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El nivel del mar seguirá subiendo durante siglos

Puede escalar más de un metro en 2100 si no se controla el calentamiento global


El nivel del mar seguirá creciendo durante siglos y se volverá más violento, advierte el IPCC. Si no se controla el calentamiento global, las olas de calor se duplicarán, las catástrofes seculares marinas se convertirán en anuales y el 25% del permafrost desaparecerá.





El nivel del mar seguirá subiendo durante siglos en todo el mundo, asegura el último informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), presentado ayer en Mónaco.

En 2100 el nivel del mar podría llegar a registrar una elevación de entre aproximadamente 30 y 60 cm, incluso aunque se logre una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global se mantenga muy por debajo de 2°C. Sin embargo, si las emisiones siguen aumentando con fuerza, la subida del nivel de las aguas podría ser del orden de 60 a 110 cm.

“En los últimos decenios, el nivel del mar ha subido cada vez más rápido a causa de las crecientes aportaciones de agua de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida, sin olvidar otros factores contribuyentes, como el agua procedente del deshielo de los glaciares y la expansión térmica del agua debida al aumento de su temperatura”, señala Valérie Masson-Delmotte, copresidenta del Grupo de Trabajo I del IPCC.

“En esta nueva evaluación también se ha revisado al alza la contribución prevista del manto de hielo de la Antártida a la elevación del nivel del mar de aquí a 2100 en un contexto de altas emisiones de gases de efecto invernadero”, añade.

“El amplio abanico de proyecciones sobre el nivel que alcanzará el mar en 2100 y en adelante depende de la reacción de los mantos de hielo al calentamiento, en especial en la Antártida, y esa es una cuestión todavía sujeta a importantes incertidumbres”.

Mar extremo

La subida del nivel del mar incrementará la frecuencia de los episodios de nivel del mar extremo que tienen lugar, por ejemplo, durante las mareas altas y las tormentas intensas, señala el informe.

Los datos indican que, con cada grado de calentamiento adicional, los fenómenos que en el pasado se producían una vez cada 100 años, tendrán periodicidad anual a mediados de siglo en muchas regiones, agravando los riesgos a los que están expuestas muchas islas pequeñas y ciudades costeras de baja altitud.

Si no se destinan grandes inversiones a fines de adaptación, esas regiones estarían expuestas a riesgos de inundación cada vez mayores, según se explica en el informe.

Por ello, es probable que algunas naciones insulares dejen de ser habitables a causa de los cambios en los océanos y la criosfera (zonas congeladas del planeta) provocados por el clima, según el informe, si bien sigue siendo sumamente difícil evaluar los umbrales de habitabilidad.

La intensificación de los vientos y las precipitaciones asociados a los ciclones tropicales agudizarán los episodios de nivel del mar extremo y los riesgos costeros, advierte el informe.

Los peligros serán todavía más graves a raíz del aumento en la intensidad y la magnitud medias de las mareas meteorológicas y los acumulados de precipitación debidos a los ciclones tropicales, en particular en un contexto de mantenimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en niveles altos.

Fuente: IPCC. Click sobre la imagen para ampliar.
Fuente: IPCC. Click sobre la imagen para ampliar.
Cambios en los ecosistemas oceánicos

En el informe se constata asimismo que el calentamiento de los océanos y los cambios en su química ya ocasionan alteraciones en especies de todos los niveles de la trama alimentaria oceánica, y que eso repercute en los ecosistemas marinos y en las personas que dependen de ellos.

Hasta la fecha, los océanos han absorbido más del 90 % del exceso de calor del sistema climático. De aquí a 2100, absorberán entre dos y cuatro veces más calor que en el período comprendido entre 1970 y el momento actual. Si el calentamiento global se limita a 2°C, pero si las emisiones son más elevadas, la absorción será entre cinco y siete veces mayor.

