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Mensaje desde el maltrato

Hombres y mujeres son víctimas de un modelo de convivencia que se derrumba


Los maltratos que sufre la mujer a manos de su pareja aumentan cada día, generando alarmismo social y una exposición superficial del fenómeno que tipifica al hombre como violento y enloquecido y a la mujer como mártir. Pero al profundizar en la reflexión, descubrimos la confusión de identidades que padecen hombres y mujeres, así como las responsabilidades femeninas que aparecen en este proceso. También constatamos que los hombres y las mujeres son igualmente víctimas de un modelo de convivencia que se derrumba y que para poder calibrar el alcance de estos cambios, se necesita la cooperación de ambos. Esta acción conjunta es la única que puede permitir integrar la nueva visión de la realidad sin que se pierda la dignidad de cada uno de los componentes de la pareja, ni que se destruya la convivencia. Por Alicia Montesdeoca.



Mensaje desde el maltrato
Cada día nos tropezamos con la dolorosa noticia de una nueva mujer que ha sido maltratada por su pareja hasta morir. Las circunstancias de estas tragedias, tal y como se van contando a través de los medios de comunicación, van tomando unas características homogéneas.

El mal-tratador y la mal-tratada responden a unos tipos definidos por unas conductas determinadas: él, hombre violento y enloquecido que acaba con la vida de su compañera, que supuestamente le ha traicionado (no se dice cómo); ella, sin embargo, es una buena persona que “nunca dio que hablar”.

La información, en general, se estructura de tal manera que genera un estado de opinión alarmista, como si estuviéramos ante una epidemia incontrolada: la vida doméstica es un lugar de riesgo para las mujeres que pueden caer inocentemente en manos de unos hombres que, por no se sabe qué razones, tienen una naturaleza “agresiva y dominante”.

Esta es la interpretación que se da desde los medios y desde los movimientos de reacción ciudadanos, que asisten asombrados al fenómeno y buscan respuestas en esquemas simples y tradicionales. Una interpretación que crea cultura a partir de una exposición superficial de un fenómeno, haciéndose hincapié en la violencia del agresor y en el martirio de la víctima, como únicos factores esenciales.

De esta manera, se da pie a un tipo uniforme de respuesta que en absoluto pone luz sobre un fenómeno. Esta dramática realidad, expresa, sin embargo, el estado de confusión e indefinición que existe en los actores y en sus relaciones familiares y sociales, como consecuencia de los profundos cambios a los que estamos abocados en el futuro, tal y como parece vislumbrarse hoy.

Soluciones desenfocadas

Por otro lado, se buscan soluciones para este fenómeno, tratando de ajustar de nuevo la realidad y siguiendo patrones de conducta tradicionales, es decir, atacar lo local pretendiendo con ello acabar con la enfermedad, sin cuestionarse su verdadero y complejo origen.

Por eso, estos problemas se tratan desde el objetivo único de luchar por la destrucción de la conducta agresiva, desarrollando nuevas leyes, empleando más fuerza represiva y buscando la interpretación de los expertos de la conducta humana, los cuales quedan atrapados en los síntomas del fenómeno si para su diagnóstico lo aíslan de su contexto y del contexto en el que se dan otras circunstancias con las que interaccionan.

La prevención, dicen, se hace desde la escuela, con una educación en la igualdad. Para ello, también se estudian los posibles síntomas entre los adolescentes, tratándose de detectar conductas sospechosas.

En este campo hemos visto como se instruye de diferente manera a chicos y a chicas, dando por hecho que los chicos son probables agresores y las chicas sus víctimas. Para confirmar esta hipótesis no dudan en someter a los alumnos y alumnas a test de identificación (de agresor y víctima).

Esos nos lleva a preguntarnos, en el caso de detectar alguna tendencia agresiva, (cosa que por otro lado no sería de extrañar, habida cuenta de las edades de estos muchachos y muchachas y de la sociedad del espectáculo en la que vivimos), ¿qué vamos a hacer con los casos “sospechosos” de encerrar un futuro mal-tratador? ¿Los vamos a someter a reeducación, sin más? ¿Estableceremos instituciones carcelarias? ¿Los señalaremos como unos apestados?

