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La siesta es buena para la memoria

Durante ese breve sueño, el cerebro replica los circuitos usados durante el aprendizaje


La siesta es buena para la memoria, ha descubierto una investigación: en ese momento, las neuronas replican los circuitos cerebrales utilizados durante el aprendizaje, fortaleciendo así el recuerdo de lo aprendido. El mismo efecto puede conseguirse mediante estimulación eléctrica, un descubrimiento que puede ser útil para los estudiantes antes de un examen.





Cuando se trata de recordar, los patrones de las ondas cerebrales que se producen durante el sueño de ondas lentas pueden jugar un papel crítico, según un nuevo estudio de neurocientíficos de la Universidad de Alberta y publicado en la revista NeuroImage.

"Durante el sueño de ondas lentas, las neuronas desencadenan todo tipo de patrones, lo cual creemos que representa el fortalecimiento de los recuerdos durante el sueño", explica Anastasia Greenberg, autora principal de esta investigación, en un comunicado de la citada universidad.

El “sueño de ondas lentas” es una etapa del sueño que se produce justo antes del sueño paradoxal, que es cuando experimentamos los sueños. Ese sueño de ondas lentas se consigue durante las siestas, esos pequeños descansos en los que mediante una cabezadita dormimos brevemente y recuperamos el tono vital.

En el estudio, los investigadores simularon el sueño de onda lenta en modelos de laboratorio e intentaron modularlos usando campos eléctricos. Experimentos previos habían demostrado que los campos eléctricos aplicados pueden "aumentar" los recuerdos.

Mejorar la memoria

En colaboración con investigadores de la Universidad de Lethbridge, el equipo utilizó una técnica de imagen empleando colorante sensible a la electricidad para ver la actividad a través del cerebro. Los resultados mostraron que los campos eléctricos de onda lenta tenían un efecto prominente sobre la actividad neuronal en todo el cerebro.

"La estimulación cambió drásticamente esos patrones de actividad en nuevos, nunca antes vistos", dijo Greenberg. "Esto significa que la estimulación eléctrica podría estar funcionando de una manera artificial para mejorar los recuerdos. Si pudiera influir en el tipo de sueño de onda lenta que está teniendo una persona, tal vez podría mejorar su memoria", agregó Dickson.

Como conclusión, puede señalarse que una siesta ayuda y mucho a la memorización, ya que lo que ha comprobado esta investigación es que el sueño de onda lenta estimula la consolidación de la memoria y que esos estímulos pueden conseguirse también mediante estimulación eléctrica.

“Es como si los circuitos producidos por el cerebro durante el sueño de ondas lentas replicaran los circuitos que el cerebro ha creado durante un período de aprendizaje,”, explica Dickson. Al reproducir estos circuitos, el cerebro repite lo que acaba de aprender.

Útil para los estudiantes antes de un examen

Dickson no está seguro de que su investigación ayude a las personas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia, porque no está claro si los recuerdos de los participantes que estudió estaban intactos.

Sin embargo, dice que este descubrimiento podría ser útil para los estudiantes, especialmente cuando están completando una sesión de estudio y necesitan memorizar mucha información para un examen.

Dickson cree que un dispositivo de control del sueño podría comercializarse en el futuro. De esa manera, si una persona hace una siesta después de estudiar o de asistir a una clase, podría provocar un sueño de onda lenta para ayudar a consolidar su memoria. Pero añade que serán necesarias nuevas investigaciones antes de que ese dispositivo tenga utilidad.

"Todavía hay muchas cosas que no entendemos, en parte porque es muy difícil medir la actividad en el cerebro mientras se usa un campo eléctrico para producir la actividad", concluye Dickson.

Referencia

New waves: Rhythmic electrical field stimulation systematically alters spontaneous slow dynamics across mouse neocortex. Anastasia Greenberg et al. NeuroImage, Volume 174, 1 July 2018, Pages 328-339. DOI:https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2018.03.019


Viernes, 4 de Mayo 2018
Redacción T21
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