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El embalse Las Conchas de Orense produce toxinas de guerra química

Purines ganaderos contaminan impunemente aguas de uso público


El Embalse de las Conchas en el Río Limia (Orense) contiene microorganismos que producen toxinas de guerra química y generan cáncer de hígado. Purines ganaderos las contaminan impunemente. Pero la población puede cambiar las cosas. Por Eduardo Costas (*).





Colonias de Microcystis aeruginosa del embalse de las Conchas, Río Limia, Orense. También se observan bacterias en su mayoría coliformes fecales. Foto: E. Costas.
Colonias de Microcystis aeruginosa del embalse de las Conchas, Río Limia, Orense. También se observan bacterias en su mayoría coliformes fecales. Foto: E. Costas.
Las más recientes encuestas concluyen que en España  estamos muy preocupados por la crisis del medio ambiente. Creemos mayoritariamente que es el mayor problema al que se enfrenta el mundo.
 
Más del 90% de los españoles piensa que el cambio climático existe, que sus efectos son graves o muy graves y que la actividad humana es la principal responsable de dicho cambio. La gran mayoría cree que los políticos no hacen lo suficiente. Incluso están dispuestos a esforzarse y a pagar para mitigar el problema.
 
Frente a estas actitudes loables de la gran mayoría, a unos cuantos aprovechados solo les mueve el lucro personal, sin límite alguno en cuanto al bien público.
 
El reciente caso de los productos cárnicos de la empresa Magrudis es un buen ejemplo: los análisis de laboratorio habían demostrado inequívocamente que sus productos estaban contaminados por Listeria monocytogenes -una bacteria patógena, potencialmente mortal y abortiva-. No les importó y siguieron comercializándolos, por lucro, a sabiendas del peligro que entrañaba su consumo. Ya hay más de 200 afectados y la cifra sigue aumentando.
 
Desafortunadamente a nivel medioambiental, conductas como la de los responsables de Magrudis son mucho más frecuentes. Contaminar es una tentación, pues resulta fácil pasar desapercibidos.
 
Como contaminar es más barato que no hacerlo, siempre está la tentación de aumentar el lucro a costa de un bien que es de todos. Es la tragedia de lo común: yo saco un beneficio extra -al ahorrarme los costes de no contaminar-, a costa de un bien común -el medio ambiente- cuyo deterioro pagamos todos.
 
Contaminar da ventaja competitiva en el mercado: puedo poner en el mercado un producto más barato que mis competidores que no contaminan (pues mi producto no tiene los costes de impedir la contaminación).
 
En este sentido, ahorrar los costes de las actividades que producen la contaminación difusa de las aguas continentales resulta especialmente tentador. Y, de momento, quienes contaminan el agua eutrofizándola, no suelen pagar las consecuencias.
 
Contaminación de las aguas por eutrofización
 
Entre los principales problemas de contaminación de las aguas continentales está la eutrofización. Se trata de un incremento en la cantidad de nitrógeno y de fósforo del agua.
 
La eutrofización es un problema especialmente preocupante en la península Ibérica por la velocidad a la que está teniendo lugar. En muy pocos años se han eutrofizado en gran medida las principales cuencas de nuestros ríos.
 
Las aguas no eutrofizadas son transparentes. En ellas hay una enorme diversidad: Como ejemplo baste decir que en aguas no eutrofizadas puede haber más de 200 especies de microalgas y más de 100 especies de zooplancton, docenas de ciliados, numerosas especies de zooplancton, microinvertebrados, moluscos, anfibios, peces…
 
Por el contrario, en las aguas más eutrofizadas, proliferan muy pocas especies, pero en cantidades enormes. En los casos más extremos de las aguas más eutróficas, tan solo una especie de cianobacteria aporta la mayor parte de la biomasa. Son los “blooms” o floraciones masivas de cianobacterias dañinas. En estas floraciones las cianobacterias alcanzan tal densidad que el agua llega a parecer un puré de guisantes.
 
La luz no puede penetrar más que unos pocos centímetros. Solo hay oxígeno cerca de la superficie. Por debajo de esa capa la falta de oxígeno es letal, haciendo que mueran el zooplancton, los microinvertebrados, los moluscos, los peces… Hay una pérdida casi total de la biodiversidad.
 
Toda esta biomasa muerta cae al fondo. Allí las bacterias fermentan la materia orgánica en un fango anaerobio mal oliente. Su descomunal carga bacteriana es otro de los problemas de estas aguas eutróficas. Muchas de estas bacterias son patógenas.
 
Por desgracia las especies de cianobacterias que crecen en estas aguas eutrofizadas a menudo producen potentes toxinas. Algunas de ellas, como las microcistinas, se disuelven en el agua y son muy dañinas. Tanto que las microcistinas se consideran una sustancia de guerra química.
 
