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Ya es posible prevenir los vértigos y la pérdida de equilibrio

Investigadores españoles determinan las causas moleculares de estos trastornos


En nuestra vida cotidiana nos movemos, saltamos, corremos, etc, sin pensar en ello. Pero hay personas que no pueden, porque sufren vértigos y pérdida de equilibrio por daños en el funcionamiento del sistema vestibular, un gran desconocido. Investigadores españoles han determinado ahora cuáles son las causas moleculares que permiten recuperar dicho funcionamiento, cuando este resulta deteriorado por antibióticos o anticancerígenos. También han descubierto cómo retrasar la pérdida sensorial asociada a la edad. Por Anabel Paramá.




¿Por qué mantenemos el equilibrio? ¿Por qué sabemos si estamos de pie, inclinados, o brazos en alto? ¿Por qué sabemos si estamos parados o en movimiento? Son preguntas que tienen su respuesta en el denominado sistema vestibular. Este sistema es uno de los responsables que nos ayuda a mantener, constantemente, el equilibrio.
 
Cuando ocurre algo que provoca alteración en este sistema, se producen las llamadas enfermedades vestibulares. Estas enfermedades provocan cambios importantes en la calidad de vida de los pacientes llegando, incluso, a afectar a más de la mitad de la población de más de 60 años. No obstante, cualquier rango de edad puede padecerlas.
 
Por ello, aunque es un sistema silencioso y poco estudiado, es enormemente importante en nuestra vida diaria. Como consecuencia del enorme impacto que generan estas enfermedades sobre la vida de las personas y lo que puede llegar a cambiarla, está aumentando el respeto por las mismas.
 
Un grupo de investigadores de la Universitat de Barcelona y de Girona  han publicado en la revista científica Diseases Models & Mechanisms un estudio en el que demuestran como es posible la recuperación del sistema vestibular en casos de ototoxicidad (toxicidad del oído) crónica.
 
Grandes desconocidas
 
Se sabe muy poco sobre los mecanismos celulares y moleculares implicados en lesiones vestibulares crónicas y su posible reparación, así como, su importancia para la pérdida funcional observada y la posible recuperación. Este escaso conocimiento se debe a que existen muy pocos datos en humanos que proporcionan información limitada acerca de las principales alteraciones patológicas.
 
Uno de los principales responsables de la ototoxicidad son los antibióticos de la familia de los aminoglucósidos, como la estreptomicina, o anticancerígenos como el cisplatino. Hasta ahora, se sabía que exponerse a estos compuestos provocaba la muerte de las células del sistema vestibular, responsables de detectar el movimiento. Esto conllevaba la pérdida del equilibrio y problemas en dicho movimiento.
 
Pues bien, la muerte de estas células es irreversible, ya que no se regeneran. Lo que implicaría que los afectados tendrían síntomas de pérdida de equilibrio, así como, caídas y vértigos, entre otros trastornos. Sin embargo, se detectaron pacientes en los que sí se producía una recuperación que podía llegar a ser total, tras la eliminación del agente tóxico, haciendo desaparecer los síntomas anteriormente mencionados. Pero, se desconocía cual era la causa de esta recuperación. Esta incógnita ha sido revelada gracias a estos investigadores que lograron dilucidar el misterioso proceso.
 
Este estudio es una esperanza para aquellas personas que padecen enfermedades vestibulares, hasta el momento sin tratamiento efectivo. Ya que permitirá comprender las bases celulares y moleculares de la degradación provocada por este tipo de toxicidad y de una posible reparación posterior.
 
El enigma vestibular
 
El sistema vestibular, es un sistema muy complejo formado por diferentes órganos, pertenecientes a diferentes sistemas. Incluye las partes del oído interno y el cerebro encargado de procesar la información sensorial relacionada con el control del movimiento de equilibrio y movimientos oculares. Si alguna enfermedad o lesión daña este sistema es entonces cuando surgen las enfermedades o trastornos vestibulares. Trastornos que también pueden estar favorecidos por condiciones genéticas o ambientales.
 
Está localizado en el oído interno, situado detrás del tímpano. Cada oído presenta una serie de estructuras que nos permiten detectar el movimiento de rotación de la cabeza y la gravedad, así como, los movimientos lineales del cuerpo. Aunque no seamos conscientes, este sistema está constantemente calculando el sentido de la gravedad para corregir la postura del cuerpo, así como, fijar la mirada cuando el cuerpo está en movimiento.
 