Vuelta a la identidad

Está bien que nos preguntemos qué pasa, pero no olvidemos qué somos: el hombre y la mujer forman la pareja humana, no hay otra base para convivir y para proyectarnos hacia el futuro como especie (aunque hayan otros tipos de parejas y distintas fórmulas de convivencia).

Así pues, los hechos sobre los que estamos reflexionando nos remiten a preguntas para las que hasta ahora no hemos encontrado respuestas. ¿Hacia dónde conduce la realidad de hoy? ¿Cuál es el proceso que se abre con tanto dolor y sufrimiento?

La historia siempre interpreta en pasado las causas de unos acontecimientos, cuando los que los vivieron ya no están. No debemos esperar tanto. Hay que reflexionar sobre lo que está pasando y por qué, sin llegar pronto y mal a conclusiones que nos llevan al victimismo, el resentimiento o la desesperación.

¿Cómo rescatar de entre los escombros, que los procesos actuales van acumulando, a aquellas experiencias válidas para hoy que se vivieron en otros contextos culturales? Contextos que si bien dieron pie a determinadas maneras de relacionarse los hombres y las mujeres, a una división de los papeles a jugar en la familia y fuera de ella, etc., partían, asimismo, de ciertos valores y convicciones que no hay que tirar por la borda pues son leyes que funcionan fuera del espacio y del tiempo.

Es necesario desentrañar la naturaleza de los vínculos, el orden que sostiene la vida, la razón de ser del amor entre la pareja y los hijos, para poder salvar lo que es esencial y descartar lo que es sólo fruto de los condicionantes sociales, económicos o ideológicos de cada etapa.

Responsabilidad femenina

Es necesario comprender lo que nos ha pasado y no aceptar una nueva visión de la convivencia y de los papeles a cumplir, con los cambios a los que estamos abocados, con un enorme saco lleno de resentimiento contra el hombre, como si estuviéramos libres las mujeres de responsabilidad.

Pues la responsabilidad tiene muchas caras y a toda acción le sucede una reacción que produce unos cambios, cambios que hemos de asumir con todas sus consecuencias. Las mujeres somos responsables de luchar por nuestra dignidad y por el reconocimiento de lo que somos, pero también somos responsables por hacer que la visión del otro esté cargada de confusión sobre nuestra identidad, al prestarnos al juego de nuestra invisibilidad, mientras le podíamos sacar rendimiento.

Somos responsables de nosotras cuando no hacemos ese camino hacia dentro y nos amoldamos a las exigencias de los viejos papeles, pero también de los nuevos papeles que nos asignan hoy, sin aportar, realmente, nuestra manera genuina de ver el mundo. Papeles que se considera hemos de jugar nosotras, aunque hayan sido construidos sin nuestra participación y desde la soledad en la que los otros (los hombres) han regido el mundo.

La especie humana tiene dos géneros y, por lo tanto, dos visiones que se complementan. Hasta ahora, una de las visiones gobernaba el afuera, la otra organizaba el adentro. Así las perturbaciones en el afuera eran organizadas desde el orden, la autoridad, la eficacia, el pragmatismo, la fuerza, la concreción, la jerarquía. Al adentro era difícil de llegar, buscaba los espacios íntimos, invisibles, protegidos, maleables para la expresión de la no forma, de las emociones, de lo innombrable.

Mensaje desde el maltrato
El reto de los discursos

La sociedad de hoy tiene como reto el discriminar qué valores se abren paso, entre la confusión de los discursos viejos, cargados de ansias de poder, autoritarismo y desprecio por lo diferente, y los discursos aparentemente nuevos, pero que sólo prometen la igualdad en lo establecido, no la construcción en cooperación, de una nueva realidad.

Valores para un mundo nuevo, en el que seguir buscando qué somos como hombres, como mujeres y como humanidad. Una humanidad cuyas esencias masculina y femenina se combinan para configurar las diferencias y la diversidad que se ponen de manifiesto en todo.