Al beber agua contaminada con tan solo una parte por billón de microcistina se produce un daño hepático agudo. Son tristemente célebres una serie casos de graves problemas de intoxicaciones por microcistinas en Brasil, Australia, África, Inglaterra, Escandinavia y China. Hubo docenas de muertos.
 
Lo peor es que a bajas concentraciones las microcistinas causan cáncer de hígado. A medida que se eutrofizaban amplias zonas de China se ha incrementado enormemente la incidencia de este cáncer. Estudios epidemiológicos previos indican que en España podría estar ocurriendo lo mismo.

Muestras de agua recogida de la superficie del embalse de las Conchas en el Río Limia (Orense). Hay una enorme proliferación de una cianobacteria tóxica (Microcystis aeruginosa), que produce una potente hepatotoxina que además es un peligroso agente cancerígeno. Obsérvese como la ficocianina de las cianobacterias tiñe de azul el agua. Foto: E. Costas.
Muestras de agua recogida de la superficie del embalse de las Conchas en el Río Limia (Orense). Hay una enorme proliferación de una cianobacteria tóxica (Microcystis aeruginosa), que produce una potente hepatotoxina que además es un peligroso agente cancerígeno. Obsérvese como la ficocianina de las cianobacterias tiñe de azul el agua. Foto: E. Costas.
La contaminación en el Embalse de las Conchas de Orense
 
En este sentido, un buen ejemplo del problema de la rápida eutrofización de las aguas la tenemos en el Embalse de las Conchas en el Río Limia en Orense. Poco a poco se ha ido degradando y en la actualidad es una de las masas de agua más eutrofizadas de nuestro país.
 
Como consecuencia de esta eutrofización, durante las últimas décadas, todos los veranos y otoños se produjeron floraciones masivas de cianobacterias, tan enormes que se pudieron ver en las fotografías hechas por los satélites desde el espacio. Lo peor es que, a medida que pasa el tiempo, estas floraciones muestran una tendencia clara a incrementarse.
 
Desde 2011 se comenzó a estudiar in situ la zona del embalse de las Conchas. Como suele ser habitual en estas aguas muy eutróficas se produce una floración constituida casi en exclusiva por la cianobacteria Microcystis aeruginosa, que suele producir elevados niveles de microcystina. Por supuesto, otro de los graves problemas asociados al embalse de las Conchas es la presencia de grandes cantidades de bacterias coliformes de origen fecal.
 
¿Cuáles son las causas de esta anómala contaminación en el rio Limia?
 
Diferentes procedimientos -desde el estudio de isótopos estables, a la filogenia de las bacterias fecales mediante técnicas genéticas- permiten identificar las causas de la contaminación.
 
Los numerosos análisis efectuados en este sentido desde el año 2011 indican que la eutrofización de las aguas del rio Limia en la zona del embalse de las Conchas se debe, en su mayor parte, a vertidos y arrastres por agua de escorrentía de purines ganaderos -en su mayor parte de cerdos-, gallinaza de granjas avícolas y en alguna medida a aportes procedentes de estaciones depuradoras de aguas residuales urbanas que en algún momento no funcionaron como debieron.
 
Lo peor de los vertidos de purines y gallinaza es que la relación entre la cantidad de nitrógeno y la de fósforo que se da en ellos es la más adecuadas para la proliferación de Microcystis.
 
Lo peor del caso es que si se cumpliese la normativa vigente sobre vertidos no habría -ni de lejos- estos niveles de contaminación. Y en el río Limia este incumplimiento podría dar lugar a un problema más allá de nuestras fronteras: el Limia entra en Portugal ya contaminado por actividades que tienen lugar en Galicia y que no cumplen con la normativa.
 
Maximizar el beneficio a costa del medioambiente
 
Como casi siempre la causa última del problema hay que encontrarla en el intento de maximizar el beneficio al no gastar el dinero -y el esfuerzo- necesario en evitar la contaminación: hay un ahorro significativo al no instalar los sistemas eficaces de depuración de purines que existen desde hace décadas.
 
Así reparto los costes de la contaminación entre todos. Además, convenzo a mis vecinos diciendo que si tengo que respetar la normativa ambiental tendría que cerrar. Y, con la vista gorda de las autoridades, hago competencia desleal a quienes sí respetan el medio ambiente.
 
El problema es que estoy jugando con el peligro. Las microcistinas llegan hasta los seres humanos de diversas maneras: al beber agua, al bañarse, al comer pescado de la zona, o simplemente al respirar, pues cuando el viento sopla sobre el embalse, se produce un micro-espray cargado de microcistinas.
 
Y en las zonas donde abundan las microcistinas la incidencia de cáncer de hígado (y otros cánceres digestivos) es significativamente mayor.

Depósito de estiércoles avícolas en A Limia, afectados por la acumulación de agua de lluvia. Foto: Grupo Ineo.
Depósito de estiércoles avícolas en A Limia, afectados por la acumulación de agua de lluvia. Foto: Grupo Ineo.
El ejemplo del amianto
 
Aquí viene a cuento traer como ejemplo lo que ocurrió en el caso del amianto. El amianto produce cáncer de pulmón. Y hoy en día está totalmente prohibido su uso.
 