Pues bien, la degradación de este sistema, puede provocar pérdida de equilibrio y en consecuencia, producirse un aumento de las caídas, así como de vértigos.
 
Las células que constituyen este sistema se caracterizan porque son células sensoriales encargadas de convertir el estímulo mecánico de un desplazamiento lineal o angular en señales eléctricas dirigidas a sistema nervioso central, por tanto, se encargan de detectar el movimiento y transformarlo en una señal nerviosa. Una vez que estas células son destruidas, como comentábamos anteriormente, no se vuelven a regenerar, es decir, las perdemos para siempre. Con lo cual los síntomas de esta destrucción (pérdida de equilibrio, vértigos, etc.) permanecerían de forma crónica en las personas.
 
Sin embargo, existen estudios que demostraron que había pacientes en los que las condiciones normales se volvían a restaurar. Ante esta situación surgía la gran incógnita, ¿a qué era debido esto?, ¿por qué unas personas recuperaban la normalidad en su vida y otras no? Las respuestas podrían ser la clave para la obtención de importantes beneficios personales y sociales para las personas que sufren estas enfermedades.
 
Pues bien, gracias a este estudio se ha podido despejar esta gran incógnita.  Para poder aclararla profundicemos un poco más en el sistema vestibular.

Sistema vestibular. Fuente: Wikipedia.
Sistema vestibular. Fuente: Wikipedia.
Ototoxicidad
 
A pesar de ser un sistema bastante desconocido, plantea problemas muy serios en la gente que las padece. Un sistema realmente curioso que hace que nos preguntemos ¿cómo un problema con el oído puede afectar a nuestro humor y concentración? Una complejidad más que rodea al buen funcionamiento de nuestro organismo.
 
Los síntomas de mareos crónicos o desequilibrio pueden tener un impacto significativo en la capacidad de una persona con discapacidad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, tales como bañarse, vestirse o simplemente moverse por el interior de casa. Estas actividades solemos hacerlas de manera mecánica. Las realizamos. No sabemos bien cómo. El problema está cuando queriendo hacerlas, nos es difícil o casi imposible.
 
Sin embargo, todas estas funciones tan normales, pueden alterarse totalmente. Pueden comenzar a producirse vértigos, pérdida del equilibrio y pérdida de capacidad para fijar mirada durante el movimiento, a menudo acompañada de mareos y náuseas. Todo esto producido por el deterioro del buen funcionamiento del sistema vestibular. Una de las causas de esta disfunción es el daño del oído interno, desencadenado entre otros, tras la exposición a algunos antibióticos y al agente quimioterápico cisplatino, así como, a un gran número de productos químicos existentes en determinados puestos laborales y contaminantes ambientales.
 
Los síntomas anteriormente mencionados constituyen un aviso, previo a la muerte de las células ciliadas sensoriales. Estás células están conectadas a neuronas del nervio auditivo. Pues bien, al iniciarse los síntomas lo que ocurre en el cuerpo del paciente es que se está produciendo una desconexión entre estas células y los terminales neuronales. Y, ¿qué ocurre cuando se produce esta interrupción? Que no existe la transformación de las señales o estímulos externos en respuestas específicas que nos permitan realizar movimientos con total libertad.
 
Este estudio lo que ha comprobado es que es, precisamente, esta desconexión la que puede ser reparada, justo antes de producirse la muerte de estas células tan importantes y de las que sabemos, relativamente, poco.
 
Por tanto, esta disfunción responsable de enfermedades tan enigmáticas y relevantes en nuestra vida cotidiana puede llegar a ser reversible. Se ha detectado el punto exacto en el que intervenir para solucionar los problemas que pueden surgir  a posteriori  y,  así, evitar el avance de las enfermedades vestibulares.
 
Gracias a investigaciones como la realizada por el equipo de Jordi Llorens, es posible obtener nuevas herramientas que ayuden a encontrar dianas para fármacos que detengan el proceso de degradación o aceleren el proceso de reparación del sistema. 

Referencia Bibliográfica

Lara Sedó-Cabezón, Paulina Jedynak, Pere Boadas-Vaello y Jordi Llorens. Transient alteration of the vestibular calyceal junction and synapse in response to chronic ototoxic insult in rats. Diseases Models & Mechanisms (2015). DOI: 10.1242/dmm.021436.
 


Lunes, 2 de Noviembre 2015
Anabel Paramá
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