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También perderemos las zonas periglaciares

Las regiones que rodean a los glaciares están en rápido declive debido al cambio climático


Las zonas periglaciares del planeta, que rodean a los glaciares, desaparecerán completamente este siglo, según una nueva investigación. Su declive será rápido e inevitable debido a los grandes cambios que han sufrido por el cambio climático, entre ellos el retroceso de los glaciares, la expansión de la vegetación arbustiva hacia la tundra alpina y la alteración del régimen hidrológico-térmico del permafrost.





Tierra intensamente helada que se agita en Kilpisjärvi, noroeste de Finlandia, a 800 metros sobre el nivel del mar. Foto: Juha Aalto.
Tierra intensamente helada que se agita en Kilpisjärvi, noroeste de Finlandia, a 800 metros sobre el nivel del mar. Foto: Juha Aalto.
Científicos de las universidades de Exeter y Helsinki, y del Instituto Meteorológico de Finlandia, han descubierto que el declive de las zonas frías periglaciares del planeta es inevitable. Incluso aplicando los cálculos más optimistas sobre las emisiones de carbono, estiman una reducción del 72 % de la zona periglaciar que cubre la región norte de Europa a lo largo de este siglo.

Si en la actualidad un 10 % de la Tierra está cubierta de glaciares, cerca de una cuarta parte de la superficie terrestre está situada a su vez en zonas periglaciares, que son las  zonas situadas en las proximidades de las regiones glaciares, principalmente en las regiones lejanas meridionales y septentrionales y en altitudes elevadas.

Estas regiones, cuya superficie está sometida a procesos controlados por el permafrost y las heladas, son fundamentales para la criósfera, la parte de la superficie de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido. El permafrost​ es la capa de suelo permanentemente congelado —pero no permanentemente cubierto de hielo o nieve— de las regiones muy frías o periglaciares, como es la tundra.

Estos investigadores concluyen que, incluso en los cálculos más optimistas de emisiones de carbono, las zonas periglaciares se reducirán considerablemente para 2050 y prácticamente desaparecerán en el año 2100.

En el estudio, publicado en la revista Nature Communications, se señala que las regiones periglaciares han sufrido grandes cambios debido al cambio climático, entre ellos, el retroceso de los glaciares, la expansión de la vegetación arbustiva hacia la tundra alpina y la alteración del régimen hidrológico-térmico del permafrost.

Es más, añaden, además de modificar los paisajes y la diversidad, estos cambios en las condiciones del suelo pueden generar «retroalimentaciones climáticas». Ante esta situación, ciertos sistemas interdependientes, como la reflectividad de la superficie del suelo (luz reflejada por el hielo y la nieve), pueden poner en marcha procesos capaces de ampliar o paliar los efectos del cambio climático.

El equipo científico investigó cuatro procesos específicos de las zonas periglaciares. Su trabajo se basó en datos obtenidos a distancia y cuantificados sobre el terreno a una escala sin precedentes para investigar características de la superficie activas relacionadas con la crioturbación, la gelivación, la nivación y la formación de terraplenes de turba en la región de Fennoscandia, que agrupa a la península escandinava, la península de Kola, Carelia y Finlandia, y que está situada a una latitud elevada con una superficie conjunta cercana a 78.000 km2.

Los investigadores sostienen que, al no existir un permafrost profundo —a diferencia de otras regiones comparables, como en la zona ártica de Canadá—, los cambios en los procesos de superficie serán probablemente rápidos.

Indican además que los cambios en esta región son representativos de los que probablemente se produzcan también en otros paisajes similares sensibles en latitudes elevadas y con zonas de permafrost discontinuas y aisladas, como por ejemplo, grandes extensiones de Canadá y Rusia, situadas a una latitud norte de entre cincuenta y cinco y setenta grados.

Este gráfico refleja la pérdida de las condiciones de frío que producen las heladas y las nevadas en la superficie terrestre de Europa septentrional. A la izquierda se refleja la situación actual, y a la derecha la situación que se alcanzará entre 2040 y 2069, partiendo de un escenario de emisiones contaminantes moderadas. Universidad de Helsinki.
Este gráfico refleja la pérdida de las condiciones de frío que producen las heladas y las nevadas en la superficie terrestre de Europa septentrional. A la izquierda se refleja la situación actual, y a la derecha la situación que se alcanzará entre 2040 y 2069, partiendo de un escenario de emisiones contaminantes moderadas. Universidad de Helsinki.
Algoritmos estadísticos

El equipo analizó los procesos de superficie mediante una técnica de modelización basada en algoritmos estadísticos con los que hacer un seguimiento de variables climáticas, como los grados-días de congelación y posterior descongelación, la precipitación de lluvia y nieve, la topografía local y las características del suelo.

Tras determinar las distribuciones basales climáticas para el periodo de 1981 a 2010, crearon proyecciones climáticas de las concentraciones de gases de efecto invernadero basándose en tres escenarios RCP (trayectoria de concentración representativa) y abarcando dos periodos (de 2040 a 2069 y de 2070 a 2099).

Concluyeron que es probable que se reduzca la extensión de las regiones con clima periglaciar estudiadas y que para finales de este siglo sólo existan procesos de superficie periglaciares activos a altitudes elevadas.

El Dr. Juha Aalto, de la Universidad de Helsinki y el Instituto Meteorológico de Finlandia, expresó su preocupación en un comunicado de su universidad: «Los resultados sugieren que caben esperar cambios drásticos en las actuales zonas periglaciales, con independencia de las políticas de mitigación del cambio climático que se apliquen».

En relación con las implicaciones de los resultados,  Aalto señaló: «Nuestros resultados apuntan a cambios importantes en la flora del norte de Europa. Muchas especies raras solo sobreviven en zonas de intensas heladas o nieves tardías, y la desaparición de estos entornos singulares reducirá la biodiversidad».

Referencia

Statistical modelling predicts almost complete loss of major periglacial processes in Northern Europe by 2100. Nature Communications 8, Article number: 515 (2017). doi:10.1038/s41467-017-00669-3


Martes, 10 de Octubre 2017
CORDIS/T21
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