Hoy, los hombres y las mujeres son igualmente víctimas de un modelo de convivencia que se derrumba. Una convivencia pactada en orden a unos acuerdos que la armonizaban, que dejaban claras las normas del juego, los papeles y el objetivo de la unión.

En ese modelo, la familia se constituía como cauce para la reproducción. Una institución soportada por una división del trabajo sexual, en una sociedad gobernada sólo por los hombres, gobierno que la mujer acataba, asumiendo y administrando la vida íntima familiar desde ese orden. Atravesando esa realidad estaba el amor hacia la pareja, la atracción sexual, el cariño hacia los hijos, la responsabilidad de su cuidado y de su nutrición.

Cambios fuera y cambios dentro

El sentimiento que experimento es que ese edificio se quiebra en mil grietas para descubrir el tesoro que oculta. Pero la resistencia de la estructura a desaparecer produce mucho dolor y gran confusión, y estos factores no dejan ver su interior. La cultura tradicional se resiste porque teme su propia muerte.

Por eso, no vale la simple explicación de los hechos que analizamos, como una agresión de hombres primitivos contra mujeres acalladas durante milenios. Es el despertar de un nuevo conocimiento de lo real el que se abre paso, rompiendo el modelo de realidad que la cultura moderna había construido.

Tampoco es una cuestión de reivindicar más poder en contra del tirano hombre, porque igualdad no es sinónimo de supremacía de uno o del otro, igualdad es reconocimiento de las diferencias y de la diversidad que existen en cada ser humano.

Lo que está en juego no es la destrucción de un contenido, es la reformulación de un continente para que se permita reconocer las cualidades de ese contenido y ajustar las fórmulas para vivir y convivir más en armonía a eso que somos y que quiere emerger de otra manera

Los cambios vividos por la mujer

Si hablamos desde el adentro y nos preguntamos por qué quiere ahora despertar la mujer, símbolo y sujeto que refleja el cambio interno: lo femenino, lo expansivo, lo no descubierto, lo desconocido, las preguntas no terminan.

¡Qué difícil es vivir una experiencia y descubrir que la tuya es una más de entre muchas! ¿Cómo detectar que estás siendo atravesada por una crisis general en las conductas sociales, cuando eres absorbida por tus propias vivencias de esa crisis que para ti tiene una forma, unas circunstancias, un valor, unas cualidades concretas, un determinado dolor?

¿Cómo entender que te atraviesan unos fenómenos que proceden de una determinación que escapa a tu voluntad y a tu control, que no sabes de dónde vienen ni quién dio la orden para que se produzcan los hechos que vives?

¿Cómo ser capaz de discernir lo que te pasa y por qué, en medio de los acontecimientos cotidianos y de la rutina de cada día, en medio de los objetivos que te marcaste, en medio del amor, la inocencia y la honestidad con que te entregaste un día a un proyecto con otro?

¿Cómo descubrir que la violencia, el sufrimiento y el dolor que generan el despertar de esa conciencia de lo que tú eres, que hay en ti, aunque hasta ahora estuviera dormido, es consecuencia de la voluntad de hacerse presente, a pesar de ti misma y de que eso te cueste la vida?

¿Cómo descubrir que en la violencia, en el sufrimiento y en el dolor que produce la resistencia a que se vea eso que tú eres, o que portas, el agresor (sujeto concreto o abstracto) está colaborando con que la agredida también despierte, a pesar de sí mismo?

¿Cómo aceptar que ni el agresor ni la agredida son enemigos sino que parecen dos marionetas, cuyos hilos son movidos por unas manos, cuya invisibilidad es tal que no proyectan ni su sombra? ¿Cómo poder aceptar que cada paso que ha dado la humanidad, hacia una mayor conciencia, le haya costado tan alto precio?

Mensaje desde el maltrato
Mensaje desde el maltrato
Un mundo se resquebraja

¿Cómo mantener la voluntad de seguir viviendo, sin renunciar a protagonizar la vida con dignidad, reconociendo el gran valor de estar aquí en este momento, en unas circunstancias en las que tienes tantas dificultades para ser fiel a ti misma, y a esa voz interna que te habla cada día más fuerte, sobre lo que representas y la dignidad que tienes?

