acerca de este fundamento, puede hacer la Metafísica (Filosofía), en el ámbito de lo INTRAMUNDANO, con cierto apoyo en la racionalidad, y aquí no entiendo lo último como TRANSMUNDANO, en una ultimidad más RAZONABILIZADA que RACIONALIZADA. Esto es vino de otro tonel.
No obstante, pienso que lo "transmundano" , si no queremos dejarlo en el vacío, desde una perspectiva meramente antropológica, ha de apoyarse en lo "intramundano". Y, consecuentemente, lo que la ciencia nos aporta, tanto la clásica, complementada por la "relativista", como la cuántica, vienen a ser pilares fundamentales de la Metafísica. Justamente por eso, yo, insuficientemente documentado en estas cuestiones, me pregunto si no habría que dar un paso más hasta la física cuántica.
En cuanto a la segunda pregunta, entiendo que se propone saber hasta dónde alcanza su pertinencia en función del carácter científico de sus contestaciones, que deben ser "objetivas" e intersubtetivables. Pues bien; por su índole metafísica, parece evidente que lo único que puede cubrir la epistemología científica es SU FUNDAMENTO, precisamente desde el conocimiento científico derivado de las físicas, clásica y, principalmente, cuántica.
Le agrezco la formulación de estas inteligentes preguntas.
SALUDOS.

5.Publicado por Cachi el 07/02/2017 01:08
Agradezco al Sr. Pedro su tentativa de responder a mis preguntas tan simples...
Observo que en la nota, muy erudita, por cierto, el tema de "las preguntas filosóficas últimas" aparece como la razón de la nota; y también observo que lo que parece ser el fundamento de todas las demás explicaciones es solamente mencionado y no definido ni explicado en si mismo, lo que no me parece nada serio. Ahora bien, si el autor no sabe cuales son esas "explicaciones últimas" no debería ni mencionarlas y simplemente explicar lo que supuestamente sabe sobre física, ya que de esa manera evitaría caer en eso de "Mucho ruido y pocas nueces".
¿Alguien sabría decir cuales son esas "preguntas filosóficas únicas", o por lo menos exponer una creencia al respecto?...
Sobre el tema de las diferentes ecxpresiones de la Física a lo largo de la historia, hay abundante material de estudio.

6.Publicado por Carlos M. Palacios Maldonado el 08/02/2017 18:54
Se me hace extremadamente difícil entender el espacio-tiempo. En efecto, mi entendimiento más básico me dice que el espacio tiempo es DURACIÓN, esto es, un concepto que relaciona el espacio y el tiempo necesario para que algo lo recorra, en cambio, para los entendidos en la materia, el espacio tiempo se CURVA. ¿Cómo puede CURVARSE algo que es solo un concepto, esto es, algo inmaterial?. Perdón por mi supina ignorancia en esta materia.

Saludos

7.Publicado por Cachi el 10/02/2017 18:33
Bien, el autor de la nota sólo menciona la frase y parece que por aquí nadie sabe cuales son "las preguntas filosóficas últimas" que son lo que da sentido integral a la nota.
"

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