El calentamiento de los océanos reduce la mezcla entre capas de agua y, como consecuencia, el suministro de oxígeno y nutrientes para la vida marina, aclaran los autores del informe.

La frecuencia de las olas de calor marinas se ha duplicado desde 1982 y su intensidad no deja de crecer. Las proyecciones apuntan a un incremento adicional en su frecuencia, duración, extensión e intensidad.

Con un calentamiento de 2°C, la frecuencia de las olas de calor será 20 veces mayor en comparación con los niveles preindustriales, pero si las emisiones siguen aumentando con fuerza, su frecuencia será 50 veces mayor.

Desde el decenio de 1980, los océanos han absorbido entre el 20% y el 30 % de las emisiones de dióxido de carbono de origen antropogénico, y ello ha causado su acidificación. Una incorporación continuada de carbono a los océanos de aquí a 2100 exacerbará el aumento de acidez de sus aguas, advierte el informe.

La acidificación y el calentamiento de los océanos, la pérdida de oxígeno y los cambios en el suministro de nutrientes ya afectan a la distribución y la abundancia de la vida marina en las zonas costeras, en alta mar y en el fondo marino.

Los cambios en la distribución de las poblaciones de peces han reducido el potencial de capturas a nivel mundial, señala asimismo el IPCC.

En el futuro, el potencial de capturas disminuirá todavía más en algunas regiones, en particular en los océanos tropicales, pero aumentará en otras, como por ejemplo en el Ártico. Las comunidades que dependen en gran medida de los productos alimentarios marinos pueden verse confrontadas con riesgos para la salud nutricional y la seguridad alimentaria de sus integrantes.

Hielo y deshielo

En el Ártico, los valores mensuales de extensión del hielo marino disminuyen para todos los meses del año, y su espesor no deja de menguar, señala el informe.

La estabilización del calentamiento global en 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales supondría que el hielo desaparecería del océano Ártico en septiembre —el mes con menor extensión de hielo— solo una vez cada 100 años. Sin embargo, con un calentamiento global de 2°C, esa circunstancia podría llegar a producirse cada tres años.

Algunas poblaciones del Ártico, en especial los pueblos indígenas, ya han ajustado sus patrones de desplazamiento y caza en función de la estación y de la seguridad de las condiciones de la tierra, el hielo y la nieve, mientras que algunas comunidades costeras han previsto su relocalización. El éxito de su adaptación dependerá de los recursos financieros, las capacidades y el apoyo institucional, se precisa en el informe.

El terreno de permafrost —congelado durante muchos años— es objeto de calentamiento y deshielo, y las proyecciones apuntan a un deshielo generalizado de ese tipo de terreno durante el siglo XXI.

Incluso aunque el calentamiento global se limite a valores muy inferiores a 2°C, aproximadamente el 25 % del permafrost situado cerca de la superficie (3-4 metros de profundidad) se habrá deshelado de aquí a 2100.

Si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando con fuerza, cabe la posibilidad de que se pierda cerca del 70 % del permafrost que se encuentra cerca de la superficie.

El informe destaca que el permafrost de las regiones ártica y boreal almacena grandes cantidades de carbono orgánico, prácticamente el doble de carbono que el contenido en la atmósfera, y su deshielo podría incrementar notablemente la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Añade que resulta difícil saber si ya se está produciendo una liberación neta de dióxido de carbono o metano a causa del actual deshielo del permafrost ártico.

En el futuro, un mayor crecimiento de la vegetación puede potenciar la capacidad de almacenamiento de carbono del suelo y compensar la liberación de ese elemento debida al deshielo del permafrost, pero no en un grado suficiente para la magnitud de los grandes cambios que pueden producirse a largo plazo.

Por último, el informe constata que los incendios forestales alteran los ecosistemas en la mayoría de las regiones boreales y de tundra, así como también en las zonas de montaña.