¿Cómo desentrañar el verdadero sentido de tu existencia, el verdadero papel que te toca jugar y que quieres vivir desde tu propia naturaleza, en estos momentos de grandes promesas de igualdad, que aún no se han materializado realmente, porque es una igualdad que no tiene en cuenta tus cualidades y tu propia naturaleza?

El mundo conocido se resquebraja, se resquebraja para las mujeres y para los hombres, es verdad, pero ellas están sometidas a los empujes de la toma de conciencia de su protagonismo en este momento: parirse a sí mismas, su gran desconocida y la gran desconocida de los otros. La búsqueda tradicional y filosófica del ¿quién soy? es todavía hoy para una mujer una aventura llena de frustraciones, confusión, disyuntivas, complejos de culpabilidad o quiebra de la autoestima. Esa es una de las caras de la moneda.

El hombre, ¿un espectador?

La otra cara es la del hombre que no está en la misma búsqueda de identidad, aunque muchos pueden ver claro los derechos de las mujeres, sus valores, su capacidad para la participación en condiciones de igualdad. Ellos, los otros seres humanos, están de espectadores de un despertar que les renueva pero que les pone patas arriba la casa ya conquistada.

¿Cómo se siente el hombre, símbolo del afuera, protector de la estructura, defensor de las fronteras, guardián de las formas, de la realidad, del molde? ¿Cuál es el dolor de lo masculino, colonizado, urbanizado, moldeado?

¿Cómo se sienten los que no entienden nada?. Aquellos para los que el impulso renovador de la mujer le remueve el mundo masculino sin remedio, aquellos que no buscan el cambio porque su mundo es un mundo seguro, previsible, concreto, sabiendo en todo momento qué va a hacer y en qué condiciones.

Un instante en los ciclos de la vida

Para la mujer, al fin y al cabo, los cambios sociales en el último siglo, posibilitándole una toma de conciencia, un reconocimiento, una participación, la hacen estar de actualidad. Es su época, pertenece a un paso de conciencia, no tenía nada ni se le reconocía... y ahora puede ser, se ve empujada al despertar. El hombre, sin embargo, está aún noqueado, cuando no, dormido profundamente, porque los síntomas sociales hablan de un nuevo parto humano que no viene a través de él.

Ahora bien, es preciso que veamos este momento como un instante de los procesos y de los ciclos de la vida. Sólo es un paso para descubrir una parcela más de lo real que se quiere manifestar en este momento a través de lo femenino: símbolo de lo oculto, manifestación de una cualidad humana, metáfora del alma, de lo íntimo, de lo innombrable, de lo de dentro, de lo no desplegado.

Del hombre, manifestación primera de lo masculino, realidad externa, cualidad de lo materializado, preeminencia de la forma, capacidad protectora de lo de fuera, se espera protección para el parto, creación de nuevas formas, construcción de la nueva casa. Aquella en la que se convivirá de otra manera: ni hombres frente a mujeres, ni mujeres por encima del hombre, sólo humanidad renovada

Riesgo y ternura

Cuando hay que romper un molde para conocer el contenido oculto, sin que éste se desvirtúe, hay que tratar con delicadeza el objeto que manipulamos. Por otro lado, hay que cuidar mucho cada uno de los momentos de esta experiencia. En este parto no es una cuestión de niño o niña lo que está en juego, es una toma de conciencia mayor de la humanidad sobre sí misma. La cuestión está en enfrentar el cambio de conciencia con espíritu integrador. Este salto no es lineal, es un salto cuántico.

Por una parte, porque la mujer está absorbida por lo nuevo, pero no tiene resuelta, ni mucho menos, su identidad. Al incorporar otras posibilidades no lo hace desde ella misma, sino desde los estímulos que vienen desde fuera. Por otra parte, el hombre tiene que integrar los cambios que se producen en la perspectiva de la mujer, tratándolos desde él, y no dejando a su compañera sola en la búsqueda y en la interpretación de lo que sucede.