La estrategia mayoritaria de las empresas que hacían negocio con el fibrocemento de amianto (una de las cuales era, en aquel entonces, una de las principales empresas del IBEX 35) fue argumentar que un cáncer de pulmón podía estar producido por otras muchas causas, por ejemplo, el tabaco. Se aferraron a ese argumento para seguir con un negocio que sabían peligroso para la salud.
 
Inesperadamente la ciencia consiguió demostrar que algunos de estos cánceres (en concreto los mesoteliomas de pleura) eran producidos exclusivamente por el amianto. Cientos de afectados reclamaron. La empresa tuvo que afrontar indemnizaciones millonarias (y seguramente tenga que seguir haciéndolo porque aún va ha haber más afectados). Y ahora otras empresas, como el Metro de Madrid, que también usaron amianto, se están viendo afectadas.
 
Cuando el amianto, los abogados de las empresas estuvieron seguros de que con el ordenamiento jurídico vigente nunca serían condenadas. Pero se equivocaron.
 
Situación similar
 
Con el cáncer de hígado y otros cánceres digestivos se podría llegar muy pronto a una situación similar: la base molecular mediante la cual las microcistinas inducen cáncer es significativamente diferente de como lo hacen los virus o el alcohol.
 
¿Qué pasará cuando algunos afectados de cáncer de hígado sepan que se debió a microcistinas que no hubiesen existido sin los vertidos de purines?
 
Es posible que no se llegue tan lejos: hace casi 30 años hubo problemas similares en los países escandinavos. También en este caso la eutrofización de los embalses provenía de granjas porcinas.
 
Las autoridades se comportaron con mayor diligencia. Pero fueron los propios habitantes de la zona quienes lo resolvieron pidiendo a los consumidores que no comprasen productos porcinos de las explotaciones que contaminaban.
 
Las empresas afectadas pintaron un panorama apocalíptico: se acabaría el empleo. No ocurrió así. Se siguieron produciendo cerdos. Pero fueron las empresas ambientalmente respetuosas quienes lo hicieron. Y con una consecuencia indirecta: también se demostró que las condiciones laborales en estas empresas ambientalmente amigables eran mejores que las de los más contaminantes.
 
A la larga vale la pena jugar limpio, competir en igualdad de condiciones con quienes no contaminan, cumplir las normativas marco y las directivas europeas del agua…
 
Se trata de un problema extremadamente grave sobre el que existe una amplia conciencia social: más del 90% de los españoles creen que los políticos deberían adoptar los objetivos ambientales que indiquen los científicos.
 
Hacer bien las cosas: compensa.

(*) Eduardo Costas es Catedrático de Genética en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y Académico Correspondiente de la real Academia Nacional de Farmacia. Desde 2011 estudia las aguas del embalse Las Conchas.  Es Director, junto a Victoria López Rodas, del  Comité Científico del Club Nuevo Mundo.


Lunes, 30 de Septiembre 2019
Eduardo Costas
Artículo leído 8789 veces



Nota



Comente este artículo

1.Publicado por Pablo Alvarez el 30/09/2019 10:41
Lo bueno del método científico es que al final la verdad sale a relucir, y tarde o temprano quienes intentan taparla se les derrumba sus engaños y tienen que asumir responsabilidades.

2.Publicado por María Trinidad Lorenzo Lòpez el 30/09/2019 13:53
Esto tiene que solucionarse ya!!! Los vecinos que vivimos al lado lo sufrimos.

3.Publicado por Xosé el 30/09/2019 14:49
Ónde quedan "Orense"e "Las Conchas"? Respeitade a toponímia, ho!!!

4.Publicado por Serafín González el 30/09/2019 16:52
Magnífico artículo. No confío en que haga cambiar de actitud a los negacionistas del problema, tanto en el sector de la ganadería industrial como en las administraciones "competentes". Ojalá consiga sensibilizar y movilizar a la ciudadanía preocupada por las repercusiones ambientales y de salud humana que conlleva la eutrofización.

5.Publicado por Manuela Rodriguez el 02/10/2019 22:54
Lo mas triste de esto es que este embalse esta dentro de la zona de influencia del parque narural Xures - Geres , que es uno de los mas grandes de la red 2000 ademas de ser reserva de la biosfera, el siguiente embalse que se va ver afectado es el de Lindoso en Portugal y esta en medio de este Parque, natural y unico parque nacional de Portugal, que por culpa de unos pocos que no estan actuando eticamente otros tengamos que sufrir sus irresponsabilidades y sobre todo que nos causen daños a la salud por sus malos actos es intorelable en estos tiempos el que contamina tiene que pagar, y ademas reponer lo dañado a su estado natural.

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