Medidas urgentes ya

En el informe se llega a la conclusión de que una reducción marcada de las emisiones de gases de efecto invernadero, la protección y la restauración de los ecosistemas, y una gestión cuidadosa del uso de los recursos naturales, permitiría preservar los océanos y la criosfera como fuente de oportunidades que ayuden a adaptarse a los cambios futuros, limiten los riesgos para los medios de subsistencia y proporcionen múltiples beneficios adicionales al conjunto de la sociedad.
 
“Solo podremos mantener el calentamiento global muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales si aplicamos transiciones sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, por ejemplo, en los ámbitos de la energía, la tierra y los ecosistemas, las zonas urbanas y las infraestructuras, y la industria. La adopción de políticas climáticas ambiciosas y la reducción de las emisiones imprescindible para dar cumplimiento al Acuerdo de París también protegerán los océanos y la criosfera y, en última instancia, permitirán velar por el conjunto de la vida en la Tierra”, explica Debra Roberts, copresidenta del Grupo de Trabajo II del IPCC.

En el informe se proporcionan indicios que evidencian los beneficios de combinar conocimientos científicos con saberes locales y ancestrales para elaborar estrategias adecuadas de gestión de los riesgos asociados al cambio climático y potenciar su resiliencia. Se trata del primer informe del IPCC en el que se hace hincapié en la importancia de la educación para fomentar los conocimientos sobre el cambio climático, los océanos y la criosfera.

Datos de contexto

Los océanos y la criosfera —las zonas congeladas del planeta— desempeñan una función decisiva para la vida en la Tierra, señala el informe.

Un total de 670 millones de personas que viven en regiones de alta montaña y 680 millones de personas que habitan en zonas costeras de baja altitud dependen directamente de esos sistemas. Además, cuatro millones de personas viven permanentemente en la región ártica, y los pequeños Estados insulares en desarrollo son el hogar de 65 millones de personas.

El calentamiento global ya es de un 1°C con respecto a los niveles preindustriales a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y presentes, y hay pruebas abrumadoras de que ello entraña consecuencias graves para los ecosistemas y las personas.

Los océanos se han calentado, su acidez ha aumentado y su productividad ha menguado. La fusión de los glaciares y los mantos de hielo provoca la subida del nivel del mar, y los fenómenos extremos costeros son cada vez más violentos.

En el Informe especial sobre el océano y la criosfera en un clima cambiante, elaborado por el IPCC y aprobado el 24 de septiembre de 2019 por los 195 gobiernos Miembros que conforman ese órgano, se brindan nuevos indicios que evidencian los beneficios de la limitación del calentamiento global al nivel más bajo posible, en consonancia con el objetivo que los propios gobiernos se marcaron en el Acuerdo de París de 2015.

Una reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero limita la magnitud de los cambios en los océanos y la criosfera y permite preservar los ecosistemas y los medios de subsistencia que dependen de esas regiones.

Referencia

El "nforme especial sobre el océano y la criosfera en un clima cambiante" describe los riesgos y los desafíos de índole climática a los que hoy mismo están expuestas personas de todo el mundo y a los que deberán enfrentarse las generaciones futuras.

Presenta, asimismo, opciones para la adaptación a aquellos cambios que ya no pueden evitarse, la gestión de los riesgos conexos y el fomento de la resiliencia en pro de un futuro sostenible. La evaluación pone de manifiesto que la adaptación depende de la capacidad de las personas y las comunidades y de los recursos a su alcance.

Para la elaboración del informe, más de 100 autores de 36 países han evaluado la bibliografía científica más reciente sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante, y han citado aproximadamente 7.000 publicaciones científicas.


El informe especial del IPCC es una contribución científica para los líderes mundiales que se congregarán en próximas negociaciones sobre clima y medioambiente, como el 25º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que tendrá lugar en Chile en diciembre próximo.

Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate (SROCC). IPCC, 25 September 2019.


Jueves, 26 de Septiembre 2019
IPCC/T21
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