Para poder calibrar el alcance de los cambios que se están produciendo, se necesita la cooperación de ambos. Hay que considerar que la acción conjunta es la única que puede permitir integrar la nueva visión de la realidad, sin dejar que se pierda la dignidad de cada uno de los componentes de la pareja, ni que se destruya la convivencia porque el reto fue demasiado complicado y complejo.

Dos fuerzas antagónicas

Dos fuerzas antagónicas se enfrentan en este proceso. Por un lado, las formas de violencia con que lo viejo se resiste a desaparecer; por el otro lado, la fuerza de voluntad y la determinación del nuevo modelo de interacción social que se manifiesta con un impulso imparable de ser, y que parece decir: si se colabora bien y si no se colabora también, la emergencia de esa nueva conciencia de lo que somos se va a producir, aunque nos resistamos a ello.

Asumamos todos, hombres y mujeres, la tarea que tenemos por delante y no huyamos cobardemente de la experiencia. Nos ha tocado dar un salto de conciencia y sólo la gozaremos si lo hacemos unidos: el viejo modelo binario hace casi un siglo que dejó de tener respuestas válidas para todo.

Las cosas no son blancas o negras. Los colores son siete y cada uno, a su vez, está compuesto de múltiples matices y todos tienen su origen en una única luz, la que proyecta, como metáfora universal el Sol que nos alumbra.

El mismo que en cada amanecer nos llama a que despertemos de nuestros sueños y de nuestras rígidas creencias y nos abramos a nuevas aventuras, en este caso a la gran aventura del despertar consciente.



Domingo, 20 de Junio 2004
Alicia Montesdeoca
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1.Publicado por mchacon@uv.mx el 21/06/2004 00:00
Creo que conoce poco la información que existe al respecto. Su artículo, se une a la enorme cantidad de artículos que pretenden hablar con conocimiento e información del tema del maltrato, pero que sin embargo, carece.
Me sorprende que un sitio que se pretende de diuvlgación de información confiable, presente notas que contribuyen a la confusión y al prejuicio.

Atentamente,
Marcela Chacón

2.Publicado por hienido@hotmail.com el 06/07/2004 00:00
Se olvidó el añadir a su artículo la tecnología del hoy en dia, la cual no existía y era impensabe antaño, donde siempre el hombre tenía la tarea de, como usted bien dice, proteger, asegurar una vida, defender y 'cazar'. Por tecnología me refiero a medios de comunicación, medios de transporte, medios de facilitación de tareas domésticas, etc. Es por eso que la mujer cree que ya no necesita al hombre, discriminándolo como tan bien que hace. Y es por eso que el hombre no permite ni debería permitir un cambio social tan brusco, ya que el dia que falle la tecnología, ¿qué pasará? Dos trabajan mejor que uno, y los hombres no estamos capacitados para según qué tareas, como dar de pecho a los hijos.

¿Y quién ha dicho que la mujer no estaba identificada? El problema que hoy amenaza es la prensa y los medios de comunicación, donde sale a la luz muchas cosas, donde la mujer aprende de lo transmitido y ya realiza comparaciones, dejándonos como los típicos ""machistas"", porque tenemos poder. Poder, ¿para qué? ¿Para dominaros? Eso es lo que os creéis, pero no es verdad. Pensemos en la unión. ¿Cómo se consigue la unión? Con magnetismo. ¿Qué se necesita? Un polo Norte y un polo Sur. Dos polos norte se repelen, y dos hierros sin imantación son dos materias muertas. Por lo visto, hoy en dia la sociedad prefiere ser de hierro, sin poderes de unión, para no discriminar.

Comentaré que mis abuelos jamás han tenido discusiones, y eran felices (tanto ellos como infinidad de abuelos). ¡Al carajo lo de que mi abuela se callaba! Hablaba más que mi abuelo, y todos, absolutamente todos, la queríamos y la adorábamos. Todos se acuerdan de ella, tenía tiempo para todo, y no sólo para cuidar a los suyos, sino para muchas más cosas, pero a ella le gustaba ver cómo disfrutaban los suyos, y es algo que a la mujer de hoy no le cabe en la cabeza.

Hoy en dia estamos envueltos de orgullo y ambición. Pensemos que el suelo que pisamos está construído por una mano fuerte, y que el suelo de mañana no será el mismo si sigue la cosa así: será débil.

3.Publicado por oscarc@vodafone.es el 09/07/2004 00:00
Creo que el problema estriba en la educación dada al hombre y la mujer, una educación emocional y sexual nefasta, que se plasma como dependencia emotiva por ambas partes que junto a una falta de compresión entre dos formas de sentir y pensar dan lugar a que, la mujer exteriorize sus decepciones con histerismo y "mobbing emocionales" al hombre (que aprende desde bien niña),y el hombre con la violencia fisica que tambien aprende desde bien niño.

Sin embargo, este tema no tiene solución ya que no existen educadores con madurez emocional en los colegios y que tengan los medios para enseñar no solo a memorizar conocimientos, sino a regenerar el sentido comun en todos las dimensiones de la psicologia humana.

Hagan un favor a su hijo y al mundo, aprendan a ser padres, aprendan a enseñar el sentido comun que existe en todos nosotros, no abandonen la educación de su hijo a los colegios, en este periodo de nuestra historia es mejor que esten el menor tiempo posible en las aulas.

Intentemoslo..


4.Publicado por Cruz Feo Marleny el 25/09/2006 23:55
Distinguidos Señores:
Comedidamente nos permitimos unformarle que en el mes de Junio del presente año, se constituyo la Corporaciòn Resplandor de Vida, entidad sin ànimo de lucro, surgida de la iniciativa de ex esposas de Oficiales y Oficiales en uso de buen retiro, con el objetivo de ofrecer apoyo moral, espiritual, psicologico, legal, a las mujeres que sufren violencia intrafamiliar en cualquiera de sus manifestaciones y de manewra especial dirigido a las mujeres que tuvieron o tienen vinculo conyugal con mienbros de la Fuerza Publica.
Por lo tanto nos permitimos colocar a su disposiciòn los servicios de nuestra naciente Organizaciòn y asì mismo solicitarles su valiosa colaboraciòn para dar a conocer a travès de su`prestigioso programa, los proyectos de ayuda, orientaciòn y asesoria que tiene la Corporaciòn.
Con sentimientos de consideraciòn y aprecio:
Marleny Cruz Feo MY. (r) Jaime Rios Rodriguez
Presidente Vicepresidente
www.resplandordevida1_25@yahoo.com
Bogotà Colombia
tel: celular. 3115313132

5.Publicado por Irene Molina el 08/05/2007 02:51
Mucha información, muchas noticias, muchos articulos al respecto pero no refleja lo que la persona que ha sido maltratada siente de verdad. Yo desde mi particular punto de vista puedo expresar lo que se siente ya que yo he sido maltratada por mi ahora ex pareja. ¿Que se siente? Miedo, angustia, agonia, dolor, y sufrimiento. Sufrimiento en silencio que quizás es de los mas dolorosos.
Lo que llega a ser más indignante, en mi caso, es que una vez que te decides y sacas valor para denunciar, es que sientes que se podria hacer mucho mas de lo que se hace.
Me explico: en mi caso, una vez que lo dejé con mi pareja, me fui a la comisaría de los Mossos d'Esquadra, expliqué mi caso, me citaron para un juicio rapido y dictaron sentencia. Una orden de alejamiento de 100 metros con duración de 1año y 8 meses, no poder comunicarse conmigo por ningun medio y en teoria condena de 4 meses. ¿Porque digo en teoria? Porque al final paga 4000 euros de fianza y no entra en prisión. ¿4000 euros? A caso esa cifra calma mi dolor y mi sufrimiento?
A partir de eso, al cabo d un mes, más o menos, se comunica conmigo a través de internet, me insulta, menosprecia y ameza de nuevo. Con todo eso por escrito, vuelvo a ir a comisaria, y ¿qué pasa? Pues que la respuesta es que ellos no pueden hacer nada, en pocas palabras, tienen faenas más importantes que hacer. Que yo pueda sentirme segura y llamarle la atención aunque sea a mi ex-pareja eso no es su faena. ¿Así por que le llaman atención ciudadana? Ah, y todo eso contando que yo entonces aun era menor de edad.
Así queda la cosa, el en la calle, libre habiendo cometido un delito contra una menor y yo amargada en casa, con el mismo miedo, la misma angustia, el mismo dolor y sufrimiento.
Desde entonces sufro ansiedad estoy bajo tratamiento medico, pastillas y más pastillas, psicologos, psiquiatras, y más pastillas. Me siento igual a cuando estaba con el. Entonces aguantaba insultos, palizas, menosprecios y demás, ahora me siento igual o aun peor al ver que en este país no hay JUSTICIA. Me siento rechazada, sola, y son unas cuantas las veces que he pensado en quitarme la vida, para acabar con todo esto de una vez por todas. Mucha información, noticias, articulos pero si no hay JUSTICIA no arreglamos nada. A parte, ¿donde esta el asistente social que me iban a asignar? Porque todos los medicos que he visitado los he pagado de mi bolsillo.
Con esto no quiero dar lástima alguna, lo que si creo es que esto tendria que cambiar, y personas maltratadas siempre habra en algun rincon del mundo, pero a las que se deciden a actuar contra esto tendrian que tener mucha más ayuda.

A todos aquellos que sufran lo que he sufrido o estoy sufriendo yo, me gustaria darles mi apoyo y que luchen, que sean fuertes y que tengan la esperanza ( que es lo ultimo que se pierde, dicen) de que algun dia podremos decir que en este pais hay JUSTICIA

Nada más, saludos a todos los del blog.

...Irene Molina... e-mail: korazoncete@hotmail.com

Lérida, 8 de mayo de 2007

6.Publicado por Retogenes el 24/06/2009 00:29
LAS PRIMERAS PAPILLAS JAMAS SE DIGIEREN, DECÍA MI ABUELA. SE SABE QUE LAS FOBIAS Y LAS FILIAS EN SU MAYORIA SON TRASMITIDAS DE LA MADRE A LOS HIJOS, INICIANDOSE ESA BASICA EDUCACION EN EL SENO MATERNO: TANTO DEL AGRESOR VIOLENTO COMO DE LA AGREDIDA INOCENTE ASI COMO Y NO LO OLVIDEMOS PUES ES INDEPENDIENTE DEL SEXO O GENERO DE LA PERSONA MANIPULADORA COMO DE LA PERSONA MANIPULADA PUES ESTA CLARO QUE LA AGRESION FISICA O PSIQUICA ES REACCION A UNA PREVIA SUTIL MANIPULACION EJERCIDA POR EL COMPONENTE MAS DEBIL SOBRE EL MAS FUERTE LA PERSONA DROGADA, BORRACHA, CELOSA, EGOISTA, ACAPARADORA, ETC., ES LA MAS DEBIL DE LAS DOS QUE CONFORMAN A LA PAREJA E INJUSTAMENTE LA JUSTICIA SUELE CASTIGAR A LA MAS FUERTE..

7.Publicado por Juan Miguel Perez el 01/12/2016 11:04
Alicia Montesdeoca, excelente análisis en su trabajo. Lo he y sigo leyendo cuando cuando arrecian estos problemas de violencia de "géneros" imprimo y envío por mail a muchos espacios que opinan de ello , incluyendo el ambiente de la política con sus "empleados" de la misma , salvando algunas excepciones, que escuchan otras voces especializadas , como el caso suyo que estudian e investigan con profundidad tales temas.
No soy uno de Uds. , que lo hubiera querido ser , pero la mínima base que me he hecho científica acompañado primero por el sentido común , analizando los artículos que se publican en Tendencias 21.net por el equipo de especialistas que tienen , encuentro muchas respuestas .
Esto tiene que tener un condimento común que los una , además del saber que trasuntan , lo hacen con un nivel académico sencillo, aceptable , para la comprensión de la mayoría que no lo es. No porque no puedan serlo , sino que a veces cada uno con sus inspiraciones naturales.
Abrazos fraternales.
Alicia Montesdeoca , siga escribiendo como lo hace, no se pierda.

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